Que Hizo Jose Pedro Varela Por La Escuela Publica?

Que Hizo Jose Pedro Varela Por La Escuela Publica

[:es]Cada 22 de septiembre conmemoramos a los maestros uruguayos, constructores de la sociedad y formadores de niños y jóvenes. Uno de los principales responsables del actual sistema uruguayo de educación caracterizado por ser público, laico, gratuito y obligatorio fue José Pedro Varela.

En el día del maestro de Uruguay en Colegium te invitamos a conocer quién fue este importante personaje. Al igual que otros intelectuales de la época, José Pedro Varela (1845 – 1879) cumple su formación académica en Europa.

En este lugar no sólo descubre su vocación por la educación sino que también conoce a Domingo Faustino Sarmiento , pionero de la enseñanza pública en Argentina. En su retorno a Montevideo en 1869 funda la  Sociedad de Amigos de la Educación  junto a otros intelectuales contemporáneos como Elbio Fernández y Carlos María Ramírez.

Mientras se desempeña como periodista en el diario La Paz, publicación que dirigiría hasta 1873, comienza su trabajo político en pos de una reforma educativa. En ese entonces, la educación era mayoritariamente  privada y católica  y solamente una minoría privilegiada podía acceder a ella.

En  La educación del pueblo , libro que publica en 1874, Varela manifiesta su postura en cuanto a la  educación como elemento fundamental y necesario para la democracia : “El gobierno democrático-republicano supone en el pueblo las aptitudes necesarias para gobernarse a sí mismo”.

Para el pensador, “El sufragio universal supone la conciencia universal, y la conciencia universal supone y exige la educación universal. Sin ella la república desaparece , la democracia se hace imposible”.

Posteriormente, en 1876, Varela publica  La legislación escolar ,  donde expone la gestión y la organización de un nuevo sistema educativo adaptado a la situación social y demográfica del país. Ese mismo año, asume la Dirección de la Instrucción Pública en el marco de la dictadura de Lorenzo Latorre, en donde comienza su obra reformista que se extiende hasta 1879, el año de su fallecimiento.

  • Es el 24 de agosto de 1877 cuando, luego de que Varela presenta su proyecto de ley, el Estado uruguayo aprueba el  Decreto Ley de Educación Común;
  • Por este medio se establece la enseñanza escolar laica, gratuita y obligatoria, designa sus institutos reguladores y proclama las asignaturas a dictarse;

Para 1885 ya estaban en funcionamiento 354 escuelas públicas que educaban a 30. 302 alumnos y 429 escuelas privadas con 20. 289, una cifra muy significativa si se considera que en 1968 solo había un estudiante escolarizado cada 33 habitantes. Para mayor información sobre José Pedro Varela visita este enlace.

¿Qué hizo José Pedro Varela por la escuela pública?

La Reforma vareliana es la obra de reforma de la educación primaria realizada por José Pedro Varela en 1876 en Uruguay que estableció que esta fuera gratuita, obligatoria y laica. La reforma se efectuó durante el gobierno de facto del coronel Lorenzo Latorre , en los inicios del militarismo.

¿Que quería Varela para la educación?

En ese contexto, Varela consideró que la educación era necesaria para el ejercicio de la ciudadanía, porque ‘es cuestión de vital importancia, para aquellos pueblos que, como el nuestro, han adoptado la forma de gobierno democrático-republicana ().

¿Qué objetivos tenía Varela con la reforma de la enseñanza en nuestro país?

Varela reivindicaba la escuela gratuita como el más poderoso instrumento para la práctica de la igualdad democrática. Es decir que el valor de la democracia y el valor de la igualdad tenían como condición necesaria una escuela gratuita para todos los habitantes.

¿Quién creó la escuela pública?

Revolución antes de la Revolución: Jean-Baptiste de La Salle, el cura francés que en el siglo XVII “inventó” la escuela pública. Hace 300 años, un joven sacerdote de familia acomodada creó una organización de laicos consagrados a la educación de hijos de artesanos y de pobres.

  • Un siglo después, Napoleón Bonaparte les encomendó a los Hermanos de La Salle organizar la educación nacional en Francia;
  • A fines del 1600, el sacerdote francés Juan Bautista de La Salle sentó las bases del sistema de enseñanza escolar tal como hoy lo conocemos La escuela tal como hoy la conocemos -gratuidad, enseñanza grupal y simultánea, división por edades y niveles, lecciones impartidas por un maestro, exámenes periódicos- tiene su origen en la obra de un cura que sentó las bases de una educación verdaderamente popular;

Para ello, Jean-Baptiste de La Salle «creó una organización que pudo vencer al tiempo»,  como dijo a  Infobae  Santiago Rodríguez Mancini, presidente de la Fundación La Salle de Argentina y Paraguay, que este año, junto a muchos otros países del mundo se prepara para conmemorar el  tricentenario del fallecimiento (el 7 de abril de 1719)   del emblemático sacerdote educador.

Jean-Baptiste de La Salle nació el 30 de abril de 1651. Su padre era un hombre de fortuna y  consejero del rey -Luis XIV  ni más ni menos-, por lo tanto, como primogénito, Jean-Baptiste estaba muy bien colocado para heredar fortuna y privilegios.

Pero desde joven se sintió llamado a otras tareas. Se ordenó sacerdote en 1678 y  dedicó toda su vida a la educación , en especial de los más desfavorecidos. A su muerte, el  Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas  que él había creado dio continuidad y extensión a esta obra a lo largo de los tres siglos transcurridos desde entonces, al punto que  hoy el nombre de La Salle es sinónimo inequívoco de educación.

  1. La trayectoria del fundador y el recorrido de su hermandad demuestran que, contra la creencia hoy en boga de que la instrucción pública  surgió  en  oposición  a la Iglesia, fue en realidad del seno de ésta que surgieron las primeras iniciativas para sentar las bases de lo que hoy conocemos como escuela pública y gratuita;

En ese proceso, el aporte de este sacerdote fue fundamental. Pero no le resultó fácil imponer sus ideas. «En los tiempos de La Salle,  había dos monopolios  –explicó Santiago Rodríguez Mancini- : uno era el de los propios obispos, el monopolio de la educación gratuita que se impartía al que mostraba certificado de pobre.

Cada parroquia tenía una lista de las familias que eran pobres y que tenían derecho a la educación, que se impartía allí mismo. Y el otro era el de los gremios de maestros que podían cobrar por clases de caligrafía, de aritmética, etcétera, cada uno según su especialidad.

A eso, La Salle le contrapone una escuela gratuita donde no se pide certificado de nada y se enseña todo junto. Entonces  tanto por parte de la iglesia como de los gremios hubo mucha persecución judicial e incluso en algunos casos incendio de escuelas y algún maltrato a los hermanos».

El otro monopolio que rompe la escuela lasallana es el del latín: la lengua eclesiástica y erudita, ya en aquel entonces en retroceso, seguía imperando en la escuela. Toda la enseñanza se hacía en un idioma que la gran mayoría de los niños jamás usaría.

Ya había algunos pioneros que postulaban la sustitución del latín por el idioma local. Pero  la determinación de La Salle en este aspecto decisiva para el triunfo de las lenguas nacionales. Sólo cuando sepan leer perfectamente en francés, pasaremos al latín, decía.

Esto hizo que los niños aprendieran a leer y escribir fluidamente en dos años; un proceso que antes llevaba cuatro o cinco años. Jean-Baptiste de La Salle se habla ordenado en 1678. Poco después, fue convocado para reorganizar la escuela parroquial de la capilla de Saint Sulpice.

Allí empezó a ejercer la docencia y conoció a un grupo de jóvenes maestros, encuentro que lo inspiró para abrir más escuelas para niños pobres. Que Hizo Jose Pedro Varela Por La Escuela Publica «Una de las convicciones de ese tiempo fundacional -explica Rodríguez Mancini- es la  relación estricta entre el contexto social y los contenidos de la educación , de un modo diversificado: para La Salle, si los que vienen a la escuela trabajan, entonces hay que dar clase los domingos; si son grumetes, por ejemplo, hay que enseñar navegación y sus instrumentos para que puedan hacer carrera en el mundo del trabajo. La idea era la vinculación entre la educación y la mejora en el trabajo y en la dignidad de la vida de las personas». «Su opción era dar clase a los artesanos, que no se escolarizaban, y a los pobres, que se escolarizaban, pero poco», agrega. La otra gran innovación de La Salle es la decisión de que los maestros fuesen laicos.

«Su objetivo era fundar una comunidad autónoma  que no dependiera de ningún obispo  -explica-,  que no se limitara a ninguna diócesis  en particular, y que fuera laica para que sus integrantes, los hermanos, sólo se dedicaran a la enseñanza».

Así, en 1684, La Salle y sus compañeros fundan la  Sociedad de los Hermanos de Escuelas Cristianas. Una comunidad cuya primera regla fue la gratuidad para que todos pudieran asistir. La Salle jerarquizó el rol del maestro dentro de la Iglesia, al que le dio una dignidad equivalente a la de los obispos.

También se ocupó de la formación de los educadores, para lo cual fundó una Escuela de Maestros. La escuela que hoy conocemos, y cuya estructura y funcionamiento nos parecen «normales», tiene su origen en la obra de La Salle.

Hasta entonces,  la enseñanza se brindaba de modo individual y estaba reservada a los ricos. En contraposición a esto, La Salle organiza una pedagogía distinta: se dictan clases de modo simultáneo a un grupo de alumnos reunidos todos en una sala. El hermano docente es asistido en su tarea por monitores –o celadores- seleccionados entre los alumnos más adelantados.

La Salle también introdujo la  separación de los alumnos por niveles,  prefigurando lo que serán los grados fijados más adelante. Eso que hoy nos parece tan normal representaba toda una innovación: un maestro que se dirige en simultáneo a todos los alumnos a la vez y al mismo tiempo vigila que cada uno de ellos preste atención a la clase.

«Mientras que uno lee, todos los demás de la misma lección siguen (la lectura) en su libro, que deben tener siempre en la mano. El maestro cuidará con mucha atención que todos lean bajo lo que el lector leerá alto, y hará de tanto en tanto leer a algunos ciertas palabras al pasar, para sorprenderlos y controlar que sigan efectivamente», escribe La Salle en su obra más emblemática,  Conduite des écoles  (traducida como  Guía de la escuela , en realidad, conducción o dirección de la escuela) Los otros elementos de su pedagogía son las pruebas periódicas y el alumno que pasa al frente a explicar un tema a los demás.

  • También, como es lógico, introduce un orden, una disciplina y el respeto hacia el maestro;
  • Las clases se dividían en grupos y mientras que el maestro se ocupaba de uno de ellos, dejaba a los otros haciendo alguna tarea que les había encargado -bajo supervisión de los alumnos avanzados- y que luego él mismo controlaría;

Esta modalidad, que progresivamente se plasmará en grados,  tomará su forma definitiva y triunfará a lo largo y ancho del mundo, un par de siglos después. Todos estos métodos, no eran totalmente nuevos. Pero, sistematizados por La Salle se convierten en un instructivo para docentes.

De hecho, el fundador de los Hermanos irá volcando toda su experiencia en manuales. «A la Salle hay que entenderlo dentro del movimiento escolar que lo precede y que en Europa tiene sus inicios en el siglo XVI.

Su mérito está más en la organización de una institución que pudo vencer al tiempo que en la invención particular de todas estas cosas. Muchas de las grandes opciones de la escuela lasallana del siglo XVII son previas, pero lo que hizo La Salle fue aplicar lo que los libros de pedagogía decían que había que hacer, practicarlo, probarlo y volverlo a escribir de un modo que cualquier maestro lo pudiera entender y usar a su vez», dice el presidente de la Fundación.

El programa y el método de La Salle fue  tan equilibrado y de sentido común que sigue teniendo vigencia hasta nuestros días  y no ha cambiado en lo esencial: lectura, escritura, gramática, redacción de textos de los más simples y usuales –cartas, contratos, informes- a las más elaboradas –expresión de ideas abstractas, análisis-; cálculo, aritmética, sistema de pesos y medidas, contabilidad; canto y dibujo.

