Qué Significa Yugo En La Biblia?

Qué Significa Yugo En La Biblia
El yugo en algunos textos antiguos significaba el trabajo entendido como vocación. En este sentido, el yugo-trabajo a pesar del cansancio es liviano porque responde a nuestras opciones. Sin embargo, en Él, el término es sinónimo de sometimiento y esclavitud.

¿Qué quiere decir mi yugo es suave y mi carga ligera?

¿Carga ligera? ¿Yugo suave? – ¿Alguna vez te has preguntado por qué Jesús usa la imagen del yugo? Al menos dos bueyes están enganchados al mismo yugo, uno junto al otro. A lo bueyes se les llama “bestias de carga”. Entonces, ¿Por qué dice que su yugo es suave y su carga ligera? Porque el humildemente se engancha al yugo a nuestro lado.

Simón de Cirene le ayudó a cargar su cruz; él nos ayuda a cargar la nuestra y él carga la mayor parte del peso, si se lo permitimos. Es por eso que su yugo es suave. Él pone su espíritu en nuestro interior (Romanos 8:9-10) para que tengamos la fortaleza de llevar nuestra parte de la carga, que por supuesto es mucho menor.

Yugo suave y carga ligera. Fácilmente podríamos decir que no se siente así la mayor parte del tiempo. Esto podría deberse a una de dos razones. Lo que estamos cargando probablemente no sea el yugo del Señor. Algunas veces deliberadamente desobedecemos al Señor (eso se llama pecado) y le permitimos a otro tiránico amo que nos domine nuestras vidas.

¿Qué es el yugo de esclavitud en la Biblia?

Los capítulos 27 y 28 son una sola historia: Tal como el Señor le había mandado, Jeremías hizo un yugo y se lo puso al cuello. Un yugo es un aparato que se pone al cuello para llevar cargas y es un símbolo de cautividad o esclavitud. Jeremías enseñó al pueblo que Judá y las naciones vecinas estarían bajo el “yugo” de Babilonia; les advirtió que habría falsos profetas que dirían lo contrario, pero que sin duda la cautividad tendría lugar.

Después, dijo al rey Sedequías que si él y el pueblo se sometían humildemente al yugo de Babilonia, no serían destruidos. Como señal de que sus palabras se cumplirían, profetizó que Nabucodonosor, rey de Babilonia, se llevaría el resto de los tesoros y artículos sagrados del templo. Esa profecía se cumplió.En Jeremías 28 se habla de otro hombre, Hananías, que también afirmaba ser profeta y que profetizó que Dios rompería el yugo de Babilonia al cabo de dos años, a lo cual Jeremías dijo que el tiempo probaría si estaba en lo cierto o no.

Pero el Señor lo inspiró para que le dijera a Hananías que sus profecías no eran verdaderas y que pronto moriría. Y así sucedió, tal como Jeremías lo había dicho.

¿Qué es el yugo y para qué sirve?

Instrumento de madera al cual, formando yunta, se uncen por el cuello las mulas, o por la cabeza o el cuello, los bueyes, y en el que va sujeta la lanza o pértigo del carro, el timón del arado, etc.2.m. Armazón de madera unida a la campana que sirve para voltearla.

¿Qué quiere decir la palabra Llevad mi yugo sobre vosotros?

Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Mateo 11:29 Este versículo habla de “descanso para vuestras almas.” Pero no da a entender que ese descanso sea un regalo divino que se recibe gratuitamente.

Al contrario. Dice “tomad mi yudo y aprended”. De acuerdo a este texto, si queremos la paz deseada, y anhelamos el descanso para el alma, es necesario dar tres pasos. En primer lugar, ir a Jesús, llevando nuestras cargas y pesares, nuestra falta de paz, el tormento del corazón cansado, en fin. Jesús nunca rechaza a los que se acercan a Él con fe.

En segundo lugar, hay que llevar el yugo de Cristo. ¿En qué consiste este yugo? En muchos lugares de la Biblia, el yugo tiene connotaciones negativas, asociadas con la esclavitud y la opresión en manos de los enemigos. Sin embargo, el yugo tiene también otro significado que conviene revisar con atención si se desea tener una vida de descanso y paz.

