Cual Es El Rol Del Docente En La Educacion?

Resumen – Este ensayo presenta un análisis crítico teórico sobre la labor docente en relación con las innovaciones pedagógicas, para lo que se realiza una revisión bibliográfica sobre los aportes de autores como Rojas (2019); González-Monteagudo (2020); López (2018); Urcid y Rojas (2018); Díaz-Barriga (2010), entre otros, que ayudan a cumplir con el objetivo de fundamentar la importancia del rol docente y las innovaciones pedagógicas en la transformación educativa.

  • Las innovaciones pedagógicas son un elemento indispensable para la calidad educativa, pues estas deben emerger de la praxis educativa y se desarrollan simultáneamente con el contexto de una sociedad cambiante.
  • En este contexto, los profesores tienen un rol fundamental, pues son los principales responsables del proceso de enseñanza aprendizaje.

La labor docente no debe centrarse únicamente en el desarrollo de contenidos, sino contribuir al desarrollo holístico de los estudiantes, considerando sus ventajas y limitaciones. Es así como un docente, puede transformar la realidad de muchos contextos educativos cuando aporta desde una perspectiva diferente a través de un análisis crítico y reflexivo.
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¿Qué rol cumple el docente en la educación?

La funcin docente es aquella de carcter profesional que implica la realizacin directa de los procesos sistemticos de enseanza – aprendizaje, lo cual incluye el diagnstico, la planificacin, la ejecucin y la evaluacin de los mismos procesos y sus resultados, y de otras actividades educativas dentro del marco del proyecto educativo institucional de los establecimientos educativos.

La funcin docente, adems de la asignacin acadmica, comprende tambin las actividades curriculares no lectivas, el servicio de orientacin estudiantil, la atencin a la comunidad, en especial de los padres de familia de los educandos; las actividades de actualizacin y perfeccionamiento pedaggico; las actividades de planeacin y evaluacin institucional; otras actividades formativas, culturales y deportivas, contempladas en el proyecto educativo institucional; y las actividades de direccin, planeacin, coordinacin, evaluacin, administracin y programacin relacionadas directamente con el proceso educativo.

Las personas que ejercen la funcin docente se denominan genricamente educadores, y son docentes y directivos docentes.( Art.4 Decreto 1278 de 2002).
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¿Cuál es el rol de un profesor?

El rol del maestro Como hemos visto hasta ahora, el aprendizaje no se da de la misma manera en todos. Ante esta realidad, el maestro tiene dos opciones: Es necesario que el maestro pueda crear en el aula una atmósfera que invite a todos a investigar, a aprender, a construir su aprendizaje, y no sólo a seguir lo que él hace o dice. El rol del maestro no es sólo proporcionar información y controlar la disciplina, sino ser un mediador entre el alumno y el ambiente. Dejando de ser el protagonista del aprendizaje para pasar a ser el guía o acompañante del alumno. Pero ¿cómo se puede lograr? Brooks y Brooks (1999), proponen una serie de características que conforman el perfil de un maestro que se considera adecuado para atender a la diversidad del salón de clase y tomar ventaja de la riqueza que esta diversidad aporta al ambiente de aprendizaje. Este perfil puede adecuarse a cualquier situación de enseñanza-aprendizaje y a cualquier nivel.

Estimula y acepta la autonomía y la iniciativa de los estudiantes, Esta autonomía, iniciativa y liderazgo ayudan al alumno a establecer conexiones entre ideas y conceptos, le permiten plantearse problemas y buscar soluciones. Utiliza una gran diversidad de materiales manipulativos e interactivos además de, datos y fuentes primarias, Presenta a los alumnos posibilidades reales y luego les ayuda a generar abstracciones, logrando que el aprendizaje sea significativo. Es flexible en el diseño de la clase, permite que los intereses y las respuestas de los alumnos orienten el rumbo de las sesiones, determinen las estrategias de enseñanza y alteren el contenido, Es importante mencionar que esta flexibilidad no se refiere a que el alumno decida qué se hará o no en la clase. Averigua cómo han comprendido sus alumnos los conceptos antes de compartir con ellos su propia comprensión de los mismos. Si se les dan las respuestas, ellos ya nos las buscarán. Digamos entonces que se pierden de ir construyendo su conocimiento. Si les damos el conocimiento ya hecho, les estamos poniendo en las manos el último eslabón de un proceso de pensamiento que sólo ellos pueden construir. Utiliza terminología cognitiva como: “clasifica”, “analiza”, “predice”, “crea” Nuestro vocabulario afecta nuestra forma de pensar y actuar. Estimula a los alumnos a entrar en diálogo tanto con el maestro como entre ellos y a trabajar colaborativamente. El tener la oportunidad de compartir sus ideas y de escuchar las ideas de los demás, le brinda al alumno una experiencia única en la que construye significados. El diálogo entre los estudiantes es la base del aprendizaje colaborativo. Promueve el aprendizaje por medio de preguntas inteligentes y abiertas y anima a los estudiantes a que se pregunten entre ellos, Si los maestros preguntamos a los alumnos para obtener sólo una respuesta correcta, entonces los estamos limitando. Las preguntas complejas e inteligentes retan a los alumnos a indagar más allá de lo aparente, a profundizar, a buscar respuestas novedosas. Busca que los alumnos elaboren sus respuestas iniciales, Las respuestas iniciales son un motor que estimula a los alumnos a estructurar y reconceptualizar. Involucra a los estudiantes en experiencias que pueden engendrar contradicciones a sus hipótesis iniciales y luego estimula la discusión. De esta manera permite que los alumnos aprendan de sus propios errores y reformulen sus perspectivas Da “un tiempo de espera” después de hacer preguntas. Este tiempo permite a los alumnos procesar la información y formular conceptos. Es importante respetar el ritmo de cada alumno. Hay alumnos que no pueden responder de manera inmediata y si no los esperamos, pasarán a ser sólo observadores puesto que no se les da el tiempo de buscar la solución. Provee tiempo para que los estudiantes construyan hipótesis y las comprueben, hagan relaciones y creen metáforas. El maestro debe crear el ambiente de aprendizaje y permitir a los estudiantes construir y descubrir todo esto les lleva tiempo. Alimenta la curiosidad natural de los estudiantes utilizando frecuentemente el modelo del ciclo de aprendizaje. Dicho ciclo consta de tres fases: los estudiantes generan preguntas e hipótesis, el maestro introduce el concepto y los alumnos aplican el concepto.

En los salones cuyos maestros cuentan con un perfil como el anterior, operan los siguientes principios Brooks y Brooks (1999): Esta nueva visin del rol del docente nos invita a replantear nuestra prctica y a convertir nuestras aulas en espacios de interaccin donde el aprender sea posible para todos.
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¿Cuál es el rol del docente según autores?

ARTÍCULO ORIGINAL UNA NUEVA MIRADA SOBRE LA FORMACIÓN DOCENTE A NEW VIEW ABOUT TEACHER TRAINING MSc. José Antonio Nieva Chaves 1,Dra.C. Orietta Martínez Chacón 2 1 Servicio Nacional de Aprendizaje. Palmira. República de Colombia.2 Junta de Acreditación Nacional.

  • Ministerio de Educación Superior. Cuba.
  • RESUMEN En este artículo se hace una revisión del concepto de formación docente y sus diferentes componentes, se conceptualiza desde el enfoque histórico cultural, donde se considera lo cognitivo y afectivo como una unidad.
  • Se enfatiza en la importancia de una formación docente capaz de asumir los retos que emergen de los procesos sociales, de la cultura y sus dinámicas, que implican una transformación social.

