Que Es La Identidad Corporal En La Educacion Fisica?

Que Es La Identidad Corporal En La Educacion Fisica
La identidad corporal, cultural y colectiva Que Es La Identidad Corporal En La Educacion Fisica Angel Villalobos Hay temas y conceptos que pueden pensarse desde la disciplina de la educación física, como lo es la identidad, esto desde tres conceptos ligados entre si y que a continuación trataré de desarrollar por medio de las siguientes preguntas: ¿Es posible que la identidad cultural vaya de la mano con la identidad corporal? ¿Puede la primera determinar o influir en la segunda? ¿O esta influencia se manifiesta de manera inversa? En el diccionario de la Real Academia de la lengua Española encontramos las siguientes definiciones referentes a la identidad, que ya de antemano relacionan la identidad individual con la identidad colectiva, las cuales cito a continuación; “conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracterizan frente a los demás”; “conciencia que una persona o colectividad tiene de ser ella misma y distinta a las demás”; con lo anterior podemos entender la identidad desde dos sentidos, individual, es decir como sujeto; pero también de manera colectiva, lo cual puede ser referido a la sociedad de diversas culturas.

En educación física manejamos más el concepto de identidad corporal de una manera individual, como se menciona en el glosario del programa de estudios 2009; describiéndolo como el reconocimiento del cuerpo propio y sus partes, en conjunto con los movimientos y posturas que van implícitas en la comunicación de las emociones; viendo el cuerpo como algo individual en conjunto con sus partes o segmentos y los movimientos que puede realizar el sujeto con cada una de estas partes, la comunicación corporal de las emociones.

Esto porque para la educación física es un aspecto fundamental el trabajo desde y con la corporeidad, siendo esta la conciencia que tenemos de nuestro propio cuerpo y que se manifiesta mediante gestos, posturas, mímicas, vivencias, deseos, motivaciones, que se expresan mediante nuestra propia práctica; esto consultado también en el glosario del programa de estudios 2009.

Como menciona Grasso (2008), el hablar de corporeidad es hablar de un concepto plural, múltiple y diverso de una persona, ese que a su vez no tiene otro igual, que es único e irrepetible; que estando este inmerso en un grupo de sujetos, son absolutamente diversos. Esta es la base de la educación física, de aquí parten y nacen los demás conceptos, es por medio de la actividad física y de la corporeidad que formamos y educamos sujetos únicos, que conviven con otros y que son diferentes entre sí, ¿pero qué pasa cuando se habla de una identidad colectiva? Esa identidad que se forma en pequeños grupos, comunidades, regiones, etc.

IDENTIDAD CORPORAL

Y que comparten rasgos y aspectos que los hacen iguales entre sí pero distinto de otros grupos sociales. Como mencionan Mercado y Hernández (2009), la globalización ha construido dos nuevas corrientes o tipos de identidades, las que se están generando por el constante tránsito de personas por todas las fronteras, que como resultado forman otras identidades derivado de la convivencia de individuos de diferentes latitudes en diversos países o regiones; y las que se resisten a abandonar su cultura, reivindicando lo propio, conservando y compartiendo sus elementos con las nuevas generaciones en un esfuerzo por su preservación.

Por generaciones se transmiten rasgos culturales entre los cuales se encuentran los que involucran el movimiento, podemos mencionar como ejemplo, los juegos, bailes y danzas propias de una región o comunidad ya que a través de estos aspectos se va formando también una identidad colectiva, ya que en conjunto comparten este mismo interés y pueden llegar a apropiarse de ellos continuando así con ese legado ancestral de los pueblos.

Como menciona Aguado (2019), cada cultura influye en la construcción del sujeto de manera individual siendo parte de esta, permitiendo la construcción del sujeto que se convierte en reproductor de su cultura.

  • Entonces podemos decir que un sujeto se construye su propia identidad (identidad corporal) de una manera individual pero que al encontrarse inmerso dentro de un grupo social adopta posturas y rasgos (corporales) de una identidad colectiva y estos a su vez continúan desarrollándose en conjunto adoptando todos los elementos de la identidad cultural.
  • Con esto se puede dar una muestra de que la identidad corporal va de la mano con la identidad cultural y colectiva, ya que con este enlace se contribuye a la construcción de ambas; en resumen y para concluir, un aspecto fundamental en la educación física es el trabajo de la corporeidad por medio del juego haciendo posible la construcción de una identidad corporal que colabore en la preservación de la identidad cultural de nuestros pueblos.
  • REFERENCIAS

Ester Graso, A. (2008). La palabra corporeidad en el diccionario de educación física. Portal deportivo. Año 1, 4, 1–10. Giménez, G. (Ed). (2019). México Las culturas hoy. Universidad nacional autónoma de México, Instituto de investigaciones sociales. Mercado Maldonado.A.

  1. Twitter. @Asantiagovilla1
  2. Licenciado en Educación Física
  3. Maestro en didáctica de la Educación Física
  4. Docente. Escuela Primaria Amado Nervo
  5. Tonalá, Chiapas.

: La identidad corporal, cultural y colectiva
Ver respuesta completa

¿Cómo se construye la identidad corporal de la Educación Física?

Abstract: – La construcción de esta identidad corporal del niño es el punto de partida de las diversas posibilidades de acción que puede ejecutar para relacionarse con el mundo externo; se puede lograr a partir de la identificación de las partes del esquema corporal que permite conocer al niño las partes de su cuerpo, las funciones que cumplen cada uno y las actividades que puede hacer con ellos.

Esta investigación buscó determinar si la identificación de las partes del esquema corporal influye en la construcción de la identidad corporal de los niños del Nivel Inicial. Se llegó a concluir que adquirir conocimiento de las partes del esquema corporal tiene una gran influencia sobre el niño para la formación de su identidad corporal.

Show full item record
Ver respuesta completa

¿Por qué es importante la identidad corporal en Educación Física?

Es fundamental propiciar el conocimiento de sus diferencias y semejanzas. Contribuir a la mismidad y continuidad de los alumnos, a la construcción del estado y del proceso de identidad corporal de cada uno de ellos y del grupo en particular, a la interacción constante de las variables subjetiva, operativa y preceptiva.
Ver respuesta completa

¿Qué es la identidad corporal actividades?

¿Cómo mejorar el esquema corporal y conocer nuestros cuerpo desde pequeños? – Se trata de la imagen mental que tiene de nuestro cuerpo, en relación al espacio y los elementos que lo rodean. Esta imagen mental va evolucionando con él o ella a la vez que van madurando y tomando conciencia de las partes que lo conforman y sus límites y posibilidades.
Ver respuesta completa

¿Qué es la identidad corporal y cómo está compuesto?

REVISIÓN Imagen corporal; revisión bibliográfica Body image; literature review Raquel Vaquero-Cristóbal 1, Fernando Alacid 1, José María Muyor 2 y Pedro Ángel López-Miñarro 3 1 Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Universidad Católica de San Antonio.2 Facultad de Educación.

  • Universidad de Almería.3 Facultad de Educación.
  • Universidad de Murcia.
  • Dirección para correspondencia RESUMEN Introducción: En los países desarrollados existen en la actualidad unos estándares de belleza basados en modelos prodelgadez, que son interiorizados por los adolescentes y los jóvenes, sobre todo en el caso de las mujeres, suponiendo un factor de riesgo para el desarrollo de alteraciones de la imagen corporal y su percepción.

Objetivo: Analizar el estado actual de las investigaciones sobre la imagen corporal, las variables sociodemográficas que influyen sobre ella y su relación con la composición corporal, la realización de dietas, los trastornos de la conducta alimentaria, el deporte y los programas de intervención y prevención.

  1. Metodología: Se realizó una búsqueda bibliográfica en Medline, ISI Web of Knowledge y Dialnet, así como una búsqueda manual entre las referencias de los estudios seleccionados y en diferentes bibliotecas.
  2. Resultados y discusión: Una mayor influencia sociocultural está asociada a una mayor percepción de la grasa corporal, a una mayor insatisfacción con la imagen corporal y a una menor valoración del autoconcepto físico general.

Esto lleva a una gran cantidad de adolescentes y jóvenes a abusar de dietas restrictivas y a sufrir trastornos de la conducta alimentaria. Numerosos estudios han analizado la relación de la práctica deportiva con las alteraciones de la imagen corporal, encontrando resultados contradictorios.

Por otra parte, es necesario crear herramientas objetivas para detectar las alteraciones y profundizar en el diseño de programas de prevención e intervención con el fin de evitar la distorsión de la imagen corporal, sobre todo en aquellas franjas de edad donde la población es más vulnerable a este fenómeno.

Conclusiones: La excesiva preocupación sobre la imagen corporal trae como consecuencia la realización de dietas y alteraciones como los trastornos de la conducta alimentaria. Existen además otros factores que influyen sobre la imagen corporal y su percepción como es la realización de ejercicio físico, aunque los resultados sobre la relación de ambos factores son contradictorios.

  1. Por esto, es necesario profundizar más en el tema, creando herramientas para detectar las alteraciones y profundizar en el diseño de programas de prevención e intervención.
  2. Palabras clave: Composición corporal.
  3. Estructura corporal.
  4. Desórdenes alimentarios.
  5. Actividad física.
  6. ABSTRACT Introduction: Nowadays, in developed countries there are standards of beauty based on pro-thin models, which are internalized by adolescents and young people especially in the case of women, assuming it as risk factor for developing changes in body image and perception.

Objective: To analyze the current state of research in relation to body image, the sociodemographic variables that influence it, the relationship between body composition, conducting diets, eating disorders, sports and intervention programs and prevention, and the body image.

  • Methods: It was searched in Medline, ISI Web of Knowledge and Dialnet as well as a manual search among the references of selected studies and in different libraries.
  • Results and discussion: A increased socio-cultural influence is associated with a greater perception of body fat, greater body image dissatisfaction and lower self assessment of overall fitness.

This leads to a lot of teenagers and young adults to abuse to the restrictive diets and to suffer eating disorders. Numerous studies have analyzed the relationship between sports practice with body image disturbance; there are conflictive results. Moreover it is necessary to design objective tools to detect changes and enhance the design of prevention and intervention programs in order to avoid distortion of body image, especially in those age ranges where the population is more vulnerable to this phenomenon.

Conclusions: The excessive current preocupation about body image has resulted in the realization of diets and changes as eating disorders. There are other factors that influence body image and perception as the realization of physical exercise, although the results about the relationship between these factors are contradictory.

Therefore, further work is needed on the issue by creating tools to detect changes and enhance the design of prevention and intervention programs. Key words: Body composition. Body build. Eating disorders. Physical activity. Abreviaturas TCA: Trastornos de la conducta alimentaria.

  1. Introducción La imagen corporal es “la imagen que forma nuestra mente de nuestro propio cuerpo, es decir, el modo en que nuestro cuerpo se nos manifiesta” 1,
  2. Por tanto, la imagen corporal no está necesariamente correlacionada con la apariencia física real, siendo claves las actitudes y valoraciones que el individuo hace de su propio cuerpo.

Aquellos sujetos que, al evaluar sus dimensiones corporales, manifiestan juicios valorativos que no coinciden con las dimensiones reales presentan una alteración de la imagen corporal 2, La imagen corporal está formada por diferentes componentes: el componente perceptual (percepción del cuerpo en su totalidad o bien de alguna de sus partes), el componente cognitivo (valoraciones respecto al cuerpo o una parte de éste), el componente afectivo (sentimientos o actitudes respecto al cuerpo o a una parte de éste y sentimientos hacia el cuerpo) y el componente conductual (acciones o comportamientos que se dan a partir de la percepción) 3,4,

  • La preocupación anómala por la imagen corporal no es exclusiva de nuestros días.
  • Cada periodo de la historia cuenta con sus propios estándares de belleza y cada cultura desarrolla diferentes conceptos sobre la propia imagen, forma y decoración del cuerpo 5,
  • Como consecuencia de esto, la imagen corporal está influida por diferentes aspectos socioculturales, biológicos y ambientales 6-8,

En la actualidad existen unos estándares de belleza basados en modelos prodelgadez, suponiendo la internalización de estos ideales un factor de riesgo para el desarrollo de alteraciones de la imagen corporal 9, La insatisfacción corporal ocurre si un individuo interioriza el cuerpo ideal, el determinado culturalmente, y por comparación social concluye que su cuerpo discrepa de ese ideal 10,

  • Numerosos estudios han encontrado que las tendencias occidentales cada vez se difunden por un mayor número de países 11,12, por lo que la distorsión de la imagen corporal es un problema mundial que cada vez tiene una mayor influencia tanto en los países desarrollados como en vías de desarrollo.
  • Por todo esto, el objetivo de la presente revisión fue analizar el estado actual de las investigaciones sobre la imagen corporal, las variables sociodemográficas que influyen sobre ella y su relación con la composición corporal, la realización de dietas, los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), el deporte y los programas de intervención y prevención.

