Porque Tengo Que Ir A La Escuela?

A la escuela no sólo se va a aprender contenidos académicos; es decir, saberes propios de una disciplina, conceptos o datos. También se va a aprender a estar con otros; allí se enseñan habilidades sociales y emocionales que nos permiten aprender a convivir, una palabra tan usada, pero carente de sentido, a veces.

¿Por qué hay que ir a la escuela?

La escuela tiene un papel invaluable en la sociedad; ella no sólo es un espacio donde se construyen saberes y se desarrollan habilidades cognitivas, sino que es sumamente importante para la formación identitaria tanto de infantes como de jóvenes.

¿Por qué los niños van a la escuela?

27 Ago La importancia de la escuela infantil para el desarrollo del niño – Posted at 17:01h in Artículos Los tres primeros años de vida son cruciales en el desarrollo del niño. En este período aprende a mantenerse en pie, a caminar, a sentarse adecuadamente, a interactuar con los demás, a comunicarse y desarrollar las habilidades cognitivas básicas.

Al incorporarse a la escuela podrá interactuar con niños de su edad y encontrará un nuevo entorno que estimula otras capacidades, no solo a nivel cognitivo, también social y emocional. Los centros de educación infantil de primer ciclo (0-3 años) llevan a cabo una labor extraordinaria con los niños y todo ello no sería posible sin el trabajo de educadoras competentes e implicadas con y para los pequeños.

En nuestra Escuela, las educadoras programan actividades a diario diseñadas para conseguir un desarrollo integral de los niños, planifican contenidos, objetivos, ejes transversales e integran el desarrollo de las inteligencias múltiples. Las principales ventajas de la Escuela Infantil son:

  • Crea nuevos espacios de interacción con niños de su misma edad y con adultos que potencian su desarrollo.
  • Estimula la comunicación verbal y gestual a través del juego y otras actividades grupales.
  • Fortalece los vínculos afectivos con las personas y estimula la empatía.
  • Contribuye al logro de la independencia y la autonomía infantil, así como a la formación de hábitos y rutinas.
  • Fortalece la autoestima y estimula el autocontrol emocional y la asertividad en la resolución de conflictos.
  • Desarrolla las habilidades motoras finas, fundamentalmente a través de los juegos y actividades plásticas. Además, también estimula la coordinación motora a partir de aquellos juegos que involucran las habilidades físicas.
  • Enseña al niño las normas básicas de convivencia y de respeto hacia los demás, así como las reglas y los límites.
  • Desarrolla su creatividad e imaginación, fundamentalmente a través de los cuentos y los juegos de roles.
  • Favorece el desarrollo del lenguaje y la adquisición de palabras nuevas, que amplían considerablemente el vocabulario del niño.
  • Potencia la adquisición de habilidades cognitivas complejas y estimula el desarrollo del pensamiento.

Marisa Serralta Martínez Coordinadora pedagógica.

¿Cuál es el sentido de la escuela?

¿Por qué deben ir los niños y los jóvenes a la escuela? ¿Cuáles son los objetivos de la escolarización? ¿Para qué sirve todo este esfuerzo que hacemos, que hacen nuestros niños y jóvenes, sus familias, los docentes, las escuelas, la sociedad en su conjunto? ¿Qué vale la pena aprender en un mundo cambiante, crecientemente complejo, problemático y desigual? ¿Qué significa hoy estar alfabetizado? ¿Qué deberíamos enseñar hoy en la escuela? ¿Quién debe decidirlo? ¿Puede el currículo abarcarlo todo? ¿Qué da la escuela que no dan otros contextos educativos? ¿Es posible pensar en una educación a prueba de futuro? ¿Qué sentido tienen conceptos como las competencias o las habilidades? Porque, en definitiva, preguntarse por qué aprender es preguntarse por el sentido y el fin de la escuela.

  1. Y porque dependiendo de las respuestas que demos a estas preguntas orientaremos el sistema educativo en distintas direcciones y, en consecuencia, empujaremos la sociedad hacia futuros distintos;
  2. Preguntarse sobre  qué  debemos aprender tiene fuertes implicaciones  pedagógicas, metodológicas y organizacionales;

También, evidentemente,  ideológicas y políticas. Porque modificar  los qué  supone repensar no sólo los contenidos del currículo, sino también nuestras concepciones sobre cómo aprendemos y cómo enseñamos, la organización escolar y las relaciones pedagógicas que establecemos con los otros.

