Que Se Puede Mejorar En Una Escuela?

Que Se Puede Mejorar En Una Escuela
Que Se Puede Mejorar En Una Escuela Alumnos en el instituto Lluís Vives de Valencia. MÒNICA TORRES La comunidad educativa está preocupada por el funcionamiento de la enseñanza en España y tiene, a la vez, abundantes ideas para mejorarla. La primera pregunta planteada por el nuevo Foro de Educación de EL PAÍS , ¿cuál es la mayor urgencia del sistema educativo? , ha recibido esta semana 750 respuestas, casi todas de docentes, a través de la web del diario.

Estas son las 10 propuestas que más apoyos suscitan. Dejar de dar bandazos. Centenares de docentes, como Teresa Simonet, maestra de Música y Primaria en Cádiz, reclaman un pacto educativo que dé estabilidad normativa al sistema, que ha tenido ocho leyes desde la restauración de la democracia.

Más información 2. Mayor autonomía. Muchos, como Antonio Solano, director del instituto Bovalar de Castellón, son partidarios de que sean los “profesionales de la educación” los encargados de diseñar los currículos. Y son numerosas las peticiones de más autonomía para los centros, siguiendo el camino tomado por Portugal.

  • Prestigiar la evaluación;
  • Una parte del profesorado considera imprescindible revalorizar las notas de evaluación;
  • Tanto las individuales —”sin evaluación, la escuela se convierte en un parque de atracciones”, dice el donostiarra Elías Goñi— como las colectivas —mediante pruebas de nivel comparables que permitan contrastar la eficacia de los métodos, señala José Luis Barba, jefe del departamento de Biología en un instituto canario;

Bajar las ratios. Una petición común es reducir el número de alumnos en las aulas. O, como alternativa, poner dos profesores en la misma clase. Después de 34 años dedicados a la docencia, parte de ellos en programas específicos para estudiantes con problemas para superar los ciclos, la profesora madrileña Mar Fernández concluye que los grupos pequeños “son el único modo de garantizar enseñanza personalizada y afrontar variadas dificultades de aprendizaje”.

  • Mejorar la formación del profesorado;
  • Son muchos quienes, como Luis Carlos Contreras, catedrático de universidad en Huelva, creen que el sistema solo mejorará si lo hace la formación y selección de entrada de los docentes;

Entre las medidas que proponen figuran establecer carreras —o especialidades en las titulaciones actuales— para ser profesor de Secundaria, aumentar la exigencia para ingresar en Magisterio, implantar un sistema de incorporación a la docencia mediante una residencia similar al modelo MIR de los médicos, y mejorar la formación continua.

Renovar la docencia. Un sector de los profesores —y también de padres y alumnos— creen urgente actualizar la práctica docente que, en palabras de Francesc Bosch, orientador en el instituto de Premià de Dalt (Baleares), abusa de “clases magistrales poco motivantes” y no conectadas con la realidad.

“Por ejemplo”, afirma, “se está librando una batalla social, política, humana y económica sobre el cambio climático y se hace muy poco por abordar el tema y trabajarlo en profundidad en las clases”. Los docentes, por su parte, se quejan de que la creciente carga burocrática les resta tiempo y energía para preparar clases y atender a estudiantes.

Trabajadores sociales. Diversas propuestas apuntan en la misma dirección: la enseñanza reglada es una herramienta clave para reducir la desigualdad social, pero con frecuencia no funciona porque el sistema no dispone de suficientes recursos específicos para compensar la gran desventaja con la que parten los alumnos de familias pobres, como ha constatado Ana Isabel Peltzer, profesora de Secundaria en Logroño.

“Desde Infantil se puede percibir la brecha entre los niños con padres con formación que pueden prestarles atención y los que no. Tenemos que darles apoyo extra con especialistas”, afirma. Otras voces, como la de María Jávega, maestra en Sevilla, sugieren que los centros educativos cuenten de forma estable con trabajadores sociales para afrontar, de forma conjunta a la educativa, las situaciones graves.