Metodología Se realizó una búsqueda bibliográfica en Medline, Isi Web of Knowlegde y Dialnet, buscando como palabras clave: imagen corporal (body image), composición corporal (body composition) y percepción corporal (body perception). Además de la búsqueda computadorizada se realizó una búsqueda manual entre las referencias de los estudios seleccionados.

Resultados y discusión Situación actual Aunque la atención a la apariencia y la figura ha existido siempre, en los últimos tiempos ha alcanzado proporciones sin precedentes. Actualmente la preocupación por el cuerpo, por el aspecto exterior o por alcanzar los vigentes cánones de belleza, mueve enormes cantidades de dinero, provoca ingente número de artículos periodísticos y de programas en medios audiovisuales, atrae la atención del público y ocasiona severas repercusiones sobre la salud 3,

La presión que ejerce la sociedad, sobre todo la familia 13, para alcanzar “la belleza corporal” es particularmente fuerte en las culturas occidentales, en las que ha aumentado el valor de la extrema delgadez y hay una obsesión colectiva por la imagen corporal 10,14,15, lo que ha llevado a que haya una preocupación excesiva por todo lo relativo al peso corporal 16,

Una mayor influencia socio-cultural está asociada a una mayor percepción de la grasa corporal, a una menor valoración del autoconcepto físico general y a una mayor insatisfacción con la imagen corporal 17, estando esto último relacionado con opiniones subjetivas sobre el peso y alteraciones en la dieta 18,19,

Otro reflejo de esta presión social y la insatisfacción con el propio cuerpo es el aumento del número de tratamientos dirigidos a modificar el cuerpo 20, Los valores e ideales relacionados con la imagen corporal se difunden a la sociedad fundamentalmente a través de los medios de comunicación 21,

En la publicidad se presentan una serie de imágenes que pueden provocar preocupación por la delgadez, insatisfacción corporal, frustración con el peso, miedo a no pertenecer al estándar social y, por tanto, mayor riesgo de padecer un TCA en la población objeto de estas campañas al comparar su figura corporal con imágenes publicitarias de delgadez, a las que se atribuye atractivo, felicidad, popularidad y éxito 22-24,

Esto sucede especialmente en el caso de las mujeres que leen revistas de moda y prestan más atención a los anuncios relacionados con la apariencia 22-25, Toro, Cervera y Pérez (1989) hicieron un análisis de la publicidad “pro-esbeltez” en las diez revistas femeninas más vendidas en España y observaron que uno de cada cuatro anuncios invitaba directa o indirectamente a perder peso 26,

En otro estudio se encontró una disminución del peso y de las medidas del pecho y caderas conforme avanzaban las ediciones del concurso “Miss América” 27, Por tanto, podría ser conveniente regular legislativamente estos aspectos ya que los medios de comunicación tienen una gran influencia sobre la percepción corporal, especialmente en las adolescentes y jóvenes.

Evolución de la imagen corporal con la edad La influencia de todo lo anteriormente expuesto se puede observar desde la niñez. En esta etapa se van conformando de forma natural y a través del juego las figuras ideales que más tarde en la preadolescencia o en la adolescencia intentarán poner en práctica 28,

  1. En un estudio sobre 213 niñas y 166 niños de 9 años de edad se halló que el deseo de tener un cuerpo más delgado, así como la motivación para seguir una dieta restrictiva, se daba en ambos sexos en todos los niveles de peso, siendo el porcentaje de niñas deseosas de adelgazar del 41% 29,
  2. Estos resultados han sido corroborados por otros estudios.

En una muestra de 200 preadolescentes mexicanos se encontró que un porcentaje potencialmente elevado (50%) estaba insatisfecho con su imagen corporal 28, impactando los estereotipos de extrema delgadez más en las niñas, lo que provoca que presenten peor autoestima general y corporal y muestren un mayor deseo de estar más delgadas en el futuro 30,

Las investigaciones que han comparado a niños y pre-adolescentes con adolescentes han indicado que con el paso de los años el problema es aún mayor. Mientras que el 55% de las niñas de 7 a 12 años desean estar más delgadas, en la adolescencia el porcentaje asciende hasta el 80%, presentándose en esta etapa también niveles de autoestima más bajos 31,

Por tanto, se encuentra que en la adolescencia los problemas de distorsión de la imagen corporal son muy preocupantes, debido a su gran incidencia y a que se mantienen durante largos periodos de tiempo. En esta línea, en un grupo de chicas británicas de 12 a 18 años de edad se ha encontrado que más del 50% deseaba adelgazar, cerca del 60% consideraba que debía de restringir su alimentación o modificar sus hábitos alimentarios y cerca del 20% se encontraba haciendo algún tipo de dieta restrictiva 32,

De hecho, hay un mayor porcentaje de adolescentes insatisfechos con su imagen corporal que satisfechos 33-35, Esto es especialmente relevante en las mujeres, ya que ellas están más influenciadas por los modelos estéticos corporales 10, Las adolescentes se ven fuertemente condicionadas por los medios de comunicación para adoptar y mantener las normas que impone la cultura de la delgadez 36,37,

Además, la insatisfacción que sufren los hombres es diferente a la de las mujeres, pues la de los primeros se debe a que quieren estar más fuertes, mientras que las mujeres quieren estar más delgadas y toman medidas para cambiar su imagen corporal con el fin de sentirse bien, independientemente del peso real que tengan 10,38,

También se ha encontrado que los adolescentes varones tienen mayor autoestima, un mayor atractivo físico y mejor forma física que las mujeres 17 ; esto a pesar de que los índices de masa corporal medios de las mujeres son inferiores a los de los varones y de que ellas presentan un menor nivel de sobrepeso y obesidad 39,

Esto se debe a que las mujeres tienen a sobreestimar su peso corporal, sobre todo en la zona de la cintura, el pecho y la cabeza, y por tanto desean perder algunos kilos para llegar a su peso ideal y acomodar su cuerpo a sus aspiraciones, lo que les lleva a tener altos niveles de insatisfacción corporal 40-43,

  • En los jóvenes sigue existiendo una gran preocupación respecto al peso corporal y a la figura, aunque hay estudios contradictorios al comparar la insatisfacción de los adolescentes y los jóvenes y al fragmentarlos en función del género.
  • Mientras que en varones se ha encontrado que los adolescentes están más obsesionados por la delgadez y sentimientos de ineficacia, aunque son los jóvenes lo que están más afectados por la influencia de los modelos sociales y la influencia de las situaciones sociales 44 ; en mujeres los datos son contradictorios.

Por un lado, hay estudios que exponen que las jóvenes muestran mayor insatisfacción corporal que las adolescentes 45, mientras que otros encuentran que las adolescentes se perciben con mayor obsesión por la delgadez, insatisfacción corporal y sentimientos de ineficacia 44,

  1. Lo que si que parece claro es que los jóvenes muestran un elevado deseo por estar delgados, especialmente las mujeres 15,16,46,47,
  2. Son ellas las que tienen más insatisfacción con su peso e imagen corporal 16,48,49, lo que les lleva a tener altos niveles de ansiedad 9,50,51,
  3. Este hecho puede estar relacionado con la asociación actual entre la delgadez y la belleza, en el sexo femenino 52,

No obstante, en numerosos estudios se ha encontrado que la mayoría de las mujeres tienen normopeso 53-56, habiendo entre un 25 y un 43% de mujeres con problemas de bajo peso 56,57, A pesar de todo esto, son altos los porcentajes de mujeres jóvenes que desearían tener menos grasa (en torno al 60%) 20,

Por tanto, encontramos que las mujeres, incluso cuando se encuentran en valores de normopeso y bajo-peso tienen una excesiva preocupación por estar delgadas 58 ; aunque se ha encontrado que son las personas con sobrepeso y obesidad las que mayor grado de insatisfacción con la imagen corporal presentan 20,59,

Sobre los motivos por los que las mujeres tienen estas percepciones hay dos tendencias. Algunos autores han encontrado que se debe al deseo de resultar atractivas 20, No obstante, hay otros autores que afirman que las mujeres tienen una imagen ideal menor que la que creen que los hombres consideraban atractivas, por lo que la delgadez en la mujer está influenciada por otros factores distintos al atractivo 60,

En relación a la edad adulta, se ha encontrado que las tendencias no cambian, siguiendo la misma línea de lo hallado en etapas anteriores. En muchos estudios se observa que una gran mayoría de mujeres quisiera pesar menos aunque presenten un peso absolutamente normal 61,62, De hecho, tienen una tendencia a seleccionar imágenes ideales y atractivas significativamente más delgadas de como se perciben 63,64,

En personas mayores se ha encontrado que los hombres se muestran más abiertos a las experiencias corporales de orden sensorial, sensual y estético y tienen mejor percepción de su imagen corporal que las mujeres, como consecuencia posiblemente de la presión de factores culturales.

  • No obstante, los parámetros relacionados con una percepción de la imagen corporal negativa disminuyen con la edad 65,
  • Esto puede ser consecuencia de que el anciano sufre un proceso de “adaptación pasiva” relacionado con la resignación 66,
  • También se encontró que las personas mayores solteras son por lo general más activas y tienen mejor percepción corporal que aquellos que están casados, viudos o divorciados, situándose estos últimos en el extremo contrario que los solteros 66,

En definitiva, la preocupación por la imagen corporal va desde la niñez hasta la vejez, mostrando una mayor incidencia en las mujeres adolescentes y jóvenes. Relación entre la realización de dietas restrictivas, los trastornos de conducta alimentaria y la imagen corporal Aunque el control del peso durante la juventud puede disminuir el riesgo de padecer enfermedades crónicas en la vida adulta 67, la preocupación excesiva por estar delgado puede llevar a prácticas negativas para la salud 68 que suponen un factor de riesgo para la desnutrición y también para TCA, asociados a los estándares culturales de belleza actuales 69,70,

A lo largo de las últimas décadas, la percepción de la imagen corporal se ha revelado como uno de los factores que más inciden y condicionan las elecciones alimentarias 71, Una muestra de ello es el creciente interés sobre la dietética que hay en la actualidad. En la mayoría de los casos las dietas traen como consecuencia una ingesta energética diaria menor de las cantidades recomendadas y saludables 39,

Así, a través de la abstinencia 72 o de la selección alimentaria, con la ayuda o sin ella de otros factores como el ejercicio físico, se han llegado a generalizar entre el conjunto de la población una serie de mecanismos individuales dirigidos a adecuar la imagen corporal a unos criterios estéticos predeterminados y orientados hacia la delgadez 73,

  • Esto es especialmente preocupante en las mujeres adolescentes puesto que la distorsión de la imagen que sufre un gran porcentaje de esta población les lleva a realizar dietas sin supervisión 74,
  • Diversos estudios han analizado la relación entre la satisfacción con la imagen corporal, el índice de masa corporal y la realización de dietas.
You might be interested:  Que Tipos Y Modalidades De Educacion Imparte La Unam?

No obstante, los resultados son contradictorios, ya que se ha encontrado que la posibilidad de realizar dieta no depende del peso corporal real del sujeto sino de la percepción que tenga de él 39, Mientras que unos estudios han encontrado que los que hacen dieta están más satisfechos con su imagen corporal 10, otros muestran que los hombres y mujeres que hacen dieta muestran altos valores de insatisfacción corporal respecto al índice de masa corporal 75,

  • La edad media para comenzar a hacer dieta se sitúa en los 12 y los 14 años para chicas y chicos respectivamente, manteniéndose esta conducta en el tiempo 10,
  • Las diferencias entre géneros también se aprecian cuando hay que elegir alimentos.
  • Mientras que los hombres prefieren productos de origen animal y lácteos, puesto que su objetivo es normalmente ganar músculo, las mujeres prefieren más verduras, frutas y menos cereales, ya que buscan bajar peso 38,

Si a todo esto se le añade la ausencia de supervisión médica con la que se suelen llevar a cabo las dietas, es fácil entender el grave peligro para la salud que puede entrañar el seguimiento de éstas 76, Existe una relación directamente proporcional entre el seguimiento de dietas intencionales y los TCA, y es que en los sujetos que realizan dieta el riesgo de padecer algún trastorno de este tipo a los quince años es ocho veces mayor que en aquellos que no hacen dietas restrictivas 77, como consecuencia de variables tanto cognoscitivas como comportamentales 78,

  • También debe tenerse en cuenta que la edad a la que se comienza a hacer dieta puede incrementar el riesgo de padecer un TCA, siendo estos trastornos más comunes en aquellos que comienzan a hacer dieta muy jóvenes 79,
  • En las últimas décadas los TCA, como son la anorexia y la bulimia nerviosa, han generado una importante atención social y un importante interés científico, analizando la etiología, clínica asociada, tratamientos eficaces, etc.

Los estudios sobre la etiología de los TCA son diversos ( tabla I ). Dado que la insatisfacción corporal se ha considerado clave dentro los posibles factores predisponentes, y las distorsiones perceptivas del tamaño corporal son un criterio diagnóstico, el estudio de la imagen corporal ha recibido gran atención dentro de este campo de estudio 89,

  • La distorsión acerca de la propia imagen es relativamente frecuente, pero depende del grado y repercusión en otras áreas de la vida para que adquiera una dimensión patológica.
  • Existe dificultad para establecer el punto de corte entre lo normal y lo anómalo, y por eso resulta necesario fijar criterios diagnósticos y una definición operativa clara 3,

Dentro de las alteraciones de la imagen corporal se pueden distinguir tres tipos 89 : – Alteraciones perceptivas: técnicas dirigidas a evaluar el grado de distorsión o percepción del tamaño corporal. Para ello se mide la figura real y la que se cree tener y se comprueba el grado de distorsión.