Preguntarnos qué debemos aprender en la escuela es preguntarnos por la escuela que queremos para nuestros hijos y es también preguntarnos por el mundo que queremos construir. La escuela, sostiene Carlos Skliar, tiene que ver con pasar el mundo a los nuevos para que hagan algo diferente con él, esperando que sea algo mejor.

La escuela que queremos para nuestros hijos es aquella que les permita movilizar los conocimientos adquiridos para entender el mundo y poder actuar sobre él. Que les oriente para responder e intervenir de la manera más apropiada posible con respecto a los problemas que les va a deparar la vida.

  • Aquella que les ayude no solo a construir su proyecto vital individual, sino también un proyecto de vida en común con los otros;
  • La escuela es también el único y último lugar donde para muchos individuos se juega la invención de otro lenguaje y la concreción de otros destinos;

El lugar donde existe la posibilidad de transformar ciertas existencias en otras y percibir que no hay destinos trazados de antemano (Carlos Skliar). Es el lugar por antonomasia de las posibilidades. La falta de reflexión compartida sobre estos asuntos, sostiene Daniel Brailovsky, conduce por lo general a la naturalización de los discursos dominantes, que tienden a ser los más conservadores.

Decía Paulo Freire que “esperar a que la enseñanza de los contenidos, en sí misma, provoque mañana la inteligencia radical de la realidad es asumir una posición espontaneista y no crítica. Es caer en la comprensión mágica del contenido atribuyéndole una fuerza crítica por sí mismo.

” La escuela que necesitamos no puede, por tanto, quedarse solo en la enseñanza y aprendizaje de contenidos disciplinares. Tampoco como mero vehículo de transmisión de las habilidades básicas para ganarse la vida. La escuela que necesitamos debe buscar ante todo formar intérpretes críticos que se planteen preguntas: ¿Quién dijo esto? ¿Por qué lo dijeron? ¿Por qué deberíamos creerlo? ¿Quién se beneficia de que lo creamos y nos guiemos por ello? (Apple y Beane).

Ni las competencias, ni las llamadas habilidades del siglo XXI agotan evidentemente aquello que es importante que nuestros hijos y jóvenes aprendan hoy en la escuela (la escuela es mucho más que una lista de conocimientos, es mucho más incluso que unos aprendizajes comprobables), pero conversar y debatir sobre ellas nos permitirá afrontar críticamente las preguntas que nos hemos planteado y, en último término, nos permitirá dar un sentido común y compartido a la escuela y sus aprendizajes.

Decía Hannah Arendt que la educación es el punto en el que decidimos si amamos el mundo lo bastante como para asumir una responsabilidad por él y así salvarlo de la ruina que, de no ser por la renovación, de no ser por la llegada de los nuevos y los jóvenes, sería inevitable.

  • Eduquemos, por tanto, para que el mundo perdure más allá de nosotros mismos;
  • Luchemos contra la reproducción de las desigualdades;
  • Trabajemos por desnaturalizar los destinos truncados;
  • Abramos posibilidades para todos;

Pensemos juntos la escuela que queremos. Carlos Magro, Presidente en Asociación Educación Abierta.

¿Cuál es la importancia de la educación primaria?

La educación primaria es la base de la educación en la vida de tu hijo pues es la etapa en la que formará su carácter, las habilidades básicas que necesitará para enfrentar las diferentes situaciones que se presenten en su vida, aprenderá valores y habilidades para su desarrollo social, entre otros aspectos.

¿Qué pasa si no quiero ir a la escuela?

Signos de estrés escolar – Cuando te preocupa la escuela, esto puede afectar tu cuerpo. Un niño que se estresa por la escuela puede sufrir dolores de cabeza o de estómago. Podrías sentir nervios o ganas de vomitar. Tener problemas para dormir también es un signo de estrés.

