Qué Importancia Tiene La Escuela Geográfica Francesa?

Qué Importancia Tiene La Escuela Geográfica Francesa
Las escuelas de teorías geopolíticas, intentan darle una explicación a la distribución de poder, entendido como la conjugación de diferentes factores según el paradigma de cada pensamiento, en diferentes sectores geográficos determinados, y la relación que se puede generar entre estos.

  • Este escrito tendrá como desarrollo, primero una introducción a la escuela, segundo el sustento básico de las ideas de sus pensadores y por último las conclusiones sobre la escuela;
  • Escuela Francesa de Geopolítica La Escuela Francesa estudia la influencia de los fenómenos geográficos, en la vida del estado y la capacidad del hombre para modificar la geografía y el ambiente;

[1] Dándole importancia a dos temas fundamentales que son la cultura y los recursos naturales. El primero de ellos puesto que se busca un sentido ontológico de mejor calidad de vida del ser humano y las relaciones con su sociedad, entonces estas se darán siempre que se favorezca una buena educación y se expanda el conocimiento mediante la investigación, entonces el estado entrara a salvaguardar estos fines bajo una perspectiva geocultural.

El segundo nos habla de los recursos naturales puesto que estos pueden ser renovables o extinguibles, lo cual se verá reflejado en su necesidad de satisfacción, aspecto que el estado debe regular y adquirir mediante su soberanía para evitar una crisis interna como consecuencia de la escasez de los mismos.

II. Pensadores. En la doctrina es importante diferenciar que pensadores, dieron pie a la teoría, y quienes aportaron a su desarrollo, revisando sus argumentos y conjeturas. Quien calo con más fuerza en las bases de la escuela mencionada fue Paul Vidal de la Blanche , 1845-1918  con libros como “Cuadro de la geografía de Francia” texto dado a conocer en 1903 y “Principios de la geografía humana”.

Este autor tuvo como padre en la teoría entre otros a Humboldt “práctico de la idea de las panregiones o zonas de influencia. ” Blanche proponía estudiar los fenómenos geográficos en la vida del estado y la actividad humana, teniendo como parámetros la geografía regional para analizar los espacios donde se llevarían a cabo las relaciones naturales y humanas, con fin a concluir en lo que él llamaría el paisaje particular del estudio.

A la vez trato temas como la densidad de población y los géneros de la misma, contra argumentando el planteamiento del determinismo natural, dado que si bien el hombre esta sometido a la naturaleza, es incorrecto decir que ésta sobrepasa de plano la libertad de acción humana.

También propuso la reivindicación de los territorios franceses, que no habían sido adjudicados luego de los tratados de la primera guerra mundial Yves Lacoste 1929, quien planteo el tema del subdesarrollo, la geografía económica y la geografía social en países del tercer mundo, en su libro” La Geografía un arma de guerra”.

Sostenía la necesidad de diferenciar entre la geografía de la escuela, la universidad y la del espectáculo, ya que las dos primeras permiten desdibujar la tercera, llegando a la conclusión de la geopolítica que es la búsqueda de las intenciones colectivas y de tal forma reconocer las relaciones de poder existentes.

  • En otro de sus libros titulado “geografía del subdesarrollo” debate la crisis político-militar en los países del tercer mundo por la búsqueda de un orden representativo de las urgencias humanas, la geografía del subdesarrollo sirve como un mecanismo para organizar los ataques y las vías de circulación;

Emmanuel de Martonne 1983-1955, titular de la obra “Tratado de Geografía” de 1909 y codirector de ” Annales de Géographie” , fundamenta su exposición en Davis, estudia la región de los Carpatos con respecto a la incidencia del relieve geográfico y los factores climáticos sobre el desarrollo de la conducta humana.

Fue un libro básico de estudio para las ciencias políticas, el punto era diferenciar como los cambios de clima alteraban el comportamiento de las personas a nivel individual y luego a nivel grupal, y de tal forma valorar las fronteras según los grupos de comportamiento y costumbres de mayor congruencia entre si.

Albert Demangeon 1872 – 1940. discipulo de Paul Vidal de la Blanche, presenta su monografía regional bajo el titulo “La Picardie” en 1905, fue profesor universitario de geografía económica y geografía política, ” Le déclin de l’Europe” (1920), fundamenta su estudio de la geografía humana y regional en conexión con el estudio de la historia y la sociología, a su vez enfatizo en la unión de la geografía con la economía con respecto a la vivienda rural.

La tesis de la picardía se refiere a las regiones de Francia de Calais, Champagne, limitando con el sur de Bélgica. Jean Gottman  (Járkov, 1915-1994)  escribió el texto ( Megalopolis , en 1961 y La politica de los estados y la geografia , 1952), esbozó como podría ser la distribución de recursos en áreas urbanas a diferencia de los sectores rurales, bajo los parámetros de la geoeconomía y la geopolítica, teniendo en cuenta los distintos factores como el trabajo, la conducta humana y los recursos naturales que se daban en cada zona estudiada para poder hacer un análisis geográfico de la misma.

III. Conclusiones La escuela francesa brinda mucha atención al desarrollo de la conducta humana, y la cantidad de recursos naturales disponibles para satisfacer las necesidades como camino para reconocer la geocultura prevaleciente. Conjugándola con factores objetivos y subjetivos como el territorio, el clima, y la libertad, con herramientas de juicio como la sociología y la economía, para poder interpretar la geopolítica que se desarrollaba en el lugar,.

Y con base en ella constituir o modificar planes de acción según las necesidades y las mejores condiciones de vida humana, pero manteniendo el regionalismo. Es decir el resto de las regiones puede estar bien desde que ellos estén bien.

Bibliografía. La geopolítica y los delirios imperiales de la conquista a la expansión de los mercados. José Luís Cadena Montenegro Cuadro de la geografía de Francia – Vidal de la Blanche Principios de la geografía humana- Vidal de la Blanche La Geografía un arma de guerra- Yves Lacoste Geografía del subdesarrollo- Yves Lacoste Tratado de Geografía Emmanuel de Martonne Annales de Géographie Emmanuel de Martonne La Picardie Albert Demangeon Le déclin de l’Europe Albert Demangeon Megalopolis Jean Gottmann La politica de los estados y la geografia Jean Gottmann.

¿Qué es lo que pretenden los franceses a través de su escuela geopolítica?

  • 1 Departamento de Estudios Ibéricos y Latinoamericanos, Universidad de Guadalajara, México. El autor (. )

1 Note portant sur l’auteur 1 2 La herencia de la geopolítica francesa reclama su vigencia en este momento, cuando se necesitan pronunciamientos críticos frente a los descarnados despliegues de poder “neoimperiales” y “neocoloniales” que prefiguran el estado del mundo. Justo cuando la academia y la política demandan una mayor interdependencia, el recurso de una revigorización de la geopolítica, como instrumento de análisis crítico, se enfrenta a una nueva oleada de pragmatismo discursivo que busca conformar un conocimiento estratégico orientado a la justificación de intereses dominantes, lejos de contribuir al fortalecimiento disciplinario o al desarrollo científico.

  • 2 Sobre los determinismos, veáse en esta obra el trabajo de Jérôme Monnet.

4 Los aportes de Elisée Reclus a esos debates son una herencia indiscutible para la geopolítica crítica contemporánea. Frente a las representaciones del mundo como una totalidad articulada por las pretensiones estatales de poder, tan apreciadas por los oráculos de la expansión colonial, su Géographie universelle (Reclus, 1875-1894), ofrece la riqueza de la diversidad sociocultural de naciones y continentes, pero centrando su análisis en la pluralidad de relaciones entre el hombre, desde la perspectiva humanista en boga, y la Tierra, en cuyo abordaje participa de los debates geográficos de la época entre de-terminismo y posibilismo 2 Sus reflexiones sobre esta relación compleja ponen enfasis en otra perspectiva que no reduce la política a un asunto de Estado, sino que incluye los dilemas enfrentados por actores no estatales, en su dimensión individual y social, frente al espacio geográfico constituido por ellos y simultáneamente constituyente de sus relaciones.

3 La literatura francófona dedicada al análisis geopolítico crítico cuenta con varios nodos intelectuales desde los que se ha desarrollado. Su origen es indisociable de los debates políticos e intelectuales del siglo xix : el sentido de lo universal, como matriz explicativa del mundo; el trastocamiento de la relación entre espacio y tiempo; el papel protagónico de los Estados-nación como sujetos de la historia; en fin, el reclamo de la modernidad occidental como paradigma de acción, con un carácter a la vez Estado-céntrico y eurocéntrico.

Su obra postuma, L’homme et la Terre (Reclus, 1905-1908), sintetiza estas preocupaciones universales que lo acompañaron toda su vida y que marcarían su impronta en los debates geográficos y geopolíticos contemporáneos. 5 El pensamiento de Reclus está vigente en la discusión geográfica contemporánea.

Por ejemplo, se destaca la revista Hérodote, publicación especializada en geopolítica, única en su género, dirigida por Yves Lacoste. Esta revista es indisociable de la transformación seguida por la escuela geopolítica francesa, particularmente la del Centre de Recherche et d’Analyses Géopolitiques del l’Institut Français de Géopolitique, actualmente bajo la dirección de Béatrice Giblin, de la Universidad de París-viii.

Giblin participó, en 1976, en la creación de Hérodote, entre otros geógrafos que han recuperado y enriquecido el aporte intelectual de Elisée Reclus. 6 Desde una perspectiva pragmática, caracterizada como neorrealista en las relaciones internacionales, está el Centro de Geoestrategia de la Escuela Normal Superior, institución que ofrece formación especializada en el campo, y el área de Asuntos Internacionales de la Fondation Nationale de Sciences Politiques, que cuenta con estudios de carácter geopolítico.

  1. Desde una perspectiva institucionalista, François Thual, antiguo funcionario del Ministerio de Defensa, donde enseñó geopolítica de las religiones, es director adjunto del Institut des Relations Internationales Stratégiques;

Su perspectiva ubica a la geopolítica en el cuadro de las ciencias humanas, desde donde orienta sus críticas fundamentalmente hacia las megatendencias en las que participa el fenómeno religioso y su relación con los Estados-nación. 7 No obstante la aparente unidad del campo de estudios geopolíticos, sus fronteras con la geografía política son ambiguas.

  • Por un lado, Fernand Braudel (1990, 1990a), uno de los fundadores de la nueva historia, mantuvo en sus trabajos una posición distante del término geopolítica, por sus orígenes “bastardos”, influidos por el predominio de la realpolitik y de su adopción por el nazismo;

Formulaciones posteriores, como la propuesta de Immanuel Wallerstein (1991) y, destacadamente, los trabajos del geógrafo inglés Peter Taylor (2002), le dieron otra densidad teórica a los planteamientos braudelianos de la economía-mundo y reivindicaron las perspectivas de la geografía política al ofrecer nuevos contextos de análisis geopolíticos.

8 Por otro lado, desde la misma perspectiva que partía de la geografía política, hubo una aproximación al análisis del poder que tomó distancia del protagonismo de las relaciones interestatales en los asuntos internacionales.

Geógrafos como Paul Claval, con su obra Espacio y poder (1982), el suizo Claude Raffestin (1980) y Alain Raynaud (1981) cuestionaron una relativa estatolatría en los estudios geopolíticos clásicos e influyeron en una aproximación más abierta de la política, de las relaciones entre Estado y sociedad, que también introyectó el grupo vinculado con la revista Hérodote.

9 Otras miradas disciplinarias participaron directa e indirectamente en esta manera novedosa de ver la dimensión política del poder. Trabajos como la Microfísica del poder, de Michel Foucault (1985), reforzaron la importancia analítica de la escala individual e incorporaron las dimensiones subjetivas del actor, con lo que se convirtieron en partes irrenunciables del análisis geopolítico y de la nueva geografía política.

Con ello, se enriqueció el tratamiento por escalas diferenciadas, ahora problematizadas por la interacción entre lo global y lo local. 10 Desde su propuesta “macrosociológica”, Robert Fossaert hace ricas aportaciones para la construcción de la geopolítica crítica francesa en su obra La société, publicada en seis tomos entre 1977 y 1983, a la que agrega, en 2003, un tomo sobre prospectiva, El mundo en el siglo xxi.

Una teoría sobre los sistemas mundiales. 11 En una obra que combina el periodismo de investigación y el rigor académico, Ignacio Ramonet (1999), junto con el equipo editor de Le Monde Diplomatique, propone el concepto de “geopolítica del caos”, desde el que tiende puentes con algunos planteamientos sociológicos como el de la Sociedad de la Información y la necesidad de establecer un diálogo fructífero con las ciencias físicas y las matemáticas.