  1. Alteraciones de aspectos subjetivos: técnicas que persiguen detectar alteraciones en las emociones, pensamientos, actitudes sobre la propia imagen.
  2. Aspectos varios.
  3. Entorno a la evaluación de imagen corporal, se han propuesto gran cantidad de técnicas que miden diversos aspectos.
  4. Los TCA son más frecuentes en la población joven, ya que los jóvenes están especialmente preocupados por el cuerpo y la apariencia física 90,

Numerosos estudios han sugerido que es necesario detectar las alteraciones de la percepción de la imagen corporal en esta etapa con el fin de prevenir la aparición de futuros TCA 9192, Otros estudios han analizado la influencia del género en los TCA.

  1. Se encontró que hay una gran prevalencia de mujeres, suponiendo las mujeres adolescentes y jóvenes entre el 90 y el 95% de total de sujetos afectados por TCA 93,
  2. Imagen corporal y composición corporal Pocos estudios han considerado como control las medidas reales de composición corporal en el análisis de la percepción de la imagen a pesar de que existen evidencias que demuestran que las medidas reales proporcionan mayor precisión al análisis de los datos 94,95,

En base a estos hallazgos, se han desarrollado numerosos métodos para comparar los valores reales de la composición corporal con la imagen corporal ( tabla II ). Las principales conclusiones de estos estudios son que el 52,3% de los hombres y el 38,7% de las mujeres se autoperciben correctamente; mientras que el 29,2% de los hombres y el 8,6% de las mujeres se ven más delgados de lo que son y el 18,5% de los hombres y el 41,1% de las mujeres más gordos. Además se halló que las mujeres con valores de IMC real correspondientes a normopeso y sobrepeso (IMC entre 20 y 29,9) se ven más gordas de lo que son en realidad, mientras que las obesas (IMC > 30) se autoperciben más delgadas. Por el contrario, los hombres con normopeso y los obesos se auto-perciben más delgados de lo que son, mientras que los que presentan sobrepeso se clasifican correctamente 55, En esta línea se ha encontrado que las mujeres universitarias tienden a sobreestimar el peso 101 y la grasa corporal 52, por lo que hay una baja correlación entre la grasa estimada y la real. En otros estudios se ha encontrado que las mujeres piensan que tienen menos masa muscular que la que realmente tienen 20 y que les gustaría tener más masa muscular y menos grasa de la que tienen, algo que es poco probable sin la realización de ningún tipo de ejercicio físico 20,100, por lo que el índice de insatisfacción corporal es elevado 20, estando más satisfechas las mujeres cuyo componente mesomórfico es moderado 100, Imagen corporal y actividad física En la actualidad el desarrollo de tecnologías de la información y las comunicaciones y los medios de transporte han descendido el nivel de actividad física en la vida cotidiana. Esto ha traído un aumento del sedentarismo, la obesidad y trastornos relacionados con la salud y la alimentación 102, Las relación entre imagen corporal y ejercicio físico permite constatar la existencia de dos tendencias o enfoques opuestos. Por un lado, hay una serie de estudios que muestran que la participación en ejercicio físico se relaciona con una imagen corporal positiva 103, afirmación que se ha constatado empíricamente a través de la aplicación de programas de intervención 104,105, Se ha encontrado que las personas más activas tienen una actitud más positiva hacia su propio cuerpo que los sujetos sedentarios 106, Esto es especialmente importante ya que se ha comprobado que el estado de salud, la imagen corporal percibida y la autoestima se relacionan significativa y positivamente 102,107, que la actividad física y el deporte son medios para mejorar la salud del sujeto y prevenir la obesidad 108 y que estas prácticas tienen un efecto positivo sobre el aspecto físico y el placer relacionado con la consecución de éste 109, Por esto, se ha propuesto que la práctica de ejercicio físico se debería explotar además de como medio de protección de la salud, como ámbito en el que explorar el placer corporal, la diversión y el goce 109, En el segundo grupo se encuentran aquellos estudios que apuntan a un efecto del ejercicio potencialmente negativo sobre la imagen corporal en base a la relación existente entre la influencia de la práctica y el rendimiento deportivo, la percepción corporal del sujeto y la posibilidad de sufrir TCA. Algunos estudios han encontrado que entre los factores de riesgo para el desarrollo de TCA en deportistas de élite se encuentra la influencia socio-cultural de la delgadez, la ansiedad del rendimiento deportivo y la auto-evaluación de los éxitos o fracasos deportivos; de tal forma que si estos factores conducen a una excesiva preocupación por el tamaño y la forma del cuerpo, hay una mayor probabilidad de que aparezca un TCA 110, De hecho, los TCA se presentan con relativa frecuencia en deportes en los que es importante el control del peso corporal, tales como gimnasia rítmica, patinaje artístico o deportes de resistencia. Confirmando esto, se ha encontrado que la percepción de la imagen corporal depende fuertemente del tipo de deporte, siendo las personas que realizan actividades de fitness las que poseen peor imagen corporal. Además, se encontró que la práctica deportiva organizada se asocia con una imagen corporal positiva, por lo que se propone ésta como un componente de la prevención de las alteraciones de la imagen corporal 111, La incidencia es mayor en mujeres jóvenes 75, manifestándose con frecuencia una baja autoestima, una imagen corporal distorsionada en la que el cuerpo es percibido con un exceso de peso, ineficiencia, perfeccionismo y un sentimiento de pérdida de control, con un mecanismo compensatorio ejercido a través de la manipulación de la comida y la utilización de métodos inadecuados de control del peso 112 ; lo que junto con los intentos de perder peso, muchas veces por recomendación del entrenador, los incrementos del volumen de entrenamiento, rasgos de la personalidad que llevan a preocupación excesiva por la imagen corporal, o lesiones y traumatismos, pueden desembocar en un TCA 113, Estos TCA pueden provocar irregularidades del ciclo menstrual, reducción de la densidad mineral ósea y osteoporosis, dando lugar a la denominada tríada de la atleta femenina. La reducción de la ingesta calórica unida al desequilibrio hidroelectrolítico que ocurre en muchos casos, van a producir tanto una disminución de la fuerza, como de la resistencia, velocidad, tiempo de reacción y nivel de concentración del deportista. Además, pueden aparecer problemas cardiovasculares, una mayor incidencia de fracturas y pérdidas de potencia muscular y resistencia que repercuten negativamente sobre el rendimiento y aumentan el riesgo de lesiones 112, Su tratamiento requiere un abordaje multidisciplinar, con participación de médicos, psicólogos/psiquiatras, nutricionistas, entrenador y familia del deportista, siendo especialmente importantes las medidas preventivas 113, Programas de intervención y prevención Debido a la importancia que tiene la imagen corporal, en algunos estudios se han propuesto programas para mejorarla y por consiguiente reducir la ocurrencia de problemas clínicos. Para ello se ha expuesto la necesidad de llevar a cabo programas de prevención para evitar los TCA, sobre todo en aquellas poblaciones en las que es más probable que esto aparezca, como puede ser el caso de las mujeres jóvenes que realizan dieta y tienen una gran preocupación por su imagen corporal 78, con el fin de evitar la insatisfacción corporal y el uso de dietas reductoras de peso innecesarias. Así también es preciso promocionar hábitos saludables de alimentación y de ejercicio físico 39, Conclusiones En este artículo se ha llevado a cabo una revisión bibliográfica sobre la imagen corporal y su relación con diversos aspectos con el fin de conocer el estado actual de la investigación. La preocupación actual excesiva sobre la imagen corporal como consecuencia de diversos factores está provocando una gran cantidad de alteraciones sobre la percepción, que traen como consecuencia, en muchos casos, la realización de dietas y alteraciones como los TCA, buscando adecuar lo máximo posible la imagen corporal a los ideales de la sociedad. Existen además otros factores que influyen sobre la imagen corporal y su percepción como es la realización de ejercicio físico, aunque los resultados sobre la relación de ambos factores son contradictorios. Debido al gran aumento que están sufriendo estas alteraciones en la sociedad actual, es necesario profundizar más en el tema, crear herramientas para detectar las alteraciones y profundizar en el diseño de programas de prevención e intervención en los adolescentes y jóvenes mujeres, ya que son las poblaciones más afectadas por estos fenómenos, aunque las alteraciones de la imagen corporal están presentes en personas de todas las edades. Referencias 1. Schilder P. Image and appearance of the human body. Londres, Inglaterra: Kegan Paul, Trench Trubner and Co, 1935.2. Sepúlveda AR, Gandarillas A, Carrobes, JA. Prevalencia de trastornos del comportamiento alimentario en la población universitaria.5 o Congreso Virtual de Psiquiatría, 2004.3. De la Serna I. Introducción: alteraciones de la imagen corporal. Monog Psiquiatría 2004; 16 (2): 1-2.4. Thompson JK, Heinberg LJ, Altabe M, et al. Exacting beauty: Theory, assessment, and treatment of body image disturbance. Washington, Estados Unidos: American Psychological Association, 2002.5. Rodin J. Cultural and pshychosocial determinants of weight concerns. Ann Intern Med 1993; 119 (7): 643-5.6. Cogan J, Bhalla S, Sefa-Dedeh A, et al. A comparison study of United States and African students on perceptions obesity and thinnes. J Cross Cult Psychol 1996; 27 (1): 1996-8.7. Gupta MA, Chaturvedi SK, Chandarana PC, et al. Weight-related body image concerns among 18-24-years-old women in Canada and India. An empirical comparative study. J Psychosomatic Res 2000; 50 (4): 193-8.8. Levine MP, Solak L, Moodey AF, et al. Normative developmental challenges and dieting and eating disturbances in middle school girls. Int J Eat Disord 1994; 15 (1): 11-20.9. Zuvirie RM, Rodríguez MD. Psychophysiological reaction to exposure of thin women images in college students. Mex J Eat Disord 2011; 2 (1): 33-41.10. Acosta MV, Gómez G. Insatisfacción corporal y seguimiento de dieta. Una comparación transcultural entre adolescentes de España y México. Int J Clin Health Psychol 2003; 3 (1): 9-21.11. Craig P, Halavatau V, Comino E, et al. Perception of body side in the Tongan community: differences from and similirities to an Australian sample. Int J Obesity 1999; 23 (12): 1288-94.12. Craig PL, Swinburn BA, Matenga T, et al. Do Polynesians still believe that big is beautiful? Comparasion of body size perceptions and preferences of Cook Islands, Maori and Australians. New Zeal Med J 1996; 109 (1023): 200-3.13. Liberal S, Pérez ML, Latorre M, et al. La imagen corporal en relación con los TCA en adolescentes vascos de 12 a 18 años. Rev Psicodidáctica 2003; 15-16: 65-74.14. Stice E, Bearman SK. Body image and eating disturbances prospectively predict growth in depressive symptoms in adolescent girls: A growth curve analysis. Dev Psychol 2001; 37(5): 597-607.15. Taylor CB, Sharpe T, Shisslak C, et al. Factors associated with weight concerns in adolescent girls. Int J Eat Disord 1998; 24(1): 31-42.16. Arroyo M, Rocandio P, Ansótegui A. Percepción de la imagen corporal en estudiantes de la Universidad del País Vasco. Zainak 2005; 27: 55-63.17. Fernández J, Marcó M, de Gracia M. Autoconcepto físico, modelo estético e imagen corporal en una muestra de adolescentes. Psiquis 1999; 20 (1): 27-38.18. Bunnell DW, Cooper PJ, Hertz S, et al. Body image concerns adolescent. Int J Eat Disord 1992; 11: 79-83.19. Button E. Self-esteem in girls aged 11-12 baseline findings from planned prospective study of vulnerability to eating disorders. J Adolescence 1990; 13 (4): 407-13.20. Arroyo M, Ansotegui L, Lacerda F, et al. Valoración de la composición corporal y de la percepción de la imagen en un grupo de mujeres universitarias del País Vasco. Nutr Hosp 2008; 23(4): 366-72.21. Gómez Peresmitré G, Acosta MV. Imagen corporal como factor de riesgo en los trastornos de la alimentación: una comparación transcultural entre México y España. Clínica y Salud 2000; 11 (1): 35-58.22. Botta RA. For your health? The relationship between magazine reading and adolescents body image and eating disturbances. Sex Role 2003; 48 (9-10): 389-99.23. Morry MM, Staska SL. Magazine exposure: internalization, self objectification, eating attitudes, and body satisfaction in male and female. Can J Behav Sci 2001; 33 (4): 269-79.24. Turner SL, Hamilton H, Jacobs M, et al. The influence of fashion magazines on the body image satisfaction of college women: an exploratory analysis. Adolescence 1997; 32 (127): 603-14.25. Durkin SJ, Paxton SJ. Predictors of vulnerability to reduced body image satisfaction and psychological wellbeing in response to exposure to idealized female media images in adolescent girls. J Psychosom Res 2002; 53 (5): 995-1005.26. Toro J, Cervera M, Pérez P. Body shape publicity and anorexia nervosa. Soc Psych Psych Epid 1989; 23 (2): 132-6.27. Garner DM, Garfinkel PE, Schwartz D, et al. Cultural spectators of thinness in women. Psychol Med 1980; 10: 647-56.28. Gómez Peresmitré G. Alteraciones de la imagen corporal en una muestra de escolares mexicanos preadolescentes. Rev Mex de Psicol 1997; 14 (1): 31-40.29. Hill AJ, Robinson A. Dieting concens have a functional effect on the behaviour of nine-year old girls. Brit J Clin Psychol 1991; 