  1. Diagnosticar las dificultades;
  2. En torno al 10% de los alumnos son disléxicos, y la falta de normas en la mayoría de comunidades para detectar pronto el problema conduce a menudo al fracaso;
  3. “Estamos diagnosticando tarde, cuando los problemas de autoestima y salud mental ya están creados;

Dejamos sufrir a miles de niños, haciéndoles pensar que son tontos o vagos, por nuestra inacción”, lamenta Matilde Sánchez, que se presenta como madre y médica. Repensar el espacio. La vertiente física del sistema también es una fuente de preocupación. No solo allí donde las instalaciones están deterioradas o consisten en barracones.

Varias propuestas plantean cambios en el diseño de clases y patios. “Las aulas tendrían que ofrecer espacios diversos para distintas formas de agrupamiento: un ambiente para leer, una mesa de grupo para trabajar, un rincón tecnológico y de investigación, y un lugar donde estar cuando te apetezca estar solo”, opina Beatriz Serrano, maestra de Infantil en Las Palmas de Gran Canaria.

10. Más fondos. Prácticamente nadie reclama subir el salario de los profesores —aunque varios proponen vincular aumentos a resultados—. Pero la necesidad de una mayor inversión, sobre todo en la red pública, es la urgencia más señalada por la comunidad educativa.

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¿Que hay que cambiar en la escuela?

Con la incorporación a la escuela presencial, donde hemos vuelto, en la mayoría de los casos, sin la inversión necesaria en recursos materiales, tecnológicos y humanos por parte de las administraciones; los docentes estamos alzando la voz continuamente para que, los gobiernos pertinentes, tengan en cuenta nuestras propuestas y vayan más allá del papel y de la escucha para repensar, entre todos los agentes que componen la comunidad educativa, un nuevo modelo de colegio. Que Se Puede Mejorar En Una Escuela Llevamos años persiguiendo la escuela del cambio, intentando despeinarla y poner patas arriba el sistema. Llevamos años gritando que por apuntes no se puede enseñar a vivir y que la escuela debe descubrir el talento de cada niño, haciendo que brillen sus capacidades. Es el momento de invertir en educación, invertir sabiendo dónde queremos llegar, qué modelo educativo es el que necesitan nuestros niños y niñas, un modelo que les permita aprender para la vida, sabiendo manejar y no solo conocer, los contenidos que se les transmite, permitiéndoles que potencien su imaginación y creatividad, acompañándolos a que descubran aprendizajes nuevos. No podemos seguir cometiendo los tres errores clásicos:

  • Pensar que el fin último de la enseñanza es crear a niños universitarios, cuando el verdadero fin de la escuela debería ser preparar a los niños para enfrentarse a la vida, con todas sus agitaciones, dotándolos de herramientas, competencias y valores para transformar la sociedad a mejor.
  • Querer tratar a todos por igual cuando en realidad todos son diferentes. Cada niño posee un talento que le hace único y si enseñamos solo de un modo, evaluamos de un modo, premiamos una única inteligencia… estaremos apagando estrellas. Todos somos discapacitados en muchos aspectos. No hay ser humano con la capacidad absoluta para hacerlo todo bien.
  • Separar la diversión del aprendizaje cuando el juego es un derecho de la infancia y además la experiencia más importante de la vida porque casi todo lo que aprendemos de forma significativa, lo hacemos jugando, practicando, manipulando. La escuela debe ser tiempo para aprender jugando y socializar. Tener una radio en clase, un huerto escolar o un gallinero, aprender cocinando o a través del cine y el teatro, con juegos de mesa educativos, con proyectos emocionales, de aprendizaje servicio y acción social… no debería ser algo anecdótico que sucede en algunos centros, sino que debería ser algo obligatorio.

    Debemos ofrecer un amplio abanico de tareas variadas que permitan descubrir en qué es el mejor de la clase cada niño. La escuela no puede estar en la periferia de la sociedad, la escuela es la sociedad y la sociedad debe ser la escuela.

    Todo lo que se aprenda en ella debe tener una utilidad, un sentido.