12 En otra vertiente de diálogo interdisciplinario, Zaki Laïdi (1994) vincula a la geopolítica con los estudios antropológicos y culturales en su “geopolítica del sentido”. En torno a este concepto, construye una propuesta que incorpora la historia, como proyecto de futuro, y el debate sociopolítico, para imponerle sentido o dirección.

Ésta es otra vertiente que contribuye a formular la geopolítica crítica francesa. 13 Partiendo de la interpretación sistémica y el debate sobre el papel del Estado, de los trabajos de Raymond Aron (1976), para llegar a las aportaciones críticas de Yves Lacoste y el grupo Hérodote, en lo que se refiere al análisis del sistema mundial y la geopolítica electoral (Lacoste, 1977), pasando por la “geografía del poder”, de Paul Claval y de Claude Raffestin (Claval, 1982; Raffestin, 1980), este trabajo pretende recoger la reinterpretación de la geografía y su compleja dimensión política, en el marco de un esfuerzo transdisciplinario por devolver al conocimiento geográfico el sentido y el compromiso ético que requiere, como lo hubiera planteado Elisée Reclus, en medio de convulsiones planetarias y caos geopolítico.

14 Paul Vidal de la Blache (1898), considerado el padre de la geografía francesa contemporánea, marca el punto de partida, en la década de 1870, con un pensamiento que compartió en la Escuela Normal Superior de París y posteriormente en la cátedra de Geografía de La Sorbona, donde se formaron los más importantes geógrafos franceses de la época.

  1. Su trabajo se caracteriza por un distanciamiento del positivismo, el rechazo del determinismo natural y por la apertura a distintas posibilidades en la relación del ser humano con su entorno, lo que le valió el calificativo de “posibilista”, término con el que se asocia su enfoque;

15 Con su idea de genre de vie, Vidal de la Blache explica las actividades y los factores que comparten los grupos sociales que operan de manera ordenada y se materializan a lo largo de la historia manifestando la forma en que se relacionan con su entorno geográfico.

  • Su unidad espacial por excelencia es la región; argumentando su relativa autonomía y funcionalidad, Vidal de la Blache desarrolla una orientación académica en torno a esta unidad como característica de los geógrafos franceses;

16 La construcción de su enfoque ha sido fundamental para la tradición francófona; sin embargo, es posible observar una marcada supremacía de lo natural sobre lo humano y muy poca precisión en las formas y procesos en que los hombres y el medio se relacionan.

Aún con su consideración de la historia en su análisis, las ciencias sociales no fueron trascendentales en su trabajo, caracterizado sobre todo por las abundantes monografías sobre las regiones francesas.

17 Durante el periodo entre guerras, la geografía francesa buscó construir una “geopolítica de la paz” (Claval, 2000: 239) que evitase el advenimiento de otra gran guerra mundial y propiciara la unidad en Europa, promoviendo la estabilidad y la paz en vez del poder colonial y el poder nacional.

Sin embargo, con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, dichos esfuerzos se vieron opacados y las orientaciones de la geografía política y la geopolítica tomaron rumbos distintos. 18 A partir de 1945, casi todo el uso que se diera al término geopolítica, tanto como sustantivo como adjetivo, conllevaba un fuerte contenido peyorativo.

Ello, aunado a las severas críticas marxistas, condujo a la falta de interés académico por la geografía política y por la geopolítica; éstas incluso llegaron a ser “tabú” porque se las asociaba con la Geopolitik germana, con acepciones nazis y aspiraciones expansionistas.

  1. 19 Algunos autores, como Albert Demangeon (1932), escapaban al estigma y destacaban los peligros de la Geopolitik y su obsesión por el espacio y el territorio físico en detrimento de los entornos humanos;

Asimismo, Jean Gottman (2007), en su calidad de judío refugiado, no podía ser considerado simpatizante del Tercer Reich, por lo que su trabajo, La politique des états et leur géographie, pudo publicarse en 1951. A excepción de ellos y de Claude Delmas (1965) quien trabajó temas de geoestrategia para la otan años más tarde, la geopolítica permaneció ausente del debate académico y público en Francia por más de dos décadas.

20 No obstante, en la geografía se desarrollaban iniciativas que dotaban de vitalidad a esas agendas relegadas, con ideas novedosas sobre ecología o hipótesis con fuerte contenido económico. Muchos geógrafos franceses continuaron en la tradición de Vidal de la Blache y sus líneas de trabajo eran los paisajes rurales de Francia y la geografía tropical de los departamentos de ultramar, principalmente.

Pero a principios de la década de 1960, el interés en la problemática industrial europea, las realidades y los retos urbanos, así como la economía regional comenzaron a desplazar a la escuela naturalista. No obstante, ni la geografía política ni la geopolítica tenían un lugar en la agenda de investigación.

  • 21 El impacto de 1968 fue fundamental en Francia, tanto para las estructuras políticas y sociales, como para el debate intelectual;
  • Para entonces, y en función de los cambios de la época, autores como Armand Frémont (1976) promovieron estudios locales y regionales enfocados en las diferentes experiencias de vida en espacios distintos;

Gabriel Rougerie (1977) y Georges y Claude Bertrand (2002) trabajaron para el establecimiento de vínculos entre la geografía física y la geografía humana, mientras que Roger Brunet (2005) desarrolló un enfoque sistemático para los estudios regionales.

22 Especial mención merece Pierre George (1970), quien, desde la década de 1950, desarrolló importantes ideas geográficas basándose en la tradición francesa aunque criticando algunos conceptos vidalianos porque los consideraba obsoletos.

George sostenía que una ruptura epistemológica o una revolución científica radical para renovar la geografía no eran necesarias, sino que bastaba con sustituir los estudios descriptivos y naturalistas por ideas críticas provenientes del marxismo —por ejemplo, el concepto de “genres de vie” fue desplazado por el de “modos de producción” —.

Además, George se rehusaba a explorar la llamada “nueva geografía” cuantitativa, a pesar de su buena reputación en países como Suecia, Gran Bretaña y Estados Unidos, e incluso entre colegas franceses. 23 Asimismo, otra de las principales aportaciones de Pierre George, y que compartió con numerosos discípulos e intelectuales, fue el pensar en la geografía como un medio para explicar problemas reales.

Esta idea ha contribuido a definir la postura de la geopolítica crítica francófona en sus aspectos teóricos, como se verá posteriormente. En función de este razonamiento, George sostenía que cada caso debía ser estudiado desde diferentes perspectivas y escalas, examinando los conjuntos de entornos e identificando las relaciones y restricciones ecológicas.

Ello contribuyó a destacar la importancia de los flujos y el dinamismo de ciertos fenómenos geográfico-humanos. 24 Pero estos desarrollos, aunque fueran innovadores, no formaban parte de los programas de enseñanza de la geografía, ni estaban en boga en los círculos intelectuales más progresistas de Francia.

No fue sino hasta la década de 1970, cuando Yves Lacoste comenzó a desarrollar un nuevo enfoque geográfico que tomaba elementos de Pierre George (1965), Jean Dresch (1979) y de la tradición vidaliana del análisis de situaciones. Su abierta reticencia —así como la de numerosos geógrafos franceses— a los métodos cuantitativos y las orientaciones eminentemente teóricas se granjeó la identificación y la simpatía de numerosos adeptos.

  1. Pero, además, su cuestionamiento del papel de la geografía y su denuncia de la politización de su práctica le dotaron del reconocimiento como auténticamente innovador, iconoclasta e incluso emancipador, por algo que muchos consideraban que era precisamente lo que la geografía francesa necesitaba en ese momento;

25 La figura y obra de Yves Lacoste es central no sólo para la renovación radical de la geografía, sino, además, para el retorno de la geopolítica al debate francés y para el desarrollo de su versión crítica. Proveniente de la Universidad de París-viii, en Vincennes, conocido por su marcada postura radical en 1968, Lacoste defiende que la geografía es una forma de conocimiento, esencial para la estrategia militar y el ejercicio del poder político, pero cuyo contenido estratégico se ha ocultado detrás del telón de la geografía académica.

  • Por lo tanto, hace un llamado a los geógrafos para deshacerse de las limitaciones de ese discurso mistificado y mistificador, y volverse analistas críticos con miras a desenmascarar las estructuras de poder y asistir al desarrollo de contraestrategias (Lacoste, 1977);

26 Pronto, este paradigma fue compartido y defendido por numerosos colegas de Vincennes, al punto de consolidar un grupo radical cuyo proyecto prosperó hasta colocarse entre las “escuelas” más importantes de la geografía y la geopolítica.

  • 3 Principalmente, guerras revolucionarias, el legado estratégico de Karl von Clausewitz, el llamado (. )
  • 4 Con ello, se aprecia una clara intención de transformar las agendas geográficas tradicionales, con (. )

27 El año de 1976 es un hito porque dos publicaciones catalizan el impacto del pensamiento de este grupo de geógrafos críticos. Por un lado, La geografía: un arma para la guerra, de Yves Lacoste, considerado un auténtico manifiesto revolucionario de la geografía, presenta su propuesta metodológica y el carácter de denuncia y emancipador del conocimiento geográfico, lo que le ha valido reconocimiento tanto en Francia como internacionalmente (Lacoste, 1976; 1977).

Por el otro, el primer ejemplar de la revista Hérodote, cuyos artículos, de tradición marxista, versaban sobre fenómenos políticos del poder militar y su papel en la evolución del mapa mundial 3 Posteriormente, desarrolla una regeneración radical y crítica del discurso geopolítico, mucho antes de la construcción anglófona de la “geopolítica crítica” (Agnew, 1998; Ó Tuathail, 1994; DaJby, 1991).

Privilegiando la complejidad de los fenómenos que involucraban espacio y poder, y mostrándose distantes y escépticos de las metanarrativas 4 antes de que esta práctica se pusiera de moda, el grupo Hérodote reconocía, además, el papel ideológico y estratégico de la cartografía y del monitoreo geográfico.

  • 28 En ambas publicaciones, Lacoste y su equipo ponen de manifiesto la grave ausencia de “reflexión epistemológica” que ha entorpecido la visión de la geografía francesa, de forma que ésta había estado construyéndose de una forma estrecha y limitada;

Por ello, distinguen dos tipos de geografías: la de los militares y estadistas y la de los profesores y académicos. El origen de la dicotomía “geografía de los cuarteles-geografía de las universidades” data de fines del siglo xix, cuando la geografía fue establecida como escuela y disciplina universitaria, contribuyendo a ocultar su valioso trasfondo estratégico.

  • 29 Así pues, como cómplice de la censura del conocimiento estratégico del aparato estatal, la geografía que se enseñaba en las instituciones educativas francesas, principalmente en los liceos y universidades, le resultaba ingenua, apolítica, poco práctica e incluso inútil a esta corriente crítica que apelaba a que la disciplina y sus adeptos se deslindaran del papel ideológico que ensombrecía y enmascaraba la función más importante de la geografía;

30 La reflexión epistemológica propuesta por el grupo Hérodote incluía, además, el desprenderse de obstáculos conceptuales innecesarios, principalmente del concepto vidaliano de región (Giblin-Delvallet, 1986), por su carácter descriptivo y limitado. Asimismo, desdeñaba la utilidad del método cuantitativo porque, con su sistematici-dad y positivismo, alejaba el verdadero conocimiento geográfico.

En cuanto a ciertos elementos de la teoría marxista, denunciaba su descuido del espacio a causa del énfasis en los aspectos económicos y la lucha de clases (Lacoste, 1977: 80-87). 31 En la medida en que este enfoque se consolidaba como una tradición en Francia, su programa contemplaba, además de la crítica a las ideas dominantes, el desarrollo de una forma de “razonamiento geográfico” más integral, que rebasara las limitaciones de los viejos y los nuevos paradigmas por igual.

32 Lo que caracterizaba al grupo de Vincennes era que en su esfuerzo de reorientación de la geografía francesa y de análisis de los fenómenos políticos combinaba el ámbito académico con una fuerte militancia. Cuidando el equilibrio entre discurso y acción, el grupo Hérodote se vio involucrado en iniciativas interesantes, como la producción de una nueva serie de libros de texto para las escuelas secundarias (Guglielmo, Lacoste y Ozouf, 1965).