Una formación que tiene en cuenta no sólo los aspectos externos sino también a la persona como sujeto integral, en el devenir con sus congéneres y en un proceso de búsqueda, que no se agota en el quehacer del aula, sino que transciende las barreras de lo inmediato para abordar la condición humana como potencialidad, en el rol determinante de transmisor de cultura y transformador de la sociedad: ser docente en esta historicidad.

Palabras clave: Formación docente permanente, docente aprendiz, educación, sociedad. ABSTRACT This article reviews the concept of teacher training and its various components, it is conceptualized from the cultural historical approach, in which the cognitive and the affective are considered as a unit.

Emphasis is placed on the importance of teacher training for them to assume the challenges that are emerging from social processes, from culture and its dynamics, involving social transformation. A formation which takes into account not only external aspects but also people as a comprehensive subject, in the exchange with their contemporaries and in a searching process, which does not end in the classroom but transcends immediate barriers to approach human condition as a potential, in the determinant role of culture transmission and society transformer: Be a teacher in this historicity.

  • Eywords: Permanent teacher training, teacher as learner, education, society.
  • INTRODUCCIÓN La educación ha evidenciado su importancia en el desarrollo histórico de la sociedad, transmisora de la cultura que le ha antecedido en cada época o sistema social en particular.
  • En ella el docente ha sido uno de los protagonistas principales en los procesos de desarrollo y transformación.

Sin embargo, la formación docente no siempre ha recibido atención especial. Los estudios la abarcan desde diversos paradigmas, pero el docente como sujeto activo del aprendizaje ha sido escasamente atendido. Tanto desde la perspectiva de la formación inicial como permanente.

El presente artículo abarca la formación permanente, la cual ha sido atendida por diversos autores (Freire, 2010; Martín, 2015; Delgado, 2013; Imbernón, 2011), que destacan la necesidad de cambiar el enfoque con el cual se realiza y comprende dicha formación. Al respecto se señala el papel protagónico y transformador de la realidad social que tiene el docente como educador.

Desde esta perspectiva el artículo abarca uno de los procesos humanos esenciales del desarrollo histórico social, la formación permanente del docente como sujeto activo de aprendizaje con significatividad para la transformación y desarrollo personal y social.

La propuesta que se presenta forma parte de un proyecto de investigación que abarca la formación docente orientada al aprendizaje significativo y desarrollador; para lo cual, la perspectiva del enfoque histórico cultural permite realizar una nueva mirada a la formación docente, objetivo del presente artículo.

Se asumen algunos de los aportes esenciales de este enfoque por su visión transformadora, que posibilita reflexionar sobre el docente como sujeto activo y transformador en el proceso de aprendizaje, es decir como aprendiz. Para dicho propósito se requiere de la profundización teórica mediante el empleo del análisis histórico lógico como método general y se utilizan resultados de los autores, de un estudio exploratorio mediante encuesta sobre la formación docente.

Los resultados abarcan la aproximación a los componentes y contenidos de la formación docente permanente, que asume al docente como sujeto activo del aprendizaje, autotransformador y transformador de la realidad social. Se concluye sobre el papel de la educación y el docente en la sociedad; la importancia de responder a la necesidad de la demanda social de concebir al docente y su formación desde una nueva perspectiva, como aprendiz autotransformador y transformador social desde la potencialidad de su desarrollo; una nueva concepción sobre la formación docente permanente.

DESARROLLO La educación ha sido un factor determinante en los procesos de desarrollo de la sociedad y la humanidad a lo largo de la historia. A través de ella, se han dado procesos de inculturación y transformación; su concreción en los diferentes ámbitos de actuación de los sujetos ha servido de mediadora de sus posibilidades reales y perspectivas.

El papel determinante de la educación en la sociedad y la dinámica de interrelaciones que en ella acontecen no se limitan a lo educativo, sino que tienen implicaciones en la concepción del deber ser, la percepción y resolución de problemas de la sociedad que trascienden el inmediato presente. Estas interrelaciones abarcan a la persona en particular y sus aportes a la construcción de la sociedad, dan lugar a nuevas prácticas, nuevas cosmovisiones, modos específicos de afrontar los retos que le van imponiendo los cambios emergentes de su contexto, su historia y cultura desde la interacción con sus congéneres, dadas sus potencialidades como sujeto particular y social.

Al respecto, Alvarado (2013), alude que “en la educación como proceso, desde las prácticas pedagógicas toma sentido la identidad, se reflexiona sobre la cultura con fundamentos éticos y políticos que son aprendidos y desarrollados y contribuyen a resolver problemas educativos y sociales.¨ El proceso educativo configura la cultura, sintetiza las exigencias sociales y laborales, los cambios del desarrollo tecnológico, la sociedad a la que responde y el tipo de educación que ella traza como política.

  • En este proceso, la función del docente no se reduce a reproducir la cultura y sus componentes, sino que implica procesos de asimilación, construcción, reconstrucción y mejora de la actividad, fruto de las interacciones de las personas, la sociedad y la historia.
  • La sociedad y su desarrollo, incluyendo los avances científicos tecnológicos hasta la actualidad, han planteado retos a la pedagogía.

El análisis de la problemática es abarcado por varios autores (Freire, 2010; Imbernón, 2011; Nuñez, 2011).y puntualizan que la nueva era está marcada por el conocimiento, la globalización y los cambios radicales. Ello exige cambio en la formación docente, a fin de que se implemente la educación que requiere el mundo contemporáneo y la cultura humana, se considera además el papel del docente en la sociedad como agente transformador.

Un estudio pedagógico de documentos oficiales de organismos políticos internacionales y académicos sobre el vínculo formación y sociedad, aunque referido a la educación superior, analiza el papel que desempeña la formación para el desarrollo socio económico desde una visión reducida de sociedad, enmarcada en poderosas empresas e intereses del mundo desarrollado, en detrimento de países de menor desarrollo; y una visión más amplia que reconoce el valor de la educación para la construcción y progreso de la sociedad, basada en el desarrollo humano y la inclusión social.

(Ortiz, et al, 2016) El docente como sujeto de la educación es un actor principal para la sociedad, transmisor de la cultura que le ha antecedido y propiciador del aprendizaje mediante el proceso educativo, el que, a decir de Vigotsky, debe ser “planificado, organizado y anticipado del desarrollo de los sujetos”.

  1. Vigotsky citado por Martínez (2002).
  2. Es decir, se requiere del proceso de formación del docente.
  3. Tal formación, exige docentes comprometidos con el proceso pedagógico, implicados en la labor educativa, orientada al desarrollo humano que trasciende el aprendizaje de contenidos y procederes en el orden técnico del futuro desempeño.

El quehacer pedagógico, se ha convertido en centro de atención de investigadores, al aparecer como uno de los aspectos más importantes de la sociedad, para asumir los retos que van emergiendo de las coyunturas en las que se construye el desarrollo social, como afirma Perrenoud (2001), “debe anticipar las transformaciones”.

Los estudios abarcan la formación docente inicial y continua o permanente, atendiendo a su rol de educadores Alvarado (2013); Pérez (2010); Castro (2010); UNESCO; (2014); e Imbernón (2011). Es evidente que la formación docente no debe ser accidental y espontánea, tampoco se circunscribe a los que se inician como educadores; ella es fundamental para todos los actores educativos que participan de los procesos de desarrollo de la cultura, del tipo de ser humano y sociedad inclusiva que se quiere perpetuar Asimismo, la importancia de la formación docente para la educación y la sociedad se confirma por la UNESCO (2014), al referir que”si el docente no cambia, no podrán hacerse cambios relevantes en los procesos educativos para que estos sean conforme a la necesidad que se genera de las demandas sociales.¨ La formación del docente debe ser de forma permanente y continua, como reconocen los autores, para que este sea un verdadero agente transformador de la sociedad.

Se requiere de nuevas visiones de sus aspectos más generales conceptuales en el contexto actual, donde los saberes pragmáticos, instrumentalistas, tecnológicos soslayan el desarrollo humano del docente en un proceso de significación personal y social.

