Que Es La Fuerza Explosiva En Educacion Fisica?

Que Es La Fuerza Explosiva En Educacion Fisica
La fuerza explosiva o potencia es la capacidad para mover algo o a alguien que tenga un peso o haga resistencia en el menor tiempo posible. Este tipo de fuerza determina el rendimiento en casi todos los deportes (tenis, atletismo, futbol)
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¿Cómo se desarrolla la Fuerza Explosiva?

Ejercicios de Fuerza Explosiva – Los ejercicios explosivos estándar utilizan grandes movimientos musculares como sentadillas, cargadas de energía, saltos verticales con peso o sin peso, lanzamiento de pelota pesada o incluso carreras de velocidad en colinas.

Si esto aumenta su fuerza y musculatura, entonces ya se han sentado las bases para su cuerpo. Sin entrenamiento de fuerza, no es posible entrenar y aumentar significativamente la velocidad y la explosividad. Los ejercicios de músculos más pequeños, como press de banca o flexiones de brazos, también se pueden usar para desarrollar fuerza, pero limitarán los resultados generales a esos grupos de músculos.

Para volverte explosivo, tienes que completar los ejercicios con un peso ligero lo más rápido posible en poco tiempo y con pocas repeticiones. ¡Si puedes mejorar aquí, también habrá una mejora en la potencia explosiva o la velocidad! Sobre todo, se entrenan movimientos específicos del deporte.

Pliometría Sentadillas Pasos ponderados/dinámicos Estocadas superpuestas Sprints Agilidad Taladrando Corriendo en Escalera

Los ejercicios deben usarse para cumplir con sus objetivos deportivos y de condición física, así que tenga en cuenta el principio de Especificidad del entrenamiento. Tus elecciones de entrenamiento deben estimular los patrones de movimiento de tu deporte. Que Es La Fuerza Explosiva En Educacion Fisica
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¿Qué es la explosiva?

Prof. Juan Renda Dentro de las clasificaciones que se realizan en base a las manifestaciones de la fuerza nos encontramos en este caso con la que resulta mas significativa con aquellos objetivos deportivos o con beneficios fisiológicos (a partir de la adaptación del organismo) para cualquier individuo, la fuerza explosiva. La fuerza explosiva la podemos definir como la mayor tensión muscular por unidad de tiempo, es decir, la capacidad del sistema neuromuscular de desarrollar elevados grados de fuerza en el menor tiempo posible. Ahora bien cómo se produce esto? O sea, como nuestro sistema neuromuscular tiene capacidad para ejercer fuerza en poco tiempo? Bueno, para eso debemos tomar en cuenta los factores fisiológicos que a los cuales esta manifestación de fuerza se encuentra relacionada veamos algunos de ellos:

  1. La composición muscular.
  2. La frecuencia de impulsos nerviosos.
  3. La coordinación intra (sincronización de UM 1 ) e intermuscular.
  4. La fuerza máxima y la fuerza de aceleración.
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¿Qué efecto produce la fuerza explosiva?

Artículo original Efectos de la pliometría en la fuerza explosiva de miembros inferiores en la lucha libre senior Effects of plyometrics on the explosive strength of lower limbs in senior freestyle wrestling 1 Universidad de las Fuerzas Armadas ESPE.

Ecuador RESUMEN Introducción: La fuerza explosiva es la capacidad física de generar una mayor fuerza muscular en un menor tiempo sin pérdida de eficacia, lo que es un componente determinante de la preparación deportiva y un indicador indirecto del rendimiento en lucha deportiva. Objetivo: Mejorar la fuerza explosiva en miembros inferiores a través de ejercicios pliométricos en luchadores libres, categoría senior.

Métodos: Estudio cuasi-experimental de corte correlativo, para el cual se aplicó un programa pliométrico de tres fases, en miembros inferiores, conformado por una población de 15 luchadores (sexo masculino, sub-21 años), y fue evaluado el estímulo en la capacidad fuerza explosiva.

Resultados: Se estableció mejoras significativas en la prueba de salto vertical (SV: p = 0,000), salto horizontal (SH: p = 0,000), carrera en 20 m (C20m: p = 0,000) y el test de salto 8 (S8: p = 0,001), y en todos los casos se favoreció al postest. Se determinó una correlación lineal positiva moderada entre SV y SH (0,50), una correlación negativa moderada entre SH y C20m (-0,58), una correlación negativa muy baja entre SV y C20m (-0,03), una correlación positiva moderada entre SV y S8 (0,61), una correlación positiva muy baja entre SH y S8 (0,16) y una correlación positiva moderada entre C20m y S8 (0,59).

Conclusiones: Con la intervención pliométrica se demuestra una mejora significativa en la fuerza explosiva de miembros inferiores, lo que resulta en una alternativa eficaz para mejorar indirectamente el rendimiento deportivo. De las 6 correlaciones lineales realizadas, 4 fueron de índole moderada, esto evidencia que la potenciación pliométrica de un plano muscular específico puede mejorar consecutivamente otros planos musculares relacionados con la rapidez y la fuerza explosiva.

Palabras clave: pliometría; fuerza explosiva; miembros inferiores; lucha libre ABSTRACT Introduction: Explosive strength is the physical capacity to generate greater muscular strength in a shorter time without losing effectiveness. This is a crucial component of sports training and an indirect indicator of yield in wrestling.

Objective: Improve the explosive strength of the lower limbs through plyometric exercises performed by senior freestyle wrestlers. Methods: A correlational quasi-experimental study was conducted based on a three-stage plyometric program for the lower limbs.

The study population was 15 wrestlers (male sex, age under 21 years) who were evaluated for explosive strength capacity. Results: Significant improvement was established in the following tests: vertical jump (VJ: p = 0.000), horizontal jump (HJ: p = 0.000), 20-meter dash (D20m: p = 0.000) and jump 8 (J8: p = 0.001).

In all cases the post-test obtained better results. Determination was made of a moderate positive linear correlation between VJ and HJ (0.50), a moderate negative correlation between HJ and C20m (-0.58), a very low negative correlation between VJ and C20m (-0.03), a moderate positive correlation between VJ and J8 (0.61), a very low positive correlation between HJ and J8 (0.16) and a moderate positive correlation between C20m and J8 (0.59).

Conclusions: The plyometric intervention was found to significantly improve the explosive strength of lower limbs, thus becoming an effective alternative to indirectly enhance sport yield. Of the six linear correlations performed, four were moderate, which shows that plyometric strengthening of a specific muscular plane may consecutively improve other muscular planes related to speed and explosive strength.

Key words: plyometrics; explosive strength; lower limbs; freestyle wrestling Introducción La potenciación del sistema osteomuscular tiene una marcada tendencia en las ciencias biológicas aplicadas al proceso de dirección del entrenamiento deportivo, para lo cual se han ideado diferentes métodos que mejoran el ciclo de estiramiento-acortamiento que optimiza la potencia muscular localizada.