El versículo de hoy indica que Jesús llevaba un yugo, su yugo. “Llevad mi yugo,” dice. El Señor se compara, con un animal de carga que es enyugado por su amo para prestar un servicio. El yugo es puesto sobre la cerviz del animal y este, no tiene posibilidad de moverse solo; no puede realizar acciones con libertad, sino que es conducido por otro.

El Señor se compara con un animal que no tiene libertad para hacer lo que quiere, sino que hace la voluntad de Otro. Su condición de siervo humilde y obediente queda registrada en sus palabras. El dijo: “No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre.” Ahora bien, estas palabras del Señor nos comprometen, porque si Él no podía moverse independientemente, ¿cuánto menos tú y yo? Pero el ser humano es por naturaleza independiente.

¿Cuántos tipos de yugos hay?

Según el empleo distinguimos dos variantes de yugo cornal : a) para carros y cargas pesadas un yugo largo ; y b) para arados un yugo más corto. Se distinguen uno del otro en el largo y en la forma de la parte central.

¿Qué significa la palabra yugo en griego?

Etimología – Del latín iugum y éste del griego antiguo ζυγόν del verbo ζεύγνυμι (” unir “).

¿Donde dice en la Biblia mi yugo es fácil?

Mateo 11:28-30 Vengan a mí los que estén cansados y afligidos y yo los haré descansar. Lleven mi yugo y aprendan de mí, que soy manso y de corazón humilde. Así hallarán descanso para el alma, porque mi yugo es fácil | Nueva Biblia Viva (NBV) | Descargue La Biblia App ahora YouVersion utiliza cookies para personalizar su experiencia.

¿Qué quiere decir Mateo 11 30?

Él sana a los que están cargados El Salvador dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28). Muchas personas llevan cargas pesadas. Algunas han perdido a un ser querido o deben cuidar de un discapacitado; algunas han sufrido un divorcio; otras ansían un matrimonio eterno; algunas se encuentran atrapadas en las garras de las sustancias o prácticas adictivas como el alcohol, el tabaco, las drogas o la pornografía; otras tienen severas discapacidades físicas o mentales.

  • Nuestro Salvador nos extiende a todos esta amorosa invitación:
  • “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
  • “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;
  • “porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:28–30).
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Las Escrituras contienen innumerables relatos donde el Salvador sanó a los que llevaban cargas pesadas; Él hizo que el ciego viera, que el sordo oyera; que el paralítico, el atrofiado o el mutilado fuesen restablecidos; que los leprosos fuesen limpiados y que los espíritus inmundos fuesen echados.

  1. Con frecuencia leemos que la persona a la que se curó de esas dolencias físicas era “sanada” (véanse, Mateo 14:36, 15:28; Marcos 6:56; 10:52; Lucas 17:19; Juan 5:9).
  2. Jesús sanó a muchas personas de enfermedades físicas, pero no negó la curación a aquellos que buscaban ser “sanados” de otros padecimientos.

Mateo escribe que Cristo sanaba toda enfermedad y toda dolencia entre los del pueblo (véase Mateo 4:23; 9:35). Las multitudes lo seguían y Él “sanaba a todos” (Mateo 12:15). Esas curaciones ciertamente incluían a aquellos cuyas enfermedades eran emocionales, mentales o espirituales.

  • Él los sanaba a todos.
  • En uno de sus primeros sermones en la sinagoga, Jesús leyó en voz alta de esta profecía de Isaías: “Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos” (Lucas 4:18).

Al declarar que había venido a cumplir esa profecía, Jesús afirmó, específicamente, que curaría a los que tuviesen dolencias físicas y que también liberaría a los cautivos y a los oprimidos, y que sanaría a los desconsolados. El Evangelio según Lucas contiene muchos ejemplos de ese ministerio.

Relata la ocasión en que “se reunía mucha gente para oírle, y para que les sanase de sus enfermedades” (Lucas 5:15). En otras oportunidades, indica que Jesús “sanó a muchos de enfermedades” (Lucas 7:21) y que “sanaba a los que necesitaban ser curados” (Lucas 9:11). También describe cómo una gran multitud de personas de Judea, de Jerusalén y de la costa de Sidón vino a un lugar llano “para oírle y para ser sanados” (Lucas 6:17).

