Qué Es Lo Instituido Y Lo Instituyente En La Escuela?

Qué Es Lo Instituido Y Lo Instituyente En La Escuela

Partiendo de que la escuela moviliza relaciones de poder entre los sujetos y teniendo en cuenta que lo instituido en la escuela hace referencia a la norma, las prescripciones que la regulan y lo instituyente como lo que emerge, que no está planificado, institucionalizado, pero que permite emergencias, el devenir.

¿Qué es lo instituido e instituyente en la escuela?

Lo instituido es aquello que está establecido socialmente. Es el conjunto de valores y normas dominantes en una sociedad o comunidad y regula el modo de comportamiento. Se reviste de una fuerza conservadora. Lo instituyente es la presencia de una fuerza que cuestiona y negocia sobre lo instituido.

¿Cuál es la diferencia entre lo instituido y lo instituyente?

Por lo tanto lo instituido favorece la alienación, las estructuras existentes y heredadas, mientras que lo instituyente favorece la autonomía y los propios proyectos instituyentes (Manero Brito, 1990).

¿Cómo se relaciona lo instituido y lo instituyente?

Distintos debates que hemos mantenido con personas de organizaciones con las que estamos colaborando, me han sugerido reflexiones que trato de ordenar en estas líneas, reflexiones sobre el poder, este complejo fenómeno consustancial al ser humano. Hace mucho que le oí a Alfonso Vázquez hacer la distinción entre “poder sobre” y “poder para” [1].

Para aproximarnos al concepto de poder es básico entender que esa misma palabra esconde muy distintos significados, y como dice Erich Fromm, no solo no son idénticos sino que pueden ser mutuamente excluyentes.

“La palabra poder tiene un doble sentido. El primero de ellos se refiere a la posesión del poder sobre alguien, a la capacidad de dominarlo; el otro significado se refiere al poder de hacer algo, de ser potente. Este último sentido no tiene nada que ver con el hecho de la dominación; expresa dominio en el sentido de capacidad.

Cuando hablamos de impotencia nos referimos a este significado; no queremos indicar al que no puede dominar a los demás, sino a la persona que es impotente para hacer lo que quiere. Así, el término poder puede significar una de estas dos cosas: dominación o potencia.

Instituido e intituyente profe Patricia Rodríguez

Lejos de ser idénticas, las dos cualidades son mutuamente exclusivas. ” [2] La dicotomía poder para vs poder sobre me sugiere una correlación con el poder instituyente y el poder instituido. Poder para es una potencia generativa. No se trata de cosificar el poder, restringirlo y repartirlo o poseerlo, sino que responde a una dinámica expansiva, instituyente , creadora.

Construimos desde la potencia. Creamos algo que no existía, o lo modificamos, lo enriquecemos, lo desarrollamos. Si hay algo que lo instituyente aspira a destruir son, precisamente, las barreras y límites que impone lo instituido: barreras físicas, creencias irracionales y limitantes, barreras culturales, democráticas, sociales, mentales, etc.

Lo instituyente es subversivo, transgresor. Ahora bien, lo instituyente aspira a instituirse, a adquirir una condición estable, consolidada: aspira a ser. Su objetivo trasciende la búsqueda, la lucha, para, en algún punto, llegar a ser. Si esa aspiración acaba, la búsqueda, la lucha, el proceso instituyente, en definitiva, deja de tener sentido.

Como ejemplo de esto: “Lo más notable de su mirada analítica [se refiere al CRISES, Centre de recherche sur les innovations sociales, de Montreal] es que presta atención a la manera en que iniciativas en su origen marginales van introduciendo cambios en el modelo de desarrollo socioeconómico y en el régimen sociopolítico para, con el tiempo, dejar de ser innovaciones y pasar a formar parte de nuevas configuraciones institucionales” [3] Desde otro significado de poder, hablamos de ejercer poder sobre otros, para someter, contener, reprimir, obligar… hasta para destruir.