El entrenamiento de la fuerza, implica mejorar la fuerza muscular como capacidad funcional relacionada como la tensión producida por el sistema neuromuscular, ( 1, 2, 3 un aspecto que no escapa a ningún deporte donde el trabajo de la fuerza sea una capacidad condicionante. Uno de los métodos más utilizados para potenciar la capacidad de fuerza es el trabajo pliométrico, 4, 5, 6 considerado como un movimiento rápido y un potente activador del ciclo de elongar y acortar la fibra muscular, pues produce una contracción concéntrica más fuerte.7, 8, 9 El entrenamiento pliométrico ha sido utilizado en diversos deportes, y se constituye como un modelo ideal para entrenar aspectos como la fuerza antes mencionada, el equilibrio, la velocidad, velocidad-fuerza, y la coordinación en general.9, 10, 11, 12, 13 Los modelos de entrenamiento del luchador olímpico priorizan aspectos como la rapidez de reacción, la fuerza, la coordinación y el agarre, entre otros.14, 15 Algunos aspectos de la preparación poseen un carácter determinante para mejorar progresivamente el rendimiento deportivo.

En los deportes de cooperación-oposición y deportes eminentemente técnico-tácticos como lo son los deportes de combate, el entrenamiento específico es vital para desarrollar a mediano plazo el entrenamiento general, 16, 17, 18 por lo que se priorizan algunos principios del entrenamiento deportivo como la especialización, la especificidad y la individualización, lo que permite el desarrollo del deportista en específico y el sujeto en general, en sus planos multilaterales, 19 además de la distribución correcta de la intensidad del entrenamiento como componente esencial de la carga física.20 Los luchadores estudiados tienen como característica principal el buen nivel técnico, comprobado por las diversas observaciones realizadas con antelación en diferentes momentos del entrenamiento y durante las competiciones.

Sin embargo, basándonos en un diagnóstico inicial realizado, se pudo detectar la poca eficiencia de los ataques en la posición de pie dirigido a las proyecciones con inclinación (Tackle), fundamentalmente, por no aprovechar las claras oportunidades para su ejecución. Esto mostró cansancio y lentitud, lo que trajo como consecuencia incidencias negativas en los resultados deportivos.

El desarrollo en los luchadores de la fuerza en las extremidades inferiores ha sido un tema estudiado por Sancesario y Rosales 21 en categorías escolares inferiores, del sexo masculino, según el método pliométrico. Este fue controlado mediante la aplicación de cuatro test durante un macrociclo de entrenamiento concernientes a pruebas de valoración del salto largo sin impulso, rapidez o velocidad, una prueba de penta salto y de salto alto con y sin mano extendida, con los que se pudo concluir que el desarrollo de la fuerza explosiva en específico se puede desarrollar mediante el trabajo pliométrico.21 En tal sentido, y concluida la búsqueda en las distintas fuentes bibliográficas consultadas, no se evidencian numerosos trabajos sobre el entrenamiento pliométrico en luchadores, aspecto que brinda a la presente investigación novedad y pertinencia, además de permitir describir y analizar los supuestos fundamentales del entrenamiento pliométrico aplicado al luchador, y con esto, enriquecer la teoría y metodología del entrenamiento aplicado.

  • Por ello, se ha planteado como objetivo de la investigación mejorar, a través de ejercicios pliométricos, la fuerza explosiva en miembros inferiores en luchadores libres de la categoría senior, pertenecientes a la Universidad de Cuenca.
  • Métodos Estudio cuasi-experimental correlativo en luchadores libres del sexo masculino en la categoría senior (sub-21 años) de la Universidad de Cuenca, República del Ecuador.

Se estudia a la población existente (15 luchadores), cuyos indicadores de inclusión para realizar la investigación se encuentra: su disposición juramentada para ser sometidos al proceso de intervención, ser luchadores de la modalidad libre, estar físicamente sanos sin lesiones significativas y una experiencia como atleta de más de 8 años.

  • Se aplicó un entrenamiento basado en el método pliométrico, caracterizado por una estimulación mecánica con choques, que fuerza a los músculos de miembros inferiores para producir la mayor tensión posible.
  • Los estímulos pliométricos se aplicaron en 3 fases (adaptación inicial, desarrollo y especial), la primera fase incluye esencialmente un acondicionamiento diario en un mesociclo; la segunda fase incluyó ejercicios con soga, cuadrilátero y escalera en dos mesociclos de la preparación; y la tercera fase implementó íntegra las dos fases anteriores, con una dosificación en 4 semanas que incluye entre 700-900 saltos de diversa índole por microciclo, y de esta forma transferir los niveles de potencia máxima a potencia específica.

Las pruebas de valoración del rendimiento para el presente informe se realizaron en dos momentos de la preparación, antes y después de implementada la propuesta de intervención. Las pruebas aplicadas fueron:

Salto vertical (SV): evalúa la potencia de salto, se registra la distancia vertical máxima alcanzada por la mano en al menos 2 intentos. Salto horizontal (SH): evalúa la potencia de salto hacia el frente sin carrera de impulso y mediante una flexión de piernas en al menos 2 intentos. Carrera 20 m (C20m): en posición inicial de pie, ubicado detrás de la línea marcada, trata de recorrer los 20 m en el menor tiempo posible. Salto 8 (S8): evalúa la potencia del tren inferior. En la prueba participan dos atletas simultáneamente. Uno de ellos debe pasar por debajo de las piernas del compañero mientras descibe el número 8, que una vez terminado el 8 debe pasar encima del compañero previamente flexionado. Se realizan así cinco repeticiones en el menor tiempo posible, y se registra el mejor de dos intentos.

Para comparar los resultados alcanzados en los dos momentos de la preparación se aplicará la prueba t a las muestras relacionadas ( p ≤ 0,05), pues existe una distribución normal de los datos en todas las pruebas de valoración del rendimiento antes mencionadas.

A la prueba de salto 8, como no tiene normalidad, se le aplicará la prueba de los rangos con signos de Wilcoxon ( p ≤ 0,05). Para el caso de las correlaciones lineales, se aplicará el producto r de Pearson en los resultados alcanzados luego de terminada la prueba, excepto las correlaciones lineales establecidas con la prueba de salto 8, en donde se aplica el coeficiente de correlación de Spearman.

Resultados Los resultados de las pruebas de valoración del rendimiento presentados en la tabla 1, como parte de los dos momentos de aplicadas (antes y después), evidenciaron en términos de media, valores mayores al finalizar los ejercicios. Para el caso de la prueba de salto vertical, la media en la preprueba se evidenció en 2,85 m, y en la posprueba se incrementó en 0,13 cm (2,98 cm), mientras que en el salto horizontal la media en la preprueba se calculó en 1,92 cm, y se incrementó en 0,5 cm como parte de la posprueba (1,97 cm).

Por otra parte, la prueba de carrera en 20 m evidenció una media en la preprueba de 4,25 s, y una disminución del tiempo de cumplimentada la prueba en 0,36 s como parte de la posprueba (3,89 s). En el salto 8 la media en la preprueba se estableció en 6,38 s y disminuyó en 0,27 s como parte de la posprueba (6,11 s).