El papel fundamental que ocupan los docentes en la educación y en el desarrollo socio económico y cultural, conduce a las interrogantes: ¿cómo debe ser la formación docente? ¿Cómo incorporarla a los procesos de inculturación? ¿Cuál debe ser el contenido? ¿Cuáles son los procedimientos para que el docente se convierta en un sujeto activo de aprendizaje y de desarrollo? Las respuestas que han de surgir deben, dar pistas sobre cómo la formación del docente se debe ocupar del tipo de sociedad que se quiere y su determinación en los seres humanos.

Una primera mirada obliga a reflexionar sobre el concepto formación. El análisis teórico sobre esta categoría (Ortiz, et al, 2016) destaca que ha sido tratada desde una perspectiva externa como proceso educativo con fines determinados que produce un resultado, sin que se distinga el papel activo y protagónico de los sujetos de formación, desde su perspectiva interna.

  1. Ante este análisis es evidente que se requiere una visión más integral al tener en cuenta tanto lo interno como lo externo del sujeto y la relación que se establece con su entorno, su cultura y con los otros, como parte de la historia de su desarrollo y su proyección social.
  2. Asimismo hay que abordar el concepto de formación docente que tiene una particularidad especial, en cuanto al rol que desempeña en la sociedad y la cultura; se pueden identificar por lo menos cuatro enfoques, según Delgado (2013): – Pardigma conductista : la formación se concibe como entrenamiento y repetición.
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– Paradigma tradicional de oficio : considera al profesor como una persona que domina la técnica y el arte. Puede desempeñarse sin ningún entrenamiento previo. – Paradigma personalista o humanista : hace énfasis en la cualidad del docente como persona, implica el autoconcepto, diálogo y comunicación entre sujetos.

– Paradigma indagador, reflexivo o crítico : la formación se realiza desde una perspectiva de investigación y reflexión sobre su práctica. Formar al profesor con capacidades reflexivas, sistema de resolución de problemas para examinar conflictos y tomar decisiones adecuadas. Se aprecia que los dos primeros paradigmas son reduccionistas e instrumentales que no reconocen la formación docente como proceso complejo.

El paradigma humanista aporta una visión de formación que considera lo interno del sujeto e interacciones sociales. El paradigma crítico aporta la perspectiva del sujeto como transformador de realidades. De igual forma, existen varias acepciones del concepto de formación docente.

  1. Se retoma a Achilli en Gorodokin (2012), que concibe “la formación docente como proceso donde se articula enseñanza y aprendizaje”,
  2. Pérez (2010), hace énfasis en “la unión íntima entre teoría y práctica, en reescribir y reestructurar la cotidianidad del sujeto y sus interacciones, retroalimentación y transformación personal”.

Asimismo, la formación docente debe aportar a la sociedad “ser espacio de creación, participación y cooperación”. (Martín, 2015) El aprendizaje se construye en una dinámica de interacción de sujetos, generación y transformación de cultura. Al estar consciente del papel fundamental que cumplen los docentes en la sociedad, su formación debe revisarse desde el interior de la actividad de aprendizaje y los ámbitos sociales externos a ella.

Se requiere tanto de las prácticas pedagógicas, como de los ámbitos, situación social, histórica y cultural en los que las personas desarrollan sus vidas con otros y la naturaleza, aspectos reconocidos desde la posición vigotskiana que concibe el papel activo de los sujetos del aprendizaje. Encontrar la sinergia entre estos elementos es una tarea impostergable, porque las problemáticas emergentes no pueden ser ajenas a la educación y la sociedad.

En el contexto colombiano se han hecho acercamientos a la realidad educativa, a partir de algunas investigaciones Castro, (2010); Parra, Encima, Gómez & Almenares, 2010; Universidad Pedagógica Nacional (2004), constatando la necesidad de repensar la formación docente para responder a las necesidades de la sociedad y la cultura y se enfatiza en un proceso de búsqueda y consensos donde los actores tengan una participación activa.

Martín (2015), enfatiza en la necesidad del enfoque histórico-cultural como condición fundamental para la formación docente, González, Rodríguez & Hernández (2011), coinciden y destacan la necesidad de su desarrollo desde el concepto vigotskiano de Zona de Desarrollo Próximo (ZDP), esto significa reconocer las potencialidades de desarrollo del docente; Zabalza (2013), precisa el compromiso en el que se integra lo técnico, emocional y ético.

Se infiere la consideración de este autor las relaciones entre los componentes internos y externos del proceso. A tono con esto, Imbernón (2006), hace referencia a principios de la formación docente: la formación necesita tiempo porque hay cambio cultural, supone reflexión basada en participación, autonomía profesional compartida, énfasis en el aprendizaje del profesorado y no tanto en su enseñanza Al respecto, los autores cubanos Cruz, Fernández, López & Ruiz (2011, p.1) afirman: ” la realidad contemporánea demanda un docente que tenga roles activos en la elección de alternativas pedagógicas, que estimule la capacidad de participar ofreciendo opciones que permitan a los educandos aprender críticamente”,

  • Destacan además, la necesidad del docente como facilitador del desarrollo de los proyectos de vida, incluyendo el suyo propio para dinamizar los procesos de aprendizaje.
  • Esto implica que en la formación docente está presente ese accionar para que sea incorporado a su quehacer, se estructure sistemáticamente, le posibilite construir y concretar el proyecto de vida con pertinencia de los saberes pedagógicos y el desarrollo de sus potencialidades personales, sociales y educativas como multiplicador y transformador de sí, de la sociedad y la cultura.

Sin embargo, esta perspectiva no se evidencia en los contextos educativos y formativos del docente. Desde la realidad colombiana se realiza un estudio diagnóstico sobre la formación docente. República de Colombia. Universidad Pedagógica Nacional, (2004) que expresa la necesidad de hacer cambios significativos para mejorar la calidad de la educación y, a su vez, garantizar continuidad a la formación como política, lo que requiere la participación de todos los actores, para valorar las diversas propuestas.

Estudios de la UNESCO (2014), refieren que menos del 75% de los docentes han recibido formación, destacan la necesidad de la formación permanente y que algunos países han elaborado programas encaminados a esto, sin embargo, la demanda sigue latente y emerge de los contextos sociales. Esta problemática es coincidente con la formación para el trabajo y desarrollo humano.

Un estudio exploratorio reciente por los autores Nieva & Martínez (2015), sobre los docentes en el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) evidencia que existen limitaciones en la formación docente, en la preparación pedagógica, insuficiencias en la formación integral y el desarrollo humano que propende el Modelo Pedagógico de la institución; el 72% reconoce limitaciones en el desarrollo de competencias individuales y sociales.

Inconsistencia teórica y práctica 74%. Se aprecia que aunque se declara como política, no ejecuta en la práctica. En tanto teoría y práctica de la formación docente permanente están divorciadas, no se concibe como unidad necesaria, lo que crea insatisfacciones y necesidades que no se realizan. Un dato que reafirma lo planteado es que el 68% de los docentes instructores encuestados del SENA (174 en total), en 10 centros de formación, manifiestan estado emocional favorable hacia los procesos de formación docente y reconocen la necesidad de implementar una estrategia pedagógica que haga propicio el aprendizaje significativo y desarrollador del docente.

El docente como sujeto de aprendizaje y desarrollo. En coincidencia con este resultado, Imbernón (2006), precisa la consideración del activismo del docente en su aprendizaje y formación referido a su autonomía, emociones, actitudes, la comunicación, su relación con la comunidad, desata su complejidad en la sociedad actual Freire (2010, p.63), al referirse al rol del docente en los procesos educativos expresa: ” mi papel en el mundo, como subjetividad curiosa, inteligente, interferidora en la objetividad con que dialécticamente me relaciono, no es solo el de quien constata lo que ocurre sino también el de quien interviene como sujeto de ocurrencias”.

