Que Beneficios Te Brinda La Educacion Basada En Competencias?

Que Beneficios Te Brinda La Educacion Basada En Competencias
Beneficios de la enseñanza basada en competencias – El alumno que va adquiriendo competencias en lugar de adquirir solamente conocimientos está rodeado de un proceso de aprendizaje continuo. Por ejemplo, para avanzar un curso académico, es necesario que demuestre que domina de verdad diferentes áreas concretas.

Aportan flexibilidad para todo tipo de alumnos, sin importar sus antecedentes de conocimiento o niveles de alfabetización. Con ella se elimina el sesgo y se logra la equidad. Los alumnos terminan estando mejor preparados y adquieren las habilidades necesarias para lograr tener éxito como adultos. Los alumnos aprenden a aprender a ser mejores estudiantes y a asumir las responsabilidades de su educación.

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¿Qué queremos con la educación basadas en competencias?

Edu News RSS Un exhaustivo análisis de la educación basada en competencias realizado por Getting Smart, bosqueja el modelo de los estudiantes del futuro; alumnos que diseñan sus propios caminos de aprendizaje en un sistema flexible y adaptable. Según los especialistas del reporte, el objetivo de un sistema basado en competencias es generar individuos preparados para los retos del futuro; empoderar a estudiantes con conocimientos y habilidades en diversos ámbitos y campos de estudio, en un programa educativo flexible y a la medida de cada alumno.

  1. Poseedores de conocimiento. Curiosos de su entorno, su cultura y su historia. Interesados en las ciencias y la matemática detrás de los fenómenos. Participativos buscadores de la justicia y la democracia.
  2. Maestros de alfabetizaciones fundamentales. Obtienen competencias necesarias para prepararse para la universidad, ejercer la profesión y la vida. Son lectores críticos. Escritores convincentes, pensadores matemáticos y visualizan datos de forma efectiva.
  3. Pensadores originales. Lidian con el conocimiento conflictivo. Crean muchas ideas en situaciones nuevas y ambiguas. Replantean, imaginan y ven problemas desde diferentes perspectivas.
  4. Colaboradores generosos que resuelven problemas. Trabajan en equipo y brindan sus fortalezas. Buscadores de talentos que valoran la experiencia en otros. Ciudadanos inquisitivos del mundo que buscan y respetan la diversidad y los distintos puntos de vista.
  5. Aprendices de por vida. Autodidactas y autodirigidos. Aprendices curiosos sobre sí mismos y el mundo. Inventores de sus propios caminos de aprendizaje, carrera profesional y vida.

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¿Cuál es el objetivo de la educación por competencias?

La educación basada en competencias es un enfoque sistemático del conocer y del desarrollo de habilidades ; se determina a partir de funciones y tareas precisas. Se describe como un resultado de lo que el alumno está capacitado a desempeñar o producir al finalizar una etapa.
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¿Qué ventajas presenta la evaluación por competencias para la enseñanza y el aprendizaje?

La evaluación por competencias permite conocer la eficacia de la formación – Gracias a que se fija en el método, la evaluación por competencias permite hacer hincapié en el desarrollo del empleado y crear un sistema de formación que le permita mejorar, Que Beneficios Te Brinda La Educacion Basada En Competencias
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¿Cuál es la importancia del enfoque por competencias?

Desde nuestra perspectiva, en el ámbito educativo el enfoque por competencias busca el desarrollo humano, potencializando las capacidades de la persona ubicada en un contexto social determinado, que actúa con responsabilidad y con valores solidarios, buscando el bien común.
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¿Qué importancia tiene el enfoque por competencias en la formación docente?

Introducción El contexto del siglo XXI, nombrado en términos educativos como la sociedad del conocimiento, se encuentra ante un nuevo escenario que necesita nuevas formas de abordarlo, a lo que no escapa la educación básica y media. Dicho contexto convierte a los docentes en un elemento clave para el tan proclamado cambio de época.

Los cambios ocurridos en la sociedad y en el currículum, frente a los cuales urge actualizar las competencias, habilidades y conocimientos de los profesores”. ( Vezub, 2004, p.14) En la actualidad es preciso comprender y aplicar el enfoque de la formación basada en competencias por tres razones: primero, porque resulta necesario que todo docente aprenda a desempeñarse con idoneidad en el mismo, segundo, las competencias son la orientación fundamental de diversos proyectos internacionales de educación, como el Proyecto Tuning de la Unión Europea o el proyecto Alfa Tuning Latinoamérica, y tercero las competencias constituyen la base fundamental para orientar el currículo, la docencia, el aprendizaje y la evaluación desde un marco de calidad ya que brinda principios, indicadores y herramientas para hacerlo, más que cualquier otro enfoque educativo.

“Pensar en el profesorado como elemento de cambio implica reflexionar sobre aquellos aspectos que configuran lo que entendemos por un buen docente; entiéndase, las competencias básicas del profesorado para el desempeño de su profesión, lo que implica que es necesario que los docentes sepan hacer (aludiendo al concepto de competencia)”,

( Gutiérrez, 2014, p.52) El concepto de competencia surge de la necesidad de valorar no solo el conjunto de los conocimientos apropiados (saber) y las habilidades y destrezas (saber hacer) desarrolladas por una persona, sino de apreciar su capacidad de emplearlas para responder a situaciones, resolver problemas y desenvolverse en el mundo.

Igualmente, implica una mirada a las condiciones del individuo y disposiciones con las que actúa; es decir, al componente actitudinal y valorativo (saber ser) que incide sobre los resultados de la acción ( Espinoza, Rivera & Cuenca, 2016 ). “El modelo de la alternancia entre teorías y prácticas, entre estudio, intervención y reflexión, permite entrar en una dinámica de desarrollo personal y profesional en la cual los distintos tipos de saberes se integran y enriquecen mutuamente”.

  • Ferry, 1997, p.15) Una dificultad con el enfoque de competencias es que este concepto tiene múltiples definiciones y hay diversos enfoques para aplicarlo a la educación, lo cual muchas veces se convierte en un obstáculo para diseñar y ejecutar los programas de formación.
  • Esto se explica porque el enfoque de competencias se ha venido estableciendo por la confluencia de múltiples aportes disciplinares entre sí, y entre estos y diversas tendencias sociales y económicas.

Este concepto como tal se comenzó a estructurar en la década del sesenta con base en dos aportaciones: la lingüística de Chomsky y la psicología conductual de Skinner. Chomsky (1970 ), propuso el concepto de competencia lingüística como una estructura mental implícita y genéticamente determinada que se ponía en acción mediante el desempeño comunicativo (uso efectivo de la capacidad lingüística en situaciones específicas), por lo cual este autor siempre opone en el marco de su gramática generativa transformacional competencias desempeño (competence performance).

A partir de esto, el concepto de competencias comenzó a tener múltiples desarrollos, críticas y reelaboraciones, tanto en la lingüística como en la psicología (conductual y cognitiva) y en la educación. En contraposición a la propuesta de Chomsky, de considerar la competencia como algo interno, en la línea conductual, poco a poco se fue hablando de la competencia como un comportamiento efectivo, y hoy en día hay un sólido modelo conductual de las competencias, que, aunque ha trascendido el esquema de estímulo- respuesta, sigue basándose en el comportamiento observable, efectivo y verificable, confluyendo entonces así el desempeño dentro de la competencia (que están disociados en Chomsky).

El enfoque de competencias desde lo conductual ha tenido notables desarrollos en el campo de la gestión del talento humano en las organizaciones, donde se asume con la orientación de buscar que los trabajadores posean competencias clave para que las empresas sean competitivas.

  1. Desde mediados de la década de los años noventa esta concepción de las competencias también ha sido implementada en instituciones educativas de varios países, buscando con ello formar personas con ciertas competencias que les posibiliten un mayor impacto en la inserción laboral.
  2. Una línea disciplinar está dada por la psicolinguística y la psicología cultural que enfatizan en la competencia como un concepto que está en la base de la interacción de la persona con el entorno.

En este sentido, están las elaboraciones de Hymes (1996 ), quien plantea el concepto de competencia comunicativa como el empleo efectivo del lenguaje y de la lingüística en situaciones específicas de comunicación, teniendo en cuenta las demandas del entorno.

En una vía diferente, pero también con un enfoque contextual, están los aportes de la psicología cultural que tienen como principal representante a Vigotsky (1985 ) y que han sido planteados por autores como Torrado (1998 ). En esta línea básicamente se ha propuesto que las competencias “son acciones situadas que se definen en relación con determinados instrumentos mediadores” ( Hernández, Rocha & Verano, 1998, p.14).

Son acciones situadas en el sentido de que tienen en cuenta el contexto en el cual se llevan a cabo. Ahora bien, dichas acciones se dan a partir de la mente; la mente se construye en relaciones sociales y es actualizada por la cultura (Vigotsky, 1985).

En general, la psicología cultural le ha aportado al concepto de competencias el principio de que “la mente y el aprendizaje son una construcción social y requieren de la interacción con otras personas, estando la idoneidad influenciada por el mismo contexto”. ( Tobón, 2006, p.18) Otra línea disciplinar que ha hecho aportes significativos a las competencias es la psicología cognitiva.

Es de destacar la teoría de las inteligencias múltiples de Gardner (1997 ), la cual da un apoyo teórico sustancial a la comprensión de las competencias en su dimensión cognoscitiva ( Tobón, 2005 ). Igualmente, se tienen las contribuciones de Sternberg (1997 ), en torno a la inteligencia práctica, la cual se refiere a la capacidad que han de tener las personas para desenvolverse con inteligencia en las situaciones de la vida.

  1. Esto implica llegar a la solución de los problemas sin necesidad de pensar y analizar mucho, con el fin de canalizar la atención y la memoria en otras actividades.
  2. Ahora bien, en la consolidación del enfoque de competencias en la educación no sólo han influido estos desarrollos disciplinares, sino también el momento histórico y la economía.

Y eso se debe tener en cuenta para tener un criterio crítico en su empleo. En lo social, se tienen las crecientes presiones para que la educación forme para la vida y para el trabajo con calidad, y trascienda el énfasis en lo teórico y la mera transmisión de la información, pues con la paulatina emergencia de la Sociedad del Conocimiento, lo más importante no es tener conocimientos sino saberlos buscar, procesar, analizar y aplicar con idoneidad.

  • Con respecto a lo económico, ha crecido la demanda de las empresas a las instituciones educativas para que formen profesionales idóneos, de tal manera que esto les permita competir con otras empresas nacionales e internacionales para mantenerse y crecer.
  • En síntesis, el auge de las competencias en la educación se corresponde con una mayor implicación de la sociedad en la educación, la cultura de la calidad, la globalización y la competitividad empresarial.

Esta construcción histórica del concepto de competencias en torno a múltiples referentes disciplinares y demandas socioeconómicas es lo que explica la diversidad de definiciones y metodologías para llevar a la práctica el enfoque de competencias. Sin embargo, en esta característica, que se ha visto como una falencia sustancial de las competencias, es donde precisamente reside la mayor virtud del enfoque de competencias, en tanto su naturaleza tiene una visión multidisciplinar y esto hace que este enfoque pueda alimentarse de diferentes contribuciones.

Así mismo, esta naturaleza multidisciplinar de las competencias es lo que permite que sean asumidas como un lenguaje común para referirse al talento humano tanto en las organizaciones educativas, como en las organizaciones sociales y en las organizaciones empresariales, facilitando esto la articulación de la educación con lo social y lo económico.

Desarrollo Las competencias son un enfoque para la educación y no un modelo pedagógico, pues no pretenden ser una representación ideal de todo el proceso educativo, determinando cómo debe ser el proceso instructivo, el proceso desarrollador, la concepción curricular, la concepción didáctica y el tipo de estrategias didácticas a implementar.