Necesitamos un nuevo modelo que tenga en como protagonista al niño y la nica, teniendo en cuenta los siguientes aspectos:

  1. El gran pacto por la educación que necesita nuestro sistema

No podemos tener un sistema educativo que ha pasado por 7 leyes y que cambia cada cuatro o cinco años su forma de ver la enseñanza, obligándonos a modificar programaciones, registros de evaluación… y sobrecargándonos de burocracia innecesaria. Leyes que dicen muy pocas cosas diferentes a las de la ley anterior, cambios insustanciales que se reflejan en más papeleo y trabajo carente de utilidad pedagógica que lo que hace es restar tiempo al diseño de clases productivas y proyectos enriquecedores para nuestro alumnado.

Las leyes educativas de antes pretendían dar respuesta a una aportación curricular, teórica, académica… Hoy en día pasa justo lo contrario, los niños tienen la información con solo teclear un botón, pero les faltan competencias y valores.

Por lo tanto, la escuela de hoy no puede ser como la escuela del siglo XIX.

  1. Los cambios en la formación inicial del profesorado.

Creo que para cambiar la educación debemos cambiar la forma en la que se prepara a las personas que van a trabajar en educación.

  • Mejoras en los planes de estudio del magisterio. Unificarlos igual para todo el territorio nacional.
  • Formar docentes conocedores de muchas metodologías, de forma práctica. No podemos permitir que aún haya docentes que piensen que trabajar sin el libro de texto es perder el tiempo.
  • Añadir las prácticas desde el primer año de carrera, como si fuese una asignatura más, donde, por ejemplo, un día a la semana, cada alumno, deba ir a un colegio a participar de la enseñanza.
  • Que los docentes más innovadores de todas las etapas educativas puedan impartir clases prácticas en magisterio, ir a la universidad para ofrecer una perspectiva real de la docencia directa con niños y niñas.
  1. El acceso a la profesión docente

Acceso con tres tipos de pruebas:

  • Teórica: examen tipo MIR, tipo test. Un examen que garantice la objetividad al cien por cien.
  • Prueba de actitud y vocación: desplazándose a un colegio, con un grupo de niños desconocidos para el docente, en el que dará clase durante varias sesiones.
  • Exámenes orales explicando qué van a trabajar en sus programaciones, cómo y para qué, no solo evaluando los elementos curriculares, sino la innovación y atención al alumnado.
  • Evaluar al docente desde el primer momento que trabaja con el alumnado. Que no se evalúe al docente cuando saca la plaza, sino el primer año que comienza a trabajar. Es incongruente que un maestro ejerza la docencia como personal interino durante años y que inspección no lo evalúe hasta que no se saca la plaza.

Cambios en la selección de los equipos directivos:

  • Evaluar su trayectoria profesional anterior, su empatía, innovación y compañerismo.
  • Evaluar su formación y capacitación teórica.
  • Intentar que las personas que ejercen ese rol, sean creativas, dinamizadoras y empáticas, y permitan y generen innovación, contagiando a sus compañeros.
  • Que todos los docentes, de forma obligatoria, sean directores. Cambiar cada cuatro años de director. De este modo, se fomentaría la empatía entre el gremio, el trabajo cooperativo y la humildad. Todos pasan por ese rol, todos lo valoran y colaboran con él.

Una enseñanza única, de calidad máxima, de todos y para todos:

  • Acceso del alumnado y profesorado de los centros concertados asignado siguiendo los mismos criterios de selección que en los centros públicos.
  1. Aportaciones para mejorar el sistema educativo una vez dentro

Cambios a nivel de centro:

  • Cambios en la metodología: más competencias, más aplicación práctica de los contenidos trabajados de forma teórica, más trabajo de valores, debates y fomento de la creatividad. Trabajar con más juego y aprendizaje cooperativo. Trabajar con proyectos divertidos que incidan en la motivación, sorpresa y emoción del alumnado, permitiéndonos descubrir sus talentos. Trabajar con tareas de acción social y aprendizaje servicio, ese aprendizaje para la vida.
  • Inclusión de todas las capacidades. No podemos confundir el apoyo, el refuerzo, las adaptaciones individualizadas… con la inclusión. Eso es atención, no inclusión.
  • Cambios en la evaluación: evaluar múltiples tareas, relacionadas con todas las inteligencias. No centrarnos en lo mecánico-reproductivo, en la memoria a corto plazo que permite aprobar, pero no aprender.
  • La educación debería no solo comenzar por la educación infantil, como ya lo hace, sino crecer y evolucionar, mirándose en su espejo, planteando un sistema que yo denomino muelle porque debería haber un paso en espiral desde la infancia a la etapa de primaria, continuando con los principios de globalización, inclusión, socialización, autonomía y juego. No deberíamos intentar que la educación infantil copie la rigidez de las etapas educativas superiores, sino todo lo contrario. Hay un cambio muy brusco entre la educación infantil y la educación primaria. Es en ese primer cambio donde ya se comienza a adormecer al alumnado.