  • Así, el docente es actor en y desde la realidad; pero a la vez que la transforma, se transforma a sí mismo y a los que transmite y comparte su cultura, desde su quehacer y determinación en la historia.
  • Una coincidencia directa con el enfoque de desarrollo humano de vigotskiano (Martín, 2015).
  • El docente como sujeto del proceso formativo determina y expresa en el acto educativo sus particularidades como ser social.

Mediante la relación e intercambio con sus estudiantes propicia el desarrollo de éstos, su implicación en los problemas sociales y la participación en su transformación cultural. Se trata de que la educación forme parte de la cultura, tanto educador como educando se implican en el proceso de su construcción y reconstrucción, en su perpetuidad y desarrollo.

La concepción vigotskiana apunta a un proceso de formación, educación y aprendizaje mediados por la interacción de los actores principales: estudiante y docente, quienes intercambian saberes, sentimientos, emociones, valores, actitudes y experiencias que son exigencias de la vida social, cultural y laboral; una vez adquiridos constituyen recursos esenciales para asumir las demandas y retos de la sociedad, expresan desarrollo, crecimiento personal y una inserción más plena a la sociedad.

Se puede deducir que en estas condiciones los intercambios deben ser efectivos y para que se logren los objetivos pedagógicos y desarrolladores, se requiere formación docente sistemática y multilateral. Al cambiar el rol del docente, su praxis debe ser dinámica, participativa, en coherencia con las demandas sociales de los estudiantes y de la cultura de la que forman parte; el intercambio dialógico posibilita interiorizar los aprendizajes mutuos.

La intervención que hace el docente en sus estudiantes es dialéctica, en ella no sólo se orientan procesos educativos, sino que en la interacción de ambos actores se retroalimenta el proceso de enseñanza-aprendizaje, se recrean los saberes, se reconstruye la historia de los sujetos en particular y de la sociedad en general.

La formación docente es fundamental para la transformación de la sociedad que valora el desarrollo humano y los proyectos de vida de las personas en las que los diferentes procesos pedagógicos se convierten en una búsqueda permanente del ser y deber ser de la cultura de los sujetos de desarrollo.

La necesidad de nuevos enfoques en la formación docente que les brinde prioridad, al considerarlos sujetos activos del aprendizaje, de su propio desarrollo personal y permanente, a la vez que agentes educativos orientadores y guías de sus estudiantes, puede ser asumida desde la perspectiva vigotskiana.

Esto implica acercarse a una nueva concepción de la formación docente y algunos componentes que la suponen. Desde el análisis realizado, los autores de este artículo consideran la importancia que tiene asumir la formación docente permanente como un proceso, en el cual se reconoce el papel activo del docente desde sus potencialidades como sujeto de aprendizaje con carácter autotransformador y transformador de la sociedad, su historia, desarrollo y cultura, de la cual es portador.

En este proceso el sujeto en su interrelación con los otros, intercambia saberes, experiencias y vivencias afectivas, aprende y reconstruye desde la unidad cognitiva afectiva, en función de la significatividad o sentido que adquiere la educación como desarrolladora de sí y el contexto social. Esto exige una reconstrucción del concepto de formación docente, que incorpora los componentes enunciados con visión integradora, que los autores definen como: Un proceso de aprendizaje pedagógico desde las potencialidades de los sujetos implicados, sistemático, investigativo y dialógico, de configuración y autotransformación del docente, que abarca componentes educativos, el vínculo cognición – afecto, orientado al aprendizaje significativo y desarrollador que responde a las necesidades de desarrollo personal de sí y de sus estudiantes, donde la cultura, la comunicación e interacción social son mediadores esenciales; se organiza desde la intencionalidad e interdisciplinariedad en función del cambio y la transformación de la sociedad.

El docente es concebido como aprendiz. El análisis de los referentes generales lleva a cambiar la mirada sobre el docente y su preparación permanente para desempeñar un rol en el cual confluyen diversos factores macro, meso y micro sociales, con los que adquiere una responsabilidad personal con su propio desarrollo, con los que educa y forma, desde y con la sociedad.

  • Se ha enfatizado en el papel activo de los docentes como sujetos de aprendizaje en el proceso de su formación permanente y como agentes que contribuyen al desarrollo de la sociedad y a la equidad.
  • Pero para educar con nueva visión de formación docente centrada en la auto transformación personal y transformación social, se requiere ser educado.

Se retoma entonces la interrogante anteriormente planteada ¿cuál debe ser el contenido de la formación docente? ¿Cuáles son los procedimientos necesarios para que el docente se convierta en un sujeto activo de aprendizaje y de su desarrollo? Al abordar la formación docente, se han enunciado algunos elementos esenciales que implican el concepto planteado por los autores, que se realiza sobre la base del análisis del contexto del SENA, algunos aportes científicos coincidentes en que la formación docente requiere cambios conceptuales que logren ejecutarse y demostrarse en la práctica, desde lo personal y social desarrollador.

  1. La definición conceptual lleva a reflexionar sobre los componentes y contenidos de la formación docente permanente que tienen por finalidad el aprendizaje significativo y desarrollador.
  2. Los componentes son: · – Valoración del docente como sujeto enseñante, aprendiz y en devenir histórico de su desarrollo personal y social desde un EHC.

· – Se parte de los aprendizajes y experiencias previas de los docentes en formación, tanto desde lo cognitivo como lo afectivo, valorativo y emocional. · – El proceso de formación debe permitir la motivación de los instructores en formación en relación con sus compañeros, el contenido, el entorno y su cultura.

· – Acompañamiento del proceso de aprendizaje del instructor en formación que permita trabajar la ZDP de modo que se potencialice su desarrollo. · – Planificación de las tareas y actividades de aprendizaje que generan procesos de autodeterminación, motivación y transformación de realidades. · – Sistematización de las experiencias que ocurren dentro y fuera del aula como elementos integradores del proceso de formación, fruto de procesos de investigación de la práctica, tanto en su rol de aprendiz como de enseñante.

· – Contenidos significativos y dinámicos como proyectos de búsqueda, hermenéutica y sistematicidad desde una visión interdisciplinaria de la pedagogía, donde se articula teoría y práctica y se entrecruzan saberes multidimensionales. · – Aprendizaje para toda la vida que requiere de procesos de investigación, innovación y creatividad para dar respuesta a la historia y al desarrollo del ser humano en realidades concretas.

Se trata de componentes que son flexibles y que requieren permanente búsqueda del perfil del docente que cumple un rol fundamental en los procesos de transformación de la realidad y por lo tanto es cultural, dinámico, flexible, integrador e histórico. En coherencia con estos aspectos, la concepción del docente como persona elocuente que transmite saberes se va cuestionando para dar paso a una demanda social que requiere sea dinamizador de procesos de construcción y reconstrucción de la cultura y la sociedad; donde los conocimientos científicos, técnicos, tecnológicos y artísticos se van interiorizando en las culturas para convertirse en saberes que se implementan en espacio-temporalidades concretas.

En esta línea de pensamiento, los contenidos de la formación docente en términos generales debe abarcar el proceso en su integralidad y multilateralidad. Estos son: · – Un diagnóstico de las posibilidades reales y potenciales de los docentes como seres humano en un contexto histórico-cultural que abarca los saberes y dominios pedagógicos.

· – Se planifican y organizan los recursos pedagógicos necesarios y las condiciones para su aprendizaje desde las potencialidades que se expresan en los resultados de estos diagnósticos, donde el sujeto tiene un papel consciente y activo de su autoconocimiento. · – Las didácticas generales para su aplicación en las áreas particulares del saber de los docentes implicados y su adecuación interdisciplinar, en función de los cambios del desarrollo científico tecnológico y del contexto social.

