Cual Fue La Primera Escuela En Uruguay?

En 1745 la Orden de los sacerdotes jesuitas abrió la primera escuela de Montevideo en el predio donde actualmente se encuentra el edificio central del Banco República, en Ciudad Vieja.

¿Cuándo se fundó la primera escuela pública en Uruguay?

En 1815, en la situación precaria del campamento de Purificación fundó la Escuela de la Patria y en Montevideo una Escuela de Primeras Letras.

¿Cuál fue la primera escuela pública?

Historia [ editar ] – Logo de la Nueva Educación Pública de Chile Se sabe que los pueblos primitivos carecían de maestros, de escuelas y de doctrinas pedagógicas organizadas; aun así, la sociedad la realizaba de forma inconsciente en cada momento y la educación existía como hecho. [ cita requerida ] Fue con la llegada de las grandes civilizaciones cuando la educación de la población comenzó a ser impartida en forma estructurada y organizada en muchos países. Destacan la primera universidad sobre la que se tiene conocimiento que existió en la actual China —la Escuela Superior Shang Hsiang imperial durante el período Yu-Shun, entre los años 2257 a.

-2208 a. — así como, siglos más tarde, la escuela de enseñanza fundada por Confucio (que admitía a alumnos sin distinción de clase social ). [ 3 ] ​ También destacan los maestros griegos: los filósofos presocráticos —como Tales de Mileto y Demócrito —, platónicos y neoplatónicos, encargados de estudiar filosofía, matemáticas, astronomía, entre otras ramas de la ciencia.

La importancia fundamental que la historia de la educación tiene para cualquier educador es que permite el conocimiento del pasado educativo de la humanidad. El hecho educativo no es presentado por la historia como un hecho aislado, este es vinculado con las diversas orientaciones filosóficas, religiosas, sociales y políticas que han influido sobre él.

Por eso nos permite apreciar en qué medida la educación ha sido un factor en la historia y en qué medida una cultura es fuerza determinante de una educación. En el siglo VIII, Carlo Magno con su decreto Admonitio generalis fijó las primeras directrices de la reforma carolingia , que supuso la creación de escuelas en cada obispado, ya fueran para niños ricos o pobres.

En 1179 el III Concilio de Letrán en su Canon 18, decretó el establecimiento en cada iglesia catedral de un beneficio que permita un maestro encargado de la enseñanza gratuita de los clérigos y a los estudiantes pobres. [ 4 ] ​ Las escuelas y colegios fueron mejorando y llegando a nuevas ciudades.

  1. En el año 1538 se fundó la primera universidad de América, la Universidad Santo Tomás de Aquino en Santo Domingo, La Española (actual República Dominicana);
  2. En implementación de los decretos del Concilio de Trento (1545-1563) y el énfasis puesto en la tarea del cuidado de las almas, en las primeras décadas del siglo XVI se produjo un florecimiento de órdenes religiosas dedicadas a la educación cristiana, complemento laical a lo que los seminarios clericales representaban en términos de conocimiento teológico y pastoral: los Barnabitas (en 1530); el Orden de los Padres Somascos , fundado en 1534 por Jerónimo Emiliani ; los Jesuitas (fundados en 1540 por Ignacio de Loyola ); los Padres Doctrinarios (en 1575); los Padres Escolapios , establecidos en 1567 por trabajo de Giuseppe Calasanzio; los Hermanos de las Escuelas Cristianas cuya fundación tuvo lugar en Francia en 1679 por iniciativa de Jean-Baptiste de La Salle ; la Compañía de Santa Úrsula ( Angela Merici , en 1535); las Maestras Pías Filipenses y las Maestras Pías Venerinas , creadas a finales del siglo XVI por Rosa Venerini e Lucía Filippini;

Hasta ese momento, la educación secundaria seguía siendo prerrogativa exclusiva de la jerarquía eclesial. [ 5 ] ​ La primera escuela pública y gratuita de Europa la puso en marcha el español José de Calasanz. José de Calasanz, nacido en la localidad de Peralta de la Sal , era hijo del herrero y del alcalde de su localidad.

  1. Su vocación era el sacerdocio y una vez convertido en sacerdote en 1583 se trasladó a Roma en 1592, donde perfiló la idea de crear una escuela gratuita y abierta a todos los niños;
  2. En un primer momento las autoridades eclesiásticas rechazaron el proyecto por utópico pero en 1597 fundaría en la sacristía de su parroquia, la de Santa Dorotea en el barrio de Trastévere , una escuela gratuita en la que él mismo ejercía como maestro;

En 1617 fundaría una escuela mayor en la ciudad italiana de Frascati , la cual dio inicio a las Escuelas Pías. [ 6 ] ​ Fue canonizado en 1767. Posteriormente, el tercer presidente de Estados Unidos de América , Thomas Jefferson , a finales del siglo XIX decidió que la educación debía ser pagada en común por la sociedad para que todas las personas tuvieran acceso a una educación laica y gratuita.

  1. Así fue como se iniciaron las escuelas comunales o common schools , que funcionaron entre 1830 e inicios del siglo XX para pasar a llamarse state school o escuela estatal;
  2. [ 7 ] ​ La educación pública está, en general, a disposición de todos;

En la mayoría de los países, es obligatorio para los niños asistir a la escuela hasta una cierta edad, pero la opción de asistir a la escuela privada está abierta a muchos. La financiación de las escuelas públicas, por otro lado, es proporcionada por los ingresos fiscales, de manera que incluso personas que no asisten a la escuela (o cuyos dependientes no asisten a la escuela), ayudarán a garantizar que la sociedad sea educada.

  • En las sociedades asoladas por la pobreza, las autoridades suelen ser laxas en la escolarización obligatoria porque los niños son valiosos trabajadores;
  • “La educación está tan difundida que no falta en ninguna sociedad ni en ningún momento de la historia;

En toda sociedad por primitiva que sea, encontramos que el hombre se educa”. [ 8 ] ​ Codignola, E. (1946).

¿Cuál fue la primera escuela de la historia?

El primer Colegio en el mundo, el Colegio Peterhouse fue fundado por Hugh Balsham Obispo de Ely en el año de 1284 en la ciudad de Cambridge, Inglaterra.

¿Cómo surge la educación en Uruguay?

En el comienzo de la vida constitucional (1830), funcionaban en Montevideo, tres escuelas de Educación Primaria. En cuanto a la enseñanza superior, desde 1833, año en el que el padre Dámaso Antonio Larrañaga, propone un proyecto de Ley creando siete cátedras, hasta 1938, bajo el gobierno de Manuel Oribe, fecha en la que El Colegio Oriental de Humanidades y el Poder Ejecutivo instituyen la Universidad Mayor de la República.

El 26 de febrero de 1848, se dicta el Decreto Reglamentario de Enseñanza Primaria, organizando el Instituto de Instrucción Pública. En cuanto a la educación Privada, en 1861 se crea el primer colegio regido por las Hermanas del Huerto.