  • Si no duermes lo suficiente, probablemente te sientas irritable y cansado durante el día;
  • El cansancio puede hacer que el día en la escuela parezca aún peor;
  • Si sufres estrés, también puedes tener dificultades para tomar decisiones;
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Por las mañanas, no puedes decidir qué comer, qué ponerte o qué llevar para el almuerzo. No quieres ir a la escuela, por lo que demoras en juntar tus cosas. Como no estás preparado para irte, vuelves a perder el autobús. Quedarse en casa parece una buena opción, pero sólo hace más difícil ir a la escuela al día siguiente.

¿Cómo afecta el no ir a clases?

QUITO, FEBRERO 10 DE 2021. –  Ecuador, junto con Panamá y Perú, es uno de los pocos países de la región que no ha reabierto las escuelas desde hace casi un año. Los efectos del cierre son devastadores  y los niños en mayor situación de vulnerabilidad pagan el precio más alto.

No asistir presencialmente a las escuelas afecta su bienestar, seguridad y desarrollo, pues es allí donde reciben educación, alimento y protección, donde juegan, hacen amigos y reciben el apoyo de sus docentes.

Cuanto más tiempo permanezcan los niños fuera de la escuela, mayor será la probabilidad de que no regresen. A nivel global, se prevé que el abandono escolar aumente en 24 millones de niños. En Ecuador, alrededor de  90. 000 estudiantes ya están fuera del sistema educativo  y alrededor del 15% de estudiantes afirman no haber tenido un contacto habitual con sus docentes en las últimas dos semanas 1.

Cuando se pierde el contacto, hay más posibilidades de que los niños abandonen el sistema educativo. Esta situación exacerba la prexistente, aproximadamente, 268. 000 niños ya estaban fuera del sistema educativo 2  y 187.

277 tenían rezago escolar 3. El Banco Mundial estima una pérdida de USD 10 billones en ingresos a nivel global debido al decrecimiento del nivel educativo y al riesgo de que los niños queden fuera del sistema 4. En el mundo se ha registrado un deterioro en la capacidad de los niños de leer, escribir y realizar operaciones matemáticas.

  1. En Ecuador,  6 de cada 10 estudiantes afirman que están aprendiendo menos  desde el inicio de la emergencia;
  2. Y pese a que ha aumentado la conectividad (74;
  3. 8% de los estudiantes del sistema público tiene acceso), solo 1 de cada 8 estudiantes cuentan con equipos para su uso personal, lo que impacta en su aprendizaje en línea 5;

A nivel global también se evidencia que a causa de la falta de interacciones diarias con sus compañeros y la reducción de la movilidad, los niños están perdiendo su forma física y su salud mental se ha visto afectada. En Ecuador,  4 de cada 10 adolescentes afirman haberse sentido angustiados  o muy tensionados 6.

El cierre de escuelas y centros de desarrollo infantil también impacta en la alimentación de los niños, en especial de los más pequeños y en condiciones de vulnerabilidad. Asimismo, los niños están más expuestos a la violencia, el abuso y el trabajo infantil.

Por estos motivos, UNICEF hace un llamado a la  reapertura  de los centros de desarrollo infantil, escuelas y colegios, de manera  progresiva, voluntaria y segura , cuanto antes sea posible, tal como lo establece el Plan de Continuidad Educativa del Ministerio de Educación.

El beneficio de reabrir las escuelas supera con creces el costo de mantenerlas cerradas. En este sentido, UNICEF destaca, por un lado, la decisión del COE Nacional de transferir al Ministerio de Educación en coordinación con el Ministerio de Salud la revisión y aprobación de los planes de retorno a las escuelas.

Por otro lado, también es una decisión positiva haber priorizado la reapertura en instituciones educativas rurales. Esperamos que este paso nos acerque a una reapertura progresiva a mayor escala. La  evidencia científica  recogida en un estudio en 191 países da cuenta de que no existe una relación directa entre el cierre o apertura de las escuelas y las tasas de contagio de COVID-19 en la comunidad, por lo que reabrir las instalaciones educativas no representaría un riesgo considerable si se toman las medidas necesarias de bioseguridad y autocuidado 7.