La integración de los conocimientos, los procesos cognoscitivos, las destrezas, las habilidades, los valores y las actitudes en el desempeño ante actividades y problemas. La construcción de los programas de formación acorde con los requerimientos disciplinares, investigativos, profesionales, sociales, ambientales y laborales del contexto. La orientación de la educación por medio de estándares e indicadores de calidad en todos sus procesos. En este sentido, como bien se expone en Tobón (2005 ), el enfoque de competencias puede llevarse a cabo desde cualquiera de los modelos pedagógicos existentes, o también desde una integración de ellos. El enfoque de competencias implica cambios y transformaciones profundas en los diferentes niveles educativos, y seguir este enfoque es comprometerse con una docencia de calidad, buscando asegurar el aprendizaje de los estudiantes

La competencia es un saber hacer frente a una tarea específica, la cual se hace evidente cuando el sujeto entra en contacto con ella. Esta competencia supone conocimientos, saberes y habilidades que emergen en la interacción que se establece entre el individuo y la tarea y que no siempre están de antemano.

  1. La enseñanza basada en competencias permite “que se avance desde una enseñanza meramente academicista y orientada a la tarea, hacia la formación de una ciudadanía crítica y de profesionales competentes”.
  2. Blanco, 2009, p.7) Abordar el enfoque de competencias es dar un viraje hacia los resultados de la aplicación de estas habilidades y destrezas.

En otras palabras, las competencias se refieren a un saber hacer en contexto. Por ello, la competencia se demuestra a través de los desempeños de una persona, quienes son observables, medibles y evaluables. Las competencias se visualizan, actualizan y desarrollan a través de desempeños o realizaciones en los distintos campos de la acción humana.

  • La relación entre los componentes didácticos ha variado y, por tanto, la práctica pedagógica debe adoptar nuevas formas de trabajo que se adecuen a las nuevas necesidades de formación.
  • Son muchas las definiciones y aproximaciones que se han dado sobre el concepto de competencia docente y sobre las características más destacadas del mismo ( Bozu & Herrera, 2009 ) sobre todo desde que Delors (1996 ) comenzara a hablar sobre la importancia de éstas en el Informe de la UNESCO La Educación Encierra un Tesoro.

Cuando se habla de competencia docente nos estamos refiriendo a competencias profesionales y a este respecto hemos de destacar la aportación realizada por Bunk (1994 ), a la hora de conceptualizar las mismas. Partiendo de la idea de que las competencias son aptitudes o capacidades que permiten el desempeño adecuado de la profesión, el autor entiende que las competencias profesionales pueden asumirse desde una doble perspectiva, por una parte habla de competencias formales, entendidas éstas como las competencias que se adquieren al recibir un tipo de formación que cualifica para el ejercicio de la profesión y por otra parte, de competencias reales, que son las que hacen alusión a la capacidad real para resolver determinados problemas.

  1. Por tanto, se ha de distinguir en “competencia formal como atribución conferida y competencia real como capacidad adquirida”.
  2. Bunk, 1994, p.8) En este sentido consideramos que un adecuado ejercicio de la profesión docente requiere de ambos tipos de competencias, las que se adquieren en la formación inicial y que cualifican para el acceso al puesto de trabajo (competencias formales) y las que se adquieren en la práctica docente y mediante las diferentes acciones de desarrollo profesional (competencias reales), ya que un adecuado desarrollo de la profesión se basa, entre otras cosas, en la capacidad para resolver problemas concretos de la profesión, aspecto que puede aprenderse durante la formación inicial pero que necesita necesariamente del ejercicio práctico del profesional.

Al hablar de competencias docentes nos estamos refiriendo a competencias profesionales puesto que al reconocerlas estamos haciendo alusión a las aptitudes, capacidades, destrezas, conocimientos y habilidades personales ( Bunk, 1994 ) que los docentes han de tener para el desempeño adecuado de su profesión y para la resolución de problemas complejos en el contexto de la misma.

Concretamente, partiendo de la definición aportada por Escudero entendemos las competencias docentes como el “conjunto de valores, creencias y compromisos, conocimientos, capacidades y actitudes que los docentes, tanto a título personal como colectivo (formando parte de grupos de trabajo e instituciones educativas) habrían de adquirir y en las que crecer para aportar su cuota de responsabilidad a garantizar una buena educación a todos”.

(Escudero, 2006, p.34) Un marco general sobre las competencias que ha de tener un docente para el adecuado ejercicio de su profesión debe tener en cuenta, además de los aspectos referidos al proceso de enseñanza-aprendizaje, aquellos aspectos más relacionados con la propia personalidad del profesor, con la esperanza y las ganas de enseñar de forma justa, con amor y pasión en lo que se hace ( Escudero, 2006 ).

  1. Por su parte, Bozu & Herrera (2009 ) definen las competencias docentes del profesorado como “el conjunto de conocimientos, habilidades, actitudes y valores necesarios para realizar una docencia de calidad.
  2. Esto es, lo que han de saber y saber hacer los profesores/as para abordar de forma satisfactoria los problemas que la enseñanza les planteasu rol vendrá enmarcado en un modelo sistémico e interdisciplinar, donde la docencia, la investigación, su saber, saber hacer y querer hacer conformarán su acción educativa”.

(Bozu & Herrera, 2009, p.90-91) Hablar de competencias del profesorado implica, por tanto, tener en cuenta tanto los valores y las creencias como los conocimientos, las capacidades y las actitudes, que, tanto de forma individual como en colaboración con otros docentes, tienen los docentes sobre aspectos referidos al proceso de enseñanza-aprendizaje, sobre el contexto institucional, sobre las necesidades y características de los sujetos y sobre la ética profesional ( Escudero, 2006 ; Bozu & Herrera, 2009 ).

Hoy en día, se comprende que “las competencias involucran también desempeños cognitivos y no sólo conductuales y que, para poder configurar tales desempeños, es necesario utilizar metodologías constructivistas del aprendizaje”. ( González, 2007, p.5) Las competencias constituyen la habilitación para movilizar recursos que permiten poder hacer, pero no entendido como mera aplicación, ni como reconstrucción, sino como un “saber hacer con valor añadido, el que le aporta la individualidad de cada persona, su conocimiento interdisciplinar y el dominio de capacidades”,

( Pérez, 2011, p.95 ) De acuerdo con el Proyecto Tuning “las competencias representan una combinación de atributos (con respecto al conocimiento y sus aplicaciones, aptitudes, destrezas y responsabilidades) que describen el nivel o grado de suficiencia con que una persona es capaz de desempeñarlos”,

( González & Wagenaar, 2003, p.12) Por lo anterior, “posee competencia profesional quien dispone de los conocimientos, destrezas y actitudes necesarios para ejercer una profesión, puede resolver los problemas profesionales de forma autónoma y flexible, y está capacitado para colaborar en su entorno profesional y en la organización del trabajo”.

( Bunk, 1994, p.9) Según este proyecto hay dos clases generales de competencias: específicas y genéricas. Las genéricas se refieren a las que son comunes a una rama profesional (por ejemplo, salud, ingeniería, educación) o a todas las profesiones. Las específicas, a diferencia de las genéricas, son propias de cada profesión y le dan identidad a una ocupación (en este sentido, hablamos de las competencias específicas del profesional en educación física, del profesional en ingeniería de sistemas o del profesional en psicología).

En cada clase de ellas, hay a su vez dos subclases, de acuerdo con el grado de amplitud de la competencia: competencias y unidades de competencia. Las primeras tienen un carácter global, son muy amplias y se relacionan con toda un área de desempeño. En cambio, las segundas son concretas y se refieren a actividades generales mediante las cuales se pone en acción toda competencia.

Tuning distingue tres tipos de competencias genéricas: Competencias sistémicas: capacidades y habilidades relacionadas con sistemas globales (combinación de comprensión, sensibilidad y conocimientos; para ello es preciso adquirir previamente competencias instrumentales e interpersonales).

El proyecto Alfa Tuning América Latina busca afinar las estructuras educativas de América Latina iniciando un debate cuya meta es identificar e intercambiar información y mejorar la colaboración entre las instituciones de educación superior para el desarrollo de la calidad, efectividad y transparencia.

El proyecto Alfa Tuning, retoma los conceptos básicos y metodología del proyecto Tuning Educational Structure in Europe, y para lograr los propósitos y objetivos antes mencionados, programa también el desarrollo de cuatro líneas de acción 1) competencias genéricas y específicas, 2) Enfoques de enseñanza, aprendizaje y evaluación, 3) Créditos académicos y 4) calidad de los programas.

  • En el marco del proyecto Tuning se ha diseñado una metodología para la comprensión del currículo y para hacerlo comparable.
  • Como parte de la metodología se introdujo el concepto de resultados del aprendizaje y competencias.
  • Por resultados del aprendizaje queremos significar el conjunto de competencias que incluye conocimientos, comprensión y habilidades que se espera que el estudiante domine, comprenda y demuestre después de completar un proceso corto o largo de aprendizaje.

Pueden ser identificados y relacionados con programas completos de estudio (de primero o segundo ciclo) y con unidades individuales de aprendizaje (módulos). Las competencias se obtienen normalmente durante diferentes unidades de estudio y por tanto pueden no estar ligadas a una sola unidad.

  1. Sin embargo, es muy importante identificar en qué unidades se enseñan las diversas competencias para asegurar una evaluación efectiva y una calidad.
  2. Esto quiere decir que las competencias y los resultados del aprendizaje deberían corresponder a las cualificaciones últimas de un programa de aprendizaje.

Las competencias y los resultados de aprendizaje permiten flexibilidad y autonomía en la construcción del currículo y, al mismo tiempo, sirven de base para la formulación de indicadores de nivel que puedan ser comprendidos internacionalmente. Tabla 1 Tabla 1 Competencias genéricas a formar en los docentes de la educación básica y media contenidas en el proyecto Tuning.

1 Capacidad de abstracción, análisis y síntesis 16 Capacidad para tomar decisiones
2 Capacidad de aplicar los conocimientos en la práctica 17 Capacidad de trabajo en equipo
3 Capacidad para organizar y planificar el tiempo 18 Habilidades interpersonales
4 Conocimientos sobre el área de estudio y la profesión 19 Capacidad de motivar y conducir hacia metas comunes
5 Responsabilidad social y compromiso ciudadano 20 Compromiso con la preservación del medio ambiente
6 Capacidad de comunicación oral y escrita 21 Compromiso con su medio socio-cultural
7 Capacidad de comunicación en un segundo idioma comunicación 22 Valoración y respeto por la diversidad y multiculturalidad
8 Habilidades en el uso de las tecnologías de la información y de la comunicación. 23 Habilidad para trabajar en contextos internacionales
9 Capacidad de investigación 24 Habilidad para trabajar en forma autónoma
10 Capacidad de aprender y actualizarse permanentemente 25 Capacidad para formular y gestionar proyectos
11 Habilidades para buscar, procesar y analizar información procedente de fuentes diversas 26 Compromiso ético
12. Capacidad crítica y autocrítica 27 Compromiso con la calidad.
13 Capacidad para actuar en nuevas situaciones 28 Conocimiento de culturas y costumbres de otros países
14 Capacidad creativa 29 Iniciativa y espíritu emprendedor
15 Capacidad para identificar, plantear y resolver problemas 30 Motivación al logro

Fuente Medina, P.A., Amado & Brito (2010 ) Competencias específicas a formar en los docentes de la educación básica y media según proyecto Tuning: 1 Domina la teoría y metodología curricular para orientar acciones educativas (Diseño, ejecución y evaluación).2 Domina los saberes de las disciplinas del área de conocimiento de su especialidad.3 Diseña y operacionaliza estrategias de enseñanza y aprendizaje según contextos.4 Proyecta y desarrolla acciones educativas de carácter interdisciplinario.5 Conoce y aplica en el accionar educativo las teorías que fundamentan las didácticas generales y específicas.6 Identifica y gestiona apoyos para atender necesidades educativas específicas en diferentes contextos.7 Diseña e implementa diversas estrategias y procesos de evaluación de aprendizajes en base a criterios determinados.8 Diseña, gestiona, implementa y evalúa programas y proyectos educativos.9 Selecciona, elabora y utiliza materiales didácticos pertinentes al contexto.10 Crea y evalúa ambientes favorables y desafiantes para el aprendizaje.11 Desarrolla el pensamiento lógico, crítico y creativo de los educandos.12 Logra resultados de aprendizaje en diferentes saberes y niveles.13 Diseña e implementa acciones educativas que integran a personas con necesidades especiales.14 Selecciona, utiliza y evalúa las tecnologías de la comunicación e información como recurso de enseñanza y aprendizaje.15 Educa en valores, en formación ciudadana y en democracia.16 Investiga en educación y aplica los resultados en la transformación sistemática de las prácticas educativas.17 Genera Innovaciones en distintos ámbitos del sistema educativo.18 Conoce la teoría educativa y hace uso crítico de ella en diferentes contextos.19 Reflexiona sobre su práctica para mejorar su quehacer educativo.20 Orienta y facilita con acciones educativas los procesos de cambio en la comunidad.21 Analiza críticamente las políticas educativas.22 Genera e implementa estrategias educativas que respondan a la diversidad socio – cultural.23 Asume y gestiona con responsabilidad su desarrollo personal y profesional en forma permanente.24 Conoce los procesos históricos de la educación de su país y Latinoamérica.25 Conoce y utiliza las diferentes teorías de otras ciencias que fundamentan la educación: Lingüística, filosofía, sociología, psicología, antropología, política e historia.26 Interactúa social y educativamente con diferentes actores de la comunidad para favorecer los procesos de desarrollo.27 Produce materiales educativos acordes a diferentes contextos para favorecer los procesos de enseñanza y aprendizaje.