La formación de docentes se inicia en 1866, bajo la Junta Económica Administrativa de Montevideo, creándose la Escuela Normal. Dos años más tarde, se crea la histórica Sociedad de Amigos de la Educación Popular, a instancias de José Pedro Varela, entre otros.

La enseñanza media es validada en el año 1870. En 1874 Varela, llamado “el Reformador” publica su obra “La Adecuación del Pueblo”, obra esta que refleja hasta hoy día la filosofía educativa del,pueblo uruguayo.

Dos años mas tarde publica la “Legislación Escolar”. Ambas obras son pilares de la educación uruguaya. En 1877, bajo la dictadura de Latorre se decreta la Reforma Educativa, bajo tres preceptos básicos: obligatoriedad, laicidad y gratuidad, que rigen la educación hasta nuestros días.

  1. En 1879 se crea la escuela de Artes y Oficios , precursora de la Universidad del trabajo, actualmente Educación Técnico Profesional;
  2. El 29 de diciembre de 1908, se dicta la Ley Orgánica de la Universidad, estableciéndose el consejo directivo con representación de los tres órdenes; dicha ley es modificada en el año 1958 en el cual se dicta la Ley Orgánica vigente, que le otorga máxima autonomía financiera;

1912 es un año fundamental para la enseñanza media, pues se crea la Universidad o Liceo para mujeres, y principalmente se establece la creación de los liceos departamentales, posteriormente en 1919, nace el liceo nocturno, existiendo en 1927 un total de cinco liceos en Montevideo, uno de ellos nocturno y 18 en el interior de la República.

En 1951 con la creación del Instituto de Profesores Artigas (IPA), la enseñanza secundaria logra la capacitación de sus docentes en forma específica. En la Constitución de la República del año 1950, se establece la obligatoriedad de la Enseñanza Primaria, en la de 1966 se amplía la Enseñanza Media.

Hasta 1972 , la Enseñanza Pública dependía del Ministerio de Instrucción Pública y Previsión Social, existiendo Consejos Directivos en cada nivel con un carácter de entes autónomos( excepto la Universidad). A partir de ese año, con la aprobación de la “Ley General de Educación” (Número 14.

101), dichos entes se nuclean en un nuevo ente denominado CO. NA. E (Consejo Nacional de Educación). En 1985 se promulga una ley de emergencia , (Número 15. 739) que mantiene validez hasta nuestros días. Con ella se cambia la denominación del organismo CONAE, por la Administración nacional de Educación Pública (ANEP), estableciendo que sus órganos son: Consejo directivo Central (CODICEN), Dirección Nacional de Educación Pública y los consejos dependientes, de Educación Primaria, Secundaria y Técnico Profesional.

En el mismo año se establecen los cometidos del Ministerio de Educación y Cultura.

¿Quién creó la Escuela Pública en Uruguay?

José Pedro Varela fundador de la escuela pública uruguaya sostenía que la política es la madre de todas las ciencias, no ajenos a esto el SINDICATO NACIONAL DE TRA- BAJADORES DE LA ENSEÑANZA PRIVADA ha resuelto ante el avance de la ciencia y la tecnología aplicar una política tal donde la ciencia y la tecnología estén.

¿Cuántas escuelas hay en Uruguay?

¿Sabías qué? La educación pública cuenta con 2. 334 escuelas, 302 liceos, 172 UTU y 33 centros de formación docente – La educación pública en nuestro país cuenta con 2. 334 escuelas, 302 liceos, 172 UTU y 33 centros de formación docente distribuidos en todo el territorio nacional.

¿Quién creó la primera escuela pública?

Revolución antes de la Revolución: Jean-Baptiste de La Salle, el cura francés que en el siglo XVII “inventó” la escuela pública. Hace 300 años, un joven sacerdote de familia acomodada creó una organización de laicos consagrados a la educación de hijos de artesanos y de pobres.

  1. Un siglo después, Napoleón Bonaparte les encomendó a los Hermanos de La Salle organizar la educación nacional en Francia;
  2. A fines del 1600, el sacerdote francés Juan Bautista de La Salle sentó las bases del sistema de enseñanza escolar tal como hoy lo conocemos La escuela tal como hoy la conocemos -gratuidad, enseñanza grupal y simultánea, división por edades y niveles, lecciones impartidas por un maestro, exámenes periódicos- tiene su origen en la obra de un cura que sentó las bases de una educación verdaderamente popular;

Para ello, Jean-Baptiste de La Salle «creó una organización que pudo vencer al tiempo»,  como dijo a  Infobae  Santiago Rodríguez Mancini, presidente de la Fundación La Salle de Argentina y Paraguay, que este año, junto a muchos otros países del mundo se prepara para conmemorar el  tricentenario del fallecimiento (el 7 de abril de 1719)   del emblemático sacerdote educador.

Jean-Baptiste de La Salle nació el 30 de abril de 1651. Su padre era un hombre de fortuna y  consejero del rey -Luis XIV  ni más ni menos-, por lo tanto, como primogénito, Jean-Baptiste estaba muy bien colocado para heredar fortuna y privilegios.

Pero desde joven se sintió llamado a otras tareas. Se ordenó sacerdote en 1678 y  dedicó toda su vida a la educación , en especial de los más desfavorecidos. A su muerte, el  Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas  que él había creado dio continuidad y extensión a esta obra a lo largo de los tres siglos transcurridos desde entonces, al punto que  hoy el nombre de La Salle es sinónimo inequívoco de educación.

La trayectoria del fundador y el recorrido de su hermandad demuestran que, contra la creencia hoy en boga de que la instrucción pública  surgió  en  oposición  a la Iglesia, fue en realidad del seno de ésta que surgieron las primeras iniciativas para sentar las bases de lo que hoy conocemos como escuela pública y gratuita.

En ese proceso, el aporte de este sacerdote fue fundamental. Pero no le resultó fácil imponer sus ideas. «En los tiempos de La Salle,  había dos monopolios  –explicó Santiago Rodríguez Mancini- : uno era el de los propios obispos, el monopolio de la educación gratuita que se impartía al que mostraba certificado de pobre.

Cada parroquia tenía una lista de las familias que eran pobres y que tenían derecho a la educación, que se impartía allí mismo. Y el otro era el de los gremios de maestros que podían cobrar por clases de caligrafía, de aritmética, etcétera, cada uno según su especialidad.

A eso, La Salle le contrapone una escuela gratuita donde no se pide certificado de nada y se enseña todo junto. Entonces  tanto por parte de la iglesia como de los gremios hubo mucha persecución judicial e incluso en algunos casos incendio de escuelas y algún maltrato a los hermanos».

El otro monopolio que rompe la escuela lasallana es el del latín: la lengua eclesiástica y erudita, ya en aquel entonces en retroceso, seguía imperando en la escuela. Toda la enseñanza se hacía en un idioma que la gran mayoría de los niños jamás usaría.

Ya había algunos pioneros que postulaban la sustitución del latín por el idioma local. Pero  la determinación de La Salle en este aspecto decisiva para el triunfo de las lenguas nacionales. Sólo cuando sepan leer perfectamente en francés, pasaremos al latín, decía.