Tabla 1 Resultados de las pruebas en dos momentos de la preparación deportiva (preprueba y posprueba)

No. Salto vertical Salto horizontal Carrera 20m Salto 8
antes después antes después antes después antes después
1 3,08 3,14 1,98 2,01 4,05 4 6,7 6,53
2 2,98 3,04 1,9 1,95 4,35 4,02 6,74 6,55
3 2,88 3 1,89 1,91 4,42 4,01 6,77 6,49
4 2,92 3,02 1,88 1,93 4,46 4,03 6,8 6,39
5 2,94 3,11 1,92 1,99 4,56 4,11 6,88 6,53
6 2,58 2,96 2 2,03 4,02 3,56 6,03 5,69
7 2,67 2,88 1,9 1,9 4,48 4,12 6,79 6,21
8 2,76 2,9 1,93 1,94 4,69 4,32 6,88 6,4
9 2,78 2,91 1,93 1,97 4,22 3,89 6,03 5,78
10 2,77 2,8 1,89 1,93 4,28 3,99 6 5,67
11 2,9 2,96 1,94 1,98 4,11 3,81 6,04 5,78
12 3 3,04 1,97 2,01 4,01 3,8 6,11 5,87
13 2,88 3,01 1,96 2,01 3,89 3,54 5,98 5,96
14 2,86 2,98 1,91 1,98 4,02 3,39 5,96 5,9
15 2,8 2,88 1,84 1,95 4,23 3,8 6,01 5,89
2,85 2,98 1,92 1,97 4,25 3,89 6,38 6,11
Min. 2,58 2,8 1,84 1,9 3,89 3,39 5,96 5,67
Máx. 3,08 3,14 2 2,03 4,69 4,32 6,88 6,55

Discusión Al comparar los valores alcanzados en cada prueba de valoración del rendimiento, se constató un incremento de la media en todas las pruebas ( Tabla 1 ), que fue significativamente diferente en la prueba de salto vertical ( p = 0,000) a favor de la posprueba, dado la existencia de una mayor media (2,98) que la establecida en la preprueba (2,85).

Para la prueba de salto horizontal también se constataron diferencias significativas ( p = 0,000) a favor de la posprueba, dado la existencia de una mayor media (1,97) que la establecida en la preprueba (1,92). Por otra parte, la comparación de los datos obtenidos en la prueba de carrera en 20 m también evidenció diferencias significativas a favor de la posprueba ( p = 0,000), al presentarse una menor media (3,89) que la establecida en la preprueba (4,25), e igualmente la comparación de los datos en la prueba de salto 8 evidenció diferencias significativas a favor de la posprueba ( p = 0,001), al presentarse un rango promedio mayor en la preprueba (8,00) que en el primer momento de aplicada la prueba de valoración del rendimiento salto 8 (0,00).

Lo anterior demuestra que el contenido de la preparación deportiva diseñada con ejercicios pliométricos en tres fases, mejora la fuerza explosiva en miembros inferiores, de los luchadores sometidos al estudio, aspecto evidenciado en la literatura cuando se afirma que la mejora del ciclo de estiramiento-acortamiento optimiza la potencia muscular localizada.4, 5, 6, 7, 8, 9 Por otra parte, se determinó una correlación lineal positiva moderada entre el salto vertical y el salto horizontal (0,50), una correlación negativa moderada entre el salto horizontal y la prueba de carrera en 20m (-0,58), una correlación negativa muy baja entre el salto vertical y la carrera de 20m (-0,03), una correlación positiva moderada entre el salto vertical y la prueba de salto 8 (0,61), una correlación positiva muy baja entre el salto horizontal y la prueba de salto 8 (0,16) y una correlación positiva moderada entre la carrera de 20m y la prueba de salto 8 (0,59).

Lo anterior demuestra que se evidencia una mejora moderada en otros planos musculares relacionados con la potenciación de la rapidez o velocidad de desplazamiento a corta distancia en 4 de las 6 correlaciones lineales realizadas al potenciarse un plano muscular específico con estímulos pliométricos.

La mejora de la fuerza explosiva en otros movimientos motrices relacionados, aspecto reafirmado en Radcliffe y Farentinos, 9 y otros autores, es un componente indispensable en la preparación, para alcanzar altos rendimientos deportivos en la lucha libre.14, 15 Este hecho reafirma los planteamientos de Sancesario y Rosales 21 al realizar un entrenamiento similar, aunque en luchadores de estilo grecorromano.

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¿Qué es la fuerza explosiva y un ejemplo?

Los deportes de fuerza explosiva requieren de un esfuerzo máximo. Salto de altura, carrera de velocidad, lanzamiento, atletismo, ciclismo, lucha, gimnasia, patinaje de velocidad, canotaje, kayak y natación de velocidad son algunos eventos que requieren velocidad, potencia explosiva y fuerza.
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¿Qué es la fuerza explosiva PDF?

Es la fuerza más elevada que el sistema neuromuscular es capaz de desarrollar mediante una contracción muscular voluntaria. Esta fuerza es la que se toma en cuenta para poder dosificar las cargas mediante un test de fuerza máxima. Generalmente esta fuerza se determina mediante una repetición del ejercicio.
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¿Qué es la fuerza explosiva autores?

En términos generales, la fuerza explosiva o la capacidad de expresar rápidamente una fuerza está en relación entre otras cosas con la frecuencia de impulso, la sincronización, la coordinación intermuscular y la capacidad de fuerza máxima, salida y aceleración.
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¿Cómo ganar fuerza explosiva en los brazos?

Press de hombros con mancuernas – Cómo hacerlo: Comienza con las pesas levantadas sobre los hombros y con las palmas de las manos hacia adentro. Lleva las mancuernas sobre la cabeza hasta que los brazos estén rectos en todo momento. Vuelve a la posición inicial hasta que completen 10 repeticiones en 3 series.
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¿Qué tipo de acciones motoras son características de la fuerza explosiva?

INTRODUCCION – La fuerza explosiva puede definirse como el resultado de la relación entre la fuerza producida (manifestada o aplicada) y el tiempo necesario para ello (González Badillo, 2000; González Badillo & Ribas, 2002: 19). Las acciones explosivas características del deporte son, entre otras, los saltos, las aceleraciones en carrera y los lanzamientos y golpeos de móviles.

  • En este sentido, siguiendo a González Badillo y Ribas (2002: 221, 222) también podemos hablar de dos términos asociados a la fuerza explosiva: potencia máxima, que es el óptimo producto de fuerza y velocidad, y potencia específica, que es la potencia que se manifiesta en el gesto de competición.
  • Algunos investigadores consideran que, con el objetivo de mejorar la fuerza explosiva, resulta interesante el aumento de la fuerza máxima, ya que esto está asociado con un aumento de la velocidad máxima del mismo movimiento (Bührle & Schmidtbleicher, 1977; Häkkinen, Komi, & Tesch, 1981; Hoff & Almasbakk, 1995; Kaneko, Fuchimoto, Toji, & Sney, 1983; Manno, 1999; Wenzel & Perfetto, 1992).

Sin embargo, Bosco (2000: 97), indica que tener grandes valores de fuerza máxima o de fuerza dinámica máxima no es un requisito imprescindible para la obtención de buenos resultados en muchos deportes. A pesar de ello, tener un nivel óptimo de fuerza máxima y de fuerza dinámica máxima es fundamental para poder desarrollar elevados gradientes de fuerza explosiva.