En suma, todo lo necesario para la vida social y práctica, todos los conocimientos que, especialmente a los niños de condición más humilde, les permitirían potenciar su sentido común, desarrollar su inteligencia y su habilidad profesional. La dimensión espiritual es por supuesto primordial para La Salle.

  1. Si han creado estas escuelas es «para que los niños, estando bajo la guía de los maestros desde la mañana hasta la noche, estos Hermanos puedan enseñarles a vivir bien, instruyéndolos en los misterios de nuestra santa religión e inspirándoles las máximas cristianas», explica el fundador;

«En el siglo XVII -dice Rodríguez Mancini- no se concebía un maestro que no fuese cristiano; en realidad, una persona que no lo fuese. Por eso, entre las obras de La Salle, además de las de pedagogía, se encuentran catecismos, meditaciones, métodos para la oración.

Y también un retiro planificado y esto es muy interesante porque  el único tema de reflexión de ese retiro de 8 días que los hermanos hacían anualmente era la educación». Una suerte de formación docente.

El éxito de la orden se potenció en el siglo XIX, cuenta Rodríguez Mancini, «cuando  Napoleón Bonaparte les confía la escuela pública francesa a los hermanos  y la financia, de modo que la obra se multiplica enormemente; de hecho,  la escuela moderna que nosotros conocemos es ésa, la que llegará luego a Argentina  con las maestras francesas y norteamericanas».

  • En efecto, cuando el emperador Napoleón I decide organizar la educación nacional en Francia, apela a los Hermanos de las Escuelas Cristianas, que en ese momento  se estaban reagrupando poco a poco tras ser suprimidos, dispersados y duramente reprimidos por la Revolución Francesa;

Esta participación de los lasallanos en la red de escuelas primarias en Francia no se interrumpirá con la Restauración. Recién en 1904, cuando en ese país se voten leyes laicistas muy duras, nuevamente los Hermanos serán clausurados pero el Estado basará en esa red escolar expropiada el desarrollo de la educación.

  • La organización creada por La Salle  obtuvo reconocimiento real y papal pocos años después de su muerte, en 1724 y 1725  respectivamente;
  • Hoy sigue teniendo el estatus de congregación de derecho pontificio y es la más importante de las que posee la Iglesia dedicadas a la educación;

Juan Bautista de La Salle fue  canonizado en el año 1900. Actualmente la congregación está presente en 80 países con instituciones educativas que van de nivel inicial a terciario, lo que alcanza a un millón de alumnos e involucra a 85. 000 docentes. En Argentina, está implantada desde el año 1889.

  • «Son escuelas públicas de gestión privada, algunas gratuitas, otras no -dice el presidente de la Fundación-;
  • Tenemos un sistema de distribución interno en el que  unas escuelas apoyan a otras  y en muchas de ellas recibimos aporte del Estado;

Tenemos unos 25 mil alumnos y 2500 educadores». Ante la consulta de si Francia, oficialmente, promoverá actividades en honor de Jean-Baptiste La Salle, Rodríguez Mancini responde: « Hasta la Segunda Guerra mundial, La Salle era un símbolo de la comunidad francesa en Buenos Aires.

Después de eso, disminuyó la cantidad de franceses entre nosotros y la relación se fue perdiendo. Y no creo que el Estado francés contemporáneo le dé mucha importancia a esto. Fuimos suprimidos dos veces en Francia: la primera vez en la Revolución Francesa, la segunda en 1904, con las leyes laicistas muy fuertes que  lo que hicieron fue aprovechar la red de escuelas existentes para montar la escuela laica contemporánea.

Son los procesos de la modernidad que son así;  una modernidad que tiene su origen en el cristianismo pero que, para poder tomar conciencia de sí misma, tiene que negarlo. » En honor a La Salle, la Santa Sede ha declarado al 2019  Año Jubilar. A fines de abril, Argentina y Paraguay, que forman un único distrito lasallano, recibirán la visita de  Robert Schieler,  superior general del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas y el 30 de ese mes, aniversario del nacimiento de Juan Bautista de La Salle, habrá una misa en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de Buenos Aires.

  • También habrá vigilias de jóvenes de todo el país; una «Semana Lasallana», con muestras artísticas, peregrinaciones y, en septiembre, festejos en coincidencia con el Día del Maestro, entre otras actividades;

Fuente: Claudia Peiró para  www. infobae. com.

¿Que inspiro a Varela a crear una reforma educativa?

¿Que inspiro a Varela a crear una reforma educativa? – La reforma de la educación, promovida por José Pedro Varela , dio un gran impulso a la modernización del Uruguay. … La propuesta de Varela se basó en tres principios: obligatoriedad, gratuidad y laicidad.

¿Cuáles son los beneficios que brinda la educación a los hombres según Varela?

INTRODUCCIÓN Varela en el contexto latinoamericano del siglo XIX. La presencia de José Pedro Varela en el concierto de los educadores latinoamericanos se justifica plenamente. No puede desconocerse que el sistema escolar uruguayo -que en el siglo XX fue considerado casi como ejemplar- surgió en el siglo XIX de sus impulsos de joven inteligente y trabajador, que supo interpretar adecuadamente las necesidades de una sociedad que se enfrentaba a un proceso de modernización, y supo también aprovechar las capacidades de un núcleo de jóvenes -como él, inteligentes y emprendedores- que deseaban transformar la sociedad en que vivían.

  • Lo que sigue es apenas un esbozo de la obra que emprendió, de su contexto social y económico y de sus caracteres fundamentales;
  • Este trabajo resume largas investigaciones sobre la obra y personalidad de Varela, realizadas años atrás y sintéticamente expresadas en nuestra obra citada en la bibliografía;

Dicha investigación se basó sustancialmente en la re-lectura de los escritos de aquel y la contextualización de los mismos en el ambiente social, político y económico en que vivió. Se partió de la hipótesis de que su figura se había convertido en mito nacional y -por lo tanto- no podía verse en su verdadera dimensión humana e intelectual.

Muchísimos datos que aportaban luz a este proceso de reforma escolar había sido inconcientemente escamoteados por el afán de reafirmar su papel de ídolo nacional. Los referidos datos -empero- estaban al alcance de cualquiera que revisara la prensa de la época, o la correspondencia personal disponible en los archivos del Museo Pedagógico que lleva su nombre.

Un trabajo como el presente -necesariamente acotado en su extensión- no permite un desarrollo de toda esa rica realidad cultural, pero al menos permite vislumbrar algo más complejo que los esquemas históricos que se han difundido del reformador-constructor de la escuela uruguaya, desde la mirada de la historia social de la educacion.

La forja de un educador: su juventud, sus viajes, sus contactos Pedro José Varela -luego José Pedro- nació el 19 de marzo de 1845 en un hogar de la burguesía comercial rioplatense; su padre -Jacobo Dionisio- era un importante comerciante argentino, emigrado a Montevideo por razones políticas y con un buen bagaje cultural (había efectuado la traducción al español de una obra didáctica francesa: “La enseñanza de la lengua materna” del Padre Girard que, según parece, fue el primer libro de pedagogía editado en el Río de la Plata).

La madre de José Pedro fue Benita Gumersinda Berro, sobrina de Dámaso Antonio Larrañaga, sacerdote de destacada actuación en la historia nacional. Fueron sus tíos por parte de padre: Florencio y Juan de la Cruz Varela, periodista y poeta respectivamente y por parte de madre: Adolfo Berro, poeta y Bernardo Prudencio, poeta que llegaría a Presidente del Uruguay en 1860.

Si agregamos a este entorno primario, las vinculaciones posteriores surgidas de matrimonios (una hermana de José Pedro -Elvira- se casará con Alfredo Vásquez Acevedo -futuro rector de la Universidad, y compañero de andanzas de José Pedro-; un hermano -Jacobo Adrián- contraerá enlace con una hermana de Alfredo Vásquez, en tanto José Pedro se casará con una hija de Eduardo Acevedo -jurisconsulto, ministro, periodista-) tenemos un entorno familiar que “constituía una singular selección de valores sociales, morales e intelectuales.

Mujeres de excepcional cultura, jurisconsultos, hombres de Estado, literatos, periodistas, comerciantes, hombres de pensamiento y acción (que) formaban aquel núcleo de familias, representativas de una clase social. ” 2. El joven José Pedro no cursó estudios superiores, pero -acorde con su actividad en la barraca de su padre-hizo estudios comerciales en el Colegio de los Hermanos Escolapios.

A los 19 años ya el joven Varela es una incipiente personalidad literaria, aunque naturalmente no sea el único en su generación. Comparte con un grupo de jóvenes amigos (los hermanos Ramírez: Gonzalo, Carlos y Octavio, Agustín de Vedia, Julio Herrera y Obes) sus inquietudes literarias, intercambiándose abundantes cartas y ensayos poéticos, que son comentados, elogiados y criticados con gran entusiasmo.

En el lapso que transcurre desde su adolescencia hasta ese momento, parece haber ocurrido algún hecho que conmovió profundamente su espíritu aunque el mismo puede haber sido una normal crisis de adolescencia, hipertrofiada por el clima romántico de esa época en la que los jóvenes burgueses acostumbraban a convivir con la muerte, con el dolor, con la tristeza.

A pesar de esa aura generalizada entre los jóvenes románticos, no era José Pedro un muchacho triste, por el contrario, en medio de sus románticas melancolías, surgen brotes de humor, de picardía, junto con manifestaciones de vanidad acordes con su destacada actuación en el grupo.

Muy joven aún -con apenas 20 años- ejerció el periodismo a través de una revista que fundó con algunos de sus jóvenes amigos: “La Revista Literaria”, en la cual, además de poemas y notas de actualidad, publicó artículos sobre temas sociales y educacionales.

En uno de estos artículos señalaba: No necesitamos poblaciones excesivas, lo que necesitamos, es poblaciones ilustradas. El día en que nuestros gauchos supieran leer y escribir, supieran pensar, nuestras convulsiones políticas desaparecerían quizás.

Es por medio de la educación del pueblo que hemos de llegar a la paz, al progreso y a la extinción de los gauchos. Entonces, el habitante de la campaña a quien hoy embrutece la ociosidad, dignificado por el trabajo, convertiría su caballo, hoy elemento de salvajismo, en elemento de progreso y trazaría con él, el surco que ha de hacer productiva la tierra que permanece hasta hoy estéril.

  1. Y las inmensas riquezas nacionales movidas por el brazo del pueblo, trabajador e ilustrado, formarán la inmensa pirámide del progreso material;
  2. La ilustración del pueblo es la verdadera locomotora del progreso 3;

Fueron varios los artículos aparecidos en esta revista sobre el tema de la educación popular, escritos por: “Violeta” (seudónimo de una educadora argentina), Juana Manso (también argentina), Amadeo Jacques (francés), además de los colaboradores nacionales.

  1. En algunas de esas notas ya se destacan la figura y obra de Sarmiento que Varela conocerá al poco tiempo;
  2. Poco después, en 1867, partió para Europa y EE;
  3. UU;
  4. , en un viaje que era al mismo tiempo de formación cultural y de negocios;

De ese viaje nos quedaron las cartas que publicó regularmente en el periódico El Siglo, en las que nos dio sus impresiones de los países visitados y de los contactos realizados. En Europa se entrevistó con Víctor Hugo a quien le mostró sus poemas buscando sus comentarios, pero más significativos fueron sus contactos en EE.

UU. en donde conoció personalmente a Domingo F. Sarmiento y Bartolomé Mitre, quienes entusiasmaron al joven Varela con la necesidad de que dedicase sus esfuerzos a transformar el sistema escolar uruguayo. Ahí está su campo (habría dicho Sarmiento a Varela).

En nada podrá Ud. trabajar con más gloria y haciendo mayor bien. Estudié estos sistemas tan perfeccionados, imprégnese de la esencia americana, del mecanismo escolar, desde la renta hasta la banca y lleve a su país, que lo que necesita son ciudadanos aptos para desempeñar los deberes de tales, esta base inconmovible de engrandecimiento nacional.