  • Esto hizo que los niños aprendieran a leer y escribir fluidamente en dos años; un proceso que antes llevaba cuatro o cinco años;
  • Jean-Baptiste de La Salle se habla ordenado en 1678;
  • Poco después, fue convocado para reorganizar la escuela parroquial de la capilla de Saint Sulpice;
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Allí empezó a ejercer la docencia y conoció a un grupo de jóvenes maestros, encuentro que lo inspiró para abrir más escuelas para niños pobres. «Una de las convicciones de ese tiempo fundacional -explica Rodríguez Mancini- es la  relación estricta entre el contexto social y los contenidos de la educación , de un modo diversificado: para La Salle, si los que vienen a la escuela trabajan, entonces hay que dar clase los domingos; si son grumetes, por ejemplo, hay que enseñar navegación y sus instrumentos para que puedan hacer carrera en el mundo del trabajo. La idea era la vinculación entre la educación y la mejora en el trabajo y en la dignidad de la vida de las personas». «Su opción era dar clase a los artesanos, que no se escolarizaban, y a los pobres, que se escolarizaban, pero poco», agrega. La otra gran innovación de La Salle es la decisión de que los maestros fuesen laicos.

  • «Su objetivo era fundar una comunidad autónoma  que no dependiera de ningún obispo  -explica-,  que no se limitara a ninguna diócesis  en particular, y que fuera laica para que sus integrantes, los hermanos, sólo se dedicaran a la enseñanza»;

Así, en 1684, La Salle y sus compañeros fundan la  Sociedad de los Hermanos de Escuelas Cristianas. Una comunidad cuya primera regla fue la gratuidad para que todos pudieran asistir. La Salle jerarquizó el rol del maestro dentro de la Iglesia, al que le dio una dignidad equivalente a la de los obispos.

También se ocupó de la formación de los educadores, para lo cual fundó una Escuela de Maestros. La escuela que hoy conocemos, y cuya estructura y funcionamiento nos parecen «normales», tiene su origen en la obra de La Salle.

Hasta entonces,  la enseñanza se brindaba de modo individual y estaba reservada a los ricos. En contraposición a esto, La Salle organiza una pedagogía distinta: se dictan clases de modo simultáneo a un grupo de alumnos reunidos todos en una sala. El hermano docente es asistido en su tarea por monitores –o celadores- seleccionados entre los alumnos más adelantados.

  • La Salle también introdujo la  separación de los alumnos por niveles,  prefigurando lo que serán los grados fijados más adelante;
  • Eso que hoy nos parece tan normal representaba toda una innovación: un maestro que se dirige en simultáneo a todos los alumnos a la vez y al mismo tiempo vigila que cada uno de ellos preste atención a la clase;

«Mientras que uno lee, todos los demás de la misma lección siguen (la lectura) en su libro, que deben tener siempre en la mano. El maestro cuidará con mucha atención que todos lean bajo lo que el lector leerá alto, y hará de tanto en tanto leer a algunos ciertas palabras al pasar, para sorprenderlos y controlar que sigan efectivamente», escribe La Salle en su obra más emblemática,  Conduite des écoles  (traducida como  Guía de la escuela , en realidad, conducción o dirección de la escuela) Los otros elementos de su pedagogía son las pruebas periódicas y el alumno que pasa al frente a explicar un tema a los demás.

También, como es lógico, introduce un orden, una disciplina y el respeto hacia el maestro. Las clases se dividían en grupos y mientras que el maestro se ocupaba de uno de ellos, dejaba a los otros haciendo alguna tarea que les había encargado -bajo supervisión de los alumnos avanzados- y que luego él mismo controlaría.

Esta modalidad, que progresivamente se plasmará en grados,  tomará su forma definitiva y triunfará a lo largo y ancho del mundo, un par de siglos después. Todos estos métodos, no eran totalmente nuevos. Pero, sistematizados por La Salle se convierten en un instructivo para docentes.

  • De hecho, el fundador de los Hermanos irá volcando toda su experiencia en manuales;
  • «A la Salle hay que entenderlo dentro del movimiento escolar que lo precede y que en Europa tiene sus inicios en el siglo XVI;

Su mérito está más en la organización de una institución que pudo vencer al tiempo que en la invención particular de todas estas cosas. Muchas de las grandes opciones de la escuela lasallana del siglo XVII son previas, pero lo que hizo La Salle fue aplicar lo que los libros de pedagogía decían que había que hacer, practicarlo, probarlo y volverlo a escribir de un modo que cualquier maestro lo pudiera entender y usar a su vez», dice el presidente de la Fundación.

El programa y el método de La Salle fue  tan equilibrado y de sentido común que sigue teniendo vigencia hasta nuestros días  y no ha cambiado en lo esencial: lectura, escritura, gramática, redacción de textos de los más simples y usuales –cartas, contratos, informes- a las más elaboradas –expresión de ideas abstractas, análisis-; cálculo, aritmética, sistema de pesos y medidas, contabilidad; canto y dibujo.

En suma, todo lo necesario para la vida social y práctica, todos los conocimientos que, especialmente a los niños de condición más humilde, les permitirían potenciar su sentido común, desarrollar su inteligencia y su habilidad profesional. La dimensión espiritual es por supuesto primordial para La Salle.

Si han creado estas escuelas es «para que los niños, estando bajo la guía de los maestros desde la mañana hasta la noche, estos Hermanos puedan enseñarles a vivir bien, instruyéndolos en los misterios de nuestra santa religión e inspirándoles las máximas cristianas», explica el fundador.

«En el siglo XVII -dice Rodríguez Mancini- no se concebía un maestro que no fuese cristiano; en realidad, una persona que no lo fuese. Por eso, entre las obras de La Salle, además de las de pedagogía, se encuentran catecismos, meditaciones, métodos para la oración.

  • Y también un retiro planificado y esto es muy interesante porque  el único tema de reflexión de ese retiro de 8 días que los hermanos hacían anualmente era la educación»;
  • Una suerte de formación docente;

El éxito de la orden se potenció en el siglo XIX, cuenta Rodríguez Mancini, «cuando  Napoleón Bonaparte les confía la escuela pública francesa a los hermanos  y la financia, de modo que la obra se multiplica enormemente; de hecho,  la escuela moderna que nosotros conocemos es ésa, la que llegará luego a Argentina  con las maestras francesas y norteamericanas».

  1. En efecto, cuando el emperador Napoleón I decide organizar la educación nacional en Francia, apela a los Hermanos de las Escuelas Cristianas, que en ese momento  se estaban reagrupando poco a poco tras ser suprimidos, dispersados y duramente reprimidos por la Revolución Francesa;

Esta participación de los lasallanos en la red de escuelas primarias en Francia no se interrumpirá con la Restauración. Recién en 1904, cuando en ese país se voten leyes laicistas muy duras, nuevamente los Hermanos serán clausurados pero el Estado basará en esa red escolar expropiada el desarrollo de la educación.

La organización creada por La Salle  obtuvo reconocimiento real y papal pocos años después de su muerte, en 1724 y 1725  respectivamente. Hoy sigue teniendo el estatus de congregación de derecho pontificio y es la más importante de las que posee la Iglesia dedicadas a la educación.