30 (Pt 3): 265-7.30. Trujano P, Nava C, Gracia M, et al. Trastorno de la imagen corporal: un estudio con preadolescentes y reflexiones desde la perspectiva de género. An Psicol 2010; 26 (2): 279-87.31. Maloney MJ, McGuire J, Daniels SR, et al. Dieting behaviour and eating attitudes in children. Paediatrics 1989; 84: 482-9.32. Davies E, Furnham A. Body satisfaction in adolescent girls. Brit J Med Psychol 1986; 59: 279-87.33. Gómez Peresmitré, G. Peso real, peso imaginario y distorsión de la imagen corporal. Rev Mex Psicol 1995; 12: 185-198.34. Pineda G. Imagen Corporal asociada a la edad de la menarca en una muestra de estudiantes preadolescentes. Fes Zaragoza (UNAM), España: Tesis de Licenciatura, 2000.35. Rodin J, Silberstein LR, Striegel-Moore RH. Women and weight: A normative discontent,. En TB Sanderegger (ed.), Nebrasca Symposium on motivation: Psychology and gender. Lincoln, Estados Unidos: University of Nebraska Press, 1985, 267-307.36. Gómez Peresmitré G. Variables cognoscitivas y actitudinales asociadas con imagen corporal y desórdenes del comer: problemas de peso. Rev Mex Psicol 1993; 3: 95-112.37. Striegel-Moore RH, Silberstein LR, Rodin J. Toward an understanding of risk factors for bulimia. Am Psychol 1989; 41(3): 246-63.38. Nayeli M, Díaz C, Gómez BL, et al. Percepción de la imagen corporal, consumo de alimentos y actividad física en estudiantes de un colegio de bachilleres. Rev Esp Nutr Comun 2006; 12(3): 161-71.39. Ramos P, Rivera F, Moreno C. Diferencias de sexo en imagen corporal, control de peso e índice de masa corporal de los adolescentes españoles. Psicothema 2010; 22 (1): 77-83.40. Garner DM, Garfinkel PE. Body image in anorexia nervosa: measurements, theory and clinical implications. Int J Psychiat Med 1981; 11 (3): 263-84.41. Perpiñá C. Hábitos alimentarios, peso e imagen corporal. Ponencia presentada en Jornadas sobre trastornos del comportamiento alimentario. Barcelona, España: Marzo, 1989.42. Perpiñá C, Baños R. Distorsión de la imagen corporal: Un estudio en adolescentes. An Psicol 1990; 6 (1): 1-9.43. Perpiñá C, Ibáñez E, Capafons A. Trastornos alimenticios o el límite entre lo normal y lo patológico. An Psiq 1988; 4: 176-82.44. Esnaola I. Imagen corporal y modos estéticos corporales en la adolescencia y juventud. Análisis y modificación de conducta 2005; 31 (135): 5-24.45. Rivarola MF. La imagen corporal en adolescentes mujeres: su valor predictivo en trastornos alimentarios. Fundamentos en Humanidades. Universidad Nacional de San Luís 2003; 7-8 (1-2): 149-61.46. Davis C. Body image, dieting behaviors, and personality factors: A study of high performance female athletes. Int J Sport Psychol 1992; 23 (3): 179-92.47. Hill A, Oliver S, Rogers P. Eating in the adult world: The rise of dieting in childhood and adolescence. Brit J Clin Psychol 1992; 31 (Pt 1): 95-105.48. Leal L, Weise M, Dood D. The relationship between genders, symptoms of bulimia, and for stress. Addict Behav 1995; 20 (1):105-9.49. Salusso-Deonier CJ, Schwartzkopf RJ. Sex differences in body-cathexis associated with exercise involvement. Percept Mot Skills 1991; 73 (1): 139-45.50. Madrigal-Fritsch H, De Irala-Estévez J, Martínez-González MA, et al. Percepción de la imagen corporal como aproximación cualitativa al estado de nutrición. Salud Publica Mexico 1999; 41 (6): 479-86.51. Stice E, Maxfield J, Wells T. Adverse effects of social pressure to be thin on young women: an experimental investigation of the effects of “fat talk”. Int J Eat Disord 2003; 34 (1): 108-17.52. Tanaka S, Itoh Y, Hattori K. Relationship of body composition to body-fatness estimation in Japanese university students. Obes Res 2002; 10 (7): 590-6.53. González M, Caride B, Novoa T et al. Estado nutricional de una población de estudiantes universitarios de Galicia. Nutr Hosp 1999; 14 (3): 131-2.54. Míguez M, De la Montaña J, Isasi MC, et al. Evaluación de la distorsión de la imagen corporal en universitarios en relación a sus conocimientos de salud. Nutr Clín Diet Hosp 2009; 29 (2):15-23.55. Montero P, Morales EM, Carvajal A. Valoración de la imagen corporal mediante modelos anatómicos. Antropo 2004; 8: 107-16.56. Núñez C, Carvajal A, Turmero E, et al. Contribución al estudio de la composición corporal de un grupo de mujeres mediante análisis de impedancia bioeléctrica. Nutr Hosp 1994; 9 (4):262-7.57. Riba M. Estudio de los hábitos alimentarios en población universitaria y sus condicionantes. Universidad Autónoma de Barcelona, España: Tesis doctoral, 2002.58. Nishizawa Y, Kida K, Nishizawa K, et al. Perception of selfphysique and eating behavior of high school students in Japan. Psychiatry Clin Neurosci 2003; 57 (2): 189-96.59. Casillas-Estrella M, Montaño-Castrejón N, Reyes-Velázquez V, et al. A mayor IMC mayor grado de insatisfacción de la imagen corporal. Rev Biomed 2006; 17: 243-9.60. Fallon AE, Rozin P. Sex differences in perceptions of desirable body shape. J Abnormal Psychol 1985; 94 (1): 102-5.61. Gómez Peresmitré, G. Imagen Corporal: ¿Qué es más importante: “sentirse atractivo” o “ser atractivo”. Psicol Cienc Social 1998; 2 (1): 27-33.62. Raich RM, Deus J, Muñoz MJ, et al. Evaluación de la preocupación por la figura en una muestra de adolescentes catalanas. Rev Psiquiat Fac Med Barcelona 1991; 18 (5): 210-220.63. Gleaves DH, Cepeda-Benito A, Williams TL, et al. Body image preferences of self and others: a comparison of Spanish and American male and female college students. Eat Disord 2000; 8(4): 269-82.64. Shih MY, Kubo C. Body shape preference and body satisfaction of Taiwanese and Japanese female college students. Psychiatry Res 2005; 133 (2-3): 263-71.65. Berriel F, Pérez R. Imagen del cuerpo en los adultos mayores. El caso de la población montevideana. Rev Iberoamericana Psicomotricidad Técnicas Corporales 2004; 15: 43-54.66. Pichon-Rivière E. El proceso grupal. Del psicoanálisis a la psicología social. Buenos Aires, Argentina: Nueva Visión, 1985.67. Kannel WB, Dágostino RB, Cobb J. Effect of weight on cardiovascular disease. Am J Clin Nutr 1996; 63 (Suppl.): 419-22.68. Serdula MK, Collins ME, Williamson, et al. Weight control practices of U.S. adolescents and adults. Ann Intern Med 1993; 119 (7 Pt 2): 667-71.69. Folk L, Pedersen J, Cullari S. Body satisfaction and self-concept of thirdand sixth-grade students. Percept Mot Skills Apr 1993; 76 (2): 547-53.70. Thompson JK. Body image, eating disorders, and obesity: An integrative guide for assessment and treatment. Washington, Estados Unidos: American Psychological Association, 1996.71. Cáceres JJ. La incidencia de la preocupación por la imagen corporal e las elecciones alimentarias de los jóvenes. Zainak 2005; 27: 165-77.72. Gracia M. Los trastornos alimentarios como trastornos culturales: la construcción social de la anorexia nerviosa. En: Gracia M. Somos lo que comemos. Estudios de alimentación y cultura en España. Barcelona, España: Ariel, 2002.73. Fischler C. El (h)omnívoro. Madrid, España: Anagrama, 1995.74. Olesti-Baiges M, Martín N, Riera A, et al. Valoración de la propia imagen corporal en adolescentes femeninas de 12 a 21 años de la ciudad de Reus. Enfermería Clínica 2007; 17 (2): 78-84.75. Davis C, Shapiro CM, Elliott S, et al. Personality and other correlates of dietary restraint: An age by sex comparation. Pers Indiv Differ 1993; 14 (2): 297-305.76. Eisenberg ME, Neumark-Sztainer D, Story M, et al. The role of social norms and friends’ influences on unhealthy weight-control behaviors among adolescent girls. Soc Sci Med 2005; 60(6): 1165-73.77. Patton GC, Johnson-Sabine E, Wood K, et al. Abnormal eating attitudes in London schoolgirls a prospective epidemiological study: Outscore twelve-month follow-up. Psychol Med 1990; 20: 383-94.78. Lameiras M, Calado M, Rodríguez Y, et al. Hábitos alimentarios e imagen corporal en estudiantes universitarios/as sin trastornos alimentarios. Int J Clin Health Psychol 2003; 3 (1): 23-33.79. Polivy J, Herman CP. Dieting and bingeing: A causal analysis. Am Psychol 1985; 40 (2): 193-201.80. Buendía J, Rodríguez M. Anorexia nervosa and body image. Puerto Rico: Actas del XXV Congreso Interamericano de Psicología, 1995.81. Smith ML, Glass GV. Meta-analysis of psychotherapy outcome studies. Am Psychol 1977; 32: 752-760.82. Bruch H. Perceptual and conceptual disturbance in anorexia nervosa. Psychosomatic Med 1962; 24: 187-194.83. Crisp AH, Kalucy RS. Aspects of the perceptual disorder in anorexia nervosa. Brit J Med Psychol 1974; 47: 349-61.84. Garner DM, Garfinkel PE, Stancer C, et al. Body image disturbances in anorexia nervosa and obesity. Psychosom Med 1976; 38: 327-36.85. Halmi K, Goldberg S, Cunningham S. Perceptual distortion of body image in adolescent girls. Psychol Med 1977; 7: 253-57.86. Touyz SW, Beumont PJ, Collins JK, et al. Body shape perception and its disturbance in anorexia nervosa. British Journal of Psychiat 1984; 144: 167-71.87. Sepúlveda A, Botella J, León JA. La alteración de la imagen corporal en los trastornos de la alimentación: un meta-análisis. Psicothema 2001; 13 (1): 7-16.88. Unikel C, Gómez-Peresmitré G. Validez de constructo de un instrumento para la detección de factores de riesgo en los trastornos de la conductra alimentaria en mujeres mexicanas. Salud Mental 2004; 27 (1): 38-49.89. Baile JI. ¿Qué es la imagen corporal? Cuadernos del Marqués de San Adrián 2003; 2: 53-70.90. Monleón MC, Perpiñá C, Botella C, et al. Imagen corporal y restricción alimentaria en adolescentes. An Pediatr 2003; 58 (3):268-72.91. Sánchez-Villegas A, Madrigal H, Martínez-González MA, et al. Perception of body image as indicator of weight status in the European Union. J Hum Nutr Diet 2001; 14 (2): 93-102.92. Vidal S. Factores socioculturales y relaciones interpersonales en la anorexia nerviosa. En: VJ Turón Gil. Trastornos de la alimentación. Anorexia nerviosa, bulimia y obesidad. Barcelona, España: Editorial Masson SA, 1997.93. Anaya F. El sexo, factor relevante en los trastornos de la conducta alimentaria. Enfermería Clín 2004; 14 (4): 230-4.94. Fingeret MC, Gleaves DH, Pearson CA. On the methodology of body image assessment: the use of figural rating scales to evaluate body dissatisfaction and the ideal body standards of women. Body Image 2004; 1 (2): 207-12.95. Williamson DA, Gleaves DH, Watkins PC, et al. Validation of self-ideal body size discrepancy as a measure of body dissatisfaction. J Psychopathol Behav Assess 1993; 15 (1): 57-68.96. Choi PY, Pope HG, Olivardia R. Muscle dysmorphia: a new syndrome in weightlifters. Br J Sports Med 2002; 36 (5): 375-7.97. Olivardia R. Mirror, mirror on the wall, who s the largest of them all? The features and phenomenology of muscle dysmorphia. Harv Rev Psychiatry 2001; 9 (5): 254-9.98. Chang VW, Christakis NA. Self-perception of weight appropriateness in the United States. Am J Prev Med 2003; 24 (4):332-9.99. Eston RG. Use of the body mass index (BMI) for individual counselling: the new section editor for Kinanthropometry is “Grade 1 Obese, Overseigiht (BMI 27.3), but dense and “distinctly muscular” (FFMI 23.1). J Sports Sci 2002; 20 (7): 515-8.100. Lenart EB, Goldberg JP, Bailey SM, et al. Current and ideal physique choices in exercising and nonexercising college women from a pilot athletic image scale. Percept Mot Skills 1995; 81 (3): 831-48.101. Wardle J, Haase AM, Steptoe A. Body image and weight control in young adults: international comparisons in university students from 22 countries. Int J Obes 2006; 30 (4): 644-51.102. Urrutia S, Azpillaga I, de Cos GL, et al. Relación entre la percepción de estado de salud con la práctica físicodeportiva y la imagen corporal en adolescentes. Cuadernos Psicol Deporte 2010; 20 (Suppl.): 51-6.103. Camacho MJ. Imagen corporal y práctica de actividad física en la adolescencia. Universidad Complutense de Madrid, España: Tesis doctoral, 2005.104. Tucker LA, Mortell R. Comparison of the effects of walking and weight training programs on body image in middle-aged women: An experimental study. Am J Health Promot 1993; 8(1): 34-42.105. Williams PA, Cash TF. Effect of a circuit weight training program on the body images of collage students. Int J Eat Disord 2001; 30 (1): 75-82.106. Tornero I, Sierras A. Satisfacción corporal y actividad física en el alumnado de la facultad de ciencias de la educación de la universidad de Huelva. Córdoba, España: IV Congreso Internacional y XXV Nacional de Educación física, 2008.107. Abellán A. Percepción de estado de salud. Rev Mult Gerontol 2003; 13 (5): 340-2.108. Katzmarzyk P, Janssen, I, Ardern C. Physical inactivity, excess adiposity and premature mortality. Obes Rev 2003; 4(4): 257-90.109. Alley TR. Visual detection of body-weight change in young-women. Percept Mot Skills 1991; 73 (3): 904-6.110. Williamson, DA, Netemeyer RG, Jackman LP, et al. Structural equation modeling of risk-factors for the development of eating disorder symptoms in female atheletes. Int J Eat Disord 1995; 17 (4): 87-393.111. Camacho MJ, Fernández E, Rodríguez M. Imagen corporal y práctica de actividad física en las chicas adolescentes: incidencia de la modalidad deportiva. Rev Int Cienc Dep 2006; 3 (2): 1-19.112. Heras E, Palacios N, Sainz L. Alteración de la percepción de la imagen corporal en el deporte. Monografías Psiquiatría 2004; 16 (2): 32-40.113. Márquez S. Trastornos alimentarios en el deporte: factores de riesgo, consecuencias sobre la salud, tratamiento y prevención. Nutr Hosp 2008; 23 (3): 183-90. Dirección para correspondencia: Fernando Alacid. Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Universidad Católica de San Antonio. Campus de los Jerónimos, s/n.30107 Guadalupe. Murcia. E-mail: [email protected] Recibido: 21-VI-2012. Aceptado: 11-IX-2012.
Ver respuesta completa