  1. “Llenaría páginas y más páginas si hubiera de condensar y a que no repetir, sus consejos a Varela sobre esta materia”;
  2. “Yo también metí mi cucharada en la catequización del joven Varela, que debió pensar que había caído en una casa de locos atacados de la manía sajona, de tal modo le metíamos por los ojos libros y diarios ingleses, le elogiábamos cosas inglesas y le pintábamos magníficos horizontes ingleses 4;
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A estas sugerencias de los educadores argentinos, se agregó el impacto que experimentó el joven viajero ante el desarrollo económico, social y político de EE. UU; como -por ejemplo- la destacada actuación pública de algunas mujeres en el plano político.

Varela vio entonces definirse más claramente su vocación de educador, volviendo a Uruguay con la firme decisión de emprender una tenaz campaña en pro de la escuela pública. El contexto social y económico de Uruguay en la segunda mitad del siglo XIX: El estado de las escuelas primarias, los reclamos sociales, los ensayos educacionales El período que va desde la Declaratoria de la Independencia -1825-hasta fines de los 60, estuvo jalonado por una sucesión continua de luchas entre grupos nacionales, a veces con el apoyo de potencias extranjeras.

Entre los más de 40 levantamientos contra las autoridades de turno, se destacan por su trascendencia: la Guerra Grande -extendida por más de 10 años-y la Cruzada Libertadora -de 1863 a 1865-que ocasionó más de 1000 muertos entre ambos bandos. Pese a ello los distintos gobiernos intentaron desarrollar la educación pública, considerando que esa podía ser una vía de pacificación y civilización.

  • Con ilusiones, se dictaron leyes y decretos que pretendían organizar e impulsar el sistema educativo público: Ley de Educación de 1826, creación del Instituto de Instrucción Pública, etc;
  • En 1855, un informe redactado por el Secretario de este Instituto de Instrucción Pública -conocido como “Informe Palomeque”- señalaba, entre otras cosas: El desquicio, la inercia, la falta de sistema y de medios y e l desconocimiento de los reglamentos de estudios, es la guía, la base , la uniformidad y suficiencia con que se pretende educar a nuestra s poblaciones atrasadas;

Cuando se habla de educación en lo s departamentos de campaña se dice una mentira o se inicia una farsa 5. Resulta también del informe que, para una población de 129. 000 personas en los 11 departamentos visitados, sólo asistían 899 escolares en 30 escuelas, en tanto que las propuestas efectuadas por el Cnel.

Palomeque tendientes a comenzar una reorganización del sistema escolar no fueron atendidas por el gobierno, aduciendo falta de recursos. La necesidad de un sistema educativo nacional se hacía necesaria además por el empuje inmigratorio que desde 1835 golpeaba nuestro territorio haciendo -por ejemplo- que en 1843 hubiese en Montevideo una mayoría de extranjeros (19.

252 frente a 11. 431 orientales) y que en 1860 hubiese en todo el país un 25% de extranjeros. El casi inexistente sistema educacional no logró integrar a esa masa inmigrante, que -por el contrario- modeló en gran medida la cultura nacional. Los reclamos acerca de esa imprescindible reorganización eran señalados con firmeza por varios sectores de la sociedad.

  • En 1871 se constituyó la Asociación Rural del Uruguay (A;
  • ) para nuclear a los hacendados progresistas, aquellos que abandonando la explotación casi salvaje de la ganadería, optaban por una explotación racional;

Esto último implicaba el mestizaje del ganado vacuno, la introducción del ovino la vacunación de los animales, el cercamiento de los campos, etc. lo que requería necesariamente un cambio en las formas de trabajo agrario, menos brutal, más disciplinado. Estos hacendados en su revista dedicaron numerosos artículos al tema educacional, en los que exigían una mejora de las escuelas de campaña.

La educación, base fundamental de la existencia y progreso de las sociedades, no ha llegado aún a sus poblados campos. “se dirá en el editorial del Nº 1 de esa revista 6 y más adelante, en otro artículo se expresará: ¿Cómo no pedir a gritos, escuelas, escuelas y escuelas, para todos los hijos desheredados del desierto? Empecemos por ese camino a formar el ciudadano.

La escuela es la cuna del patricio suizo y americano que despiertan nuestra envidia y que admiramos. Que la primera y más crecida cifra de nuestro presupuesto sea para la educación, extendida y ramificada por todas partes. Obligatoria para todos los que nacen en nuestro territorio; llevada al rancho por la mano del Estado que más tarde le ha de pedir al ciudadano su saber y su sangre.

  1. Educación fundada en la moral del Evangelio y el trabajo; que al mismo tiempo se enseñe a comprender los deberes, como a satisfacer las necesidades por medio del trabajo; que se sepa, en fin, labrar la tierra, como manejar el lazo y la pluma y leer el Evangelio;

7 Las exigencias de estos hacendados iban, pues, hacia la necesidad de un cambio no sólo en las modalidades de trabajo, sino también, en las costumbres y usos sociales, radicando al gaucho con su familia y haciendo de él un agricultor tanto como un ganadero.

A estos reclamos debemos agregar también los que provenían de otro sector bastante alejado del mencionado: los obreros, principalmente los de origen europeo que traían de aquel continente ideas avanzadas respecto a la organización social.

Buena parte de la inmigración que llegaba desde Europa estaba constituida por trabajadores que había vivido ya experiencias de luchas sociales, incluso revolucionarias. en la sociedad presente. el trabajador, el ser productor por excelencia, es burlado y explotado en sus más justas aspiraciones.

  • Para él la ciencia, ese alimento intelectual, es una palabra;
  • Y sin embargo, él es la base de esa misma ciencia; sin su trabajo, los hombres que se dedican a cultivarla no podrían hacerlo;
  • El tiempo tan necesario para el descanso, la instrucción y el recreo le es quitado también;

¡Que coma, vista y se instruya pésimamente, el que crea y transforma la riqueza social! ¡Que todo lo acapare y lo goce el que nada produce! 8. El primer factor del progreso es la instrucción. ¿Está el proletario en condiciones de instruirse, cuando por atender a su subsistencia y a la de su familia tiene que emplear por término medio 120 ó más horas de trabajo para conseguirlo?.

  • El hombre no puede ser libre si no es instruido, de aquí que las batallas todas del proletariado de hoy deben concretarse a aminorar sus horas de trabajo 9;
  • A todas estas demandas de reformas educativas, debemos agregar la presión ejercida por un importante sector de jóvenes intelectuales, que -liderados en parte por Varela- comenzaron a experimentar con nuevas formas educacionales;

En efecto, a su regreso del viaje por Europa y EE. UU. -en septiembre de 1868- Varela dio una conferencia en los salones del Instituto de Instrucción Pública, en la cual desarrolló las ideas sobre educación que había ido moldeando desde su encuentro con Sarmiento: Desquiciada la sociedad, abandonada la industria, embrutecida s las masas, desbordadas las pasiones, el cuadro que por doquiera ofrece n las Repúblicas sudamericanas es desconsolador, desesperante.

¿Qu é le falta a la América del Sur para ser asiento de naciones poderosas ? Digámoslo sin reparo: instrucción, educación difundida en l a masa de sus habitantes, para que sea cada uno elemento y centro d e producción y de riqueza, de resistencia inteligente contra los brusco s movimientos sociales, de instigación y freno al gobierno 10.

La prensa recogió ese hecho y lo comentó de esta manera: Como lo anunciáramos tuvo lugar la noche del viernes transcurrido la conferencia iniciada con el objeto de cambiar algunas ideas a propósito de una lectura presentada por nuestro ilustrado compatriota José Pedro Varela.

Los salones de la Universidad encerraban una concurrencia que creemos excedía a 300 personas. La lectura fue brillantísima, siendo saludada con vivos aplausos por los concurrentes 11. A la intervención de Varela siguió la de otro de sus compañeros de ideas -Carlos María Ramírez- que expresó: La Sociedad de Amigos de la Educación Popular podrá deci r a los estancieros: dad una parte de vuestras rentas para la educació n del pueblo, porque si el pueblo se educa, mañana no estarán en él lo s elementos de la montonera que harán depreciar el valor de vuestro s campos, que talará vuestros sembrados, que acabarán con vuestr a hacienda.

La Sociedad de Amigos de la Educación Popular podrá deci r a los propietarios de la ciudad: dad una parte de vuestra renta para l a educación del pueblo en la ciudad y en la campaña, porque si el puebl o no se educa, mañana las masas ignorantes y semisalvajes se lanzará n al exterminio contra las clases civilizadas y egoístas.

La Sociedad d e Amigos de la Educación Popular podrá decir a los comerciantes todos : dad una parte de vuestra renta para educar el pueblo, porque si el puebl o no se educa, vuestro comercio llevará una vida precaria y miserabl e bajo la amenaza continua de los trastornos políticos, de las rebelione s y las guerras.

Y podrá decir al pueblo entero: vamos a reunir nuestro s esfuerzos para educarnos a nosotros mismos, porque sin la educació n no hay trabajo, ni riqueza, ni adelanto, no hay derecho de ciudad en l a República, ni derecho de civilización en la humanidad 12.

  • Luego de estas intervenciones se resolvió constituir una “Sociedad de Amigos de la Educación Popular” (S;
  • ) que desarrolló a partir de ese momento una intensa obra educacional: fundación de escuelas, bibliotecas populares, publicación de obras pedagógicas, cursos para maestros, etc;

Todos estos emprendimientos tuvieron como respaldo pedagógico no solamente el aporte personal de quienes integraban la sociedad, sino también el rico bagaje de información que Varela había traído de EE. UU. conformado por varios cajones con literatura pedagógica originaria de aquel país (entre otras obras, el “Journal of Education” de Barnard, importante publicación enciclopédica).

Cabe señalar también, que muchos de los que participaron en las actividades de esta sociedad desde 1868, integraron luego la Asociación Rural que más arriba mencionábamos, lo que muestra que este movimiento no era producto del simple entusiasmo de un grupo de jóvenes, sino que respondía a las inquietudes de varios sectores de la sociedad.

La SAEP puede ser considerada promotora del proceso de reforma educacional vareliana aunque no fue obra exclusiva de Varela. Si bien él tuvo un papel protagónico en sus comienzos y participó activamente durante toda su vida, el núcleo de hombres jóvenes que lo rodeaban, no eran meros seguidores dóciles de sus ideas e iniciativas, sino que por si mismos, eran gestores de nuevas ideas y activos realizadores, incluyéndose en este grupo figuras que más tarde adquirirían un relieve tan importante como el de José Pedro Varela: su propio hermano Jacobo, Alfredo Vásquez Acevedo, Carlos Ma.

  1. Ramírez, Francisco A;
  2. Berra, Emilio Romero, etc;
  3. Otro antecedente de la reforma educativa a considerar fue el proyecto de Ley de Educación presentado por Agustín de Vedia, en 1873;
  4. Este constaba de 77 artículos, que abarcaban todos los aspectos del sistema escolar;

Respecto a la estructura general del sistema, se inclinaba -como lo señala en su fundamentación-por la descentralización estableciendo Juntas Vecinales de instrucción pública, compuestas por 3 miembros, electos por el voto popular (que incluía a los extranjeros que pagaban contribución directa) las cuales podrían: dictar reglamentos, supervisar la enseñanza y los inspectores, promover la asistencia escolar (pero sin hacerla obligatoria).

Los inspectores, por su parte, administraban los recursos escolares, creaban o subdividían escuelas, nombraban y destituían a los maestros y ayudantes. La ley creaba también colegios de enseñanza superior -equivalente a los primeros años de la actual enseñanza media- en cada cabeza de departamento, escuelas nocturnas para adultos, dos escuelas normales y bibliotecas populares anexas a cada escuela.

Por otra parte establecía recursos especiales para la educación, destinando a la misma el 5 o/oo de la Contribución Directa; establecía la entrega de libros de texto y útiles en forma gratuita, becas en dinero para los estudiantes de magisterio que provengan del interior del país, así como la exigencia de título habilitante para ejercer el magisterio.