Juan Bautista de La Salle fue  canonizado en el año 1900. Actualmente la congregación está presente en 80 países con instituciones educativas que van de nivel inicial a terciario, lo que alcanza a un millón de alumnos e involucra a 85. 000 docentes. En Argentina, está implantada desde el año 1889.

  1. «Son escuelas públicas de gestión privada, algunas gratuitas, otras no -dice el presidente de la Fundación-;
  2. Tenemos un sistema de distribución interno en el que  unas escuelas apoyan a otras  y en muchas de ellas recibimos aporte del Estado;

Tenemos unos 25 mil alumnos y 2500 educadores». Ante la consulta de si Francia, oficialmente, promoverá actividades en honor de Jean-Baptiste La Salle, Rodríguez Mancini responde: « Hasta la Segunda Guerra mundial, La Salle era un símbolo de la comunidad francesa en Buenos Aires.

Después de eso, disminuyó la cantidad de franceses entre nosotros y la relación se fue perdiendo. Y no creo que el Estado francés contemporáneo le dé mucha importancia a esto. Fuimos suprimidos dos veces en Francia: la primera vez en la Revolución Francesa, la segunda en 1904, con las leyes laicistas muy fuertes que  lo que hicieron fue aprovechar la red de escuelas existentes para montar la escuela laica contemporánea.

Son los procesos de la modernidad que son así;  una modernidad que tiene su origen en el cristianismo pero que, para poder tomar conciencia de sí misma, tiene que negarlo. » En honor a La Salle, la Santa Sede ha declarado al 2019  Año Jubilar. A fines de abril, Argentina y Paraguay, que forman un único distrito lasallano, recibirán la visita de  Robert Schieler,  superior general del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas y el 30 de ese mes, aniversario del nacimiento de Juan Bautista de La Salle, habrá una misa en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de Buenos Aires.

  1. También habrá vigilias de jóvenes de todo el país; una «Semana Lasallana», con muestras artísticas, peregrinaciones y, en septiembre, festejos en coincidencia con el Día del Maestro, entre otras actividades;

Fuente: Claudia Peiró para  www. infobae. com.

¿Quién fue el que creó la escuela?

La educación y la escuela son conceptos muy comunes en nuestra vida. Desde los 3 años de vida, o incluso antes, comenzamos a convivir con estas palabras y los hábitos propios de la vida escolar. Pero si el método educativo no fue el mejor para nosotros, en algún momento nos formulamos con desesperación la pregunta obligada: “¿a quién se le ocurrió inventar la escuela?” Resulta que la escuela se inventó desde las primeras civilizaciones, donde los adultos enseñaban a los más jóvenes a desempeñarse en actividades que fomentaran el desarrollo de la comunidad.

  1. Pero fue en la antigua Grecia donde surgió la palabra “scholé”, que evolucionó a “escuela”;
  2. Y el significado de esa palabra era “ocio”;
  3. ¿Cómo es esto? Uno de los filósofos griegos más famosos, Aristóteles, decía que el hombre necesita de 3 acciones para vivir bien: el trabajo, el descanso y el ocio;

Por “trabajo” se refería a todas las actividades que son necesarias para vivir, como aprender un oficio o los quehaceres de casa; por supuesto que después de realizar ese trabajo físico se requiere un descanso. Y decía este filósofo que, el tiempo en el que no se trabaja ni se descansa, el tiempo libre, es el que se ocupa para cultivar el alma libremente.

  1. Bajo este concepto, surge la escuela en Grecia antigua, como un lugar al que acuden aquellos que quieren cultivar el alma a través de experiencias que les servirán para toda la vida;
  2. Esta definición parece dada por María Montessori, quien seguramente estudió la educación desde sus inicios y se dio cuenta de que el origen de la educación tuvo un buen objetivo;

Sin embargo, con la llegada de las instituciones y los diferentes tipos de gobierno, el sistema educativo se transformó y se estancó durante varios años, llegando a la educación “tradicional”. También Montessori, como era una mujer preparada, sabía que la lengua latina denominó a las escuelas primarias “ludus”, que significa “juego”.

  • De estos dos vocablos “ludus” y “scholé” varias lenguas dan nombre a sus lugares de aprendizaje, siendo una contradicción enorme que, teniendo esos nombres, la educación se imparta de manera rígida y poco divertida;

Gracias a la doctora Montessori se redescubre la maravilla del aprendizaje y alimenta con sus estudios un método para que los niños no sólo se encaminen a estudiar una carrera o un oficio, sino para que aprendan hábitos, modales, costumbres, valores y tengan amor al conocimiento..

¿Cuándo nace la escuela?

Cual Fue La Primera Escuela En Uruguay La escuela como institución surge como consecuencia de la alfabetización. “El desarrollo de las escuelas como lugares alejados de los procesos productivos primarios de la sociedad está estrechamente conectado con el desarrollo de la escritura” (Bosco, 1995, pág. 31). Las primeras escuelas conocidas datan de 2. 000 años a. de C. , en Sumeria.

Su objetivo era enseñar la escritura cuneiforme a una clase social privilegiada, a unos “especialistas”: los escribas. Un uso político-económico del lenguaje escrito que también puede hallarse en China o Egipto.

En las culturas orales, el aprendizaje era fruto de la experiencia en las actividades de la vida cotidiana. La aparición de la escritura impone la descontextualización o disociación entre las actividades de enseñanza/aprendizaje y las actividades de la vida diaria.

Aprender a leer y escribir requería el uso de medios extraordinarios: no era ya posible hacerlo mediante la observación y la repetición de los actos de los adultos, muchas veces en forma de juego, que eran la forma natural de socialización.

La palabra, escrita y hablada, tomaba el relevo de la experiencia directa con las cosas. Así, estaban a la orden del día las variables que determinaron el advenimiento de las ciudades, las urbes iniciales como Ur, Jericó, entre otras, en las cuales la necesidad de racionalizar el uso de los recursos hizo necesario la creación de códigos o “libros de deberes” en los cuales se perfilaba el comportamiento del habitante del paisaje urbano.

Ahora, no sólo era necesario transferir al párvulo el conocimiento generado en el hogar, era tambien necesario prepararlo para el conocimiento que “aplicaría” en interacción con los terceros que compartían el espacio de la “Polis”.

Así nacieron los grupos de discusión, enseñanza y aprendizaje, “las peñas del saber”, en donde la simple conversación no estructurada conducía a la manipulación primaria de los saberes necesarios por esa incipiente “sociedad”. En la civilización occidental contamos con el momento en el cual, la “peña” del saber se constituyó en “academia”.