· – La labor educativa e investigativa del docente, los recursos teóricos- metodológicos para formar, educar en y para la transformación personal y social. · – Asumir el aula como laboratorio natural para la educación y el desarrollo. · – Los mediadores del proceso educativo, entre ellos la comunicación dialógica, la cultura y las vivencias que generadores de significatividad y sentido personal y social, con carácter desarrollador.

  • · – La articulación entre los saberes.
  • · – Las vivencias afectivas que en el proceso educativo se expresan, mediados por la comunicación e interacción, son fuentes donde está presente la unidad cognitivo- afectivo.
  • En resumen el contenido de formación docente debe ser personal-social, pedagógico-didáctico, investigativo-metodológico, cultural- histórico y comunicativo-interactivo, desde los diagnósticos progresivos del aprendizaje donde se expresa la unidad cognitiva afectiva de los implicados en lo significativo y desarrollador durante el proceso de formación docente.

CONCLUSIONES La educación sintetiza la política, la cultura, la historia y el desarrollo de los seres humanos y la sociedad; la transmite y la transforma, donde el docente es un actor principal. La formación docente permanente es una necesidad. Las demandas del desarrollo y la transformación social exigen un cambio en su concepción que requiere un enfoque que priorice al docente como agente activo de su aprendizaje, desde las potencialidades de su desarrollo, con carácter autotransformador y transformador de la realidad social.

La concepción del docente como aprendiz en el proceso de su formación abarca componentes y contenidos esenciales desde los histórico y cultural que propicia un aprendizaje significativo y desarrollador. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Alvarado, V. (2013). Práctica pedagógica y gestión de aula. aspectos fundamentales en el quehacer docente.

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¿Qué características debe tener el rol del docente?

Artículo Características de los docentes en la educación básica de la ciudad de Machala Characteristics of teachers in the basic education of the city of Machala 1 Universidad Técnica de Machala, Ecuador RESUMEN Objetivo: El artículo se deriva de un estudio descriptivo que tuvo como objetivo caracterizar al docente de la educación básica de la ciudad de Machala.

Métodos: El autor siguió una metodología cuanti-cualitativa; sustentado en los métodos de revisión bibliográfica, analítico-sintético, fenomenológico y estadístico aplicados a una muestra de 90 (70,3%) estudiantes seleccionados aleatoriamente de una población de 128 educandos de tercer nivel, de la carrera de educación básica, de la Universidad Técnica de Machala (UTMach), insertados en la práctica preprofesional.

Resultados: Los hallazgos permitieron describir el perfil de los docentes de educación básica, lo que manifiesta una tendencia a los atributos de los docentes del siglo XXI, aunque aún limitado en las competencias de la cultura digital, en la creatividad y en la escucha, comprensión, apoyo y empatía, aspectos a tener presentes para su formación y superación.

Conclusiones: Del análisis efectuado se concluye que los docentes de educación básica requieren adquirir habilidades tecnológicas y usarlas de manera eficiente; desarrollar la capacidad de ayudar a diseñar, liderar, dirigir y planificar entornos de aprendizaje; así como centrar su atención en el estudiante.

Palabras clave: Educación primaria; formación del docente; calificación del docente; evaluación del docente ABSTRACT Objective: The article is derived from a descriptive study that aimed to characterize the teacher of basic education in the city of Machala.

Methods: The author followed a quantitative qualitative methodology; based on the bibliographic, analytical-synthetic, phenomenological and statistical review methods applied to a sample of 90 (70.3%) randomly selected students from a population of 128 third-level students, from the basic education career, of the University Machala Technique (UTMach), inserted in pre-professional practice.

Results: The findings allowed to describe the profile of teachers of primary education, showing a tendency towards the attributes of teachers of the 21st century, although still limited in the competences of digital culture, creativity and listening, understanding, support and empathy, aspects to keep in mind for their training and improvement.

Conclusions: The author arrived at the conclusion that basic education teachers need to acquire technological skills and use them efficiently; develop the ability to help, design, lead, direct and plan learning environments; as well as focus their attention on the student. Keywords: Primary education; teacher education; teacher qualifications; teacher evaluation INTRODUCCIÓN Es innegable que el siglo XXI es el de la sociedad del conocimiento, “sociedad conectada y en red sobre bases científico-tecnológicas.

Ella plantea nuevos retos al maestro que debe ser consciente de las nuevas habilidades que implica su rol docente” ( Alcalde, 2015, p.4). En la actualidad, el docente más que enseñar la nueva materia debe dotar a sus estudiantes de habilidades que les permita la construcción de saberes, se necesita de discentes caracterizados por un alto grado de independencia cognoscitiva, fenómeno que reclama de nuevos roles de los sujetos que intervienen en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Considerando estas premisas, la calidad de la enseñanza dependerá de la medida en que se percibe la necesidad de que el profesorado se comprometa a desarrollar su labor sobre la base de nuevos roles que inciden directamente en las demandas surgidas a raíz de estos nuevos planteamientos de la instrucción ( De Juanas & Beltrán, 2014 ).

Tales demandas se concretan en el desarrollo de nuevas herramientas para enseñar y aprender, la utilización de las nuevas tecnologías, la gestión de aprendizajes, la tutoría y la atención a las diferencias individuales, entre otras competencias que han de desarrollar los docentes del siglo XXI, ( Espinoza & Ricaldi, 2018 ).

Es incuestionable la importancia de los docentes como educadores y responsables del proceso de aprendizaje de los estudiantes dentro de la educación básica, dado que de la preparación de los docentes depende toda la calidad de los planteles educativos, de igual manera de sus conocimientos y maestría pedagógica es indispensable para el desarrollo integro de la educación en los niños en estas edades, su rol formador, no como dueño absoluto de los saberes, sino como mediador, conductor y orientador del proceso de enseñanza ( Espinoza, 2018 ).

La educación básica del siglo XXI, se apoya en dos grandes pilares: aprender a aprender y aprender a vivir juntos. Para ello, se postula una mirada pedagógica basada en el objetivo de superar el determinismo social de los resultados de aprendizaje, que es el denominador en el sistema educativo de nuestra región.

  • Con el fin de caracterizar el perfil del docente de la educación básica de la ciudad de Machala; según atributos del profesorado del siglo XXI, se analizó la dimensión pedagógica de su quehacer cotidiano, así como las problemáticas y desafíos inherentes a su profesión.
  • Características del docente del siglo XXI en la educación básica Se puede definir al docente como un encargado de mediar entre el conocimiento diverso y el aprendiz, de manera ordenada y lejos del tradicionalismo.

El docente en el siglo XXI debe saber que el conocimiento en red se basa en la concreción, lo que implica un cambio de mentalidad y actitud, por ello debe pasar de ser meros consumidores de los contenidos elaborados por otras personas a ser los expertos para el beneficio de la educación, de sus estudiantes y la necesidad de adquirir nuevos conocimientos.

Los docentes son uno de los factores más importantes del proceso educativo. Por lo que se constituyen en “pieza angular del sistema escolar que facilita, promueve una mayor apertura y participación al resto de agentes que componen la comunidad educativa” ( Barraza & Villarreal, 2013, p.5). Por ello, su calidad profesional, desempeño laboral, compromiso con los resultados, etc., son algunas de las preocupaciones centrales del debate educativo que se orienta a la exploración de algunas claves para lograr que la educación responda a las demandas de la sociedad actual en armonía con las expectativas de las comunidades, las familias y los estudiantes.