  1. Reabrir las escuelas también supone paso importante hacia  la recuperación económica , ya que permite a los padres salir a trabajar con más tranquilidad;
  2. El 72% de docentes son  mujeres , y para ellas la reapertura  aliviaría la doble y triple carga de trabajo  que actualmente afirman tener debido a la pandemia 8;

Avanzar hacia una reapertura segura y progresiva de escuelas debe ser prioridad en el país, para evitar una crisis de aprendizaje y una afectación aún mayor del bienestar de niños y niñas.

¿Qué pasa si no vas a la escuela?

Consecuencias de faltar a clases – ¿Qué pasa si un niño falta mucho al colegio? Cuando las faltas a clase son demasiado elevadas y el absentismo es más que frecuente suelen producirse consecuencias muy graves , como:

  • Descenso del rendimiento académico, y malas notas.
  • Hábitos poco saludables. Cuando los adolescentes faltan a clase, dedican su tiempo a otras actividades que normalmente son poco saludables: consumo de sustancias nocivas, malas compañías, etc.
  • Escaso o nulo desarrollo de la autonomía y responsabilidad.
  • Consecuencias demoledoras en su futuro laboral e incluso personal.

¿Qué es la escuela reflexión?

La escuela es una entidad que aprende y que necesita aprender de la propia experiencia para poder crecer y mejorar pedagógicamente. Por eso, tanto el alumnado como el profesorado han de poder participar en la construcción diaria como miembros de un proyecto educativo globarl, má allá de la participación en el aula.

También es importante una participación amplia e intensa de las famlias en simbiosis con el contexto de que forman parte. Ha de conseguirse que el centro sea un espacio educativo que unos y otros sientan como propio.

En este sentido, la separación de las etapas educativas en diferentes edificios y lugares dificulta el desarrollo de proyectos educativos, que deberían tener coherencia a lo largo de la eduación del alumnado (persistencia de enfoques, traspaso entre etapas, flexibilidad en el currículo, recursos, etc.

  • Esto supone que los centros han de tener líneas de trabajo y proyectos construidos colectivamente, estables a largo plazo y evaluados periódicamente, con plantillas estables que asuman el proyecto educativo y que se impliquen y participen más allá de su responsabilidad en el aula;

Por eso es necesario establecer mecanismos y momentos de análisis, reflexión y valoración de los objetivos planteados como una comunidad, de su línea pedagógica, de los proyectos, de la organización de la que se dota, y que todo quede recogido y sistematizado como legado colectivo.

Esto significa que el profesorado ha de entender que es formador y educador, que tiene una función de docente reflexivo y de investigador sobre su práctica, y por eso ha de tener una formación específica sobre este tema, así como tiempos y espacios para desarrollar este cometido (observar, identificar, analizar, diagnosticar, crear, valorar, evaluar, compartir, corregir, proponer, etc.

La escuela es un ente que educa de forma sistémica, con sus proyectos con y sin incidencia en la comunidad, con su organización, el diseño del espacio, las normas y horarios, en el recreo, el comedor, con la selección de contenidos, con su participación en el contexto, etc.

  • El alumnado siempre ha de ser el centro de su actividad y de sus objetivos; ha de estar en el centro del proceso de enseñanza-aprendizaje, pero no solo en las actividades del aula, sino en la escuela en general como un espacio en el que se generan todas las actividades que por definición son educativos;

Por esto es importante que se piensen y creen los ámbitos educativos (participativos, curriculares, metodológicos, organizativos, etc. ) y los ambientes y espacios propicios para que se genere aprendizaje, se desarrollen competencias y se construyan valores, dado que la educación y la formación del alumnado es la que da sentido al centro educativo.

  • Además de estar abierta al mundo, la escuela ha de fomentar, en todos los ámbitos educativos, la participación del alumnado, el profesorado y de las familias;
  • Y organizativamente ha de dotarse d una estructura flexible, de mecanismos y normativas que permitan una vida democrática real y la participación en la gestión de tiempos, espacios, normas, proyectos, etc;

a través de sus órganos de gestión. Hay que facilitar el trabajo en red con todos los agentes implicados. Pero también, en el centro no se puede respirar imposición, autoritarismo, marginación, relegación, etc. haciendo sentir que algún miembro de la comunidad educativa, y especialmente del alumnado, es el último eslabón.