Tal evento ocurrió en la antigua Grecia, cuando Platón le dio ese nombre a la reunión en la cual se impartía conocimientos de matemática, filosofía, medicina, derecho y letras. Aunque hoy en día la veamos como una institución rudimentaria, nos preguntaríamos ¿cuántas universidades hoy en día pudieran abordar los diálogos socráticos, y las leyes de Dracón y Solón, como lo hacía la célebre Escuela de Atenas? El fenómeno de la escolaridad en la sociedad no se circunscribía, en forma alguna, a la geografía histórica de occidente; simultáneamente, la sabiduría de Confucio, Buda y Lao Tsé se abrían paso en China y La India y el sureste asiático, generando el surgimiento de los monasterios, donde los frailes observaban una vida contemplativa en la cual se transferían el conocimiento grabado por los escribas en los textos manuscritos en papiros y pergaminos de antigua data, y en donde de igual forma y utilizando tecnologías artesanales , resguardaban el conocimiento para las futuras generaciones.

Desde luego, al crearse la Polis, la institución del Estado para administrar la competencia pública, la función de la educación también se institucionalizó como la administración de justicia, el ejercicio del comercio y la salubridad en la sociedad. En la medida en que crecía el conocimiento del entorno natural y social (que hemos conceptuado como educación cósmica), también se hizo evidente la necesidad de institucionalizar a la escuela socializándola, vale decir, colocándolo fuera del exclusivo dominio del entorno familiar, donde estaba limitada a los saberes de la familia, para tomar un marco de referencia mucho más amplio al ocuparse de la transmisión de conocimientos e instrucción de los oficios requeridos por la sociedad en general.

  • En la medida en que se hacía necesario la generación de nuevas ideas, conceptos y procedimientos para abordar la realidad cambiante, entonces se hizo necesario investigar las fuentes de información y documentación que se tenían disponibles hasta el momento; de suerte que, se comenzaron a reunir los libros que contenían las claves del entendimiento del mundo natural, físico y humano que se tenía y se “democratizó” la lectura, a través de la creación de bibliotecas;
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La más famosa de la antigüedad, la Biblioteca de Alejandría, con sus más de 100. 000 volúmenes, comenzaron a irradiar su luz de conocimiento a todo el mundo conocido en ese entonces, cuando la cultura griega entró en contacto a través de los macedonios con las milenarias y antiquísimas culturas orientales, en lo que podríamos señalar como el comienzo de la globalización de la gran cultura humana.

Así, Europa Occidental comenzó a ser registrada en el avance de sus saberes por el Medio Oriente y el mundo arábigo, creándose una especie de archivo histórico del pensamiento occidental que tenía como discurso integrador, la obra de Aristóteles, maestro de Alejandro Magno, el actor político y militar cuya acción desencadenó esa difusión de valores y conocimientos nuevos a los asentamientos humanos más antiguos del planeta.

De esa manera, la fina y elegante dialéctica socrática entró en maravilloso contacto con los saberes de la India, de los árabes y de los chinos y demás pueblos populosos de Asia, en una experiencia única, que hizo crecer a esas sociedades disgregados del este de Europa que comenzaron a integrarse bajo una visión de Estado ecuménica, la cual permitía esa especie de esfuerzo colosal que significó el sincretismo de las creencias, de las artes, de las culturas en general.

Así, se preparó el terreno para el florecimiento de una corriente institucional que abordara todos los campos del saber alrededor de un concepto ciudadano del hombre y del espacio. Nos referimos, por supuesto, a Roma, donde se crea la visión del Derecho Republicano para constituir el Estado.

Allí, entonces, la educación se estructura en una cadena de saberes que engranan y se conectan con el modelo o perfil de sociedad que se busca de acuerdo a un ideal de convivencia práctica y efectiva. La escuela, el liceo y la academia, generan una actividad prolija en discusión de ideas y ejercicio del arte; siendo el foro, en cierto sentido el equivalente al ágora o plaza griega, el espacio ciudadano por excelencia, donde crece y se desarrolla la opinión pública como escenario del acuerdo social.

Podríamos señalar, en gran medida, que este es el momento de mayor esplendor de la escuela peripatética, la iniciada en los tiempos presocráticos,aquella que escenificaba el aprendizaje tomado de la abierta observación de la naturaleza a través de paseos al aire libre, donde maestros y discípulos compartían un Estado dinámico de pensamiento compartido caracterizado “por el tránsito” de las ideas hasta llegar a la formulación de postulados de pensamiento y acción que surgían como verdades actualizadas, hoy diríamos certezas, hasta el advenimiento de las leyes que estatuían su correcta interpretación.

La educación en este entonces, era portada por los maestros, “los sabios”, especie de ciudadanos muy cultos y con propensión marcada a la conversación didáctica, los cuales efectuaban sesiones de discusión e interpretación de los saberes aplicados, teóricos y espirituales que en suma correspondían al “pensum” prediseñado para la formación de los diversos roles ciudadanos a realizar por ellos, dentro del espacio convenido o aceptado para el ejercicio de los distintos roles o “profesiones” requeridas por la sociedad..

¿Dónde se crearon las primeras escuelas de la humanidad?

En las primeras épocas de la humanidad, los niños y niñas no iban a la escuela. Las primeras instituciones educativas eran muy diferentes en Sumeria, Egipto, Mesoamérica e India.

¿Cuál es el colegio más antiguo del mundo?

​ Sería el caso de Qarawiyyin, que fue fundada en el año 859 y que es considerada la institución universitaria más antigua todavía en funcionamiento por la Unesco​​ y el Libro Guinness de los récords.

¿Por qué se creó la escuela?

La escuela nace para formar a la mano de obra. Su mismo modo de funcionamiento lo atestigua: momentos de trabajo y ocio claramente pautados; acceso al conocimiento graduado; organización rígida del horario escolar. De hecho, una de las funciones de la escuela moderna es el disciplinamiento.

¿Cómo es la escuela en Uruguay?

La educación en Uruguay es una de las más avanzadas y progresistas de América Latina. Son principios fundamentales de la educación pública uruguaya la ‘laicidad, gratuidad y obligatoriedad’, tal como fueran proclamados por José Pedro Varela por la reforma de 1876.

¿Cuántos alumnos hay en Uruguay?

Monitor Liceal La Dirección General de Educación Secundaria presentó este lunes 6 el Monitor Liceal, que incluye datos estadísticos sobre estudiantes y centros educativos de todo el país correspondientes al año 2020 y 2021. El 86% de los estudiantes de ciclo básico y el 57% de bachillerato promueven sus cursos. La actividad estuvo encabezada por el presidente del Consejo Directivo Central (Codicen) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), Robert Silva; la directora general de Educación Secundaria, Jenifer Cherro; el subdirector del organismo, Óscar Yáñez; la directora de Planeamiento y Evaluación Educativa, Patricia Kuzma, y la coordinadora de Estadística, Leticia Marziotte. En cuanto a la matrícula, el análisis indica que, durante 2020, Secundaria atendió a 271. 146 estudiantes, a través de liceos públicos, privados y diferentes programas educativos. En 2021, por otra parte, la población estudiantil es de 266. 259 alumnos. Además, el informe indica que, si bien la matrícula oficial total presenta un descenso respecto a la de 2020, en el Plan Reformulación 2006, que constituye aproximadamente el 80% de los estudiantes, la matrícula aumenta en ambos ciclos educativos.