  • Otros autores indican que si no es necesario el desarrollo de una gran fuerza máxima, y prima el desarrollo de una gran velocidad, la fuerza máxima carece de importancia (Siff & Verkhoshansky, 2000; Voigt & Klausen, 1990; W.B.
  • Young & Bilby, 1993).
  • Se ha afirmado que el entrenamiento con sentadillas utilizando grandes pesos (70 a 120 % de 1RM) no mejora la fuerza explosiva (Häkkinen, Komi, & Tesch, 1981), y puede incluso reducir la capacidad para desarrollar fuerza rápidamente (Häkkinen, 1989).

Estos autores también indican que no hay una mejora apreciable en el rendimiento de potencia, especialmente en atletas que ya han desarrollado un entrenamiento de fuerza de base (más de 6 meses de entrenamiento). También se ha declarado que, en las especialidades de fuerza rápida, entrenar con cargas pesadas durante un largo período, influye negativamente sobre el valor real de la capacidad de un sujeto de producir fuerza explosiva, velocidad de movimiento y el mecanismo de su regulación.

Una relación tan negativa no se tiene muy en cuenta en la preparación multilateral de deportistas de nivel medio, pero se convierte en importante en los deportistas de alto nivel (Verkhoshansky, 1981). Algunos autores defienden la superioridad del trabajo de alta velocidad realizado con cargas medias y bajas para conseguir mejoras en la fuerza de baja y alta velocidad (Suominen, Komi, Heikkinen, Karlsson, & Tesch, 1979).

De cualquier manera, hay autores que afirman que la fuerza explosiva puede entrenarse con cualquier carga siempre que la producción de fuerza por unidad de tiempo sea la máxima posible, es decir, que la intención sea mover la carga con la mayor velocidad posible; pero, en cualquier caso, el efecto sobre la producción de fuerza será más acentuado en las condiciones de entrenamiento (Behm & Sale, 1993).

  1. Todo esto viene a demostrar que la fuerza explosiva puede mejorarse con un amplio abanico de intensidades, aunque esto se produce sólo cuando los sujetos tienen poca o ninguna experiencia en el trabajo de fuerza (González Badillo & Gorostiaga, 1997; U.R.
  2. Newton & Kraemer, 1994).
  3. Además, se debe considerar que la manifestación y el entrenamiento de la fuerza rápida es específica de cada deporte.

Una vez desarrollada en grado óptimo la fuerza máxima, se tratará de realizar gestos específicos a la velocidad de competición o ligeramente superiores. En algunos casos, si no se rompe la estructura del movimiento, también se usan resistencias ligeramente superiores a las de competición, lo que influye de forma directa en la velocidad del gesto deportivo (González Badillo & Gorostiaga, 1997).

Resistencias: cualquier resistencia. Repeticiones por serie: de 1 a 6. Carácter del esfuerzo: desde el más pequeño, 5-6 repeticiones ante una resistencia mínima, hasta el más elevado, una repetición contra una resistencia insalvable (acción isométrica). Recuperación entre series: 3-5 minutos, la suficiente para alcanzar la máxima producción de fuerza en la unidad de tiempo en cada serie. Velocidad de ejecución: la máxima posible ante cada resistencia. Frecuencia semanal: siempre que se utilicen ejercicios en donde la activación muscular se hace a la máxima velocidad de acortamiento muscular. Ejercicios: todos los ejercicios, aunque los de mayor aplicación al rendimiento son los generalizados y de máxima potencia, los de potencia media y gran velocidad y los movimientos específicos.

Estos mismos autores recomiendan, tanto para la mejora de la potencia máxima como de la potencia específica, lo siguiente (González Badillo & Ribas, 2002: 222):

Resistencias a emplear: las propias de cada especialidad para el desarrollo de la potencia específica, aquellas con las que se alcanza la máxima potencia en el ejercicio que se utiliza para entrenar cuando éste no es el específico y las orientadas a la mejora de las distintas expresiones de fuerza máxima. Repeticiones por serie: determinadas por el valor de la potencia desarrollada en cada repetición. Carácter del esfuerzo: determinado por el valor de la potencia desarrollada en cada repetición. Recuperación entre series: 3-5 minutos, la suficiente para alcanzar la máxima producción de fuerza en la unidad de tiempo y la máxima potencia para la carga utilizada en cada serie. Velocidad de ejecución: la máxima posible. Frecuencia semanal: siempre que se utilicen ejercicios específicos o de transferencia media o alta que tengan como objetivo el desarrollo de la potencia específica y cuando se entrena la máxima potencia en un ejercicio concreto. Ejercicios: ejercicios específicos y de transferencia media o alta para la potencia específica y ejercicios de transferencia media o alta para la máxima potencia.