  • La escuela ha de hacer vivir, experimentar y construir los valores y principios de convivencia que en algunos casos se presentan como eslóganes publicitarios en la jornada de puertas abiertas, o se argumentan como proncipios básicos de un manual cuando se quiere llamar la atención o imponer un castigo;

Hay que establecer niveles de participación, discutidos y consensuados, en los diferentes ámbitos educativos, a través de los cuales cada colectivo, según sus capacidades, intereses y responsabilidades, pueda cooperar en la creación de la comunidad de aprendizaje y en el desarrollo de los proyectos consensuados.

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Esto quiere decir que el liderazgo en un centro ha de ser compartido y socializado, fomentando que tanto el profesorado como el alumnado desarrolle y convierta sus mejores competencias en su responsabilidad en la aportación al proyecto común.

Y la organización del centro lo ha de posibilitar. Todos los colectivos han de conocer, asumir, comprender y participar en el proyecto educativo del centro. Como nos educa de forma global, la escuela ha de ser inclusiva; ha de recoger la diversidad de la realidad social y comentar la inclusión de las diversidades físicas, culturales, de ritmos y de forma de aprendizaje.

El mismo desarrollo de la inclusión en las aulas, como proyecto del centro, ya supone una fuente de aprendizaje para el alumnado y el profesorado, tanto en conceptos como en valores, porque la escuela es una representación de la diversidad social (entorno próximo, diversidad familiar, migración…) en la que han de vivir y en la que habrán de hacer sus aportaciones de mejora.

En este marco de diversidad también ha de pensarse en las competencias que priorizar, en los valores que construir, en los contenidos curriculares y en su selección, en las metodologías de aprendizaje, en los recursos disponibles, en la evaluación y la función, en los espacios… Pero la inclusión ha de tener los recursos necesarios y, en los casos en que sea necesaria una atención más especializada, el alumnado debe poder ser atendido en centros que le puedan dar esta atención.

¿Cuál es el valor de la escuela hoy en día?

La escuela representa un medio para el logro de un bien mayor que ella: el conocimiento. Dentro de la escuela tenemos el conocimiento como un objeto de cambio, es decir, el profesor cobra su sueldo por proporcionar conocimiento, el alumno a su vez invierte su tiempo para adquirir conocimiento.

¿Qué es lo que aprendemos en la escuela?

¿ Qué se aprende en la escuela? La escuela da a los niños la oportunidad de aprender a convivir con los demás. Ahí adquieren conocimientos básicos para comprender el mundo en que viven, y desarrollan habilidades para el estudio y para la comunicación. En todo el país se trabaja con un mismo programa.

¿Qué es lo que se aprende en la escuela?

Las primeras etapas de aprendizaje de los niños son difíciles y pueden surgir algunas dudas de a quién le corresponde cada tarea. Qué aprenden los niños en el colegio y qué aprenden en casa no es algo que esté delimitado y eso puede suponer un problema para el desarrollo del niño.

  • Y sin olvidar en ningún momento que la responsabilidad educativa del niño recae primeramente sobre los padres, podemos establecer en líneas generales cuál es la tarea del colegio y cuál la de los padres;

Te contamos qué aprenden los niños en el colegio y en casa. Porque Tengo Que Ir A La Escuela Antes de llegar a Preescolar , la mayoría de los niños han pasado ya alguna temporada en la guardería , que es el lugar ideal para que los más pequeños practiquen tareas de motricidad, atención y sociabilidad. Una vez en Preescolar, los niños empiezan a identificar las letras , los números, las formas y los colores. En esa misma etapa educativa, los niños son capaces de aprender a unir letras, a identificar palabras y a leer textos sencillos. Igualmente pueden aprender a hacer cuentas básica , como sumar y restar, sin olvidarnos de otras facetas del aprendizaje básico como pueden ser las manualidades simples para relacionar objetos y pintar para identificar las formas y los colores.

Es tarea del colegio desarrollar en los niños todas aquellas habilidades básicas que necesitarán a lo largo de toda su vida académica o social. Es decir, aprender a leer, a escribir, a contar. pero también a compartir, respetar y vivir en sociedad.