  1. Además, el 83% de los estudiantes de secundaria asisten a liceos públicos en 2021, según señala el informe;
  2. Esta edición de la herramienta presenta, por primera vez, el indicador de desvinculación interanual, que expresa el porcentaje de estudiantes que, matriculados en secundaria en un año lectivo, no registran inscripción al año siguiente;

En el principal plan de estudios la desvinculación configura un 7% en 2021, es 4,5% en ciclo básico y 11,2% en bachillerato. Silva felicitó a las comunidades educativas por la respuesta ante la pandemia por COVID-19, y manifestó que el Monitor Liceal es parte de las políticas que impulsa la ANEP, respecto a tomar decisiones en base a evidencia.

Además, señaló que la información presentada queda a disposición de la ciudadanía, lo que también consideró como transparencia en la gestión. “Es una excelente herramienta para demostrar lo que se está llevando adelante, generar mayor comprensión y habilitar el análisis”, manifestó.

Asimismo, indicó que atender la inequidad en el ámbito educativo es una de las prioridades del país. Por ello, celebró la obtención de datos sobre desvinculación, promoción y egreso en enseñanza secundaria. El presidente de la ANEP también ponderó el compromiso de los liceos, docentes, familias y estudiantes de todo el país, que hizo posible que continuaran los programas, cursos y aprendizajes durante todo el 2020.

“Hubo un conjunto de políticas que permitieron atender y atenuar el impacto de la pandemia”, subrayó. El monitor señala, además, que en ciclo básico en liceos públicos se mantiene la tendencia de aumento en el pasaje de grado, que en 2020 alcanzó el 86% de estudiantes promovidos.

En bachillerato, del total de estudiantes inscriptos en 6. ° año, egresó el 57%, pero, si se toma en cuenta a los estudiantes que aún deben aprobar 1, 2 o 3 asignaturas y pueden inscribirse en educación terciaria, el guarismo asciende a 74,8%. En su intervención, Cherro resaltó la utilidad y el valor del monitor, que deja registro de las políticas empleadas y resultados obtenidos en 2020, marcado por la emergencia sanitaria.

Además, destacó la estabilidad del sistema educativo público, que mantiene en el tiempo el porcentaje de su matrícula, con respecto a centros educativos privados. También enfatizó los dispositivos empleados para mantener el vínculo y los aprendizajes durante el transcurso del año lectivo, cuando se crearon recursos educativos digitales y orientaciones a docentes de todas las asignaturas.

Además destacó la tarea conjunta con el Plan Ceibal. “Se cambió el paradigma, Secundaria solicitó a Plan Ceibal los cursos que se necesitaban y se trabajó en ello”, afirmó. Sobre los desafíos planteados, Cherro expresó que las cifras presentadas implican trazar retos como evitar la extraedad de los estudiantes, reforzar la asistencia a los centros educativos, mejorar el nivel de inclusión, aumentar el índice de egreso en bachillerato y seguir intensificando los esfuerzos para sostener el nivel de acceso y cobertura para todos los estudiantes del país.

  • “Los momentos de incertidumbre deben ser un motor para repensar y generar nuevas oportunidades”, señaló;
  • Por su parte Kuzma, afirmó que la información proporcionada por la herramienta es utilizada para tomar decisiones desde los centros educativos, inspecciones y la dirección general del organismo;

Además, resaltó la coordinación alcanzada entre todos los organismos vinculados con la educación pública, para hacer posible la realización del monitor. Acceder al Monitor Educativo Liceal.

¿Qué nivel educativo tiene Uruguay?

Características de la educación uruguaya Como José Pedro Varela estableció en la reforma de 1876, la educación pública en Uruguay es laica, gratuita y obligatoria. Conjuntamente, la población en su totalidad tiene derecho a acceder al sistema educativo gratuito desde el nivel preescolar al universitario.

¿Cuándo se creó la escuela pública?

Hasta bien entrado el siglo XIX, la educación no era gratuita y los niños pobres recibían la educación que podían en las escuelas de Dame o las escuelas dominicales. Si bien existían escuelas públicas en el siglo XVII (como la Boston Latin School abierta desde 1635), los alumnos que acudían a ellas (no podían acudir alumnas) lo hacían a partir de los 12 años.

Hasta ese momento recibían una educación en el hogar a cargo de tutores o de sus hermanos o familiares. Es decir, si bien eran gratis, para acudir a ellas había que ser hombre y tener una formación importante previamente.

Por lo tanto hubo que esperar más de cien años para que de verdad existiera una educación pública de base. Y esto comenzó durante la Revolución Industrial. En 1833, el gobierno británico aprobó la Ley de fábricas que establecía que eran obligatorias dos horas diarias de educación para los niños que trabajan en las fábricas.

Once años después, en 1844, se crea el Ragged Schools Union, un sindicato para dar educación a los niños más desfavorecidos. Todo esto fue provocado en gran parte por la cantidad de familias que acudían a las grandes urbes buscando trabajo en fábricas y cuyos hijos quedaban solos durante el día.

En una de sus conferencias, el especialista en educación inglés Sir Ken Robinson, explicaba que el sistema educativo actual “se concibió en el ambiente político de la Ilustración y durante la economía de la Revolución Industrial”. De hecho, lo que posibilitó el nacimiento de una enseñanza pública no fue el bienestar o el avance de la sociedad.

“Durante el siglo XIX –explica el catedrático Stanleyt Aronowitz en su libro Contra la educación escola r– la preocupación de maestros, agentes de la ley y líderes políticos o económicos era qué hacer durante la jornada laboral con la juventud desempleada.

Una alternativa era la prisión de día. Pero algunos, como Horace Mann, insistieron en que la escuela pública sería una forma más productiva de contener a los jóvenes inquietos”. En España, por otra parte hubo una excepción que podríamos clasificar de caso revolucionario : las escuelas públicas de Marcharaviaya, en Málaga.

  1. En pleno siglo XVIII se fundó en esta región la primera escuela pública y mixta de España;
  2. De acuerdo con José Luis Cabrera, autor de La fundación de escuelas y banco agrícola de Marcharaviaya, en aquellas épocas el concepto de escuela pública y gratuita, para niños y niñas, aún no existía;

De hecho hubo que esperar un lustro para que se abrieran las primeras en Madrid. La escuela fue fundada por el rey Carlos III y su sistema educativo estaba más cerca del siglo XXI que del XVIII: se prohibían expresamente los castigos físicos y en su lugar se otorgaban premios a los que recibían las mejores notas.

¿Quién creó la primera escuela pública?

Revolución antes de la Revolución: Jean-Baptiste de La Salle, el cura francés que en el siglo XVII “inventó” la escuela pública. Hace 300 años, un joven sacerdote de familia acomodada creó una organización de laicos consagrados a la educación de hijos de artesanos y de pobres.

Un siglo después, Napoleón Bonaparte les encomendó a los Hermanos de La Salle organizar la educación nacional en Francia. A fines del 1600, el sacerdote francés Juan Bautista de La Salle sentó las bases del sistema de enseñanza escolar tal como hoy lo conocemos La escuela tal como hoy la conocemos -gratuidad, enseñanza grupal y simultánea, división por edades y niveles, lecciones impartidas por un maestro, exámenes periódicos- tiene su origen en la obra de un cura que sentó las bases de una educación verdaderamente popular.