  • Por último, además de establecer la libertad de estudios, instituía la prohibición de toda enseñanza religiosa en las escuelas públicas;
  • Estas dos proposiciones dieron lugar -una vez presentado el proyecto en la Cámara y pasado el mismo a estudio de una Comisión de Legislación- a distintas reacciones: desde el apoyo que un núcleo de jóvenes universitarios dieron al proyecto de libertad de estudios, hasta el ataque violento de las jerarquías católicas;

Las circunstancias políticas no permitieron que el proyecto se discutiese a fondo y al fin quedó sin aprobarse. La ideología de Varela: Su concepción de la sociedad uruguaya, la función de la escuela José P. Varela, al igual que muchos de sus compañeros de la Sociedad de Amigos de la Educación Popular, se vio arrastrado por el acontecer político.

  1. En 1869 fundó el diario “La Paz” periódico de oposición al gobierno de Lorenzo Batlle, en el que Varela continuó expresando los ideales políticos que ya había adelantado en “La Revista Literaria” : Queremos para la República el amor de sus hijos y el respeto del extranjero; para el ciudadano el goce de todos sus derechos y el cumplimiento de todos sus deberes; para el individuo, conciencia de sus actos y responsabilidad de sus acciones; para el hombre, en fin, la libertad dentro de los límites de la ley y para la ley la acción de la comunidad sobre el individuo, limite señalado al derecho individual por las más grandes aspiraciones de las sociedades modernas; para el extranjero, prosperidad y riqueza, a cambio de moralidad y trabajo; para el pueblo, educación que ensancha los horizontes del espíritu, llama a la vida activa todas las fuerzas del ser humano y sirve de ancha y sólida base a toda felicidad, prosperidad y progreso;

13. Su campaña periodística a través de este diario le valió su destierro a Buenos Aires, de donde volvió en 1872, tras la revolución de 1870 y la subsiguiente firma de la paz. Empero, sus intentos de seguir militando políticamente se volvieron a frustrar tras los sangrientos sucesos que impidieron las elecciones para Alcalde, en la que Varela se postulaba.

  • Las persecuciones políticas que se sucedieron forzaron a Varela a emigrar nuevamente a Buenos Aires, en donde funda otro periódico -opositor al gobierno uruguayo- y escribe una obra de carácter educacional: “La Legislación Escolar”, en la cual, luego de analizar con dureza la situación política de la sociedad uruguaya, propone una reforma del sistema educacional;

Las ideas educacionales: Renovación metodológica y curricular La concepción vareliana de la educación está expuesta fundamentalmente en las dos obras mayores que publicó: “La educación del pueblo” y “La Legislación Escolar”. La educación que propone Varela en la primera de estas obras es aquella que cumpla varias funciones: la erradicación de los males de la ignorancia (creencias supersticiosas de todo tipo: astrología, ánimas en pena, mal de ojo); la formación del obrero para trabajos calificados, por los que recibirá entonces mejor salario y aumentará su fortuna; la prolongación de la vida instruyendo sobre la conservación de la salud y ahorrando esfuerzos con el aprovechamiento de las nuevas técnicas; el aumento de la felicidad sustituyendo los placeres groseros de los ignorantes por el disfrute que da el conocimiento de la naturaleza, de la historia, de la humanidad; la disminución de los vicios y crímenes al mejorar las condiciones de vida de los pueblos y -por último- la contribución al progreso de las naciones, gracias a la instrucción de sus ciudadanos.

  1. Varela reafirmaba este último aspecto señalando: “El sufragio universal supone la conciencia universal y la conciencia universal supone y exige la educación universal” 14;
  2. Avanzaba -por otra parte- en cuales serían los contenidos y los métodos de la educación que él reclamaba;

En los aspectos estrictamente pedagógicos, su propuesta se fundamentó en las corrientes cientificistas derivadas del positivismo, apoyándose en las ideas de Spencer a través de los pedagogos norteamericanos. En lo que respecta a los contenidos de la educación, Varela innova con respecto a lo que era usual en el medio nacional, planteando la necesidad de enseñar no sólo los contenidos básicos (lectura, escritura, cálculo) y algo de historia y geografía, sino además, introducir al niño en las ciencias naturales (física, fisiología, etc.

  1. ) y cultivar su organismo mediante la gimnasia, el canto, etc;
  2. Pero lo que implicaba un paso aún más audaz, fue la introducción de las “lecciones sobre objetos”, que Varela describe como: simples lecciones orales, ordenadas y progresivas o conversaciones con los niños, haciéndoles observar y conocer los nombres, partes, propiedades, usos, etc;

de los objetos más comunes, que fácilmente pueden presentarse a los niños o que son conocidos por ellos”. Y se extiende más adelante, diciendo: “Los colores, la forma y las partes prominentes de los objetos es lo que primero fija la atención de los niños y lo que más despierta su interés.

Ver y tocar, es el anhelo constante de los niños. Es sólo por medio de los sentidos que se sienten impresionados y así la Naturaleza misma nos aconseja el uso de objetos sensibles para despertar su atención y evocar infantiles pensamientos.

La vida intelectual de los niños está principalmente en las sensaciones y así el estado intelectual de la primera infancia exige objetos sensibles para poner la mente en actividad”. “Estas lecciones sobre objetos, pueden extenderse fácilmente hasta dar con ellas un conocimiento sistemático de las ramas comunes de las ciencias experimentales 15.

Así pues, la educación no debía limitarse a la acumulación de conocimientos en la mente del niño, sino extenderse al cultivo de habilidades intelectuales: El pensar, en su más lato sentido, abraza toda la acción intelectual, desde el más simple acto de percepción hasta el vuelo atrevido de la imaginación, o el profundo proceder del raciocinio.

Adquirir el modo de usar, de la mejor manera posible, todas las facultades intelectuales, es el fin primordial de la cultura mental. Y parece obvio que el mejor medio de conseguir ese fin es practicar ejercicios, especialmente adaptados para guiar la mente al pensar 16.

No fue Varela -por cierto- un pensador original en el plano pedagógico. El mismo lo asume así, diciendo en la introducción a su obra “La Educación del Pueblo”: Está lejos de ser una improvisación: este libro es el resultado de 6 u 8 años de estudios, seguidos con inalterable constancia a través de todos los acontecimientos de la vida, en el firme y decidido propósito de profundizar, hasta donde me fuese posible, las cuestiones relativas a la educación del pueblo y de buscar la verdad.

Y es esto tanto más cierto cuanto que ni remotamente aspiro a los honores de la originalidad. Soy de los que creen que la educación es una verdadera ciencia, en cuyo campo solo puede uno agitarse con provecho, después de realizar detenidos y meditados estudios.

17. Y en oportunidad de la inauguración de las conferencias para maestros: Fuera en mi insana pretensión, querer hacerlo, exponiendo ideas de mi propia cosecha, ya que no tengo títulos que a ello pudieran autorizarme, ni es posible, al exponer los límites de una ciencia, hacer otra cosa que seguir las huellas de los que han sabido condensar el caudal atesorado por sucesivas generaciones de sabios y pensadores.

18. Acorde con esto, los trabajos pedagógicos de Varela recurren a frecuentes y abundantes transcripciones de obras de autores norteamericanos o ingleses: Lalor, Webster, Canning, Mayhew, y -fundamentalmente-Horacio Mann y es probable además, que muchas de las obras de los autores referenciados, hayan sido consultadas en los artículos del Journal of Education de Barnard, que Varela había adquirido en EE.

UU. y no directamente en sus ediciones originales. La propuesta de Varela: la legislación escolar En abril de 1875 el Presidente Pedro Varela decretó que la Comisión de Instrucción Pública -dependiente de la Junta Económico-Administrativa del Departamento de Montevideo- asumiera la supervisión y dirección de todas las escuelas públicas del país, que hasta ese entonces estaban bajo la administración del Instituto de Instrucción Pública.

De esta manera se daba la curiosa situación de que todas las escuelas del país pasasen a depender de una comisión de la Junta Económico-Administrativa de Montevideo. El gobierno designó, a continuación, para presidir esa Comisión a José María Montero, íntimo amigo y colaborador de José P.

Varela en su actividad educacional y política y -por otra parte-mano derecha del Cnel. Latorre, que a la brevedad sería Gobernador Provisorio de Uruguay. En los meses subsiguientes, Montero dio a las escuelas públicas un fuerte empuje: inauguración de nuevos locales, distribución de textos, concursos para maestros, etc.

Esta labor fue reconocida por el propio José P. Varela, cuando poco después sustituye a Montero en dicho cargo, a propuesta del propio Montero, que pasa a ejercer como Ministro de Gobierno del Cnel. Latorre: Es pues, bastante satisfactorio el estado actual de las escuelas públicas, en lo que se refiere a los locales, al menaje y a los útiles; y esta observación puedo hacerla con tanta más imparcialidad, cuanto que, en esta parte, casi todo estaba hecho cuando me recibí de la Dirección de Instrucción Pública sustituyendo a Montero, de modo que la actual Comisión apenas si ha tenido que ir perfeccionando en lo posible, las mejoras que habían sido introducidas por sus antecesores en el puesto.

  • Ese mejoramiento;
  • débese en gran parte a mi antecesor en el puesto, don J;
  • Montero (hijo), quien puso especial empeño en obtener para las escuelas públicas, edificios espaciosos, bien situados y con las condiciones favorables que era posible obtener;

19. Al parecer, José P. Varela tuvo ciertas dudas antes de aceptar este cargo, ya que provenía de un gobierno de facto -el Gobernador Provisorio Cnel. Lorenzo Latorre- contra los que había luchado poco antes en aras de sus ideas políticas, pero -según habría expresado más tarde- consideraba que el beneficio que podía significar para el país una mejora de la escuela pública, era mayor que el prestigio que podía alcanzar el gobierno con esa mejora.

Una de las primeras acciones del nuevo Director de Instrucción Pública, fue presentar al Gobernador Latorre un proyecto de ley que se proponía organizar todo el sistema escolar de la república. En esa presentación, Varela decía: Tengo el profundo convencimiento de que el Gobernado r Provisorio realizaría un grande y fecundo esfuerzo en pro de l a regeneración de la patria, si resolviese de una manera más o meno s perfecta el problema de la organización de la enseñanza pública e n nuestro país, dándole bases sólidas y abriéndole un vasto camp o de acción.

No es dudoso que el fallo tranquilo e imparcial de l historiador futuro lo juzgaría, si no como la más fecunda, como un a de las más fecundas resoluciones tomadas por los gobiernos de l a República, para responder a las necesidades más permanentes, má s supremas y más vitales de la patria 20.

  • Ese proyecto tomó la forma de un libro (“La Legislación Escolar”) que ya hemos mencionado y en la primera parte del mismo -como fundamento de la ley proyectada- se analiza la situación del país de manera muy crítica, tanto en los aspectos políticos, como en los financieros, los culturales y específicamente los educacionales;

En la segunda y tercera parte de esta obra se desarrolla el proyecto de organización educacional de manera pormenorizada y fundamentada. En la descripción del sistema, Varela comienza por la base para facilitar así su mejor comprensión y -seguramente-para enfatizar el papel que pretende dar a la participación popular: “En vez de seguir el orden que naturalmente hemos debido seguir al formular el Proyecto de Ley, empezando por la Comisión Nacional de Educación, seguiremos un orden inverso y empezaremos por la fuente, es decir, por las Comisiones de Distrito” 21.

Estas comisiones son la base del sistema: Varela previó la división de todo el sistema escolar en unidades básicas, denominadas distritos. Cada una de ellas abarcaba un sector de la población que no sobrepasaba los 500 habitantes en el medio rural y en las ciudades podía llegar a 1000 ó 2000.

Cada uno de estos distritos debía contar con -al menos-una escuela pública y al frente del sistema estaría una Comisión de Distrito integrada por tres vecinos, electos por todos los jefes de familia residentes en el distrito que supieran leer y escribir, inclusive aquellas mujeres que fueran también jefas de familia o extranjeros, siempre que abonasen Contribución Directa.

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Las potestades de estas comisiones eran amplias: designar y destituir los maestros (que debían ser titulados), establecer el programa y horario escolar (sobre la base de un programa mínimo establecido por las autoridades centrales), recaudar los fondos necesarios a través de un impuesto específico, alquilar o construir locales para las escuelas, etc.