  • 5 Jéróme Monnet amplía, en esta obra, los alcances de las propuestas de Lacoste: “la geopolítica per (. )
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33 Fuertemente influido por los trabajos de Elisée Reclus, que dan cuenta de la evolución histórica de los diferentes países del mundo, se destacan por su compromiso con el análisis de los problemas políticos y establecen un acercamiento considerable entre geografía y política; y en especial, por su Nouvelle geographie universelle, el grupo Hérodote asimila su espíritu libertario y radical (Lacoste, 1990; 1993a: 679). De igual forma, reconoce su labor al dotar de elementos más sociales y humanos al análisis geográfico, así como su activismo político en cuestiones ecológicas (Giblin, 2005) 5 34 Además del modelo de Reclus, el grupo Hérodote se basaba en las ideas de Fierre George y simpatizaba con la metodología planteada por Thomas Varlin y Michel Fou-cher para el trabajo de campo en estudios de caso (Claval, 2000).

Todos estos elementos reforzaban el contenido empírico de su trabajo y fortalecían la discusión entre lo cuantitativo y lo cualitativo; incluso se proponía la eliminación de la falsa disyuntiva entre esos dos métodos.

35 Pero el grupo Hérodote no sólo estaba conformado por geógrafos. Diversas corrientes de la filosofía alemana contribuían a reavivar el debate sobre la estigmatizada Geopolitik, proveyendo de interpretaciones más complejas de dicho enfoque. Estas corrientes propiciaron revisiones más críticas que ayudaron a despejar el anatema impuesto tiempo atrás.

François Chátelet (1992), otro filósofo radical, cercano a Lacoste, se encargó de reunir a éste con Michel Foucault (1976) para conocer sus ideas sobre espacio y poder, mediante una entrevista que apareció en el primer número de Hérodote.

A su vez, Foucault preparó una serie de preguntas para los geógrafos, pero, a pesar de las elevadas expectativas sobre el encuentro, la colaboración conjunta fue efímera y no alcanzó a cubrir las esperanzas abiertas por este diálogo. 36 De acuerdo con Leslie Hepple, las sofisticadas ideas de Foucault en torno al poder —incluvendo el “micropoder”— no eran relevantes para los intereses académicos y políticos del proyecto crítico del grupo Hérodote (Hepple, 2000: 292).

  1. Considerándolas claramente instrumentales para los intereses corporativos y de Estado, Lacoste prefirió no dar lugar a sofismas fundados en la confusión entre distintos tipos de poder (sexual-militar) y niveles de análisis incompatibles (individual-estatal), sin punto de comparación relativo;

37 Robert Fossaert también ha contribuido notablemente en el grupo Hérodote, tanto en la revista como en el Diccionario de geopolítica dirigido por Yves Lacoste, estudiando los nexos entre las ciencias sociales y la geopolítica y fungiendo como puente entre ambos frentes, con su “macrosociología” (Fossaert, 1993; Lacoste, 1993a; 1993b).

El análisis de Fossaert parte de antecedentes marxistas; sin embargo, rebasa la base eminentemente económica y materialista del marxismo, argumentando a favor de la tríada de política, economía e ideología en las formaciones sociales y su relación con las variaciones en el espacio y las escalas.

No obstante, el entusiasmo por las ciencias sociales, en Fossaert, ha encontrado, hasta el momento, poco espacio de expresión en el grupo Hérodote, debido a su simpatía por la teoría, considerada como abstracta y reduccionista por los positivistas y marxistas recalcitrantes.

  • 6 En su edición del 6 de junio de 1972.

39 Con un terreno académico sensibilizado, las condiciones se fueron gestando para abordar fenómenos geopolíticos de manera más abierta. En 1972, durante la Guerra de Vietnam, se invitó a Yves Lacoste para investigar si los bombardeos americanos sobre los diques que protegían los campos aledaños de la cuenca del río Tonkin habían sido deliberados (Claval, 2000). Los resultados del trabajo apuntaban a que, efectivamente, los diques habían sido blancos geoestratégicos estadounidenses; y así se publicó incluso en el periódico Le Monde 6 40 De los temas poscoloniales se fue transitando a preocupaciones por cuestiones geo-gráfico-políticas, como el desarrollo, cada vez más lejos de la tendencia de otros estudios que privilegiaban la rivalidad entre las potencias del periodo bipolar.

38 Incluso Camilla Lacoste-Dujardin (1976), pareja de Yves Lacoste, aportó al grupo, desde su perfil de etnóloga, las similitudes y divergencias en las prácticas geográficas y antropológicas. De igual manera, introdujo a Hérodote el pensamiento de Pierre Bour-dieu, dotándole de la historicidad e interdisciplinariedad a su trabajo en el estudio de las dinámicas entre espacio, conocimiento y poder.

De hecho, a partir de 1978, cada número de Hérodote ha sido dedicado a un tema o región específicos, con el objeto de analizar explícitamente los contextos geográficos. Con este acercamiento, el grupo desdeña toda necesidad de encajar contextos o ubicaciones específicas en leyes universales y formulaciones teóricas abstractas.

La principal función de la geografía es proveer de un enfoque para la acción. 41 Durante los años 1978 y 1979, con la guerra camboyano-vietnamita, la prensa francesa resucitó el término “géopolitique”, propiciando su auge y uso popular y provocando cambios en las actitudes académicas respecto de la geografía política y la geopolítica (Lacoste, 1993b: 14).

Era la coyuntura idónea para analizar abiertamente los fenómenos geopolíticos y penetrar en la opinión pública de manera directa. El resurgimiento de la géopolitique proveyó de un valioso espacio retórico a la opinión pública francesa, ausente en tiempos anteriores, sólo que, paradójicamente, no estaba ocupado por geógrafos.

  1. Por ello, el grupo Hérodote promovió el que los geógrafos reivindicaran su posición en dichos espacio y momento, porque se trataba de una coyun-tura bastante favorable e incluso oportuna para el desarrollo de la geopolítica crítica francófona;

42 En 1981, en el marco del realismo pragmático, se crea L’Institut International de Géopolitique, junto con su publicación Géopolitique, a cargo de Marie-France Garaud, quien llegó a proveer de asesoría a Jacques Chirac. En contraste, un año más tarde, ocurre otro momento memorable para Lacoste y el grupo Hérodote : el subtítulo de la revista número 27 cambia de Stratégies, géographies, idéologies a Revue de géographie et géopolitique (Claval, 2000; Hepple, 2000).

  • 7 Ésta, en menor medida, en función del arraigo del que aún goza la escuela germana.

43 El impacto del grupo Hérodote en el desarrollo de una geopolítica crítica francesa es incontestable. Con una circulación de 6000 ejemplares por trimestre, un arraigo importante en el público francófono —gracias a su lenguaje accesible incluso para no especialistas— y sus aportaciones empíricas y metodológicas, se vuelve una referencia para las tradiciones geopolíticas más coherentes, importantes e influyentes.

  1. A partir de entonces, se adoptó el interés de mostrar y cuestionar la importancia de lo geográfico y lo geopolítico en las sociedades contemporáneas;
  2. Al ser instrumental para el desarrollo de la disciplina en numerosos países latinos —los cuales, curiosamente, comparten incluso su experiencia durante los regímenes fascistas o totalitarios—, su aceptación ha trascendido fronteras;

En Latinoamérica, en Brasil y Argentina, y en Europa, en España, Portugal e Italia 7 se ubican los principales adeptos debido a la mancuerna entre la tradición de la geografía francófona, que preparó el terreno en el ámbito académico, y las ideas radicales y propuestas sofisticadas de Lacoste.

44 La tradición francófona de geopolítica crítica también se ha involucrado en numerosas y originales iniciativas, tanto en publicaciones como en otros medios. Ejemplo de ello es la colección L’État du Monde, de La Découverte-Maspero, anuario económico y geopolítico mundial que da cuenta de los acontecimientos más relevantes, con datos actualizados, mapas, editoriales y contextos regionales.

Asimismo, han salido a la luz ediciones para jóvenes, con versiones en multimedia, o bien, más locales, como L’État de la France, que se enfoca en el país galo. 45 Abrazando el calificativo de geopolítico y describiendo así el trabajo geográfico-político que por tantos años había realizado, el grupo Hérodote develó su propuesta de hacer del conocimiento geográfico una forma de pensar y una práctica necesaria; se trataba de pensar espacialmente, a fin de permitir una acción más efectiva (Lacoste, 1986: xv).

  1. Privilegiando el análisis de situaciones en el ejercicio de este “pensar en el espacio”, Lacoste promovió el desarrollo de un “raisonnement géographique” (razonamiento geográfico), basado en el estudio de las intersecciones de los fenómenos geográficos, en diferentes escalas de análisis, así como en una crítica a las geografías del poder existentes y en la construcción de contraestrategias a cargo de los grupos oprimidos y militantes (Hepple, 2000);

46 Este “razonamiento geográfico” se ubica en el centro de la propuesta —y principal contribución a la geografía— de esta tradición francesa de geopolítica crítica que no se limita al análisis territorial, sino que sugiere la aplicación de esta forma de pensar a toda situación y fenómeno geopolítico que involucre relaciones espaciales y poder.

Con ello, la geografía no es el objeto de estudio, sino el enfoque y el modo de razonar. Esto indica que su principal atención destaca la intersección de conjuntos o grupos espaciales y diferentes niveles de análisis espacial.

No privilegia ninguna escala —principal error de la geografía regional francesa clásica, de Vidal de la Blache—, ni reclama el estudio de un fenómeno específico a lo largo y ancho del espacio, sino que examina la complejidad de los contextos geográficos mediante distintas escalas de análisis.

47 Además de esta metodología, Yves Lacoste acuña dos neologismos de considerable utilidad para el análisis geográfico: géographisme y géographicité. Usa el término géographisme para designar una figura discursiva ampliamente empleada, como el nombre adecuado de un territorio, el tipo de actor, la acción política u operación económica, que implican representaciones geopolíticas en disputa (Lacoste, 1993a: 685); y géographicité para referirse a la gama de fenómenos considerados geográficos y dignos de estudio (Lacoste, 1993a: 679), en una analogía con el término “historicidad”.

Por lo tanto, el ambicioso proyecto de la geopolítica crítica francófona busca ser una sólida “geograficidad”, especialmente en términos políticos. 48 De este modo, la geopolítica crítica francesa, encabezada por Lacoste y el grupo Hérodote, estudia y muestra la complejidad de las relaciones entre la política y los patrones geográficos, llamando a los geógrafos —y otros intelectuales— a analizar de manera crítica las prácticas y los imaginarios geopolíticos de quienes toman las decisiones.

Y esto incluye poner en evidencia las estrategias ocultas, regresar a los mapas —en plural— y entender la interrelación de fenómenos, escalas y formas de pensar (Lacoste, 1986; 1993a; 1993b). 49 Nótese que, en este marco, la geopolítica crítica francesa destaca el valor de su práctica pero sin separarla de la geografía.

Los fenómenos geopolíticos necesariamente deben tratar con mapas que reflejen su complejidad, la relación con otras situaciones, la participación, las jerarquías y los actores involucrados; sus impactos en distintos niveles de análisis y su evolución en el espacio y el tiempo.

Lacoste no trata de volver a los mapas estáticos y descriptivos, pero tampoco comparte la metodología cartográfica de Roger Brunet, apoyada en avanzados Sistemas de Información Geográfica ( sig ), ya que ésta termina por abstraer y acotar la representación, interpretación y proyección de las realidades geopolíticas, sin dar cuenta de su complejidad, particularmente en lo referido al ordenamiento territorial y las estrategias de poder.

50 En el caso francés, las crecientes migraciones y la manifestación de los fundamenta-lismos religiosos, así como las fuertes simpatías por los partidos de derecha y las respuestas dramáticas en las elecciones regionales, mueven a identificar dos categorías de relaciones geopolíticas (Lacoste, 1986: xiii ; 2005b: 12; Giblin, 2005b).

En función de que el Estado ya no es el único protagonista de los fenómenos y situaciones geopolíticas, Yves Lacoste, junto con su equipo de geógrafos críticos, desarrolla los conceptos de geopolítica externa y geopolítica interna.

Lo que las distingue entre sí, básicamente, es que la primera comprende las relaciones de poder tradicionales entre Estados, mientras que la segunda trata de la política interna de un Estado. Sin embargo, es necesario precisar algunos puntos. 51 Además de su distinción espacial, ambas categorías difieren respecto a los medios y alcances que involucran.