    La escuela debe ser transformadora social. ¿Por qué de repente son necesarias tantas asignaturas diferentes? ¿Por qué de golpe obligamos al alumnado a cambiar de grupos de trabajo cooperativo a trabajo individualizado? ¿Por qué empezamos a premiar lo mecánico y memorístico por encima de lo creativo y artístico? ¿Por qué son tan necesarios los deberes reproductivos para casa? Y por último ¿Por qué clasificamos las materias en áreas de primera y áreas de segunda, quitándole valor e importancia a las artes escénicas y plásticas, a la música y la educación física? Les estamos diciendo a los niños y a la sociedad en general que unos talentos son mejores que otros.

    Precisamente la neurociencia ya ha demostrado que esas materias no solamente son artes inspiradoras completas, que permiten trabajar con tareas que conectan contenidos de todas las áreas, de forma multidisciplinar, competencial y transversal, sino que además son imprescindibles para un correcto desarrollo motor, cognitivo, emocional y cerebral que inciden tremendamente en el desarrollo de la creatividad, que motivan y que modifican el estado neuronal, favoreciendo el aprendizaje significativo.

  • Simplificar la cantidad de contenidos por curso ya que se repiten cada año. En lugar de ofrecer una cantidad enorme de teoría que impide profundizar bien en la misma, reducirla y cambiar la forma en la que se presenta y trabaja.
  • Qué los libros de texto de las editoriales se revisen y sean un recurso de acompañamiento y apoyo digital y en papel, globalizados y por talleres competenciales, ese material no puede ser prácticamente igual que los libros que teníamos en los años 90. Tampoco entiendo el gasto innecesario que supone cambiar de libros de texto cada cuatro años, esos libros pueden tener vida muchísimos años más y con ese dinero que ahorramos se pueden proporcionar materiales variados, recursos digitales…
  • Tener recursos digitales suficientes en calidad y cantidad para poder incluir praxis metodologías basadas en planteamientos digitales. Actualmente se nos exige que hagamos un hibrido en nuestras programaciones, contemplando la parte presencial y la posible parte virtual, pero tenemos recursos digitales precarios e insuficientes.
  • Disminuir la ratio de las aulas y aumentar el número de docentes para darle mayor calidad a la enseñanza, mayor atención individualizada al alumnado.
  • Tener un orientador, monitor, logopeda, maestro de pedagogía terapéutica y de audición y lenguaje a tiempo completo. Hay niños que lo necesitan.
  • Contar con un trabajador social y un profesional sanitario para atender al alumnado con riesgo de exclusión social y con patologías crónicas que supongan la necesidad de un medicamento rescate… No es suficiente que el médico de los equipos de orientación educativa traslade información a los docentes sobre cómo actuar con estos alumnos. No somos sanitarios, al menos deberían darnos formación presencial, obligatoria, en tiempo lectivo, cada año.
  • Que la participación de las familias en los centros no se reduzca a las fiestas o celebraciones de efemérides, sino que sean parte del proceso de enseñanza-aprendizaje de su hijos e hijas, que su participación no dependa del equipo directivo de turno que esté de acuerdo o no con que lo que hagan, sino que se recoja ley educativa que cada maestro podrá incluir a las familias en proyectos educativos de su clase y centro.
  • Plantear bien el bilingüismo en los centros. Actualmente no sirve para mucho tal y como está orientado.
  • Replantear el área de Religión, no como una materia que separa al alumnado por diferentes creencias, en aulas distintas, con profesores diferentes, sino como una asignatura que aporte valores éticos y morales, de respeto mutuo a lo diferente, enseñándoles las diferentes culturas y religiones del mundo, no desde un aspecto de fe, sino de historia, para que cada niño decida creer o no en lo que le apetezca. Vivimos en una sociedad plural y debemos hacerla tolerante, haciéndole entender al alumnado que aquello que es más común no es únicamente lo normal, normal es todo, a pesar de que no sea practicado por un número tan elevado de personas. El respeto parte del conocimiento.
  • Formación continua, obligatoria, presencial y de calidad, en horario de trabajo, para los docentes que ya ejercen.
  • Fomentar, desde la administración y los poderes políticos públicos, el respeto y valor de la profesión docente.
  • Crear redes de conexión entre docentes que intercambien buenas prácticas en el aula. Incluso que los docentes que hacen estas buenas prácticas puedan impartir cursos a otros docentes.
  • Valorar más al profesorado que aplica metodologías innovadoras, aporta recursos propios…
  • Permitir que se pueda repetir más de una vez en cada etapa educativa. Les estamos diciendo a los niños que no tienen que esforzarse, total solo se puede repetir una vez.