Los fondos necesarios para el mantenimiento de las escuelas provendrían de lo que recaudase cada Comisión de Distrito más una cantidad igual aportada por el Estado. Los distritos escolares de una sección policial (en el medio rural) o una ciudad, conformarían una Sección Escolar, en tanto las secciones escolares de cada departamento del país, conformarían un Departamento escolar.

  • Al frente de cada sección y departamento estaría un Inspector -de Sección o Departamental- el cual sería elegido por el voto de los distritos escolares;
  • Asimismo, el Inspector Nacional, responsable de todo el sistema escolar, sería elegido también por el voto de los distritos;

Esta estructura del sistema escolar, desde la propia base contrastaba netamente con el pensamiento político vigente en esa época en esta región, en donde no sólo el centralismo era lo corriente, sino que -además-éste se veía reforzado por el autoritarismo de los gobiernos de fuerza que también eran moneda corriente.

¿Por qué esta propuesta tan a contra corriente de Varela? Simplemente porque éste se había inspirado largamente en el ejemplo de las escuelas de EE. UU. , país que se había organizado sobre bases culturales y sociales distintas, en las que las comunidades tenían un desarrollo político mayor y un gran arraigo del valor “autonomía”.

Los fundamentos que ofrece Varela a su propuesta no dejan de ser acertados, en cuanto señala la importancia de la participación ciudadana para un buen resultado educacional: Centralizadalaadministraciónescolar,ladirecciónsuperiorestará confiada sea a una persona como jefe de la instrucción pública, o sea a una corporación compuesta por varios miembros, pero forzosamente.

la acción directa de ese centro tiene que hallarse limitada a una zona relativamente pequeña. La dirección tiene que limitarse a dictar reglas generales; programas de instrucción que persigan el quimérico sueño de ser igualmente adaptable a todas las escuelas; nombramientos de maestros para ir a regentear una escuela determinada, sin que se tenga conocimiento exacto de las necesidades de esa misma escuela.

creación de escuelas arbitrariamente. y sobre todo esto, la inspiración de un hombre o de una corporación, modelando a su antojo la educación del pueblo y obligando a todas las inteligencias consagradas a esa tarea a encuadrarse de buena o mala gana, dentro de los límites arbitrariamente señalados por la Dirección.

  1. fácil es convencerse de la impotencia de una administración, por hábil y afanosa que sea;
  2. Cada localidad tiene su fisonomía propia, sus exigencias peculiares que solo pueden apreciarse bien, juzgando sobre el terreno, por los habitantes de la misma localidad;

Y si esto es exacto ¿como podrá una administración centralizada, por activa e inteligente que sea, dar satisfacción a todas esas múltiples y complicadas exigencias de detalle?. ¿No es risible figurarse al Inspector de Instrucción Pública de Montevideo, ocupándose de resolver.

si deben empezar las clases a las nueve o nueve y media, en una pequeña escuela rural de alguna de las secciones del Dep. de Maldonado? ¿Se concibe acaso que la autoridad central descienda a esos detalles, y aún si descendiese, que pudiera resolver con criterio, en cada caso particular, las mil pequeñas dificultades que en la organización de toda escuela se presentan? 22.

Empero, no tenía en cuenta Varela el escaso desarrollo cultural y político de nuestra población, sobre todo en la campaña. Para ser elector y elegible de las Comisiones de Distrito, tenía que saber leer y escribir y la masa de la población rural y urbana ¡era analfabeta! Por otra parte, esas comisiones exigirían una dedicación que difícilmente quisieran asumir los vecinos, que no estaban acostumbrados al ejercicio de actividades de gobierno.

  • A la propuesta anterior, relativa al gobierno del sistema escolar, Varela agregó también otros aspectos, algunos de los cuales fueron también polémicos para el momento histórico;
  • Si bien la gratuidad escolar no resultaba en absoluto inesperada, ya que las escuelas anteriores habían contemplado esa posibilidad para los niños pobres, las otras dos propuestas -obligatoriedad y laicidad- causaron asombro y protesta: la obligatoriedad escolar porque contradecía un aceptado derecho del padre de familia a enviar o no su hijo a la escuela y tal obligatoriedad implicaba avasallar su libertad;

La otra propuesta merece una consideración especial: la población del país era mayoritariamente católica y esa era por lo tanto la religión oficial del Estado, de acuerdo con la Constitución. Varela, cercano por sus ideas a la masonería, rechazaba íntimamente el dogmatismo de esta Iglesia y pretendía una educación no dogmática: ¿En la escuela, la educación moral debe separarse de la enseñanza de las religiones positivas, o por el contrario, debe la educación general del individuo, tener por base la enseñanza dogmática?.

vamos a sostener la justicia y la conveniencia de no enseñar en las escuelas públicas, o mejor dicho, de no enseñar en las escuelas los dogmas de una religión positiva cualquiera 23. De todas maneras, al tener en cuenta -en este caso- las posibles resistencias sociales, busca una fórmula conciliatoria: Nuestro razonamiento ha sido este: la mayoría de los habitantes de la República profesa la Religión Católica y cree que la escuela es hereje cuando en ella no se enseña el catecismo.

, si se acuerda a las Comisiones de Distrito la facultad de establecer en la escuela la enseñanza del catecismo con ciertas restricciones, los católicos no tendrán causa para rechazar el sistema de educación común. Ahora bien: aún cuando nosotros creamos que es mejor la escuela pública en que no se enseña religión positiva alguna, creemos también que entre la escuela con catecismo y la carencia de escuela, es mejor lo primero que lo último.

  • Cuando se legisla, cuando se toca tierra, hay que tomar en cuenta las sinuosidades y las asperezas del camino 24;
  • La fórmula que propuso Varela fue que se enseñase la religión católica en el aula, pero si un solo padre se oponía a ello, esa enseñanza debía darse a los otros niños fuera de las horas de clase;

Con esto pretendía contemplar el principio de la libertad de pensamiento y de creencia sin despertar demasiada oposición en la mayoría de la población que aceptaba la religión católica. En lo que respecta a la dirección del sistema el proyecto creaba una Comisión Nacional de Educación, integrada por el Ministro de Gobierno, que la presidía, el Inspector Nacional de Educación como secretario, y además: el Rector de la Universidad, el director de la Escuela Normal del Estado, los Inspectores de Montevideo, Canelones y San José y cuatro miembros más, designados por el Inspector, de acuerdo con la Comisión: en total, 11 miembros.

Las funciones serían de carácter general: selección de textos escolares, examen de maestros que aspiren al titulo, administración y dirección de la Escuela Normal, etc. Estimando Varela que él sería designado Inspector Nacional -tal como ocurrió-esta integración le aseguraba casi la mayoría para tomar decisiones, puesto que usualmente el Ministro de Gobierno no asistiría a las sesiones.

Por otra parte, al ser éste un organismo lento, que sólo se reuniría cada tres meses, la dirección permanente quedaría en manos de Varela, como Inspector Nacional. La ley de educación común Si bien Varela contaba con el apoyo de Gobernador Latorre y del Ministro de Gobierno Montero, su proyecto fue enviado a estudio de una comisión, que le introdujo importantes modificaciones.

  1. En primer lugar, toda la estructura participativa que había concebido Varela no fue tenida en cuenta y en sustitución de la misma se estableció un régimen altamente centralizado;
  2. Francisco Berra señalará más tarde: Se pasó de un extremo a otro, cuando lo más conveniente habrí a sido dar a las comisiones Departamentales alguna mayor ingerenci a para lo cual pudiera ser suficiente el buen sentido y la influenci a de los Inspectores como medio de acostumbrar a las poblaciones a manejar sus intereses escolares y de prepararlas para una descentralización gradual;

Pero, es indudable, que de los dos extremos, er a muy preferible el de la ley, porque es el que mejor se adapta al estad o social del país, a pesar de sus vicios 25. El sistema que estableció la Ley consistió en una Dirección General de Instrucción Pública compuesta por 7 miembros: el Ministro de Gobierno, el Inspector Nacional, el Director de la Escuela Normal y 4 vocales, todos designados por el Poder Ejecutivo y con las más amplias atribuciones: dirigir la instrucción primaria en todo el país, dirigir la Escuela Normal, nombrar o destituir maestros, seleccionar libros de texto, extender diplomas de maestro, etc.

La descentralización se limitaba a la existencia de Comisiones Departamentales, integradas por el Inspector Departamental y 3 miembros designados por la Junta Económico- Administrativa respectiva. Por otra parte, si bien se mantuvo la gratuidad de la enseñanza y el régimen obligatorio (aunque disminuyendo en algo las sanciones a los padres si estos no cumplían con su obligación), se cambió el criterio respecto a la educación religiosa: la enseñanza del catecismo sería obligatoria, aunque se admitiría que el padre que no estuviese de acuerdo pudiese retirar a su hijo durante esa enseñanza.

En lo que respecta a los recursos para la educación, no se estableció nada, quedando estos librados a los que se otorgasen en cada presupuesto nacional. A continuación, el Gobierno designó a Varela -como Inspector Nacional- y los cuatro vocales que integrarían la Comisión Nacional.

  • De esos cuatro vocales, tres de ellos habían integrado la Sociedad de Amigos de la Educación Popular, junto con Varela, por lo que así parecía asegurada la continuidad de una filosofía educacional inaugurada una década atrás;

Contra lo que podría esperarse, Varela no opuso reparos a las modificaciones introducidas a su proyecto y se dedicó de lleno a poner en marcha el sistema, acorde con su pensamiento, según lo recordara más adelante Francisco Berra : Se que mi actitud contribuye a prestigiar la dictadura, pero s e también que si por este lado hago mal a mi país, por otro lado l e hago bien.

El prestigio que puedo dar a este gobierno es transitorio. El influjo de la reforma escolar es duradero y profundo. Peso en mi conciencia ambos hechos y no tengo la menor duda deque hago a mi país más bien que mal 26.

Implementación de la reforma escolar: dificultades, avances Intensa fue la actividad de Varela en los meses subsiguientes a su designación: en primer lugar se designaron los Inspectores Departamentales; de los 14 que debían asumir sus cargos (dos por Montevideo y uno por cada Departamento del Interior) sólo 4 eran uruguayos; los demás eran: seis españoles, un argentino, un polaco, un italiano y un alemán, lo que muestra la escasez de personal calificado que existía en ese momento.

Otro de los problemas que enfrentó Varela fue el de la descentralización: al reglamentarse la Ley, se previó que las Comisiones Departamentales de Educación (designadas por cada Junta Económico-Administrativa) designaran a su vez sub-comisiones en cada localidad que no fuese capital departamental, pero esas sub-comisiones muchas veces no pudieron constituirse por falta de vecinos calificados o simplemente no funcionaron por falta de interés en sus integrantes.

Un Inspector Departamental señalaba en su informe anual: “Desgraciadamente poco resultado han dado las sub-comisiones de Instrucción Pública; ha habido sin duda honrosas y recomendables excepciones, pero la generalidad de ellas no han tomado interés por el fomento de las escuelas a su cargo, ni las ha visitado, ni, en muchos casos han llegado siquiera a constituirse”.

En la lista de dificultades que tuvo que afrontar Varela, estaba la escasez de recursos. Al no existir rentas propias de la educación, el sistema debía sustentarse con lo que se le otorgase en el presupuesto nacional.

Si bien las partidas mejoraron un poco en relación a los anteriores porcentajes destinados a la educación, de todas maneras el monto resultaba insuficiente. Sin embargo la nueva administración escolar supo administrar inteligentemente esos escasos recursos y logró mejoras sustanciales en el número de escuelas y en el volumen de la matrícula: Cuando yo fui nombrado Director de Instrucción Pública, había en las escuelas de Montevideo, 8000 alumnos, hay ahora 10000, y cuando se organizó la actual Dirección General, había en Canelones 1500, hay ahora 2000, en la Colonia habla 600, hay 800, en Florida había 500, hay 600.