Cuando el Salvador se apareció a los justos en el Nuevo Mundo, pidió que se le acercaran los cojos, los ciegos o los que tuviesen otras dolencias físicas. Extendió la misma invitación a los que ” afligidos de manera alguna” (3 Nefi 17:7). “Traedlos aquí y yo los sanaré”, dijo (versículo 7).

  1. El Libro de Mormón relata cómo la multitud se acercó con “todos los que padecían cualquier aflicción” (versículo 9).
  2. En ese grupo debió haber personas con todas las variedades de aflicciones físicas, emocionales o mentales y en la Escritura se testifica que Jesús “los sanaba a todos” (versículo 9).
  3. El Salvador nos enseña que en el mundo tendremos tribulación, pero que debemos confiar, ya que Él ha “vencido al mundo” (Juan 16:33).

Su expiación es lo suficientemente poderosa no sólo para abarcar y pagar el precio del pecado, sino también para sanar toda aflicción terrenal. En el Libro de Mormón se enseña que: “él saldrá, sufriendo dolores, aflicciones y tentaciones de todas clases; y esto para que se cumpla la palabra que dice: Tomará sobre sí los dolores y las enfermedades de su pueblo” (Alma 7:11; véase también 2 Nefi 9:21).

  1. Él conoce nuestras angustias y está allí para ayudarnos.
  2. Al igual que el buen samaritano de Su parábola, cuando nos halla heridos al costado del camino, Él venda nuestras heridas y cuida de nosotros (véase Lucas 10:34).
  3. Hermanos y hermanas, el poder sanador de Su expiación es para ustedes, para nosotros, para todos.

Su poder sanador, que todo lo abarca, se invoca en las palabras de súplica de nuestro himno “Paz, cálmense”:

  1. Cristo, con grandes angustias
  2. inclino ante Ti mi faz.
  3. Dolores mi alma acongojan.
  4. Oh mándame tu solaz.
  • Olas de males me cubren,
  • vénceme su furor,
  • y perezco, perezco, oh Cristo.
  • Oh sálvame del dolor.
  • (Himnos, Nº 54).

Podemos ser sanados por medio de la autoridad del Sacerdocio de Melquisedec. Jesús confirió a Sus Doce Apóstoles poder “para sanar toda enfermedad y toda dolencia” (Mateo 10:1; véanse también Marcos 3:15; Lucas 9:1–2), y ellos salieron “anunciando el evangelio y sanando por todas partes” (Lucas 9:6; véanse también Marcos 6:13; Hechos 5:16).

Los Setenta también fueron enviados con poder y dirección para sanar a los enfermos (véanse Lucas 10:9; Hechos 8:6–7). Aunque el Salvador podía sanar a todos los que quisiera sanar, ése no es el caso de los que poseen la autoridad del sacerdocio. La voluntad de Aquél a quien pertenece el sacerdocio limita el ejercicio de tal autoridad por parte de los mortales.

Por lo tanto, se nos indica que algunas personas a las que los élderes dan una bendición no sanan debido a que están “señalad para morir” (véase D. y C.42:48). De manera similar, cuando el apóstol Pablo deseó ser sanado del “aguijón en la carne” que lo abofeteaba (2 Corintios 12:7), el Señor rehusó curarlo.

Pablo escribió más adelante que el Señor le explicó: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (versículo 9). Pablo respondió obedientemente: “de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (versículos 9–10).

Las bendiciones para sanar vienen de muchas maneras, cada una adaptada a nuestras necesidades individuales, que son conocidas para Él, quien más nos ama. A veces “la curación” sana nuestras enfermedades o levanta nuestras cargas; pero, otras veces se nos “sana” al otorgársenos fortaleza, comprensión o paciencia para soportar las cargas que llevamos.