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Del énfasis en conocimientos conceptuales y factuales al enfoque en el desempeño integral ante actividades y problemas. Esto implica trascender el espacio del conocimiento teórico como centro del quehacer educativo y colocar la mirada en el desempeño humano integral que implica la articulación del conocer con el plano del hacer y del ser. Del conocimiento a la sociedad del conocimiento. Esto implica que la educación debe contextualizar el saber en lo local, lo regional y lo internacional, preparando a los docentes, estudiantes y administrativos para ir más allá de la simple asimilación de conocimientos y pasar a una dinámica de búsqueda, selección, comprensión, sistematización, crítica, creación, aplicación y transferencia. De la enseñanza al aprendizaje. El enfoque de formación basado en competencias implica que el aprendizaje comienza a ser el centro de la educación, más que la enseñanza. Esto significa que en vez de centrarnos en cómo dar una clase y preparar los recursos didácticos para ello, ahora el reto es establecer con qué aprendizajes vienen los estudiantes, cuáles son sus expectativas, que han aprendido y que no han aprendido, cuáles son sus estilos de aprendizaje y cómo ellos pueden involucrarse de forma activa en su propio aprendizaje. A partir de ello se debe orientar la docencia, con metas, evaluación y estrategias didácticas. Esto se corresponde con el enfoque de créditos, en el cual se debe planificar no sólo la enseñanza presencial sino también el tiempo de trabajo autónomo de los estudiantes.

Puede apreciarse entonces un cambio en la enseñanza; cambio que no es hacer más práctico el saber, o integrar la teoría con la práctica, u orientar la educación hacia la empleabilidad. El enfoque de formación con base en competencias es mucho más que eso.

Pretende orientar la formación de los seres humanos hacia el desempeño idóneo en los diversos contextos culturales y sociales, y esto requiere hacer del estudiante un protagonista de su vida y de su proceso de aprendizaje, a partir del desarrollo y fortalecimiento de sus habilidades cognoscitivas y metacognitivas, la capacidad de actuación, y el conocimiento y regulación de sus procesos afectivos y motivacionales.

Las competencias, entonces, significan calidad e idoneidad en el desempeño, protagonismo de los estudiantes, orientación de la enseñanza a partir de los procesos de aprendizaje y contextualización de la formación. Debido a que la formación basada en competencias es una perspectiva todavía muy nueva en diversos países, y que hay académicos que discuten sobre su relevancia, a continuación se describen algunos argumentos de por qué es importante considerar este enfoque en la educación básica y media:

Aumento de la pertinencia de los programas educativos. El enfoque de las competencias contribuye a aumentar la pertinencia de los programas educativos debido a que busca orientar el aprendizaje acorde con los retos y problemas del contexto social, comunitario, profesional, organizacional y disciplinar-investigativo mediante estudios sistemáticos tales como el análisis funcional, el estudio de problemas, el registro de comportamientos, el análisis de procesos, etc., teniendo en cuenta el desarrollo humano sostenible, y las necesidades vitales de las personas. Ello permite que el aprendizaje, la enseñanza y la evaluación tengan sentido, no sólo para los estudiantes, sino también para los docentes, las instituciones educativas y la sociedad. Los estudios tradicionales tienen como uno de sus grandes vacíos la dificultad para lograr la pertinencia de la formación, ya que se han tendido a realizar sin considerar de forma exhaustiva los retos del contexto actual y futuro. Gestión de la calidad. El enfoque de las competencias posibilita gestionar la calidad de los procesos de aprendizaje de los estudiantes mediante dos contribuciones: evaluación de la calidad del desempeño y evaluación de la calidad de la formación que brinda la institución educativa. Respecto al primer punto, hay que decir que las competencias formalizan los desempeños que se esperan de las personas y esto permite evaluar la calidad del aprendizaje que se busca con la educación, debido a que toda competencia aporta elementos centrales que están en la línea de la gestión de la calidad, tales como criterios acordados y validados en el contexto social y profesional, identificación de saberes y descripción de evidencias. En segundo lugar, el enfoque de las competencias posibilita una serie de elementos para gestionar la calidad de la formación desde el currículum, lo cual se concretiza en el seguimiento de un determinado modelo de gestión de la calidad (por ejemplo, con normas ISO, el modelo FQM de calidad, o un modelo propio de la institución), que asegure que cada uno de sus productos (perfiles, mallas, módulos, proyectos formativos, actividades de aprendizaje, etc.) tenga como mínimo cierto grado de calidad esperada, lo cual implica tener criterios claros de la calidad, sistematizar y registrar la información bajo pautas acordadas, revisar los productos en círculos de calidad, realizar auditorías para detectar fallas y superarlas, evaluar de manera continua el talento humano docente para potenciar su idoneidad, revisar las estrategias didácticas y de evaluación para garantizar su continua pertinencia, etc. ( Tobón, García-Fraile, Rial & Carretero, 2006 ). Política educativa internacional. La formación basada en competencias se está convirtiendo en una política educativa internacional de amplio alcance, que se muestra en los siguientes hechos: contribuciones conceptuales y metodológicas a las competencias por parte de investigadores de diferentes países desde la década de los años sesenta del siglo pasado (véase por ejemplo, Chomsky, 1970 ); el concepto está presente en las políticas educativas de varias entidades internacionales tales como la UNESCO, la OEI, la OIT, el CINTERFOR, etc.; la formación por competencias se ha propuesto como una política clave para la educación. Los procesos educativos de varios países latinoamericanos se están orientando bajo el enfoque de las competencias, tal como está sucediendo en Colombia, México, Chile y Argentina; y actualmente hay en marcha diversos proyectos internacionales de educación que tienen como base las competencias, tales como el Proyecto Tuning de la Unión Europea ( González & Wagenaar, 2003 ), el proyecto Alfa Tuning Latinoamérica y el Proyecto 6 x 4 en Latinoamérica. Todo esto hace que sea esencial el estudio riguroso de las competencias y su consideración por parte de las diversas instituciones educativas. Movilidad. El enfoque de las competencias es clave para buscar la movilidad de estudiantes, docentes, investigadores, trabajadores y profesionales entre diversos países, ya que la articulación con los créditos permite un sistema que facilita el reconocimiento de los aprendizajes previos y de la experticia, por cuanto es más fácil hacer acuerdos respecto a desempeños y criterios para evaluarlos, que frente a la diversidad de conceptos que se han tenido tradicionalmente en educación, tales como capacidades, habilidades, destrezas, conocimientos, específicos, conocimientos conceptuales, etc. Así mismo, las competencias facilitan la movilidad entre instituciones de un mismo país, y entre los diversos ciclos de la educación por cuanto representan acuerdos mínimos de aprendizaje ( González & Wagenaar, 2003 ).

Conclusiones Hoy en día es bien visto hablar de competencias en el ámbito educacional y la mayor parte de estas instituciones utilizan este lenguaje para referirse a sus planes de estudio. La adopción de la educación basada en competencias “exige una revisión profunda de las finalidades de formación profesional y la aplicación del conocimiento para resolver problemas”.

  1. Villarroel & Bruna, 2014, p.9) Las competencias docentes evolucionan con las continuas transformaciones de la actividad docente y la percepción que de ésta tienen las instituciones y sus políticas educativas ( Perrenoud, 2004 ).
  2. En el contexto de la dinámica que la globalización en general y la tecnológica en particular imponen, como resultado de la expansión de la ciencia en el siglo XXI, la enseñanza basada en competencias es un reto y objetivo fundamental de la docencia en el nivel básico y medio, como niveles básicos de la sociedad del conocimiento, y por tanto, del profesorado en su formación continua, para lograr la articulación e integración de los elementos sustantivos del currículum en función de las demandas que plantea cada competencia para su desarrollo; articular actitudes, habilidades, destrezas y capacidades para conducir el pensamiento y conocimiento a la intervención sobre la práctica; favorecer un proceso biunívoco entre competencias y los elementos que son necesarios para su ejercicio y desarrollo, de modo que se retroalimenten y favorezcan mutuamente; además para permitir al docente su intervención en situaciones y ante la resolución de problemas diferentes.

En definitiva, la formación de los docentes de la educación básica y media mediante competencias trata de mover el conocimiento hacia la acción y aportar su aplicabilidad a situaciones diferentes.
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¿Qué objetivo busca el desarrollo de competencia en el niño?

Buscan el desarrollo integral del individuo, es decir, de sus capacidades intelectuales, de integración y relación social, afectivas y emocionales.
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¿Cómo lograr el desarrollo de competencias en los estudiantes?

El desarrollo de competencias requiere de condiciones que posibiliten a las y los estudiantes aprender haciendo y lo hagan en situaciones auténticas, reflexionando sobre lo que hacen, en función de la solución de un problema o del logro de un propósito determinado.
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¿Que se desarrolla en las competencias educativas?

REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA Formación y desarrollo de competencias en la educación superior cubana Competence-based training and development in the cuban higher education Nancy Montes de Oca Recio, I Evelio Felipe Machado Ramírez II I Doctora en Ciencias Pedagógicas.

  • Máster en Investigación Educativa.
  • Profesora Titular.
  • Universidad “Ignacio Agramonte y Loynaz”.
  • Centro de Estudios de Ciencias de la Educación “Enrique José Varona”.
  • Carretera Circunvalación Norte Km 5, Camagüey, Cuba. CP 74650.
  • [email protected] II Doctor en Ciencias Pedagógicas y Doctor en Ciencias, Profesor Titular Centro de Estudios e Investigaciones Pedagógicas de la Cultura Física y el Deporte.

Universidad de Ciencias de la Cultura Física. A s/n entre Línea del Ferrocarril y Circunvalación Norte. Camagüey. CP 74650. [email protected] RESUMEN La formación basada en competencias es una orientación educativa que pretende dar respuestas a las necesidades de la sociedad contemporánea; el término competencia, a pesar de su amplia utilización y reconocimiento desde las Ciencias Pedagógicas, ha tenido diversas significaciones y es objeto de múltiples interpretaciones a partir de las disímiles posturas epistemológicas de los investigadores.

En el artículo fueron valoradas algunas de las propuestas realizadas en el último decenio por varios autores sobre la formación de competencias, lo cual permitió asumir posiciones acerca de esta problemática de acuerdo con los retos y problemas del contexto social, comunitario, profesional y organizacional de la universidad cubana.

Palabras clave : educación basada en competencias, formación, universidad, didáctica. ABSTRACT The competency-based learning and development is an educational orientation that seeks to respond to the needs of the contemporary society, the term “competence”, despite its widespread use and recognition from the Pedagogical Sciences with different meanings and subject to multiple interpretations given the dissimilar epistemological positions of researchers.

  • The article examined some of the proposals made in the last decade by several authors on competence formation that helped to assume scientific positions about this problem according to the challenges and problems of the social, community, professional and organizational of Cuban universities.
  • Eywords : competence-based education, training, university, didactics.