  1. Así, los hechos prueban que lejos de disminuir, aumentó considerablemente el número de alumnos que asisten a las escuelas públicas 27;
  2. En efecto, la matrícula escolar no solamente aumentó en los meses inmediatos, sino que continuó expandiéndose a intenso ritmo: al asumir el cargo en 1877, había 17;

000 niños en las escuelas públicas y dos años después ya llegaban a 23. 200 (un 36% de aumento). Pero no fue sólo esa la transformación de la escuela pública: se mejoraron los programas y la metodología, los maestros se titularon en mayor número y, si bien no se había creado la Escuela Normal que proyectó Varela, se realizaban charlas sobre temas educativos de manera regular, muchas de ellas a cargo del propio Inspector Nacional, charlas a las que debían asistir obligatoriamente los maestros.

  1. En este plano de la profesionalización del magisterio cabe incluir también la profesionalización del personal inspectivo, no ya a través de cursos, sino de reuniones de carácter técnico;
  2. Varela convocó y realizó el primer Congreso de Inspectores Departamentales en el año 1878, durante el cual se analizaron múltiples temas de naturaleza pedagógica: horarios, programas, métodos, etc;

Hubo, sin embargo, un tema que no llegó a resolver adecuadamente y éste fue el de la educación religiosa. Varela tuvo que aceptar que se enseñase religión en las escuelas y no hubo reacciones negativas por parte de los padres de alumnos, ya que la mayoría practicaban la religión católica y los otros quizás no deseaban generar un enfrentamiento con la Iglesia.

Para amortiguar en algo la influencia de ésta en las escuelas públicas, los tiempos dedicados a la enseñanza religiosa fueron muy acotados; en el primer congreso de inspectores que ya mencionamos, se estableció que el tiempo que debía dedicarse a la asignatura “Moral y Religión” sería un 4%, lo que para un máximo de 6 horas de clase, equivalía apenas a 15 minutos diarios, muy por debajo de otras asignaturas, tales como “Lecciones sobre Objetos” (alrededor de 70 minutos), “Geografía” (30 minutos).

Esta actitud de las autoridades escolares generó protestas por parte de la prensa y de grupos de señoras católicas, frente a las cuales, Varela se defendió sosteniendo, en carta dirigida a un periódico: “Ni yo ni la Corporación que presido hemos pretendido ni pretendemos desconocer ni reformar ninguno de los artículos de la Constitución de la República, como no pretendemos tampoco contrariar el sentimiento religioso de los padres que envían sus hijos a la escuela pública” 28.

  • Uno de los ideólogos de la enseñanza religiosa era Francisco Bauzá, quien sostenía: En primer lugar conste que el país es católico por voluntad propia y por tradición histórica, en su absoluta mayoría;

En segundo lugar debe decirse también que la Constitución del Estado declara culto oficial a la Religión Católica y no es por lo tanto extraño que esa religión tenga ciertas preeminencias sobre las otras que coexisten al lado de ella. ¿Cómo admirarse entonces de que los padres de familia y el clero católico pidan que en las escuelas públicas costeadas por el gobierno se enseñe a los niños la doctrina cristiana y se le haga rezar de entrada y de salida una sencilla oración pidiendo al Eterno el perdón de todos los hombres y el pan de todos los días? 29.

No pudo Varela, sin embargo, calmar las inquietudes de la Iglesia Católica, que aspiraba a una más profunda influencia en el sistema público y ese enfrentamiento perduró mucho más allá de la actuación de aquel, prolongándose hasta principios del siglo XX en que por Ley de 1909 se suprime totalmente la enseñanza religiosa en las escuelas.

En el aspecto que pudo Varela influir positivamente fue -sin duda- en el mejoramiento del personal docente, pero también en un cambio cualitativo que tendrá repercusión en la posterior evolución del sistema escolar: se trata de la feminización de ese personal, que -hasta la reforma escolar- estaba constituido mayoritariamente por hombres.

  • Los cambios logrados gracias a los nuevos métodos y programas, que hacían menos violento el clima escolar, menos agresivo, posibilitó, sin duda, que muchas jóvenes se volcaran al magisterio, sobre todo cuando este se presentaba ordenado, con normas claras y con la posibilidad de desarrollar una carrera profesional;

Esta feminización ayudó a que las autoridades escolares -primero José P. Varela, luego su hermano Jacobo- captase la ventaja económica de tener maestras en lugar de maestros, ya que las primeras podían trabajar por un sueldo menor que aquel que los hombres requerían normalmente: El ejemplo de la mayor parte de los países civilizados y los hechos que se presentan a la más sencilla observación de nuestra actual organización social, demuestran cuan errónea es la idea de señalar un mismo sueldo a los maestros y maestras de igual categoría.

No ignora Ud. que bajo el punto de vista económico, la oferta se regula por la demanda. Ahora bien, por causas múltiples que no es del caso mencionar, el hombre tiene muchas más carreras y ocupaciones a que dedicarse con provecho, que la mujer.

En sus condiciones actuales, el magisterio es una carrera honrosa y lucrativa para la mujer, que no encuentra otras ocupaciones a que dedicarse en las que reciba mayor o igual retribución 30. Otras reformas introdujo Varela en los aspectos administrativos, como la graduación de los títulos que se expedían a los aspirantes, en función de los conocimientos que se exigían en cada caso, adecuándose asimismo las retribuciones según el grado y responsabilidad que le cabía a cada educador.

La buena administración financiera hizo posible que se comenzase a cumplir con el pago regular de los sueldos, lo que casi nunca había ocurrido; anteriormente se llegaban a registrar atrasos de seis o ocho meses, lo que convertía en indigna la profesión docente.

Un aspecto a señalar de la actuación de Varela al frente de las escuelas públicas, tiene que ver con su estilo directriz. Pese a la pregonada filosofía de amplia participación popular, Varela dirigió el sistema escolar en los escasos tres años en que lo hizo, de manera centralista y hasta autocrática.

No acepto críticas a su labor, despidiendo a algún maestro si manifestaba su desacuerdo con las medidas tomadas, o presionando sutilmente a las Comisiones Departamentales para que actuaran de cierta manera.

En una oportunidad, envía a una de esa Comisiones una nota en la que expresa: lleva por cometido [quien actúa como delegado de Varela] el mismo que llevaba yo, esto es buscar los medios de que se modifique sustancialmente la constitución de la Comisión Departamental.

He recibido seguridades de que si a tal cosa no pudiera llegarse buenamente, se nos prestarla el concurso necesario por quien puede hacerlo, para conseguirlo de otro medio. Al efecto, solicité y obtuve del Sr.

Gobernador, carta que incluyo. El Sr. Álvarez. explicará a usted las razones que demuestran la imposibilidad de marchar con la actual Comisión Departamental y a la vez el buen deseo de evitar que se resuelvan por actos de autoridad cuestiones de importancia que la Comisión.

puede resolver sin eso 31. Es decir, Varela no duda en recurrir al autoritarismo del Cnel. Latorre para lograr sus objetivos y en otro caso, la presión es indirecta y sutil: pide en carta dirigida a su primo Mariano: Querido Mariano: probablemente hoy o mañana se publicará el decreto nombrando Inspector Departamental de Instrucción Primaria y en cumplimiento de lo que dispone la ley, las Comisiones Extraordinarias deberán constituir las respectivas Comisiones Departamentales, que son presididas por un miembro de la Comisión Extraordinaria.

Como se que en Canelones el Cura del Pueblo es Vicepresidente de la Comisión Extraordinaria y le gusta intervenir en las cuestiones de educación, temo que lo nombren Presidente de la Comisión Departamental de Instrucción Primaria y digo temo porque creo que puede ofrecer inconvenientes el que los curas sean Presidentes de las Comisiones de Instrucción Primaria.

  • Por eso me ha ocurrido escribirte pidiéndote que si no tienes inconveniente influyas aunque sea indirectamente para que tal cosa no suceda;
  • No querría sin embargo y por eso te escribo a ti particularmente, que esto llegara a conocimiento de la Comisión Extraordinaria de Canelones y del mismo cura porque en ese caso podría darse a este asunto una importancia que no tiene y atribuirme propósitos antirreligiosos que estoy lejos de abrigar en este caso;

32. Supo también Varela realizar una efectiva promoción de la reforma escolar que llevaba adelante mediante actos públicos que buscaban sensibilizar a la población. Así, a principios de 1879, realizó un concurso público entre las escuelas de Montevideo, otorgando premios a los escolares en un acto realizado en el Teatro Solis (el escenario de mayor prestigio en ese momento): Los escolares, en número de 9000, divididos en 4 columnas y llevando al frente de cada una su respectiva banda de música, desfilaron ordenadamente por las calles más céntricas de Montevideo, ofreciendo un espectáculo tan hermoso como conmovedor, formando después en la plaza Independencia, desde la cual los alumnos premiados penetraban en el Teatro Solís, donde recibían la medalla o el diploma a que se habían hecho acreedores.

Hubo flores, versos, discursos a porfía, realizándose la fiesta hábilmente organizada por don Juan Álvarez y Pérez y presidida por don José M. Montero en representación del Gobierno. 33. La muerte de Varela y la continuación de su proyecto A fines de 1879, Varela fallece a causa de una grave enfermedad que lo tuvo postrado con crueles sufrimientos durante sus últimos meses; en ese lapso, sin embargo, continuó dirigiendo el sistema escolar con empeño y dedicación, acelerando seguramente su final.

Alfredo Vázquez Acevedo, en sus Memorias nos deja un cuadro dramático de sus últimos tiempos: Todo el año 1879 lo pasamos preocupados con la saluda del pobre José Pedro. Una afección pertinaz al estómago (. ) iba destruyéndolo día a día sin que se encontrara medio alguno de vencer el mal.

  1. Fueron llamados sucesivamente los mejores médicos, Méndez, Visca, Vidal, sin resultado alguno;
  2. Al fin, agobiado por la enfermedad, hizo cama; pero no se rindió;
  3. En el lecho trabajaba y atendía todas las tareas de la Dirección de Instrucción Primaria;

Los dolores abatían su cuerpo, pero no doblaban su espíritu fuerte, carácter inquebrantable; se le veía muchas veces escribiendo con una mano y apretándose con la otra el vientre para calmar sus molestias. Todo s lo acompañábamos durante las largas horas del día y de la noche.

Yo, por mi parte, le dedicaba todo el tiempo que mis quehaceres m e dejaban libre y le llevaba temas de conversación para distraerlo y hacerlo hablar. Pocos días después, el 24 a las 10 u 11 de la noche , falleció José Pedro Varela rodeado por su mujercita y por todo s nosotros.

34. A su muerte, se habían alcanzado logros importantes en el sistema escolar: la matrícula escolar había crecido entre 1876 y 1879 de 17000 a más de 23000 alumnos; se crearon 100 nuevas escuelas, se titularon cientos de maestros, alcanzando estos un 75% del total, se publicaron las primeras estadísticas escolares, se realizó el primer congreso de Inspectores Escolares en el que se discutieron y aprobaron numerosas medidas respectos a programas, métodos, horarios, etc.

  1. , la administración escolar fue cuidadosa y clara, permitiendo bajar el costo por escolar en un 22%;
  2. A penas tres años había estado al frente del sistema público, pero ya era reconocido como un insustituible artífice de ese sistema;

Ello dio lugar a que su entierro convocara a una multitud de más de 20. 000 personas que acompañaron su féretro por las calles de Montevideo. Resulta interesante considerar que entre quienes hicieron uso de la palabra en su entierro, estaba un representante de la Masonería Uruguaya, lo que reafirma la idea de la cercanía de Varela con esta organización.

Tal era el valor de la figura desaparecida en el cargo que desempeñaba, que el Gobierno del Cnel. Latorre hesitó al nombrar su sustituto, debiendo consultar a varias personalidades del medio. Al fin, fue elegido el hermano mayor de José Pedro, Jacobo.

Este no era un experto en temas educacionales, pero había acompañado la obra de su hermano desde la época de la creación de la Sociedad de Amigos de la Educación Popular y tenía amplia experiencia como administrador, a partir de su actividad como comerciante.