El Entrenamiento de la Capacidad de Salto La altura alcanzada en un salto vertical depende de múltiples factores, pero los principales son la fuerza desarrollada en la fase de impulso por los músculos de la cadera, rodilla y tobillo, y la velocidad con la que se desarrolla esa fuerza (Driss, Vandewalle, Quievre, Miller, & Monod, 2001; R.U. Tabla 1. – Métodos de entrenamiento para la mejora principalmente de FE (Bührle & Schmidtbleicher, 1981; González Badillo & Gorostiaga, 1997; Schmidtbleicher, 1985) *La resistencia que hay que vencer con más frecuencia es el propio peso corporal, pero se dan variantes en función de las condiciones del entrenamiento. Una clasificación aproximada de las intensidades con respecto a los saltos es la siguiente (González Badillo & Gorostiaga, 1997: 206, 207): Intensidades bajas: saltos simples para superar pequeños obstáculos. Intensidades medias: multisaltos con poco desplazamiento y saltos en profundidad desde pequeñas alturas (20-40 cm). Intensidades altas: multisaltos con desplazamientos amplios, saltos en profundidad desde mayores alturas (50-80 cm) y saltos con pequeñas cargas. Intensidades máximas: saltos en profundidad desde mayores alturas y saltos con grandes cargas. De estos métodos, el pliométrico puede ser considerado el de mayor popularidad. La pliometría (de raíz latina, plyo + metrics, “aumentos medibles”) o método de choques significa precisamente eso, un método de estimulación mecánica con choques con el fin de forzar a los músculos a producir tanta tensión como les sea posible. Este método se caracteriza por acciones impulsivas de duración mínima entre el final de la fase de desaceleración excéntrica y la iniciación de la fase de aceleración concéntrica. Se basa en una fase isométrica-explosiva breve y excéntrica-isométrica que precede a la liberación de la energía elástica almacenada en los tendones y otros componentes elásticos del complejo muscular durante la fase de desaceleración excéntrica (Siff & Verkhoshansky, 2000: 333). La primera experiencia realizada con método científico que demostró la entrenabilidad y la posibilidad de mejora de las capacidades elásticas, fue realizada por Bosco entre 1976 y 1978, con jugadores de la selección nacional masculina de voleibol y con jugadoras de la selección italiana del mismo deporte. Con anterioridad se había intentado aplicar un trabajo específico dirigido a mejorar la fuerza reactiva y elástica tanto en jugadores de voleibol (Bosco, 1994) como en atletas (Zanon, 1973, 1974, Bosco, 1973, 1974, Locatelli, 1974-1982, citados por Bosco, 1994: 99), pero en estos casos las variaciones que fueron introducidas en el entrenamiento no fueron registradas y estudiadas de forma analítica. En jugadores de voleibol finlandeses, después de un período de entrenamiento en el que se eliminó completamente el trabajo de fuerza máxima y se sustituía por ejercicios pliométricos, se pudo observar una mejora significativa (ρ<0,01) de los valores en CMJ ( countermovement jump ; salto con contramovimiento) y DJ ( drop jump ; salto dejándose caer de un escalón) y un ligero aumento del SJ ( squat jump ; salto desde la posición de media sentadilla; salto partiendo de una flexión previa de rodillas, sin contramovimiento); mientras que los atletas italianos que siguieron un entrenamiento tradicional (sin pliometría) no mostraron signos de mejora al cabo de un tiempo de entrenamiento (Bosco et al., 1979; citado por Bosco, 1994: 99, 100). Se puede decir que prácticamente no existe límite para la variedad de ejercicios pliométricos que pueden ser realizados. Es posible analizar cada patrón de movimiento de cada destreza deportiva y diseñar un ejercicio pliométrico para cada destreza específica (Radcliffe, 2003). Se ha encontrado que un programa pliométrico provoca adaptaciones más rápidas e importantes que un programa de acciones auxotónicas -la tensión que genera el músculo en un régimen motor que no se mantiene constante (Tous, 1999)-, favoreciendo más las acciones con predominio de participación del componente contráctil, y también en las que interviene decisivamente el componente elástico (Zurita, López, & Balagué, 1995). En teoría, las mejoras suscitadas por el entrenamiento pliométrico en términos de fuerza muscular, potencia muscular y velocidad de contracción muscular podrían obedecer a cambios estructurales y funcionales (mecanismos de activación y coordinación muscular). Sin embargo, aún no se conoce con certeza si realmente alguno de estos mecanismos tiene un papel más relevante o si la conjugación de varios de ellos son la causa del aumento de la potencia muscular con el entrenamiento pliométrico (Pérez-Gómez, Vicente-Rodríguez, Ferragut, Ara, & López-Calbet, 2003). En cualquier caso, se ha sugerido habitualmente un trabajo previo de entre 4 y 6 semanas, o incluso meses, de entrenamiento de sobrecarga, esprint o entrenamiento básico de saltos, antes de un trabajo específico de pliometría (Allerheiligan, 1994; Bauer, Thayer, & Baras, 1990; Chu, 1998; Hedrick, 1994). Merece la pena destacar que, en algunas ocasiones, el término pliométrico se ha referido exclusivamente a una modalidad de salto, el DJ, que consiste en dejarse caer desde un escalón de una altura determinada avanzando un pie, y al tomar contacto con el suelo efectuar un salto vertical (Bosco, 1994). Este tipo de salto se ha empleado en protocolos experimentales de diversos estudios encaminados a la búsqueda de mayores rendimientos en el salto (Bobbert, Huijing, & Van Ingen Schenau, 1987a,, 1987b; Holcomb, Lander, Rutland, & Wilson, 1996a,, 1996b; Hunter & Marshall, 2002; Kyröläinen et al., 2004; W.B. Young, Wilson, & Byrne, 1999). Por otra parte, cuando se lleva a cabo un trabajo con sobrecarga, la utilización de las cargas (porcentajes de 1RM) que permiten alcanzar la máxima potencia parece ser bastante efectivo para el entrenamiento de la capacidad de salto (Cronin & Sleivert, 2005; González Badillo & Ribas, 2002; Kaneko, Fuchimoto, Toji, & Sney, 1983; Moss, Refsnes, Abildgaard, Nicolaysen, & Jensen, 1997; Wilson, Newton, Murphy, & Humphries, 1993). Ya en 1962, Berger afirmó que el empleo en el entrenamiento del ejercicio de saltos desde media sentadilla ( squats jump ) llevados a cabo con un peso del 30% del máximo producía mayores incrementos en el salto vertical comparado con el entrenamiento tradicional de sobrecarga (Berger, 1962). En otro estudio, se encontraron diferencias significativas en la altura de salto vertical entre dos grupos de jugadores de voleibol masculinos de elite, con mejores resultados para un grupo que entrenó, durante 8 semanas, realizando, además de otros ejercicios, 2 series de 6 repeticiones de saltos desde media sentadilla con el 30% de 1RM en sentadilla, otras 2 con el 60% y otras 2 con el 80%, en comparación con otro grupo que en lugar de los saltos desde media sentadilla realizaban 3 series de sentadillas y 3 de prensa de piernas de 6RM (R.U. Newton, Kraemer, & Häkkinen, 1999). Por otro lado, en un estudio llevado a cabo con 19 futbolistas juveniles, de entre 16 y 19 años, que realizaban 4 sesiones semanales de entrenamiento y que jugaban un partido semanal, éstos fueron sometidos a 1-2 sesiones semanales de entrenamiento de fuerza explosiva, con barras de halterofilia (sentadillas, cargadas de potencia) y con autocargas (saltos a plinto y carrera) durante 11 semanas. La intensidad de los ejercicios con barras de halterofilia estuvo comprendida entre el 40% y el 65% del peso corporal, la velocidad de ejecución fue la máxima posible, y realizaron en cada ejercicio 2-3 series de 2-8 repeticiones con un descanso de 2-3 minutos entre serie y serie. Tras las 11 semanas, se observó un aumento significativo de la fuerza explosiva de las piernas (salto vertical) y no se observó una disminución de la resistencia aeróbica. Además, durante las 4 primeras semanas de entrenamiento, coincidiendo con la mayor frecuencia del entrenamiento de la fuerza (2 sesiones/semana), se observó una mejora significativa de la velocidad de carrera en 5 m (Gorostiaga, 2001). Sin embargo, en un estudio también se observó, que el entrenamiento de sobrecarga a baja velocidad producía un mayor incremento en el salto vertical que el entrenamiento de sobrecarga a alta velocidad (W.B. Young & Bilby, 1993). De todas formas, la inexperiencia de los sujetos de este estudio en el entrenamiento con sobrecarga pudo influir en los resultados. En otra investigación llevada a cabo se llegó a la conclusión de que el entrenamiento de fuerza especial, es decir, ejercicios que buscan un desarrollo de potencia una vez que los niveles de fuerza han sido incrementados (Baker, 1996), utilizando saltos desde media sentadilla, con cargas sobre la potencia máxima, es generalmente más efectivo que el entrenamiento de fuerza general (trabajo de fuerza máxima de los músculos involucrados en el salto), utilizando sentadillas, e incluso que el de fuerza específica (ejercicios de salto o similares a los realizados en competición) con la realización de saltos en profundidad (Wilson, Newton, Murphy, & Humphries, 1993). A pesar de todo, en algunos estudios se aconseja encarecidamente incluir un trabajo de fuerza máxima para incidir también sobre la mejora del salto y del esprint (Stolen, Chamari, Castagna, & Wisloff, 