La Educacion Como Practica De Libertad Paulo Freire Resumen?

La Educacion Como Practica De Libertad Paulo Freire Resumen
La educación como práctica de la libertad implica descolonizar al ser del opresor a quien se le ha naturalizado, como herencia de una sociedad cerrada anclada en dispositivos autoritarios y antidemocráticos.
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¿Qué dice Paulo Freire de la educación como práctica de la libertad?

Paulo Freire: Gusto por la libertad y pasión por la justicia. Nora Ovelar Pereyra * Universidad Central de Venezuela Caracas – Venezuela [email protected] Resumen Este artículo es una revisión crítica sobre el pensamiento de Paulo Freire en lo concerniente a sus concepciones sobre libertad, justicia y la relación entre estos dos valores, como aporte a una educación ciudadana democrática.

El gusto por la libertad en Freire, su respeto por la alteridad y su postura democrática vinculada a la libertad se suman a los significados que tiene la justicia en la obra Freireana, que reverbera en indignación, clama por nuestra intervención en el mundo y exige el reconocimiento de la dignidad humana.

Finalmente se esbozan las posibilidades y tensiones entre libertad y justicia en nuestras sociedades. Palabras clave: justicia, democracia, ciudadanía, educación Paulo Freire: Liking for freedom and passion for justice. Abstract This article is a critique revision about Paulo Freire ‘s thoughts on his conceptions of freedom, justice and the relation between these two values as contribution to a democratic citizen education.

  1. The liking for freedom in Freire ‘s, his respect for alterity and his democratic posture linked to freedom are added to the meanings of justice in Freirerian work, which reverberates on indignation, claims for our intervention in the world and demands the acknowledgement of human dignity.
  2. Finally, the possibilities and tensions between freedom and justice in our societies are outlined.

Key words: Freedom, justice, democracy, citizenship, education Fecha de recepción: 27-11-07 • Fecha de aceptación: 05-12-07 Cuando nos referimos a ciudadanía, podemos distinguir cómo históricamente, en la formación de las repúblicas, los valores de libertad y justicia junto con otros valores tales como la igualdad o la solidaridad, sobresalen como valores fundamentales y como pilares constitutivos y representativos de un régimen republicano y democrático.

Es por ello que la formación ciudadana para vivir en democracia, no la podemos concebir sin la inclusión en ella de la formación en los valores de la libertad y la justicia. A pesar de vivir tiempos donde se nos señala el derrumbe del proyecto de la modernidad y de sus valores fundamentales, queremos afirmar que nos ubicamos en las trincheras de aquellos que sueñan con esa sociedad libre y justa, con concebirnos como seres históricos que buscan participar en la construcción de esa historia, con esa sociedad donde sea posible una vida digna para todos.

En esas trincheras, nos inspiramos y re-visitamos a Paulo Freire, insigne educador brasilero, un Maestro que trascendió las fronteras de su país y de nuestro continente y que alzó su voz en favor de ese sueño, de esa utopía: la de una sociedad con libertad y justicia.

  • Consideramos que el análisis y las reflexiones en torno al pensamiento de Freire sobre estos valores, puede ser de suma importancia para los interesados en el desafío que representa la formación de ciudadanos democráticos en América Latina en general y en particular, en nuestra sociedad venezolana.
  • En ese volver a Freire como hemos hecho en otras ocasiones, tuvimos dos encuentros significativos.

El primero, el debate entre dos autores Joldersma 1 (2001a, p.129) y Roberts 2 (2001, p.149), reseñado en la revista académica Journal of Educational Thought (2001). En ese debate se señalan argumentos en relación con la posible contradicción en la obra de Freire, entre libertad y justicia, argumento esgrimido por Joldersma quien toma como referencia el pensamiento de Levinas sobre el otro” y, a partir del mismo, esboza una crítica sobre la existencia –en la obra de Freire– de tensión o contradicción entre esos dos valores.

Posteriormente, Roberts refuta a Joldersma y argumenta que esa tensión o contradicción no existe y que por el contrario, para Freire los conceptos de libertad y justicia están entrelazados. Ese debate alimenta una inquietud preexistente y activa una curiosidad epistemológica” en términos freireanos, planteada en el desarrollo de nuestra línea de investigación sobre Educación y Ciudadanía.3 En anteriores ocasiones hemos señalado que la formación y el ejercicio de la ciudadanía constituyen un desafío en nuestros países de Latinoamérica, ya que sus enormes carencias económicas, políticas, sociales y culturales hacen difícil a la ciudadanía la vivencia de la libertad y de la justicia así como de los derechos que de dichos valores se derivan para los ciudadanos.

Un segundo encuentro: el artículo de Stella Accorinti 4 (2002). La autora afirma.”.no hay en la propuesta de Freire sólo un método, sino que lo que hay es una propuesta para la libertad. La libertad es la categoría central de su concepción educativa (.) la educación es un camino de la libertad” (p.39).

Coincidimos con la autora en la importancia que le concede a la necesidad de reflexión sobre el concepto de libertad en Freire con miras a la promoción de una educación para la libertad. A partir de esos dos encuentros y con base en nuestra postura epistemológica y metodológica, confrontamos de manera directa la obra del propio Freire, complementamos con el análisis de otros autores estudiosos de su obra y realizamos la revisión y análisis sobre las concepciones de libertad, justicia y sobre la relación entre estos valores en la obra Freireana que a continuación presentamos.1.

Freire y el gusto por la libertad ¿Cómo concibe Freire la libertad? Si algo puede decirnos de manera enfática lo que significa para Freire la libertad es lo que el mismo autor expresa cuando afirma su gusto por la libertad” (Freire, 2006, p.172) como gusto necesario, como impulso fundamental, como expresión de vida (Freire, 2006, p.172).

  1. Este gusto por la libertad que equivale a amor por la vida; un amor, un gusto que necesita ser cultivado, en las familias, en las escuelas, en los espacios comunitarios, en la sociedad.
  2. Es ese gusto por la libertad, que lo hace soñar y plantear a la educación y a los educadores el desafío de vivir la libertad y de formar a los hombres y mujeres para que asuman el riesgo que implica la libertad.

La libertad es asimismo curiosidad, creatividad, innovación; sin libertad no habría historia (Freire 2001, p.40). La libertad es el terreno para fecundar las capacidades de comparar, de evaluar, de escoger, de decidir, de optar en la vida y por la vida.

La importancia de la libertad para Freire es de tal magnitud que nos dice: sin la libertad no es posible la creación, la invención, el riesgo o la existencia humana” (Freire, 2006, p.172). En el análisis que hacemos de su obra, podemos distinguir de forma más específica que la concepción freireana de libertad está estrechamente vinculada a tres pilares: su concepción del ser humano con una vocación de ser más, la libertad conjugada con el respeto al otro y su posición a favor de la democracia.1.1.