El docente es un profesional de la enseñanza que toma decisiones continuas, en contextos particulares, con el propósito de ampliar las oportunidades de aprendizaje de niñas, niños y adolescentes que son sus estudiantes. Su labor educativa demanda hoy, por un lado, más referentes que la sustente y el desarrollo de mayores competencias para concretarla; y, por otro lado, apoyos diversos y la implementación de políticas educativas integrales que posibiliten la mejora de las condiciones para que su labor educativa sea más eficaz, relevante y pertinente.

Afirmar como valor la integridad académica y señalar su importancia y su proyección en todos los dominios de la actividad humana. Fomentar el amor por aprender como valor sustantivo. Tratar a los estudiantes como centro de todos los procesos. Promover un ambiente de confianza en el aula. Recalcar la responsabilidad del estudiante en los asuntos de integridad académica. Aclarar las expectativas para los estudiantes en función de su responsabilidad y de su actitud. Desarrollar formas justas y pertinentes de evaluación. Reducir las oportunidades de fraude. Plantear la deshonestidad académica como un reto para la institución, cuando ésta se produzca. Ayudar, a partir de las experiencias concretas, a determinar la integridad, en qué consiste y cómo se lucha por ella, y dar apoyo a la política global de la escuela.

Formación docente en el siglo XXI La formación docente dentro del siglo XXI está asociada a la emergencia de nuevas maneras de concebir el conocimiento y el proceso de la ciencia. En general se plantea nuevas interrogantes según las cuales no existen verdades absolutas, sino que su estatuto será siempre provisional y desde esta perspectiva se intenta estudiar -la formación docente- en sus categorías de análisis más importantes ( Louzano & Miranda, 2014 ).

El proceso formativo es un campo de investigación repleto de asuntos en cuestionamiento casi permanente, que interpela de manera continua el trabajo de los investigadores. Conocimiento profesional y formación inicial pueden entenderse como dos grandes ámbitos de investigación en la formación del profesorado ineludiblemente unidos en la práctica de la formación ( Perrenoud, 2001 ; Montero, Martínez & Colén, 2017 ).

La formación inicial del maestro de educación básica constituye un proceso sistemático y permanente bajo la dirección de los procesos sustantivos de docencia según la malla curricular, la vinculación (prácticas y pasantías) y la investigación ( Roca, 2017 ).

Esta formación del profesional de educación básica, se propone prepararlo para educar a las nuevas generaciones y producir desarrollo educativo que mejoren las condiciones socio económicas de los niños, púberes y adolescentes que garantice la educación de calidad, calidez y el bienestar social en el Ecuador ( Ávila & Fernández, 2018 ; UNESCO, 2017 ).

El docente es el encargado de desarrollar la habilidad de atraer la atención del estudiante y ser capaz de mantenerla por tiempo prolongado, es necesario que cree un ambiente agradable que permita una atmósfera de aprendizaje dinámica, ágil, fresca y ausente de estrés, dejarlos motivados a continuar aprendiendo.

Las nuevas exigencias a los sistemas educacionales demandan de procesos dinámicos y flexibles, para lo que se requieren profesionales capaces de propiciar aprendizajes que permitan potenciar el desarrollo y calidad de vida de sus educandos. “Luego, el docente de estos tiempos debe reunir una serie de cualidades y características personales y profesionales muy singulares que lo identifican y distinguen” ( Espinoza, Tinoco & Sánchez, 2017, p.4).

Dentro de la educación en el Ecuador existe una competencia por alcanzar un trabajo como docente ya que deben pasar por una serie de pruebas que lo faculten como educador apto para laborar, por ello se considera como importante las características que presenten las personas para asumir este rol, dado que al tratarse de niños se debe tener mucho cuidado sobre el comportamiento de las capacidades de los docentes.

Una primera aproximación a este asunto permite señalar que para una buena enseñanza se necesita un buen profesor, no sólo que enseñe, también debe ser alguien que sepa escuchar, que comprenda a los alumnos y los apoye en los diferentes problemas que presente en su vida académica, social o familiar. Es urgente pasar de transmisor a formador, y se requiere un ejercicio autocrítico de la práctica docente.

Además, este docente debe poseer cualidades como: responsabilidad, flexibilidad, preocupación, compasión, cooperativismo, creatividad, dedicación, decisión, empatía y ser cautivador ( Martínez, Yániz, & Villardón, 2017 ) Los principales retos de formación docente para mejorar la educación se centran en el desarrollo de competencias, en el aprendizaje, en los recursos, profesorado, plan de estudios y resultados académicos.

Competencias en el área del conocimiento que enseña. Se enfoca en las competencias que el docente debe tener como formación específica en el área que enseña para cumplir con los estándares de desempeño que la educación exige. Competencias pedagógicas basadas en el cumplimiento de los estándares de aprendizaje (planificación, metodología, selección y uso de recursos y evaluación de aprendizajes). Son aquellas que facilitan la planificación, organización, acciones metodológicas, uso y selección de recursos tanto didácticos, como tecnológicos y evaluación del aprendizaje. Competencias culturales. Aluden a la cultura integral del docente. Formación continua y desarrollo profesional. El docente debe ser un aprendiz constante. Liderazgo, compromiso ético y vocación. Eje transversal que sostiene la profesión docente.

La formación ideal de profesores exige que los docentes apliquen prácticas profesionales competentes capaces de satisfacer las necesidades de aprendizaje de los estudiantes, de cultivar en ellos valores que les permitan vivir como verdaderos ciudadanos, de responder al cumplimiento de estándares de desempeño docente en una sociedad versátil.

En determinados centros educacionales se exige que el docente sea positivo y entusiasta capaz de vencer obstáculos y anime a los demás; honesto y auténtico comprometido con los estudiantes y los compañeros, organizado y planificador que haga uso eficiente del tiempo; comprometido con su profesión y los estudiantes; confiable, ecuánime y auto-controlado en situaciones difíciles; motivador y entusiasta con estándares y expectativas de los estudiantes; cuidadoso y simpático capaz de responder a los sentimientos de los estudiantes y orientarlos hacia sus objetivos; flexible y voluntarioso para alterar lo planeado y orientar a los discentes hacia lo positivo; entendido y abierto hacia la integración de nuevos conocimientos de su especialidad para traducirlos a sus discípulos; creativo, versátil e innovador, procurando incorporar técnicas y actividades que habiliten a los estudiantes a tener experiencias de crecimiento únicas y significativas; paciente para ver todos los aspectos de una situación y ser justo y objetivo en circunstancias difíciles.

Parte del arte de ser un buen profesor es la habilidad que tiene el docente para adoptar diferentes roles en el aula dependiendo de las necesidades de los estudiantes. Las demandas y cambios sociales, políticos, económicos y culturales que se están dando en el siglo XXI exigen por parte de la educación cambios de perfil profesional en la docencia ( Criollo, 2018 ).

  1. Competencias tecnológicas que caracterizan al docente del siglo XXI Cada día surgen nuevas tecnologías y aplicaciones que no paran de revolucionar nuestro mundo, y las salas de clases no son la excepción.
  2. Es por eso que los profesores se han adaptado a este nuevo escenario, innovando en sus prácticas pedagógicas para incorporar la tecnología y acercar el aprendizaje hacia la realidad y contexto de los alumnos.

“Así, los profesores se han adaptado a las necesidades y recursos educativos del siglo XXI, por lo que las redes sociales, vídeos e investigaciones se han tomado el aula, cambiando la forma de educar” ( Arias, 2016, p.1). El reto del docente para no quedarse en el pasado, es aprender a cómo adaptar sus métodos de enseñanza con las nuevas tecnologías.

Estas han causado cambios profundos en la relación entre las personas y el aprendizaje. Hoy en día se puede enseñar y aprender en todo momento y en todo lugar, a través de distintos tipos de herramientas y plataformas. Sin duda, esto requiere una adaptación por parte de los docentes, quienes deben acompasar estos cambios si quieren aprovechar las oportunidades que brindan estos canales en materia pedagógica.