2005; Wisloff, Castagna, Helgerud, Jones, & Hoff, 2004; Wisloff, Helgerud, & Hoff, 1998). Sin embargo, en otros trabajos se ha demostrado que la mejora experimentada en la fuerza máxima realizando durante el entrenamiento un trabajo propio de esta manifestación de fuerza no se corresponde con una mejora similar en la capacidad de salto (Alen, Häkkinen, & Komi, 1984; Baker, Wilson, & Carlyon, 1994). En cualquier caso, se ha afirmado que la mejora de la fuerza máxima para la extensión de caderas y rodillas y flexiones plantares, que son los grupos musculares directamente responsables del salto, puede no resultar muy complicada si no se está muy entrenado en la fuerza, y esto puede llevar a una mejora del salto vertical (González Badillo & Ribas, 2002). De hecho, se ha observado que entrenando la fuerza sólo con sentadillas, durante 7 a 12 semanas con 2 o 3 sesiones por semana, puede mejorar el salto de manera significativa, tanto en sujetos entrenados (Adams, O'shea, O'Shea, & Climstein, 1992; Wilson, Newton, Murphy, & Humphries, 1993) como desentrenados (Fatouros et al., 2000). También se ha encontrado una mejora significativa en estudiantes de Educación Física en la altura de salto en SJ y CMJ durante 6 semanas (3 sesiones/semana) de entrenamiento excéntrico de media sentadilla (García López, Bresciani, De Souza, Jiménez, & de Paz, 2005). Sin embargo, en otros estudios realizados con sujetos más entrenados, el entrenamiento con sentadillas fue insuficiente para provocar una mejora significativa del salto (Alen, Häkkinen, & Komi, 1984; Häkkinen, Komi, Alen, & Kauhanen, 1987). Cabe destacar, en cualquier caso, que en otra investigación, atletas expertos, aunque no de elite, utilizando sentadillas con cargas altas, mejoraron un 10.6% en CMJ y un 7.3% en SJ (Häkkinen & Komi, 1985a). Asimismo, en otra investigación con atletas de nivel similar se obtuvieron mejoras del 17.5% en CMJ y del 21.2% en SJ combinando el entrenamiento de saltos desde media sentadilla y pliometría (Häkkinen & Komi, 1985b). Por otra parte, son diversos los estudios existentes en la literatura científica sobre diversos programas de entrenamiento que combinan el trabajo con cargas pesadas y ligeras para la búsqueda de una mayor efectividad en la capacidad de salto (Adams, O'shea, O'Shea, & Climstein, 1992; Burger, Boyer-Kendrick, & Dolny, 2000; Clutch, Wilton, McGown, & Bryce, 1983; Chirosa, 1997; Chirosa, Chirosa, & Padial, 2000; Chirosa, Chirosa, Requena, Feriche, & Padial, 2002; Fatouros et al., 2000; Harris, Stone, O'Bryant, Proulx, & Johnson, 2000; Kotzamanidis, Chatzopoulos, Michailidis, Papaiakovou, & Patikas, 2005; Lyttle, Wilson, & Ostrowski, 1996; Mayo & Pardo, 2001; Navarro et al., 1997; Polhemus, Burkherdt, Osina, & Patterson, 1980; Tricoli, Lamas, Carnevale, & Ugrinowitsch, 2005), con resultados en general positivos. Todo esto estaría relacionado con el método de contrastes, es decir, la alternancia entre cargas de trabajo de distinta intensidad. Por último, habría que comentar que el trabajo sobre plataforma de vibraciones también parece ser interesante para la mejora de la capacidad de salto (Bosco et al., 2001). El entrenamiento de la Capacidad de Aceleración en Carrera Aunque en algunos estudios la relación entre el salto y el esprint no parece ser clara (Cometti, Maffiuletti, Pousson, Chatard, & Maffulli, 2001; Mercé, González, Mayo, Pardo, & Sorli, 2004; Nesser, Latin, Berg, & Prentice, 1996), con los resultados de otros estudios esta relación parece haber sido aceptada por muchos investigadores (Balsom, 1999; Costill, Miller, Meyers, Keyhoe, & Hoffman, 1968; Mero, 1985; Mero, Luhtanen, Viitasalo, & Komi, 1981; Tharp, Newhouse, Uffelman, Thorland, & Johnson, 1985; W. Young, McLean, & Ardagna, 1995), por lo que la mejora de una puede repercutir en la otra. Como en el caso de los saltos, los métodos generales para el entrenamiento de la fuerza explosiva y la potencia expuestos con anterioridad, se pueden utilizar para la mejora de la capacidad de aceleración en carrera. Generalmente las cualidades de fuerza explosiva son importantes para todo tipo de esprints, pero se ha encontrado que varios tests de potencia se correlacionan más altamente con esprints más largos o con la velocidad máxima que con esprints cortos. En un estudio llevado a cabo con 20 jugadores de rugby profesionales, no se encontraron correlaciones significativas entre el tiempo en un esprint de 10 metros (1.71 ± 0.09 segundos) y la fuerza en 3RM en los ejercicios de sentadillas y cargada colgante (Baker & Nance, 1999). A pesar de que tampoco se encontraron correlaciones significativas entre dicho tiempo ni con la potencia máxima, ni con la potencia producida con cargas de 40, 60, 80 y 100 kilogramos en saltos desde media sentadilla, estas correlaciones se convirtieron en significativas (r = -0,52 a -0,61; ρ<0,05) al relacionar estas medidas de potencia con el peso corporal. La misma tendencia ocurrió respecto a un test de esprint de 40 metros, pero en este caso, las correlaciones fueron más altas (r = -0,52 a –0,76; ρ<0,05). Quizá esto sea a causa de que los tiempos de contacto son más cortos (y por tanto las velocidades de contracción son más rápidas) en esprints de velocidad máxima. El mismo razonamiento puede sugerir que la fuerza máxima es relativamente más importante en esprints cortos; sin embargo, esto no parece haber sido confirmado. Además, se ha sugerido que el cuadriceps es relativamente más importante para los esprints cortos y los extensores de cadera para los esprints largos (W. Young, Benton, Duthie, & Pryor, 2001). Por su parte, como se ha dicho en el apartado anterior, en algunos estudios se aconseja incluir un trabajo de fuerza máxima para incidir también sobre la mejora del salto y el esprint (Stolen, Chamari, Castagna, & Wisloff, 2005; Wisloff, Castagna, Helgerud, Jones, & Hoff, 2004; Wisloff, Helgerud, & Hoff, 1998). Napier (1991, citado por García Manso, 1999) encontró que un grupo de sujetos mejoraban significativamente más su rendimiento en 20 metros entrenando durante 5 semanas con series de 1 a 3 repeticiones al 80-90% de 1RM que otro grupo que entrenó con series de 8 repeticiones al 40-50% de 1RM. Sin embargo, en el estudio realizado con futbolistas juveniles comentado anteriormente se sugiere que, el entrenamiento de fuerza explosiva, realizado con cargas ligeras, a la máxima velocidad y con pocas repeticiones, se acompaña de una mejora de la capacidad de salto y de la capacidad de aceleración en carrera (Gorostiaga, 2001). En otro estudio, el trabajo con saltos desde media sentadilla utilizando cargas altas (80% de 1RM) en un programa de entrenamiento de 8 semanas, con 2 sesiones semanales, produjo una mejora significativa en un grupo de atletas masculinos en el Test-T de agilidad (posiblemente por la importancia de la fuerza máxima en el inicio de cada parada), pero también se dio una disminución del rendimiento en un esprint de 5 metros. Por el contrario, en otro grupo de atletas, el empleo de saltos desde media sentadilla con cargas ligeras (30% de 1RM) también produjo una mejora significativa en el Test-T (aunque más pequeña), pero se lograron además mejoras (aunque no significativas comparadas con los valores obtenidos antes del programa de entrenamiento) en esprints de 5, 10 y 20 metros, observándose en el caso de los 10 metros una diferencia significativa con respecto al grupo que realizó saltos desde media sentadilla con cargas altas (McBride, Triplett-McBride, Davie, & Newton, 2002). Por otra parte, se ha encontrado que el entrenamiento pliométrico también resulta beneficioso para el esprint. En un estudio en el que se entrenó durante 9 semanas, realizando 2 sesiones de entrenamiento de fuerza y una de carrera a la semana, un grupo de estudiantes de Educación Física que realizó entrenamientos de la fuerza con ejercicios pliométricos sin carga, mejoraron significativamente más en los primeros 10 metros durante una carrera de 100 metros que otro grupo que utilizó grandes cargas (series de entre 15 y 3RM) (Delecluse et al., 1995). También se ha concluido que un programa de entrenamiento pliométrico específico para la capacidad de aceleración en carrera puede mejorar el rendimiento en 40 m de igual manera que un programa estándar de esprint, posiblemente por la reducción del tiempo de contacto con el suelo (Rimmer & Sleivert, 2000). Como en el caso de la capacidad de salto, existen también en la literatura científica diversos programas de entrenamiento que combinan el trabajo con cargas pesadas y ligeras para la búsqueda de una mayor efectividad en la capacidad de aceleración en carrera (Kotzamanidis, Chatzopoulos, Michailidis, Papaiakovou, & Patikas, 2005; Moore, Hickey, & Reiser II, 2005). El Entrenamiento de la Potencia de Lanzamiento y Golpeo de Móviles Como acciones explosivas que básicamente son (al menos cuando se ejecutan con la máxima potencia), igual que en el caso de la capacidad de salto y la capacidad de aceleración en carrera, en este caso podrían aplicarse las recomendaciones generales de entrenamiento para la mejora de la fuerza explosiva. Sin embargo, al aplicar un determinado método para el entrenamiento de estas acciones, se debe considerar la magnitud de la resistencia del móvil que se vaya a lanzar con la mano, o golpear con el pie o mediante un