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Este poder también puede venir enmascarado bajo caras amables, de protección, seguridad y cuidado, por ejemplo. Y revestido de una ideología de la eficiencia y eficacia organizativas, adquiere formas de sobreorganización, sobredeterminación, sobreplanificación… siempre aderezadas de grandes dosis de control.

  1. El poder instituido tiende a ejercer poder sobre, a través de mecanismos de fuerza u otros, sean éstos legítimos o no;
  2. Dicta leyes, sobreorganiza, toma decisiones que afectan a otras personas, y decisiones que otras personas habrán de ejecutar; muchas veces sin que éstas sean ni siquiera consultadas o sin excesivo interés en saber realmente lo que piensan;

En ocasiones se actúa desde ese falso proteccionismo de “para el pueblo pero sin el pueblo”; a veces, con la mejor intención, otras veces, no tanto. Suele ser desgraciadamente habitual que use los medios a su alcance para manipular la opinión y los deseos –aparentes– de las personas, para que éstas aparezcan alineadas con las acciones que se están desarrollando, o como manera sofisticada de ahogar movimientos de oposición.

Aunque tendemos a hablar del poder como algo impersonal, detrás de todo poder hay personas, y nada más. Por tanto, en la confrontación de poderes, también entran en juego egos, miedos, megalomanías, complejos, delirios de grandeza… por un lado, y también la generosidad, la entrega, el compromiso con lo que uno piensa, el coraje… desde otro lado.

Detrás de toda institución hay un pasado instituyente que tuvo la aspiración de instituirse. Una vez logrado, las fuerzas se orientan a proteger su poder, y si pueden, aumentarlo. Todo elemento instituido trata de proteger su parcela y, cuando menos, conservar su equilibrio de poder.

  • Estas protecciones entran en conflicto con las dinámicas expansivas que representan las fuerzas instituyentes, por cuanto que, al menos potencialmente, lo ponen todo en juego;
  • Dinámicas instituyentes de cambio, de desarrollo, que pueden aflorar tanto en el seno de la organización como fuera de ella;

Lo instituido, orientado hacia sí mismo, necesita de lo instituyente para no fosilizarse, y lo instituyente necesita instituirse en algún momento. Lo que permanece eternamente en proceso instituyente no es generativo, se dispersa, se disipa. Según voy reflexionando se me sugiere otro paralelismo con la dicotomía de tener y ser que hacía Erich Fromm en el libro que lleva ese título [4].

Necesitamos tener , pero el quid de la cuestión está en el ser. Necesitamos de lo instituido , pero lo instituyente es lo que nos ofrece un futuro. Lo que tenemos (dinero, estatus, información, bienes, puesto…, elementos instituidos a fin de cuentas) nos da poder sobre y genera en nosotros tendencia a protegerlo.

Lo que somos (capacidades, conocimientos, personalidad, ilusión, valores, compromisos, visión, habilidades, comprensión, experiencias…) nos da poder para hacer cosas, y en gran medida, hacerlas en cooperación con otros. Lo instituido no es el enemigo a batir.

  1. No hay justicia, ni democracia, ni educación universal, ni protección social, ni sistemas sanitarios, ni empresa productiva, por citar solo unos pocos ejemplos, sin elementos instituidos;
  2. Es verdad que una dictadura, un gobierno tiránico, o una empresa que abusa de sus trabajadores y engaña a sus clientes también están instituidos;

Pero estas formas de organización y gobierno se caracterizan porque no quieren ser democráticas. Otras muchas organizaciones, en cambio, no tienen ningún problema, sino todo lo contrario, en avanzar todo lo que puedan en este sentido, hacia formas democráticas, saludables, justas, humanas, dignas… De la misma manera, evidentemente, no toda fuerza instituyente es de avance.

  1. Pongamos por ejemplo un golpe militar;
  2. Lo instituyente no es positivo per se , sino en la medida en que aquello que quiere instituir es valioso, merece la pena; ni –insistimos– lo instituido es rechazable per se;

La cuestión está en que, de manera natural y habitual, en todo aquello que se instituye, se produce un fenómeno: tendencia a la autojustificación y autoconservación, utilizando para ello todos los medios del poder-dominación que tenga a su alcance y la negación sistemática de toda fuerza instituyente ya que escapa a su control y dominación y se la ve como amenaza.