You might be interested:  Reglas Que Hay En La Escuela?

¿Qué es el concepto de la identidad?

La identidad es considerada como un fenómeno subjetivo, de elaboración personal, que se construye simbólicamente en interacción con otros. La identidad personal también va ligada a un sentido de pertenencia a distintos grupos socio- cultura- les con los que consideramos que compartimos características en común.
Ver respuesta completa

¿Qué es la identidad y cuál es su importancia?

¿QUÉ ES LA IDENTIDAD PERSONAL? En psicología el concepto de identidad personal se refiere al sentido que damos a nuestro propio ser único, diferente a los demás y continuo en el tiempo. Es el guion mental que hacemos cada persona de los valores y comportamientos que nos ha transmitido nuestra cultura, integrándolos conforme a nuestras características individuales y nuestra experiencia social.

Es decir, la idea que tenemos de nuestra individualidad y de nuestra pertenencia a ciertos grupos, La función de la identidad es mantener nuestro equilibrio psíquico mediante dos acciones: 1) darnos una valoración positiva de nosotros mismos, y 2) adaptarnos al entorno en el que vivimos, La primera función busca llegar a sentirnos una persona valiosa con capacidad para actuar ante los diferentes sucesos y elementos.

La segunda función permite modificar ciertos rasgos de nuestra identidad para poder integrarnos en un nuevo entorno. La formación de la identidad de un individuo depende de la cultura y el periodo histórico en el que vive. El entorno en el que nace transmite unos valores y una forma de actuar y de pensar; por ejemplo, el sistema de castas en la India considera que el contacto de los brahmanes (la casta sacerdotal) con miembros de castas inferiores los contamina.

La identidad se relaciona con diferentes corrientes culturales y, a su vez, está limitada por éstas: la nacionalidad, la religión, el sexo, el idioma, la raza o etnia Un refugiado político cambia algunos rasgos de su identidad pero sin perder su sensación de continuidad sobre sí mismo: añade a su tradicional identidad tanto la cultura del país de acogida como la definición de inmigrante,

Se esfuerza por obtener un reconocimiento sobre su manera de integrar las diferentes culturas vividas, a menudo desconocidas por los demás. Negocia de forma perseverante su identidad con el objetivo de superar la tensión creada por los diferentes códigos culturales y descubrir su lugar en esa sociedad.
Ver respuesta completa

¿Qué es identidad resumen para niños?

La identidad es el conjunto de características que diferencian a un individuo de otro, y evoluciona a lo largo de toda la vida, desde la infancia a la vejez. La identidad del niño recién nacido se esboza en la realidad interna de la madre y de la familia, incluso durante el embarazo.
Ver respuesta completa

¿Cómo se construye la imagen y esquema corporal en la Educación Física?

Se va construyendo a través de un proceso que se inicia desde el nacimiento y se define como el conocimiento global del cuerpo en estado de reposo o en movimiento permitiendo la interrelación de sus partes, además de la relación, como unidad, con el espacio y los objetivos que los rodean en las acciones que se puedan
Ver respuesta completa

¿Cómo se construye la corporeidad?

EDUCACIÓN FISICA DESDE LA CORPOREIDAD Y LA MOTRICIDAD PHYSICAL EDUCATION OUT FROM CORPOREITY AND MOTOR FUNCTION EDUCAÇÃO FÍSICA DESDE A CORPOREIDADE E A MOTRICIDADE Aída María González Correa * Clara Helena González Correa ** * Médica. Magíster en Educación y Desarrollo Humano.

  1. Universidad de Caldas, Manizales, Colombia.
  2. Correo electrónico: [email protected] ** Médica.
  3. PhD en Ciencias Médicas.
  4. Universidad de Caldas, Manizales, Colombia.
  5. Correo electrónico: [email protected] Recibido en agosto 6 de 2010, aceptado en septiembre 30 de 2010 Resumen Objetivos : hacer una revisión de la evolución de la educación física de acuerdo con los conceptos de cuerpo, movimiento, motricidad y corporeidad.

Material y Métodos : selección y análisis de artículos de MEDLINE, LILACS, IBEC, Scielo, Science Direct, Jstor y Google Académico sobre los conceptos de cuerpo y corporeidad, movimiento y motricidad, y educación física y ciencia de la motricidad humana.

Resultados : se encontró que aún persiste en la escuela una educación basada en el dualismo mente-cuerpo, en la visión de un cuerpo-máquina y en una educación física que forma para la disciplina, el rendimiento y la competencia. Esto ocurre a pesar de las nuevas miradas sobre el cuerpo y de los avances teóricos realizados en la educación física y en la educación motriz.

Conclusiones : es necesario incorporar la educación motriz en todos los niveles de formación de los individuos y lograr que la corporeidad y la motricidad sean protagonistas. Palabras clave Educación Física, escuela, corporeidad, motricidad. Abstract Objective : to review the evolution of Physical Education according to the concepts of body, movement, motor function and corporeity.

Material and Methods : selection and analysis of articles from MEDLINE, LILACS, IBEC, Scielo, Science Direct, Jstor and Academic Google about the concepts of body and corporeity, movement and motor function, Physical Education and Human Motor Function Science. Results : it was found that in the school there is still an education based in the mind-body dualism, under the vision of a body-machine and a Physical Education that educates for discipline, performance and competition.

This happens in spite of the new views about the body and the theoretical advances carried out by Physical Education and motor education. Conclusion : It is necessary to incorporate motor education to all education levels of individuals and make corporeity and motor functions main protagonists.

  • Ey words Physical Education, school, corporeity, motor function.
  • Resumo Objetivo : revisar a evolução da educação física de acordo com os conceitos de corpo, movimento motricidade e corporeidade.
  • Materiais e Métodos : seleção e análise de artigos pesquisados no Medline, Lilacs, IBEC, Scielo, Science Direct, JSTOR e Google Acadêmico, utilizando os termos de corpo, corporeidade, movimento, motricidade, educação física e ciência da motricidade humana como palavras-chave.

Resultados : Verificou-se que ainda há uma educação escolar baseada no dualismo corpo-mente, na visão de uma interface de máquina-corpo e um de educação física para o desempenho, disciplina e competição. Isso acontece apesar das novas abordagens sobre o corpo e os avanços teóricos em educação física.

  1. Conclusões : é necessário incluir a educação física em todos os níveis de formação humana e esperar que a corporeidade ea motricidade ser os protagonistas.
  2. Palavras chave Educação Física, escola, corporeidade, motricidade.
  3. INTRODUCCIÓN El surgimiento y desarrollo de los conceptos de corporeidad y motricidad han creado la necesidad de reformular el trabajo con el cuerpo y plantear nuevos enfoques pedagógicos, algunos de los cuales han dado nacimiento a la ciencia de la motricidad humana.

Esta nueva ciencia propende por una pedagogía de la motricidad concebida como movimiento intencionado, que expresa todos los potenciales de la corporeidad. En el artículo se examina la manera como ha sido enfocada la educación física a través del tiempo y la influencia que ha recibido a partir de las diferentes concepciones de cuerpo y movimiento, las cuales determinan en gran medida la actitud negativa que tenemos frente a la actividad física.

Para ello se revisan las nociones de cuerpo, corporeidad, movimiento, motricidad, educación física y ciencia de la motricidad humana. Los planteamientos presentados intentan responder nuestros interrogantes como profesionales de la salud y docentes universitarias acerca de las razones por las cuales las personas no incorporan la actividad física a su vida diaria.

MATERIAL Y MÉTODOS La estrategia de búsqueda incluyó las palabras corporeidad, motricidad, educación física y desarrollo humano. Las dos primeras palabras no figuran como términos MESH o DECS; sin embargo, por su esencialidad fueron usadas para el hallazgo de los artículos que finalmente se usaron en este trabajo.

Se consultaron las siguientes fuentes bibliográficas, donde se hallaron un total de 559 referencias: Biblioteca Virtual en Salud que comprende las bases de datos Medline, IBEC, SCielo y LILACS (110) y tres fuentes más: Science Direct (71), Jstor (19) y Google académico (359). Para la inclusión se escogieron trabajos que tenían un abordaje pedagógico de la corporeidad y la motricidad.

Adicionalmente, se tuvieron en cuenta autores fundamentales en la evolución histórica de estos dos conceptos. Los resultados y las reflexiones se presentan en tres apartados: cuerpo y corporeidad, movimiento y motricidad, y educación física y ciencia de la motricidad humana.

  1. Cuerpo y corporeidad En el siglo V Platón, y más tarde en el siglo XVII Descartes, establecen un dualismo espíritu-cuerpo del ser humano y hablan de la existencia de dos mundos, el mundo de las ideas o mundo verdadero y el mundo de las cosas materiales o mundo reflejo.
  2. De ahí la postura filosófica cartesiana que sostiene que el ser humano es la suma de dos sustancias diferentes que se relacionan, pero que no se combinan; una es la esencia corporal y la otra es la esencia de la razón.

El cuerpo es entendido como un conjunto de estructuras orgánicas que le sirven de instrumento a la mente (1). Este dualismo se ha heredado durante muchos siglos, llevando a una separación entre las ciencias naturales y las ciencias del espíritu. El cuerpo es asimilado a una máquina y el movimiento al producto de ésta (2).

  1. En esa época era necesaria la formación de un cuerpo productivo, fuerte, saludable y, al mismo tiempo, obediente y disciplinado, todo lo cual se garantizaba a través de estructuras de poder del Estado, la escuela y la clínica (3).
  2. En la antropología de la modernidad se considera al individuo moderno como aquel que cuestiona su historia, piensa, imagina y propicia su propia transformación a través del cuerpo.

