La Educacion Como Un Derecho Humano Y Deber Social?

La Educacion Como Un Derecho Humano Y Deber Social
La educación es un derecho humano fundamental que permite sacar a los hombres y las mujeres de la pobreza, superar las desigualdades y garantizar un desarrollo sostenible. No obstante, 244 millones de niños y jóvenes de todo el mundo siguen sin escolarización por razones sociales, económicas o culturales,

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    ¿Qué relación existe entre educación habilidades sociales y derechos humanos?

    Los establecimientos educativos, la EDH promueve que las conductas individuales y colectivas deben guiarse por los principios de los derechos humanos y la democracia. Así, enseña a actuar de manera libre y responsable, a convivir con tolerancia y, deseablemente, con respeto mutuo.
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    ¿Qué es el derecho de la educación en Venezuela?

      Artículo 98 La creación cultural es libre. Esta libertad comprende el derecho a la inversión, producción y divulgación de la obra creativa, científica, tecnológica y humanística, incluyendo la protección legal de los derechos del autor o de la autora sobre sus obras. El Estado reconocerá y protegerá la propiedad intelectual sobre las obras científicas, literarias y artísticas, invenciones, innovaciones, denominaciones, patentes, marcas y lemas de acuerdo con las condiciones y excepciones que establezcan la ley y los tratados internacionales suscritos y ratificados por la República en esta materia. Volver al inicio Volver al indice Artículo 99 Los valores de la cultura constituyen un bien irrenunciable del pueblo venezolano y un derecho fundamental que el Estado fomentará y garantizará, procurando las condiciones, instrumentos legales, medios y presupuestos necesarios. Se reconoce la autonomía de la administración cultural pública en los términos que establezca la ley. El Estado garantizará la protección y preservación, enriquecimiento, conservación y restauración del patrimonio cultural, tangible e intangible, y la memoria histórica de la Nación. Los bienes que constituyen el patrimonio cultural de la Nación son inalienables, imprescriptibles e inembargables. La ley establecerá las penas y sanciones para los daños causados a estos bienes. Volver al inicio Volver al indice Artículo 100 Las culturas populares constitutivas de la venezolanidad gozan de atención especial, reconociéndose y respetándose la interculturalidad bajo el principio de igualdad de las culturas. La ley establecerá incentivos y estímulos para las personas, instituciones y comunidades que promuevan, apoyen, desarrollen o financien planes, programas y actividades culturales en el país, así como la cultura venezolana en el exterior. El Estado garantizará a los trabajadores y trabajadoras culturales su incorporación al sistema de seguridad social que les permita una vida digna, reconociendo las particularidades del quehacer cultural, de conformidad con la ley. Volver al inicio Volver al indice Artículo 101 El Estado garantizará la emisión, recepción y circulación de la información cultural. Los medios de comunicación tienen el deber de coadyuvar a la difusión de los valores de la tradición popular y la obra de los o las artistas, escritores, escritoras, compositores, compositoras, cineastas, científicos, científicas y demás creadores y creadoras culturales del país. Los medios televisivos deberán incorporar subtítulos y traducción a la lengua de señas, para las personas con problemas auditivos. La ley establecerá los términos y modalidades de estas obligaciones. Volver al inicio Volver al indice Artículo 102 La educación es un derecho humano y un deber social fundamental, es democrática, gratuita y obligatoria. El Estado la asumirá como función indeclinable y de máximo interés en todos sus niveles y modalidades, y como instrumento del conocimiento científico, humanístico y tecnológico al servicio de la sociedad. La educación es un servicio público y está fundamentada en el respeto a todas las corrientes del pensamiento, con la finalidad de desarrollar el potencial creativo de cada ser humano y el pleno ejercicio de su personalidad en una sociedad democrática basada en la valoración ética del trabajo y en la participación activa, consciente y solidaria en los procesos de transformación social, consustanciados con los valores de la identidad nacional y con una visión latinoamericana y universal. El Estado, con la participación de las familias y la sociedad, promoverá el proceso de educación ciudadana, de acuerdo con los principios contenidos en esta Constitución y en la ley. Volver al inicio Volver al indice Artículo 103 Toda persona tiene derecho a una educación integral de calidad, permanente, en igualdad de condiciones y oportunidades, sin más limitaciones que las derivadas de sus aptitudes, vocación y aspiraciones. La educación es obligatoria en todos sus niveles, desde el maternal hasta el nivel medio diversificado. La impartida en las instituciones del Estado es gratuita hasta el pregrado universitario. A tal fin, el Estado realizará una inversión prioritaria, de conformidad con las recomendaciones de la Organización de las Naciones Unidas. El Estado creará y sostendrá instituciones y servicios suficientemente dotados para asegurar el acceso, permanencia y culminación en el sistema educativo. La ley garantizará igual atención a las personas con necesidades especiales o con discapacidad y a quienes se encuentren privados o privadas de su libertad o carezcan de condiciones básicas para su incorporación y permanencia en el sistema educativo. Las contribuciones de los particulares a proyectos y programas educativos públicos a nivel medio y universitario serán reconocidas como desgravámenes al impuesto sobre la renta según la ley respectiva. Volver al inicio Volver al indice Artículo 104 La educación estará a cargo de personas de reconocida moralidad y de comprobada idoneidad académica. El Estado estimulará su actualización permanente y les garantizará la estabilidad en el ejercicio de la carrera docente, bien sea pública o privada, atendiendo a esta Constitución y a la ley, en un régimen de trabajo y nivel de vida acorde con su elevada misión. El ingreso, promoción y permanencia en el sistema educativo, serán establecidos por ley y responderá a criterios de evaluación de méritos, sin injerencia partidista o de otra naturaleza no académica. Volver al inicio Volver al indice Artículo 105 La ley determinará las profesiones que requieren título y las condiciones que deben cumplirse para ejercerlas, incluyendo la colegiación. Volver al inicio Volver al indice Artículo 106 Toda persona natural o jurídica, previa demostración de su capacidad, cuando cumpla de manera permanente con los requisitos éticos, académicos, científicos, económicos, de infraestructura y los demás que la ley establezca, puede fundar y mantener instituciones educativas privadas bajo la estricta inspección y vigilancia del Estado, previa aceptación de éste. Volver al inicio Volver al indice Artículo 107 La educación ambiental es obligatoria en los niveles y modalidades del sistema educativo, así como también en la educación ciudadana no formal. Es de obligatorio cumplimiento en las instituciones públicas y privadas, hasta el ciclo diversificado, la enseñanza de la lengua castellana, la historia y la geografía de Venezuela, así como los principios del ideario bolivariano. Volver al inicio Volver al indice Artículo 108 Los medios de comunicación social, públicos y privados, deben contribuir a la formación ciudadana. El Estado garantizará servicios públicos de radio, televisión y redes de bibliotecas y de informática, con el fin de permitir el acceso universal a la información. Los centros educativos deben incorporar el conocimiento y aplicación de las nuevas tecnologías, de sus innovaciones, según los requisitos que establezca la ley. Volver al inicio Volver al indice Artículo 109 El Estado reconocerá la autonomía universitaria como principio y jerarquía que permite a los profesores, profesoras, estudiantes, egresados y egresadas de su comunidad dedicarse a la búsqueda del conocimiento a través de la investigación científica, humanística y tecnológica, para beneficio espiritual y material de la Nación. Las universidades autónomas se darán sus normas de gobierno, funcionamiento y la administración eficiente de su patrimonio bajo el control y vigilancia que a tales efectos establezca la ley. Se consagra la autonomía universitaria para planificar, organizar, elaborar y actualizar los programas de investigación, docencia y extensión. Se establece la inviolabilidad del recinto universitario. Las universidades nacionales experimentales alcanzarán su autonomía de conformidad con la ley. Volver al inicio Volver al indice Artículo 110 El Estado reconocerá el interés público de la ciencia, la tecnología, el conocimiento, la innovación y sus aplicaciones y los servicios de información necesarios por ser instrumentos fundamentales para el desarrollo económico, social y político del país, así como para la seguridad y soberanía nacional. Para el fomento y desarrollo de esas actividades, el Estado destinará recursos suficientes y creará el sistema nacional de ciencia y tecnología de acuerdo con la ley. El sector privado deberá aportar recursos para las mismas. El Estado garantizará el cumplimiento de los principios éticos y legales que deben regir las actividades de investigación científica, humanística y tecnológica. La ley determinará los modos y medios para dar cumplimiento a esta garantía. Volver al inicio Volver al indice Artículo 111 Todas las personas tienen derecho al deporte y a la recreación como actividades que benefician la calidad de vida individual y colectiva. El Estado asumirá el deporte y la recreación como política de educación y salud pública y garantizará los recursos para su promoción. La educación física y el deporte cumplen un papel fundamental en la formación integral de la niñez y adolescencia. Su enseñanza es obligatoria en todos los niveles de la educación pública y privada hasta el ciclo diversificado, con las excepciones que establezca la ley. El Estado garantizará la atención integral de los y las deportistas sin discriminación alguna, así como el apoyo al deporte de alta competencia y la evaluación y regulación de las entidades deportivas del sector público y del privado, de conformidad con la ley. La ley establecerá incentivos y estímulos a las personas, instituciones y comunidades que promuevan a los y las atletas y desarrollen o financien planes, programas y actividades deportivas en el país. Volver al inicio Volver al indice

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    ¿Por qué la educación es un derecho y un deber?

    La educación como derecho fundamental conlleva deberes del estudiante, uno de los cuales es someterse y cumplir el reglamento o las normas de comportamiento establecidas por el plantel educativo a que está vinculado.
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    ¿Cuáles son los objetivos de la educación en derechos humanos?

    La educación en derechos humanos tiene por objeto fomentar el entendimiento de que cada persona comparte la responsabilidad de lograr que los derechos humanos sean una realidad en cada comunidad y en la sociedad en su conjunto.
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    ¿Qué papel tiene la educación en los derechos humanos?

    El derecho a la educación como un derecho humano fundamental a la luz de la Constitución de 1999* Suying Olivares García Instituto de Filosofía del Derecho. Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas. Universidad del [email protected] Resumen La presente investigación analiza el derecho a la educación como un derecho humano fundamental bajo la concepción de un Estado Social de Derecho y de Justicia, previsto en el Texto Constitucional de 1999.

    • Asimismo, valiéndonos del método comparado se analizan los cambios sustanciales del mismo respecto a la Constitución de 1961, sin dejar de señalar que en la investigación se observa la ausencia de un marco legislativo que actualice y los desarrolle.
    • Finalmente, se analizan los planes y/o programas implementados a partir de la entrada en vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en aras de desarrollar y garantizar su ejercicio por el Gobierno actual.

    Se concluye: La actual Constitución es muy novedosa, más amplia y establece medios más concretos para el verdadero desarrollo del Derecho a la Educación, en donde la participación de la sociedad, la familia y el Estado juegan un papel protagónico fundamental.