  1. Mientras que la geopolítica externa se desenvuelve en un entorno de recursos militares relativamente similares, sujeta a regímenes internacionales con sus mecanismos de coerción y disuasión, en la geopolítica interna las rivalidades no siempre son entidades con las mismas capacidades o con medios equiparables;

La normatividad que rige es aquella que pertenece al propio Estado, por lo tanto, cuando éste interviene como parte del conflicto, no existe imparcialidad en su aplicación. 52 Aun cuando la mayoría de los antagonismos de la geopolítica interna son de tipo electoral, hay momentos y situaciones en que ambas categorías convergen, como en caso de guerra civil, conflictos transfronterizos, intervenciones extranjeras o efectos locales y regionales de empresas transnacionales.

Esto indica que ambas categorías no son mutuamente excluyentes y que, de acuerdo con los planteamientos del razonamiento geográfico y las teorías de las relaciones internacionales, la política exterior se asocia cada vez más con la política interna y viceversa.

53 Por esta razón, sería importante considerar la propuesta de observar las rivalidades político-territoriales en complejos geopolíticos que den cuenta de las interacciones entre localidades, regiones y Estado, en su relación con unidades similares o con espacios distintos.

54 A partir de sus reflexiones sobre los vínculos entre espacio y poder, nuevas contribuciones al campo de la geopolítica han sido propuestas por el geógrafo francés Paul Claval (1982; 1984) y el suizo Claude Raffestin (1980), a fin de pensar en las relaciones políticas y sociales que se desarrollan en espacios determinados como relaciones de poder.

55 Dado que el poder es un elemento omnipresente y constitutivo en todas las relaciones sociales, su circulación, tránsito y transformaciones configuran espacios que trascienden el ámbito territorial (Cairo, 1999). Por esta razón, y siguiendo la vocación reveladora defendida por el grupo Hérodote, el análisis geográfico del poder pretende contribuir a la denuncia y el cuestionamiento de los procesos en que se adoptan como naturales los fenómenos de dominación, presentados como necesarios para la supervivencia de una colectividad social (Raffestin, 1980: 245).

  • 8 Y en menor medida, culturales.

56 Al calificar toda relación social como una modalidad de las luchas de poder, existe cierto margen para integrar elementos económicos y sociales 8 a las interpretaciones de los fenómenos geopolíticos; no obstante, con limitaciones, es decir, como explicaciones complementarias a las razones políticas. Esto ofrece nuevas e interesantes bases para la geopolítica. 57 Paul Claval señala que “poder, autoridad e influencia son aspectos consubstanciales de toda vida social dentro de un área definida: se derivan de la desigual distribución de los recursos, de la existencia de posiciones estratégicas, de las ventajas que otorga el transporte, los servicios de comunicación y todo tipo de intercambio” (Claval, 1984: 21).

  • Pero, además, cuestiona su carácter inevitable e imperioso y lo refuta, propiciando así la creación de polos o campos de poder y contrapoder que hagan frente a aspiraciones hegemónicas;
  • De este modo, las relaciones políticas quedan expuestas a su reconsideración, no solamente en el ámbito estatal, sino también en lo local, regional e incluso transnacional, incorporando las perspectivas de otros actores a fin de desafiar la unidimensionalidad del discurso tradicional;

58 Recurrir a la geografía del poder no sólo es identificar los mecanismos de control y las relaciones de poder que tienen lugar en los distintos entornos, sino, además, contar con posibilidades para la construcción de imaginarios geopolíticos alternativos.

59 A raíz de las transformaciones en las agendas internacionales, nacionales y locales, numerosos fenómenos antes desdeñados por la geografía humana ponen de manifiesto su interrelación y cada vez cobran mayor relevancia política.

La administración pública y el ejercicio del gobierno van configurando distintas geopolíticas del territorio, vinculando los factores externos e internos antes mencionados. En el caso francés, la orientación de algunas de sus regiones propició que su corriente de geopolítica crítica se ocupara cada vez más de la geopolítica interna, sus fenómenos derivados e impactos en distintos ámbitos, como el de la ordenación territorial, o bien, en los temas relativos a biodiversidad y ambiente o integración social y dimensión multicultural.

  1. 60 El ordenamiento territorial es un asunto esencialmente geopolítico que, no obstante su relevancia y tradición, sólo recientemente ha sido integrado a la agenda de investigación de la geografía política y la geopolítica de manera plena (Giblin-Delvallet, 1993; Giblin, 2005b);

Los conflictos provocados por proyectos o decisiones de inversiones públicas y privadas no son una novedad. Sin embargo, las dimensiones que los enfrentamientos están tomando y sus proyecciones geopolíticas son cada vez más evidentes y alarmantes. Desde la habilitación de la red e infraestructura de comunicaciones y transportes (carreteras, autopistas, líneas de tren, aeropuertos), hasta la instalación de proyectos industriales o tecnológicos, toda transformación del entorno trae consigo serios impactos ambientales y efectos colaterales, con frecuencia omitidos en su planificación local y regional.

  • 61 En el ordenamiento del territorio intervienen, además, numerosos factores que dotan de mayor complejidad su estudio y práctica;
  • Por un lado, destaca el tipo de encuadre político que opera en un espacio, el respaldo y apoyo a las autoridades, el poder del Estado y sus relaciones con las demás unidades de la administración pública, así como con los demás actores y poderes locales;

Cuando no existe una clara concepción del ordenamiento territorial, y dependiendo de la composición sociopolítica del espacio, es posible incurrir en la ambigüedad del orden y el control. Aquí es donde los gobiernos y autoridades suelen recurrir a la geografía del poder para inducir un tipo de orden que obedezca a intereses de grupos y construya un entorno político que contenga a los adversarios y aisle las amenazas; por ejemplo, reagrupando sectores urbanos por criterios étnicos o prácticas de discriminación positiva.

62 Las luchas de fuerzas son otro elemento importante de esta realidad. Cuando proyectos como la construcción de complejos industriales, operación de empresas con reputación contaminante —principalmente químicas, cementeras y siderúrgicas— es acordada sin consultas públicas, o bien, cuando la decisión en torno a la ubicación de los depósitos de basura o el procesamiento de desechos de cualquier tipo no es suficientemente transparente, las tensiones se agravan y se multiplican los enfrentamientos entre las distintas fuerzas políticas.

Aquí, los intereses de grupos tecnocráticos chocan con grupos de presión corporativos, ecologistas, activistas de los derechos humanos y organizaciones no gubernamentales. Con ello, se crean las condiciones idóneas y los espacios de incidencia para los promotores de proyectos alternativos.

63 Otro gran tema implicado en la planificación territorial es la descentralización, la cual, sin duda, ha transformado la gestión pública de forma eminentemente emblemática y política. Y es que no debe extrañarnos que la cobertura de las necesidades de los ciudadanos en las localidades y unidades regionales tienda a politizarse en función del tipo de administración que rige el espacio.

En la medida en que nuestras sociedades se tornan cada vez más democráticas, la capacidad de incidir sobre decisiones que afectan su propio entorno debe ser proporcional en términos de apertura a la participación y calidad de la opinión, reflejándose en el resultado final.

  • 9 En especial, las capitales y metrópolis principales.

64 De aquí se desprenden un par de fenómenos interesantes que no hay que subestimar. Por un lado, cuando la política de centralización privilegia el desarrollo de cierta o ciertas áreas por encima de otras 9 puede incurrir en una estrategia sistemática de acaparamiento de mercados, servicios, infraestructura y poder. A mayor control de la economía, mayor fortalecimiento de la centralización, y con ello, más fuerte es la influencia estatal en la planificación.

  • Una situación como ésta necesariamente provoca el descontento de otras regiones con igual o mayor potencial, dada esta clara desigualdad de oportunidades y este desequilibrio en los proyectos de desarrollo;

Esto, a su vez, se traduce en esquemas de planificación más eficaces, en las propias regiones, a fin de evitar la polarización del desarrollo. y en las urnas, por supuesto. 65 Por otro lado, un comportamiento opresor por parte del Estado, que cree y refuerce estructuras políticas de control vertical concentrado y omnipotente, puede ocasionar la cohesión de la oposición a esta tutela y propiciar el que las reivindicaciones regionales demanden reajustes económicos y políticos, así como la cobertura de la deuda cultural e histórica con sus demarcaciones.

66 Estas acciones necesariamente requieren la construcción de una opinión pública sensible, informada y activa, reforzada por la participación de los medios masivos de comunicación e información. Aquí, es de suma importancia la forma en que se representa la contradicción de intereses y cómo los ciudadanos son informados —o desinformados—, porque ello incide en su simpatía o rechazo de las iniciativas políticas y conlleva consecuencias electorales.

Es innegable que la mediatización de las luchas de poder contribuye a difundir las representaciones que alimentan el debate entre ciudadanos, las posiciones, la formación de opinión pública y la realización de grandes proyectos con impacto territorial y político, y que son, en sí, parte de los proyectos geopolíticos.

67 A pesar de que el estudio de los fenómenos electorales fue tratado geográficamente por André Sigfried en 1913, su interés fue desapareciendo hasta quedar casi por completo en manos de la ciencia política.

Pero en el grupo Hérodote, y cada vez más en análisis geopolíticos críticos franceses, se desarrollan estudios electorales cuyas concepciones son distintas respecto a su contraparte anglófona. La geopolítica electoral francesa se caracteriza por enfocarse, no tanto en la composición de las circunscripciones o en los votos, sino en el papel que juegan los líderes políticos, las estrategias locales empleadas por los partidos políticos y la forma en que las autoridades atienden las necesidades y demandas ciudadanas; propone soluciones para los problemas de los distintos grupos que conforman la sociedad y para la representación de las culturas políticas populares.

  1. 68 Con los fenómenos transnacionales exacerbados por factores económico-culturales como la migración, el desempleo o las ideologías, el componente geopolítico-electoral de esta propuesta trasciende las fronteras francesas y llama cada vez más la atención en distintas regiones del globo;

Con la creciente conciencia democrática y la evolución del nivel de vida y de la formación intelectual en las sociedades modernas, los discursos tienden a estar mucho más asociados a su contexto político y son progresivamente menos ajenos a las responsabilidades ambientales, de desarrollo e incluso electorales.

  • 10 Las que se comprometen en los programas de campaña.

69 La geografía electoral que proponen Yves Lacoste (1986) y, recientemente, Béatrice Giblin (2005b) va mucho más allá del mapeo de resultados en los comicios. De hecho, las elecciones son sólo un momento del análisis. Esto implica pensar en las condiciones que propician dichos resultados, como la composición de las sociedades, las estrategias de persuasión, la revisión de políticas pasadas y futuras 10 y el papel del Estado y las autoridades durante las campañas.

  • 70 En el estudio sobre las regiones francesas que hace Lacoste en 1986 y que actualiza Giblin en 2005, se muestra que también es relevante la evolución de los factores clásicos del comportamiento electoral —edad, sexo, religión, formación, categorías socioprofesionales—, el cual suele ser perceptible a largo plazo, aun cuando en espacios pequeños se sienta como un cambio brusco;

Ejemplo de ello es la frecuente relación geográfica entre el voto de la derecha y la presencia de inmigrantes; este factor explicativo fue subestimado mucho tiempo, e incluso ignorado, por los estudios político-electorales franceses. 71 Como es posible apreciar, la explicación del voto no se limita solamente a razones como la inseguridad, la proporción de inmigrantes y el desempleo, como se suele representar.

  • La situación es mucho más compleja;
  • Si se comparan los estudios de Lacoste (1986) y de Giblin (2005b) sobre las regiones francesas, a pesar de que tienen casi veinte años de distancia, se comprende que la religión, la exclusión, el propio mercado, la desigualdad de oportunidades, los grados de resentimiento y convicción, así como la incapacidad de los gobernantes de responder a sus electores, o también, la heterogeneidad u homogeneidad del electorado, proveen de una amplia gama de motivaciones que participan en el voto;

De igual forma, pueden ser factores de resistencia. 72 En el número 123 de la revista Hérodote (2006), dedicado a Latinoamérica, se muestra la capacidad propositiva de la geopolítica electoral. Pues, con la notable llegada al poder de gobiernos de izquierda, se cae en el lugar común de invocar “una nueva geografía electoral”, lo que resulta tan determinista y relativista como los discursos de la estabilidad de una u otra fuerza política, o de la necesaria inestabilidad que conlleva—o no— la alternancia, justo como en su momento fue ingenuo creer en la aparente equidad del reparto geográfico de fuerzas políticas en los diferentes ámbitos geoelectorales.