  • El pueblo de Alma se hallaba bajo el yugo de opresores inicuos.
  • Cuando oraron para ser liberados, el Señor les dijo que con el tiempo los libraría, pero, mientras tanto, les aliviaría las cargas “de manera que no podréis sentirlas sobre vuestras espaldas, mientras estéis en servidumbre; y esto haré yo para que me seáis testigos que yo, el Señor Dios, visito a mi pueblo en sus aflicciones” (Mosíah 24:14).

En ese caso, al pueblo no se le quitaron las cargas, sino que el Señor los fortaleció “de modo que pudieron soportar sus cargas con facilidad, y se sometieron alegre y pacientemente a toda la voluntad del Señor” (versículo 15). La misma promesa y el mismo efecto se aplica a ustedes, madres que son viudas o divorciadas, a las personas solteras que se sienten solas, a los que cuidan a otros y se sienten cansados; a los que tienen alguna adicción, y a todos nosotros, cualesquiera sea nuestra carga.

“Venid a Cristo”, dice el profeta, “y perfeccionaos en él” (Moroni 10:32). A veces tal vez nos desesperemos porque nuestras cargas son demasiado pesadas. Cuando parezca que la tormenta ruja en nuestra vida, quizás nos sintamos abandonados y clamemos como los discípulos durante la tempestad: “Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?” (Marcos 4:38).

En momentos como esos, debemos recordar Su respuesta: “¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?” (versículo 40). El poder sanador del Señor Jesucristo, ya sea que quite nuestras cargas o nos fortalezca a fin de perseverar y vivir con ellas como lo hizo el apóstol Pablo, está a nuestro alcance para toda aflicción de la vida terrenal.

  • Después de hablar en una conferencia general sobre la maldad de la pornografía (véase “La pornografía”, Liahona, mayo de 2005, págs.87–90), recibí muchas cartas de personas que llevaban la carga de esa adicción.
  • Algunas de esas cartas eran de hombres que ya la habían superado.
  • Uno de ellos escribió: “Hay varias lecciones que he aprendido de la experiencia de salir de las tinieblas de un pecado tan adictivo que domina de manera tan absoluta la vida de los que atrapa.
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(1) Se trata de un problema grave que es increíblemente difícil de superar (2) fuente más importante de apoyo y de fortaleza en el proceso de arrepentimiento es el Salvador (3) El estudio diario y profundo de las Escrituras, la asistencia frecuente al templo y la participación en la ordenanza de la Santa Cena de manera seria y contemplativa, son todas partes indispensables del proceso de un verdadero arrepentimiento.

Supongo que esto se debe a que todas esas actividades sirven para aumentar y fortalecer nuestra relación con el Salvador, nuestra comprensión de Su sacrificio expiatorio y nuestra fe en Su poder curativo” (Carta del 24 de octubre de 2005). “Venid a mí”, dijo el Salvador “y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mateo 11:28–29).

Ese hombre, que llevaba pesadas cargas, se volvió al Salvador, y también lo podemos hacer nosotros. Una mujer, cuyo matrimonio se vio amenazado por la adicción que su esposo tenía por la pornografía, describió cómo lo ayudó durante cinco dolorosos años hasta que, como ella dijo: “Por medio del don de la gloriosa expiación de nuestro amado Salvador y de lo que Él me enseñó sobre el perdón, finalmente es libre, y yo también”.

  1. Como alguien que no necesitaba ser limpia de pecado, sino que sólo buscaba la liberación del cautiverio de un ser amado, ella escribió este consejo: “Estén en comunión con el Señor ¡Él es su mejor amigo! Él conoce sus sufrimientos porque ya los ha sentido por ustedes.
  2. Él está presto a llevar esa carga.

Confíen en Él lo suficiente como para poner la carga a Sus pies y permitir que la lleve. Entonces la paz de Él reemplazará su angustia, desde las profundidades mismas de su alma” (Carta del 18 de abril de 2005). Un hombre le escribió a una Autoridad General sobre la forma en la que el poder de la Expiación lo ayudó con su problema de sentir atracción hacia personas del mismo sexo.

Se le había excomulgado por serias transgresiones que infringían sus convenios del templo y las responsabilidades hacia sus hijos, tuvo que escoger entre intentar vivir el Evangelio o seguir en un curso contrario a sus enseñanzas. “Sabía que sería difícil”, escribió él, “pero no me imaginaba por lo que tendría que pasar”.