No fue errada esta designación, ya que en los diez años que ejerció su cargo de Inspector Nacional de Instrucción Primaria, realizó una fecunda obra que continuó y amplió la obra de su hermano: convocó un segundo congreso de Inspectores Departamentales, sistematizó la información estadística, creó el “Internato Normal de Señoritas” para la formación regular de las maestras, extendió el número de escuelas rurales, fundó el Museo y Biblioteca Pedagógico, que -hasta hoy-es ejemplo en la región, etc.

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A la finalización de su mandato en 1889, el número de escuelas y de alumnos había llegado a más de 400 y más de 32. 000; se había consolidado el profesionalismo de la función docente y todo el sistema escolar se encontraba en franco desarrollo. CONCLUSIÓN Surge de lo expuesto anteriormente, que José Pedro Varela merece ser considerado entre los educadores latinoamericanos destacados.

No tuvo -sin embargo- reconocimientos fuera de fronteras en las primeras décadas de su muerte; por ejemplo, el Diccionario de Pedagogía Labor, en edición de 1936 no dedica ninguna página a Varela y su obra, en tanto dedica varias a otros educadores del concierto latinoamericano del siglo XIX, como Faustino Sarmiento, Gabino Barreda, Enrique José Varona, José de la Luz y Caballero, Alfredo Miguel Aguayo, etc.

Ciertamente no ejerció Varela influencia sobre la región -seguramente por su corta vida- pero sí sobre su país. En la segunda mitad del siglo XIX Uruguay no contaba con un sistema escolar mínimo: apenas funcionaban pocas escuelas sin coordinación entre sí, sin métodos pedagógicos, sin textos, con maestros sin formación específica y muchas veces cercanos a la ignorancia.

Fue a partir de 1868 que esa situación comenzó a ser cuestionada firmemente por Varela y el núcleo de jóvenes que lo acompañaron en la Sociedad de Amigos de la Educación Popular: creando escuelas, bibliotecas populares, editando libros, organizando conferencias.

A partir de ahí el sistema escolar uruguayo se asentó firmemente sobre las bases que el joven Varela impulsó y sostuvo: educación universal, obligatoria, gratuita y laica. Cierto es que algunas de estas ideas no fueron aceptadas en su momento -la laicidad se implantó totalmente años después de su muerte y la participación popular recién hoy está comenzando a instrumentarse- pero su pensamiento y su obra han constituido hasta hoy un norte claro para los educadores uruguayos.

Tan es así que su obra -la “Reforma Escolar”- se ha llegado a constituir casi en un mito, que ha distorsionado la clara comprensión del proceso educacional uruguayo al sobredimensionar el papel de José Pedro Varela (desconociendo casi el de su hermano): se han tomado algunos pocos elementos de su vida y su obra y sobre ellos se ha construido una tradición que lo ha convertido en un personaje casi sobre-humano, capaz por sí solo de construir el sistema escolar nacional, enfrentando un sin fin de enemigos y oposiciones.

Este enfoque va a contrapelo de un análisis histórico serio que no reconoce las acciones individuales como único elemento de transformación social.

¿Cómo era la escuela en la epoca de José Pedro Varela?

¿Cómo era la escuela antes de la reforma Varela? – La Educación antes de la Reforma Vareliana Los españoles, en el período colonial emplearon la evangelización como modelo educativo. Las Escuelas estaban a cargo de la Orden de los Jesuitas y de los Franciscanos, eran escuelas confesionales y respondían a las concepciones de la Corona Española.

¿Quién dijo que la educación debe ser laica y gratuita?

Propuesta de Venustiano Carranza, Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, encargado del Poder Ejecutivo de los Estados Unidos Mexicanos.

¿Qué quiere decir que la educación es laica gratuita y obligatoria?

La educación que el gobierno imparte es laica, es decir, alejada de cualquier doctrina religiosa. La educación que imparte el gobierno es gratuita.

¿Cuáles son los pilares de la reforma Vareliana?

José Pedro Varela propuso una reforma que se apoyaba en tres principios: obligatoriedad, laicidad y gratuidad. https://www. youtube. com/watch?v=0513Rr-IaKk En 1877 cuando la reforma de Varela apenas comenzaba, funcionaban 196 escuelas con 17. 541 alumnos. Tres años después había 310 escuelas y 24.

785 alumnos. La Reforma Vareliana se apoyaba en tres principios: laicidad, gratuidad y obligatoriedad. Los principales cambios que introduce la Reforma Vareliana en los contenidos son: lecciones sobre objetos, educación física, historia natural, higiene, música vocal y cálculo mercantil.

La reforma de Varela avanzaba pero en enero de 1877 sufre en Durazno un grave accidente de caza que hace que pierda la visión del ojo derecho. Es por eso que la más icónica foto de José Pedro Varela está sacada de perfil y oculta lo más posible ese ojo.

  1. Al año de asumir el cargo, Varela contrajo una enfermedad terminal;
  2. Pasó los últimos diez años de su vida, sin embargo nunca dejó de trabajar;
  3. ¿De qué se murió Varela? Según el historiador Agapo Palomeque, de cáncer;

“Me lo dijo la nieta y además me mostró el caústico que le ponían, que tenía una macha verde. Yo pregunté después qué era y me dijeron que son sustancias que queman la piel para producir contraste con el intenso dolor. Una especie de neutralización”, sentenció Palomeque.

¿Por qué sus amigos le dieron la espalda? Según su bisnieto José Pedro Pollack fue por unirse al gobierno de un dictador. “A los treinta años, que todos tus amigos te den la espalda, uno psicológicamente lo siente.

En alguna manera decían que murió de pena”, sentenció. El escritor Tomás de Mattos asegura que Varela “dio todo por el país, hasta el honor. No le importó lo que le dijeran, estaba convencido de que hacía un bien al país”. googletag. pubads(). definePassback(‘/21735448363/teledoce.

¿Cuál es la frase de José Pedro Varela?

José Pedro Varela dijo : ‘Los que una vez se han encontrado juntos en los bancos de una Escuela, en la que eran iguales, a la que concurrían usando un mismo derecho, se acostumbran fácilmente a considerarse iguales, a no reconocer más diferencias que las que resultan de las aptitudes y las virtudes de cada uno: y así,.

¿Cómo surgio la escuela pública?

Hasta bien entrado el siglo XIX, la educación no era gratuita y los niños pobres recibían la educación que podían en las escuelas de Dame o las escuelas dominicales. Si bien existían escuelas públicas en el siglo XVII (como la Boston Latin School abierta desde 1635), los alumnos que acudían a ellas (no podían acudir alumnas) lo hacían a partir de los 12 años.

Hasta ese momento recibían una educación en el hogar a cargo de tutores o de sus hermanos o familiares. Es decir, si bien eran gratis, para acudir a ellas había que ser hombre y tener una formación importante previamente.

Por lo tanto hubo que esperar más de cien años para que de verdad existiera una educación pública de base. Y esto comenzó durante la Revolución Industrial. En 1833, el gobierno británico aprobó la Ley de fábricas que establecía que eran obligatorias dos horas diarias de educación para los niños que trabajan en las fábricas.

Once años después, en 1844, se crea el Ragged Schools Union, un sindicato para dar educación a los niños más desfavorecidos. Todo esto fue provocado en gran parte por la cantidad de familias que acudían a las grandes urbes buscando trabajo en fábricas y cuyos hijos quedaban solos durante el día.

En una de sus conferencias, el especialista en educación inglés Sir Ken Robinson, explicaba que el sistema educativo actual “se concibió en el ambiente político de la Ilustración y durante la economía de la Revolución Industrial”. De hecho, lo que posibilitó el nacimiento de una enseñanza pública no fue el bienestar o el avance de la sociedad.

  1. “Durante el siglo XIX –explica el catedrático Stanleyt Aronowitz en su libro Contra la educación escola r– la preocupación de maestros, agentes de la ley y líderes políticos o económicos era qué hacer durante la jornada laboral con la juventud desempleada;

Una alternativa era la prisión de día. Pero algunos, como Horace Mann, insistieron en que la escuela pública sería una forma más productiva de contener a los jóvenes inquietos”. En España, por otra parte hubo una excepción que podríamos clasificar de caso revolucionario : las escuelas públicas de Marcharaviaya, en Málaga.

En pleno siglo XVIII se fundó en esta región la primera escuela pública y mixta de España. De acuerdo con José Luis Cabrera, autor de La fundación de escuelas y banco agrícola de Marcharaviaya, en aquellas épocas el concepto de escuela pública y gratuita, para niños y niñas, aún no existía.

De hecho hubo que esperar un lustro para que se abrieran las primeras en Madrid. La escuela fue fundada por el rey Carlos III y su sistema educativo estaba más cerca del siglo XXI que del XVIII: se prohibían expresamente los castigos físicos y en su lugar se otorgaban premios a los que recibían las mejores notas.

¿Qué promueve la escuela pública?

  • Este es el primer capítulo del uno de los nuevos libros que regalamos con la suscripción a El diario de la educación: ¿Qué es la escuela pública?, escribo por M. ª Ángeles Llorente y editado por Octaedro.

El Diario de la Educación   está editado por una Fundación y hacemos un periodismo libre, independiente y con voluntad de servicio a la comunidad educativa. Para fortalecer nuestro compromiso necesitamos tu colaboración. Tenemos tres propuestas:  Hazte suscriptor  /  Compra nuestra revista  /  Haz una donación. Este artículo ha sido posible gracias a vuestra implicación. Suscríbete Que Hizo Jose Pedro Varela Por La Escuela Publica Fotografía: Teresa Rodríguez Somos la única entidad sin ánimo de lucro del país que nos dedicamos al periodismo. Nosotros no pondremos muros de pago, pero necesitamos ser 1000 suscriptores para seguir creciendo. Pulsa aquí y ayúdanos Hoy más que nunca es necesario seguir manteniendo vivo el ideal democrático de una escuela pública para todos , un modelo educativo ajeno a la cuna y al destino marcado por el hierro del dinero.

Un modelo de escuela pública que haga suyos los ideales republicanos de libertad, igualdad y fraternidad, en una aspiración constante hacia el bien común. Una escuela que tenga como referente fundamental la Declaración universal de derechos humanos, en la que quepan todas las personas, siendo esta una condición esencial de aprendizaje para la vida.

La Escuela pública enseña para la vida, porque solo en ella se refleja la vida misma, en toda su vasta diversidad. Esta característica de universalidad educativa y de convivencia en la diversidad, reconociendo a esta como un valor irrenunciable, es la única que puede aventurar un futuro de justicia, de convivencia, de cohesión social y de paz en las sociedades humanas.

Así entendida, la Escuela Pública se convierte en un lugar privilegiado en el que se dan procesos de humanización esenciales y, por todo ello, es el único modelo éticamente defendible frente a modelos elitistas y clasistas que buscan privilegios para minorías concretas que quieren perpetuarse en el poder.

La defensa de lo público implica una conciencia profunda de la colectividad; requiere nobleza de ánimo, voluntad de convivencia desde el respeto a la diferencia, creencia profunda en la igualdad de derechos humanos para todas y cada una de las personas que integran la sociedad.

La defensa de lo público tiene un valor ético y moral incuestionable, ya que se inspira en el bien común. «Permitir que el poder económico pueda determinar la calidad de la enseñanza, y lo que es más sarcástico, que el Estado subvencione con dinero público ciertos intereses ideológicos de una buena parte de colegios más o menos elitistas parece, en principio, no solo una aberración pedagógica, sino una clamorosa injusticia» (Lledó, 1994: 61).

No hay democracia sin el carácter público e igualitario de la escuela. «Puesto que toda ciudad tiene un solo fin, es claro que también la educación tiene que ser una y la misma para todos los ciudadanos y que el cuidado de ella debe ser cosa de la comunidad y no privada» (Aristóteles: 11 y ss.

Escuela Pública es educación emancipadora. Educar para la emancipación supone educar en contextos en los que la libertad y la responsabilidad se hacen efectivos. En la Escuela Pública, profesorado, alumnado y familias se emancipan y empoderan juntos poniendo en juego un conocimiento que lo haga posible.

El respeto a los derechos fundamentales de la persona y de los niños debe ser una constante en los procesos de enseñanza-aprendizaje, al tiempo que se cuestionan modelos autoritarios, patriarcales, de delegación y sumisión, y se ponen en práctica otros de autoridad y de poder compartido.