INTRODUCCIÓN Actualmente se hace continua referencia a la necesidad de la formación de profesionales capaces de pensar y actuar en correspondencia con los valores más genuinos de la sociedad, competentes según los retos y tendencias que demanda el presente siglo, lo cual debe ponerse de manifiesto en las tareas y actividades que desarrollan para resolver los complejos problemas del mundo contemporáneo.

  1. El modelo de universidad actual 1 se caracteriza por la universalidad y la necesidad de dar respuestas a las demandas de la sociedad del conocimiento y las tecnologías en un mundo globalizado.
  2. En particular, la formación de profesionales se enfrenta a nuevos retos derivados del desarrollo científico- tecnológico, la expansión infinita del conocimiento y su rápida obsolescencia.

En tal sentido no sólo se ha de preparar a los estudiantes universitarios en términos del sistema de conocimientos y habilidades de las diversas disciplinas y asignaturas, sino que se ha de tener en cuenta el reto que le plantea el avance de la propia ciencia desde la perspectiva de una formación que se exprese en la flexibilidad, la sensibilidad social, la capacidad de comunicación, de hacer frente a las incertidumbres, de mostrar interés por el aprendizaje durante la vida, de comprender la dialéctica y la dinámica del mundo, del desarrollo de un pensamiento complejo que esté de acuerdo con la praxis del mundo real, para actuar con responsabilidad, creatividad y ética.

En las proyecciones de trabajo de las universidades cubanas, para el período septiembre 2011 a diciembre 2012, 2 se destacó la necesidad de formar profesionales competentes, comprometidos con la Revolución y su universidad, capaces de resolver los problemas científicos y sociales de su profesión, con alto grado de cumplimiento de sus deberes y el compromiso de educarse durante la vida para poder satisfacer los nuevos requerimientos de la sociedad de este siglo XXI.

Por tal motivo la tarea fundamental de la educación superior cubana debe ser la formación de un profesional integral, capaz de satisfacer el encargo social y las funciones que cumplen en la sociedad actual lo cual, desde la perspectiva de varios especialistas, se traduce en la formación y desarrollo de competencias como proceso complejo y multidimensional.

Esta concepción entiende al profesional como un sujeto que orienta su actuación con independencia y creatividad sobre la base de una sólida motivación profesional que le permite perseverar en la búsqueda de soluciones a los problemas profesionales, auxiliado por sus conocimientos y habilidades en una óptica ética y creativa.3 A su vez, el reordenamiento de los procesos sociales, económicos, productivos, de servicios e industriales, matizados por los altos niveles de competitividad, la dinámica relación entre el sistema educacional, la formación de los recursos humanos en correspondencia con los nuevos escenarios y el desarrollo de campos científicos integrados para la solución de problemas, constituyen otras razones que justifican un enfoque de formación y desarrollo de competencias en la educación superior cubana.

El enfoque por competencias está presente actualmente en los currículos universitarios de diversas universidades del mundo, ha llegado a ser considerado como una propuesta pedagógica importante para el cambio de las instituciones en la sociedad moderna y como un excelente medio para lograr una formación integral para toda la vida.4-6 Muchas de las propuestas que se presentan en los contextos internacionales generalmente poseen un excesivo condicionamiento de la economía y del mercado, están en peligro de convertirse en un nuevo factor de exclusión social, ya que gran cantidad de estudiantes que no poseen las competencias requeridas se ven excluidos del proceso educativo sobre la base de criterios de selección sustentados en enfoques y tendencias eminentemente funcionalistas.

Por otra parte, se asumen de forma acrítica modelos de gestión de competencias no congruentes con el contexto de aplicación, simplemente se extrapolan o trasladan de escenarios en los cuales las condiciones son diferentes. También se observa cierto desequilibrio entre los presupuestos epistémicos del enfoque de competencias que se asume y las propuestas que se generan, muchas veces se utilizan conceptos de competencias reduccionistas que no van más allá de los conocimientos o las habilidades, en ocasiones son ambiguos y poco operativos.

Lo expresado justifica la necesidad de la comprensión del significado epistémico del término competencias dependiendo del enfoque que se asuma y su coherencia con los presupuestos pedagógicos y didácticos en correspondencia con el contexto. En el artículo se valoran algunas de las propuestas realizadas por varios autores en el último decenio sobre la formación de competencias que permitan asumir posiciones fundamentadas acerca de esta problemática de acuerdo con los retos y problemas del contexto social, comunitario, profesional y organizacional de la universidad cubana.

  • DESARROLLO La formación basada en competencias está siendo llevada a la práctica educacional en numerosos países en todos sus niveles de enseñanza desde diferentes enfoques, los cuales muchas veces reflejan una posición particular de un autor con respecto al contenido del concepto competencia.
  • En ese sentido, los enfoques más destacados para el tratamiento de ese concepto han sido el conductual, el funcionalista, el constructivista y el complejo.3 En el primero las competencias se subordinan esencialmente a las conductas; en el segundo, a las funciones requeridas para una actividad; en el tercero, a las situaciones, y ya en el último se valoran estas en su doble carácter transformador y adaptativo.

En correspondencia con esas concepciones, en la bibliografía 7,8 se recogen propuestas de diversas instituciones educativas que asumen de forma acrítica alguno de tales enfoques los que no siempre son coherentes con los fundamentos que declaran o se utilizan definiciones reduccionistas del término competencias, que no van más allá de los conocimientos o habilidades, lo cual demuestra cierta incoherencia entre los presupuestos epistémicos del enfoque asumido y las bases formativas del modelo educativo donde se apliquen.

Según Machado Ramírez 9 muchas de las discusiones provienen del origen del término, desde el latín competere, dio como origen en español a dos verbos, competir, en términos de rivalizar con, pugnar con; y competer, con el significado de ser propio de, incumbir. Lo cual trajo consigo que, desde el primero se originara el vocablo competitivo, y del segundo, competente.

Del griego surgió el uso de competente, como apto, adecuado, con el sentido de lograr suficiencia. Por ello el sustantivo común competencia se ha convertido en un concepto polisémico, polivalente, que da lugar a equívocos ya que puede involucrar la idea de competitivo, competente, apto, o todas ellas.

Ahora bien, desde una concepción filosófica, la relación Aristotélica entre potencia (dynamis) y acto (energéia), lleva a la relación entre competencia y actuación, por lo cual la competencia pasa inevitablemente por la acción y por una serie de actos o desempeños.9 Todo esto ha marcado la ambigüedad de su uso cotidiano en el terreno pedagógico, donde en ocasiones es asumido por los docentes como destreza, habilidad, capacidad, comportamiento, cuando en realidad son conceptos que tienen un contenido específico en la teoría del conocimiento científico que los hacen diferentes, aunque en alguna medida, se relacionen y sean complementarios los unos de los otros.

La introducción del enfoque basado en competencias en la educación superior no es solamente una nueva expresión de los resultados de aprendizaje; tiene implicaciones epistemológicas y pedagógicas que conducen a una transformación del proceso educativo, razón por la cual se hace necesario realizar un análisis de las principales concepciones para que se logre asumir una postura teórica que exprese coherencia entre el enfoque asumido y la formación integral del estudiante universitario cubano.

Al revisar la literatura científica 10,11 se observa que en su devenir histórico existe una gran diversidad de definiciones otorgadas al término competencia, lo cual, entre otras razones, se fundamenta porque el enfoque de competencias se ha venido instituyendo por la confluencia de múltiples aportes disciplinares.

Las aproximaciones a su definición ponen de relieve los diversos marcos epistemológicos y conceptuales desde los cuales se incorpora este concepto a la educación; aunque en los últimos años se han realizado cuestionamientos enérgicos sobre su origen laboral y se ofrecen propuestas en el ámbito educativo con un nuevo significado que permiten rebasar su marcado carácter funcional y ocupacional.

Autores como González, 12 Tejeda y Sánchez 13 y Tobón, 14,15 reconocen la formación y desarrollo de competencias en la Educación Superior desde una perspectiva histórico-social del desarrollo humano, entre ellos existe consenso al considerarlas como configuraciones psicológicas complejas, cualidades de la personalidad o procesos complejos que integran recursos de diferentes áreas de la personalidad (habilidades, capacidades, actitudes, conocimientos, valores), que permiten un comportamiento autorregulado, independiente, flexible, creativo y reflexivo.

Definir las competencias como configuraciones psicológicas significa que se contemple la complejidad que emana de la estructura de sus componentes en el orden cognitivo, afectivo e instrumental, lo que en su integración matiza los niveles de desarrollo funcional que se alcanzan en la actuación del sujeto, en la misma medida que se integren con la motivación profesional sustentada en intereses y valores ético profesionales.

Su concreción se apoya en recursos personológicos que le posibilitan al sujeto funcionar con flexibilidad, perseverancia y autonomía para un desempeño profesional sustentable.3 Es preciso entonces tener en cuenta sus múltiples dimensiones y ejes de significación, lo que requiere establecer una red de relaciones parte-todo y explicar su lógica, de manera que permita su comprensión en un marco socio-histórico concreto que tenga implícito el elemento contextual al momento de aplicar los recursos que la persona debe movilizar.

Considerar las competencias como cualidades de la personalidad significa que se configuran como síntesis dialéctica en la integración funcional del saber (conocimientos diversos), saber hacer (habilidades, hábitos, destrezas y capacidades), y saber ser (valores y actitudes), que son movilizados en un desempeño idóneo a partir de los recursos personológicos del sujeto, que le permiten saber estar en un ambiente socioprofesional y humano en correspondencia con las características y exigencias complejas del entorno.3 Tobón 14 comprende las competencias como procesos complejos e integrales de actuación ante actividades y problemas de la vida personal, la comunidad, la sociedad, el ambiente ecológico, el contexto laboral-profesional, significa integrar el saber ser (automotivación, iniciativa y trabajo colaborativo) con el saber conocer (conceptualizar, interpretar y argumentar) y el saber hacer (aplicar procedimientos y estrategias), según los retos específicos del entorno, las necesidades personales de crecimiento y los procesos de incertidumbre, con espíritu de reto, idoneidad y compromiso ético.

De esta manera, al valorar la competencia como proceso complejo se enfatiza en ella como una fusión de saberes en el marco de la multidimensionalidad, donde se hace relevante observar que entre sus elementos constitutivos se expresan relaciones pluridimensionales y complejas, en las que estos interactúan, se transforman y se integran en diferentes niveles de complejidad a partir de las condiciones y características particulares de los sujetos y del contexto.

Al resumir los elementos que distinguen las competencias desde el enfoque sociocultural se puede destacar su carácter integrador, complejo y contextual, ya que ellas expresan una dinámica que permite una actuación responsable y eficaz en situaciones específicas como respuesta a los cambios del momento histórico concreto en que se desempeña el sujeto.

Otro elemento aceptado es que las competencias se forman y desarrollan durante toda la vida activa del sujeto, se relacionan con la capacidad de autorregulación y el autoconocimiento (debe existir un procesamiento metacognitivo con el fin de buscar la calidad en lo que se hace, corregir errores y mejorar continuamente).

En relación con lo anterior puede decirse que su carácter regulador es notorio. También se reconoce que ser competente trae consigo disponer de recursos y estrategias que le permiten al sujeto desempeñarse con flexibilidad, iniciativa, perseverancia, autonomía y perspectiva futura en su actuación, reflexionar acerca de su propia actuación, una visión ajustada de sus posibilidades y límites.

Los autores del presente artículo caracterizan la competencia como un proceso complejo que integra en su estructura conocimientos, valores, habilidades y estrategias, que se relacionan según las condiciones, características y potencialidades de cada sujeto, del contexto y de la actividad específica, los que al ser movilizados por el sujeto, permiten un desempeño autorregulado, independiente, flexible, responsable y reflexivo; la toma de decisiones, el enfrentamiento a conflictos y la reconstrucción de sus estrategias para actuar en la solución de tareas, problemas profesionales y de la vida.