La libertad y la vocación de ser más de los seres humanos La libertad en Freire está asociada de manera profunda a su concepción de ser humano en tanto sujeto cuya vocación esencial es ser más, que busca la expansión de su ser inacabado y que se asume como sujeto protagonista de su historia; es que el gusto por la libertad forma parte de la propia naturaleza de mujeres y de hombres, forma parte de su vocación de ser más” (Freire, 1996b, p.171).

  1. La libertad se funda y es fundante de esa capacidad de trascender del ser humano, y es justamente la conciencia que el ser humano tiene sobre su finitud, lo que lo empuja en su vocación de ser más y lo estimula una y otra vez en su búsqueda de libertad.
  2. La libertad es un proceso dinámico en que los seres humanos desarrollan su vocación, su autonomía, sus posibilidades de decisión y de elección, y al mismo tiempo al luchar por su liberación y por la transformación de sus condiciones concretas de existencia, los seres humanos logran afianzar su propia libertad.

Es una relación que se produce en una doble dirección: por un lado, la libertad ejercida por el ser humano en tanto individuo y, por el otro, su intervención junto con otros en el proceso social y comunitario de construcción de las condiciones sociales, económicas, políticas, para poder vivir esa libertad en un mundo más justo: Si soy progresista, intervengo para cambiar el mundo, para hacerlos menos desagradable, más humano, más justo, más decente (Freire, 2001, p.126).

Cualquier ideal de sociedad tiene como vocación histórica, la vocación de ser más de los seres humanos; pero Freire alerta en repetidas ocasiones con respecto a los peligros tanto de retroceder en ese camino de libertad por el miedo a la libertad” –retomando, nos dice el autor, lo denunciado décadas antes por Erich Fromm–, así como por la pasividad al considerar la vocación de ser más y de libertad como algo ineludible: por lo mismo que es una vocación y no un sino o un destino seguro, tanto puede ir consolidándose en la lucha por la libertad como puede, desorientándose, crear o intensificar la deshumanización existente.” (Freire, 1996b, p.193).1.2 Libertad, otredad y respeto por el otro en Freire No podemos desarrollar nuestra vocación de ser más si no lo hacemos con los otros.

Una expresión de ese respeto por el otro en el pedagogo de Recife se observa en lo que nos recuerda Accorinti (2004) cuando dice que para Freire nadie libera a nadie, nadie se libera solo, los seres humanos se liberan en comunión” (p.93) La preocupación de Freire por el otro” se puede ver a través de toda su obra.

Emerge aquí y allá con vigor, no deja a la persona tranquila, solazándose en la expansión de su individualidad, de su libertad, de su vocación de ser más. Por el contrario, una y otra vez vuelve e insiste en nuestra conexión con los otros, en el mundo que nos hace y nos conforma, en el amor hacia el otro como una parte constitutiva y esencial de nuestro ser.

El gusto por la libertad se conjuga con el respeto a la identidad de los otros, a su conocimiento, a su vida, a su pasado y a sus sueños. Es un clamor freireano que se expresa de manera inequívoca en su propuesta pedagógica, cuando pide, una y otra vez, respeto por los conocimientos, por la identidad cultural y por las experiencias previas de los educandos que llegan a la escuela.

  1. Es por eso que a pesar de ese gusto por la libertad, Freire nos advierte a los educadores que ello no implica licencia para imponerla: Es evidente que el papel de una educadora crítica amante de la libertad no consiste en imponer al educando su gusto por la libertad (Freire, 2001, p.54).
  2. La ética que es un signo distintivo del pensamiento freireano tiene precisamente que ver con libertad conjugada con el respeto al otro y a la alteridad como necesaria relación de vida.

El profundo respeto por el otro, por lo otro se lo exige a sí mismo desde un plano ético cuando recuerda en Cartas a Cristina (1996b, p.107) cómo a veces pretendiendo tener posturas criticas y de respeto y de defensa de la libertad, descuidamos la imperiosa y ética necesidad de escuchar a los otros, sus necesidades, sus motivaciones, sus anhelos.

Ilustra ese respeto por el otro, su concepción sobre el proceso de escuchar: Escuchar es una actividad que va más allá de oír. Escuchar (.) es una actitud permanente de parte del sujeto que está escuchando, de estar abierto al mundo del otro, al gesto del otro, a las diferencias del otro” 5 (Araujo, citada por Mayo, 2000, p.375) y ello no implica que se reduzca el derecho del que escucha a disentir, oponer, dialogar.

En la educación, Freire insiste en esta combinación de libertad y respeto y exige no usar nuestro poder como educadores en el sometimiento de la voz disidente del otro o de los otros, aun cuando la tradición escolar nos otorgue el poder para hacerlo.

Freire exhorta a los que somos educadores, a mantener una relación verdaderamente democrática, respetuosa del otro, incluso cuando ello pudiera molestarnos en nuestra comodidad, en nuestro poder: En una práctica educativa realmente democrática, nada mecanicista, radicalmente progresista, el educador o la educadora no puede despreciar esas señales de rebeldía.

Al contrario, al enseñar los contenidos indispensables él o ella deben, tomando la rebeldía en la mano, estudiarla como postura que ha de ser superada por otra más critica, más comprometida, más conscientemente polìtizada, más metodológica rigurosa. (Freire, 1996b, p.135).

Respeto y más respeto, pide Freire en innumerables ocasiones. Respeto por uno mismo, por nuestras búsquedas, por nuestros aciertos y nuestros errores y así mismo, respeto por nuestros estudiantes, por sus capacidades creadoras, sus equivocaciones, sus logros, propuestas o disidencias. Romo (2004) destaca el espíritu sensible y democrático de Freire en su concepción de la alteridad: Es también digno de subrayarse que el pedagogo de Recife refuerza con el planteamiento de experiencia existencial el carácter abierto hacia la otredad, pues desde ahí propondrá la posibilidad de un despliegue de los sujetos hacia experiencias de subjetividad democráticas, ya que siendo la democracia una experiencia tensa habría que distensionarla a través del diálogo.

El diálogo articulado pero también vehiculizado por la solidaridad al ejercerse desde el hablar con” y para los demás. (p.23) Asumirse como persona, como ser humano, como sujeto histórico, como ser con y en libertad se vincula para Freire con el reconocimiento del otro: Es la otredad del no yo o del tú, la que me hace asumir el radicalismo de mi yo” (Freire, 1997a, p.42).1.3.

Libertad y democracia: necesidad recíproca En innumerables ocasiones cuando Freire habla de libertad, confluye en su expresión la noción democrático-democrática”, que viene modelada desde lo vivido por él en su ambiente familiar. Así lo confiesa en Cartas a Cristina: Mi experiencia personal en casa, en la relación con mis padres, mis hermanos, (.) me había marcado profundamente con su carácter democrático.