    Palabras clave: Educación, Derecho Fundamental, Derecho Humano, Estado, Justicia Social, Misiones. The Right to Education as a Fundamental Human Right in the Light of the 1999 Constitution Abstract This research project analyzes the right to education as a fundamental human right according to the concept of a Social State of Rights and Justice, foreseen in the 1999 Constitutional Text.

    Likewise, using the comparative method, the substantial changes in the same with regard to the 1961 Constitution are analyzed, at the same time indicating that during the research, the absence of a legislative framework that updates and develops them was observed.

    Finally, the plans and/or programs implemented since the Constitution of the Republic of Venezuela went into effect and that are consecrated to developing and guaranteeing its exercise by the current government are analyzed. Conclusions are that the current Constitution is very novel, broader and establishes more concrete means for true development of the right to education, where the participation of society, the family and the State plays a fundamental leading role.

    Key words: Education, fundamental right, human right, state, social justice, missions. Recibido: 07-11-2006 · Aceptado: 06-03-2007 Introducción Creemos que el derecho a la educación vive cambios sustanciales materializados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

    En la presente investigación nos proponemos como objetivo fundamental, partiendo de la premisa de que el derecho a la educación vive profundos cambios, analizar el problema del derecho a la educación y su relación íntima con el Estado social de derecho y de justicia para el logro de sus fines, ya que, sin duda, el desarrollo, inversión y protección del derecho a la educación se convierten en piedra angular para definir al Estado en los términos consagrados en la Constitución de 1999.

    Es innegable, que la Educación es un derecho fundamental por ser inherente, inalienable y esencial a la persona humana, se ha convertido en un medio de realización de la actividad humana en todos los tiempos. Ya la define Zambrano, como “el derecho a alcanzar el máximo desarrollo posible de las energías y características de la personalidad, de forma que toda persona pueda disfrutar de la vida personal y social de forma más integrada y plena posible” (2004:236).

    Ciertamente, la educación lleva implícito el conocimiento. Se educa para que la persona se prepare para el futuro; separar al ser humano de lo que la educación le aporta, es alejarlo del mundo social en el cual vive y de la naturaleza propia que constituye su existencia. De allí, que emprendamos el análisis constitucional del mismo.1.

    Síntesis Comparativa del Derecho a la Educación (1961-1999) El derecho a la educación en Venezuela ha evolucionado paulatinamente así como una sociedad avanza, crece y es cambiante por su naturaleza, asimismo se han planteado y se están desarrollando nuevas políticas educativas que, de una u otra forma, respondan a esas nuevas necesidades no cubiertas en la mayoría de los casos.

    1. En el caso específico de Venezuela hemos vivido cambios recientes y, actualmente, contamos con un nuevo ordenamiento jurídico constitucional que busca dar respuestas a las exigencias de una sociedad tan cambiante como la nuestra.
    2. Pues bien, el derecho a la educación no es la excepción.
    3. En la Constitución de 1.961 éste correspondía a los llamados Derechos Sociales consagrado en el artículo 80 que expresaba: “Todos tiene derecho a la educación.

    El Estado creará y sostendrá escuelas, instituciones y servicios suficientemente dotados para asegurar el acceso a la educación y a la cultura, sin más limitaciones que las derivadas de la vocación y de las aptitudes.” (Resaltado nuestro. Art.80). Así mismo, dicha Constitución expresaba en su artículo 80, la filosofía de la Educación cuando rezaba: “La Educación tendrá como finalidad el pleno desarrollo de la personalidad, la formación de los ciudadanos aptos para la vida y para el ejercicio de la democracia, el fomento de la cultura y el desarrollo del espíritu de solidaridad humana” (Resaltado nuestro.

    Art.80). También se reconocía la libertad de enseñanza, definido en su artículo 79 en estos términos: “Toda persona natural o jurídica podrá dedicarse libremente a las ciencias o artes y, previa demostración de su capacidad, fundar cátedras y establecimientos educativos, bajo la suprema inspección y vigilancia de Estado…”.

    (Resaltado nuestro. Art.79). Ahora bien, podemos sostener que la educación en la Constitución 1.961 se consagró como un derecho individual del ciudadano o ciudadana, siendo obligación del Estado garantizar ese derecho a través de programas idóneos de forma gratuita.

    Hasta ahora no se presentan mayores dudas o sorpresas con respecto a este derecho dentro de este texto constitucional; pero ¿existe una evolución del derecho a la educación establecido en la Constitución de 1961 con respecto a nuestra actual Constitución?; ¿hay cambios sustanciales? En nuestra actual Carta Magna promulgada en 1.999, existen sustanciales cambios que van más allá de la forma, son reformas importantes de fondo, que a continuación explanamos.

    Puesto que si se ubica el derecho a la educación dentro de los llamados Derechos culturales y educativos ocurre desde nuestra óptica el primer cambio conceptual en miras de una mayor atención y preocupación por la problemática educativa, al punto de concebirse un capítulo sólo al fomento y desarrollo de la cultura y la educación.

    El capítulo contentivo de dichos derechos culturales y educativos se inicia con el reconocimiento de los valores de la cultura como bien irrenunciable y así expresa en su artículo 99 textualmente: “Los valores de la cultura constituyen un bien irrenunciable del pueblo venezolano y un derecho fundamental que el Estado fomentará y garantizará, procurando las condiciones, instrumentos legales, medios y presupuestos necesarios…” (Resaltado nuestro.

    Art.99). Obviamente la norma enaltece la importancia de los valores culturales, otorgándoles el carácter de irrenunciables, lo que representa un logro y marca la diferencia en relación a la Constitución de 1961 en esta materia, pues si bien en ésta el Estado promovía la cultura buscando la protección y conservación del patrimonio histórico del país, actualmente se le reconoce autonomía a la administración cultural pública dentro de la Constitución, sin olvidarse de la restauración y protección de dicho patrimonio cultural.

    Ciertamente, verdadera novedad representa las sanciones y penas que se establecen por los daños que se puedan causar a estos bienes, ya que el patrimonio cultural de un país es fundamental ya que sirve para el fomento de la Educación que va más allá de la simple instrucción o información que podamos recibir de las diversas organizaciones educativas, culturales, etc.

    En definitiva, el derecho a la educación en la Constitución de 1999, es concebido como un derecho humano y un deber social, de carácter humanístico, fundamentado en el respeto a todas las corrientes del pensamiento, que busca desarrollar el potencial creativo de cada ser humano y el pleno ejercicio de su personalidad en una sociedad democrática basada en la valoración ética del trabajo y en la participación activa, consciente y solidaria en los procesos de transformación social consustanciados con los valores de identidad nacional, con una visión latinoamericana y universal.

    Así la Constitución expresa: “La educación es un derecho humano y un deber social, fundamental, es democrática y obligatoria…La educación es un servicio público y está fundamentada en el respeto a todas las corrientes del pensamiento….El Estado, con la participación de las familias y la sociedad…” (Resaltado nuestro.

    Art.102). Es visible la concepción filosófica y política de la constitución actual, en donde se concibe al hombre como un ser social que transciende lo colectivo. Así mismo, la concepción económica y cultural del Constituyente del 1999 en relación al Constituyente de 1961, ya que el primero a diferencia del 61, concibe a la educación como un derecho y como deber social que el Estado está en la obligación de garantizar, ya que constituye para el Estado uno de sus objetivos principales, a través de los recursos del Estado.

    Debemos resaltar que aunque en el Texto Constitucional de 1961, se promovía igualmente programas y políticas en pro del desarrollo de la educación, en la Carta Fundamental vigente, se concibe de forma más enfática y detallada, la filosofía educativa para lograr convertir el derecho a la educación, en una verdadera plataforma de igualdades y oportunidades para todos los venezolanos (as), ausente en la constitución de 1961.

    Cuando nos referimos a la filosofía del derecho a la educación contenido en el Texto Constitucional de 1999, debemos resaltar el respeto que hace el Constituyente a todas las corrientes de pensamiento que entendemos, es la base de toda sociedad organizada y democrática.

    1. La finalidad que se busca con el fomento de la Educación, es el desarrollo creativo de toda persona para el desenvolvimiento de su personalidad que en síntesis podemos decir, “se profundiza con el impulso de las misiones o programas educativos” (Briceño, 2000:10).
    2. La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela a lo largo del Capítulo VI (De los Derechos Culturales y Educativos) establece las bases normativas para el desarrollo de los mismos (art.98, 99, 100, 101, 102, 103 al 109 ejusdem), y deja ver algunos medios para poder llevar a cabo algunas de las políticas educativas; un ejemplo claro son los medios de comunicación social tanto públicos como privados, pues, forman parte fundamental en la formación ciudadana y están obligados a promoverla.

    Otras de las innovaciones que se plantea en el actual texto constitucional, es la mezcla de culturas (interculturalidad), en donde el Estado reconoce en primer lugar, que Venezuela es un país colmado de diversas culturas y, en segundo lugar, que tiene gran valor el que cada uno de nosotros como ciudadanos (as) conozcamos y reconozcamos esas otras culturas que forman parte de nuestra tradiciones, es por ello, que establece políticas de inserción, promoción de esas otras culturas, así como también su impulso y difusión en el extranjero.

    1. No podemos negar, que a partir de la Constitución de 1999, se reconocen los derechos a los pueblos indígenas, su cultura, sus tradiciones, su idioma, etc.; además se contempla la obligación de impartir la educación ambiental en los diversos niveles de enseñanza.
    2. También se reconoce la autonomía universitaria como un principio constitucional.

    En síntesis, la actual Constitución enuncia principios educativos de gran impacto social, puntualizando los medios para desarrollar los mismos. Insistimos, la Carta Magna actual abarca otros aspectos como la autonomía universitaria, la educación ambiental, derechos indígenas, valores culturales, no previstos en la Constitución de 1961, otorgándoles así el carácter de preceptos o principios constitucionales.

    • Estos son los aspectos más relevantes y en donde la discrepancia entre ambos Textos Constitucionales se acentúa.
    • Obviamente, la actual Constitución es más novedosa, más amplia, y establece medios más concretos para el desarrollo de la Educación, en donde la participación de la sociedad, la familia y el Estado juegan un papel protagónico fundamental, ya que se ha asignado un capítulo concreto relativo al desarrollo del mismo, que a diferencia de la Constitución de 1961, en cuyos artículos 55, 57, 80, 81, 82, y 83, se consagraba de manera dispersa y se establecía su obligatoriedad en el grado y en las condiciones que señalaba la ley.2.

    La educación como derecho humano reconocido por el ordenamiento jurídico nacional e internacional En la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la educación es consagrada como esencial a la persona humana. El derecho a la educación está reconocido en forma expresa, “cuando hace referencia a los Derechos Fundamentales” (Malo, 1992: 108), en especial, cuando se le ubica como un derecho humano fundamental.

    De allí que un medio de realización de la actividad humana ha sido en todos los tiempos la educación, la formación de criterios de la personalidad y la proyección del hombre en su entorno social. En este sentido, la educación es definida como: “el derecho a alcanzar el máximo desarrollo posible de las energías y características de la personalidad, de forma que toda persona pueda disfrutar de la vida personal y social de forma más integrada y plena posible” (Zambrano, Op.cit.: 236).