Este concepto no puede ser ignorado, puesto que constituye uno de los principales motivos de reconocimiento subjetivo y cultural (4). Quizás la idea de que el cuerpo pertenecía a la naturaleza y no a la cultura jugó un papel fundamental para que fuera olvidado en la investigación histórica (5).

En el siglo XX, hacia la década de los setenta, se empieza a cuestionar el cartesianismo y se inicia un movimiento que postula que la realidad mental del ser humano no existe independientemente del cuerpo. En ese momento aparecen nuevas miradas de la educación física. Se plantea una concepción de cuerpo-sujeto y una educación del movimiento, en contraposición a las teorías mecanicistas y biologistas en las que se educa para el movimiento.

Las nuevas formas de ver el cuerpo y el movimiento traspasan la visión orgánica y se logra una mirada integral y compleja del ser humano que tiene asiento en los conceptos de corporeidad y motricidad (6). Merleau-Ponty, en la corriente de la fenomenología, es uno de los primeros autores que hablan del concepto de corporeidad como experiencia corporal que involucra dimensiones emocionales, sociales y simbólicas.

  • La corporeidad es para él, fruto de la experiencia propia y se construye a través de la apertura sensible del cuerpo al mundo y a los otros (7).
  • Según Zubiri (8), la corporeidad es la vivencia del hacer, sentir, pensar y querer.
  • Para el autor, el ser humano es y vive sólo a través de su corporeidad.
  • Este concepto implica integralidad porque ese ser humano que siente, piensa y hace cosas, también se relaciona con otros y con el mundo que le rodea, y a partir de esas relaciones construye un mundo de significados que dan sentido a su vida (9).

La corporeidad es la complejidad humana, es cuerpo físico, cuerpo emocional, cuerpo mental, cuerpo trascendente, cuerpo cultural, cuerpo mágico y cuerpo inconsciente; esos siete cuerpos que nos hacen humanos y que nos diferencian de las otras criaturas vivientes (9).

  1. Nacemos con un cuerpo que se transforma, se adapta y, finalmente, conforma una corporeidad a través del movimiento, la acción y la percepción sensorial (10).
  2. Este proceso se desarrolla a lo largo de toda la vida y termina con la muerte, cuando se abandona la corporeidad para acabar siendo simplemente cuerpo (11, 12).

En Melich (13), la corporeidad supone la síntesis antropológica entre lo físico, lo social y lo existencial, que se construye espacial y temporalmente a través del entorno en el mundo de la vida. Ser corpóreo significa abrirse a dimensiones antropológicas y sociales.

  • Ser sí-mismo, con otros y en el mundo.
  • Pero no ser-en el mundo de una manera pasiva, sino básicamente activa.
  • Para él no tiene sentido hablar de dualismo o monismo antropológicos porque existe una única realidad.
  • Desde la perspectiva psico-corporal, el concepto de corporeidad es considerado como la percepción individual del cuerpo, que es posible gracias a la cinestesia, lo que implica que solo puede usarse en la vida.

Es, además, la que le permite al ser humano establecer vínculos emocionales mediante el cuerpo. La corporeidad es el origen de la comunicación y de la primera relación humana. Desde ella se logra el conocimiento propio y el conocimiento de los demás (14).

El cuerpo es una construcción social que se transforma a través de la educación cuando aparece el concepto de corporeidad que hace volver la mirada sobre la relación cuerpo-sujeto-cultura. El equipo de investigación Kon-traste de la Universidad del Cauca asume la corporeidad como “proyecto de humanización a través de la acción” (15).

Otros autores hablan de una “poética de la corporeidad”, en la que se deja hablar al cuerpo en sus gestos, en sus movimientos, en sus posturas, en sus imágenes y en su sensualidad. Algunos ven la educación corporal como una vía para que el cuerpo dé testimonio de sí en diferentes situaciones, ya no se trata de producir cuerpos dóciles y disciplinados.

Lo que interesa del cuerpo es su fenomenología, “la subjetividad que configura un ser corporal en el mundo, la creación de sentidos, una corporeidad en la que el ser humano hace de sí algo que no es en principio” (16). Movimiento y motricidad La literatura actual reconoce una diferenciación entre movimiento y motricidad.

El primero es concebido como el cambio de posición o de lugar del cuerpo, como un acto físico-biológico que le permite al individuo desplazarse. La motricidad es concebida como la forma de expresión del ser humano, como un acto intencionado y conciente, que además de las características físicas, incluye factores subjetivos, dentro de un proceso de complejidad humana (17).

  1. En esta perspectiva el cuerpo no es objeto, sino conciencia de sí como sujeto.
  2. Los nuevos paradigmas consideran el movimiento como una de las manifestaciones de la motricidad, la cual se centra en un ser humano multidimensional.
  3. Marcel Mauss (18) habla de las “técnicas corporales” entendidas como “la forma en que una sociedad hace uso de su cuerpo de manera tradicional”.

Según este autor, cada cultura determina cuáles son los movimientos y posturas adecuados para sus prácticas corporales cotidianas. Por otro lado, Prieto (19) afirma que el movimiento corporal puede abordarse desde dos enfoques: uno positivista, en el que el movimiento se entiende como el desplazamiento del cuerpo en un espacio o como una máquina en movimiento que le permite al hombre adaptarse al entorno.

  1. En este enfoque, el aprendizaje motor va de lo sencillo a lo complejo y está determinado por factores como las preferencias individuales al movimiento, la experiencia positiva que se adquiera y el medio ambiente que rodea el individuo.
  2. El segundo enfoque es la expresión del cuerpo a través de los gestos.

El acto de expresar es exteriorizar una idea y un sentimiento por medio de una reacción corporal que tiene significado para otro. Para el grupo académico “Cuerpo-Movimiento” de la Universidad Autónoma de Manizales, el movimiento humano no existe como una sumatoria de lo físico, lo motor, lo orgánico, lo funcional y lo cognitivo.

Es más bien un sistema complejo que se auto-estructura en niveles, subsistemas y componentes que establecen múltiples relaciones. En este sistema caben lo objetivo y lo subjetivo, lo histórico y lo cultural, lo particular y lo colectivo, lo cualitativo y lo cuantitativo, la explicación y la comprensión (20).

Otros autores le dan más importancia al carácter expresivo del movimiento. Le Boulch (21) plantea el movimiento no en función de su eficacia para controlar un objeto, sino como un signo a través del cual se puede vislumbrar la subjetividad. Sin embargo, puesto que el movimiento se desarrolla en presencia de otros, deja de ser una manifestación únicamente subjetiva para convertirse en expresión para el otro (21).

La motricidad, por su lado, permite que el hombre se realice en un ámbito donde el deseo de trascendencia desempeña un papel primordial. La motricidad, siendo intencional, constituye una forma concreta de relación del ser humano consigo mismo, con los otros y con el mundo, a través de su corporeidad (22, 23).

La motricidad es también creación, espontaneidad, intuición; es manifestación de intencionalidades y personalidades. Cada persona construye su propio movimiento como manifestación de su personalidad. Esta construcción de la identidad motriz resulta de procesos afectivos, cognitivos, estéticos y expresivos que se han adquirido a través de la vida (24).

  1. De esta forma, nuestro cuerpo incorpora una técnica determinada que implica también una nueva manera de visualizar el mundo real.
  2. Comprender la manera como el sujeto organiza su actividad corporal en la vida, contribuye a otorgar jerarquía a las experiencias significativas del movimiento.
  3. Es entender que la forma de sentir, de pensar y de actuar están organizadas de manera práctica y que no pueden ser simplemente reemplazadas por una nueva “técnica de movimiento”.

“Se trata de permitir la experimentación de nuevos rumbos, de nuevos ritmos, de nuevas direcciones” (25). Para otros autores, la motricidad es la expresión de lo que somos (nuestra corporeidad) y es la energía que nos impulsa a vivir y tomar conciencia de quiénes somos, dónde estamos y hacia dónde vamos (26).

  • Los conceptos de motricidad y corporeidad se resumen muy bien en la siguiente expresión: “La motricidad es la capacidad del hombre para moverse en el mundo y la corporeidad el modo del hombre de estar en él” (6).
  • Educación física y ciencia de la motricidad humana La promoción de la educación física en la escuela comienza en la primera mitad del siglo XIX con la enseñanza de la gimnasia y se consolida en la segunda mitad del mismo siglo, teniendo como objetivo la higiene y la salud corporal (5,27).

Se incorporan además los deportes, con el fin de mejorar el rendimiento del cuerpo con una visión mecanicista del mismo. En el siglo XX comienza una reflexión teórica que busca ampliar las posibilidades de la educación corporal, teniendo como base nuevas miradas del cuerpo y del movimiento.

  • Es así como aparecen otras formas de concebir la educación motriz.
  • Dentro de esta evolución, Prieto (19) identifica tres enfoques de la educación física, que dependen esencialmente de las diferentes concepciones del ser humano, de la educación, de la sociedad y del cuerpo.
  • Estos enfoques son: 1.
  • Educación físico-deportiva, basada en la adquisición de técnicas corporales bajo la concepción de un cuerpo sometido a leyes anatómicas, fisiológicas y biomecánicas.

Se da importancia al rendimiento y eficacia motriz. Este enfoque da paso a lo que Denis (28) denomina “cuerpo enseñado”, que se refiere a un cuerpo controlado, adiestrado y guiado desde afuera. El objetivo es formar personas disciplinadas, con fuerza de voluntad y es el que ha sido privilegiado en la escuela (29).

  1. Uno de los autores que se identifican dentro de este enfoque es José María Cagigal (30), puesto que considera la educación física como equivalente al deporte y define la fisiopedagogía como la ciencia de la educación física.
  2. En su obra, el autor desarrolla el concepto de deporte educativo y afirma que éste, por incluir valores, autocontrol, perseverancia, juego limpio y superación, contribuye a la formación de las personas (31).

En este sentido, la educación física en la modernidad está estrechamente ligada a las pedagogías del conocimiento, sirviendo primordialmente a la formación intelectual del individuo (32, 33). Dentro de este enfoque, Zandra Pedraza señala cómo las sociedades modernas han adoptado visiones de educación que pretenden contener el cuerpo, canalizar energías, disciplinar y mejorar el rendimiento, dejando de lado el inmenso potencial de expresión del ser humano a través del movimiento.

  • No se tiene en cuenta, por ejemplo, la danza, que está ligada intrínsecamente al ser humano y sus culturas, y que es una de las formas más espontáneas y perdurables del movimiento (34).
  • Adicionalmente, Gómez (35) agrega que el interés por la educación física guarda relación con los intereses del Estado, con el discurso higiénico y con el adiestramiento del cuerpo, dentro de los parámetros de salud, disciplina y eficacia.

Desde la introducción de la educación física en la escuela, el principal sentido de la misma no ha sido fomentar el conocimiento del cuerpo con sus potencialidades expresivas y estéticas, sino garantizar la salud, canalizar las pasiones humanas y formar el carácter mediante el trabajo y la coordinación.

Finalmente, un objetivo que ha surgido en las últimas décadas es el de contrarrestar los efectos del sedentarismo.2. Educación psicomotriz, en la que el cuerpo es concebido como una entidad psicosomática con estructuras motrices que se desarrollan con la maduración, la motivación y la elaboración mental de los procesos motrices.

Sostienen sus seguidores que el movimiento está relacionado con el entorno social y cultural del sujeto, convirtiéndose así en expresión de significados. Denis (28) relaciona este enfoque con el “cuerpo sabio”. Uno de los autores más importantes dentro de esta corriente es Jean Le Boulch, quien desarrolla el concepto de Psicomotricidad y propone una educación física científica a la que denomina “Educación Física Funcional”.

  • Dicha educación tiene como finalidad hacer del cuerpo un instrumento para que el ser humano se adapte a su medio físico y social a través de la destreza física.
  • Este autor desarrolla, además, el método de la psicokinética o educación por el movimiento (31), al que considera como un aspecto fundamental en el desarrollo de la persona.
You might be interested:  A Que Le Llamamos Condicion Fisica En Educacion Fisica?

Sostiene también que una ciencia del movimiento debe formar parte de las ciencias humanas, más que de las ciencias de la salud (21).3. Expresión corporal, en la que se consideran las actividades relacionadas con la danza y la gimnasia rítmica, como formas de comunicación creativa a través del cuerpo, pero liberadas de los mensajes de disciplina, fuerza y orden impuestas por el deporte.

  1. Denis (28) lo denomina enfoque de “cuerpo comunicación”.
  2. Dentro de esta manera de concebir la educación física, se encuentra Pierre Parlebas (36), quien desarrolla el concepto de Praxiología Motriz como una ciencia de la acción motriz en la corriente de la socio-motricidad.
  3. Este autor entiende la motricidad como un fenómeno social, de interacción y de comunicación, opuesto a la Psicomotricidad, que se refiere al sujeto que se mueve en solitario.