La Escuela Pública es plural ideológica y culturalmente, un espacio laico y aconfesional. En ella están presentes las diferentes culturas que conviven en la sociedad. Es laica, como corresponde a un estado aconfesional, no practica el adoctrinamiento y garantiza la libertad de expresión.

Su proyecto educativo propugna valores universales como la justicia social, la solidaridad, el respeto a la diversidad ideológica, cultural y lingüística; el pacifismo, la ecología, la coeducación, la racionalidad frente a los idearios sectarios de los centros privados que contribuyen a incrementar las diferencias ideológicas, culturales y sociales, y a impulsar los fanatismos.

  1. La laicidad es un rasgo inherente a lo público;
  2. La Escuela Pública tiene como objetivo fundamental la formación integral de personas libres, democráticas y críticas; personas respetuosas con la diversidad personal, social y cultural bajo el parámetro de los derechos humanos elementales;

La escuela debe ofrecer a la persona un marco de valores universales que hagan posible la convivencia con otras personas de diferentes credos y costumbres y que, además, le hagan revisar las propias, en un ejercicio constante de crecimiento personal. En este sentido, el laicismo no impone una visión del mundo, sino que crea las condiciones para que cada persona construya libremente la propia.

  1. Libertad de conciencia, igualdad de oportunidades y justicia social son principios esenciales de la educación laica que busca lo que tenemos en común por encima de las diferencias;
  2. La Escuela Pública es democrática;

Su titularidad, su gestión y todos los criterios que organizan los objetivos y las actividades han de ser públicos, con autonomía pedagógica y de gestión. Además, debe contribuir a la vertebración democrática de la sociedad e impulsar una cultura de participación,contribuyendo al mismo tiempo al desarrollo personal y comunitario.

Solo podremos mejorar la democracia si educamos personas democráticas. Solo se aprende a vivir democráticamente mediante vivencias que posibiliten la participación y la responsabilidad. En palabras de Ignacio Fernández de Castro (2006), «el objetivo estratégico, la utopía, la última palabra que da sentido al discurso, el sueño que una política de progreso ha de conseguir no puede ser otro que ir construyendo un sistema educativo plenamente democrático».

Esto solo será posible en una sociedad de personas libres, conscientes de su propia realidad y capaces de organizarse para participar de todo lo que les afecta como sociedad. Las sociedades actuales tienen un gran reto democrático: generar estrategias comunicativas y experiencias que provoquen una participación real en los asuntos públicos mediante el empoderamiento de las clases populares.

  • Se hace necesaria una nueva alfabetización política y cultural que permita a las personas ejercer sus derechos de ciudadanía;
  • La Educación Pública es un proyecto comunitario;
  • Un proyecto que se lleva a cabo con todas y para todas las personas, y cuyos principios y fines están decididos por toda la comunidad;

Ganar la batalla ideológica por la Escuela Pública implica contraponer el lenguaje neoliberal de la libertad para unos cuantos, con el mensaje de la igualdad para todos. No puede haber libertad sin igualdad. Implica clarificar que, en una sociedad, lo público es todo aquello que hace referencia a los intereses colectivos y comunes de las personas que la integran, mientras que lo privado se refiere a los intereses particulares de determinados grupos o personas.

Por ello, las escuelas públicas son deber prioritario de los estados, los cuales han de garantizar los recursos y medios necesarios para que toda la población reciba una educación de calidad durante toda la vida.

La gratuidad de la educación es una condición imprescindible para su universalidad. La Escuela Pública es inclusiva, no segregadora ni excluyente. En ella caben todas las personas, sea cual sea su cultura, su etnia, su condición física o intelectual, su situación social, su opción sexual, su religión o su lugar de residencia.

  • La Escuela Pública lo es si no excluye a nadie y deja de serlo cuando se impide la entrada, se expulsa o se segrega a aquellas criaturas que no responden a un perfil-tipo que, por otra parte, no existe en la realidad;

Para ello hay que reconocer la diversidad como un valor y combatir la desigualdad social que cercena posibilidades, intentando que cada persona desarrolle al máximo sus potencialidades. «Es deber de la Escuela Pública –y esta es sugran riqueza– no privar a nadie de la consecución de los mínimos necesarios para vivir en esta sociedad con dignidad» (Rogero, 2000).

La Escuela Pública es coeducativa. Es consciente de que la mitad de la humanidad son mujeres y de que «el patriarcado (poder de los padres), el androcentrismo (los hombres dominan el mundo y las relaciones sociales), el machismo (prepotencia activa contra las mujeres) y la misoginia (aversión y desprecio hacia las mujeres) han sido y son militantes y están bien pertrechados de violencia, discurso y poder» (Simón, 2003: 96).

En consecuencia, una educación emancipadora y liberadora debe hacer conscientes a hombres y mujeres, a la sociedad entera, de esta situación para poder cambiarla. La Escuela Pública necesita diseños curriculares que permitan una formación básica de calidad para toda la ciudadanía.

Una formación que desarrolle en las personas las capacidades y competencias necesarias para acceder, entender y seleccionar la información relevante en cada situación. Una formación de calidad que le proporcione las herramientas necesarias para continuar aprendiendo a lo largo de toda la vida.

Esto implica, como apunta Tedesco (2002: 58), «más tiempo de formación común general y obligatoria para toda la población que posibilite la democratización del acceso a los niveles superiores de análisis de realidades y fenómenos cada vez más complejos».

  • La Escuela Pública es investigadora y crítica;
  • Promueve que el alumnado y el profesorado sean los constructores de sus conocimientos y cultura;
  • Fomenta el espíritu crítico y el pensamiento divergente;
  • La Escuela Pública que defienden los movimientos de renovación pedagógica (MRP) es heredera de las muchas prácticas impulsadas por las pedagogías críticas y transformadoras, que con sus errores y sus aciertos son responsables de las mejores aportaciones que se han hecho a la educación: metodologías activas centradas en los intereses del alumnado, investigación frente a la mera transmisión de conocimiento, uso de materiales curriculares diversos frente a uso exclusivo del libro de texto, reflexión, análisis e implicación del alumnado frente a la clase magistral, trabajo cooperativo frente a individualismo, autoridad frente a autoritarismo y poder, interdisciplinariedad y globalización frente a una excesiva parcelación del saber, etc;

La Escuela Pública practica procesos de evaluación emancipadora. Promueve la evaluación interna como herramienta de reflexión y análisis que permita mejorar la práctica educativa y acepta la evaluación externa como un proceso de comunicación para el cambio y la mejora educativa, estableciendo siempre medidas compensadoras y no punitivas, clasificadoras o sancionadoras.

La Escuela Pública practica una evaluación formativa y orientadora, continua, global, adaptada a las necesidades del alumnado, recíproca y fruto de un proceso colegiado, frente a la evaluación castradora como elemento de control y poder sobre el alumnado para segregarlo o excluirlo, culpabilizándole de los resultados.

La Escuela Pública está abierta al entorno y lo considera materia de estudio y aprendizaje. Pretende educar en la vida y para la vida, por eso se abre, sale y se compromete con la realidad, interaccionando con ella. La vida ha de entrar en la escuela y esta debe ser consciente de que la acción educativa solo será transformadora si sale, si traspasa las paredes y los muros de la escuela y tiene alguna incidencia en la vida cotidiana del barrio, pueblo o ciudad en la que está inmersa.

  1. Es necesario convertir las escuelas, institutos, universidades y todos los demás ámbitos de educación formal y no formal en agentes públicos que actúen sobre las políticas locales, que tengan incidencia en la vida de sus comunidades;

Es preciso que la escuela integre a otros profesionales, al voluntariado y a los agentes sociales, y que los centros educativos proyecten cultura hacia el exterior, como focos de desarrollo cultural para toda la comunidad en la que se inserten. La Escuela Pública tiene una voluntad de mejora, de renovación constante.

Por eso, es esencial la formación permanente del profesorado y de las familias por separado y conjuntamente. Una formación que aúne teoría y práctica, centrada en aquellos temas que consideramos relevantes para los fines educativos que pretendemos, vinculada a la realidad social, política y cultural de cada momento, y que analice los contextos y sus consecuencias en la práctica educativa de los centros.

Una formación que sea útil y gratificante, que invite a seguir formándose continuamente. Una formación cooperativa, en equipo, transdisciplinar, que favorezca el intercambio y la reflexión compartida en centros, entre centros, entre seminarios temáticos, entre instituciones educativas, con ámbitos de la educación no formal, etc.

La Escuela Pública aspira a ser un eslabón de un sistema educativo de tronco único, con un cuerpo único de docentes , que favorezca la cohesión pedagógica del mismo. La coordinación y colaboración entre las diferentes etapas educativas –Infantil, Primaria, Secundaria, Bachillerato y universidades– es una necesidad urgente.

El desconocimiento y descoordinación entre los profesionales es abismal. La supeditación de cada etapa a la siguiente se va acrecentando a medida que avanzamos en el escalafón, lo que perjudica gravemente los objetivos y fines relacionados con el progreso individual de cada persona según sus capacidades y en función de sus intereses.

  • Esta estratificación de los docentes imposibilita la reflexión conjunta sobre el hecho educativo y conlleva una pérdida de visión de la globalidad educativa, de los fines y fundamentos de la educación y del conjunto de los que intervienen en ella, lo que reduce la capacidad informada de intervención democrática y aumenta, en cambio, las capacidades y poderes para una intervención tecnocrática y conservadora;

La Escuela Pública mantiene una actitud de rebeldía frente a las injusticias y de reivindicación permanente de las mejoras que le permitan garantizar una enseñanza de calidad. Hace conscientes al profesorado, al alumnado y a las familias de cuáles son sus derechos y sus deberes, y enseña a defenderlos y a hacerlos posibles.

«El puente que va de la esclavitud, ya sea la esclavitud de la pobreza, la ignorancia, la droga o el poder, a la libertad se llama educación. La educación permite la participación cívica, esencia de la democracia; propicia el desarrollo económico y fomenta la paz» (Federico Mayor Zaragoza, 2002: 25).

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¿Quién creó la educación pública y gratuita en argentina?

Un 8 de julio de 1884, bajo la presidencia de Julio A. Roca, se promulgó la Ley Nº 1. 420 de Educación común, gratuita y obligatoria. Esta normativa fue la piedra basal del sistema educativo nacional. La discusión acerca de la Ley de la Educación fue uno de los debates más intensos en la historia argentina.

  1. Las divergencias fundamentales se centraron en la identificación común de la necesidad de una Ley de Educación, la gratuidad y obligatoriedad de la Escuela;
  2. La Ley aprobada estableció la instrucción primaria obligatoria, gratuita y gradual;

La obligatoriedad suponía la existencia de la Escuela Pública al alcance de todos los niños y niñas, medio para el acceso a un conjunto mínimo de conocimientos, también estipulados por Ley. .

¿Cómo era la escuela en la epoca de José Pedro Varela?

¿Cómo era la escuela antes de la reforma Varela? – La Educación antes de la Reforma Vareliana Los españoles, en el período colonial emplearon la evangelización como modelo educativo. Las Escuelas estaban a cargo de la Orden de los Jesuitas y de los Franciscanos, eran escuelas confesionales y respondían a las concepciones de la Corona Española.

¿Qué es la educación laica y gratuita?

La educación que el gobierno imparte es laica, es decir, alejada de cualquier doctrina religiosa. La educación que imparte el gobierno es gratuita.

¿Quién fue José Pedro Varela resumen para niños?

Fue corresponsal del diario ‘El Siglo’ y fundador de ‘La Paz’. Junto con amigos como Elbio Fernández y Carlos María Ramírez, se fundó en 1868 la ‘Sociedad de Amigos de la Educación Popular’.

¿Cuál es la frase de José Pedro Varela?

José Pedro Varela dijo : ‘Los que una vez se han encontrado juntos en los bancos de una Escuela, en la que eran iguales, a la que concurrían usando un mismo derecho, se acostumbran fácilmente a considerarse iguales, a no reconocer más diferencias que las que resultan de las aptitudes y las virtudes de cada uno: y así,.