implemento con los brazos, lo que tendrá bastante influencia en la aplicación de los métodos de entrenamiento más adecuados. Además, la gran demanda coordinativa y, en muchas ocasiones, de precisión que exigen la mayoría de estas acciones en el contexto deportivo, conlleva a que, en determinadas condiciones, un aumento de fuerza pudiera provocar una desmejora en la ejecución del gesto. Habitualmente, las acciones de lanzamiento y golpeo de móviles se clasifican como acciones explosivo-balísticas. En este sentido, la fuerza máxima no es tan importante como lo puede ser en las acciones explosivo-tónicas (García Manso, 1999). En cualquier caso, también se han encontrado, por ejemplo, mejoras en la velocidad de lanzamiento en balonmano al incluir en el programa de entrenamiento trabajos con cargas pesadas, tal como la realización de 3 series de 5-6 repeticiones al 85% de 1RM de press de banca, 3 veces por semana, durante 9 semanas (Hoff & Almasbakk, 1995). Por otra parte, se ha observado que puede existir una gran relación entre la fuerza máxima y el pico de potencia con cargas relativamente ligeras (Stone et al., 2003). En béisbol, se han realizado diversos estudios sobre el entrenamiento para la mejora de la velocidad de lanzamiento de la pelota, encontrándose habitualmente mejoras tanto con trabajo de fuerza general (R.U. Newton & McEvoy, 1994; Potteiger, Williford, Blessing, & Smidt, 1992), como especial (Lachowetz, Evon, & Pastiglione, 1998; McEvoy & Newton, 1998) y específica (DeRenne, Buxton, Hetzler, & Ho, 1994; DeRenne, Ho, & Blitzblau, 1990). Sin embargo, hay algunos estudios donde esto no sucede así, no encontrándose cambios en la velocidad de lanzamiento tras un programa de entrenamiento de fuerza general (DeRenne, Ho, & Murphy, 2001). Sobre la utilización de pesos inferiores o superiores a los de competición para la mejora de la velocidad de lanzamiento o de golpeo existe cierta controversia. Kuznetsov (1983; citado por García Manso, 1999) señala que la reducción o el aumento del peso debe ser individual, de tal forma que permita conservar la estructura externa del movimiento. En cuanto a la utilización de implementos pesados se debe tener precaución en las acciones de golpeos de móviles, tales como el golpeo del balón en fútbol, de la pelota en el tenis, etc., donde la integridad del segmento que ejecuta la acción puede verse seriamente perjudicada al impactar contra objetos demasiado pesados. En un estudio llevado a cabo con jugadoras de balonmano de la 1ª división holandesa se encontró que el entrenamiento con balones más ligeros que los de competición (300 gramos), aumentaba significativamente la velocidad de lanzamiento (2%), mientras que al utilizar balones ligeramente más pesados (500 gramos), la velocidad con la que se lanzaba el balón no mejoraba. Por el contrario, se comprobó, en jugadoras de la 2ª división noruega, que un entrenamiento de fuerza con cargas elevadas (3 x 5-6RM realizados 3 días/semana durante 9 semanas) permitía similares beneficios (Van Muijen, Joris, Kemper, & Van Ingen Schenau, 1991). Verkhosansky (1986, citado por González Badillo, 1997), encontró mejoras importantes en la distancia alcanzada con el lanzamiento en waterpolo entrenando con balones pesados. Estas mejoras fueron mayores con balones de 2 kg que con balones de 4 kg. También, en un trabajo con jugadores de hockey, se llegó a la conclusión de que utilizando en el entrenamiento bochas con una ligera sobrecarga, se puede aumentar la velocidad de lanzamiento (Vizcaya, Fernández, & Martín, 1999). Por último, cabe comentar que en una investigación sobre el entrenamiento para la mejora de la velocidad de lanzamiento en balonmano se ha encontrado que puede ser útil, con jugadores novatos, tanto el entrenamiento con balones un 20% más ligeros que los estándar, como el uso de pequeños lastres en el brazo durante la ejecución de lanzamientos (Ekaterini, Efstathios, Christos, Dimitrios, & Dimitrios, 2005). El Entrenamiento de la Potencia de Golpeo del Balón con el Pie El golpeo de balón con el pie es una habilidad motriz que se ejecuta en deportes de equipo como el fútbol, fútbol sala y rugby. En fútbol, la mayoría de los autores consideran que la diferencia que se manifiesta en la potencia de golpeo entre distintos jugadores estriba en la técnica utilizada y el mejor aprovechamiento de esa técnica (García Calvo, Cuevas, & Domínguez, 2003). Tras realizar una investigación con 12 futbolistas júnior de elite, no se encontró una relación entre la fuerza isocinética y la velocidad de golpeo de ambas piernas (McLean & Tumilty, 1993). En otro estudio donde se realizaban dos tipos de golpeos, " punt " (golpeo de empeine total cuando el balón está en el aire en sentido descendente) y " drop " (golpeo de empeine total tras el bote y ascenso del balón), la masa magra no se correlacionó significativamente con el rendimiento de ninguno de los dos golpeos (McCrudden & Reilly, 1993). En este sentido, se ha afirmado que la masa del segmento de la pierna-pie no influye en la velocidad del balón de manera significativa (Andersen, Dorge, & Thomsen, 1999). Sin embargo, Martín Acero (1995) afirma que, con estudios como los realizados por Kane y Sterheirn (Martín Acero, 1995) y posteriormente replicado por Luhtanen, en el que se puede comprobar el aumento de la velocidad de salida del balón en el golpeo a lo largo de distintas edades, se observa que ésta aumenta a lo largo del desarrollo hasta su punto más alto (28-30 años), con lo cual no puede deberse simplemente a la mejora de la técnica, ya que a los 16 años ya se tiene dominada esa técnica, por lo que se debería a la mejora de la fuerza. Luhtanen (1988) observó en jóvenes una alta correlación entre fuerzas máximas resultantes de la pantorrilla y pierna y la velocidad de salida del balón (Luhtanen, 1988). También se ha encontrado que la gran velocidad del balón producida por los futbolistas masculinos, en comparación con los femeninos, se debe a su mayor fuerza medida en un dinamómetro isocinético (Tant, Browder, & Wilkerson, 1991). Hay otros autores que defienden la alta correlación entre la fuerza y la velocidad que se imprime al balón en el golpeo (Cabri, De Proft, Dufour, & Clarys, 1988; Narici, Sirtori, & Mognoni, 1988; Poulmedis, Rondoyannis, Mitsou, & Tsarouchas, 1988; Reilly & Drust, 1994). Por otra parte, según Tous (2004), en diferentes estudios se ha encontrado que la velocidad de golpeo guarda una alta correlación con la fuerza excéntrica de la musculatura isquiotibial. En este tipo de estudios, para la medición de la velocidad del miembro ejecutante o del balón, los principales instrumentos de evaluación utilizados han sido las videocámaras (Neilson & Jones, 2003; Williams, Alty, & Lees, 1999) y los radares (Cometti, Maffiuletti, Pousson, Chatard, & Maffulli, 2001; García Calvo, Cuevas, & Domínguez, 2003); aunque también se han empleado otros como fotocélulas (Poulmedis, Rondoyannis, Mitsou, & Tsarouchas, 1988) o sensores de sonido (Narici, Sirtori, & Mognoni, 1988), o una combinación de los dos (Juárez, 2004; Taïana, Gréhaigne, & Cometti, 1993). También se han realizado estudios en los que se han planteado distintos ejercicios, métodos y programas de entrenamiento para la mejora de la potencia de golpeo. En un estudio llevado a cabo con 20 futbolistas júnior de elite, éstos fueron divididos en dos grupos: experimental y control. El grupo control realizó durante 15 semanas el programa de entrenamiento habitual, mientras que el grupo experimental añadió a este trabajo 30 sesiones en las que realizaban 18 movimientos de golpeo de balón con una carga atada al pie mediante un sistema con una polea. A pesar de que ambos grupos mejoraron el rendimiento en el golpeo, el grupo experimental exhibió un mejora significativamente mayor (Jelusic, Jaric, & Kukolj, 1992). En otra investigación, 24 futbolistas de elite fueron divididos en 4 grupos (cargas altas, cargas bajas, movimientos de golpeo con carga, y control). Sólo el grupo que entrenó con cargas altas mejoró significativamente la fuerza de extensión de la rodilla tras 13 semanas de entrenamiento con 3 sesiones/semana, y ningún grupo mejoró la velocidad de golpeo de balón de forma significativa (Trolle, Aagaard, Simonsen, Bangsbo, & Klausen, 1993). Con un programa similar realizado durante 12 semanas por 22 futbolistas de elite se encontraron resultados similares al anterior (Aagaard, Simonsen, Trolle, Bangsbo, & Klausen, 1996). En otros estudios con futbolistas o estudiantes de Ciencias del Deporte, en los que se realizaron encadenamientos de 3 o 4 ejercicios con contrastes entre ejercicios de pesas y saltos, esprints o tiros, se consiguieron mejoras en la velocidad de tiro (García Calvo, Cuevas, & Domínguez, 2003; Taïana, Gréhaigne, & Cometti, 1993). En cualquier caso hay que considerar la no significación de las mejoras obtenidas en uno de ellos (García Calvo, Cuevas, & Domínguez, 2003) por la muestra tan reducida que tomó parte en el estudio. A pesar de todo, el debate sobre la influencia de la fuerza en la velocidad de golpeo de balón parece estar abierto, aunque la combinación de diferentes métodos de entrenamiento que consideren la especificidad del gesto parece ser lo más eficaz para la mejora de la velocidad de golpeo (Tous, 2004). Ver respuesta completa