Desde esta definición es posible establecer la distinción de las competencias a través de las relaciones pluridimensionales que se producen entre los diversos saberes (saber, saber hacer, saber ser y saber convivir), motivaciones, potencialidades, recursos y estrategias que posee el sujeto en el contexto social, comunitario, profesional y organizacional en que se desenvuelve.

De esta manera, el concepto de competencia otorga un significado de unidad e implica que los elementos de su estructura tienen sentido sólo en función de sus relaciones sistémicas en un contexto de actuación determinado y aunque se pueden delimitar sus componentes, estos por separado no la constituyen.

¿Qué es el ‘Modelo de Educación por Competencias’? [EBC] | Conceptos Clave | Pedagogía MX

A estas ideas se agrega que la competencia es, en última instancia, un reflejo subjetivo de la ininterrumpida interacción del sujeto con el medio, por ello se visualiza en constante transformación y dependencia de las condiciones internas y externas, como un proceso que se configura en su propio desarrollo y que se manifiesta en el desempeño del sujeto que construye, moviliza e integra sus cualidades motivacionales y cognitivas en la regulación de una actuación eficiente en escenarios diversos.

Por otra parte, en la misma medida que el sujeto se apropia de los diversos saberes que integran la competencia en algún ámbito de la vida, debe ser capaz de enfrentar con éxito disímiles situaciones del escenario social en que se desenvuelve, ya sea el educativo, el profesional, comunitario o personal, que le permitirán desarrollarse en estos contextos y transformar la cultura sobre esa base.

Las consideraciones teóricas realizadas permiten resumir que formar un profesional competente significa asumir una visión más integral en la formación de los egresados para que sean capaces de dar respuesta eficiente a la diversidad de problemas y exigencias que el ejercicio de su profesión y la propia vida puedan plantearle, dispuestos a aprender constantemente y poner sus conocimientos en beneficio de la sociedad, reconstruir estrategias para mejorar sus desempeños, actuar de forma autónoma, responsable y comprometida.

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Ser competente además, es tener una mente abierta, receptiva, proyectada a la búsqueda incesante de conocimientos; es la integración, organización o estructuración del saber; ser capaz de armonizar la cultura general con el saber especializado; tener una visión profunda de la realidad para poder adaptarse a los cambios; saber actuar de manera pertinente en un contexto particular movilizando estrategias y recursos ante situaciones o problemas complejos.

Estos supuestos, en sentido general, están presentes en el modelo del profesional cubano de las diferentes carreras universitarias, donde la formación integral de los estudiantes siempre ha estado entre las más altas aspiraciones del Estado y se expresa en términos de la necesidad de la formación de profesionales competentes, capaces de enfrentarse a los constantes cambios del progreso científico técnico actual con independencia y creatividad.

Si la formación es el proceso continuo, permanente y participativo que busca desarrollar armónica y coherentemente todas y cada una de las dimensiones del ser humano, a fin de lograr su realización plena en la sociedad; entonces la formación y desarrollo de competencias, a partir de la caracterización asumida en este artículo, puede ser una alternativa para el desarrollo de una formación integral del estudiante universitario.

Todo lo expresado corrobora el gran reto que significa precisar un marco teórico consensuado para un término que evoluciona y se configura con determinados rasgos y perspectivas personales, sociales e históricas, en dependencia del ambiente en que se desarrolla, por lo que se reitera la necesidad de asumir una postura epistemológica que exprese coherencia entre la definición de competencia y los objetivos más trascendentes de la formación profesional en un contexto determinado.

Específicamente el concepto formación es uno de los aspectos que sugiere una reflexión a la hora de trabajar en un enfoque por competencias, resultados de un aprendizaje durante la vida que trascurre en el marco de lo sociocultural y profesional a partir de las potencialidades del sujeto y de la cultura acumulada por la humanidad.

Las competencias se forman y desarrollan a través de la actividad, la comunicación e interacción entre las personas, como construcciones sociales que deben ser internalizadas a través de la educación y la práctica cotidiana en un contexto sociocultural.

  • Por lo tanto, la formación y desarrollo de competencias es una consecuencia del proceso de asimilación de la experiencia histórico-social acumulada, como un proceso interactivo influenciado, tanto por la cultura como por la actividad de los sujetos.
  • De ahí que la perspectiva del enfoque histórico-cultural de Vigotsky 16 permite comprender la formación y desarrollo de competencias como actividad social, donde juega un importante papel el vínculo entre la actividad y la comunicación como un proceso complejo, resultado de un aprendizaje durante la vida que trascurre en el marco de lo socio-cultural y profesional.

Otro aspecto a tener en cuenta es que, si bien se coincide en la utilización del término competencia en singular, o la expresión profesional competente para significar el desempeño; es preciso realizar la determinación contextual de las competencias asociadas al quehacer específico de los profesionales en formación entre las que pueden mencionarse: gestionar el conocimiento, adaptarse a contextos con exigencias cambiantes, trabajar en equipos, comunicarse, evaluar riesgos, enfrentar situaciones inciertas e inesperadas.

Lo expuesto representa un reto para las universidades cubanas las cuales no poseen un currículo orientado a través de competencias, donde estas se encuentren previamente identificadas para cada carrera universitaria; no obstante, es posible, desde el proceso formativo, implementar acciones académicas, laborales e investigativas, que favorezcan la apropiación de los saberes que connotan la formación compleja de la competencia.

Ello debe concretarse en el proceso docente educativo a partir de una concepción didáctica que deberá garantizar que los alumnos sean capaces de integrar los conocimientos, habilidades, actitudes y valores que exigen los perfiles profesionales, tener en cuenta la atención a las influencias interpersonales como vías para estimular los procesos de socialización de los grupos de estudiantes, uno de los aspectos vitales que favorecerán luego el desarrollo individual de los mismos.

Para la Educación Superior cubana constituye un reto de directivos y educadores que se preste atención a la formación enfocada en las competencias de los docentes y estudiantes, que no sólo pertenecen al ámbito disciplinario y científico, sino también a la comprensión de la realidad social en las que está insertada la formación.

Para que la formación y desarrollo de competencias desde la perspectiva expresada sea una realidad en la Educación Superior cubana es preciso que los docentes universitarios sean capaces de realizar una gestión didáctica centrada en el estudiante, donde se potencie lo formativo, a través de métodos y estrategias docentes que propicien el trabajo en grupo y la colaboración, una actitud positiva hacia el aprendizaje reflexivo y permanente acorde con los valores e ideales del país, sobre la base de una comunicación asertiva.

La formación y desarrollo de competencias en el contexto educativo requiere del diseño y ejecución de tareas de aprendizaje que desde su concepción guíen la práctica formativa del estudiante para la integración armónica de los saberes, con base a sus ritmos de aprendizaje, sus condiciones y recursos personales, en las que se tengan en cuenta las relaciones complejas que se dan en los diversos contextos donde se manifiestan los procesos de la vida o la profesión en congruencia con las competencias a formar en los estudiantes.

Otro elemento importante es trabajar por el desarrollo de formaciones motivacionales, la voluntad de aprender, la disposición favorable y movilización de recursos para la transformación de sí mismos a partir del reconocimiento de sus propias necesidades y las del contexto.

Lo expresado acerca de la formación y desarrollo de competencias pretende abrir la mirada de los docentes universitarios hacia propuestas y metodologías que ajustadas a las condiciones cubanas, hagan posible un proceso docente educativo que realmente responda a las nuevas necesidades y demandas sociales del desarrollo nacional y local, que acerque a los estudiantes a la profesión y a la propia vida.

CONCLUSIONES Una de la misiones de la educación superior cubana es la formación de profesionales que actúen como ciudadanos responsables, competentes, comprometidos con el desarrollo social del país, por lo que el enfoque basado en competencias desde una perspectiva histórico-social del desarrollo humano puede constituir una alternativa para lograr dichas aspiraciones, si ello significa estrechar los vínculos universidad-sociedad, teoría-práctica, flexibilidad para adecuarse a las demandas sociales, a la diversidad de sus estudiantes y a las condiciones específicas en la que se desarrolla la docencia.

Las competencias son procesos complejos que se configuran en su propio desarrollo, integran en su estructura conocimientos, habilidades, actitudes, valores, estrategias, que se relacionan y combinan según las condiciones, características y potencialidades de cada sujeto, del contexto y de la actividad específica para la que se requieren, los cuales al ser movilizados permiten un desempeño autorregulado, independiente, flexible, responsable y reflexivo, la toma de decisiones, el enfrentamiento a conflictos y la reconstrucción de sus estrategias para actuar en la solución de tareas y problemas profesionales y de la vida.

Asumir un enfoque de formación y desarrollo competencias en la educación superior cubana implica la preparación de los profesores y el desarrollo de competencias docentes para gestionar el proceso docente educativo con una concepción integradora, que promueva el interés por el aprendizaje durante toda la vida para lograr la formación de profesionales críticos, reflexivos, autónomos y responsables en su desempeño profesional.

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Recibido : 14/05/2013 Aprobado : 27/02/2014 Nancy Montes de Oca Recio, Doctora en Ciencias Pedagógicas. Máster en Investigación Educativa. Profesora Titular. Universidad “Ignacio Agramonte y Loynaz”. Centro de Estudios de Ciencias de la Educación “Enrique José Varona”.
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¿Cómo aporta a los alumnos el enfoque por competencia?

La importancia del enfoque por competencias en el sistema educativo – El enfoque por competencias busca entonces mejorar la coordinación en la formación de los estudiantes y allí radica su importancia. Las decisiones se toman en colegialidad y la responsabilidad de la formación está distribuida de manera equitativa entre los actores.

El estudiante también debe construir y delinear su proceso de aprendizaje. «Esa responsabilidad los lleva a pensar en las actividades en términos distintos, porque ya lo importante no es solo si los estudiantes aprendieron los contenidos de cada asignatura, sino también cómo y cuándo utilizar estos contenidos para resolver problemas reales en contexto o para arreglar situaciones del mundo profesional.

Esta combinación sirve para desarrollar capacidades cognitivas superiores, tal como el análisis, el pensamiento crítico, la creatividad, el juicio científico, etc, y para favorecer el desarrollo de aspectos afectivos, como valores, actitudes, habilidades interpersonales, comunicativas, de liderazgo, de compromiso, entre otras».
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¿Cuál es el enfoque por competencias?

En el marco del debate académico se reconoce que existen diferentes acepciones del término competencia, en función de los supuestos y paradigmas educativos en que descansan. La perspectiva sociocultural o socioconstructivista de las competencias aboga por una concepción de competencia como prescripción abierta, es decir, como la posibilidad de movilizar e integrar diversos saberes y recursos cognitivos cuando se enfrenta una situación-problema inédita, para lo cual la persona requiere mostrar la capacidad de resolver problemas complejos y abiertos, en distintos escenarios y momentos.

En este caso, se requiere que la persona, al enfrentar la situación y en el lugar mismo, re-construya el conocimiento, proponga una solución o tome decisiones en torno a posibles cursos de acción, y lo haga de manera reflexiva, teniendo presente aquello que da sustento a su forma de actuar ante ella.

Por lo anterior, una competencia permite identificar, seleccionar, coordinar y movilizar de manera articulada e interrelacionada un conjunto de saberes diversos en el marco de una situación educativa en un contexto específico. Esta caracterización tiene sus fundamentos en el siguiente conjunto de criterios:

Las competencias tienen un carácter holístico e integrado. Se rechaza la pretensión sumativa y mecánica de las concepciones conductistas. Las competencias se componen e integran de manera interactiva con conocimientos explícitos y tácitos, actitudes, valores y emociones, en contextos concretos de actuación de acuerdo con procesos históricos y culturales específicos. Las competencias se encuentran en permanente desarrollo. Su evaluación auténtica debe ser continua, mediante la elaboración de estrategias que consideren el desarrollo y la mejora como aspectos que integran el desempeño de una competencia. Las competencias se concretan en diferentes contextos de intervención y evaluación. El desarrollo de las competencias, así como su movilización, debe entenderse como un proceso de adaptación creativa en cada contexto determinado y para una familia de situaciones o problemas específicos. Las competencias se integran mediante un proceso permanente de reflexión crítica, fundamentalmente para armonizar las intenciones, expectativas y experiencias a fin de realizar la tarea docente de manera efectiva. Las competencias varían en su desarrollo y nivel de logro según los grados de complejidad y de dominio. Las competencias asumen valor, significatividad, representatividad y pertinencia según las situaciones específicas, las acciones intencionadas y los recursos cognitivos y materiales disponibles, aspectos que se constituyen y expresan de manera gradual y diferenciada en el proceso formativo del estudiante. Las competencias operan un cambio en la lógica de la transposición didáctica. Se desarrollan e integran mediante procesos de contextualización y significación con fines pedagógicos para que un saber susceptible de enseñarse se transforme en un saber enseñado en las aulas y, por lo tanto, esté disponible para que sea movilizado por los estudiantes durante su aprendizaje.