Sin embargo, que los niños acudan al colegio no exime a los padres de su responsabilidad educativa. De nada sirve que un niño aprenda a identificar la letra A, si cuando llegue a casa ese aprendizaje no se refuerza. Porque Tengo Que Ir A La Escuela Por eso insistimos en la responsabilidad educativa de los padres. Claro que la mayoría de las personas no están dotadas de conocimientos pedagógicos, pero con un poco de intuición , todo el mundo puede reforzar lo aprendido en el cole. Jugar a identificar las letras que el niño va a aprendiendo observando los letreros comerciales, por ejemplo, es una forma muy divertida para que el niño continúe aprendiendo sin esfuerzo.

Recordar en casa los números a base de canciones y hacer sencillos cálculos con objetos es una buena forma de que el niño afiance sus conocimientos. Y por supuesto no podemos olvidarnos de los valores que debemos inculcar a nuestros hijos.

El desarrollo de su personalidad, la autoestima, la seguridad, la tolerancia y el respeto es tarea fundamentalmente de los padres. No podemos pretender enviar a nuestros hijos al colegio y que regresen a casa con el abecedario aprendido, sabiendo dar la hora o contando los caramelos que tienen en bolsillo y además de eso, que sean personas educadas, respetuosas, ingeniosas, tolerantes y sociables.

Porque los primeros años del niño son un aprendizaje continuo y esa labor es, sobre todo, de los padres. Puedes leer más artículos similares a Qué aprenden los niños en el colegio y en casa , en la categoría de Aprendizaje en Guiainfantil.

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¿Cuál es el sentido de la escuela en tiempos de pandemia?

Más allá de lo curricular… – El encuentro con otros, el intercambio de ideas, de aprendizajes, de experiencias, las emociones que nos transmiten los demás, el aprender a socializar, a ser autónomo… Son infinitas las enseñanzas de la escuela más allá de lo estrictamente curricular.

De ahí que la vuelta al colegio sea imprescindible y más importante en ciertos casos que algunos de los riesgos que se puedan correr. Inés Dussel reconoce aún más: “Creo, por ejemplo, que lo que está sucediendo a nivel de las disciplinas artísticas, del diseño, de los medios digitales, vale la pena mirarlo porque es uno de los espacios donde vemos más transformaciones, junto con el de la Lengua, con respecto a las didácticas.

Aparecen cosas nuevas, aparecen didácticas más de la creación, de la participación, confusas muchas veces, no muy interesantes otras, pero a veces sí. Y a mí me gustan mucho algunas. También ahí el sistema francés, por ejemplo, está poniendo mucho más Historia del Arte, medios digitales… Y a mí me gusta mucho esa idea de que Historia del Arte sea una disciplina importante porque, si vas a trabajar hoy como trabajamos —redes sociales—, la imagen es importante”.

¿Cuál es la escuela que queremos?

Ir hacia ‘la escuela que queremos ‘ implica fortalecer los espacios de participación de los distintos actores para promover la formación de sujetos de derechos. Ir hacia ‘la escuela que queremos ‘ requiere un abordaje de la convivencia escolar puesto que implica generar lazos sociales y aprender a vivir con otros.

¿Cuál es el sentido de la escuela César Coll?

“Un aprendiz competente no se identifica por lo que ya ha aprendido y puede demostrar que sabe en una prueba de rendimiento, sino por lo que todavía no sabe, pero es capaz de aprender”, escribía César Coll hace unos años en un recomendable e inspirador texto de título revelador: ” La educación formal en la nueva ecología del aprendizaje [1] “.

  • Un texto en el que Coll también sostenía que “sería un error pensar que no hay relación alguna entre ser un buen estudiante y ser un aprendiz competente;
  • ” Palabras que, aunque el mismo Coll matiza afirmando que aún sería peor pensar y actuar como si fueran lo mismo, nos invitan claramente a huir de posiciones dogmáticas y oposiciones simplificadoras que nos alejan de una comprensión profunda de la complejidad educativa;

La enseñanza está lejos de ser una tarea sencilla. Es una actividad incierta, contextualizada y construida siempre en respuesta a las particularidades de la vida diaria en las escuelas [2]. La enseñanza es una tarea compleja, “laboriosa, paciente y difícil.