    Es de resaltar, que la Constitución de 1999, en su Art.3 consagra: “El Estado tiene como fines esenciales la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz….

    • La educación y el trabajo son los procesos fundamentales para alcanzar dichos fines” (Resaltado Nuestro).
    • La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela reconoce que la educación es clave para fortalecer las instituciones democráticas, promover el desarrollo del potencial humano, el alivio de la pobreza y fomentar el entendimiento entre los pueblos ya que la educación es un motor que impulsa los cambios sociales, políticos, económicos, culturales, entre otros, de un Estado.

    Bien lo decía nuestro Libertador Simón Bolívar: un ser sin estudios es un ser incompleto. Ciertamente, el Constituyente del 99 resalta la importancia de la educación como un derecho fundamental al reconocer el mismo, como un medio eficaz para fomentar la conciencia de los ciudadanos en la visión de sus propios países, y de esa forma lograr una participación significativa en el proceso de toma de decisiones y en el fortalecimiento de los sistemas democráticos.

    Es precisamente, a partir de la Constitución de 1999, cuando la educación y el trabajo se conciben como procesos fundamentales para garantizar los fines del Estado. De esta manera, los ciudadanos (as) y las organizaciones sociales tienen el deber y el derecho de participar en la creación, preservación de esas condiciones mínimas y de esas igualdades de oportunidades, aportando su propio esfuerzo, vigilando y controlando las actividades estatales, impulsando a los demás ciudadanos (as) de la necesaria cooperación recíproca, promoviendo “la participación individual y comunitaria en el orden social y estatal, censurando la pasividad, indiferencia y la falta de solidaridad, características notables en los modelos educativos en Venezuela, durante los años 1935 hasta 1998” (Ibid: 74).

    En este sentido, los ciudadanos (as) y grupos sociales han de empeñarse en la realización y ejercicio de sus derechos y en el cumplimiento de sus deberes mientras que el Estado se convierte en un instrumento para la satisfacción de tales fines. Por ello, se incorporan al texto constitucional como valores superiores del ordenamiento jurídico del Estado y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad individual y social, la preeminencia de los derechos humanos, la ética pública y el pluralismo político.

    No es de negar, que la educación es el medio eficaz para modificar las formas usuales de pensar y actuar, por cuanto “previene la pobreza, crea la necesidad de una formación cultural de principios éticos, morales y cognoscitivos que garanticen a corto, mediano y largo plazo el bienestar colectivo” (Cohen, 1999: 25).

    La educación posee una eficacia potencial como agente constructor de perfeccionamiento de la sociedad. Por ello se puede inferir que la educación no quita el hambre, pero si puede dar los elementos para salir de ella. “El problema fundamental de la educación, no es el financiero, ni político, ni de otra cosa que no sea su concepto o noción operativa” (Ibid).

    Lo que verdaderamente importa para un pueblo, “después del alimento, es su educación”. Parece que la sociedad “va haciendo fruto de la educación de la gente y al revés: la educación va haciendo lo que sociedad quiere” (Rugarcía, 1999: 35). Es a partir de 1999, con la discusión y promulgación de la Constitución vigente, que se crea en los venezolanos (as), una conciencia del fenómeno educativo para el desarrollo económico y social, cultural y político, mediante la promoción de la educación y la cultura, diseñándose dispositivos de intervención socio-jurídicos para la creación de una cultura preventiva de riesgos educativos, por lo tanto, “se ha implementado el encuentro de equipos interdisciplinarios donde el Ejecutivo (en sus tres niveles: Nacional, Estadal y Municipal), los actores sociales y los beneficiarios de la política educativa interactúen, en la planificación, ejecución y control de la política educativa” (Istúriz, 2003: 15).

    No podemos dejar de afirmar que la Carta Magna de 1999, a través de su preámbulo y de artículos específicos transversalizados axiológicamente expresa los criterios y ejes fundamentales que reconocen y sintetizan los derechos educativos como procesos imprescindibles junto al trabajo, para el desarrollo de los fines del Estado y de los demás derechos consagrados en la Constitución de 1999, entre los cuales debemos destacar los derechos sociales, culturales, políticos y económicos.

    1. La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, concibe a la educación como un Derecho Humano, cuando en su artículo 102 ejusdem, establece que: “La Educación es un Derecho Humano y un deber social fundamental, es democrática, gratuita y obligatoria…”.
    2. Ejusdem ).
    3. En la presente norma, se reconoce la educación como un Derecho Humano representando una importante innovación con relación a la Constitución del 1961, que sólo establecía el derecho que todos tenemos a una educación; profundizándolo en el Artículo 19 ejusdem, cuando reconoce la garantía de ejercicio y goce indivisible e interdependiente de los derechos humanos a toda persona.

    Consideramos, que es a partir de la Constitución de 1999, cuando el Estado Venezolano hace una declaración abierta en relación a sus fines, reconociendo como tales, la defensa y el desarrollo de la persona, el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de su voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad, bienestar del pueblo y la garantía del cumplimiento de los principios, deberes y los derechos reconocidos y consagrados en la Constitución, siendo la educación y el trabajo, insistimos, los procesos fundamentales para alcanzar dichos fines.

    • De acuerdo con esto, el Estado propugna el bienestar de los ciudadanos (as), creando las condiciones necesarias para su desarrollo social y espiritual, procurando la igualdad de oportunidades en la búsqueda del disfrute de los Derechos Humanos.
    • Es decir, el constituyente de 1999, antepone la justicia social a la libertad económica, a objeto de lograr la prosperidad y el bienestar del pueblo, garantizando la Constitución el cumplimiento de estos principios, en donde la educación y el trabajo, la formación del hombre y el desarrollo pleno de sus potencialidades, se convierten en los procesos fundamentales para alcanzar esos fines, que no son otros que la justicia social, que deben ser garantizados por el Estado a través de las normas constitucionales y los preceptos legales, entre las cuales podemos mencionar, los artículos 102 y 106 del Texto Constitucional que señalan: Art.102 ejusdem: “…La educación es un servicio público y esta fundamentada en el respeto a todas las corrientes del pensamiento, con la finalidad de desarrollar el potencial creativo de cada ser humano y el pleno ejercicio de su personalidad en una sociedad democrática basada en la valoración ética del trabajo y en la participación ….”.

    (Resaltado Nuestro). Y en el artículo 106 ejusdem, establece: …Toda persona natural o jurídica previa demostración de su capacidad cuando cumpla de manera permanente… puede fundar y mantener instituciones educativas privadas bajo la estricta inspección y vigilancia del Estado, previa aceptación de este…”,

    • Resaltado Nuestro).
    • En tiempos pasados, “la educación era un privilegio de la clase dominante.
    • La mayor parte de la población, de condición social inferior eran analfabetas” (Suárez, 1991:56).
    • Es gracias a la Revolución Francesa y a la Revolución Americana, cuando se inicia en Europa y en América el proceso de masificación de la educación y la cultura, que se extendió al mundo entero.

    En estas normas constitucionales se reconoce el derecho de la sociedad a participar en el proceso de educación ciudadana, así como a fundar instituciones educativas privadas, siempre que estas cumplan con lo requisitos legales. Es decir, a la luz de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999, se establece la importancia de la participación de la sociedad civil en el proceso educativo que se debe llevar bajo la dirección del Estado pero en consulta directa y sistemática con los representantes de la sociedad civil del país.

    El derecho a la educación ha sido reconocido expresamente en Declaraciones Internacionales entre las cuales destacan, el artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en donde se señala: “Toda persona tiene derecho a la Educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental…”.

    El artículo 2 del Protocolo Adicional No.1 al Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales, aprobado el 20 de mayo de 1952 señala: “A nadie se le puede negar el derecho a la instrucción. El Estado en ejercicio de las funciones que asuma en el campo de la educación y de la enseñanza, respetará el derecho de los padres a asegurar esta educación y esta enseñanza conforme a sus convicciones religiosa y filosóficas”.

    • Asimismo, el artículo 12 de la Declaración Americana de los Derechos del Hombre, que señala: “Toda persona tiene derecho a la Educación, que debe estar inspirada en los principios de libertad, moralidad y solidaridad humana….”.
    • También, el Principio 7 de la declaración de los derechos del niño, proclamada por la Asamblea General de la Naciones Unidas el 20/11/59 estableció: “El niño tiene derecho a recibir educación, que será gratuita y obligatoria por lo menos en las etapas elementales…”.

    El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, en su artículo 13, desarrolla el artículo 26 de la declaración universal, reconociendo el derecho a la educación cuando expresa: “Los Estados partes en el presente Pacto reconocen el derecho de toda persona a la educación…”.

    Y, finalmente, el Pacto de San José de Costa Rica, reconoce a la educación, en el artículo 26, con la siguiente declaración: “Los Estados Partes se comprometen a adoptar providencias, tanto a nivel interno como mediante la cooperación internacional, especialmente económica y técnica, para lograr progresivamente la plena efectividad de los derechos que derivan de las normas económicas, sociales y sobre la educación, ciencia y cultura…”.

    Es precisamente en la Constitución de 1999, cuando se abre paso a la “participación de la sociedad civil en la formulación, aplicación y supervisión de las estrategias para el buen desarrollo del proceso educativo” (Guisante, 2000: 45); planteando la necesidad de proporcionar un nuevo margen de acción a los miembros de la comunidad educativa, como padres, alumnos, docentes, comunidades y otros organismos de la sociedad civil con la finalidad de que aporten sus opiniones y experiencias que permitan lograr una educación optima para todos (as).

    El derecho a la educación se proclama, entonces, a la luz de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, como un derecho de carácter público en forma categórica, obligando al Estado a asegurarlo estableciéndose la enseñanza gratuita en todos sus ciclos. También se consagra la libertad de enseñanza, mediante el principio de que toda persona natural o jurídica podrá dedicarse libremente a las ciencias o a las artes y fundar cátedras o establecimientos de educación bajo la suprema inspección o vigilancia de las autoridades educativas, dentro de las normas legales.

    A este fin se precisa que la legislación educativa tendrá por objeto el que la educación cumpla sus altos fines morales y cívicos, pedagógicos y técnicos, para así poder desarrollar a través de sus diversos ciclos la persona humana, “formando a los ciudadanos aptos para la vida social, conscientes de los deberes que esto implica y capacitados para el cumplimiento de las funciones que le correspondan” (Santana, 2004: 29).

    De allí que en el Art.102 del texto constitucional exprese: “La educación un derecho humano y deber fundamental, es democrática y obligatoria. El estado la asumirá como función indeclinable y de máximo interés en todos sus niveles y modalidades, y como instrumento del conocimiento científico, humanístico y tecnológico al servicio de la sociedad.