  • 73 Asimismo, las orientaciones de los partidos y las ideologías no son ya tan fijas como antes;
  • Una nueva izquierda autogestiva y descentralizada busca distinguirse de la vieja izquierda radical y acaparadora;
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Las derechas buscan diálogos con el centro e incluso son fuerzas políticas prominentes en numerosos ámbitos liberales, mimetizán-dose y arriesgándose a políticas menos ortodoxas, aun cuando la represión y el uso de la fuerza se les sigue asociando. Por otra parte, las alianzas de partidos fungen como instrumentos para ganar, reconquistar o no perder ciertas localidades, distritos o regiones, incluso el gobierno nacional.

Las elecciones triangulares son cada vez más frecuentes, a pesar de la persistencia de partidos que todavía se rehúsan a toda alianza, pues se trata más que nada de medios para alcanzar bastiones de poder legítimos.

74 Sin dejar de lado los aspectos metodológico-epistemológicos, los fenómenos electorales nos sugieren que hay que adaptar el “razonamiento geográfico”, ese “pensar en el espacio” promovido por Lacoste (1986: xv), a partir de unidades territoriales distintas, como son los distritos electorales.

Estos nuevos referentes espaciales refuerzan la idea de reformular el concepto de región, ante todo como encuadres más adaptables y efectivos para la planificación territorial (Giblin, 2005b: 22). 75 Desde Paul Vidal de la Blache (1898), la geografía francesa se distingue por un marcado énfasis regional.

No obstante, el concepto de región ha sido objeto de numerosos debates que, por un lado, defienden su uso como unidad espacial por encima del Estado, y por el otro, denuncian su función en el enmascaramiento del saber estratégico de la geografía. 76 La geografía francesa clásica ubica a la región como el ámbito espacial donde es posible entender de forma más integral la complejidad de los fenómenos geográficos, pues comprende la composición local desde el punto de vista de un entorno más amplio y su relación con otros entornos.

  1. Sin embargo, la región de estos geógrafos trata de un espacio apolítico, resultado del aglutinamiento de las influencias y determinaciones naturales aún en proceso de evolución histórica;
  2. 77 En cambio, para el grupo Hérodote, dado su enfoque crítico, la región es un término esencialmente geopolítico (Giblin, 2005b: 17);

Desde su raíz etimológica, procedente del vocablo regere, cuyo significado es regir, dominar o reinar, la región no se constriñe necesariamente al plano territorial o cartográfico intermedio entre lo local y lo nacional, ya que distintas regiones se configuran en el seno de cualquier tipo de organización espacial, el cual ahora incluye una relación dinámica entre lo global y lo local.

  • 11 Como los factores étnicos, lingüísticos, nacionales, religiosos, económicos o políticos. Como el r (. )

78 Al igual que en el caso de los Estados, la cuestión de los límites suele ser abordada erróneamente respecto de las regiones, si no se hace contender los criterios histórico-culturales más de tipo geográfico-humanos con las fronteras paisajístico-naturales y culturales 11 aunque éstas muchas veces sean objeto de determinaciones artificiales o impuestas. Y es que al relacionarse con las luchas de fuerzas, las reivindicaciones de mayor autonomía o emancipación regional suelen estar acompañadas de una reivindicación territorial de la propia idea y composición de la región, lo que tiene un catácter eminentemente sociocultural.

  • 12 Véase su trabajo en esta obra.

79 Hay complementos teóricos y metodológicos clave en los temas de la geografía “cultural” para entender las producciones geopolíticas críticas recientes. De acuerdo con Jéróme Monnet 12 los geógrafos interesados en el dominio cultural han abordado el terreno de las representaciones, del espacio vivido y de las prácticas, áreas del conocimiento que presentan discontinuidades teóricas y problemas de carácter epistemológico.

Cuando su interés se centra en las percepciones y éstas se reducen al individuo, sus observaciones quedan acotadas por las relaciones entre cuerpo y ambiente y por la identificación de la persona individual y de su conciencia.

Entre la percepción y la representación del espacio hay ambigüedades sin resolver. La noción de “espacio vivido”, por su parte, se encuentra cargada de las contradicciones de la llamada “realidad vivida”, pues opone realidad “imaginaria” a realidad “objetiva”, sin resolver sus límites y diferencias.

Conciliar las representaciones, imágenes y símbolos del espacio vivido, individuales y colectivos, entonces, es la apuesta del análisis de las prácticas espaciales en cuya síntesis se ha esforzado el enfoque crítico de la geopolítica.

80 Esto nos conduce a distinguir, como elemento que debe considerarse en el análisis geopolítico, la región administrativa de la región política y de la región geográfica. Cada una tiene papeles y funciones muy particulares de control y poder que las alejan de una comparación objetiva entre sí, en función de los medios de que disponen y de los fenómenos que pueden albergar.

  1. Y es que el poder de los actores económicos, de las autoridades y de los militantes regionalistas es muy disímil en cada entorno, así como lo es entre entornos, cuando se transita de un tipo de región a otra;

Por ello, no resulta sencillo el consenso con la región que conciben los geógrafos tradicionales, aunque es necesario un diálogo con ellos (as). 81 Por estas razones, bien vale la pena pensar en la representación de las regiones como entidades contextuales moldeadas por la historia y la naturaleza, y articuladas con las fuerzas ideológicas —políticas, económicas, culturales— que contribuyen a la configuración de geopolíticas internas mediante sus denuncias de centralización estatal y el fortalecimiento de los regionalismos, o su búsqueda de autonomía o reivindicaciones históricas.

Regiones que, además, son atravesadas por distintas geopolíticas externas, como la globalización del mercado, los procesos de integración supranacionales, los temas de la defensa y la seguridad, y la disputa por apropiarse de la biodiversidad, los energéticos, y muy especialmente, en este siglo xxi , del agua.

82 Por un lado, los problemas de reivindicaciones geopolíticas no se limitan únicamente a las regiones, sino que conciernen también, y cada vez más, a otras colectividades territoriales —entidades federativas, pueblos, ciudades y espacios rurales—. Los conflictos locales, usualmente rivalidades territoriales agrarias entre el aparato estatal y los campesinos en torno de terrenos prósperos en pleno dinamismo agrícola, involucran un fuerte contenido geopolítico, tanto en su forma como en el fondo.

83 Por su parte, el Estado percibe esas luchas como una amenaza frente a la cual es necesario establecer un perímetro de contención. Para ello, se vale de su infraestructura institucional e incluso de la fuerza, pero participa, además, en la estrategia mediática que tiende a opacar las propuestas que hacen los movimientos.

Junto con los poderes fácticos asociados con los medios de comunicación, el poder estatal tiende, en suma, a volver invisibles las representaciones sociales de los actores emergentes. 84 Esto conduce a movimientos de cohesión social y solidaridad cívica que también tienen relación con diversas escalas geopolíticas, pues la disidencia ciudadana abarca demandas que van desde dimensiones muy localizadas hasta las más globales.

De ello da cuenta la geopolítica crítica francesa en sus estudios sobre el altermundismo —entre los que se destacan los análisis y reportajes del grupo que anima a Le Monde Diplomatique — y sobre la organización civil local frente a los programas de ordenación territorial que se consideran adversos —y que ilustran las geopolíticas electorales elaboradas por Lacoste y Giblin en distintos años—.

85 Así como la geopolítica crítica de Le Monde Diplomatique pone en evidencia el papel que juegan el Estado, los poderes fácticos y los medios de comunicación asociados o aliados con ellos contra las luchas altermundistas y la elaboración de alternativas por el Foro Social Mundial, la geopolítica electoral de Lacoste y Giblin muestra las articulaciones de esos poderes de los “notables” y de los movimientos cívicos con las diversas escalas geopolíticas del poder estatal y no estatal.

  • 13 Torsö, 1864-Uppsala, 1922. Sociólogo y político sueco. Considerado el fundador de la geopolítica, (. )
  • 14 Las obras más importantes de Ratzel fueron Antropogeografía (1891) y Geografía política (1897).
  • 15 Munich, 1869-Paehl, Baviera, 1946. Geógrafo y militar alemán. Director del Institut für Geopolitik (. )

87 Aun cuando el término geopolítica fue acuñado por el sueco Rudolph Kjellen 13 éste basa sus leyes sobre el Estado en el pensamiento organicista del alemán Friedrich Ratzel 14 quien concebía al Estado como un organismo vivo. El núcleo de sus ideas, entre las que figuran el aseguramiento y la expansión del espacio vital ( lebensraum), llegó a ser tergiversado y ajustando a los elementos raciales e imperialistas de las doctrinas totalitarias previas a la Segunda Guerra Mundial.

86 Para brindar una exploración lo más integral posible de la tradición geopolítica francófona, es importante destacar aquellos elementos que la diferencian de otras “escuelas”. En esta ocasión, el balance se realizará respecto a la tradición germana y anglófona —las más notables histórica y disciplinariamente—, así como a los esfuerzos que se aprecian en Latinoamérica.

Destino similar tuvo el trabajo de Karl Haushofer 15 el cual profundizaba en las dinámicas globales de poder y en los ciclos hegemónicos. Las ideas de Haushofer —principalmente la de “panregiones”— fueron asimiladas y adaptadas como base de la doctrina nazi.

  1. 88 Desde luego, no se puede reducir la producción académica germana solamente a las representaciones geopolíticas clásicas de entreguerras;
  2. Numerosos han sido los aportes de esta tradición geopolítica que incluso explora temáticas y metodologías de la geopolítica crítica y ha construido una red institucional que busca la renovación de la disciplina y un mejor entendimiento de su práctica;

Sin embargo, difiere de la tradición francófona por su excesiva atención en el Estado y por sus temáticas, que privilegian los intereses alemanes, como su papel en la otan, el destino del ex bloque del Este y los escenarios de las empresas y la tecnología alemanas en el exterior.

Esto y su experiencia, que se acerca más al carácter estratégico-militar, son los principales elementos que la distinguen de la tradición francófona. 89 Sin embargo, el propio Yves Lacoste y algunos miembros del equipo Hérodote se valieron de nuevas lecturas del trabajo de Ratzel para preparar el camino del resurgimiento de la geopolítica.

Sus descubrimientos pusieron de manifiesto que los planteamientos germanos eran más complejos de lo que se creía y que la interpretación imperialista es tan solo una de tantas posibles —quizá la peor—. De hecho, las revaloraciones germanas, junto con la tradición vidaliana y el trabajo de Reclus son los ejes sobre los que se basa la tradición geopolítica crítica francófona para su proyecto liberador.

90 En cuanto a la tradición anglófona, varias son las brechas que la distinguen de la francesa. Para comenzar, en cuanto a la participación en la producción literaria, los primeros trabajos de relevancia, tanto británicos como estadounidenses, consisten, en su mayoría, en metáforas geopolíticas y tratados geoestratégicos de mano de militares o estadistas.

La importancia del poder naval subrayada por el almirante Alfred T. Mahan (1935), la construcción de la idea del “corazón continental” del inglés Halford Mackinder (1904), proyectan un marcado interés en imaginarios geopolíticos globales, aspiraciones hegemónicas, y se ubican claramente como instrumentos estratégicos para la política exterior de sus Estados.

91 En trabajos posteriores es evidente la creciente participación de geógrafos y científicos sociales, provenientes principalmente de ciencias políticas y relaciones internacionales, con enfoques que se dan tanto en la línea de la geopolítica clásica instrumentada por el Estado (Brzesinsky, 1994; 2004; 2007; Kissinger, 1995; 1999; Huntington, 2004; Spykman, 1942), como en la de la geopolítica crítica (Agnew, 1998; Ó Tuathail, 1994; Dalby, 1991), que busca reinterpretar los discursos tradicionales y acercar el análisis a fenómenos y actores desdeñados por los clásicos.

92 Los partidarios de la corriente clásica se interesan por la participación de sus países en conflictos armados, guerras por los recursos naturales, estudios estratégicos y de seguridad, y no descuidan el Heartland. Dentro de los temas que componen la agenda crítica de investigación, se destacan las configuraciones de órdenes mundiales, cuestiones identitarias, ambientales, de integración regional, así como estudios multiescala que tratan la relación local-global, estudios de género, geoeconomía, desarrollo y asuntos humanitarios.