Mucho más de lo que la gente cree y muchísimo más de lo que piensan los políticos,” dice Francisco Imbernón [3]. Está lejos de ser un asunto técnico. Al contrario, es algo profundamente ligado a la acción y a la práctica.

Es una práctica racional, reflexiva e intencional pero también subjetiva y altamente incierta. Requiere improvisación, conjetura, experimentación y valoración [4] , cualidades muy alejadas de una concepción puramente técnica de la misma. Requiere, por parte de los profesionales, de una continua reflexión sobre, desde y en la práctica [5].

No puedo plantearme qué enseñar y qué aprender, si no pienso en qué tipo de sociedad quiero promover y en qué tipo de persona en esta sociedad quiero promover. Volviendo sobre las palabras de César Coll resultan especialmente clarificadoras también en momentos como los actuales en los que conceptos como escuela , enseñanza , estudio , maestro , y estudiante han sido en gran parte sustituidas, como ha sostenido Gert Biesta [6] , por un nuevo lenguaje en torno al aprendizaje (entornos de aprendizaje, la mediación del aprendizaje, el aprendizaje y el aprendiz).

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Una tendencia que Biesta ha denominado aprendificación de la educación (learnification of education) y que consistiría en la sustitución del lenguaje educativo por el lenguaje del aprendizaje y en “la tendencia a referirse a los maestros como facilitadores del aprendizaje, a la enseñanza como la creación de oportunidades de aprendizaje, a las escuelas como ambientes de aprendizaje, a los estudiantes como aprendices y a los adultos como adultos aprendices, al campo de la educación de adultos como el aprendizaje a lo largo de la vida y a la educación en general como el proceso de enseñanza/aprendizaje.

[7] ” Aunque Cesar Coll nos alerta de que no podemos separar al estudiante del aprendiz, sabemos que no son términos sinónimos, y que no es lo mismo hablar de estudiar que hablar de aprender, ni es lo mismo ser estudiante que ser aprendiz.

Y si hablamos de la escuela, de su sentido y de educar en la escuela, parece razonable recordar, como señala Larrosa [8] , citando a Robert McClintok, que el concepto educativo fundamental sería el estudio y no la enseñanza ni el aprendizaje. El “estudio no tiene que ver con adquirir conocimientos o competencias o, en general, con el logro de resultados de aprendizaje, sino con la formación del sujeto y con la transformación de su relación con el mundo, es decir, con hacerla más atenta, cuidadosa, densa y profunda [9] ” (McClintock, 1971).

Donde la idea de formación del sujeto sería clave. La educación tiene que ver con lo que nos pasa, “y en tanto que nos pasa nos forma, nos transforma, nos deforma o nos conforma [10] ” La escuela es el dispositivo del que nos hemos dotado para realmente conseguir que las personas nos construyamos como personas.

El problema con el lenguaje del aprendizaje en el discurso educacional “es que hace más difícil, sino imposible, las preguntas decisivas acerca del contenido, el propósito y las relaciones. [11] ” Y, como sostiene César Coll en esta conversación, no tiene sentido, no puedo “plantearme qué enseñar y qué aprender, si no pienso en qué tipo de sociedad quiero promover y en qué tipo de persona en esta sociedad quiero promover”.

  1. Es más, continúa, “cuando yo, profesor, intento concretar esto en mi aula, no puedo hacerlo si no paso por situaciones concretas;
  2. Entonces, tengo que elegir y eso me lleva al tema de la dimensión ética, moral, ideológica;

” La enseñanza siempre está orientada hacia algo y es una actividad profundamente situada. La educación, a diferencia del aprendizaje, está siempre enmarcada por un telos , por unos fines, por un sentido de propósito. “Lo que me llevará a decir si tengo o no yo que poner algo es pensar que ese algo que tengo que poner en el currículum va en la línea de lo que yo pienso que toda persona debería hacer y poder hacer en esta sociedad o no”.