    La educación es un servicio público y esta fundamentado en el respeto a todas las corrientes del pensamiento….”. (Resaltado Nuestro). De igual manera se consagra la garantía de la gratuidad de la educación, basada en el principio de la progresividad reconocido también en el artículo 102 ejusdem que establece: “La educación es un derecho humano… es gratuita y obligatoria, sin hacer la salvedad de ningún tipo, de lo cual se deduce que la gratuidad comprende todo los niveles y modalidades de Sistema Educativo” (ejusdem).

    El único aspecto regulatorio en materia educativa viene dado por las condiciones de la persona, “aquellas…derivadas de su aptitudes, vocación y aspiraciones”. (Art.103. ejusdem.); pero de ningún modo debe ligarse a la limitación de la gratuidad de la educación. Este aspecto se vincula a todos los niveles y modalidades del sistema educativo, “pero especialmente vinculado a la Educación Superior y especial, por ser donde se intentaba limitar la gratuidad de la Educación” (Sojo, 2001: 78).

    Debemos resaltar que la Constitución actual reconoce expresamente el derecho de todos a la educación en su calidad de derecho humano fundamental. Sus notas definitorias son: su fundamento democrático, dada su promoción de valores democráticos basada en valoración ética del trabajo y en la participación activa de la sociedad; la garantía de su gratuidad por parte del Estado en todos sus niveles hasta el pre-grado universitario y su carácter obligatorio desde el nivel maternal hasta el medio diversificado.

    Asimismo, se establece en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, una filosofía del Estado docente, que asume la educación como función indeclinable, sostenida en la noción de servicio público y en la estricta inspección, vigilancia y autorización de las instituciones educativas privadas, ya “que la educación es un derecho esencial para el desarrollo del ser humano, que está presente en la vida del hombre desde el comienzo de su existencia y ha ido evolucionando a la par de sus necesidades, siendo considerado como un derecho y un deber social fundamental” (Fernández, 2002: 111).

    La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela consagra como valor fundamental el derecho a una educación de calidad y sin exclusión. Asegurar una educación para todos, permitirá el cumplimiento pleno de los Derechos Humanos, “paso imprescindible para generar proceso de desarrollo humano y social en los sistemas democráticos; el establecimiento de leyes transparentes, participativas, efectivas, que generen la confianza de los individuos y el respeto de las instituciones” (Roggi, 1999: 57).4.

    • Políticas educativas aplicadas para garantizar el Derecho a la Educación en la Constitución de 1999 Para el logro del desarrollo de este derecho, el gobierno del Presidente Hugo R.
    • Chávez Frías, ha puesto en práctica una serie de medidas socio-educativas que permiten la erradicación del analfabetismo, la deserción y la exclusión escolar, a fin de lograr un mejor desarrollo socio-cultural del país.

    La educación integral de calidad, reconocida en el artículo 103 de la Constitución de 1999, sólo se logra a través de la creación de infraestructura y ambientes equipados, horarios integrales, alimentación diaria, formación en educación, cultura y deportes, tareas dirigidas, orientación, salud, recreación, y docentes de reconocida moralidad y de comprobada idoneidad académica, (Art.104 ejusdem ), quienes se deben formar de manera permanente para la consolidación del proyecto de participación de la familia y la comunidad.

    Asegurar una educación para todos permitirá el cumplimiento pleno de los derechos humanos, “paso imprescindible para generar procesos de desarrollo socio-cultural del país, la consolidación de los sistemas democráticos” (Arismendi, 2002: 208). Desde 1999, en virtud de lo establecido en el artículo 103 del texto constitucional que señala: “….

    A tal fin el Estado realizará una inversión prioritaria, de conformidad con las recomendaciones de la Organización de las Naciones Unidas. El Estado creará y sostendrá instituciones y servicios suficientemente dotados para asegurar el acceso, permanencia y culminación en el sistema educativo” (Resaltado Nuestro).

    En tal sentido, el Gobierno del presidente Hugo R. Chávez Frías, “ha logrado la conversión y construcción de más de tres mil planteles en Escuelas Bolivarianas. La atención en dichas Escuelas Bolivarianas de más de 850.000 niños; la construcción de 277 nuevos planteles para el servicio de Escuelas Bolivarianas del total de más de 400 nuevos planteles construidos y la rehabilitación de 5.026 para el mejoramiento de la planta física” (Istúriz, Op.cit: 15).

    Asimismo, se adelantan otros proyectos como “La Cultura en las Escuelas Bolivarianas” a través de 2.667 talleres a nivel nacional que han atendido 143.450 niños y niñas, el proyecto “El Cine va a la Escuela”, aplicado en 307 escuelas, el proyecto “Consolidación de la Educación Sexual y la Equidad en las Escuelas”, para 180 mil niños y niñas con el apoyo del FNUAP para la prevención del VIH, embarazo adolescente y la violencia familiar en la tercera etapa de la educación básica, con más de 252.065 alumnos formados en más de 1.036 escuelas, el Programa Integral de Danza en las Escuelas Bolivarianas (atendiendo a más de 89.092 niños y niñas) y el Programa “Taima por la Paz” en mayo del presente año, con la participación de diferentes Estados del país” (Ibid: 17).

    Merece especial mención el programa de alimentación escolar. Persigue acciones de carácter estructural destinadas a contribuir con el mejoramiento del nivel nutricional, el rendimiento académico, la permanencia y la prosecución de los estudiantes en el sistema educativo, mediante el suministro de una alimentación diaria, variada y adecuada a los requerimientos nutricionales, a los patrones culturales y a la disponibilidad de insumos en el área que habitan.

    Se atienden “a los alumnos de los niveles de Educación Inicial, Básica, Educación Especial, Media, Diversificada y Profesional, inscritos en planteles oficiales y en aquellos que atienden niños y niñas en situación de exclusión social” (Ibid). Hoy, con la Constitución Bolivariana que consagra como valor fundamental el derecho a una educación de calidad y sin exclusión, no es posible negar, que el Gobierno Nacional ha emprendido una cruzada en pro de la democratización de la educación a fin de lograr un equilibrio social, el cual se encuentra orientado, no sólo a corregir las enormes diferencias que afectan a nuestra sociedad con su gran carga de exclusión e injusticia social, sino que además concuerda con el desarrollo pleno del ciudadano en los aspectos básicos del ejercicio de la democracia.

    • Este gobierno ha puesto en práctica una serie de medidas socio-educativas que están permitiendo la erradicación del analfabetismo, la deserción y la exclusión escolar.
    • Las Misiones Educativas, como deber social que garantiza un mejor desarrollo del país, son las nuevas políticas o programas que han estado implementando por el Gobierno Venezolano.

    La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela hace descansar en la interacción entre educación y el trabajo el logro de los fines del Estado. Se concibe “que en este proceso la “escuela” es el centro del quehacer de la comunidad y eje del desarrollo local, fortaleciendo integralmente al niño, niña, adolescente, joven y adulto en todas las instituciones del Estado” (Aramayo, 2003: 60).

    La escuela como factor productivo. La escuela como espacio comunitario para la paz. La escuela como lugar para los Consejos Comunitarios. La escuela como comunicación alternativa. La escuela como espacio de salud y vida. La escuela como espacio de creatividad” (Istúriz, 2006: 23).

    Asimismo, se implementó la Misión Róbinson, como una “misión educativa cívica- militar, de trascendental importancia para la historia republicana de nuestro país. Tiene como finalidad formar conciencias para la libertad, enseñando a leer y a escribir, y en donde se han alfabetizado a más de un millón y medio de venezolanos (as) distribuidos por todo el territorio nacional.

    Pueblo y Fuerza Armada, unidos, llevan un mensaje de amor y patria que no podrá ser borrado jamás” (Olivares, 2005: 24). Ciertamente, la misión llega a las comunidades más remotas del país y su objetivo es alcanzar la independencia cultural del pueblo venezolano. “Se trata de un método de alfabetización que se apoya en los valores humanos, aumenta la autoestima en el nuevo lector, propicia en el destinatario un crecimiento como ser humano, se desarrolla a través del vínculo entre números y letras, relaciona lo conocido con lo desconocido, amplía el horizonte cultural de las personas y utiliza diferentes medios instruccionales” (Ibid).

    Es de reconocimiento internacional (UNESCO, 2004), que los resultados del proyecto de alfabetización venezolano “YO Sí PUEDO”, inédito por lo de más, demostraron que ha sido posible integrar a la sociedad y al sistema educativo formal a 1.500.000 personas.

    La extensión de la Misión Róbinson dado su éxito, se realizó a partir del mes de octubre del presente año, y hasta la fecha se han inscrito para “la Misión Róbinson II un total de 554.127 personas, en 31.730 ambientes con 36.085 facilitadores dispuestos a continuar con el éxito de la misión” (Istúriz, Op.cit: 23).

    Actualmente, existen 5 millones de personas que no han concluido sus estudios de bachillerato y se encuentran excluidas del sistema educativo. Dentro del nuevo esquema político, “el Gobierno Bolivariano emprendió la “Misión Ribas”, con la cual se busca lograr que todos los venezolanos y venezolanas sean bachilleres, impulsando así, un nuevo proyecto educativo nacional, que en forma sistemática coadyuvará de manera contundente a la transformación del país” (Ibid).

    • Estamos ante una nueva cultura política que plantea democratizar la educación dentro de un marco de integración nacional, garantizando el acceso a un sistema educativo de calidad para todos los venezolanos (as).
    • La misión consiste, en “proporcionar a la población venezolana acceso y participación a un sistema educativo sin exclusión y de calidad que facilite su incorporación al aparato productivo nacional y al sistema de educación superior, mejorando su calidad de vida a corto y mediano plazo.

    El objetivo es graduar de bachiller a todo aquel ciudadano o ciudadana que no haya culminado el ciclo de educación secundaria que exige el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes para otorgar el Título de Bachiller, con la finalidad de democratizar la educación en un marco de integración nacional, garantizando el acceso a un sistema educativo de calidad para todos los venezolanos” (Ibid: 23).

    Otros de planes o programas educativos implementados en la actualidad, figura el denominado programa educativo “Misión Sucre”, para garantizar el acceso a la educación universitaria a todos los bachilleres sin cupo y transformar los excluidos del subsistema de educación superior en ciudadanos activos y cultos con posibilidades reales de ejercer su derecho a la participación política” (Ibid).

    En esta Misión se observa la conjunción de una visión de justicia social, con el carácter estratégico de la educación superior para el desarrollo humano integral sustentable, la soberanía nacional y la construcción de una sociedad democrática y participativa, para lo cual es “indispensable garantizar la participación de la sociedad toda en la generación, transformación, difusión y aprovechamiento creativo de los saberes y haceres” (Ibid: 25).

    En materia de educación superior los avances han sido notables. En las últimas décadas del siglo pasado, el Estado fue reduciendo progresivamente sus responsabilidades en materia educativa y, específicamente, en lo que se refiere al nivel de educación superior. De hecho, “la inversión realizada en educación superior en Venezuela desde 1989 hasta 1998, evidenció una tendencia descendente, afectada por la propensión a realizar recortes presupuestarios en todos los sectores del ámbito social y, en especial, como una estrategia para construir la viabilidad del proyecto de privatización de la educación superior” (Chávez, 2004: 7).