Y esto es letal. Fosiliza la institución, cosifica a las personas, desaparece el flujo de energía, desaparecen las aspiraciones. Quizá esto nos evoque algunos casos de la historia en los que movimientos aparentemente liberadores derivan en totalitarios una vez alcanzada la cumbre del poder, o cómo agencias o centros constituidos en base a una necesidad y oportunidad incuestionables en su origen, se vuelcan hacia sí mismas y aportan poco o nulo valor.

Los poderes instituyentes son más vulnerables que los instituidos, precisamente, porque sus mecanismos defensivos son más débiles o no los tienen. David contra Goliat. Supongamos que una persona es considerada como una autoridad por su conocimiento y experiencia en determinado campo (ámbitos del ser y no del tener ).

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Si ello puede ser catalizador de un movimiento instituyente que amenace al poder-dominación de las pseudoautoridades instituidas, éstas actuarán con toda su maquinaria para desterrarla al ostracismo, desacreditarla y desautorizarla, y si son hábiles lo pueden conseguir.

Pero cuando esto sucede, cuando lo instituido anula lo instituyente, se pone en peligro el futuro. Como sociedad (colectivo, organización, equipo) desperdiciamos capacidades, talentos, ilusiones, compromisos, esfuerzos… en lugar de aprovecharlos para beneficio de todas y todos.

  • Deberíamos reflexionar seriamente sobre los conceptos de organización, administración, gestión y dirección que se predican;
  • Por ejemplo, la obsesión – ya tácita, sobreentendida– por el control, que todo lo impregna, tanto en ámbitos públicos como privados, y, también, la falta total de atención a los aspectos dinámicos e inmanentes;

Quizá la clave esté en conseguir que lo instituido no vea como amenaza toda fuerza emergente. ¿Y si fuéramos capaces de entender que nuestras “parcelitas de poder” resultan destructivas si nos aferramos demasiado a ellas? ¿Y si imaginamos una forma organizativa que combine fuerzas instituidas e instituyentes, que no se opongan frontalmente sino que haya un flujo espontáneo y dinámico entre ambas? Una forma organizativa donde el poder sobre sea el mínimo que permite que las cosas funcionen, los compromisos se cumplan, la información circule…, es decir, que no se erija en barrera y límite, sino que se busque y se azuce el poder para o poder generativo.

Proponemos como solución explorar en combinaciones inteligentes entre ambas fuerzas, siendo muy conscientes de que las dinámicas instituyentes y del poder para no encajan en lo instituido, no se someten y no se pueden organizar ni dirigir desde lo instituido.

Ahí está el verdadero reto, el reto en el que animamos a adentrarse a las organizaciones, y las acompañamos en ese camino, si lo desean.

¿Qué es instituido ejemplos?

Frente al ejercicio abusivo de las libertades económicas, que propician sólo el interés particular, es deber insoslayable del Estado salir en defensa de los intereses de la sociedad, adoptando, con la energía y el rigor que sean necesarios, las medidas adecuadas para preservar dichos intereses, tanto más cuanto el desorden en este campo venía repercutiendo en perjuicio de la mayoría nacional, bajo cuyo mandato y sólo por él deben actuar los poderes instituidos y legitimados por la Constitución del país.

La autoridad de aplicación podrá disponer exenciones o reducciones temporarias de los gravámenes instituidos por la presente ley en las siguientes circunstancias. En atención a todas estas sólidas, públicas e incontestables razones de política, que tanto persuaden la necesidad de recobrar la dignidad natural, que el orden de los sucesos nos han restituido, en uso de los imprescriptibles derechos que tienen los pueblos para destruir todo pacto, convenio o asociación que no llenan los fines para que fueron instituidos los gobiernos.