El ambiente en que vivíamos, en el que nuestra libertad, tratada con respeto por la autoridad de nuestros padres, era desafiada a asumirse responsablemente. (1996b, p.105) La democracia es la forma cómo concibe Freire la sociedad, la vida comunitaria, así como las organizaciones sociales, políticas, culturales.

No solamente deben ser democráticas en sus estructuras sino en sus procesos de lucha y de acción (Freire, 1996b, p.134). El anhelo de libertad lo hace soñar con una escuela democrática donde se pueda revertir la tendencia presente en las escuelas de ambientes tradicionalmente autoritarios para así avanzar en la reinvención de la escuela”, con la democratización del poder, con la ampliación de los espacios de consulta y deliberación en las escuelas, en las que también estén incluidos padres y madres y de la educación para que la escuela y la educación sean democráticas (Freire, 1996a, p.83) La libertad se ejerce en una sociedad con un régimen que al tiempo que apoya los procesos de construcción democrática, de defensa de los derechos humanos y ciudadanos, genera el espacio para las libertades a que tenemos derecho y que han sido conquistadas por nuestros pueblos a lo largo de la historia.

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Pero esa libertad que permite la democracia, no puede ser ni es para Freire una libertad sin límites. Es necesario conjugar autoridad y libertad. De allí que una preocupación constante en Freire cuando tuvo responsabilidades directivas fue la definición de los límites tanto a la libertad como a la autoridad: ¿hasta dónde se extiende la libertad?, ¿cuál es el límite de la autoridad?, son interrogantes que debemos plantearnos permanentemente: La defensa de la libertad, la vigilancia en el sentido de detener cualquier traición a ella, son deberes democráticos a los que no podremos renunciar, jóvenes o no.

  • Aún más, protestar contra los desvíos éticos de las autoridades moralmente incompetentes es una forma no solo de estudiar sino también de producir conocimiento, de profundizar y de fortalecer la memoria.
  • Freire, 1996b, p 171).
  • Sin duda, Freire embate contra todo tipo de autoritarismo en tanto modalidades de poder político cercenadoras de la libertad: Los regímenes autoritarios son una contradicción en sí, una profunda negación de la naturaleza del ser humano que indigente e inconcluso, necesita la libertad para ser, como el pájaro que necesita el horizonte para volar” (Freire, 1996b, p.177).

Pero así mismo, también nos advierte sobre nuestra falta de experiencia democrática tanto en las aulas y en la familia, como en las sociedades de las cuales formamos parte 6, Nuestros hábitos y patrones de comportamiento están guiados por pautas donde ha sido la figura parental, el educador, los jefes, o los caudillos los que dicen qué y cómo hacer”, los que premian o castigan según se sigan las instrucciones o mandatos para hacer tal o cual cosa: En realidad nuestra democracia en proceso de aprendizaje tiene que empeñarse al máximo y en todos los niveles en evitar tanto el autoritarismo como la permisividad a la que siempre nos expone nuestra inexperiencia democrática.(.) Autoritarismo y permisividad no son caminos que lleven a la democracia o que la ayuden a perfeccionarse.

Enseñar democracia es posible, pero no es tarea para quien se desencanta del martes para el miércoles porque las nubes siguen cargadas y amenazadoras (Freire, 1996b, p.174). Advierte otra vez, sobre el miedo a la libertad, sobre la seducción que hay en la comodidad al recibir instrucciones, prescripciones u órdenes, en vez de asumir una posición crítica y autónoma que nos haga responsables de nuestras propias decisiones.

En esos casos dice Freire, la persona es objeto y no sujeto. Necesitamos para ello una educación valiente (Freire 1997c, pp.88-89) como él propone para que los seres humanos nos asumamos como seres libres, con una disposición al debate, al análisis y a la participación, con actitudes democráticas y con una acción nutrida por la esperanza de la reinvención del mundo, donde adoptemos el riesgo que implica la libertad: Es más, la autoridad coherentemente democrática que reconoce la eticidad de nuestra presencia (.) reconoce que no se vive la eticidad sin libertad y que no se tiene libertad, sin riesgo” (Freire, 1997a, p.90).2.

  1. Freire: pasión por la justicia * Además de su gusto por la libertad de otra cosa podemos estar seguros.
  2. Un motor fundamental en la obra de Freire es su pasión por la justicia, sembrada desde temprano en su infancia.
  3. La convivencia en su casa, las conversaciones de su padre y de su tío fomentaron ese anhelo de justicia: Recuerdo cómo en sus conversaciones, en sus comentarios, se refería a la falta de respeto por las libertades, a la arrogancia de los dominadores, al silencio al que sometían al pueblo, a la falta de respeto por los asuntos públicos, a la corrupción (Freire, 1996b, p.61).

La vocación por la justicia en Freire emana no de lecturas de autores progresistas, como lo relata en Cartas a Cristina (Freire 1996b, p.102). Emerge más bien de esa sensibilidad que hace que le duela la realidad circundante plagada de discriminación, de falta de respeto, de inequidades, de agresiones y de violencia contra los que son más débiles o contra las minorías.

  1. Y va más allá.
  2. No sólo es anhelo y lucha por la justicia y el respeto al otro, sino a todo lo otro, a la vida que está en el ambiente y a todo lo que lo constituye: las plantas, los animales, los ríos y los mares (Freire, 1996b, p.207).
  3. La justicia se une en Freire a la lucha de la ciudadanía por un mundo más justo y más humano y a la construcción de la democracia en nuestros países; una democracia –como él afirmaba– en la cual se respete el derecho a ser diferente y a ser respetado en la diferencia.

Al revisar la obra de Freire puede distinguirse que la justicia en Freire reverbera en indignación por las injusticias que forman parte de nuestro acontecer diario, pero es una indignación que no es pasiva ya que para el Maestro la justicia es la intervención en el mundo para lograr la igualdad y la justicia es también, la exigencia de reconocimiento de la dignidad en todo ser humano.2.1 Justicia e indignación Es notoria en Freire la indignación por la falta de justicia en el mundo, en su país, a su alrededor.

  • Una indignación que es movilizadora, que se deriva de su sensibilidad por los otros y que exige la lucha por la supresión de las injusticias.
  • Desde su infancia existe en Freire esa sensibilidad ante las injusticias, ante la falta de respeto hacia los otros, hacia los desmanes de quienes se sienten poderosos: “Durante mi infancia atribulada (.) aprendí a hacerme intensamente sensible al deber de respetar a quien se encuentra en situación de debilidad (Freire, 1996b, p.59).