Así mismo, este autor sostiene que el objeto de la educación física no es el movimiento sino la motricidad, puesto que cuando una persona se mueve, pone en juego su personalidad y su relación con otros (37). A pesar de los desarrollos teóricos anteriores realizados en las últimas décadas con relación a la educación física, la escuela sigue promoviendo la dicotomía mente-cuerpo al realizar una separación entre los saberes que se ocupan de la mente y los que se ocupan del cuerpo, privilegiando los primeros.

  • Esta separación va en detrimento de la formación integral del individuo.
  • La formación de los docentes sigue centrando su atención en la educación física convencional, encaminada a obtener el mayor rendimiento deportivo, disciplina y control sobre el cuerpo (38).
  • Esto hace que en la práctica pedagógica se plantee la enseñanza de actividades predeterminadas y de juegos pautados, pensando en el futuro deportivo de los alumnos y en imágenes idealizadas del cuerpo.

No se realiza entonces un análisis de la motricidad emergente, del juego que expresa los cúmulos culturales, afectivos y cognitivos, para facilitar el desarrollo de estrategias creativas que permitan integrar la cultura desde el lugar del sujeto (35).

Según Gómez (35), la educación física es una disciplina pedagógica que debería ocuparse de crear las condiciones para el desarrollo de la corporeidad y la motricidad, para dar respuesta a las necesidades del sujeto que aprende, en un contexto determinado y en una sociedad cambiante, con conflictos de clase y culturas diferentes.

Para ello se requiere una orientación de la educación física que parta del sujeto que necesita de los otros para desarrollar su potencial motriz y de aprendizaje. Así mismo, se requiere una educación física que tenga en cuenta la realidad sociocultural, las circunstancias históricas y el discurso actual.

Para este autor, la mirada reduccionista de las ciencias biológicas no puede ser la que siga orientando el énfasis de la educación física. Considera que ésta debe acercarse más a las ciencias sociales, en lo cual coincide con los planteamientos de Pierre Parlebas, citado anteriormente. En la década de los 70, Manuel Sergio propone una nueva ciencia que evoluciona y logra su mayor desarrollo hacia los años 90.

Se trata de la “ciencia de la motricidad humana”, con la cual se produce una ruptura epistemológica o un cambio de paradigma de la educación física. Este autor señala que el objetivo de la educación física y el deporte es el movimiento eficaz y eficiente realizado por medio de técnicas y tácticas específicas, basándose en que el hombre es naturalmente activo y necesita mantener y mejorar su condición física (22).

  1. La nueva ciencia es reconocida y acogida por la red internacional de investigadores en motricidad como un área autónoma del conocimiento (39) que tiene como su objeto de estudio el ser humano complejo que siente, se emociona, desea, piensa y busca su trascendencia con otros y en su entorno (22).
  2. En esta perspectiva, el movimiento es concebido como vida, energía, intencionalidad, superación (22).

La motricidad humana se convierte entonces en el objeto de una ciencia del hombre que edifica el sentido de la vida y agrupa en forma coherente una noción actual de ciencia, un nuevo lenguaje y una perspectiva de praxis (40). Estas características permiten comprender los fenómenos complejos que exige la sociedad moderna en constante transformación.

  1. La ciencia de la motricidad humana estudia, de esta manera, el cuerpo en acción y el movimiento de un ser humano carente, que busca la trascendencia (40, 22).
  2. A partir de la propuesta de la ciencia de la motricidad humana, diversos investigadores como los que acoge la “Red Internacional de Motricidad y Desarrollo Humano”, vienen trabajando en el sustento teórico y en los desarrollos didácticos y curriculares para la inserción de la educación motriz en la escuela.

Esta nueva ciencia, formada desde diversas áreas del conocimiento, pretende dejar atrás los dualismos, las verdades establecidas, el pensamiento único, la ciencia “dura”, para comprender al ser humano en toda su complejidad (41,42). Se requiere también resaltar el papel de la motricidad en el desarrollo del potencial humano y proponer una pedagogía que estimule en las personas el movimiento intencionado y significativo, que conduzca al auto-conocimiento (43).

Es así como la motricidad debe enfocarse desde una perspectiva sistémica y compleja, donde “la vivencia de la acción conecte al ser consigo mismo, los otros y su entorno”. Desde esta perspectiva, todas las personas deberían ser capaces de sentir el propio movimiento de una manera refinada y atenta. Sin embargo, la mayoría no son conscientes de este potencial, por lo cual son extraños ante sí mismos (43,44).

A la motricidad, vista como capacidad, (43) pueden adjudicársele características de creatividad, auto-organización, conciencia y autorregulación (26). La didáctica, entonces, no debe orientarse hacia la enseñanza de un movimiento particular, sino que debe llevar a la persona a realizar las distinciones cinestésicas necesarias para desarrollar un movimiento consciente y a darle sentido a la experiencia de moverse, articulando la intención a la acción” (43).

  1. A través de la educación física se adquieren ciertos saberes que contribuyen a que el ser humano logre autoconciencia como sujeto socio-histórico dentro de una comunidad y comprenda sus derechos y obligaciones.
  2. Entre estos derechos se encuentra su inclusión como factor de cambio y no simplemente como reproductor o consumidor de patrones motrices, posturas o gestos.

De esta manera, la educación motriz como base de una educación para la vida no es responsabilidad de una asignatura que se encargue de la pedagogía del cuerpo, sino que es responsabilidad de toda la educación (45,46). De otra parte, la pedagogía de la motricidad, al potenciar las capacidades orgánicas de auto-concepto, relación, comunicación, goce y convivencia, se convierte en una estrategia de promoción de la salud (46).

Cuando se piensa la corporeidad humana como una construcción permanente y holística, se necesita una educación que contribuya a integrar la educación física al currículo general. Para ello se requiere cambiar la didáctica y estimular a todos los docentes para que desarrollen el concepto de corporeidad (35).

En este sentido, la educación corporal debe tener en cuenta la sensibilidad (que implica la disposición del encuentro con el otro), la expresión y la creatividad. De igual manera, debe tener en cuenta la vivencia, que es una forma de saber acerca de sí mismo, del otro y de las cosas.

  1. En ella se incluyen pensamientos, sentimientos y emociones que perduran porque además de ser vividos, tienen significado para la persona (16).
  2. Dentro de esta perspectiva de la motricidad humana, la pedagogía debe asegurar que los estudiantes identifiquen su capital motriz, tomen conciencia de la unicidad del cuerpo y comprendan el papel de la educación física en la construcción de la corporeidad.

Así mismo, debe fomentar la expresión motriz y el uso de las habilidades en juegos deportivos que tengan significado para el grupo al cual pertenecen. (35). Adicionalmente, la educación motriz debe garantizar a todos los individuos, tanto en la escuela como en espacios de entrenamiento, de promoción de la salud y de rehabilitación, entre otros, una educación en la que se formen como personas, con conciencia, autonomía y libertad.

En esta postura, convergen los postulados de Freire, Merleau-Ponty y Manuel Sergio, quienes consideran la presencia del ser en el mundo, con el mundo y con los otros (40). Se han propuesto cuatro pilares sobre los cuales educar desde la motricidad. El primero es el ludismo, que tiene además un potencial creativo.

Lo lúdico es una dimensión del ser humano que se relaciona con las dimensiones cognitiva, sexual, comunicativa y ética. Dentro de esta perspectiva, constituye un aspecto esencial para promover el desarrollo humano. (47). El equipo Kon-traste define lo lúdico como la capacidad del ser humano de gozar la vida de una manera autónoma y constructiva en el aquí y ahora.

(48). Así mismo, Jaramillo y Yanza (47) señalan que tiene que ver con la realización de una vida plena y que no debe ser separado del trabajo, puesto que en la lúdica se disfruta de lo que se hace y del contexto. Lo lúdico, además, se hace evidente en el deseo espontáneo y en la decisión individual de disfrutar de la vida.

Para los jóvenes juega un papel esencial en la realización de actividad física, y la escuela constituye para ellos el lugar donde se vive esta experiencia (49). El segundo pilar para la educación en motricidad propuesto por Jaramillo y Yanza (47) es el pensamiento complejo, que integra los modos simplificados de pensar y está motivado por la tensión que se presenta cuando la persona aspira a un conocimiento integral y reconoce el saber como incompleto.

El tercer pilar es la acción, que implica la ejecución de movimientos de una manera intencional y emocional, buscando un fin determinado. La acción despliega toda la corporeidad del individuo. El cuarto pilar al que hacen referencia los autores citados es la trascendencia, la cual le permite al ser humano encontrarle sentido a la vida, buscando superar la superficialidad, la rutina y la vida esquemática.

Sin embargo, Grasso (11) sostiene que existe una contradicción entre los desarrollos teóricos sobre la corporeidad y el trabajo que se realiza con el cuerpo en la práctica diaria, pues se siguen formando cuerpos saludables, obedientes y dóciles. Es necesario entonces llamar la atención sobre la necesidad de promover una educación que tenga en cuenta la naturaleza física, emocional, social y espiritual de todos los participantes, con aprendizajes significativos y con profesionales que conjuguen el pensamiento sobre la corporeidad, la palabra corporeidad y la acción corporeidad.

  • Así mismo, es necesario que los docentes vivencien su propia motricidad y corporeidad para comprenderlas, y así poder comunicar y enseñar a otros (42).
  • Trigo y Jaramillo (50) hacen un llamado a la universidad en el sentido de “vincular dentro de su proyecto de vida académico, procesos de afectividad, para que la emoción sea una parte importante en todos los encuentros universitarios”.

Otra propuesta es la que hace Martínez (51) con la Paidomotricidad, una ciencia praxiológica que interviene en la motricidad humana y que busca optimizar el desarrollo y el crecimiento personal, bajo unos principios humanísticos y éticos. Según Prieto, (19) “El desarrollo de hábitos dirigidos al movimiento corporal, proporcionan a la persona y a los colectivos la posibilidad de habitar puesto que se afianza en ellos el reconocerse, relacionarse y transformarse “.

  • Estas tres categorías operan en diferentes niveles de interacción, pero en forma simultánea y estructurada.
  • La categoría reconocerse implica reflexión e incluye la condición de cuerpo-sujeto y las expresiones de éste en sus prácticas y comportamientos, que se convierten en la expresión de la subjetividad a partir de la voluntad de la persona.

De esta manera se convierte en expresión de la condición de libertad para la acción. La categoría relacionarse implica procesos de aproximación y tiene que ver con la intersubjetividad, expresada en el lenguaje del cuerpo, de manera que afecta a otros.

  1. Existe la posibilidad de construir una idea de sí mismo y del otro que afianza el sentido de identidad y representación del mundo.
  2. Esta representación puede ser producto de la actividad cognitiva del sujeto, construida en función del contexto en la condición de sujeto social.
  3. La categoría transformarse implica procesos de renovación y surge de la acción en el sujeto mismo (su condición biológica y cognitiva) y el ejercicio de su poder como sujeto que está presente ejerciendo una fuerza con y sobre otros.

Esta categoría opera en el contexto social (19). Cuando los investigadores han estudiado los imaginarios de los jóvenes frente a la clase de educación física, se cuestionan si la actitud de apatía de los mismos frente a la clase tiene que ver con la actitud o el método utilizado por el maestro, los contenidos o los momentos temporo-espaciales en los que se realiza dicha educación.

  • Napoleón Murcia sostiene que la educación física no es ajena a la influencia de la ideología imperante en la sociedad, y que los profesores de educación física, atraídos por el ideario olímpico, reducen su trabajo al logro de indicadores físico atlético y técnico deportivos.
  • El cuerpo, entre otras cualidades instrumentales, se limita a ser más fuerte, a saltar más alto y a ser más veloz; se piensa que sólo de esta manera se puede ser creativo con la corporeidad (48, 49).

Se deja de lado el juego, el cual constituye el primer escalón en el desarrollo de la motricidad (48). Ocurre entonces un doble reduccionismo de la educación física: el primero es el término que lleva a pensar solamente en lo físico, y el segundo el alcance de lo físico con una perspectiva eficientista-deportivista más que de desarrollo humano (49, 52).

  • De otro lado, la familia juega también un papel importante en el desarrollo de la corporeidad y la motricidad.
  • Como lo expresan Uribe y Gallo (53), “Las expresiones motrices lúdicas, recreativas y deportivas, denotan un carácter de intencionalidad que contribuye al desarrollo y formación del ser humano en relación con las metas y los sentidos que le dan las familias a la motricidad para la potenciación de los valores humanos”.

La Federación Internacional de Educación Física (54) confirma el reconocimiento universal de que ésta es uno de los medios más eficaces para el mejoramiento de la calidad de vida de las personas y establece que la educación física debe ser reconocida como un derecho fundamental.

Así mismo, señala que además de las interdependencias con la educación, debe constituirse en educación para la salud y para el ocio a través del desarrollo de estilos de vida activos. Finalmente, Rey y Canales (55) sugieren que no hay una ciencia única de la motricidad humana, sino que existen diferentes perspectivas de la misma, puesto que la motricidad comprende componentes psíquicos, somáticos, culturales y naturales que requieren una mirada multidisciplinar y transdisciplinar.