El aprovechamiento de la gama de tecnologías en los diferentes niveles y sistemas educativos tiene un impacto significativo en el desarrollo del aprendizaje de los estudiantes y en el fortalecimiento de sus competencias para la vida y el trabajo, dado que el avance de la ciencia y la tecnología van de la mano ( Cañete, 2015 ).

Aprender nuevas tecnologías: Saber utilizar las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) es una competencia básica para la vida. Experimentar con recursos y redes sociales que nunca se ha probado le llevará a encontrar maneras innovadoras de transmitir conocimientos. Brindar instrucciones personalizadas: Los estudiantes son diferentes, aprenden de manera distinta y poseen habilidades y talentos particulares. A esto se suma que, mediante su celular, tableta o computador, tienen acceso instantáneo a cualquier tipo de información. Por este motivo, el docente debe, en la medida de lo posible, adaptar las instrucciones a las necesidades de cada alumno. De tal manera que el estudiante se sienta libre y motivado respecto a sus tareas. Globalizar el salón de clases: En este mundo interconectado y cada vez más pequeño, tenemos la oportunidad de aprender sobre otras culturas mediante el empleo de herramientas y plataformas de búsqueda de información. Incentivar a los alumnos a producir contenidos: Aunque los alumnos de hoy son considerados nativos digitales, las instituciones siguen pidiendo tareas tradicionales manuscritas en papel; en lugar de incentivar a sus estudiantes a crear y editar vídeos, infografías y blogs creativos y dinámicos. Una manera eficiente de incentivar la producción propia por parte de los alumnos es el aprendizaje basado en proyectos. Digitalizar el aula: Cada vez existen más plataformas destinadas a digitalizar el salón de clases: Google Classroom, Google Groups, Wiki o Moodle son algunas de ellas. Otra manera de digitalizar el aula es aceptar el uso de dispositivos durante la clase, si son utilizadas de manera adecuada pueden constituir valiosas herramientas de aprendizaje (p.1).

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Dentro de la educación en Ecuador se ha generado la urgencia de que la misma este a la par con las exigencias académicas que exige la evolución tecnológica en el mundo, por ello dentro de la provincia de el Oro se están implementando nuevos laboratorios y otros implementos tecnológicos, tanto para docente como estudiantes, con la finalidad que exista relación directa con la tecnología y su manejo adecuado.

Sobre la base de estos presupuestos teóricos se confeccionó, aplicó y analizaron los resultados de la encuesta a los estudiantes, tal como se expone en el siguiente apartado. MÉTODOS El artículo responde a una investigación descriptiva con enfoque cuanti-cualtitativo, sustentada en los métodos de revisión bibliográfica, analítico-sintético, fenomenológico y estadístico.

La revisión bibliográfica facilitó el estudio de los materiales bibliográficos consultados para llevar a cabo el diseño de la investigación y determinación de los presupuestos teóricos en que se fundamentan las averiguaciones realizadas, auxiliada del método analítico-sintético, que permitió la descomposición de los textos para su mejor examen e interpretación, los que luego fueron sintetizados y resumidos.

  • Mediante el método fenomenológico se analizaron los criterios de los estudiantes sobre las características de los docentes, desde sus propias perspectivas, significados, creencias y experiencias.
  • El método estadístico se empleó en la planificación, recolección, procesamiento y análisis de los datos obtenidos a través de la encuesta aplicada a 90 (70,3%) estudiantes seleccionados aleatoriamente de una población de 128 educandos de tercer nivel, de la carrera de Educación Básica, de la Universidad Técnica de Machala (UTMach), insertados en la práctica preprofesional, garantizando la presencia de al menos uno de ellos en cada una de las escuelas, tanto privadas como públicas, de la ciudad de Machala.

Los datos resultantes se resumen y muestran a través de frecuencias absolutas y relativas en gráficos y tablas descriptivos. La encuesta estuvo dirigida a la obtención de información que permitiera la caracterización de los docentes de la enseñanza básica; para la confección de este instrumento se siguió la directriz metodológica validada por Martínez, Yániz y Villardón (2017 ) en el estudio “Competencias profesionales del profesorado de educación obligatoria”; el cuestionario contó con tres preguntas, cada una con varios items, que debían ser seleccionados según el criterio de los estudiantes encuestados 1,

  1. Estas preguntas fueron diseñadas para que surtieran como triangulación de datos, para así dar validez a los resultados y conclusiones.
  2. RESULTADOS Y DISCUSIÓN Características del docente de la Educación Básica Un aspecto que frecuentemente pasa inadvertido, pero que es indispensable para el éxito de la práctica docente, es la valoración acerca de cómo las características o cualidades del maestro o profesor llegan a influir en su trabajo educativo, en la percepción de los estudiantes y en el desarrollo de las asignaturas, tal y como se aprecia en los resultados de la encuesta realizada a los 90 estudiantes de la carrera de Educación Básica insertados en la práctica preprofesional ( Tabla 1 ).

Tabla 1: Percepción de los estudiantes acerca de las características del docente Fuente: Encuesta Elaboración: Creación de los autores Como se puede apreciar los estudiantes entrevistados consideraron que sus profesores se caracterizaron por ser altamente preocupados (93,3%), dedicados (87,8%) y responsables (83,3%); así como por poseer una alta eficacia metodológica para el proceso de enseñanza-aprendizaje (77,8%), saber motivar (70%) y tener conocimientos profesionales (76,7%); sin embargo, sólo un 32,3% opinó que tenían dominio en el acceso y empleo de las TIC; el 33% consideró que los docentes eran creativos y el 50% que sabían escuchar, comprender y apoyar, y eran empáticos, lo que evidenció las limitaciones en algunas de las competencias que debe ostentar un docente en el área tecnológica.

Esta información sobre las características del docente de la educación básica develó que los docentes manifiestan rasgos positivos. Es necesario que el docente se caracterice por el dominio de la ciencia que imparte y sea capaz de conducir el proceso de enseñanza-aprendizaje a través del empleo de metodologías que motiven y despierten el interés de los alumnos ( Barraza & Villarreal, 2013 ; De Juanas & Beltrán, 2014 ; Ibáñez, 2017 ).

Por otro lado, debe ser creativo, responsable, dedicado y comprometido con el rendimiento de sus alumnos ( Alcalde, 2015 ; Espinoza, 2018 ). Entre los aspectos que requerían ser reforzados, a través de los procesos formativos o de postgrado, como evidencian estos datos, estuvieron los relacionados con la creatividad y la escucha activa.

Es sabido que el docente debe caracterizarse por estos atributos; debe ser creativo en la transmisión del conocimiento para poder despertar el interés de su alumnado ( Alcalde, 2015 ; Marí, 2013 ). Igualmente, ha de ser empático y poseer habilidades para la escucha activa, para de esta forma poder comprender y ayudar a sus alumnos ( Jordán, 2015 ; Martínez, Yániz, & Villardón, 2017 ) Además, se observaron limitaciones en el empleo de las TIC; en tal sentido Fernández y Torres (2015 ) consideran que la incorporación de las TIC en la práctica pedagógica constituye una variable fundamental para garantizar el éxito del trabajo docente.

Según estos autores los educadores deben dominar las tecnologías educativas y aplicar estrategias que permitan a través de su mediación potenciar el trabajo autónomo y cooperativo, la capacidad de búsqueda de la información y al fortalecimiento de las habilidades de investigación; añaden que éstas estimulan la reflexión y la discusión entre los educandos.

Competencias de los docentes de la educación básica Los datos recogidos en la tabla 2 revelaron que los docentes, en sentido general, mostraron competencias en las cinco áreas observadas, cognitiva, pedagógica, cultural, formación y desarrollo profesional, y liderazgo, compromiso ético y vocación, con un decrecimiento en estas tres últimas.