Su búsqueda por aprender y enseñar, por investigar, por conocer, por hacerse educador, su pasión por la educación, está relacionada con su sed de justicia que constituye, a la vez, razón ética y política de su trayectoria vital. Su labor a favor y al frente de los procesos de alfabetización lo confirma: Ya en la mocedad, creo que lo que más me conmovió para que yo buscara, investigara algo, fue lo que me parecía una profunda injusticia y una enorme ofensa a los adultos que, no habiendo tenido oportunidad de estudiar siendo niños, llegaron a la madurez sin el dominio de la palabra escrita” (Freire, 2006, p.324).

La justicia para Freire es también la ira y la fuerza que surge de la rabia y la indignación ante una injusticia. Rabia que nos hace capaces de rechazar las imposiciones, los sectarismos o la falta de respeto a la dignidad de las personas: Mi voz tiene otra semántica, tiene otra música. Hablo de la resistencia, de la indignación, de la justa ira” de los traicionados y de los engañados.

De su derecho y de su deber de rebelarse contra las trasgresiones éticas de que son victimas cada vez más. (Freire, 1997a, p.97). Es indignación ante las injusticias, los autoritarismos o las opresiones sean cuales fuesen sus procedencias o sus signos.

Como nos lo recuerda el autor colombiano Mario Acevedo (2004, p.136), Freire exigía la lucha contra el autoritarismo fuera de derecha o de izquierda. Agrega Acevedo que la propuesta pedagógica de Freire recoge esta indignación que aunada a la esperanza y al sentido crítico, deben ser factores fundamentales en la construcción de una paz fundamentada en la justicia social (Acevedo, 2004, p.140).

La indignación es rabia, una rabia que se origina y está imbuida al mismo tiempo del amor por el mundo, por las personas, por la vida; rabia que hace que nos sintamos movilizados a manifestarla y a tenerla como motivación para la lucha” (Freire, 2001, p.89).

  • Indignación que nos sacude y nos hace sentirnos: arrebatados de justa rabia ante las profundas injusticias que expresan, en niveles que causan asombro, la capacidad humana de trasgresión de la ética” (Freire 2001, p.129).
  • La indignación en su movilización se tiene que convertir en denuncia.
  • Denuncia de las situaciones injustas, deshumanizadoras, opresivas.

Pero la indignación no puede quedar allí; tiene que convertirse también en anunciación.7 En efecto, la denuncia tiene que estar acompañada de la anunciación, del compromiso por su transformación, de la esperanza y de la pedagogía utópica que inspira a la co-creación de una realidad más justa y digna.2.2.

Justicia es intervenir en la realidad para transformarla El anhelo de justicia de Freire tiene sus raíces en su vivencia como habitante de Brasil, país latinoamericano que al igual que la mayoría de las naciones del continente, se caracteriza por la existencia de altos niveles de miseria y violencia de todo tipo (económica, política, cultural, racial, de género); violencias que van desde las formas más evidentes y palpables que pueden verse en el hambre, desempleo e inseguridad de millones de latinoamericanos hasta unas más sutiles, simbólicas y escondidas que se inscriben en los modos de vida de nuestros pueblos (Freire, 2001, p.92).

Por ello la justicia exige nuestra intervención, nuestra participación como sujetos históricos en una lucha por la igualdad de derechos en un movimiento que va a la par del reconocimiento de las diferencias. Exige, como tantas veces lo mencionó Freire, asumir la responsabilidad, el compromiso y el combate por la liberación propia y de todos respecto a opresiones de cualquier tipo (económico, político, cultural, familiar, laboral, social).

La justicia en Freire necesita de la educación que, como nos lo recuerda Torres: La educación que propone Freire (.) y lo que reverbera a través del trabajo a lo largo de su vida, podría ser definida brevemente como una educación para la liberación y para la responsabilidad política y social.8 Sin embargo, la lucha por la libertad y la justicia para Freire no es para sentirse más que los otros: el hombre radical comprometido con la liberación de los hombres (.).

No se siente dueño del tiempo, ni dueño de los hombres, ni liberador de los oprimidos” (Freire, 1997b, p.26) Freire nos convoca a adoptar una actitud de rebeldía, no de resignación, y a asumir la responsabilidad histórica de cambiar la realidad que le niega a unos u otros el derecho a ser más”.

  1. Su clamor –especialmente ante posturas nihilistas o fatalistas– es a no quedarnos pasivos o resignados ante un destino porque siempre ha sido así” o porque no se cree en las posibilidades de cambio que tenemos los seres humanos y las sociedades.
  2. Sólo puede permitirse la adaptación” a ciertas situaciones injustas o deshumanizantes en su carácter de transitoriedad como situaciones de resistencia o de táctica política (Freire, 2001, p.89) Lo que no cesa de evidenciarse en Freire es su espíritu profundamente democrático en cualquiera de los frentes de lucha.

Siempre insiste en destacar ese signo democrático de los procesos de emancipación social, que deben fortalecerse por medio de la educación: Las únicas armas de las que realmente disponíamos en el MCp eran nuestra certeza de las profundas injusticias de la sociedad brasileña, el empeño con el que nos entregábamos a la lucha democrática en la defensa de los derechos humanos, y nuestra confianza en una educación (Freire, 1996b, p.134) Finalmente, Freire nos plantea que la justicia se logra en el reconocimiento de los conflictos, en el enfrentamiento crítico y a la vez creativo que busca soluciones integrado en un movimiento que vincula la paz con los esfuerzos por consolidar su base en la justicia social.

  1. Freire, 2001, p.143) 2.3.
  2. La Justicia es dignidad para todos Freire ha sido llamado con justa razón, el maestro de la dignidad” (Pérez, 2007); su permanente exhortación en su lucha por la justicia, tiene que ver de manera esencial con el rescate y afianzamiento de la dignidad de las personas y contra el maltrato, la humillación y el desprecio que tantas veces vio en el trato dispensado a sus conciudadanos, a seres cercanos y hasta a él mismo.

Dignidad que es vulnerada en tantos casos, como éste de una campesina que le dijo a Freire:, a lo cual Freire comentó: Es fácil percibir la fuerza poética, que se extiende hasta ser fuerza política (.). En el fondo estaba cansada de la dependencia de la falta de autonomía de su ser oprimido y negado, de marchar” disminuida, con una apariencia, como pura huella” de otros (Freire, 2001, p.90) La dignidad en Freire está implícita en la esencia del ser humano; es tener orgullo de las raíces, de lo que estamos siendo, de la esperanza que nos alienta, de lo que se es como de lo que uno hace para ganarse su sustento.

Conmueven las reflexiones de un zapatero que le dice a Freire: Tengo que luchar por la dignidad de mi trabajo y no avergonzarme por su causa. es diferente, pero también importante” (Freire 2001, p.61). Justicia es dignidad en todos los ámbitos: en el familiar, escolar, laboral, o comunitario. Es la lucha por nuestros derechos, por la decencia, por lo que somos como seres humanos.