Estos cambios son un compromiso de toda la comunidad educativa, donde cada sector debe poner de su parte para que, poco a poco, en un periodo a largo plazo, se pueda conseguir la escuela de calidad que nuestros niños y niñas se merecen. * Lourdes Jiménez es maestra.

¿Cómo mejorar la enseñanza en la escuela?

¿Que tiene que tener una buena escuela?

¿Cómo mejorar la imagen de una escuela?

Hazte presente en lo digital y haz presente lo digital. – Fortalece una buena imagen de la institución. Publicidad pagada en buscadores, cuida la imagen de tu sitio web y redes sociales, realiza publicaciones educativas, mantente siempre en la mente de tus estudiantes y de tus prospectos.

Por otro lado, el poner la misma tecnología al alcance de tus alumnos, será otra estrategia para que el prestigio aumente en base a experiencias internas de la institución Ver también: Todo lo que necesitas saber para mejorar la imagen digital tu colegio.

A pesar de que la experiencia educativa sea dirigida a los alumnos, en el caso de la educación primaria y secundaria, los padres de familia siempre serán tus mejores promotores.

¿Qué proyectos se pueden realizar en una escuela?

¿Qué elementos no pueden faltar en la educación actual?

¿Cómo se puede mejorar en el estudio?

¿Qué hacer para mejorar el estudio?

¿Qué se puede hacer para mejorar el aprendizaje?

¿Cuáles son las acciones de la escuela?

Involúcrese – Sin importar si sus hijos están empezando el kindergarten o en su último año de escuela primaria, existen muchas buenas razones para que los padres se ofrezcan como voluntarios en la escuela. Es una excelente manera para que los padres demuestren que están interesados en la educación de sus hijos.

A muchos niños de la escuela primaria les agrada ver a sus padres en la escuela o en los eventos escolares. Pero esté atento a las necesidades de su hijo para saber qué grado de interacción es el mejor para los dos.

Si su hijo parece sentirse incómodo con su presencia en la escuela o con su participación en las actividades extracurriculares, considere asumir una participación menos visible. Deje en claro que no está allí para espiar; simplemente está intentando ayudar a la comunidad escolar. Los padres pueden participar en lo siguiente:

  • ser ayudantes en la clase o representantes de los padres
  • organizar y/o trabajar en las actividades para recaudar fondos y otros eventos especiales, como ventas de alimentos, lavado de autos y ferias del libro
  • acompañar en los viajes de estudio
  • planificar las fiestas de la clase
  • asistir a las reuniones del directorio de la escuela
  • unirse al grupo de padres y maestros de la escuela
  • trabajar como asistente en la biblioteca
  • leer un cuento a la clase
  • dar una charla el día de campos laborales (trabajos)
  • asistir a los conciertos o las obras de teatro de la escuela

Visite el sitio web de la escuela o del maestro para encontrar oportunidades de voluntariado que se adapten a sus horarios. Incluso dedicar unas pocas horas durante el año escolar puede ser una buena impresión para su hijo.

¿Qué se debe eliminar en el aula?

¿Cómo ayudar a mejorar las situaciones en la escuela o en el salón?