Derivado de lo anterior, en este plan de estudios se entiende como competencia al desempeño que resulta de la movilización de conocimientos, habilidades, actitudes y valores, así como de sus capacidades y experiencias que realiza un individuo en un contexto específico, para resolver un problema o situación que se le presente en los distintos ámbitos de su vivir.

En todos los casos el concepto de competencia enfatiza tanto el proceso como los resultados del aprendizaje, es decir, lo que el estudiante o el egresado es capaz de hacer al término de su proceso formativo y en las estrategias que le permiten aprender de manera autónoma en el contexto académico y a lo largo de la vida.

El desarrollo de competencias destaca el abordaje de situaciones y problemas específicos, por lo que una enseñanza por competencias representa la oportunidad para garantizar la pertinencia y utilidad de los aprendizajes escolares, en términos de su trascendencia personal, académica y social.

En el contexto de la formación de los futuros maestros, permite consolidar y reorientar las prácticas educativas hacia el logro de aprendizajes significativos de todos los estudiantes, por lo que conduce a la concreción del currículo centrado en el alumno. En el enfoque basado en competencias la evaluación consiste en un proceso de recolección de evidencias sobre un desempeño competente del estudiante con la intención de construir y emitir juicios de valor a partir de su comparación con un marco de referencia constituido por las competencias, sus unidades o elementos y los criterios de desempeño, y en identificar aquellas áreas que requieren ser fortalecidas para alcanzar el nivel de desarrollo requerido, establecido en el perfil y en cada uno de los cursos del plan de estudios.

Con base en el planteamiento de que las competencias son expresiones complejas de un individuo, su evaluación se lleva a cabo a partir del cumplimiento de niveles de desempeño elaborados ex profeso. De esta manera la evaluación basada en competencias implica, entre otros aspectos, que éstas deben ser demostradas, por lo que requieren de la definición de evidencias, así como los criterios de desempeño que permitirán inferir el nivel de logro.

Este tipo de evaluación no excluye la verificación del dominio teórico y conceptual que necesariamente sustenta la competencia. En ese sentido, se requiere una evaluación integral e integrada de conocimientos, habilidades, actitudes y valores en la acción. Desde esta perspectiva, la evaluación cumple con dos funciones básicas, la sumativa de acreditación/certificación de los aprendizajes establecidos en el plan de estudios y la formativa, para favorecer el desarrollo y logro de dichos aprendizajes; esto es, el desarrollo de las competencias y de sus elementos.

Dicho de otro modo, la función sumativa puede caracterizarse como evaluación de competencias y la función formativa como evaluación para el desarrollo de competencias ya que valora los procesos que permiten retroalimentar al estudiante. Con base en lo anterior, la evaluación basada en competencias se caracteriza por centrarse en las evidencias de los aprendizajes (definidos en parámetros y en criterios de desempeño) y por ser integral, individualizada y permanente; por lo tanto, no compara diferentes individuos ni utiliza necesariamente escalas de puntuación y se realiza, preferentemente, en situaciones similares a las de la actividad del sujeto que se evalúa.

  • Para ello, es importante utilizar las propias tareas de aprendizaje como evidencias, ya que permiten una evaluación del proceso de aprendizaje y no sólo de los resultados.
  • Si la evaluación pretende ser integral, habrá de utilizar métodos que permitan demostrar los conocimientos, las habilidades, las actitudes y los valores en la resolución de problemas.

Requiere, además, seleccionar métodos y estrategias acordes para el tipo de desempeño a evaluar. Por lo anterior, es posible utilizar entrevistas, debates, observación del desempeño, proyectos, casos, problemas, exámenes y portafolios, entre otros.
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¿Qué beneficios tiene la enseñanza?

La educación puede brindar considerables beneficios a la sociedad, no sólo a través de oportunidades de empleo e ingreso sino también a través de mayores habilidades, la mejora del estatus social y el acceso a redes.
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¿Que se logra con las competencias?

Por centrarse en el desarrollo integral, el aprendizaje basado en competencias permite a los estudiantes tomar decisiones en base a lo que ya conocen y dominan, lo que fomenta un constante desarrollo y la adquisición de conocimientos y habilidades.
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¿Qué factores influyen en el logro de la competencia aprender a aprender?

También influyen y son muy importantes la actitud, la motivación, la voluntad, las relaciones personales y la organización. Por lo tanto son tres grandes factores que influyen en el aprendizaje: El factor cognitivo, el afectivo-social y el ambiental y de organización de estudio.
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¿Cuáles son las ventajas del enfoque por competencia en el proceso educativo peruano?

La importancia del enfoque por competencias en el sistema educativo – El enfoque por competencias busca entonces mejorar la coordinación en la formación de los estudiantes y allí radica su importancia. Las decisiones se toman en colegialidad y la responsabilidad de la formación está distribuida de manera equitativa entre los actores.

  1. El estudiante también debe construir y delinear su proceso de aprendizaje.
  2. «Esa responsabilidad los lleva a pensar en las actividades en términos distintos, porque ya lo importante no es solo si los estudiantes aprendieron los contenidos de cada asignatura, sino también cómo y cuándo utilizar estos contenidos para resolver problemas reales en contexto o para arreglar situaciones del mundo profesional.

Esta combinación sirve para desarrollar capacidades cognitivas superiores, tal como el análisis, el pensamiento crítico, la creatividad, el juicio científico, etc, y para favorecer el desarrollo de aspectos afectivos, como valores, actitudes, habilidades interpersonales, comunicativas, de liderazgo, de compromiso, entre otras».
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¿Qué importancia tiene el enfoque por competencias en la formación docente?

Introducción El contexto del siglo XXI, nombrado en términos educativos como la sociedad del conocimiento, se encuentra ante un nuevo escenario que necesita nuevas formas de abordarlo, a lo que no escapa la educación básica y media. Dicho contexto convierte a los docentes en un elemento clave para el tan proclamado cambio de época.

Los cambios ocurridos en la sociedad y en el currículum, frente a los cuales urge actualizar las competencias, habilidades y conocimientos de los profesores”. ( Vezub, 2004, p.14) En la actualidad es preciso comprender y aplicar el enfoque de la formación basada en competencias por tres razones: primero, porque resulta necesario que todo docente aprenda a desempeñarse con idoneidad en el mismo, segundo, las competencias son la orientación fundamental de diversos proyectos internacionales de educación, como el Proyecto Tuning de la Unión Europea o el proyecto Alfa Tuning Latinoamérica, y tercero las competencias constituyen la base fundamental para orientar el currículo, la docencia, el aprendizaje y la evaluación desde un marco de calidad ya que brinda principios, indicadores y herramientas para hacerlo, más que cualquier otro enfoque educativo.

“Pensar en el profesorado como elemento de cambio implica reflexionar sobre aquellos aspectos que configuran lo que entendemos por un buen docente; entiéndase, las competencias básicas del profesorado para el desempeño de su profesión, lo que implica que es necesario que los docentes sepan hacer (aludiendo al concepto de competencia)”,

( Gutiérrez, 2014, p.52) El concepto de competencia surge de la necesidad de valorar no solo el conjunto de los conocimientos apropiados (saber) y las habilidades y destrezas (saber hacer) desarrolladas por una persona, sino de apreciar su capacidad de emplearlas para responder a situaciones, resolver problemas y desenvolverse en el mundo.

Igualmente, implica una mirada a las condiciones del individuo y disposiciones con las que actúa; es decir, al componente actitudinal y valorativo (saber ser) que incide sobre los resultados de la acción ( Espinoza, Rivera & Cuenca, 2016 ). “El modelo de la alternancia entre teorías y prácticas, entre estudio, intervención y reflexión, permite entrar en una dinámica de desarrollo personal y profesional en la cual los distintos tipos de saberes se integran y enriquecen mutuamente”.

Ferry, 1997, p.15) Una dificultad con el enfoque de competencias es que este concepto tiene múltiples definiciones y hay diversos enfoques para aplicarlo a la educación, lo cual muchas veces se convierte en un obstáculo para diseñar y ejecutar los programas de formación. Esto se explica porque el enfoque de competencias se ha venido estableciendo por la confluencia de múltiples aportes disciplinares entre sí, y entre estos y diversas tendencias sociales y económicas.

Este concepto como tal se comenzó a estructurar en la década del sesenta con base en dos aportaciones: la lingüística de Chomsky y la psicología conductual de Skinner. Chomsky (1970 ), propuso el concepto de competencia lingüística como una estructura mental implícita y genéticamente determinada que se ponía en acción mediante el desempeño comunicativo (uso efectivo de la capacidad lingüística en situaciones específicas), por lo cual este autor siempre opone en el marco de su gramática generativa transformacional competencias desempeño (competence performance).

A partir de esto, el concepto de competencias comenzó a tener múltiples desarrollos, críticas y reelaboraciones, tanto en la lingüística como en la psicología (conductual y cognitiva) y en la educación. En contraposición a la propuesta de Chomsky, de considerar la competencia como algo interno, en la línea conductual, poco a poco se fue hablando de la competencia como un comportamiento efectivo, y hoy en día hay un sólido modelo conductual de las competencias, que, aunque ha trascendido el esquema de estímulo- respuesta, sigue basándose en el comportamiento observable, efectivo y verificable, confluyendo entonces así el desempeño dentro de la competencia (que están disociados en Chomsky).

El enfoque de competencias desde lo conductual ha tenido notables desarrollos en el campo de la gestión del talento humano en las organizaciones, donde se asume con la orientación de buscar que los trabajadores posean competencias clave para que las empresas sean competitivas.

  1. Desde mediados de la década de los años noventa esta concepción de las competencias también ha sido implementada en instituciones educativas de varios países, buscando con ello formar personas con ciertas competencias que les posibiliten un mayor impacto en la inserción laboral.
  2. Una línea disciplinar está dada por la psicolinguística y la psicología cultural que enfatizan en la competencia como un concepto que está en la base de la interacción de la persona con el entorno.

En este sentido, están las elaboraciones de Hymes (1996 ), quien plantea el concepto de competencia comunicativa como el empleo efectivo del lenguaje y de la lingüística en situaciones específicas de comunicación, teniendo en cuenta las demandas del entorno.

En una vía diferente, pero también con un enfoque contextual, están los aportes de la psicología cultural que tienen como principal representante a Vigotsky (1985 ) y que han sido planteados por autores como Torrado (1998 ). En esta línea básicamente se ha propuesto que las competencias “son acciones situadas que se definen en relación con determinados instrumentos mediadores” ( Hernández, Rocha & Verano, 1998, p.14).

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Son acciones situadas en el sentido de que tienen en cuenta el contexto en el cual se llevan a cabo. Ahora bien, dichas acciones se dan a partir de la mente; la mente se construye en relaciones sociales y es actualizada por la cultura (Vigotsky, 1985).

  • En general, la psicología cultural le ha aportado al concepto de competencias el principio de que “la mente y el aprendizaje son una construcción social y requieren de la interacción con otras personas, estando la idoneidad influenciada por el mismo contexto”.
  • Tobón, 2006, p.18) Otra línea disciplinar que ha hecho aportes significativos a las competencias es la psicología cognitiva.

Es de destacar la teoría de las inteligencias múltiples de Gardner (1997 ), la cual da un apoyo teórico sustancial a la comprensión de las competencias en su dimensión cognoscitiva ( Tobón, 2005 ). Igualmente, se tienen las contribuciones de Sternberg (1997 ), en torno a la inteligencia práctica, la cual se refiere a la capacidad que han de tener las personas para desenvolverse con inteligencia en las situaciones de la vida.