La justicia freireana no es una justicia en abstracto; por el contrario, tiene que ver con nuestra cotidianeidad: El derecho a ser tratado con dignidad por la organización para la cual trabajo, a ser respetados como personas. El derecho a una remuneración decente.

El derecho, por último a que se reconozcan y respeten todos los derechos que nos asegura la ley y la convivencia humana y social. (Freire 1996a, p.99) Es por eso que la propuesta pedagógica de Freire tal como lo señala Acevedo (2004), incluye e insiste tanto en el reconocimiento del otro como condición del diálogo” como en un profundo respeto a la dignidad humana” (p.138).

Como educador, Freire plantea que la dignidad en la escuela tiene que ver con el respeto a los educandos, su dignidad, su ser en formación, su identidad en construcción, sus conocimientos y experiencias así como sus condiciones de existencia. Henry Giroux nos explica la propuesta freireana en la introducción que hace a la obra de Freire La naturaleza política de la Educación” (1990): Significa legitimar tales experiencias a fin de brindar un sentido de autoafirmación a los que las viven o experimentan, y a proporcionar las condiciones para que los estudiantes y los demás puedan desplegar una voz y una presencia activas.

  • La experiencia pedagógica se convierte aquí en una invitación a exponer los lenguajes, sueños, valores y encuentros que constituyen las vidas de aquellos cuyas historias son, con frecuencia, activamente silenciadas (p.23).
  • Dignidad para que cada persona, cada ciudadano y ciudadana alce su voz y se sienta con el derecho y el deber de participar en el mejoramiento de su vida, entorno e historia.

Accorinti (2002) destaca que la propuesta de Freire es la de una educación para la transformación radical de la realidad, para mejorarla, para tornarla más humana, para permitir que los hombres y las mujeres sean reconocidos y no objetos a ser estudiados en una historia que no les pertenece (p.39).

El reconocimiento de la dignidad en mí y en los otros es un factor fundamental en la profundización de la justicia. Por eso la propuesta educativa freireana tiene como fin fundamental incentivar y fortalecer en cada persona esa estima por sí misma, para que se sienta capaz y con derecho de levantar su voz, de reconocerse en el mundo y de pronunciar-lo y pronunciarse: Pronunciar nuestro mundo y pronunciarnos a nosotros mismos es una exigencia ética de nuestra condición humana, es el fin de la concienciacion que nos propuso Freire, o sea, la lectura de la realidad que nos desafía a la construcción del conocimiento como lucha”.

(Escobar con Vieyra, M., Torres, M. y Pèrez, H., 2006, p.168).3. Conclusiones: posibilidades y tensiones entre libertad y justicia de Freire Retomemos el núcleo del debate mencionado al inicio: el señalamiento de Joldersma (2001 a) sobre la presencia de una tensión o contradicción entre libertad y justicia en Freire y la posición de Roberts (2001) que refuta esa afirmación y plantea que libertad y justicia son inseparables en Freire.

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Como se puede observar en la revisión y análisis presentados coincidimos con la posición de Roberts sobre la interconexión entre libertad y justicia y a la vez queremos agregar que no sólo son inseparables sino que para Freire libertad y justicia mantienen una relación dinámica llena de posibilidades recíprocas y de complementariedades.

No obstante, es preciso reconocer la presencia de tensiones entre libertad y justicia; pero nuestro planteamiento es que dichas tensiones no son internas al pensamiento y obra de Freire sino que vienen del entorno –especialmente del latinoamericano que le sirve de referencia– y son tensiones que el mismo Freire nos desafía a enfrentar y superar.

  1. Nuestra posición tiene varios puntos de anclaje que exponemos a continuación.3.1.
  2. En primer lugar es necesario recordar que un valor nunca es un valor absoluto e individual; siempre lo es en relación con otros valores.
  3. Por ello cuando hablamos de libertad, no puede concebírsele como un valor aislado, sino como un valor que coexiste en relación con otros valores tan fundamentales para nuestras sociedades como pueden ser la justicia, la equidad, el respeto, la responsabilidad, la honestidad.

Ciertamente, no siempre estos valores conviven en forma armónica. De hecho cuando nos referimos a sociedades concretas podemos encontrar que la relación entre valores puede ser caracterizada según el momento histórico como complementaria, contradictoria, equilibrada, paradójica, entre otros calificativos.3.2.

  • Sin embargo, para Freire no hay libertad sin justicia, ni justicia sin libertad.
  • Libertad y justicia se encuentran en una relación dinámica complementaria que Freire destaca en sucesivas ocasiones: El gusto que tengo por la libertad, que me ha hecho soñar desde la más tierna infancia con la justicia, con la equidad (.) (Freire, 1996b, p.178).

O cuando el pedagogo brasilero reitera más adelante en la misma obra: mi compromiso cuando lucho por la liberación es fundamentalmente leal a aquel gusto por la libertad, a aquel amor a la vida, a aquel sentido de justicia” (p.184). Freire insta a la denuncia de la opresión, de las realidades injustas, de las dominaciones, de la falta de respeto.

Esa denuncia sólo la pueden hacer seres con libertad, seres autónomos, con criterio para discernir, denunciar y actuar a favor de la transformación de esa realidad. Necesitamos libertad para pensar de forma autónoma, en diálogo con los otros, en la problematizaciòn y en la búsqueda conjunta de acciones que permitan construir esa utopía con justicia que nos dibuja Freire y que constituye motor inspirador de su pensamiento y de su acción.

Su objetivo, el de su lucha en el mundo, es por una sociedad justa, “una sociedad capaz de hablar, de protestar y siempre dispuesta a luchar por la realización de la justicia” (Freire, 1996b, p.179). La libertad y la justicia están vinculadas además a lo largo de todo el proyecto freireano a la democracia; en Cartas a Cristina (1996b) nos dice al referirse a su padre: Él nos enseñaba la democracia no sólo con el testimonio que nos daba –su respeto hacia nosotros, hacia nuestros derechos, la forma como establecía los limites necesarios a nuestra libertad, así como a su autoridad sino por la crítica sensata y justa hacia los desmanes de los poderosos” (p.61).

  1. La posición de Freire respecto a la relación entre libertad y justicia no es la de una relación contradictoria sino que por el contrario, en su obra, libertad y justicia se encuentran en una relación complementaria y de necesidad recíproca.
  2. Freire no puede concebir una libertad en un mundo de injusticias, así como no puede concebir que se haga justicia sin libertad, y todo ello debe estar enmarcado en una sociedad de carácter democrático.

En este sentido, el desafío en nuestras sociedades latinoamericanas es cómo conjugar justicia y libertad en regímenes democráticos: No es posible actuar a favor de la igualdad, del respeto a los demás, del derecho a la voz, de la participación, de la reinvención del mundo, en un régimen que niegue la libertad de trabajar, de comer, de hablar, de crítica, de leer, de discrepar, de ir y venir, la libertad de ser” (Freire, 1996b, p.164) 3.3.