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Para ello, Jean-Baptiste de La Salle «creó una organización que pudo vencer al tiempo»,  como dijo a  Infobae  Santiago Rodríguez Mancini, presidente de la Fundación La Salle de Argentina y Paraguay, que este año, junto a muchos otros países del mundo se prepara para conmemorar el  tricentenario del fallecimiento (el 7 de abril de 1719)   del emblemático sacerdote educador.

Jean-Baptiste de La Salle nació el 30 de abril de 1651. Su padre era un hombre de fortuna y  consejero del rey -Luis XIV  ni más ni menos-, por lo tanto, como primogénito, Jean-Baptiste estaba muy bien colocado para heredar fortuna y privilegios.

Pero desde joven se sintió llamado a otras tareas. Se ordenó sacerdote en 1678 y  dedicó toda su vida a la educación , en especial de los más desfavorecidos. A su muerte, el  Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas  que él había creado dio continuidad y extensión a esta obra a lo largo de los tres siglos transcurridos desde entonces, al punto que  hoy el nombre de La Salle es sinónimo inequívoco de educación.

La trayectoria del fundador y el recorrido de su hermandad demuestran que, contra la creencia hoy en boga de que la instrucción pública  surgió  en  oposición  a la Iglesia, fue en realidad del seno de ésta que surgieron las primeras iniciativas para sentar las bases de lo que hoy conocemos como escuela pública y gratuita.

En ese proceso, el aporte de este sacerdote fue fundamental. Pero no le resultó fácil imponer sus ideas. «En los tiempos de La Salle,  había dos monopolios  –explicó Santiago Rodríguez Mancini- : uno era el de los propios obispos, el monopolio de la educación gratuita que se impartía al que mostraba certificado de pobre.

Cada parroquia tenía una lista de las familias que eran pobres y que tenían derecho a la educación, que se impartía allí mismo. Y el otro era el de los gremios de maestros que podían cobrar por clases de caligrafía, de aritmética, etcétera, cada uno según su especialidad.

A eso, La Salle le contrapone una escuela gratuita donde no se pide certificado de nada y se enseña todo junto. Entonces  tanto por parte de la iglesia como de los gremios hubo mucha persecución judicial e incluso en algunos casos incendio de escuelas y algún maltrato a los hermanos».

El otro monopolio que rompe la escuela lasallana es el del latín: la lengua eclesiástica y erudita, ya en aquel entonces en retroceso, seguía imperando en la escuela. Toda la enseñanza se hacía en un idioma que la gran mayoría de los niños jamás usaría.

Ya había algunos pioneros que postulaban la sustitución del latín por el idioma local. Pero  la determinación de La Salle en este aspecto decisiva para el triunfo de las lenguas nacionales. Sólo cuando sepan leer perfectamente en francés, pasaremos al latín, decía.

  1. Esto hizo que los niños aprendieran a leer y escribir fluidamente en dos años; un proceso que antes llevaba cuatro o cinco años;
  2. Jean-Baptiste de La Salle se habla ordenado en 1678;
  3. Poco después, fue convocado para reorganizar la escuela parroquial de la capilla de Saint Sulpice;

Allí empezó a ejercer la docencia y conoció a un grupo de jóvenes maestros, encuentro que lo inspiró para abrir más escuelas para niños pobres. «Una de las convicciones de ese tiempo fundacional -explica Rodríguez Mancini- es la  relación estricta entre el contexto social y los contenidos de la educación , de un modo diversificado: para La Salle, si los que vienen a la escuela trabajan, entonces hay que dar clase los domingos; si son grumetes, por ejemplo, hay que enseñar navegación y sus instrumentos para que puedan hacer carrera en el mundo del trabajo. La idea era la vinculación entre la educación y la mejora en el trabajo y en la dignidad de la vida de las personas». «Su opción era dar clase a los artesanos, que no se escolarizaban, y a los pobres, que se escolarizaban, pero poco», agrega. La otra gran innovación de La Salle es la decisión de que los maestros fuesen laicos.

«Su objetivo era fundar una comunidad autónoma  que no dependiera de ningún obispo  -explica-,  que no se limitara a ninguna diócesis  en particular, y que fuera laica para que sus integrantes, los hermanos, sólo se dedicaran a la enseñanza».

Así, en 1684, La Salle y sus compañeros fundan la  Sociedad de los Hermanos de Escuelas Cristianas. Una comunidad cuya primera regla fue la gratuidad para que todos pudieran asistir. La Salle jerarquizó el rol del maestro dentro de la Iglesia, al que le dio una dignidad equivalente a la de los obispos.

También se ocupó de la formación de los educadores, para lo cual fundó una Escuela de Maestros. La escuela que hoy conocemos, y cuya estructura y funcionamiento nos parecen «normales», tiene su origen en la obra de La Salle.

Hasta entonces,  la enseñanza se brindaba de modo individual y estaba reservada a los ricos. En contraposición a esto, La Salle organiza una pedagogía distinta: se dictan clases de modo simultáneo a un grupo de alumnos reunidos todos en una sala. El hermano docente es asistido en su tarea por monitores –o celadores- seleccionados entre los alumnos más adelantados.

  • La Salle también introdujo la  separación de los alumnos por niveles,  prefigurando lo que serán los grados fijados más adelante;
  • Eso que hoy nos parece tan normal representaba toda una innovación: un maestro que se dirige en simultáneo a todos los alumnos a la vez y al mismo tiempo vigila que cada uno de ellos preste atención a la clase;

«Mientras que uno lee, todos los demás de la misma lección siguen (la lectura) en su libro, que deben tener siempre en la mano. El maestro cuidará con mucha atención que todos lean bajo lo que el lector leerá alto, y hará de tanto en tanto leer a algunos ciertas palabras al pasar, para sorprenderlos y controlar que sigan efectivamente», escribe La Salle en su obra más emblemática,  Conduite des écoles  (traducida como  Guía de la escuela , en realidad, conducción o dirección de la escuela) Los otros elementos de su pedagogía son las pruebas periódicas y el alumno que pasa al frente a explicar un tema a los demás.

También, como es lógico, introduce un orden, una disciplina y el respeto hacia el maestro. Las clases se dividían en grupos y mientras que el maestro se ocupaba de uno de ellos, dejaba a los otros haciendo alguna tarea que les había encargado -bajo supervisión de los alumnos avanzados- y que luego él mismo controlaría.

Esta modalidad, que progresivamente se plasmará en grados,  tomará su forma definitiva y triunfará a lo largo y ancho del mundo, un par de siglos después. Todos estos métodos, no eran totalmente nuevos. Pero, sistematizados por La Salle se convierten en un instructivo para docentes.

De hecho, el fundador de los Hermanos irá volcando toda su experiencia en manuales. «A la Salle hay que entenderlo dentro del movimiento escolar que lo precede y que en Europa tiene sus inicios en el siglo XVI.