  • 93 Como ya se ha presentado en este estudio, la agenda de la geopolítica crítica francófona está estructurada de acuerdo con los complejos regionales, pero, además, con las problemáticas del desarrollo, la nación y el nacionalismo, el subdesarrollo y la geopolítica interna del mundo francófono;

Esto, aunado a las claras divergencias metodológicas y al compromiso con la acción y la denuncia, distinguen de forma especial a los francófonos. 94 Pero, sin duda, la principal ruptura entre ambas tradiciones es su posición respecto a la teoría. Además del hecho de que casi no existe diálogo entre ellas, los pocos geógrafos anglófonos que han explorado el trabajo del equipo Hérodote han encontrado su enfoque muy orientado a estudios de caso o trabajos empíricos, con escaso contenido teórico, e incluso misterioso y confuso.

  • 16 Aunque ciertamente hay una extensa literatura en ciencias sociales, en la que se discuten límites (. )

95 Aun cuando la mayor parte de la producción académica proviene de países occidentales desarrollados, o de espacios del centro, en el sistema-mundo, las perspectivas de la periferia y la semiperiferia no están ausentes. Al igual que la tradición anglófona, la propuesta latinoamericana de una geopolítica crítica carece de la unidad y el consenso suficientes, y en cierto modo, de articulación entre planteamientos, lo que le da un carácter de esfuerzo inacabado, mas no por ello deleznable.

Muestra de ello es la crítica de Gearóid Ó Tuathail sobre la complejidad de su razonamiento geográfico, la obsesión por la objetividad y la extensión de lo geopolítico, lo que amenaza con hacer desembocar el trabajo de Lacoste y del grupo Hérodote en el mismo plano ideológico-doctrinario del que precisamente quieren liberar a la geopolítica (Ó Tuathail, 1994: 325-329).

Sin embargo, comparte rasgos comunes que le distinguen de otras tradiciones geopolíticas, como su ontología pragmática neoinstitucionalista, una epistemología neoestructuralista y una fuerte dosis de metodología neomarxista. Las posiciones divergentes en torno al esclarecimiento e interpretación de las escalas; al papel de los actores sociales y del Estado, principalmente del Estado-nación, y a fenómenos como la hegemonía y el imperialismo, por ofrecer sólo algunos ejemplos, han coadyuvado a que aún no sea posible hablar de una tradición disciplinar de la geopolítica en Latinoamérica 16

  • 17 Véase Sonnleitner, 2005.

96 A pesar de la falta de coherencia y cohesión sustantiva, varios aportes prefiguran la articulación de una propuesta latinoamericana de geopolítica crítica; entre ellos, un conjunto de destacados estudios internacionales que ponen de manifiesto la realidad latinoamericana, escenarios futuros y recomendaciones de estrategias a seguir. Asimismo, algunos análisis de la geografía política, del poder y electoral, en ámbitos regionales, nacionales y multinacionales comparados, van adquiriendo cada vez más la complejidad y el sentido crítico de la geopolítica, logrando reconocimiento e influencia en diversos espacios anteriormente inaccesibles 17 97 Se suman a esto otros estudios geoestratégicos y sobre seguridad, en los cuales un enfoque renovado critica la tradición geopolítica militarista en Latinoamérica, favoreciendo la dimensión económica, alimentaria y social de la seguridad al vincular el concepto de desarrollo.

De igual forma, hay más investigaciones multiescala y una creciente geopolítica de y desde la acción, como la que proponen el Observatorio Latinoamericano de Geopolítica de la Universidad Nacional Autónoma de México ( unam ), dirigido por Ana Esther Ceceña, y el Laboratorio de Geografía Política de la Universidad de São Paulo; estas dos instituciones forman parte de la oferta académica de estudios sobre las dinámicas espaciales del poder en la región, junto con las investigaciones y el activismo de una ecología política crítica que busca posicionarse como un frente contra las tendencias dominantes y trascender mediante la producción de conocimiento y la acción y producción de alternativas locales.

98 A lo largo de este trabajo se han puesto de manifiesto algunas de las opiniones encontradas más destacadas respecto a la tradición geopolítica crítica francófona; sin embargo, a continuación, se recapitulan y se integran críticas que no han sido presentadas todavía.

Una forma de comenzar es revisando las que surgen en el interior de la comunidad científica francesa. 99 La más importante deriva de que, a pesar del auge de la géopolitique, ésta no ha sido bienvenida por todos los geógrafos francófonos, pues hay quienes aún rechazan e incluso condenan su resurgimiento; entre ellos, Claude Raffestin, quien denuncia el irremediable nexo del término con su —original— pasado fascista, imperialista y nacionalista.

De igual forma, geógrafos de izquierda, como Jacques Levy (2001), todavía no están convencidos de la “necesidad” de transitar hacia la geografía política y la geopolítica, y ven con escepticismo la propuesta de Hérodote. Aunado a ello, partidarios del método de Roger Brunet (2005) y otros geógrafos francófonos progresistas señalan la poca apertura a ideas e instrumentos innovadores de este enfoque, así como las cuestionables políticas para la participación en Hérodote.

100 Los académicos anglófonos subrayan el desdén e incluso el abandono del aspecto teórico de la geopolítica en la tradición francófona, reconociendo su potencial para desarrollar propuestas sofisticadas y valiosas que contribuyan a enriquecer tanto el debate como el entendimiento de los fenómenos geopolíticos.

Reconocimiento compartido en este trabajo. Asimismo, el enfoque geopolítico crítico combina el compromiso con temas globales y geoeconómicos sin perder su énfasis regionalista. Algunos autores no francófonos cuestionan el hecho de que en la revista Hérodote solamente se publique en francés y el que las traducciones selectas de algunos de sus trabajos privilegie la literatura francófona, lo cual puede limitar la evolución futura de este enfoque.

  • En contraste, la traducción al castellano del Estado del Mundo da pistas que potencian la difusión de los aportes francófonos;
  • 101 Varias son las lecciones que parten de la tradición francófona de geopolítica crítica;

Su experiencia y desarrollo son inspiradores, tanto por la apuesta de conformar un enfoque propio, con base en “escuelas geográficas” arraigadas y tradiciones geopolíticas menospreciadas, como por el ejemplo que toman de figuras y actitudes innovadoras que dotan de un sentido único su producción académica.

102 La intención de abrir el conocimiento geográfico a un público más general, eliminar el monopolio de su uso estratégico y prestar atención a metodologías y temas radicales que contribuyan a mejorar nuestra comprensión de las rivalidades de poder entre los distintos actores en diversos entornos y escalas, es una empresa que debe reconocerse en la tradición francófona.

Su propuesta de considerar otros espacios, nociones y representaciones, así como la interrelación de escalas y niveles de análisis, es fundamental para la construcción de imaginarios geopolíticos propios. 103 El cuestionamiento de los discursos dominantes y el desenmascaramiento de los intereses encubiertos en proyectos políticos ofrecen el compromiso ético y el ingrediente social que no aparece en muchas tradiciones geopolíticas.

Si hubiera que resumir su aportación académica, podría decirse que ésta es primordialmente la de ayudarnos a pensar crítica y humanamente en las relaciones entre espacio y poder. 104 Invirtiendo la fórmula de Carl von Clausewitz (1780-1831), la política puede ser considerada la continuación de la guerra por otros medios, y el espacio en que opera no está ajeno a su manejo y análisis (Clausewitz, 1832).

Adentrarse en las nuevas implicaciones del ejercicio del poder no sólo en el ámbito internacional, sino, además, en el estatal, regional y local, representa comprometerse con los fenómenos más actuales —y sus debates—, tanto de la geografía y de la geopolítica, como de la administración pública, la política electoral y el desarrollo urbano, por nombrar algunos.

105 Las crecientes necesidades domésticas y en las localidades demandan la atención y acción vinculada entre los miembros de la academia, quienes toman las decisiones y la sociedad para enfrentar las amenazas a los intereses colectivos, cuyos tintes son claramente políticos.

Ante este panorama, la geopolítica crítica no puede permanecer ausente ni limitarse o autoexcluirse al ámbito interestatal. Su papel en la creación de conocimiento ha sido complementario a la acción y ha tomado el compromiso de denuncia, haciendo del conocimiento un instrumento de poder ciudadano.

  1. 106 Lejos de promover la emulación de la experiencia francófona, o de elogiar ciegamente su enfoque y sus planteamientos, se invita aquí a explorar su producción y trayectoria, especialmente a los de otras latitudes físicas e intelectuales;

Su ejemplo sugiere identificar nuestros contextos específicos y acercarnos a ellos creativamente, y a partir de allí, construir una tradición geopolítica propia, que sea crítica de nuestra realidad..

¿Cuáles fueron los aportes de Paul Vidal de Lablache a la geografía?

Vidal de la Blache fue un precursor de la geografía regional francesa y del estudio de la región y la comarca (pays) como áreas donde se realizan las relaciones entre fenómenos físicos (milieu) y humanos (genre de vie, género de vida) y que dan lugar a un paisaje particular (paysage).

¿Cuáles son las escuelas de la geopolítica?

Qué Importancia Tiene La Escuela Geográfica Francesa Cuando hablamos de la geopolítica deberíamos más bien referirnos a las geopolíticas. No existe en sentido estricto una geopolítica, entendida como un cuerpo de ideas único, uniforme y establecido de manera definitiva. Por el contrario existen distintas corrientes y escuelas geopolíticas que, dentro de ese ámbito específico que es la geopolítica, ofrecen diferentes puntos de vista.

Existen diferentes formas de clasificar las múltiples escuelas o corrientes geopolíticas. La más obvia y también más habitual es aquella que las organiza en función del país. Esto es debido sobre todo a que, tal y como apunto Hans Weigert, “Existen tantas geopolíticas como sistemas estatales en conflicto, en lucha bajo condiciones geográficas que, por ejemplo, en el caso de potencias terrestres y potencias navales, son fundamentalmente distintas.

Hay una Geopolitik alemana y una géopolitique francesa; hay geopolíticas distintas para Estados Unidos e Inglaterra”. [1] Aunque esto es cierto requiere una matización. A lo largo de la historia ha habido diferentes geopolíticas en función del contexto sociopolítico en el que han surgido y se han desarrollado, y sobre todo según los intereses a los que han servido.

Debido a esto han existido, y en algunos casos todavía existen, las geopolíticas que Weigert señala. Sin embargo, la influencia ejercida por otras disciplinas como la sociología, la antropología, la filosofía, etc.

, sobre la geopolítica ha contribuido a que las distintas geopolíticas no se definan exclusivamente en función de un patrón geográfico-político, pues han emergido distintas formas de entender la geopolítica a partir de posiciones disciplinares dispares que, a su vez, no están exentas de sus correspondientes implicaciones ideológicas y políticas.

Así se explica que tengamos que hablar de geopolíticas y no de geopolítica en singular, lo que igualmente confirma lo dicho por Yves Lacoste de que “les états n’ont pas le monopole de la géopolitique”.

[2] Un punto de vista diferente, y más práctico que la distinción nacional, es aquel que ordena las diferentes escuelas o corrientes geopolíticas en función de dos ejes  diferentes. Por un lado según el carácter práctico o académico que tiene en cada caso la geopolítica.

Y por otro lado en función del objeto de estudio en torno al que son centrados los análisis. [3] De este modo nos encontramos con cuatro grupos diferentes de escuelas geopolíticas. Entonces, nos encontramos ante la geopolítica neoclásica, la geopolítica subversiva, la geopolítica crítica y la no-geopolítica.

La geopolítica neoclásica hizo su aparición décadas después de la Segunda Guerra Mundial, en un momento en el que la geopolítica comenzó a resurgir. Estuvo ligada desde el principio a los estudios estratégicos, razón por la que mantuvo una estrecha relación con la geoestratégica.

Por esta razón su atención recae en el valor estratégico de determinadas características de los territorios que hacen que desempeñen un papel importante en las relaciones internacionales. Como consecuencia de esto esta escuela geopolítica hace especial énfasis en los efectos de la geografía y las características del medio geográfico en la política exterior del Estado y en sus relaciones con otros países.

Su principal diferencia con respecto a la geopolítica anterior a la Segunda Guerra Mundial es que no concibe al Estado como un organismo, sino como una caja negra en la que son tomadas las decisiones según el interés y la seguridad nacional. A esto cabe unir su clara y tajante distinción entre la esfera internacional y la doméstica.

  • Se trata de un enfoque geopolítico que de un modo indirecto suele estar presente en los análisis realistas de la política internacional;
  • [4] La geopolítica subversiva o radical se caracteriza por haber llevado a cabo una politización de este campo de conocimiento;

Su principal aportación fue constatar y explicar que la geografía constituye un saber estratégico y político, y que es por esto que históricamente el conocimiento geográfico ha servido como un instrumento de dominación de los Estados y de los poderosos, además de una herramienta para preparar y hacer la guerra.