En la carta describe el vacío, la soledad y el increíble dolor que experimentó en lo profundo de su alma al tratar de regresar a la Iglesia. Oró fervientemente pidiendo perdón, a veces durante horas. Recibió fortaleza a través de la lectura de las Escrituras, de la compañía de un obispo amoroso y de bendiciones del sacerdocio; pero, lo que finalmente marcó la diferencia, fue la ayuda del Salvador.

El hombre explicó: ” sólo por medio de Él y de Su Expiación Ahora siento una inmensa gratitud. A veces mis sufrimientos han sido casi más de lo que podía soportar, y aún así, tan pequeños comparados con lo que Él sufrió. Donde antes había tinieblas en mi vida, ahora hay amor y gratitud”. Agrega: “Algunas personas dicen que es posible cambiar y que la terapia es la única respuesta.

Saben mucho sobre el tema y pueden ayudar mucho a los que luchan con ese problema, sin embargo, me temo que olvidan incluir a nuestro Padre Celestial en el proceso. Si va a suceder un cambio, sucederá de acuerdo con la voluntad de Dios. También me preocupa que muchas personas se concentren en las causas de la atracción hacia personas del mismo sexo No hay necesidad de determinar por qué tengo esa debilidad.

  • Desconozco si nací con ella o si hubo factores ambientales que contribuyeron a ello; el hecho es que tengo este problema en mi vida y lo que importa es lo que haga con él de aquí en adelante” (Carta del 25 de marzo de 2005).
  • Las personas que escribieron estas cartas saben que la expiación de Jesucristo y el remedio que brinda hacen mucho más que proporcionarnos la oportunidad de arrepentirnos de nuestros pecados.

La Expiación también nos da la fortaleza para soportar “dolores, aflicciones y tentaciones de todas clases”, ya que nuestro Salvador también tomó sobre sí “los dolores y las enfermedades de su pueblo” (Alma 7:11). Hermanos y hermanas, si su fe, sus oraciones y el poder del sacerdocio no los sanan de las aflicciones, el poder de la Expiación con seguridad les dará la fortaleza para sobrellevar la carga.

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados”, dijo el Salvador, “y yo os descanso para vuestras almas” (Mateo 11:28–29). Al enfrentarnos con los desafíos de la vida terrenal, ruego por cada uno de nosotros, como el profeta Mormón oró por su hijo Moroni, que “Cristo anime, y sus padecimientos y muerte y su misericordia y longanimidad, y la esperanza de su gloria y de la vida eterna, reposen en mente para siempre” (Moroni 9:25).

Testifico de Jesucristo, nuestro Salvador, que nos invita a todos venir a Él y a ser perfeccionados en Él. Jesús vendará nuestras heridas y sanará a los que se hallan con pesadas cargas. En el nombre de Jesucristo. Amén. : Él sana a los que están cargados

¿Por qué ligera es mi carga?

Mateo 11:29-30 NVI Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus almas. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana ».

¿Qué es romper todo yugo?

¿Qué es un yugo en la Biblia? “Carguen con mi yugo. Mi yugo es suave”. Estas palabras de Jesús causan extrañeza a todos. Sobre todo, a los campesinos familiarizados con ver una yunta de bueyes unidos por un yugo. ¿Qué querrá decir el Señor con eso del yugo? Habrá que volver a leer la Biblia para descubrir el sentido de yugo.

  1. Se puede definir yugo como un armazón que se coloca sobre el cuello de dos animales para que tiren de un arado o de una carreta.
  2. De esta palabra se transmite la idea de “uncir; juntar; unir entre sí”.
  3. En la Biblia puede designar un “par” (dos burros.
  4. Jue 19,3): una “yunta” (Eliseo se alejó de la yunta de bueyes, 1Re 19,19) o una “yugada”, la medida de tierra.

También significa “vara”, con que los levitas trasladaron a hombros el Arca de Yahvé. (1Cro 15,15), o “percha” con el que una persona transportaba mercancías sobre los hombros, distribuyendo equitativamente el peso en ambos extremos de la barra. La palabra yugo además tiene el sentido figurado, como llevar cargas.