Su mérito está más en la organización de una institución que pudo vencer al tiempo que en la invención particular de todas estas cosas. Muchas de las grandes opciones de la escuela lasallana del siglo XVII son previas, pero lo que hizo La Salle fue aplicar lo que los libros de pedagogía decían que había que hacer, practicarlo, probarlo y volverlo a escribir de un modo que cualquier maestro lo pudiera entender y usar a su vez», dice el presidente de la Fundación.

El programa y el método de La Salle fue  tan equilibrado y de sentido común que sigue teniendo vigencia hasta nuestros días  y no ha cambiado en lo esencial: lectura, escritura, gramática, redacción de textos de los más simples y usuales –cartas, contratos, informes- a las más elaboradas –expresión de ideas abstractas, análisis-; cálculo, aritmética, sistema de pesos y medidas, contabilidad; canto y dibujo.

En suma, todo lo necesario para la vida social y práctica, todos los conocimientos que, especialmente a los niños de condición más humilde, les permitirían potenciar su sentido común, desarrollar su inteligencia y su habilidad profesional. La dimensión espiritual es por supuesto primordial para La Salle.

  1. Si han creado estas escuelas es «para que los niños, estando bajo la guía de los maestros desde la mañana hasta la noche, estos Hermanos puedan enseñarles a vivir bien, instruyéndolos en los misterios de nuestra santa religión e inspirándoles las máximas cristianas», explica el fundador;

«En el siglo XVII -dice Rodríguez Mancini- no se concebía un maestro que no fuese cristiano; en realidad, una persona que no lo fuese. Por eso, entre las obras de La Salle, además de las de pedagogía, se encuentran catecismos, meditaciones, métodos para la oración.

  1. Y también un retiro planificado y esto es muy interesante porque  el único tema de reflexión de ese retiro de 8 días que los hermanos hacían anualmente era la educación»;
  2. Una suerte de formación docente;

El éxito de la orden se potenció en el siglo XIX, cuenta Rodríguez Mancini, «cuando  Napoleón Bonaparte les confía la escuela pública francesa a los hermanos  y la financia, de modo que la obra se multiplica enormemente; de hecho,  la escuela moderna que nosotros conocemos es ésa, la que llegará luego a Argentina  con las maestras francesas y norteamericanas».

  1. En efecto, cuando el emperador Napoleón I decide organizar la educación nacional en Francia, apela a los Hermanos de las Escuelas Cristianas, que en ese momento  se estaban reagrupando poco a poco tras ser suprimidos, dispersados y duramente reprimidos por la Revolución Francesa;

Esta participación de los lasallanos en la red de escuelas primarias en Francia no se interrumpirá con la Restauración. Recién en 1904, cuando en ese país se voten leyes laicistas muy duras, nuevamente los Hermanos serán clausurados pero el Estado basará en esa red escolar expropiada el desarrollo de la educación.

La organización creada por La Salle  obtuvo reconocimiento real y papal pocos años después de su muerte, en 1724 y 1725  respectivamente. Hoy sigue teniendo el estatus de congregación de derecho pontificio y es la más importante de las que posee la Iglesia dedicadas a la educación.

Juan Bautista de La Salle fue  canonizado en el año 1900. Actualmente la congregación está presente en 80 países con instituciones educativas que van de nivel inicial a terciario, lo que alcanza a un millón de alumnos e involucra a 85. 000 docentes. En Argentina, está implantada desde el año 1889.

«Son escuelas públicas de gestión privada, algunas gratuitas, otras no -dice el presidente de la Fundación-. Tenemos un sistema de distribución interno en el que  unas escuelas apoyan a otras  y en muchas de ellas recibimos aporte del Estado.

Tenemos unos 25 mil alumnos y 2500 educadores». Ante la consulta de si Francia, oficialmente, promoverá actividades en honor de Jean-Baptiste La Salle, Rodríguez Mancini responde: « Hasta la Segunda Guerra mundial, La Salle era un símbolo de la comunidad francesa en Buenos Aires.

Después de eso, disminuyó la cantidad de franceses entre nosotros y la relación se fue perdiendo. Y no creo que el Estado francés contemporáneo le dé mucha importancia a esto. Fuimos suprimidos dos veces en Francia: la primera vez en la Revolución Francesa, la segunda en 1904, con las leyes laicistas muy fuertes que  lo que hicieron fue aprovechar la red de escuelas existentes para montar la escuela laica contemporánea.

Son los procesos de la modernidad que son así;  una modernidad que tiene su origen en el cristianismo pero que, para poder tomar conciencia de sí misma, tiene que negarlo. » En honor a La Salle, la Santa Sede ha declarado al 2019  Año Jubilar. A fines de abril, Argentina y Paraguay, que forman un único distrito lasallano, recibirán la visita de  Robert Schieler,  superior general del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas y el 30 de ese mes, aniversario del nacimiento de Juan Bautista de La Salle, habrá una misa en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de Buenos Aires.

También habrá vigilias de jóvenes de todo el país; una «Semana Lasallana», con muestras artísticas, peregrinaciones y, en septiembre, festejos en coincidencia con el Día del Maestro, entre otras actividades.

Fuente: Claudia Peiró para  www. infobae. com.

¿Cómo eran las primeras escuelas en Uruguay?

José Palomeque revelaba que en todo el país había 30 escuelas que atendían a 890 alumnos en una población de 130. 000 personas. No existían maestros preparados ni libros de textos adecuados, y los métodos de enseñanza se basaban en la repetición y memorización, así como premios y castigos.

¿Quién fue el fundador de la escuela?

Quién inventó los colegios y escuelas – Los inventores de las escuelas o colegios los inventaron los sumerios hace más de 5000 años. Lamentablemente, los historiadores no han podido demostrar la fecha exacta de la creación del primer colegio de la historia. Cual Fue La Primera Escuela En Uruguay Los arqueólogos han encontrado un escrito de hace más de 5000 años donde ya se nombra a la escuela. Se trata de un diario que escribió un muchacho que iba al colegio. Dice así: ” Hoy he leído y he hecho cálculo en la es­cuela, después he escrito. A mi regreso a casa, he encontrado a mi padre y le he explicado lo que he hecho. Ha estado muy contento. A la mañana siguiente he dicho a mamá que me dé el desayuno porque tengo que ir a la escuela.

  • Pero si se tiene una idea aproximada y dónde fue: en Mesopotamia;
  • Mi madre me ha dado los panecillos y he sali­do de casa;
  • Ya delante de la escuela el portero me ha reñido porque he llegado tarde “;
  • ¿Sabes cuándo se escribió este diario? ¡Hace cinco mil años! Ya entonces había escuelas, maestros, bedeles, lecciones y, como es natu­ral, escolares;

Sin embargo no había ni plumas, ni tinteros, bolígrafos , ni cuadernos. Los alumnos escribían sobre una tabla de arcilla húmeda. Eso ocurría en un lejano país de Asia, llamado Mesopotamia , habitado entonces por el pueblo sumerio. El diario del muchacho sumerio que hemos leí­do es real, se encontró inciso sobre unas ta­blillas de arcilla cocida y endurecida, descu­biertas por un arqueólogo.