Ritos solemnes, instituidos al capricho de los legisladores, conferían a las mujeres el título honesto de esposas o el torpe de concubinas; se llegó incluso a que determinara la autoridad de los gobernantes a quiénes les estaba permitido contraer matrimonio y a quiénes no, leyes que conculcaban gravemente la equidad y el honor.

  1. A lo diáconos, instituidos precisamente para ello, dieron los Apóstoles la misión de ejercitar la beneficencia cotidiana; y San Pablo, el Apóstol por antonomasia, aun bajo el peso de la solicitud de todas las Iglesias, no dudó en entregarse a los viajes más peligrosos para llevar personalmente las colectas a los cristianos más pobres;
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10. – Y los Capitanes Generales de cada provincia hagan averiguación y descripción de todas las fortalezas y fuerzas de sus provincias y de la fortificación que tienen, y de la importancia que son (noticias a obligación), y de las armas, pertrechos y municiones que tienen, y de lo que han menester, y de los oficios de guerra questan instituidos (los cumplir) en sus provincias y con que salarios y acostamientos se sustentan aquellas diligencias.

¿Quién habrá, pues, que en el orden y método de su vida no juzgue que debe seguir mejor lo que se hace en los juegos escénicos, instituidos por autoridad divina; que lo que se halla escrito en las leyes promulgadas por los hombres? Aclarémoslo con un ejemplo sacado de la Iglesia y de los sacramentos.

La Iglesia, dicen, y los sacramentos no se ha de creer, en modo alguno, que fueran instituidos por Cristo. º – Toda autoridad emana del pueblo y los poderes públicos instituidos constitucionalmente en la provincia, no tienen por objeto sino el interés, la utilidad y la necesidad que produjo esencialmente su asociación, con el fin de procurar el mayor bien de cada uno y de todos sus asociados.

Hablarían con mayor claridad si afirmasen que los sacramentos se instituyeron únicamente para alimentar la fe; pero eso ya lo condenó el concilio de Trento(12): «Si alguno dijere que estos sacramentos no fueron instituidos sino sólo para alimentar la fe, sea excomulgado».

Si fueren muchos los herederos instituidos sin designación de cuota, dividirán entre sí por partes iguales la herencia o la parte de ella que les toque. El plan global, los planes sectoriales y los proyectos específicos, por primera vez en nuestra historia, expresos, integrados e instituidos , que partían de ciertos supuestos estables de financiamiento, cuando estaban ya en marcha tras cuatro años de ejecución, entraron en brutal contradicción con factores internos y externos..

¿Qué es lo instituyente?

Mientras tanto, lo instituyente es aquello que sostiene la novedad, que genera una ruptura con lo que Page 9 ya estaba instituído y sedimentado, y da un paso en otra dirección, promoviendo que se instale algo diferente, que posiblemente con el tiempo también se instituirá y convertirá en la norma.

¿Qué significa la palabra instituyente?

La palabra “irrefutable” es un adjetivo de la Lengua española, que de. Adjetivo. Este vocablo es de uso anticuado, la definición de injuramentad. Adjetivo. Este vocabulario se define que no es corruptible, sobornable, [[. Adjetivo. Esta palabra en la actualidad se encuentra desusada (en botánic.

¿Qué es la actividad instituyente?

Sostiene que una sociedad instituye un conjunto organizado de relaciones sociales mediante un ‘hacer instituyente ‘ que se apoya en creaciones pasadas aún vivas, en el hecho de que ya existe una sociedad instituída cuando el nuevo hacer instituyente las transforma.

¿Qué es instituido para Lidia Fernández?

Una institución, dice L. Fernández, es un objeto cultural que expresa cierta cuota de poder social. Ya sea como norma-valor o como concreción de la norma-valor en establecimientos, la institución expresa la posibilidad de lo grupal o colectivo para regular el comportamiento individual.

¿Qué son las instituciones educativas según Lidia Fernández?

Se trata de un conjunto de órdenes que promueven la enajenación del individuo en las características de su grupo y lo empujan a una inserción cultural prefijada a su deseo, pero que al mismo tiempo al basarse en la transmisión de conocimientos, entrega la llave para acceder a la conciencia de la individuación.