¿Cómo desarrollar fuerza explosiva en las piernas?

Zancadas con salto – Las zancadas son perfectas para fortalecer los músculos de las piernas. Si además le añadimos saltos, lograrás aumentar tu explosividad en la carrera. Para realizarlas colócate de pie con una de tus piernas adelantada. Flexiona las rodillas y baja el tronco.
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¿Qué es la fuerza explosiva y un ejemplo?

Los deportes de fuerza explosiva requieren de un esfuerzo máximo. Salto de altura, carrera de velocidad, lanzamiento, atletismo, ciclismo, lucha, gimnasia, patinaje de velocidad, canotaje, kayak y natación de velocidad son algunos eventos que requieren velocidad, potencia explosiva y fuerza.
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¿Cómo se realiza el entrenamiento de la fuerza?

¿Cuáles son los componentes clave en un programa de entrenamiento de fuerza? – Para lograr lo mejor del entrenamiento de fuerza, los atletas deben

Incluir un entrenamiento aeróbico junto con el entrenamiento de fuerza. Entrenar 2 a 3 veces a la semana durante 20 a 30 minutos. Calentar y enfriar durante al menos 10 minutos. Practique todos los levantamientos sin pesas para asegurarse de que la forma y la técnica sean los correctos. A medida que se dominan las técnicas, se pueden ir agregando las pesas lentamente. Trabaje todos los grupos de músculos principales incluyendo la región central. Las articulaciones deben moverse en un rango de movimiento completo. Realice 2 a 3 sets de 8 a 15 repeticiones. Entrene durante un mínimo de 8 semanas. Aumente gradualmente los pesos en no más de un 10% cada semana.

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