Para los esclavos el yugo representaba apropiadamente su condición de opresión, sufrimiento. Ustedes son ahora malditos, serán esclavos para siempre, partirán leña y traerán agua para la Casa de mi Dios. (Jos 9,23). ¿No saben cuál es el ayuno que me agrada? Romper las cadenas injustas, desatar las amarras del yugo, dejar libres a los oprimidos y romper toda clase de yugo.

(Isa 58,6-9). Expresa la sujeción a otra persona, a un gobernante o una nación: A Roboán le dijeron: Tu padre nos impuso un duro yugo. Si nos liberas de esos trabajos forzados, de ese pesado yugo. (1Re 12,4). Un yugo de hierro denotaba una esclavitud más severa que un yugo de madera.

  • Ellos pondrán sobre tu cuello un yugo de hierro hasta que te destruyan del todo.
  • Dt 28,48).
  • Del mismo modo, quitar el yugo significaba liberación de la opresión.
  • Así se representaba la libertad de la “casa de la esclavitud” en Egipto: Rompí el yugo para que salieran ustedes.
  • Lv 26,13).
  • Cuando la ciudad de Jerusalén cayó ante el rey Nabucodonosor, sus habitantes quedaron bajo el yugo pesado de Babilonia.
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Tú hiciste caer tu pesado yugo. (Is 47,6).

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Si bien es cierto que tanto las personas como las naciones han oprimido a sus semejantes, Dios nunca ha impuesto un yugo opresor sobre sus fieles siervos. La Ley que Dios dio a la nación de Israel era un yugo, puesto que los colocaba bajo obligaciones y responsabilidades para con Él.

Este fue el argumento de Pedro al mostrar que no era necesario imponer a los cristianos gentiles la obligación de observar la “ley de Moisés”. ¿Por qué quieren poner sobre el cuello de los discípulos un yugo que nuestros padres no fueron capaces de soportar, ni tampoco nosotros? (Hc 15,10). En tiempos de Jesús, los judíos se hallaban bajo el yugo de la Ley mosaica y, además, cargados con muchas tradiciones de hombres.

El Señor se lo explica y recrimina a los escribas y fariseos: Atan cargas pesadas y las ponen sobre los hombros de los hombres. (Mt 23:4). En la sociedad judía, el pueblo estaba sometido a muchas cargas o yugos. De ahí que se entienda su obra misericordiosa, al decir: Carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy paciente y humilde de corazón, y sus almas encontrarán descanso.

¿Qué es cargar con la cruz?

Tomar la cruz sobre ustedes y seguir al Salvador significa continuar con fe en la senda del Señor y no ceder a los hábitos mundanos.

¿Donde dice la Biblia no os unais en yugo desigual?

2 Corintios 6:14 RVR1960 – No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? Leer el capítulo completo

¿Por qué ligera es mi carga?

Mateo 11:29-30 NVI Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus almas. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana ».

¿Qué es lo que quiere decir la frase Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré?

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré En este domingo VI de Pascua celebramos en nuestra Archidiócesis la Pascua del Enfermo. En este año, dadas las tristes circunstancias que nos afligen no podremos celebrarla en la catedral de Sevilla, en la que en otros años administrábamos la unción de enfermos.

  • Siento que tampoco sea posible celebrarla en las parroquias.
  • La Pascua del Enfermo, es una jornada ya clásica en el calendario anual de las comunidades cristianas.
  • En ella se nos recuerda el quehacer y el compromiso que los cristianos tenemos con nuestros hermanos enfermos.
  • Ellos ocupan un lugar importante en el ministerio público de Jesús y, en consecuencia, deben de ocupar un lugar central en la vida de nuestras comunidades y en la vida personal de cada cristiano.

El papa Francisco, en el mensaje para la Jornada del Enfermo de este año, ha elegido como lema estas palabras de Jesús: Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré» (Mt 11,28). Estas palabras expresan la solidaridad del Hijo de Dios con la humanidad que sufre.