  1. Se trata de una geopolítica que es fundamentalmente francesa, y que su nacimiento y desarrollo se produjo en la década de 1960 en torno a la revista Hérodote y la figura de Yves Lacoste;
  2. [5] De hecho, 1968 fue el momento en el que esta geopolítica eclosionó bajo la influencia del marxismo, y más concretamente del maoísmo;
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Cabe destacar que otra de sus principales aportaciones, además de la reconceptualización de la geografía y, por extensión, también de la geopolítica, es que los autores de esta escuela buscaron inspiración en otros campos de conocimiento como la ciencia política, la sociología radical, la economía, la antropología, etc.

  • La no-geopolítica, en su condición de una suerte de geografía de la política, La principal característica de esta escuela es que responde al intento de una serie de autores de hacer de la geopolítica una disciplina neutral, y por tanto despolitizada;

Los autores que se encuadran en esta no-geopolítica se oponen, entonces, al abuso que ha sufrido el conocimiento geopolítico y aspiran a construir una geografía científica y neutral de las relaciones internacionales. Su origen data de finales de la década de 1970 y principios de la de 1980.

Además de esto, no-geopolítica centra sus análisis en el estudio de la distribución espacial de poder entre Estados, fundamentalmente entre las principales potencias y los actores supranacionales. También cabe apuntar su particular interés por los estudios de la paz, lo que hace que pueda ser considerada una geopolítica para la paz en oposición a los estudios estratégicos orientados, por el contrario, a cuestiones de seguridad y defensa.

En cualquier caso es importante matizar que tanto la geopolítica neoclásica y la no-geopolítica centran su atención en cuestiones estratégicas, pero difieren en su punto de vista de partida. Por otra parte, las aspiraciones de objetividad y cientificidad en los análisis geopolíticos ha sido el origen de estudios monográficos de carácter descriptivo centrado en conflictos, unido a una pobre aportación en el plano teórico.

  1. [6] En cuanto a la geopolítica crítica, que surgió en la década de 1980, cabe decir en primer lugar que no es homogénea ni monolítica;
  2. Por el contrario nos vemos obligados a hablar de diferentes geopolíticas críticas;

Su rasgo común es su actitud crítica en relación a la geopolítica del pasado, y más concretamente a la geopolítica tradicional. También se distingue por explicitar el carácter político de este ámbito de conocimiento, además de manifestar en muchos casos una clara influencia de la sociología constructivista y de la filosofía postmoderna, lo que le ha conferido un cariz marcadamente reflectivista.

No sólo ha llevado a cabo un cuestionamiento de los fundamentos de la geopolítica, sino también de su propio objeto de estudio, a lo que cabe sumar la introducción de una epistemología postpositivista que cuestiona los viejos postulados cientificistas que históricamente han definido el modo de acceder al conocimiento.

Pero, como decimos, la geopolítica crítica abarca muchas geopolíticas como la geopolítica ecológica, la geopolítica feminista, la geopolítica postcolonial, etc. [7] En cualquier caso la geopolítica crítica suele ser identificada con sus iniciadores, esto es, con autores como Tuathail, Dalby, Agnew, Corbridge o Dodds entre otros.

  1. Y la que quizá sea la principal aportación de esta corriente es la conceptualización de la geopolítica en términos discursivos, lo que parte de una ontología idealista que considera que lo importante son las ideas que se tienen acerca de cómo es concebido el espacio, y por tanto representado;

[8] Junto a estos cuatro grandes grupos diferentes de corrientes geopolíticas a las que se refirió Mamadouh habría que sumar la geopolítica marxista. Con este término nos referimos a aquellos geógrafos y expertos que, desde posiciones ideológicas marxistas, desarrollaron una geopolítica que centró la atención en la dinámica del sistema capitalista y de la economía mundial, con todas sus ramificaciones geográficas y sus consecuentes efectos en el terreno geopolítico e internacional.

La geopolítica marxista fue el resultado de una serie de cambios en el modo de entender la geografía en la década de 1970, lo que condujo a buscar una nueva geografía capaz de abordar de un modo eficaz los problemas del mundo, lo que exigía un enfoque completamente innovador.

Esto fue lo que condujo a esta nueva generación de geógrafos a centrar su atención en la cuestión nuclear, la creciente desigualdad social, la explotación sin cortapisas de los recursos finitos del planeta, o la destrucción del ecosistema. Todo esto coincidió con una revalorización del marxismo en un claro intento de dotarle de una perspectiva espacial de la que carecía.

Un claro ejemplo de esto es el del geógrafo británico David Harvey, quien trato de combinar la teoría revolucionaria con el nuevo enfoque de la geografía radical surgido en las décadas de 1960 y 1970. Se trata, entonces, de entender la interacción dialéctica entre el proceso social y el espacio geográfico para ofrecer opciones reales para el futuro de los propios procesos sociales.

[9] Pese a que el marxismo en su origen careció de una perspectiva geopolítica a la hora de abordar el estudio del desarrollo de las contradicciones internas del capitalismo, y de la transformación histórica de los fenómenos sociales ligados a este sistema político-económico, los estudios en torno al imperialismo, la formación de una economía-mundo, las luchas entre potencias, etc.

, fueron una puerta para que diferentes autores marxistas, como Immanuel Wallerstein, para brindar una dimensión geopolítica a los análisis específicamente marxistas. Sin embargo, nada de esto ha impedido a los geógrafos marxistas reconocer que el pensamiento de Marx es excesivamente histórico al haber dejado de lado la influencia de los factores geográficos.

Entre estos autores encontramos a Massimo Quani, Claude Raffestin, Henri Lefebvre, Peter Taylor, Jean-Bernard Racine, etc. Por último, y no menos importante, se encuentra la tan denostada geopolítica tradicional o clásica. Las razones de las innumerables críticas a las que ha sido sometida serían muy prolijas como para exponerlas en tan breve espacio como este, pero cabe decir que, en líneas generales, esta es identificada con la geopolítica previa a la Segunda Guerra Mundial.

En algunos casos las referencias a ella es sencillamente a su versión alemana, a la denominada Geopolitik, y sobre todo a su vinculación con los proyectos expansionistas e imperialistas de Alemania. Esto habitualmente es unido al geodeterminismo con el que es asociada, a lo que cabe sumar a la política de poder que llegó a propugnar en las relaciones internacionales.

Sin embargo, es interesante apuntar que la geopolítica clásica no debe circunscribirse únicamente a Alemania, pues hubo expresiones de este tipo de geopolítica en diferentes países como EEUU, Francia, Reino Unido, etc. A pesar de sus innumerables defectos, y su posterior declive, hizo importantes aportaciones en la formación e incipiente desarrollo de la geopolítica que, después de la Segunda Guerra Mundial, permitieron que esta fuera retomada y puesta al día para ofrecer un enfoque diferente a los problemas contemporáneos de la política internacional.

[1] Weigert, Hans W. , Geopolítica. Generales y geógrafos , México, Fondo de Cultura Económica, 1943, p. 33 [2] Lacoste, Yves (dir. ), Géopolitiques des régions françaises , París, Fayard, 1986, Vol. 1, p. xiii [3] Esta clasificación fue esbozada en Mamadouh, Virginie D.

, “Geopolitics in the nineties: one flag, many meanings” en GeoJournal Vol. 46, Nº 4, 1998, pp. 237-253 [4] Los autores de esta corriente son innumerables, entre ellos podemos encontrar a Colin S. Gray, Robert Walters, Lawrence Friedman, Daniel Deudney, David Pepper, Alan Jenkins, etc.

  1. [5] Lacoste, Yves, La geografía: un arma para la guerra , Barcelona, Anagrama, 1977 [6] Entre la gran cantidad de autores que cabría incluir dentro de escuela cabe destacar, entre otros, a John O’Loughlin, Henning Heske, Colin H;

Williams, Graham E. Fuller, Jan Nijman, etc. [7] Los autores de cada una de estas corrientes son innumerables, con lo que únicamente cabe mencionar algunos de ellos. En la geopolítica ecologista, o geopolítica verde, están Miriam Lowi, Mohamed O. Suliman, Braden R.

Allenby, Richard Grove, etc. En la geopolítica feminista encontramos a Carolyn Gallaher, Allison Mountz, Doreen Massey, etc. En la geopolítica postcolonial tenemos a Anthony King, James Sidaway, Matt Sparke, Jane Jacobs, Mary Gilmartin, etc.

[8] Ó Tuathail, Gearóid, “Postmodern Geopolitics? The Modern Geopolitical Imagination and Beyond” en Ó Tuathail, Gearóid y Simon Dalby (eds. ), Rethinking Geopolitics , Londres, Routledge, 1998, pp. 16-38. Dalby, Simon, “Critical Geopolitics” en O’Loughlin, John (ed.

  1. ), Dictionary of Geopolitics , Westport, Greenwood Press, 1994, pp;
  2. 56-58 [9] Harvey, David, “The Geography of Capitalist Accumulation: A Reconstruction of the Marxian Theory” en Peet, Richard (ed;
  3. ), Radical Geography , Londres, Methuen, 1977, pp;

263-292. Ídem, The Limits to Capital , Chicago, University of Chicago Press, 1982.

¿Quién es considerado el precursor de la geografía regional?

Alexander Von Humboldt, el padre de la geografía moderna.

¿Qué propone la escuela francesa?

Resumen – GAJST, Natalia. La escuela francesa de la regulación: Una revisión crítica. Vis. futuro [online]. 2010, vol. 13, n. ISSN 1668-8708. La escuela francesa de la regulación se propone llevar a cabo un análisis del capitalismo y sus transformaciones, con el fin de comprender los períodos de crecimiento estable y los momentos de cambio estructural.

  1. El objetivo de este trabajo consiste en realizar una revisión crítica de los aportes de esta escuela, centrándose en el marco conceptual que ha desarrollado;
  2. Con este fin, en primer lugar se repasarán las influencias que marcaron el enfoque de la regulación, con especial atención a su recuperación de la tradición marxista;

En segundo lugar, se destacarán las diferencias ontológicas y metodológicas entre el enfoque de la regulación y la teoría económica neoclásica. En tercer lugar, se examinarán los conceptos fundamentales de la escuela de la regulación. En cuarto lugar, se verá cómo, a partir de estos conceptos, fue interpretada la crisis de principios de la década de 1970.

En quinto lugar, se analizará cómo el enfoque de la regulación piensa la relación entre economía y política. En sexto lugar, se examinará la cuestión de la dimensión internacional. Por último, se mostrarán las principales objeciones que han sido presentadas al enfoque de la regulación, y se las evaluará críticamente.

Palabras clave : Escuela francesa de la regulación; Fordismo; Posfordismo; Crisis.   Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons.

¿Qué es la escuela francesa?

Para otros usos de este término, véase Liberalismo francés. La escuela liberal francesa (también llamada la “escuela optimista” o “escuela ortodoxa”) es una escuela de pensamiento económico del siglo XIX, formada en torno al Collège de France y el Institut de France.

El Journal des Économistes fue esencial en la promoción de las ideas de esta escuela. Como pensadores clave se encuentra a Frédéric Bastiat , Jean-Baptiste Say , Antoine Destutt de Tracy , y Gustave de Molinari.

La escuela defendió íntegramente el libre comercio en la forma de capitalismo laissez faire. Eran grandes opositores de las ideas colectivistas , intervencionistas y proteccionistas. La escuela liberal francesa es, junto con los antiguos fisiócratas , la más importante expresión histórica del liberalismo clásico en Francia.

¿Cuál es el principio más importante de la geografía?

Normal 0 21 false false false ES-VE X-NONE X-NONE MicrosoftInternetExplorer4 /* Style Definitions */ table. MsoNormalTable Qué Importancia Tiene La Escuela Geográfica Francesa      La geografía es una ciencias que desde hace mucho tiempo atrás a poseído un gran interés de estudio para el hombre, esto se debe a que el interés por conocer, comprender y analizar cada hecho geográfico ha sido la gran tarea del ser humano debido a que “no existe hecho geográfico que este apartado de la relación del hombre” es decir; ésta estudia las relaciones que el hombre establece con su medio (naturaleza exterior) al cual lo une sus necesidades , el ser humano hace parte de la geografía y viceversa entrando de esta manera a un nivel donde la geografía y todos sus componentes hacen parte fundamental de las sociedades, ese nivel es el espacio donde ambos (la geografía-Hombre) se establecen, haciendo evidente de esta manera para todos las personas la necesidad de conocer el como abordar el estudio de esta ciencia. Sabiendo entonces que la geografía es la ciencia que estudia las interrelaciones del hombre con le medio geográfico, por tanto es una ciencia integradora la cual se basa en proposiciones y directrices fundamentales que orientan el estudio de la misma.