Esto implica llegar a la solución de los problemas sin necesidad de pensar y analizar mucho, con el fin de canalizar la atención y la memoria en otras actividades. Ahora bien, en la consolidación del enfoque de competencias en la educación no sólo han influido estos desarrollos disciplinares, sino también el momento histórico y la economía.

Y eso se debe tener en cuenta para tener un criterio crítico en su empleo. En lo social, se tienen las crecientes presiones para que la educación forme para la vida y para el trabajo con calidad, y trascienda el énfasis en lo teórico y la mera transmisión de la información, pues con la paulatina emergencia de la Sociedad del Conocimiento, lo más importante no es tener conocimientos sino saberlos buscar, procesar, analizar y aplicar con idoneidad.

  1. Con respecto a lo económico, ha crecido la demanda de las empresas a las instituciones educativas para que formen profesionales idóneos, de tal manera que esto les permita competir con otras empresas nacionales e internacionales para mantenerse y crecer.
  2. En síntesis, el auge de las competencias en la educación se corresponde con una mayor implicación de la sociedad en la educación, la cultura de la calidad, la globalización y la competitividad empresarial.

Esta construcción histórica del concepto de competencias en torno a múltiples referentes disciplinares y demandas socioeconómicas es lo que explica la diversidad de definiciones y metodologías para llevar a la práctica el enfoque de competencias. Sin embargo, en esta característica, que se ha visto como una falencia sustancial de las competencias, es donde precisamente reside la mayor virtud del enfoque de competencias, en tanto su naturaleza tiene una visión multidisciplinar y esto hace que este enfoque pueda alimentarse de diferentes contribuciones.

Así mismo, esta naturaleza multidisciplinar de las competencias es lo que permite que sean asumidas como un lenguaje común para referirse al talento humano tanto en las organizaciones educativas, como en las organizaciones sociales y en las organizaciones empresariales, facilitando esto la articulación de la educación con lo social y lo económico.

Desarrollo Las competencias son un enfoque para la educación y no un modelo pedagógico, pues no pretenden ser una representación ideal de todo el proceso educativo, determinando cómo debe ser el proceso instructivo, el proceso desarrollador, la concepción curricular, la concepción didáctica y el tipo de estrategias didácticas a implementar.

La integración de los conocimientos, los procesos cognoscitivos, las destrezas, las habilidades, los valores y las actitudes en el desempeño ante actividades y problemas. La construcción de los programas de formación acorde con los requerimientos disciplinares, investigativos, profesionales, sociales, ambientales y laborales del contexto. La orientación de la educación por medio de estándares e indicadores de calidad en todos sus procesos. En este sentido, como bien se expone en Tobón (2005 ), el enfoque de competencias puede llevarse a cabo desde cualquiera de los modelos pedagógicos existentes, o también desde una integración de ellos. El enfoque de competencias implica cambios y transformaciones profundas en los diferentes niveles educativos, y seguir este enfoque es comprometerse con una docencia de calidad, buscando asegurar el aprendizaje de los estudiantes

La competencia es un saber hacer frente a una tarea específica, la cual se hace evidente cuando el sujeto entra en contacto con ella. Esta competencia supone conocimientos, saberes y habilidades que emergen en la interacción que se establece entre el individuo y la tarea y que no siempre están de antemano.

  1. La enseñanza basada en competencias permite “que se avance desde una enseñanza meramente academicista y orientada a la tarea, hacia la formación de una ciudadanía crítica y de profesionales competentes”.
  2. Blanco, 2009, p.7) Abordar el enfoque de competencias es dar un viraje hacia los resultados de la aplicación de estas habilidades y destrezas.

En otras palabras, las competencias se refieren a un saber hacer en contexto. Por ello, la competencia se demuestra a través de los desempeños de una persona, quienes son observables, medibles y evaluables. Las competencias se visualizan, actualizan y desarrollan a través de desempeños o realizaciones en los distintos campos de la acción humana.

  • La relación entre los componentes didácticos ha variado y, por tanto, la práctica pedagógica debe adoptar nuevas formas de trabajo que se adecuen a las nuevas necesidades de formación.
  • Son muchas las definiciones y aproximaciones que se han dado sobre el concepto de competencia docente y sobre las características más destacadas del mismo ( Bozu & Herrera, 2009 ) sobre todo desde que Delors (1996 ) comenzara a hablar sobre la importancia de éstas en el Informe de la UNESCO La Educación Encierra un Tesoro.

Cuando se habla de competencia docente nos estamos refiriendo a competencias profesionales y a este respecto hemos de destacar la aportación realizada por Bunk (1994 ), a la hora de conceptualizar las mismas. Partiendo de la idea de que las competencias son aptitudes o capacidades que permiten el desempeño adecuado de la profesión, el autor entiende que las competencias profesionales pueden asumirse desde una doble perspectiva, por una parte habla de competencias formales, entendidas éstas como las competencias que se adquieren al recibir un tipo de formación que cualifica para el ejercicio de la profesión y por otra parte, de competencias reales, que son las que hacen alusión a la capacidad real para resolver determinados problemas.

Por tanto, se ha de distinguir en “competencia formal como atribución conferida y competencia real como capacidad adquirida”. ( Bunk, 1994, p.8) En este sentido consideramos que un adecuado ejercicio de la profesión docente requiere de ambos tipos de competencias, las que se adquieren en la formación inicial y que cualifican para el acceso al puesto de trabajo (competencias formales) y las que se adquieren en la práctica docente y mediante las diferentes acciones de desarrollo profesional (competencias reales), ya que un adecuado desarrollo de la profesión se basa, entre otras cosas, en la capacidad para resolver problemas concretos de la profesión, aspecto que puede aprenderse durante la formación inicial pero que necesita necesariamente del ejercicio práctico del profesional.

Al hablar de competencias docentes nos estamos refiriendo a competencias profesionales puesto que al reconocerlas estamos haciendo alusión a las aptitudes, capacidades, destrezas, conocimientos y habilidades personales ( Bunk, 1994 ) que los docentes han de tener para el desempeño adecuado de su profesión y para la resolución de problemas complejos en el contexto de la misma.

Concretamente, partiendo de la definición aportada por Escudero entendemos las competencias docentes como el “conjunto de valores, creencias y compromisos, conocimientos, capacidades y actitudes que los docentes, tanto a título personal como colectivo (formando parte de grupos de trabajo e instituciones educativas) habrían de adquirir y en las que crecer para aportar su cuota de responsabilidad a garantizar una buena educación a todos”.

(Escudero, 2006, p.34) Un marco general sobre las competencias que ha de tener un docente para el adecuado ejercicio de su profesión debe tener en cuenta, además de los aspectos referidos al proceso de enseñanza-aprendizaje, aquellos aspectos más relacionados con la propia personalidad del profesor, con la esperanza y las ganas de enseñar de forma justa, con amor y pasión en lo que se hace ( Escudero, 2006 ).

  • Por su parte, Bozu & Herrera (2009 ) definen las competencias docentes del profesorado como “el conjunto de conocimientos, habilidades, actitudes y valores necesarios para realizar una docencia de calidad.
  • Esto es, lo que han de saber y saber hacer los profesores/as para abordar de forma satisfactoria los problemas que la enseñanza les planteasu rol vendrá enmarcado en un modelo sistémico e interdisciplinar, donde la docencia, la investigación, su saber, saber hacer y querer hacer conformarán su acción educativa”.

(Bozu & Herrera, 2009, p.90-91) Hablar de competencias del profesorado implica, por tanto, tener en cuenta tanto los valores y las creencias como los conocimientos, las capacidades y las actitudes, que, tanto de forma individual como en colaboración con otros docentes, tienen los docentes sobre aspectos referidos al proceso de enseñanza-aprendizaje, sobre el contexto institucional, sobre las necesidades y características de los sujetos y sobre la ética profesional ( Escudero, 2006 ; Bozu & Herrera, 2009 ).

  1. Hoy en día, se comprende que “las competencias involucran también desempeños cognitivos y no sólo conductuales y que, para poder configurar tales desempeños, es necesario utilizar metodologías constructivistas del aprendizaje”.
  2. González, 2007, p.5) Las competencias constituyen la habilitación para movilizar recursos que permiten poder hacer, pero no entendido como mera aplicación, ni como reconstrucción, sino como un “saber hacer con valor añadido, el que le aporta la individualidad de cada persona, su conocimiento interdisciplinar y el dominio de capacidades”,

( Pérez, 2011, p.95 ) De acuerdo con el Proyecto Tuning “las competencias representan una combinación de atributos (con respecto al conocimiento y sus aplicaciones, aptitudes, destrezas y responsabilidades) que describen el nivel o grado de suficiencia con que una persona es capaz de desempeñarlos”,

( González & Wagenaar, 2003, p.12) Por lo anterior, “posee competencia profesional quien dispone de los conocimientos, destrezas y actitudes necesarios para ejercer una profesión, puede resolver los problemas profesionales de forma autónoma y flexible, y está capacitado para colaborar en su entorno profesional y en la organización del trabajo”.

( Bunk, 1994, p.9) Según este proyecto hay dos clases generales de competencias: específicas y genéricas. Las genéricas se refieren a las que son comunes a una rama profesional (por ejemplo, salud, ingeniería, educación) o a todas las profesiones. Las específicas, a diferencia de las genéricas, son propias de cada profesión y le dan identidad a una ocupación (en este sentido, hablamos de las competencias específicas del profesional en educación física, del profesional en ingeniería de sistemas o del profesional en psicología).

  • En cada clase de ellas, hay a su vez dos subclases, de acuerdo con el grado de amplitud de la competencia: competencias y unidades de competencia.
  • Las primeras tienen un carácter global, son muy amplias y se relacionan con toda un área de desempeño.
  • En cambio, las segundas son concretas y se refieren a actividades generales mediante las cuales se pone en acción toda competencia.

Tuning distingue tres tipos de competencias genéricas: Competencias sistémicas: capacidades y habilidades relacionadas con sistemas globales (combinación de comprensión, sensibilidad y conocimientos; para ello es preciso adquirir previamente competencias instrumentales e interpersonales).

El proyecto Alfa Tuning América Latina busca afinar las estructuras educativas de América Latina iniciando un debate cuya meta es identificar e intercambiar información y mejorar la colaboración entre las instituciones de educación superior para el desarrollo de la calidad, efectividad y transparencia.

El proyecto Alfa Tuning, retoma los conceptos básicos y metodología del proyecto Tuning Educational Structure in Europe, y para lograr los propósitos y objetivos antes mencionados, programa también el desarrollo de cuatro líneas de acción 1) competencias genéricas y específicas, 2) Enfoques de enseñanza, aprendizaje y evaluación, 3) Créditos académicos y 4) calidad de los programas.

En el marco del proyecto Tuning se ha diseñado una metodología para la comprensión del currículo y para hacerlo comparable. Como parte de la metodología se introdujo el concepto de resultados del aprendizaje y competencias. Por resultados del aprendizaje queremos significar el conjunto de competencias que incluye conocimientos, comprensión y habilidades que se espera que el estudiante domine, comprenda y demuestre después de completar un proceso corto o largo de aprendizaje.

Pueden ser identificados y relacionados con programas completos de estudio (de primero o segundo ciclo) y con unidades individuales de aprendizaje (módulos). Las competencias se obtienen normalmente durante diferentes unidades de estudio y por tanto pueden no estar ligadas a una sola unidad.

Sin embargo, es muy importante identificar en qué unidades se enseñan las diversas competencias para asegurar una evaluación efectiva y una calidad. Esto quiere decir que las competencias y los resultados del aprendizaje deberían corresponder a las cualificaciones últimas de un programa de aprendizaje.

Las competencias y los resultados de aprendizaje permiten flexibilidad y autonomía en la construcción del currículo y, al mismo tiempo, sirven de base para la formulación de indicadores de nivel que puedan ser comprendidos internacionalmente. Tabla 1 Tabla 1 Competencias genéricas a formar en los docentes de la educación básica y media contenidas en el proyecto Tuning.