Siempre hay que elegir. La cuestión del propósito es la cuestión educativa central. “Solamente cuando tenemos claridad de lo que queremos lograr a través de nuestros esfuerzos educativos es posible tomar decisiones significativas sobre el qué y el cómo de tales esfuerzos, es decir, decisiones sobre los contenidos y los procesos [12] “.

Por eso el lenguaje de los aprendizajes y de las competencias es un lenguaje insuficiente. “Se pensó que el hacer una definición de lo que enseñar y aprender por competencia, es decir, poner el énfasis en la aplicabilidad, en la funcionalidad, en la experiencia, en lo situado, iba a resolver el problema del sentido y el problema del fracaso”, dice.

Una competencia, dice Coll en esta conversación, siempre está ligada a un contexto. Y ese contexto es un contexto situado y cultural”. La pregunta sería: ¿cómo avanzamos hacia una definición de las competencias que no las convierta en algo puramente técnico, algo formal, algo burocrático que haya que llenar poniendo no sé cuántas columnas, sino que les dé esta dimensión moral, ética e ideológica? El sentido de la escuela, el fin fundamental de la educación escolar sería entonces “decidir la clase de persona que queremos ser y la clase de mundo en el que queremos vivir, diferenciar con claridad los intereses de los que partimos para abrirnos a nuevos intereses que amplíen nuestro horizonte personal, superar la satisfacción de los deseos inmediatos para dar cabida a los deseos deseables [13] “.

Esta defensa de la escuela, de la enseñanza y del estudio como categorías educativas y la crítica a aproximaciones dominadas por el lenguaje de la calidad, la eficiencia, el rendimiento, lo que funciona y la medición, no ignora la necesidad, casi urgencia, de pensar y repensar la escuela.

Para César Coll, el sentido último de la escuela sigue siendo el mismo. “Es el dispositivo del que nos hemos dotado para realmente conseguir que las personas nos construyamos como personas”, sostiene. “El problema que tiene la escuela es que esa sociedad para la que sigue formando a los ciudadanos ha cambiado profundamente.

” Por eso es importante repensar la escuela. “Hay que repensar profundamente la escuela para que pueda seguir cumpliendo su función porque es la única que lo puede hacer como institución. ” Repensar la escuela, para Coll, no es tanto una cuestión de ampliar infinitamente los currículos, incorporando nuevas asignaturas o listas interminables de habilidades.

Tampoco, solo, una cuestión de abrir la escuela al entorno, ni traer el entorno a la escuela. Se trata más bien de entender la escuela como “un nodo de una red de contextos de actividad que ofrecen recursos y oportunidades para aprender”.

O recuperando una bella imagen que nos sugiere César Coll en la conversación, entender que la escuela puede y debe hacer también una función de vestíbulo desde el cual acceder a otros entornos de aprendizaje a los que, de otra manera, no se podría acceder o solo podrían acceder algunos.

  • Por eso su insistencia en que las políticas educativas ya no pueden ser únicamente políticas escolares;
  • Si algo hemos aprendido de la situación provocada por la pandemia es que las enormes desigualdades que se siguen dando en el mundo de la educación ya no se pueden abordar sólo desde la escuela;

Las políticas de equidad tienen que seguir siendo escolares, pero no pueden seguir siendo solo escolares. Necesitamos más escuela que nunca, pero la escuela sola no puede. Carlos Magro @c_magro [1] Coll, C. (2013). La educación formal en la nueva ecología del aprendizaje: tendencias, retos y agenda de investigación en Rodríguez Illera, J.

(Coord. ) Aprendizaje y Educación en la Sociedad Digital. 166 [2] Marcelo, C. (2001). Aprender a enseñar para la Sociedad del Conocimiento. Revista Complutense de Educación Vol. 12 Núm. 2 (2001) 531-593. Obtenido de http://revistas.

ucm. es/index. php/RCED/article/viewFile/RCED0101220531A/16749Revista [3] Imbernón, F. (2017). Ser docente en una sociedad compleja. Barcelona. Grao. 21 [4] Marcelo, C. (2001). Aprender a enseñar para la Sociedad del Conocimiento. Revista Complutense de Educación Vol. 12 Núm.

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