Jesús dirige esta invitación a los enfermos y a los heridos por el peso de la prueba y les ofrece su misericordia, es decir, su persona salvadora. Jesús iba por la vida viendo, mirando con profundidad e interés. No pasa de largo, sino que se detiene para abrazar con ternura a las personas, sin descartar a nadie, e invita a cada uno a acercarse a Él para experimentar su ternura.

Jesús vivió la pobreza, la emigración y la persecución y se hizo débil, viviendo la experiencia humana del sufrimiento. Sólo quien vive en primera persona esta experiencia sabrá ser consuelo para otros. En la atención al enfermo, a veces se percibe una cierta carencia de humanidad, cuando sería más necesario personalizar el modo de acercarse al enfermo, añadiendo al curar el cuidar con profesionalidad, pero también con ternura y amor, no olvidando a la familia que sufre, y a su vez pide consuelo y cercanía.

El Papa se dirige en su mensaje a quienes a causa de la enfermedad están cansados y agobiados, y les invita a refugiarse bajo la mirada y el corazón de Jesús. Allí encontrarán luz para los momentos de oscuridad y esperanza para su desconsuelo. En Jesús encontrarán fuerza para afrontar las inquietudes y las preguntas que surgen en su corazón en la noche del cuerpo y del espíritu que supone toda enfermedad.

El Papa dice también a los enfermos que la Iglesia quiere ser la “posada” del Buen Samaritano que es Cristo (cf. Lc 10,34), es decir, la casa en la que pueden encontrar al Señor y también familiaridad, acogida, ternura y consuelo. Se dirige después el Papa al personal sanitario, médicos, enfermeros, personal auxiliar y administrativo, y también a los voluntarios que se ofrecen para visitar y acompañar al enfermo haciendo sentir la presencia de Cristo, que brinda consuelo y se hace cargo de la persona enferma curando sus heridas.

A todos ellos me dirijo para pedirles que consideren que cada intervención diagnóstica, preventiva, terapéutica, de investigación, cada tratamiento o rehabilitación se dirige a la persona enferma. El sustantivo persona siempre está antes del adjetivo enferma, Por lo tanto, es necesario que en su servicio tengan siempre presente la dignidad y la vida de la persona, sin ceder a actos que conduzcan a la eutanasia o al suicidio asistido, ni siquiera cuando el estado de la enfermedad sea irreversible.

La vida es sagrada y pertenece a Dios, por lo tanto, es inviolable. Debe ser acogida, tutelada, respetada y servida desde que su nacimiento hasta su ocaso: lo requieren simultáneamente la razón y la fe en Dios, autor de la vida. En ciertos casos, la objeción de conciencia es para ellos una elección necesaria para ser coherentes con el “sí” a la vida y a la persona.

En cualquier caso, su profesionalidad, animada por la caridad cristiana, será el mejor servicio al primer derecho humano, el derecho a la vida. Aunque a veces no pueden curar al enfermo, sí que pueden siempre cuidarlo con gestos y procedimientos que le den alivio y consuelo. En esta Pascua del Enfermo hemos de pensar en los numerosos hermanos y hermanas que, en todo el mundo, no tienen la posibilidad de acceder a los tratamientos, porque viven en una pobreza extrema.

Dios quiera que los países ricos les ayuden a salvaguardar su derecho a la salud. Que Dios pague a los médicos voluntarios que cada año van en sus vacaciones a los países del Tercer Mundo al servicio de los enfermos como samaritanos de sus hermanos. Encomiendo a la Virgen María, Auxilio de los cristianos y Salud de los enfermos, a todos los enfermos, a sus familias y a los agentes sanitarios.

¿Qué enseñanza nos deja Mateo 11 28 30?

Dios continúa invitándonos, deseando lo que es bueno para nosotros/as. Éste es el Dios que nos lleva a aguas tranquilas, que desea que ese trabajo sea servicio, no esclavitud. Se nos promete la ayuda gentil y humilde que necesitamos para que caminemos con más ligereza en la vida, sabiendo que Él está con nosotros.

¿Qué significa la palabra yugo en griego?

Etimología – Del latín iugum y éste del griego antiguo ζυγόν del verbo ζεύγνυμι (” unir “).