En ese desafío de lograr libertad y justicia, Freire nos alienta a contar con la fuerza de la esperanza: en un mundo en que faltase la libertad y todo estuviera preestablecido, no sería posible hablar de esperanza”1 y de la utopía, y a anclar nuestro proyecto de sociedad libre y justa en una sólida base ética.

La utopía como horizonte de acción está para Freire, profundamente anclada en la ética” (Freire, 1996b p.207). En el debate que mencionamos al inicio, Roberts (2001) le reclama a Joldersma (2001) un manejo inexacto del pensamiento de Freire cuando esboza cierta equivalencia entre lo que constituye la epistemología freireana y el concepto de libertad.9 En efecto, Joldersma subraya la existencia de cierta negligencia en Freire respecto al papel del otro” en el acto de conocer, que pudiera ir no sólo en desmedro del respeto a la alteridad, 10 sino que pondría en contradicción la relación entre libertad y justicia y no le daría el riguroso carácter ético que requiere esa relación.11 Ante esos planteamientos, insistimos junto con Roberts que la libertad es necesaria en la forma de conocer y de investigar que nos plantea Freire, pero su significado dentro de la dimensión epistemológica no es necesariamente equivalente ni abarca todo lo que representa la libertad en la obra freireana.12 Dos planos, el ético y el epistemológico, se cruzan de manera estrecha pero no representan lo mismo; en consecuencia, no se puede equiparar libertad desde el punto de vista epistemológico con la libertad desde el plano ético.

Más aún, queremos destacar lo que constituye el carácter profundamente ético del pensamiento freireano; es algo que conmueve a quien lee sus obras o conoce su trayectoria de vida. Su llamado a la utopía como horizonte de nuestro actuar en el mundo actual lo proclama:”Nuestra utopía, nuestra sana insanidad, es la creación de un mundo en el que el poder se apoye de tal manera en la ética que, sin ella, se desmembre y no sobreviva” (Freire 1996b, p.205).

Autores que han estudiado la obra de Freire como es el caso de Casali (2006) lo reafirman: Hablar de ética en Paulo Freire es como una redundancia. Es simplemente imposible entender su pensamiento y su obrar sin esa suposición. La ética es el tema implícito en toda su vida y en toda su obra pedagógica y política (.).

  1. A lo largo de su vida Freire vivió y practicó una ética, pero la conciencia que tenía vino haciéndose densa y explicitándose paso a paso, en cada época y modo de vida, en cada etapa de su obra” (p.143).
  2. De allí que rechacemos junto con Roberts (2001), el planteamiento que hace Joldersma (2001) sobre las tensiones entre libertad y justicia en Freire y su crítica sobre la falta de afirmación de Freire en la dimensión ética.

Reconocemos sin embargo, que nos parece valioso el análisis de Joldersma si es asumido como una voz de alerta, especialmente cuando en interpretaciones teóricas o prácticas de la obra freireana no sea considerada con la importancia debida, la relación entre la libertad y el respeto a la alteridad”, tal como lo pone de relieve Joldersma (2001).3.4 Ciertamente existen tensiones entre libertad y justicia pero la revisión realizada puede mostrar al lector que dichas tensiones no son internas a la obra freireana, sino que ellas se originan fundamentalmente en y a partir de las condiciones económicas, sociales y culturales que viven nuestros pueblos.

No podemos enaltecer el valor de la libertad en abstracto y menos hacerlo cuando nos encontramos frente a unas sociedades plagadas de injusticia, miseria, depauperación. Freire lo tiene claro:,en la relación necesidad-libertad, la primera se impone a la segunda. Es que la libertad, sine qua non de la vocación de ser más, no es el punto de llegada, sino siempre un punto de partida.

Por otro lado, la propia vocación para ser más está condicionada por la realidad concreta del contexto. Por la realidad histórica, económica, social, políticocultural, etcétera.(.) Muy difícilmente una población hambrienta, iletrada, puede alcanzar, ntes de comer, el valor que tiene para ella una prensa libre.

La prensa ni siquiera se ve. Por el contrario, si una población en esas condiciones consigue comenzar a comer, en algún momento su comprensión de la libertad cambia (1996b, p.171). Conjugar libertad y justicia en nuestros pueblos con tantas carencias y con una historia signada por regímenes autoritarios e inexperiencia democrática no es tarea fácil.

En ocasiones nos pueden retar a escoger entre una y otra, porque no dicen que no es posible alcanzar simultáneamente justicia y libertad. Sin embargo, Freire nos alienta a perseverar en la reinvención de un mundo, libre, justo y solidario. A los que ejercen el poder político o a los que tienen responsabilidades de gobierno y dirección de un país o de una comunidad, también les plantea una exigencia: En un mundo así, la gran tarea del poder político es garantizar las libertades, los derechos y los deberes, la justicia y no respaldar el arbitrio de unos pocos contra la debilidad de las mayorías” (Freire, 2001, p.144).

Finalmente, la invitación que nos hace Freire y que ha sido inspiradora de muchos educadores y luchadores sociales es a actuar con esperanza y denuedo” Freire, 2001, p.146), es a conjugar libertad y justicia, rabia y amor, ética y estética, educación y política; es trabajar en comunión por la concreción de ese sueño, de esa utopía, de esa tarea poiètica que permita la reconstrucción de un mundo mejor para todos” (Accorinti, 2002, p.41).

El Maestro de la dignidad, nos exhorta a asumir el riesgo y a apostar: una cosa me parece hoy mucho más clara: nunca tuve miedo de apostarle a la libertad, a la seriedad, a la amorosidad, a la solidaridad” (Freire, 1997a, p.103). En esta reinvención del mundo, la propuesta Freireana insistirá una y otra vez, en hacer de la educación un proceso fundamental para formar a los ciudadanos y ciudadanas que poblamos estas tierras, con gusto por la libertad y pasión por la justicia.

  • Notas Joldersma, C.
  • 2001a) The tension between justice and freedom in Paulo Freire`s epistemology”.
  • Journal of Educational Thought. Vol.35.
  • Nº 2,pp.129-148.
  • En el original: By reading Freire trough a framework inspired by Emmanuel Levinas, the article uncovers a central tension between Freire’s ethical project of justice and the language of freedom that is supposed to bring it about”.

(p.129) Roberts, P. (2001). Freedom, justice and understanding. Journal of Educational Thought. Vol.35. Nº 2, 149-156. En el original: I find problematic is Joldersma`s interpretation of Freire`s concept of freedom. In this response I provide an alternative reading of Freire`s work.

I argue that, for Freire, freedom and justice, rather than being in tension, are intimately (and necessarily) interwined”. (p.149) Desde el 2003 desarrollamos una línea de investigación sobre Educación y Ciudadanía, inscrita en el Centro de Investigaciones de la Escuela de Educación-UCV. Ovelar, N (2005).