    Desde 1999, el Gobierno Bolivariano “ha dedicado sus mejores esfuerzos a fortalecer todo el sistema educativo venezolano y hacer realidad el ejercicio de la educación como derecho humano, para lo cual ha sido indispensable rescatar la iniciativa del Estado como garante de oportunidades educativas de calidad para todos” (Ibid), tal y como lo señala el artículo 102 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que refiere: “La educación es un derecho humano y un deber social fundamental, es democrática, gratuita y obligatoria.

    1. El Estado la asumirá como función indeclinable y de máximo interés en todos sus niveles y modalidades, y como instrumento del conocimiento científico, humanístico y tecnológico al servicio de la sociedad…” (Resaltado Nuestro).
    2. Además, desde 1999 se han creado nuevas universidades, a saber: la Universidad Nacional Experimental de Yaracuy (creada por decreto en el gobierno de Rafael Caldera y abierta en la gestión del presidente Chávez); la Universidad Marítima del Caribe; la Universidad Nacional Experimental Politécnica de la Fuerza Armada; la Universidad Nacional Experimental del Sur del Lago y la Universidad Bolivariana de Venezuela (punta de lanza de la Misión Sucre).

    Igualmente, se han creado cuatro nuevos Institutos Universitarios de Tecnología, como son: el IUT del Estado Bolívar, el IUT del Estado Apure, el IUT del Estado Barinas y el IUT en la Fría, Estado Táchira. Estas instituciones son nuevas oportunidades de estudio para el gran número de bachilleres que egresan de la educación media y diversificada y, además, responden a la necesidad de transformar el sistema de educación superior, en términos “de cobertura geográfica, en función de la construcción del equilibrio territorial diseñado en los lineamientos del Plan Económico y Social de Desarrollo 2001-2007” (Aramayo, 2004: 34).

    Los objetivos que perseguimos consisten “en formar ciudadanos que sean críticos y activos en la búsqueda de darle un sentido al mundo en el que viven, que todos y cada uno tengan capacidad de emprender actividades productivas que satisfagan sus necesidades y logren los propósitos del bien común” (Martínez, 2006: 37).

    Finalmente, los programas educativos que se viene implementando a raíz de la promulgación de la Constitución de 1999, en aras del desarrollo socio-cultural, tienen como objetivo fundamental desarrollar las normas constitucionales reguladoras del derecho a la educación, y así el Ministro de Educación y Deporte, termina afirmando: “Los programas educativos implementados como política educativa en el Gobierno bolivariano buscan:

    Informar y sensibilizar sobre los planteamientos y compromisos del gobierno y de las organizaciones de la sociedad civil en torno al esfuerzo de lograr una educación para todos y todas. Crear y fortalecer articulaciones interinstitucionales que se propongan dar seguimiento y cauce a estos planteamientos y compromisos para convertirlos en programas y políticas públicas. Establecer iniciativas de vigilancia ciudadana y de generación de propuestas para hacer realidad el derecho a la educación. Promover una activa participación de la familia y la sociedad, en correspondencia con el mandato constitucional de la corresponsabilidad social, para cooperar y hacerse copartícipe con el estado de una educación de calidad para todos” (Istúriz, 2006:24).

    Conclusiones El derecho a la educación en Venezuela ha evolucionado paulatinamente así como una sociedad avanza, crece y es cambiante por su naturaleza, asimismo se han planteado y desarrollado nuevas políticas educativas que de una u otra forma respondan esas nuevas necesidades no cubiertas en la mayoría de los casos.

    1. En el caso específico de Venezuela, hemos vivido cambios recientes y actualmente contamos con un nuevo ordenamiento jurídico constitucional que busca dar respuestas a las exigencias de una sociedad tan cambiante como la nuestra.
    2. No obstante, el derecho a la educación consagrado en la Constitución de 1999, requiere ser desarrollado en una ley, por lo cual el Estado Venezolano se encuentra en mora legislativa.

    Además es necesario un marco legal que integre las misiones educativas, actualmente desarrolladas por el Gobierno Venezolano con apoyo del Gobierno Cubano, en particular la misión Robinsón I; ya que implican presupuesto, personal (nacional y extranjero).

    El derecho a la educación en la Constitución de 1999, es concebido como un Derecho Humano y un deber social, de carácter humanístico, fundamentado en el respeto a todas las corrientes del pensamiento, que busca desarrollar el potencial creativo de cada ser humano y pleno ejercicio de su personalidad en una sociedad democrática basada en la valoración ética del trabajo y en la participación activa, consciente y solidaria en los procesos de transformación social consustanciados con los valores de identidad nacional, con una visión latinoamericana y universal.

    En virtud de ello, debemos concluir que el proyecto de la ley orgánica de educación, en segunda discusión por la Asamblea Nacional, tiene que tomar en consideración a todos los sectores del país, para que la misma responda a los principios democráticos que inspiran el desarrollo y protección de este derecho.

    En síntesis, la actual Constitución enuncia principios educativos de gran impacto social, puntualizando los medios para desarrollar los mismos. Insistimos, la Carta Magna actual abarca otros aspectos como la autonomía universitaria, la educación ambiental, derechos indígenas, valores culturales, no previstos en la Constitución de 1961, otorgándoles así el carácter de preceptos o principios constitucionales.

    Estos son los aspectos más relevantes y en donde la discrepancia entre ambos textos constitucionales se acentúa. Obviamente, la actual Constitución es más novedosa, más amplia y establece medios más concretos para el verdadero desarrollo de la Educación, donde la participación de la sociedad, la familia y el Estado juegan un papel protagónico fundamental.

    Lista de Referencias 1. ARAMAYO, M. Un Modelo Social Venezolano de la Discapacidad y el Derecho a la Educación, UCV, Caracas.2003.2. ARISMENDI, Alfredo. Derecho Constitucional Volumen II, UCV, Caracas, Año 2002.3. COHEN, E. EDUCACIÓN, EFICIENCIA Y EQUIDAD, Edición conjunta de CEPAL/OEA y Ediciones SUR, bajo la Colección Estudios Sociales.1999.4.

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    CONVENIO PARA LA PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS Y LAS LIBERTADES FUNDAMENTALES. Gaceta Oficial Extraordinaria No.19.255 del 20 de mayo de 1952. Nota * Este trabajo es producto del Proyecto Financiado por el Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico de la Universidad del Zulia (CONDES-LUZ), intitulado “Análisis Jurisprudencial del Derecho a La Educación en Venezuela a la Luz del Enfoque ius-realista (1961-2001)”, adscrito al Instituto de Filosofía del Derecho Dr.J.M.
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    ¿Cómo influye la educación en el ser humano?

    ¿Por qué es importante la educación? – En lo individual, el por qué es importante se entiende partiendo de que es un derecho fundamental de todas las personas y la clave para la construcción de sociedades más justas y equitativas. A nivel global, la educación es considerada un factor de producción, pues permite acabar de raíz con muchos de los problemas económicos de una nación y funge como instrumento regulador de las desigualdades sociales.

    Mejorar los niveles de empleabilidad en el país. Afirmar los valores y la identidad cultural de las sociedades. Diversificar los campos de desarrollo para la población joven. Fortalecer la democracia y el estado de derecho. Fomentar la innovación científica y tecnológica.

    Para cumplir con estos objetivos, debe estructurarse con base en aprendizajes que serán los pilares del conocimiento,
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    ¿Cómo ayuda la educación en la sociedad?

    La educación puede brindar considerables beneficios a la sociedad, no sólo a través de oportunidades de empleo e ingreso sino también a través de mayores habilidades, la mejora del estatus social y el acceso a redes.
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    ¿Cómo se protege el derecho a la educación?

    Para garantizar el derecho a la educación corresponde al Estado proveer, financiar y supervisar la educación, de manera de asegurar el libre acceso, permanencia y egreso en igualdad de oportunidades y posibilidades para todos/as.
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    ¿Cómo se aplica el derecho a la educación?

    Las niñas, niños y adolescentes tienen derecho a una educación de calidad que contribuya al conocimiento de sus propios derechos y, basada en un enfoque de derechos humanos y de igualdad sustantiva, que garantice el respeto a su dignidad humana; el desarrollo armónico de sus potencialidades y personalidad, y fortalezca
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    ¿Qué importancia tienen los deberes y derechos escolares y en la sociedad?

    Hoy en día existen varias posturas sobre la importancia de hacer deberes en casa, y aunque una excesiva carga de trabajo impide que los niños tengan tiempo para jugar y desarrollar su creatividad, el hecho de tener que cumplir con las tareas escolares en casa genera una serie de ventajas que en el Centro Educativo La Amistad explicamos.

    Responsabilidad, Los deberes no son un castigo para los niños, sino más bien una obligación que hace que sean responsables y puedan trabajar de manera independiente. Les enseña a como organizar su tiempo, aprender a buscar las respuestas y resolver los problemas que se les presenten. Organización, Existen estudios que afirman que la rutina promueve la capacidad organizativa, y de esta manera es importante establecer horarios para que puedan organizarse la tarde y tener tiempo para merendar, hacer los deberes y tener su momento de juego. Disciplina, Es importante ser disciplinados, y los deberes fomentarán esa exigencia necesaria para poder formarse y ser responsables con ellos mismos. La disciplina implica que aunque no haya deberes no se pierda la rutina, y por eso aprovechar ese tiempo para lectura, repaso o algún juego creativo en casa que pueda motivarles. Concentración, Es fundamental que mientras hacen deberes o estudian estén concentrados y nada pueda distraerles. De este modo acabarán antes sus tareas y se impedirá que lleguen al aburrimiento, y con ello la desmotivación y el desinterés.

    En el Colegio La Amistad, en Fuenlabrada, velamos por la educación de los menores, y sabemos de la difícil labor de hacer los deberes. No es fácil ir al colegio, hacer actividades extraescolares y llegar a casa para hacer los deberes. Sin embargo, es algo fundamental en su desarrollo siempre y cuando exista cierta moderación y sean proporcionados a la edad de los pequeños.
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    ¿Qué es el deber ser en la educación?

    ARTÍCULO ORIGINAL El deber ser de la Educación Superior: acercamiento a su problematización desde una perspectiva sociológica The Duty to Be of Higher Education: Approach to its Problematization from a Sociological Perspective Félix Roberto Rangel Donoso I, Amado Batista Mainegra II, Amauris Laurencio Leyva II I Universidad Politécnica Salesiana, sede Guayaquil, Ecuador II Centro de Estudios para el Perfeccionamiento de la Educación Superior (CEPES), Universidad de La Habana, Cuba RESUMEN El presente texto se pretende como artículo de revisión bibliográfica que aprovecha la técnica de los tres niveles de la lectura compresiva y crítica.

    Configura un orden teórico-deductivo, capaz de fundamentar el tema de la problematización, en relación con el “deber ser” de la educación superior, devenido del proceso de humanización mediatizado por los subprocesos de personalización y de socialización; referentes de sentido útiles para confrontar y evaluar las opciones que estructuran y norman el quehacer universitario, dentro del marco del contexto social, político, cultural y económico.