Por consiguiente dichos fundamentos pueden ser resumidos en cinco principios bases que son: la localización y extensión, la causalidad, la evolución, la correlación o conexión y la comparación o generalización.

Abordando de una forma sencilla estos principios pueden ser explicados de la siguiente manera: La localización y Extensión: Es utilizado por muchas ciencias, este principio trata de analizar las condiciones y cualidades de los hechos geográficos, ubicándolos en el lugar que ocupan, para comprender su naturaleza distribución, extensión, relación y su funcionamiento.

La Causalidad: Significa origen, causa y razón, interpretándose como el origen y la causa que explica la formación, naturaleza y estructura de un hecho geográfico o conjunto de ellos. Ejemplo: Determinar el origen, causa y razón del porque la población venezolana prefiere establecerse en las zonas urbanas que en las rurales.

La Evolución: Principio que utiliza la geografía para señalar los hechos geográficos que se expresan de una manera tangibles, perceptibles y observables en el espacio geográfico, es decir, son las razones que explican los cambios que se producen en el espacio y en el tiempo.

  1. Ejemplo: Estudiar el como aumenta la población anual de las capitales en cada estado del territorio nacional;
  2. Correlación o Conexión: Los hechos geográficos se asumen como productos observables y perceptibles de una relación sociedad-naturaleza que no se encuentran aislados el uno del otro;

La Comparación o Generalización: Estudia los hechos geográficos y sus características donde existen diferencias y similitudes para tratar de conocer sus particularidades, lo significativo y su dinámica, a fin de ser proyectado hacia lo general. Ejemplo: Analizar el motivo por el cual un gran número de la población venezolana se ubica en la capital del país, y en los estados adyacentes a la misma.

¿Cuáles son los tres principios fundamentales de la geografía?

Basándonos especialmente en algunos autores, a través de sus publicaciones, hemos constatado que por lo general se reconocen cuatro principios fundamentales y característicos de la ciencia geográfica, a saber: principio de causalidad, principio de extensión, principio de correlación y principio de comparación.

¿Cuáles son los principios geográficos?

¿Qué son los principios geográficos? – Principios geográficos: Son los principios metodológicos o principios de la ciencia geográfica (normas que rigen y accionan el estudio de la geografía científica), las cuales permiten realizar la investigación eficiente de los fenómenos geográficos. ¿Cuáles son los principios geográficos? :

  • Principio geográfico de localización.
  • Principio geográfico de descripción.
  • Principio geográfico de comparación.
  • Principio geográfico de causalidad.
  • Principio geográfico de actividad.
  • Principio geográfico de conexión.

¿Cuál es la importancia de la geopolítica?

¿Cuál es el objetivo de la geopolítica? – Su principal objetivo es el de orientar el conocimiento integral de un país , a la vez que guiar la situación política , tanto a nivel nacional como internacional. Además, trata de crear conciencia nacional histórica, buscando predecir las situaciones futuras que pudieran afectar al país.

¿Qué es la escuela geopolítica inglesa?

ESCUELA GEOPOLÍTICA INGLESA Se caracterizo por defender ciertas zonas que en el pasado fueron importantes y que aun en la actualidad lo son, lo define como pivote geográfico.

¿Qué es la escuela geopolítica alemana?

La escuela geopolítica alemana, siguiendo a Bassin (1987), deriva del materialismo científico de Ratzel, que promueve la expansión de las fronteras, en tanto que el nacionalsocialismo sostiene que existen cualidades humanas innatas por lo que exalta las teorías de la superioridad racial.

¿Qué importancia tiene la geografía regional?

La Geografía Regional tiene el encargo de dar respuesta a las exigencias de la Geografía dentro de las Ciencias Naturales y de profundizar en el estudio de las relaciones lógicas que se establecen entre la naturaleza y la sociedad, por lo que contribuye a la formación y desarrollo del pensamiento lógico mediante la.

¿Cómo se estudia y para que nos sirve la geografía regional?

Este artículo ha sido certificado por la MSc. Mayra Arap Fresno , perteneciente a la Universidad Agraria de La Habana (UNAH).
Geografía Regional
Concepto: Es una disciplina encargada del estudio sintético de los complejos geográficos (territorios, lugares, paisajes o regiones entre otras denominaciones).

Geografía Regional. Es una disciplina encargada del estudio sintético de los complejos geográficos (territorios, lugares, paisajes o regiones entre otras denominaciones). Sería por lo tanto una parte de la Geografía en condición de igualdad con las múltiples disciplinas que conforman la Geografía general o sistemática, las cuales estudian analíticamente diversos fenómenos en sus características y distribución (relieve, clima, vegetación, población, organización económica, organización política, comercio, transportes, etc.

¿Cuál es la finalidad de la geografía?

La geografía (del latín geographĭa , y este del griego γεωγραφία [ geōgraphía ], [ 1 ] ​ literalmente traducido como «descripción de la tierra») es la disciplina que trata del estudio, la descripción o de la representación gráfica de la Tierra. [ 1 ] ​ [ 2 ] ​ En sentido amplio es la ciencia que estudia la superficie terrestre, las sociedades que la habitan y los territorios , paisajes , lugares o regiones que la forman al relacionarse entre sí. [ 3 ] ​ El primer autor en utilizar la palabra geografía fue Eratóstenes (276- 194 a.

  • ) en una obra hoy en día perdida;
  • Sin embargo, la fundación de la geografía se le atribuye al también considerado padre de la historia , Heródoto (484- 420 a;
  • Para los griegos es la descripción racional de la Tierra y, particularmente para Estrabón , es el estudio de las distintas regiones humanas como base para la formación del político;

Existen cuatro tradiciones históricas en la investigación geográfica, las cuales son: el análisis espacial de fenómenos naturales y humanos, los estudios del territorio (del lugar a la región), el estudio de la relación entre el hombre y su entorno, y la investigación de las ciencias de la Tierra.

[ 4 ] ​ La geografía moderna es una disciplina cuyo objetivo primordial es la explicación de toda una serie de fenómenos naturales y sociales y no se refiere solo a la localización de esos fenómenos, sino que también estudia cómo son y cómo han cambiado para llegar a ser lo que son.

La geografía se divide en dos grandes ramas: geografía regional y geografía general. La geografía regional estudia las diferentes subdivisiones del espacio terrestre en países, estados y regiones a distintas escalas de detalle, desde el análisis geográfico de un pequeño valle de montaña, hasta el estudio regional amplio de comarcas , países, naciones o estados, e incluso, espacios multinacionales. Mientras que la geografía general se divide en dos grandes ramas: geografía física y geografía humana :

  • La geografía humana se ocupa del estudio de las personas y sus comunidades, culturas, economía e interacciones con el medio ambiente mediante el estudio de sus relaciones con el espacio y el lugar y a través de él.
  • La geografía física se ocupa del estudio de procesos y patrones en el entorno natural como la atmósfera , la hidrósfera y la geósfera.

Las cuatro tradiciones históricas en investigación geográfica son: análisis espacial de fenómenos naturales y humanos, estudios de área de lugares y regiones, estudios de relaciones entre humanos y tierras y las ciencias de la Tierra. La geografía ha sido llamada «la disciplina mundial» y «el puente entre las ciencias humanas y las ciencias físicas ».

¿Qué estudia la geopolítica?

Las relaciones políticas entre los países pueden compararse con las estrategias de una partida de ajedrez. La geopolítica es el estudio de los efectos de la geografía humana y la geografía física sobre la política y las relaciones internacionales. La geopolítica es un método de estudio de la política exterior para entender, explicar y predecir el comportamiento político internacional a través de variables geográficas.

[ 1 ] ​ Es una especialidad que se ocupa del estudio de la causalidad espacial de los sucesos políticos y de los próximos o futuros efectos de los mismos. Se nutre especialmente de otras disciplinas tales como la historia , las relaciones internacionales , la geografía política , la ciencia política , sociología y antropología.

Realiza el estudio del medio ambiente, de acuerdo a sus características económicas, culturales y recursos de un estado. La geopolítica se centra en el poder político en relación con el espacio geográfico. En particular, las aguas territoriales y el territorio terrestre en correlación con la historia diplomática.

  1. Académicamente, la Geopolítica analiza la historia y las ciencias sociales con referencia a la geografía y la política;
  2. Fuera de la academia, el pronóstico geopolítico es ofrecido por una variedad de grupos, incluyendo grupos sin políticos e históricos”;

[5].

¿Que se entiende por geopolítica?

Qué Importancia Tiene La Escuela Geográfica Francesa Fuente: Pixabay. Míriam nos ha preguntado a través del formulario de EOM explica por un término cada vez más utilizado en los medios, los discursos políticos e incluso las redes sociales: ¿qué significa “geopolítica”? La geopolítica es una disciplina bastante reciente.

  1. El término se acuñó por primera vez en 1905, pero no sería hasta los años 30 cuando tomó relevancia de la mano del general alemán Karl Haushofer ; sus teorías popularizaron el término y la disciplina, hasta el punto de que Hitler tomó algunos de sus conceptos para elaborar la ideología nacionalsocialista;

Esa vinculación con el nazismo hizo que se dejara de hablar de “geopolítica” durante algunos años y que no se cultivase la disciplina por las connotaciones tan negativas que desprendía. No sería hasta los años 70 y 80 cuando se saltó este obstáculo y se volvió a trabajar en el campo geopolítico, aplicando el término geopolitik para referirse a la teorización nazi y de esa forma distinguirla de la nueva disciplina.

¿Quieres recibir contenidos como este en tu correo? Apúntate a nuestro boletín semanal Así, “geopolítica” se entiende hoy principalmente como sinónimo de “geografía política” : la disciplina que estudia cómo se dispone del espacio y qué impacto tiene este desde un punto de vista político, ya sea por parte de un Estado u otra entidad política.

Es decir, abarca desde el estudio de las fronteras hasta la importancia de ciertos recursos naturales para las relaciones exteriores de un país. Bajo esta definición, la geopolítica tiene una vertiente claramente práctica : desde el principio, sus teóricos estuvieron muy vinculados a los Gobiernos, y enfocaron su trabajo hacia la toma de decisiones y la elaboración de estrategias políticas.

  • Para ampliar: Mapas geopolíticos , El Orden Mundial No obstante, la geopolítica también tiene al menos otros dos significados;
  • El primero la concibe como la visión a través de la que una entidad política ve el mundo y su lugar en él, que tiene un impacto sus acciones y estrategias;

Así pues, un ejemplo sería la política de la Unión Europea hacia sus vecinos del este. En segundo lugar, la geopolítica también hace referencia a las teorías que se construyen para entender el mundo aunando geografía y política. Un ejemplo de esto es la teoría del heartland, de Halford Mackinder , que divide el mundo en diversas zonas, siendo el área pivote o heartland la que hay que controlar para dominar el globo. Qué Importancia Tiene La Escuela Geográfica Francesa Un ejemplo clásico de teoría geopolítica es la del heartland, que divide el mundo entre un área pivote y las crecientes interior y exterior. Según Mackinder, quien domine Asia Central dominará Eurasia y quien domine Eurasia dominará el mundo. Recientemente también han surgido otras visiones que apuestan por reformular la geopolítica, como la que propone una geopolítica “situada” que tenga en cuenta las condiciones de las que se parte —género, edad, etnia, clase socioeconómica, nacionalidad, etcétera— a la hora de crear o aplicar la teoría geopolítica.

¿Qué es la escuela geopolítica alemana?

La escuela geopolítica alemana, siguiendo a Bassin (1987), deriva del materialismo científico de Ratzel, que promueve la expansión de las fronteras, en tanto que el nacionalsocialismo sostiene que existen cualidades humanas innatas por lo que exalta las teorías de la superioridad racial.

¿Cómo se originó la escuela geopolítica norteamericana?

Análisis historiográfico de la Escuela Francesa

La Escuela Geopolítica Norteamericana se caracterizó por darle mayor importancia al dominio del mar basándose en poder marítimo, bases militares y empresas transnacionales. En 1898 se marca el punto de partida con Paul Vidal de la Blache y es en esta época donde se forman los más importantes geógrafos franceses.