Educación y Ciudadanía –posibilidades, obstáculos y retos–. Trabajo de ascenso sin publicación. Universidad Central de Venezuela. Accorinti, S. (2002). Matthew Lipman y Paulo Freire: Conceptos para la libertad”. Utopía y Praxis Latinoamericana. Año 7. Nº 18 (Sep.2002).

  1. CESA. Universidad del Zulia, Maracaibo.
  2. Accorinti afirma.”.no hay en la propuesta de Freire sólo un método, sino que lo que hay es una propuesta para la libertad.
  3. La libertad es la categoría central de su concepción educativa.) la educación es un camino de la libertad”. (p.39).
  4. Araujo Freire, Ana M.

citada por MAYO, P. (2000). Remaining on the same side of the river: A critical commentary on Paulo Freire`s latest work”. Review of Education/Pedagogy/Cultural Studies. Vol 22 Nº 4 (2000) Original en ingles: Listening is an activity that obviously goes beyond mere hearing.

  • To listen () is a permanent attitude on the part of the subject who is listening, of being open to the world of the other, to the gesture of the other, to the differences of the other ()”.
  • P.375) Freire, P.
  • 1997c/1969).La Educación como práctica de la libertad.
  • Mexico: Siglo XXI Edit.
  • En este libro particularmente en el capitulo Sociedad cerrada e inexperiencia democrática” (pp.59-79), Freire destaca el peso que, en el desarrollo de la democracia, tiene y ha tenido para Brasil y nuestras naciones latinoamericanas, la falta de experiencias democráticas.

Freire, P (1990). La naturaleza política de la educación. España: Edic. Paidós y Min. de Educación y Ciencia,Capítulo.6. En este capitulo Friere insiste en la denuncia que tiene que ser acompañada de propuestas, de esperanza en la construcción de un mundo mejor, por lo que él llama anunciación.

Torres, Carlos Alberto (2006). El aprendizaje de una educación para la justicia social transformadora. Borrador para una teoría de la marginalidad y la contribución de la mayéutica Freireana”. En D. Monferrer, I. Aparicio G., P. Murcia O. y P. Aparicio. (coord.).Sendas de Freire. Opresiones, resistencias y emancipaciones en un nuevo paradigma de vida (pp.235-244) España: Instituto Paulo Freire de España y Crec.p.241.

Roberts, P. (2001) Freedom, justice and understanding. Journal of Educational thought. Vol.35. No 2, pp.149-156. Es autor afirma que: Esta posición (la de Joldersma) implica, desde mi punto de vista varios errores. Uno y crucial, pienso que el concepto de libertad freireano incluye más de lo que Joldersma nos hace creer.

Dos, la equivalencia entre la epistemología freireana ni su concepto de libertad (y quiero sugerir que no son equivalentes) están involucrados con la clase de poder o dominación o poder y control que Joldersma le caracteriza. Cuatro, no hay incompatibilidad entre el proyecto ético de Freire y su epistemología, ni con su concepto de libertad” (p.150).

Joldersma, C. (2001a) El autor sostiene en este artículo que: lo que está ausente en la conceptualización de Freire es la idea levisaniana de alteridad, una extrañeza (lo ajeno, extraño) que elude ser capturada en conceptos (.).Una perspectiva levisaniana que sugiere que el mundo es lo otro, que no puede ser poseído, conceptualizado, tematizado, problematizado.

Por ello la reducción del mundo hecha por el sujeto freireano a sus temas o conceptos es siempre un intento de hacer que la otredad del mundo de desvanezca, desaparezca. El carácter positivo “de la alteridad del mundo está fuertemente ausente en Freire”, (p.136). Joldersma, C (2001b) Spontaneity, Freedom and First Philosophy, Journal of Educational Thought.

Vol.35. Nº 2, pp.157-160. En este segundo artículo Joldersma prosigue en su crítica a Freire y establece; (.) lo que le pido a Freire es ser más explicito y consistente acerca del uso del lenguaje de la ética (por ej. Justicia) al enmarcar su epistemología, y por lo tanto, su ontología (p.158).

  • Roberts, P. (2001,).
  • En el original: This, I have argued in this paper, is exactly the position Freire takes.
  • Freedom on the Freirean view embraces both an epistemological dimension and an ethical dimension.
  • Joldersma makes the mistake of confining Freirean freedom to the domain of epistemology, and he misrepresents Freire`s view on knowing, understanding, oppression, and liberation.

As a result, he draws erroneous conclusions about the relationship between epistemology and ethics in Freirean theory”. (p.155) (*) Pasión por la justicia, expresión de Piano, Maria G(2006): El horizonte de sentido a que pertenece la experiencia educativa de Freire es ciertamente el de la pasión por la Justicia y la radicalidad de la Esperanza”.en PIANO, M.

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Utopía y Praxis Latinoamericana. Año 7. Nº 18 (Sep.2002). pp.35-56. CESA. Universidad del Zulia, Maracaibo.2._. (2004). Praxis político-pedagógica de Freire, En M. Gadotti, M Gómez, L Freire (comp.): Lecciones de Paulo Freire. Cruzando fronteras: experiencias que se completan.(pp.93-95) Buenos Aires: CLACSO.3.

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México: Fondo de Cultura Económica.14. Joldersma, C. (2001 a). The tension between justice and freedom in Paulo Freire’s epistemology. Journal of Educational Thought. Vol.35. Nº 2 pp.129-148.15._. (2001 b). Spontaneity, Freedom and First Philosophy. Journal of Educational Thought.

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¿Cómo interviene la educación basada en Paulo Freire?

Las aportaciones de Paulo Freire se abren y nos abren al mundo para la comprensión y el conocimiento de la realidad, manteniendo la esperanza como la espera activa que nos lleva a trabajar comprometi- dos con el sujeto social, la praxis, la libertad, el diálogo, la autonomía, las relaciones de poder y la democracia.
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¿Cómo se llama la teoria de Paulo Freire?

En su obra « Pedagogía del oprimido », el educador Freire dice que las masas oprimidas deben tener conciencia de su realidad y deben comprometerse, en la praxis, para su transformación.
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¿Qué es la educación para la liberación?

La propuesta de una educación para la liberación busca recuperar la máxima de aprender a aprender, lo cual significa reconstruir al sujeto social educable y reconocerlo como un ser éticamente valioso.
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¿Cuáles son las ideas principales de Paulo Freire?

Resumen – En el presente artículo realizamos un análisis relacionado con las ideas centrales del pensamiento pedagógico político de Paulo Freire (1921-1997). Tomando como referencia un modelo teórico (Lens, 2001) ofrecemos un análisis centrado en la propuesta pedagógico-política del educador brasileño realizado en torno a cinco dimensiones: axiológica; dialógica, política, gnoseológica y metodológica.