    Al deber ser de la educación superior lo condicionan sesgos ideológicos que pretenden su instrumentalización para lograr una calidad cuantificada, pragmática y eficiente en orden al estado ideal prefigurado de sociedad y la consolidación de su cultura.

    1. Palabras clave : Educación Superior, humanización, personalización, socialización, problematización, conflicto.
    2. ABSTRACT The present text is intended as a bibliographic review article that takes advantage of the technique of the three levels of compressive and critical reading.
    3. The text configures a theoretical-deductive order, capable of substantiating the issue of problematization, in relation to the “should be” of higher education, become the process of humanization mediated by the sub-processes of personalization and socialization; Useful references of meaning to confront and evaluate the options that structure and regulate university work, within the framework of the social, political, cultural, economic context.

    Higher education must be conditioned by ideological brains that seek their instrumentalization to achieve a quantified, pragmatic and efficient quality in order to prefigure the ideal state of society and the consolidation of their culture. Keywords : Higher Education, humanization, personalization, socialization, problematization, conflict.

    INTRODUCCIÓN Orientado hacia la problematización de la Educación Superior (ES), el texto se propone como objetivo discutir la recuperación o reintroducción del proceso de humanización que incluye los subprocesos de personalización y socialización, entendidos como condición de perfectibilidad humana y de consolidación de lo cultural.

    Estas claves interpretadas como claves del fin último de la ES, constituyen el horizonte de referencia a partir del cual, las Instituciones de Educación Superior (IES), definen su concepción fundacional que declaran en su misión, visión y objetivos organizacionales.

    • De esta manera, este horizonte referencial orienta la toma de decisiones sobre la ruta e intencionalidad del servicio y la praxis institucional de la ES.
    • Este marco referencial, junto con el marco jurídico nacional, referencian el diseño, la ejecución, la evaluación y la medición del impacto de la acción de la ES.

    La trascendencia del fin último, expresado en el horizonte con las claves de humanización, socialización y personalización, pareciera que han sido desestimadas y descartadas por procesos y programas administrativos, densamente burocráticos, exigentes de artificios e interpretados como prácticos, concretos, útiles y, obviamente necesarios a la calidad del servicio de la ES ofertado como un negocio partícipe de un mercado que comercializa conocimiento, habilidades y vidas.

    A través de estos procesos y programas de corte administrativo de naturaleza economicistas, en sus acciones, herramientas y significaciones, se filtra una orientación ideológica que propone una calidad académica insuficiente e inmanente, cuyos resultados cuantitativos no alcanzan a reportar impactos en orden al “deber ser” y la misión de humanizar de la ES.

    Dicha desestimación, disminuye la trascendencia de la ES como organización y subsistema social; reduciéndola a instrumento que garantiza el actual sistema socioeconómico, representado en el modelo ideal de las superpotencias. Desde esta comprensión, los supuestos que justifican el argumento del texto son:

    La problematización de la ES, confronta su realidad académica con la realidad social, lo que las resignifica, actualiza y les confiere una vitalidad evolutiva. La complejidad de la participación de la ES en el tejido social, ratifica su humanismo; por ella, recupera su credibilidad como subsistema social.

    La dinámica de construcción de los argumentos del texto, aplicó el análisis cualitativo de contenido que ofrece la posibilidad de localizar, relacionar y diagramar teóricamente las categorías conceptuales, a fin de proponer interpretaciones e inferencias fundamentadas a partir de la ampliación y profundización temática.

    El texto se propone como una probabilidad para reflexionar y debatir la fuente y fin social de la ES, concebida como subsistema social. La problematización impulsa la motivación mediante la contradicción Esta primera parte expone el argumento que fundamenta la dinámica de la problematización ; considera a la contradicción como objeto del conflicto.

    Problematizar es motivar. La motivación es fuerza inspiradora; emerge de la percepción crítica de problemas y necesidades, convertidos en intereses y en objetivos que convocan y movilizan a los individuos, y a los colectivos sociales, a proponer contribuciones de solución y satisfacción.

    1. A este proceso propositivo le es implícita la asociatividad cooperante, la generación de conocimiento, el desarrollo de habilidades, la producción de herramientas y de productos satisfactores.
    2. Simultáneamente, estos factores implícitos son contenidos, modos y recursos del intercambio cultural para el aprendizaje; factores indisolubles del origen cultural del conocimiento.

    La problematización es un juego racional sensible que contiene al conflicto. Históricamente, para los presocráticos, el conflicto promueve el cambio que genera resistencia de alguna otra parte (Navarro, 2012). A partir de la pluralidad de opciones, el conflicto constituye la fisiología de las interacciones e intercambios humanos y entre las organizaciones o subsistemas sociales.

    El conflicto genera tensión y desequilibrio debido a intereses opuestos percibidos como incompatibles o incongruentes (Domínguez & García, 2003). La polaridad dualista adversario-adversario, caracteriza a la interacción en conflicto. La polaridad expresa la tensión perder-ganar en una atmósfera de amenaza que evade las normas establecidas, pudiendo desembocar en la agresión ( Flas -Borda, 2009).

    A través del conflicto los sujetos refuerzan sus límites identitarios, fortalecen su cohesión interna, aclaran objetivos y despliegan mecanismos estratégicos de solución, de ataque o defensa. El abordaje del conflicto no prescinde de los mecanismos psicológicos y sociológicos que difunden significados construidos socialmente ( Durkheim, 2015) y socializados a través de mecanismos de transmisión como son la familia, la escuela, las IES, los medios de comunicación, etc.

    El desequilibrio, como efecto del conflicto, demanda estabilizar el cambio; es decir, reformular y consolidar las normas de la interacción e intercambio según las nuevas condiciones, lo que replantea las expectativas, exige adecuaciones y nuevas modalidades en la formalización de las acciones de la interacción.

    Al conflicto lo activan las contradicciones como es el caso histórico de la constitución de la sociedad en Estado-República (siglo XVIII) en el que, las ideas de nuevo orden político y de pacto social cuestionan los principios de legitimidad, tanto de la sociedad tradicional como de la nueva sociedad emergente ( Armoletto, 2013).

    • El conflicto social “presupone que el orden social se basa en la manipulación y el control de los grupos dominantes” ( Ritzer, 1997, p.105); lo que explica y justifica la imposición de mecanismos de control.
    • En el marco del conflicto social, Silva García (2008), indica que, del antagonismo de las luchas sociales, emergen las transformaciones, el progreso y el cambio sociales.

    En continuidad con dicha reflexión se puede afirmar que, frente a situaciones de dominación y al descontento generado por la autoridad, la conciencia crítica -que deriva en una praxis política colectiva y activa-, plantea alternativas de trasgresión, de disidencia, de insubordinación, de movilización.

    Alternativas con potencialidades revolucionarias en orden al Derecho. Otra visible contradicción es el fenómeno de la aspiración al, Aspiración convertida en el factor referente que sirve para contrastar la constitución, legitimidad, implementación, evaluación e impactos de las organizaciones sociales.

    Sin embargo, a este ideal lo contradicen los contenidos del sesgo ideológico que promociona un tipo de sociedad piramidal, conservadora y estratificada. El sesgo ideológico es construido individual y socialmente. Mediante la gestión del poder, la ideología condiciona y controla la realidad, lo próximo, lo práctico, lo técnico.

    • En este contexto teorías como la “cibernética social” (Maldonado, 1997) y de la “sociedad de la información”, debieran ser aclaradas desde un análisis histórico.
    • La dimensión social del conflicto confirma sus connotaciones éticas (morales y políticas), percibidas a través de las intencionalidades que caracterizan a las organizaciones sociales.

    En el caso de la ES, el sesgo ideológico la convierte en mecanismo de acceso y especialización para la participación en una sociedad que clasifica a través de roles sociales, reinterpretando las promesas de universalización y democratización de la ES y de la educación para todos según sus méritos; estrategia que selecciona al individuo según su capacidad (Rodríguez, 1998).

    En este contexto y a favor de la ideología hegemónica, los roles sociales actúan como mecanismos de jerarquización y de localización del sujeto y del colectivo dentro de la mecánica social. De esta manera, el fenómeno en la ES, explica los condicionamientos al ingreso, permanencia y titulación, la selección y difusión de los contenidos y modos competitivos a través del acto educativo en el interior del aula.

    El fenómeno se prolonga en el acceso a fuentes laborales y a las oportunidades de ascenso laboral, señalados como factores de movilidad social. Desde otra arista de la reflexión, la ES al dejarse problematizar por las condiciones de su sociedad y de su época, se muestra como una organización o subsistema social vivo y evolutivo.

    En su caso, la problematización se la generan sus múltiples y plurales interacciones internas y externas. Las interacciones en su interior, contribuyen a consolidar su atmósfera e identidad institucional, testimoniadas por las acciones y actitudes con sentido de pertenencia de sus miembros. Al mismo tiempo, la consolidación de estas interacciones internas, garantizan la singularidad de su relación y participación con los factores de su entorno y contexto.

    A estos factores los matizan las intencionalidades culturales, económicas, políticas, religiosas, deportivas, tecnológicas, artísticas, etc.; frente a las cuales, la ES debe manifestar su gravedad reflexiva, crítica y propositiva, En el ámbito de lo externo, los problemas, necesidades y expectativas sociales interpelan la naturaleza y el propósito académicos de la ES.

    Dicha interpelación no solo sucede a través de sus interacciones con su entorno sino, a través de las necesidades y expectativas de los miembros de su comunidad educativa que viven la realidad de su contexto y contemporaneidad. Realidad sujeta a desequilibrios, pero también fuente de esperanzas. De esta manera, la interacción social se convierte en un desafío que cuestiona la singularidad y autonomía del servicio social, cultural, político, económico, científico, tecnológico de las ES.

    La singularidad y la autonomía contribuyen a cohesionar la identidad de la ES. Estos factores cobran sentido en la incidencia social por la que, la ES, supera la pretensión a la autosuficiencia o a propósitos no prioritarios según su naturaleza. La naturaleza y vocación humanista de la Educación Superior: la integralidad entre la personalización y la socialización Por el rol que la convoca y la caracteriza, la ES, articulada al sistema educativo nacional, se constituye en un subsistema, parte del engranaje del sistema social ( Rangel, 2012).

    La educación superior es un sistema relacional, agente, organización e institución social (Cruz, 2013). La sociedad, la realidad, la vida es la fuente de donde emerge el hecho educativo de la ES, cuyos sujetos son miembros que participan en un colectivo social con memoria histórica, herramientas, producciones, valores factores que la identifican y distinguen.

    Estos factores constituyen la identidad cultural de ese colectivo en ese territorio y en esa época histórica. “La cultura media en la interacción entre los actores e integra la personalidad y los sistemas sociales” ( Ritzer ; 1997, p.121). A toda sociedad la identifica su cosmovisión cultural, devenida de la dialéctica entre los procesos ancestrales, las progresivas incorporaciones de los resultados socioculturalmente sistematizados, así como de los olvidos culturales.