Estos autores proponen abordar la comprensión de la motricidad desde la idea de realidad compleja desarrollada por Morín, Maturana y otros autores. CONCLUSIONES Con esta revisión se muestra la importancia de incorporar, en todos los niveles de formación, los avances teóricos sobre corporeidad y motricidad, con el fin de lograr una educación integral que fomente el autoconocimiento, la expresión, la creatividad y la relación con otros.

Posiblemente la omisión de estos componentes contribuya a una mayor apatía de los estudiantes a la realización de actividad física regular. La forma de incorporar la educación motriz en los currículos debería ser transversal y no limitada a una asignatura que siga teniendo como objetivo primordial: el rendimiento, la disciplina y la competencia.

Es probable que si la escuela decide trabajar con estos nuevos desarrollos y romper real y definitivamente con los enfoques tradicionales, no tenga que llevar a cabo programas de promoción de la actividad física, puesto que ésta formará parte de la cotidianeidad de las personas.

  • REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 1.
  • Gallo CLE.
  • El cuerpo en la Educación Física y su anclaje en la tradición platónico-cartesiana.
  • En: Memorias del XX Congreso Panamericano de Educación Física.
  • Perú; 2007b.
  • Fasc.p.1-15.2.
  • Páez CY, González QS.
  • Hermenéutica del cuerpo.
  • Segunda parte.
  • Revista Psicogente 2006; 9(15): 135-145.3.

Foucault M. Vigilar y Castigar. El Nacimiento de la prisión.14 ed. México: Siglo XXI Editores; 1988.4. Pedraza Z. En cuerpo y alma: Visiones del progreso y la felicidad. Bogotá: CORCAS; 1999.5. Martínez SA. Historia y antropología del cuerpo. Gazeta de Antropología.

  1. Universidad de Málaga; 2006; (22): 22-19.
  2. Disponible en: http://dialnet.unirioja.es/servlet/oaiart?codigo=2049505 6.
  3. Benjumea M.
  4. La motricidad, corporeidad y pedagogía del movimiento en educación física.
  5. Un asunto que invita a la transdisciplinariedad.
  6. En: III Congreso Científico Latino Americano – I Simposio Latinoamericano de Motricidad Humana.

Universidad Metodista de Piracicaba UNIMEP. Brasil.2004. pp.1-19.7. Merleau-Ponty M. Phénoménologie de la perceptión, Gallimard. Trad. cast., Fenomenología de la percepción, Barcelona: Gallimard; 1975.8. Zubiri X. Sobre el hombre. Madrid: Alianza; 1986.9. Trigo AE.

La motricidad, un logos encarnado. UNICAUCA CIENCIA 2004; Disponible en: www.kon-traste.com 10. Paredes OJ. Desde la corporeidad a la cultura. ; Buenos Aires.9 (62); Julio 2003. Disponible en: http://www.efdeportes.com/efd62/corpo.htm,11. Grasso AE. La palabra corporeidad en el diccionario de Educación Física.

PORTALDEPORTIVO. CL. Deporte, Ciencias y Actividad Física; 2008;, Año 1 No.4 Enero-Febrero. Disponible en: http://www.portaldeportivo.cl/articulos/FE.0008.pdf 12. Trigo AE, Rey A. La Corporeidad como expresión de lo Humano. En: I Congreso Internacional de Motricidade Humana.

Almada-Portugal 3-6 de Septiembre de 1999. La Coruña. Universidade da Coruña, 1999;, Disponible en: http://www.portalfitness.com/Nota.aspx?i=7226 13. Melich JC. Del extraño al cómplice: La educación en la vida cotidiana. Barcelona: Anthropos; 1994.14. Pedraza Z. Intervenciones estéticas del yo. Sobre estético-política, subjetividad y corporalidad.

En: Laverde MC, Daza G, Zuleta M. Debates sobre el sujeto. Perspectivas contemporáneas. Bogotá: Siglo del Hombre Editores; 2004 15. Hurtado D. Corporeidad y motricidad. Una forma de mirar los saberes del cuerpo. Revista Brasilera Educacao & Sociedade., Campinas; 2008; 29, (102): 119-136, Disponible en: http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_issuetoc&pid=0101-733020080001&lng=es&nrm=iso 16.

  1. Gallo CLE.
  2. Apuntes hacia una educación corporal, más allá de la educación física.
  3. En: Educación cuerpo y ciudad.
  4. El cuerpo en las interacciones sociales e instituciones sociales.
  5. Medellín: Funámbulos, Universidad de Antioquia; 2007.17.
  6. Eisenberg R, Consejo Mexicano de Investigación Educativa.
  7. Corporeidad, movimiento y educación física 1992-2004.

Estudios conceptuales. La investigación educativa en México 1992-2002. No.12 Tomo I. México: Grupo Ideograma Editores; 2007.18. Mauss M. Técnicas y movimientos corporales. Sociología y Antropología. Madrid: Ed. Tecnos; 1971.19. Prieto A, Naranjo SP, García, compiladoras.

  • Cuerpo-movimiento: perspectivas.1ª Bogotá: Centro Editorial Universidad del Rosario; 2005.20.
  • Agaméz J, Arenas B, Restrepo H, Toro J, Rodríguez JE, Vanegas JH, et al.
  • Sentido del cuerpo para la persona con discapacidad de la locomoción.
  • III informe de avance: El movimiento como sistema complejo.
  • Revista digital.

año 5 No.26, Buenos Aires.2000; Disponible en: www.efdeportes.com 21. Le Boulch J. El movimiento en el desarrollo de la persona. Barcelona: Paidotribo Editores; 1997.22. Sergio M. Epistemología da Motricidade Humana. Lisboa: Edições FMH; 1996.23. Jaramillo LG, Trigo AE.

  1. Sobre la motricidad como capacidad humana y su concepto En: La corporeidad de América Latina: ideas para un currículo en motricidad y desarrollo humano.
  2. Revista ieRed: Revista Electrónica de la Red de Investigación Educativa; 2005; 1(2).
  3. Disponible en: http://revista.iered.org,24. Murcia N.
  4. La motricidad humana: trascendencia de lo instrumental.

Buenos Aires. Efdeportes; 2003; ; Disponible en: http://www.efdeportes.com/efd65/motric.htm 25. Schnaidler ER. El movimiento en la vida cotidiana: El valor de la experiencia corporal. Argentina. Efdeportes;2004; Disponible en: www.efdeportes.com 26. Coego JM, Trigo AE.

  1. La globalización del cuerpo.
  2. Asociación española de Motricidad Humana, Equipo Kon-traste; 2003 Disponible en: http://www.kon-traste.com,27.
  3. Galantini G.
  4. Cuerpo y salud en la modernidad: origen del surgimiento de la educación física; 2001; Revista Digital – Año 7 – N° 36 – Buenos Aires.
  5. Disponible en: http://www.efdeportes.com 28.

Denis D. El cuerpo Enseñado. Barcelona: Paidós Ibérica; 1980.29. Kirk D. Con la escuela en el cuerpo, cuerpos escolarizados: la construcción de identidades internacionales en la sociedad postdisciplinaria. Ágora para la Educación Física y el Deporte 2007; (4-5): 39-56.30.

Cagigal JM. Deporte, pedagogía y Humanismo. Madrid: Comité Olímpico Español; 1966.31. Gallo CLE. Cuatro hermenéuticas de la Educación Física en Colombia. En: Aproximaciones Epistemológicas y Pedagógicas a La Educación Física. Un Campo De Construcción.1ª. Medellín, Colombia. Funámbulos Editores, Universidad de Antioquia.2007a p.45-69.32.

Pedraza Z. Políticas y estéticas del cuerpo: la modernidad en América Latina, 2007; Disponible en: http://antropologia.uniandes.edu.co/zpedraza/Poly_Esteticas_del_Cuerpo.pdf 33. Pedraza Z. De la educación física y el uso de sí. Ejercicios estético-políticos de la cultura somática moderna.

  • Rev Movimiento 2008; 14 (2): 13-37.34.
  • Pedraza Z.
  • Movimiento y estética para estilos de vida saludables.
  • Rev Méd Risaralda 2006;12 (1): 50-56.35. Gómez JR.
  • Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación.
  • Dirección Nacional de Gestión Curricular y Formación Docente Áreas Curriculares – Educación Física.

La educación física y su contenido. Universidad de Flores, Argentina; 2008;, Disponible en: http://www.me.gov.ar/curriform/publica/educ_fisica_gomez.pdf,36. Parlebas P. Léxico de Praxiología Motriz. Juegos, Deporte y Sociedad. Barcelona: Paidotribo Editorial; 2001.37.

  • Parlebas P.
  • Perspectivas para una Educación Física Moderna.
  • Cuadernos Técnicos. UNISPORT.
  • Lecturas: Educación Física y Deportes.
  • Disponible en: http://www.efdeportes.com/efd7/pparl71.htm 38.
  • Benjumea PMM, Castro CJA, Garcia FCI, Trigo AE, Zapata LMM.
  • Develando los sentidos de la motricidad en Colombia. Colombia.

Educación Física y Deporte 2005, 24(1):41-63.39. Red Internacional de Investigadores en motricidad humana. La Ciencia de la Motricidad Humana (CHM) como área autónoma de Conocimiento: Trayectoria desde la red Internacional de Investigadores en Motricidad Humana, 2006; (46): 47-262.

  • Disponible en: ftp://ftp.usjt.br/pub/revint/247_46.pdf 40.
  • Pereira AM.
  • A Ciencia da Motricidade Humana.
  • Implicacoes pedagógicas y Educacionais.
  • En: IV Congreso Internacional de Motricidad Humana “Motricidad y Desarrollo Humano”.
  • Libro de Actas IV Congreso Internacional de Motricidad Humana, “Motricidad y Desarrollo Humano.

Porto do Son 30 Junio a 2 de Julio de 2005. Porto do Son A Coruña: Diputación Provincial de A Coruña, 2005: 1: 8-86.41. Trigo AE, (coordinadora). Fundamentos de la motricidad. Aspectos teóricos, prácticos y didácticos. Equipo Kon-traste. Gymnos, 2000;, Disponible en: http://www.kon-traste.com/pdf/libros/equipo_contraste/fundamentos%20de%20la%20motricidad.pdf 42.

Trigo AE, Equipo de Investigación Kon-traste, Red Internacional de Investigadores en Motricidad Humana. Motricidad y creatividad en la escuela. Revista “Motricidad y persona” 2006. ; Disponible en: http://www.kon-traste.com/pdf/articulos_desde_2004/chile_noviembre_2005.pdf 43. Castro CJA. Pedagogía de la corporeidad y potencial humano.

Educación Física y Deporte 2004, 23(1): 7-17.44. Rey CA,Trigo AE. Motricidad. ¿Quién Eres? Educación física y deportes 2000; (59): 91-98.45. Pateti Y. Reflexiones acerca de la corporeidad en la escuela: Hacia la despedagogización del cuerpo. Paradigma 2007; 28; (1): 105-130.46.

Molina BVA, Uribe ID, Vergara, EB, Melquiceded J. Promoción de la salud desde la pedagogía de la motricidad. Educación Física y Deporte 2004; 22(1): 59-71.47. Jaramillo, LG y Yanza, P. Perspectivas de un diseño curricular fundamentado en la motricidad y el desarrollo humano. En: Cuerpo y Movimiento: Perspectivas.

Bogota: Centro Editorial Universidad del Rosario; 2005.48. Trigo AE. Creatividad y Motricidad. Barcelona: INDE Publicaciones; 1999, 164p.49. Murcia N. Los imaginarios del joven colombiano ante la clase de educación física. Educación Física y Deporte 2007; 26, (1): 47-57.50.

Trigo, E; Jaramillo, LG. Motricidad y Desarrollo Humano, un proyecto de Educación Superior Internacional desde Colombia para el Mundo. En: Centro de Publicaciones Universidad de Nariño. Memorias del Primer Congreso Internacional y Segundo encuentro de Estudiantes Egresados de Docencia Universitaria. Pasto 1ª.2004: 1-13.51.

Martínez del Castillo J. Deporte y calidad de vida. Investigación social y deporte. Madrid: Editorial librerías deportivas Esteban Sanz, SL; 1998.52. Forero BCM. La corporeidad y la motricidad como objeto de estudio de la educación física desde la perspectiva cognitiva y socio-cultural.

  1. En: Colombia: Universidad Cooperativa de Colombia.
  2. Los imaginarios de los jóvenes ante la educación física: la educación física, una oportunidad de encontrarnos con nosotros mismos y con el otro.1ª Bogotá. Ed.
  3. Universidad Cooperativa de Colombia.2006.p.1-99.53.
  4. Uribe ID, Gallo LE.
  5. La motricidad como potencializadora de las metas del desarrollo humano.

Revista Educación Física y deporte 2002; 22(1).54. Federación Internacional de Educación Física (FIEP). Manifiesto mundial de educación física, 2000. Disponible en: http://www.fiepmexico.com/manif.pdf 55. Rey CA, Canales LI. Discurso epistémico para la ciencia de la motricidad.
Ver respuesta completa