Tabla 2: Competencias de los docentes de la Enseñanza Básica

Competencias Cant %
Competencias en el área del conocimiento que enseña 85 94,4
Competencias pedagógicas basadas en el cumplimiento de los estándares de aprendizaje (planificación, metodología, selección y uso de recursos y evaluación de aprendizajes) 81 90
Competencias culturales 74 82,2
Formación continua y desarrollo profesional 78 86,7
Liderazgo, compromiso ético y vocación 73 81,1

Fuente: Encuesta Elaboración: Creación de los autores Al respecto Alcalde (2015 ) y Criollo (2018 ) estiman que entre las competencias del docente del siglo XXI deben estar, el dominio de los contenidos que imparte, saber aplicar los métodos, procedimientos y técnicas necesarios para el logro del aprendizaje activo del alumnado, seleccionar y utilizar los recursos y medios didácticos y evaluar el aprendizaje de manera constructiva, donde el error es parte del aprendizaje, ser un incansable aprendiz y tener una cultura integral general; así aplicar las tecnologías en función de la enseñanza y aprendizaje. Gráf 1: Competencias de la cultura digital. Docentes Enseñanza Básica. Machala. Los datos recogidos en el gráfico 1 sobre las competencias de la cultura digital mostraron la existencia de una baja apropiación de éstas por los profesores de la educación básica de las escuelas de la ciudad de Machala, sólo el 37,8% (34) de los estudiantes encuestados consideraron que los docentes mostraron disposición por aprender nuevas tecnologías educativas, el 33,3%(30) brindaron instrucciones personalizadas a los estudiantes según sus necesidades cognitivas y el 31,1% (28) emplearon las herramientas digitales en la búsqueda de información.

De igual manera, sólo el 27,8% (25) aprovechó las potencialidades de las tecnologías para la realización creativa de las tareas y 31,1% (28) de alguna manera empleó las herramientas tecnológicas (plataformas digitales, buscadores, etc.) y los recursos que poseen los estudiantes (tableta, teléfonos móviles, laptop, etc.) en función del desarrollo de la clase.

Datos que se corresponden con la percepción de los estudiantes sobre el acceso y empleo de las TIC en clases, aspecto recogido en la primera encuesta. Al respecto autores como Cañete (2015 ) y Arias (2016 ) consideran que el profesor de estos tiempos no puede ser ajeno a las ventajas que para el proceso educativo brindan las TIC, debe saber combinar su empleo con otros medios de enseñanza, ha de dominar la metodología para su uso y ponerlas en función de lograr el aprendizaje significativo de sus alumnos; pero, insisten que no se trata de ser experto en TIC, de lo que se trata es de saber enseñar empleando las tecnologías educativas, saber seleccionar las necesarias y adaptarlas a la enseñanza.

El cotejo de los datos obtenidos a través de las respuestas a las preguntas de la encuesta permitió comprobar la validez de la información y arribar a las siguientes conclusiones. CONCLUSIONES Las demandas al profesor del siglo XXI son altas. Hoy en día, los profesores necesitan estar muy bien preparados sobre las materias que imparten.

Necesitan tener un repertorio rico de estrategias pedagógicas para adaptar los métodos a los resultados y optimizar el aprendizaje de estudiantes con enormes diferencias. Esas estrategias deben incluir enseñanza directa, enseñanza al grupo, descubrimientos guiados, trabajo en equipo y la facilidad para el estudio propio y el aprendizaje individual.

Los docentes deben tener una comprensión metodológica profunda de cómo funciona el proceso de enseñanza-aprendizaje; ser capaces de trabajar de forma colaborativa, adquirir habilidades tecnológicas y usarlas de manera eficiente; desarrollar la capacidad de ayudar a diseñar, liderar, dirigir y planificar entornos de aprendizaje; centrar su atención en el estudiante y, ser capaces de prepararles para una sociedad y una economía que esperan de ellos autonomía en el aprendizaje, aptitud y motivación para seguir aprendiendo a lo largo de toda su vida.

Los estudiantes entrevistados consideraron que sus profesores tienen tendencia al perfil del docente del siglo XXI, se caracterizan por ser preocupados, dedicados, responsables, por un alto desempeño laboral, poseer eficaz metodología para el proceso enseñanza-aprendizaje, saber motivarlos y por el conocimiento profesional; sin embargo, consideraron que tienen limitaciones en las competencias de la cultura digital, en la creatividad y en la escucha, comprensión, apoyo y empatía, aspectos a tener presentes en los procesos formativos y de superación REFERENCIAS Alcalde, I.

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Análisis comparado de seis casos nacionales, Acceso: 5/12/2019. Disponible en: Disponible en: http://www.unesco.org/new/fileadmin/MULTIMEDIA/FIELD/Santiago/pdf/Formacion-Inicial-Docente-en-Educacion-para-la-Ciudadani.pdf Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons
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¿Qué es un rol en la educación?

En qué consiste el rol docente – La persona que cumple el rol docente se encarga de educar a otras, En el sentido más básico, brindar educación consiste en suministrar información y desarrollar explicaciones para que los alumnos estén en condiciones de asimilar los contenidos. Cual Es El Rol Del Docente En La Educacion La contención emocional y afectiva de los alumnos es parte del rol docente. Puede servirte: Docente
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¿Cómo me defino como docente?

Home » Novedades » 10 claves para ser un buen profesor Cual Es El Rol Del Docente En La Educacion Un buen profesor es la base de una educación exitosa y para que esto sea así precisa tener una serie de habilidades personales y profesionales. Porque enseñar no es solo transferir conocimientos, es mucho más, se trata de saber crear las condiciones necesarias para que los alumnos aprendan a pensar y a construir su propio conocimiento sobre el mundo que les rodea.

  1. Un buen profesor necesita no solo un amplio conocimiento de la materia que imparte y un plan de estudio; necesita ser entusiasta, cariñoso y empático pero también firme y respetuoso, responsable, flexible y comunicativo.
  2. Estas entre otras características conforman las claves para ser un buen profesor.

Hoy resaltamos 10 de ellas que nos parecen imprescindibles.
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¿Cuál es el rol del docente según Ausubel?

Así, el docente para lograr un aprendizaje significativo, debe generar en el aula un ambiente que invite a todos a observar, investigar, a aprender, a construir su aprendizaje, y no sólo a seguir lo que él hace o dice (Ausubel, Novak & Hanesian, 1978).
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¿Cuál es el rol del docente según Piaget?

¿ Cual debería ser el rol del docente en el aula? – Respuesta del Dr. Piaget: Básicamente el docente debe ser un guía y orientador del proceso de enseñanza y aprendizaje, él por su formación y experiencia conoce que habilidades requerirles a los alumnos según el nivel en que se desempeñe, para ello deben plantearles distintas situaciones problemáticas que los perturben y desequilibren.

En síntesis, las principales metas de la educación en general y la de los docentes en particular son: en principio crear hombres que sean capaces de crear cosas nuevas, hombres creadores e inventores; la segunda meta es la de formar mentes que estén en condiciones de poder criticar, verificar y no aceptar todo lo que se le expone.

Esto, en la sociedad actual, es muy importante ya que los peligros son, entre otros, caer en la cultura de los slogans o en las opiniones colectivas y el pensamiento dirigido, En consecuencia es necesario formar alumnos activos, que aprendan pronto a investigar por sus propios medios, teniendo siempre presente que las adquisiciones y descubrimientos realizadas por si mismo son mucho mas enriquecedoras y productivas,
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¿Qué es el docente según Paulo Freire?

Para Freire el hecho de que el docente sea ético en su actuar a su vez lo lleva a gestionar el desarrollo moral y ético del estudiante, traduciendo esto en un constante llamado a la educación en valores ciudadanos desde la escuela.
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