    • La dinámica dialéctica convierte a la cosmovisión cultural en memoria cultural que, a su vez es la matriz de la identidad de una sociedad o Estado.
    • Por su naturaleza y en sí-misma, la educación es un fenómeno humano, simultáneamente personaliza socializando y socializa personalizando.
    • Las dos dimensiones son tensiones del único proceso humanizador que se contextualiza, que se hace historia en las intenciones e itinerarios de la cultura de cada época.

    Fermoso (1985), citando a K. Jaspers, señala que la interacción entre la personalización y la socialización, humaniza al individuo. La tarea de humanizar se logra mediante procesos que interiorizan o internalizan ( Berger & Luckmann, 1995) los valores culturales en función de la cohesión social.

    Desafío que la ES enfrenta a través de la construcción y difusión del conocimiento, la ciencia y tecnología socioterritoriales ; lo logra a través del desarrollo creativo de habilidades que contribuyen a solucionar problemas y satisfacer necesidades. Opciones contempladas en la oferta de los programas curriculares de la ES.

    La integralidad del hecho educativo de la ES, como proceso humanista y humanizador, supera su expresión administrativa. El proyecto de vida del individuo y del colectivo social, son el canal por donde transitan el acto educativo de la ES y el ejercicio profesional, habilitado por la titulación.

    1. La personalización El proceso de personalización es un evento complejo, cultural, hermenéutico y socializador determinante.
    2. La personalización es capacidad reflexiva de superación y logro de los proyectos vitales.
    3. Por su intermediación, el sujeto asimila los rasgos culturales generados en los contactos, interacciones, comunicaciones e intercambios de significados y sentidos del individuo por los cuales, este se comprende y participa en la realidad en función de un futuro construido en consenso, a partir de los acuerdos sociales preexistentes e influenciados por la trayectoria histórica, la memoria cultural, los mitos y arquetipos sociales que transmiten modelos de comportamientos y roles, creados, aprobados y defendidos por los grupos sociales.

    Frente a estos modelos de comportamientos y roles, el individuo opta y decide el tipo y sentido de su intervención social sea para la conservación o continuidad de la cultura o hacia su transformación. Estos modelos nutren la constitución del interés y las expectativas, por las cuales se construye el sentido de la vida individual en relación con la realidad social.

    1. De esta manera el individuo, a través de la personalización, descubre su mundo y se inserta.
    2. La personalización promociona la potencialidad innata: cualidad de ser individuo, persona original y su propio señor, lo que le garantiza su independencia civil (García de las Bayonas, 2011).
    3. Para el enfoque sociológico (Quintana, 1980), la personalidad es potencialidad lograda; refleja la síntesis de las interacciones y acuerdos sociales sobre los contenidos, significados, sentidos; sobre las formas y modos sociales, inculcados, inducidos, acogidos y asimilados, mediante el proceso de socialización educativa.

    Los contenidos y significados sociales se unifican en un solo sistema que configura la memoria cultural, entendida como conciencia y espíritu social, resultado de la trayectoria histórica, ubicada en el ámbito de lo local, lo cotidiano, lo próximo. La memoria cultural fluye a través de la educación, y en ella de la ES que actúa como punto de interconexión entre lo intrapersonal y lo intersubjetivo,

    En este sentido, la interacción entre sujetos es sociabilidad, y la sociabilidad es alteridad; es decir, contacto con el otro; es empatía que mira hacia la trascendencia; la enriquece la comunicación. Socialización La socialización promueve, interioriza e interactúa intercambiando la riqueza cultural ofrecida por la educación, en este caso particular, por la ES.

    Para Fermoso (1985) el proceso de socialización devela los aspectos sociales a través de la relación y la convivencia. La socialización expresa la asimilación de las pautas de conducta y valores socialmente compartidos. Faceta psicosocial de la persona y del grupo.

    • Remitida a la sociedad, fenómeno preexistente ( Tenti, 2010), la ES recupera su dimensión social que fundamenta tanto su naturaleza y vocación como su dinámica y práctica social.
    • Por su función social, la ES acompaña al individuo hasta su madurez como sujeto social y miembro de un Estado Social constituido, por el que supera su estado natural ( Rousseau, 2013; Hobbes, 2013).

    El espíritu social le implica a la ES el relevo generacional, ejecutado a través del proceso de aprendizaje que involucra y compromete al individuo para favorecer la continuidad de la especie y el desarrollo de su cultura, según su territorio. Por ello, la inculturación de la ES es proceso de socialización.

    1. La gestión socializadora (Feito, 2001) de la ES, la inserta en los procesos de constitución, promoción y fortalecimiento de la identidad cultural local.
    2. Pero también, debido a su perspectiva universal, la ES se ensarta en el universo cultural y participa en el sistema de relaciones, intercambios e interacciones intergeneracionales que efectúan el relevo generacional, mediante la transmisión y el aprendizaje.

    Para Blanco (1930, p.127), “el fin de la educación debe ser congruente con el fin de la vida del hombre y de su naturaleza social”. La Educación Superior como proceso social La ES como proceso social, interconecta contexto cotidiano y proceso de enseñanza-aprendizaje a través de las relaciones de aula y de otras mediaciones institucionales formales e informales.

    Esta interacción es proceso de transformación y de perfeccionamiento hacia la plenitud del individuo (Quintana, 1980). Por su función social la ES propicia la formación de un tipo específico de ser humano formado y capacitado para encajar en las coordenadas culturales, percibidas como contenido, modo y fin de la atmósfera de las organizaciones sociales.

    El enfoque sociológico constata los fines políticos, culturales, socioeconómicos, perseguidos por la ES que las convoca para el cambio social y el desarrollo humano y social, en línea con la identidad cultural y el ideal de su sociedad ( Fermoso, 1985).

    • El proceso educativo de la ES le permite al individuo y al colectivo, desarrollar sus potencialidades y construir satisfactores en sintonía con el horizonte del “bien común”.
    • El fenómeno desencadena el desarrollo humano y social, visto como futuro deseado y construido en consenso, lo que supera la visión del desarrollo desde la perspectiva económica, financiera y productiva.

    Simultáneamente, el proceso propicia la construcción de conocimiento, de ciencia y tecnología; testimonia valores como la solidaridad, la cooperación, la asociatividad, la participación, propiciando la consolidación de habilidades para el compromiso.

    Lograr indicadores de desarrollo dependerá de la predisposición e involucramiento para la interacción entre los diversos y transversales escenarios y subsistemas sociales; particularmente de la intervención organizada y articulada entre el Estado, la empresa privada y la sociedad civil organizada, entre las cuales, la ES ejecuta un rol de articulación y de mediación social.

    Aunque, la ES por sí sola no produce transformaciones sociales; pero sí las transformaciones sociales producen cambios en los modelos y procesos educativos. Por el impuesto carácter social de clase, el nivel de educación del individuo y de la comunidad resultan insuficientes para resolver los problemas estructurales sociales, políticos y económicos del desarrollo humano y social, cuando no van acompañados de una racionalidad crítica que plantee, planifique y comprometa con las expectativas del desarrollo o futuro común consensuado; tarea con la que la racionalidad de la ES debe ser coherente y consecuente.

    Para favorecer su “deber ser” a través del cumplimiento de su función social, simultáneamente, el proceso formativo de la ES se despliega en un ejercicio intelectual capaz de percibir necesidades, analizarlas críticamente y traducirlas a oportunidades vitales desarrolladoras que detonan el desarrollo de habilidades y la producción de satisfactores culturales, capaces de responder a las demandas sociales, a la promoción y precautela del Derecho.

    El proceso no prescinde de la oportunidad de generar pensamiento crítico y formular opciones innovadoras. El ejercicio racional se convierte en oportunidad de generar conocimiento. Para Núñez (2011) el patrimonio colectivo es extendido por la educación y el conocimiento.

    1. El liderazgo social de la ES, como ejercicio racional, responde y explica la relación interdependiente entre las exigencias de calidad, relevancia y pertinencia universitarias ( Naidorf, Parrotta, Gómez & Riccono, 2014).
    2. Pero al mismo tiempo, este ejercicio racional es proceso de formación intergeneracional de nuevos intelectuales sociales ( Von Sprecher, 2005) dentro de una dinámica de sensibilidad racional que contribuye a consolidar y proyectar la cultura y garantizar la sobrevivencia del colectivo, según las condiciones del Derecho inalienable.

    En este sentido Ramírez (2008), afirma que, insistir en la verdad y percibir la perspectiva histórica de los acontecimientos es una responsabilidad de intelectuales éticos. Educación Superior: códigos culturales y sesgo ideológico La praxis educativa de la ES es posibilidad de aprendizaje compartido y relevante, de síntesis y re-creación cultural.

    • La ES socializa una visión de la realidad, contenida en los códigos culturales ( Von Sprecher, 2005) que constituyen la identidad de esa sociedad.
    • Los códigos culturales referencian y direccionan el ser, estar, tener, hacer y actuar en el mundo (Ibáñez, 2003), tanto de los individuos como de las organizaciones y de los subsistemas sociales que conforman el tejido social que sostiene y expresa a la sociedad.

    Los códigos culturales son construidos, transmitidos y descodificados por una comunidad social a través de sus interacciones e intercambios mediatizados (endógenos y exógenos) que suceden dentro de un contexto histórico que no es estático, sino que transita intergeneracionalmente,

    • Al mismo tiempo, los procesos e instrumentos de la transmisión y descodificación culturales, actúan como estrategias y recursos de anclaje.
    • La descodificación, a través del aprendizaje, reconstituye los códigos culturales según nuevas intencionalidades y expectativas, marcando nuevas trayectorias históricas.

    Para lograr su propósito social de identificar al individuo con su grupo social y consolidar el proceso cultural, mediante la transmisión de los códigos culturales, la acción de la ES traduce e incorpora en el currículo, implícita o explícitamente, las intencionalidades y significaciones sociales; las que a su vez, son transmitidas a través de las relaciones y recursos en el interior del aula.

    La codificación curricular habilita y desarrolla la capacidad del aprendizaje permanente para la vida y en la vida misma y lo hace desde dentro y en función de esa sociedad (Beltrán, 2015). En sentido cultural e ideológico la codificación curricular de la ES, institucionaliza la selección epistemológica y metodológica de la ciencia y de la tecnología.

    En el marco del discurso de los códigos culturales, el propósito socioeducativo de la ES no es imparcial. Los sesgos interpretativos de diferentes fuentes e intenciones sociales, convierten al acto educativo de la ES en un evento cultural, ideológico y, por ello, en un evento político (Castro-Gómez, 2017).

    Por su parte, para Bunge (2002) los sesgos interpretativos en su naturaleza ideológica son una interpretación o creencia acerca de lo social; refieren el lugar social que ocupa el individuo, y referencian el ordenamiento y control político de la comunidad. La acción educativa como acción política, problematiza al descodificar el contexto; impulsa a la acción, propone problemas situacionales que ayudan a alcanzar una visión crítica de la realidad (Freire, 1973), previniendo su transformación.