1 Capacidad de abstracción, análisis y síntesis 16 Capacidad para tomar decisiones
2 Capacidad de aplicar los conocimientos en la práctica 17 Capacidad de trabajo en equipo
3 Capacidad para organizar y planificar el tiempo 18 Habilidades interpersonales
4 Conocimientos sobre el área de estudio y la profesión 19 Capacidad de motivar y conducir hacia metas comunes
5 Responsabilidad social y compromiso ciudadano 20 Compromiso con la preservación del medio ambiente
6 Capacidad de comunicación oral y escrita 21 Compromiso con su medio socio-cultural
7 Capacidad de comunicación en un segundo idioma comunicación 22 Valoración y respeto por la diversidad y multiculturalidad
8 Habilidades en el uso de las tecnologías de la información y de la comunicación. 23 Habilidad para trabajar en contextos internacionales
9 Capacidad de investigación 24 Habilidad para trabajar en forma autónoma
10 Capacidad de aprender y actualizarse permanentemente 25 Capacidad para formular y gestionar proyectos
11 Habilidades para buscar, procesar y analizar información procedente de fuentes diversas 26 Compromiso ético
12. Capacidad crítica y autocrítica 27 Compromiso con la calidad.
13 Capacidad para actuar en nuevas situaciones 28 Conocimiento de culturas y costumbres de otros países
14 Capacidad creativa 29 Iniciativa y espíritu emprendedor
15 Capacidad para identificar, plantear y resolver problemas 30 Motivación al logro

Fuente Medina, P.A., Amado & Brito (2010 ) Competencias específicas a formar en los docentes de la educación básica y media según proyecto Tuning: 1 Domina la teoría y metodología curricular para orientar acciones educativas (Diseño, ejecución y evaluación).2 Domina los saberes de las disciplinas del área de conocimiento de su especialidad.3 Diseña y operacionaliza estrategias de enseñanza y aprendizaje según contextos.4 Proyecta y desarrolla acciones educativas de carácter interdisciplinario.5 Conoce y aplica en el accionar educativo las teorías que fundamentan las didácticas generales y específicas.6 Identifica y gestiona apoyos para atender necesidades educativas específicas en diferentes contextos.7 Diseña e implementa diversas estrategias y procesos de evaluación de aprendizajes en base a criterios determinados.8 Diseña, gestiona, implementa y evalúa programas y proyectos educativos.9 Selecciona, elabora y utiliza materiales didácticos pertinentes al contexto.10 Crea y evalúa ambientes favorables y desafiantes para el aprendizaje.11 Desarrolla el pensamiento lógico, crítico y creativo de los educandos.12 Logra resultados de aprendizaje en diferentes saberes y niveles.13 Diseña e implementa acciones educativas que integran a personas con necesidades especiales.14 Selecciona, utiliza y evalúa las tecnologías de la comunicación e información como recurso de enseñanza y aprendizaje.15 Educa en valores, en formación ciudadana y en democracia.16 Investiga en educación y aplica los resultados en la transformación sistemática de las prácticas educativas.17 Genera Innovaciones en distintos ámbitos del sistema educativo.18 Conoce la teoría educativa y hace uso crítico de ella en diferentes contextos.19 Reflexiona sobre su práctica para mejorar su quehacer educativo.20 Orienta y facilita con acciones educativas los procesos de cambio en la comunidad.21 Analiza críticamente las políticas educativas.22 Genera e implementa estrategias educativas que respondan a la diversidad socio – cultural.23 Asume y gestiona con responsabilidad su desarrollo personal y profesional en forma permanente.24 Conoce los procesos históricos de la educación de su país y Latinoamérica.25 Conoce y utiliza las diferentes teorías de otras ciencias que fundamentan la educación: Lingüística, filosofía, sociología, psicología, antropología, política e historia.26 Interactúa social y educativamente con diferentes actores de la comunidad para favorecer los procesos de desarrollo.27 Produce materiales educativos acordes a diferentes contextos para favorecer los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Del énfasis en conocimientos conceptuales y factuales al enfoque en el desempeño integral ante actividades y problemas. Esto implica trascender el espacio del conocimiento teórico como centro del quehacer educativo y colocar la mirada en el desempeño humano integral que implica la articulación del conocer con el plano del hacer y del ser. Del conocimiento a la sociedad del conocimiento. Esto implica que la educación debe contextualizar el saber en lo local, lo regional y lo internacional, preparando a los docentes, estudiantes y administrativos para ir más allá de la simple asimilación de conocimientos y pasar a una dinámica de búsqueda, selección, comprensión, sistematización, crítica, creación, aplicación y transferencia. De la enseñanza al aprendizaje. El enfoque de formación basado en competencias implica que el aprendizaje comienza a ser el centro de la educación, más que la enseñanza. Esto significa que en vez de centrarnos en cómo dar una clase y preparar los recursos didácticos para ello, ahora el reto es establecer con qué aprendizajes vienen los estudiantes, cuáles son sus expectativas, que han aprendido y que no han aprendido, cuáles son sus estilos de aprendizaje y cómo ellos pueden involucrarse de forma activa en su propio aprendizaje. A partir de ello se debe orientar la docencia, con metas, evaluación y estrategias didácticas. Esto se corresponde con el enfoque de créditos, en el cual se debe planificar no sólo la enseñanza presencial sino también el tiempo de trabajo autónomo de los estudiantes.

Puede apreciarse entonces un cambio en la enseñanza; cambio que no es hacer más práctico el saber, o integrar la teoría con la práctica, u orientar la educación hacia la empleabilidad. El enfoque de formación con base en competencias es mucho más que eso.

Pretende orientar la formación de los seres humanos hacia el desempeño idóneo en los diversos contextos culturales y sociales, y esto requiere hacer del estudiante un protagonista de su vida y de su proceso de aprendizaje, a partir del desarrollo y fortalecimiento de sus habilidades cognoscitivas y metacognitivas, la capacidad de actuación, y el conocimiento y regulación de sus procesos afectivos y motivacionales.

Las competencias, entonces, significan calidad e idoneidad en el desempeño, protagonismo de los estudiantes, orientación de la enseñanza a partir de los procesos de aprendizaje y contextualización de la formación. Debido a que la formación basada en competencias es una perspectiva todavía muy nueva en diversos países, y que hay académicos que discuten sobre su relevancia, a continuación se describen algunos argumentos de por qué es importante considerar este enfoque en la educación básica y media:

Aumento de la pertinencia de los programas educativos. El enfoque de las competencias contribuye a aumentar la pertinencia de los programas educativos debido a que busca orientar el aprendizaje acorde con los retos y problemas del contexto social, comunitario, profesional, organizacional y disciplinar-investigativo mediante estudios sistemáticos tales como el análisis funcional, el estudio de problemas, el registro de comportamientos, el análisis de procesos, etc., teniendo en cuenta el desarrollo humano sostenible, y las necesidades vitales de las personas. Ello permite que el aprendizaje, la enseñanza y la evaluación tengan sentido, no sólo para los estudiantes, sino también para los docentes, las instituciones educativas y la sociedad. Los estudios tradicionales tienen como uno de sus grandes vacíos la dificultad para lograr la pertinencia de la formación, ya que se han tendido a realizar sin considerar de forma exhaustiva los retos del contexto actual y futuro. Gestión de la calidad. El enfoque de las competencias posibilita gestionar la calidad de los procesos de aprendizaje de los estudiantes mediante dos contribuciones: evaluación de la calidad del desempeño y evaluación de la calidad de la formación que brinda la institución educativa. Respecto al primer punto, hay que decir que las competencias formalizan los desempeños que se esperan de las personas y esto permite evaluar la calidad del aprendizaje que se busca con la educación, debido a que toda competencia aporta elementos centrales que están en la línea de la gestión de la calidad, tales como criterios acordados y validados en el contexto social y profesional, identificación de saberes y descripción de evidencias. En segundo lugar, el enfoque de las competencias posibilita una serie de elementos para gestionar la calidad de la formación desde el currículum, lo cual se concretiza en el seguimiento de un determinado modelo de gestión de la calidad (por ejemplo, con normas ISO, el modelo FQM de calidad, o un modelo propio de la institución), que asegure que cada uno de sus productos (perfiles, mallas, módulos, proyectos formativos, actividades de aprendizaje, etc.) tenga como mínimo cierto grado de calidad esperada, lo cual implica tener criterios claros de la calidad, sistematizar y registrar la información bajo pautas acordadas, revisar los productos en círculos de calidad, realizar auditorías para detectar fallas y superarlas, evaluar de manera continua el talento humano docente para potenciar su idoneidad, revisar las estrategias didácticas y de evaluación para garantizar su continua pertinencia, etc. ( Tobón, García-Fraile, Rial & Carretero, 2006 ). Política educativa internacional. La formación basada en competencias se está convirtiendo en una política educativa internacional de amplio alcance, que se muestra en los siguientes hechos: contribuciones conceptuales y metodológicas a las competencias por parte de investigadores de diferentes países desde la década de los años sesenta del siglo pasado (véase por ejemplo, Chomsky, 1970 ); el concepto está presente en las políticas educativas de varias entidades internacionales tales como la UNESCO, la OEI, la OIT, el CINTERFOR, etc.; la formación por competencias se ha propuesto como una política clave para la educación. Los procesos educativos de varios países latinoamericanos se están orientando bajo el enfoque de las competencias, tal como está sucediendo en Colombia, México, Chile y Argentina; y actualmente hay en marcha diversos proyectos internacionales de educación que tienen como base las competencias, tales como el Proyecto Tuning de la Unión Europea ( González & Wagenaar, 2003 ), el proyecto Alfa Tuning Latinoamérica y el Proyecto 6 x 4 en Latinoamérica. Todo esto hace que sea esencial el estudio riguroso de las competencias y su consideración por parte de las diversas instituciones educativas. Movilidad. El enfoque de las competencias es clave para buscar la movilidad de estudiantes, docentes, investigadores, trabajadores y profesionales entre diversos países, ya que la articulación con los créditos permite un sistema que facilita el reconocimiento de los aprendizajes previos y de la experticia, por cuanto es más fácil hacer acuerdos respecto a desempeños y criterios para evaluarlos, que frente a la diversidad de conceptos que se han tenido tradicionalmente en educación, tales como capacidades, habilidades, destrezas, conocimientos, específicos, conocimientos conceptuales, etc. Así mismo, las competencias facilitan la movilidad entre instituciones de un mismo país, y entre los diversos ciclos de la educación por cuanto representan acuerdos mínimos de aprendizaje ( González & Wagenaar, 2003 ).

Conclusiones Hoy en día es bien visto hablar de competencias en el ámbito educacional y la mayor parte de estas instituciones utilizan este lenguaje para referirse a sus planes de estudio. La adopción de la educación basada en competencias “exige una revisión profunda de las finalidades de formación profesional y la aplicación del conocimiento para resolver problemas”.

  1. Villarroel & Bruna, 2014, p.9) Las competencias docentes evolucionan con las continuas transformaciones de la actividad docente y la percepción que de ésta tienen las instituciones y sus políticas educativas ( Perrenoud, 2004 ).
  2. En el contexto de la dinámica que la globalización en general y la tecnológica en particular imponen, como resultado de la expansión de la ciencia en el siglo XXI, la enseñanza basada en competencias es un reto y objetivo fundamental de la docencia en el nivel básico y medio, como niveles básicos de la sociedad del conocimiento, y por tanto, del profesorado en su formación continua, para lograr la articulación e integración de los elementos sustantivos del currículum en función de las demandas que plantea cada competencia para su desarrollo; articular actitudes, habilidades, destrezas y capacidades para conducir el pensamiento y conocimiento a la intervención sobre la práctica; favorecer un proceso biunívoco entre competencias y los elementos que son necesarios para su ejercicio y desarrollo, de modo que se retroalimenten y favorezcan mutuamente; además para permitir al docente su intervención en situaciones y ante la resolución de problemas diferentes.

En definitiva, la formación de los docentes de la educación básica y media mediante competencias trata de mover el conocimiento hacia la acción y aportar su aplicabilidad a situaciones diferentes.
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