    Esta praxis es posibilidad de aprendizaje compartido y pertinente; praxis de síntesis y de re-creación cultural. En este sentido, la implicación política de la ES conlleva analizar su posicionamiento ideológico. El sesgo ideológico es punto clave en la problematización de la ES.

    • Sesgo percibido e identificado en la definición de educación, particularmente la educación superior, como un bien o servicio público o como servicio privado; como un derecho para todos, aunque condicionado por procesos meritocráticos,
    • Hallar el sesgo ideológico en el planteamiento de la ES como una estrategia para el acceso, participación y ascenso social, dentro de un esquema de movilidad social piramidal.

    PARA DISCUTIR Y CONCLUIR La Educación Superior es un proceso sensible y vivo por ser un proceso humano. La complejidad de su participación e intermediación en el sistema social, verifica su contribución en el proceso de humanización, ratificando su humanismo.

    1. Si la ES es estrategia e instrumento, lo es del hecho social que direcciona hacia el derecho, traducido al logro del bien de todos (política).
    2. Mirar el horizonte trascendente proyecta el alcance de la ES.
    3. En una sociedad fragmentada, los artificios de la estratificación excluyente nubla el horizonte del bien para todos.

    El sentido de humanidad emerge de la voluntad humana de avanzar, de crecer, de madurar, de progresar (de prosperar, de desarrollar). Echa raíces en la profundidad de la herencia cultural, herencia asociativa, cooperativa, participativa que proyecta y madura al individuo y a la organización social.

    La herencia cultural fortalece el ideal de perfectibilidad. En este contexto, resulta imprescindible recuperar las añosas categorías de humanización, personalización y socialización. Estas añosas categorías obligan a recuperar e insertar el sentido del Derecho individual y colectivo en el currículo y acción de la ES.

    El sentido del derecho – individual y colectivo -concebido y esperado en los impactos de los resultados de la acción social de la ES. Esta intencionalidad define la vocación de la ES como organización social, convocada a ser puente de mediación, de conciliación, de consolidación, de integración y cooperación en función del derecho individual y colectivo.

    Aunque la postura dialógica afronta racional y sensiblemente el conflicto desencadenado. La humanización es un problema que no puede ser ignorado a lo largo del proceso de institucionalización de la ES. En este sentido las IES deben actuar como agentes sociales, cuyas acciones colaboran a construir y lograr el futuro común consensuado; colaboración a través de una reflexión y praxis social crítica, humanista y científica.

    Problematizar a la ES es dinamizarla, movilizarla, desestabilizarla. La problematización le insiste en desaprender, a fin de armar nuevos códigos culturales prospectivos. Dejándose interpelar por el contexto, la ES recupera su sentido de ser: organización social que educa y acompaña el proceso de perfectibilidad del individuo (Quintana, 1980) y de los colectivos para contribuir en la consolidación cultural de su sociedad ( Dierckxsens, 2012) y de su desarrollo (Alemán & Bell, 2013).

    Confrontar el ideal consensuado de sociedad con la praxis educativa de la ES, contribuye con respuestas a las nuevas demandas y expectativas sociales (locales, regionales y globales); el impacto de los resultados de las iniciativas, evalúa la significatividad de los contenidos, habilidades y recursos curriculares de la ES; afectando su cultura institucional.

    La problematización de la ES cuestiona la lógica instrumental que institucionaliza la homogenización de su función social, reducida a procesos y procedimientos de gestión, ordenados desde una noción departamental de calidad tangible y verificable. Procesos y procedimientos impuestos a la ES, cuya ejecución, a través de mecanismos administrativos renovables, lo controla y convierte en un hecho homologado y predecible.

    En el marco de las definiciones de la ES que reconocen su naturaleza y fin sociales, categorías como la socialización, la personalización y la humanización aparecen subestimadas y subordinadas por las dinámicas financieras, administrativas y profesionistas, amparadas por un tipo de ciencia, oficial, corporativizada y regularizada, cuya validación se la da el esquema de las políticas públicas que regulan la actuación legal de las IES.

    La subestimación del fin último, en relación con la naturaleza trascendente de la ES, le propicia un ambiente y clima institucional permeado por la ideología dominante que, entre otros factores, le pudiera promover: individualidad, acumulación, competitividad, indiferencia política, consumo; lo práctico, útil y rentable por tecnológico; constituyéndose, estos factores promovidos en los soportes de un tipo de cultura sesgada.

    Este sesgo interpretativo es una intencionalidad que se filtra en las instancias de la ES, particularmente en el acto educativo universitario, transmutándolos en plataforma instrumental para la transmisión y conservación de los valores de una sociedad estratificada que reinterpreta el bien de todos.

    En las relaciones con sus externalidades, la ES se convierte en filtro a través de la cual son seleccionados los sujetos para el acceso, participación y ascenso social, condicionados por los acuerdos que prefiguran un tipo de sociedad. La problematización, como capacidad de asumir y participar en el conflicto social, debe mostrar a la ES como una institución social viva, dinámica, racional y sensible.

    • Su construcción de respuestas a las inquietudes sociales problematizadoras, restituye la convergencia curricular inter y transdisciplinar por la que confronta su institucionalidad con las demandas y expectativas sociales, con el conocimiento y la cultura local en tensión con la cultura universal.
    • La participación de la universidad con soluciones a la integración y cooperación social en un contexto de conflicto social, no descarta la reflexión sobre la naturaleza y propósitos económicos, políticos y hegemónicos de los sesgos ideológicos que la direccionan e instrumentalizan.

    La problematización de la ES, aborda los asuntos y componentes del currículo, la ciencia y tecnología. Tributa a la hermenéutica de la relación y tensión entre: trascendencia e inmanencia, teoría y práctica, lo universal y lo local; lo público y lo privado.

    La problematización expone la tensión entre lo subjetivo y lo objetivo; entre lo verdadero, lo cierto y lo inventado. La inquietud cuestiona el orden relacional entre lo sustancial y lo accidental. La interpelación pregunta por el corto y largo plazo en confrontación con el sentido histórico de la incidencia social de la ES.

    La problematización restituye el análisis racional y científico del ejercicio de poder, impulsado desde las externalidades de la ES y que se trasmuta en los procesos y en las herramientas de la gestión del servicio y su gobernabilidad institucional que actúa sobre su ambiente, su cultura organizacional y clima laboral.

    1. Las intencionalidades del ejercicio del poder traducidas a la atmósfera de las relaciones, interacciones e intercambios de sentido al interior del aula de clase, escenario de las relaciones entre el profesor y el alumno que mediatizan dicho sentido.
    2. La problematización critica, desmitifica y desacraliza visiones mesiánicas impuestas a la ES.

    Le otorga sentido de trascendencia a su actuación histórica por social, cultural y política. Por el sentido de trascendencia, la ES se propone superar la visión de instrumento, estrategia, empresa y centro laboral, interpretación elaborada en las transacciones de la hegemonía.

    La problematización orienta y discute la determinación de la significatividad, los beneficios, las ventajas y utilidad de los costos de invertir en una calidad cuantificada y tecnificada, que prescinde de la incidencia e impacto social. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ALEMÁN, A. & BELL, H. (2013). Desarrollo territorial a escala local.

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    Amado Batista Mainegra, Profesor Auxiliar, Centro de Estudios para el Perfeccionamiento de la Educación Superior (CEPES), Universidad de La Habana, Cuba, ORCID 0000-0002-0130-2874, Correo electrónico: [email protected] Dr. Amauris Laurencio Leyva, Profesor Titular, Centro de Estudios para el Perfeccionamiento de la Educación Superior (CEPES), Universidad de La Habana, Cuba, ORCID 0000-0003-3074-5671, Correo electrónico: [email protected]
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    ¿Qué pasaría si no ejerce el derecho a la educación?

    Reduce la competitividad de los países en el mercado global. Un nivel bajo de cualificación dificulta cubrir los puestos de trabajo especializado. Menor crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) Dificultades de la población para comprender los derechos, obligaciones, los procesos cívicos y comunitarios.
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    ¿Qué relacion existe entre la educación y derechos?

    ¿Con qué fin se imparte educación en derechos humanos? – Creemos que la educación en derechos humanos es fundamental para abordar las causas subyacentes de las violaciones de estos derechos. Creando un entorno propicio al pensamiento crítico, damos espacio a las personas para que reflexionen sobre sus propios valores y actitudes y, en definitiva, modifiquen su propia conducta.

    Sirve para prevenir los abusos contra los derechos humanos, combatir la discriminación, promover la igualdad y fomentar la participación de la gente en los procesos de toma de decisiones. La educación en derechos humanos (EDH) empodera especialmente a las víctimas de abusos de derechos humanos, tanto para exigir la rendición de cuentas a quienes detentan el poder económico y político, como para conseguir un cambio sostenible a largo plazo.

    Este empoderamiento personal y colectivo es clave para acabar con los círculos viciosos de dependencia que se crean cuando no se garantizan necesidades básicas (como alimentación, agua y saneamiento, vivienda adecuada o salud) y esa exclusión no se trata como violación de derechos humanos.

    • Toda persona tiene derecho a disponer de información clara y suficiente sobre los derechos humanos y las libertades fundamentales, así como al acceso a la educación y formación en materia de derechos humanos.
    • Los gobiernos, por su parte, deben garantizar que toda la ciudadanía pueda conocer y aprender sobre sus derechos humanos, tal y como establecen múltiples instrumentos nacionales, regionales e internacionales.

    En el caso español, Amnistía Internacional ha venido trabajando desde 2003 para que se incluyan contenidos de derechos humanos en la educación formal. Tanto el gobierno central como los autonómicos tienen la responsabilidad y el deber de incluir la EDH en todos los niveles del sistema de enseñanza.

    Pero la formación en derechos humanos no tiene edad, Toda persona tiene derecho a conocerlos, reclamarlos y disfrutarlos en cualquier momento de su vida. Y tampoco hay límites para la enseñanza y el aprendizaje de los derechos humanos. La máxima eficacia se consigue cuando se emplean, como hace Amnistía Internacional, métodos de aprendizaje inclusivos, participativos y democráticos que fomentan la libertad de expresión y el análisis crítico, y que respetan los derechos tanto de quienes imparten la formación como de quienes la reciben.

    La EDH se convierte así en un proceso de empoderamiento, ya que las metodologías participativas tratan de implicar, motivar y aprovechar la capacidad del alumnado para emprender acciones individuales y colectivas, y para convertirse en agente de cambio.
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    ¿Qué relacion tiene la educación en valores con los derechos humanos?

    La educación en valores y por los derechos humanos debe por tanto ser un continuo conversar donde converjan procedimientos dialógicos y reflexivos, los cuales desde una perspectiva práctica se deben concretar en acciones educativas que permitan el desarrollo de la creatividad, el cuestionamiento, la empatía, el uso de
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