Dicho análisis nos permitirá profundizar en aspectos de su obra pedagógica así como en las principales líneas de su pensamiento. La pedagogía de Freire propone una lectura crítica del mundo que no genere desesperanza, sino que permita ver las resistencias, las formas de salir adelante, de construcción de lo nuevo, las posibilidades permanentes que tenemos los seres humanos de reconstruir nuestra vida.

Freire habló de la esperanza como una cuestión inherente a la práctica docente recordando, al mismo tiempo, que el cambio aunque difícil, es posible.
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¿Qué método pedagógico es el que propone Paulo Freire para enseñar y aprender?

Teorías educativas y pedagógicas – Freire impulsó su propio método de alfabetización, que tuvo influencia en las renovaciones pedagógicas de América Latina, África y Europa durante la segunda mitad del siglo XX y se ha seguido utilizando en la actualidad en muchas sociedades del mundo.

Mi visión de la alfabetización va más allá del mero ba, be,bo, bu, porque implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica en la que está el alfabetizado”, indicó Freire en una ocasión. El método Freiriano se opone al sistema unidireccional de educación, que es concebido como un instrumento de opresión, y plantea la generación de un nuevo vínculo entre profesores y alumnos.

De acuerdo con lo expuesto en su libro “Pedagogía del oprimido” (1968), existen dos tipos de educación, la domesticadora y la libertadora, que se contraponen directamente. #PauloFreire100anos || “Como presencia en la historia y en el mundo, lucho esperanzadamente por los sueños, por la utopía, por la esperanza, con miras a una pedagogía crítica.

Y mi lucha no es en vano.” #Hoy, #19S, cumpliría años el pedagogo y filósofo brasileño Paulo Freire pic.twitter.com/vG2TUb04rD — Asamblea Internacional de los Pueblos (@asambleapueblos) September 19, 2021 En la primera, se posiciona al profesor como figura central del proceso de enseñanza, por lo que el docente posee el monopolio del conocimiento y es responsable de imponer el saber al alumno, mientras este adopta una postura pasiva y se limita a memorizar mecanicamente la información suministrada.

La educación libertadora fue la propuesta de Freire a la primera opción, con la intención de destruir la pasividad de estos últimos y estimularlos a transformar su realidad. En este contexto, el dialogo cobra una gran importancia, ya que funciona como instrumento de liberación y construcción de la conciencia crítica de los alumnos.

  1. Nadie educa a nadie, nadie se educa a sí mismo, los hombres se educan entre si con la mediación del mundo”.
  2. A 100 años del nacimiento del Maestro Paulo Freire, su pedagogía popular para la liberación es guía luminosa para que la humanidad supere la dominación del capital.
  3. Pic.twitter.com/525Lk2RvCu — Jorge Arreaza M (@jaarreaza) September 19, 2021 El método de enseñanza de la alfabetización que propone Paulo Freire consiste, inicialmente, en el estudio del contexto, para determinar y registrar el vocabulario utilizado en el medio cultural de los alumnos.

Posteriormente, se seleccionan palabras “generadoras” o “generativas” entre el vocabulario descubierto. Es decir, aquellas que poseen mayor contenido emocional, y que además, son capaces de generar otras. Finalmente, ocurre el proceso real de alfabetización, que para Freire ocurre, inicialmente, en sesiones de motivación (para estimular debates entre ambas partes), el desarrollo de materiales de aprendizaje y la decodificación, en la que los alumnos promueven nuevas combinaciones a partir de las palabras “generadoras”.
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¿Quién fue Paulo Freire y cual visión tiene sobre la educación?

Fue el pedagogo de los oprimidos y en su trabajo transmitió la pedagogía de la esperanza. Influyó en las nuevas ideas liberadoras en América Latina y en la teología de la liberación, en las renovaciones pedagógicas europeas y africanas, y su figura es referente constante en la política liberadora y en a educación.
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¿Cómo es la relación que establece entre educación y libertad?

Libertad y educación tienen relación porque el hombre tiene una capacidad que debe usar necesariamente para crearse su plan de vida y su recto uso no lo alcanza sin la educación.
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¿Como debe ser el alumno según Paulo Freire?

¿Cuál es el rol del alumno según Paulo Freire? – El Educando y el Educador Para freire un aspecto sustantivo de su planteamiento pedagógico constituye la solución de la “contradicción” educador – educando, que se genera a partir de la caracterización que él hace de la Educación Bancaria y en la que se presenta a un educador actor, director y protagonista principal del proceso educativo frente a un educando objeto y receptor.

  • No más un educador del educando.
  • No más un educando del educador.
  • Sino, un educador – educando con un educando – educador.

Ello se traduce en que:

  • Nadie educa a nadie.
  • Nadie se educa solo.
  • Los hombres se educan entre sí, mediatizados por el mundo.

El educando, según Freire, es el centro y motor del proceso educativo; es quien le da vida a la labor que realiza el educador, quien sólo orienta o facilita sus aprendizajes a través de una acción conjunta y transformadora. El educando no debe ser ya un ente “domesticado” y “manipulado” sino gestor de su transformación.

Para Freire el educador sólo tiene dos posibles actitudes: transmitir un saber que sirva para mantener el sistema de opresión o promover en el pueblo la adquisición de una conciencia clara de su situación objetiva. Esta concepción origina un educando pasivo, acrítico de la realidad y adaptado al sistema social, que de ninguna manera debe ser el educando de una educación problematizadora y liberadora.

El papel del educador problematizador es el proporcionar, conjuntamente con los educandos, las condiciones para que se dé la superación de las contradicciones del conocimiento y se llegue a la verdad. Tiene derecho a tener sus propias opciones, pero no tiene el derecho de imponer sus opciones a los demás.

Las virtudes del educador para Freire no son precisamente virtudes con las que se nace, no son un regalo que uno recibe sino una forma de ser, de encarar, de comportarse, de comprender; se construyen lentamente a través de la práctica científica y política, en la búsqueda de una sociedad justa. El ser educador no es una cualidad abstracta, sino que se crea con la convivencia humana y la praxis pedagógica.

Entre las virtudes que destaca Freire como características del educador tenemos las siguientes: La Coherencia Coherencia entre el discurso que se habla y que anuncia la opción y, la práctica que debería estar confirmando el discurso. Esta virtud enfatiza la necesidad de disminuir la distancia que existe entre el discurso y la práctica e incluso de que esta última supere al primero.

  1. El ser capaz de lidiar con la tensión entre la palabra y el silencio Entre la palabra del educador y el silencio del educando; entre la palabra de los educandos y el silencio del educador.
  2. Si el docente no trabaja bien esta tensión su palabra puede generar el silencio permanente de los educandos.
  3. Hay que aprender a escuchar al educando y promover que el educando se exprese, hable.

Es necesario que el educador exprese su satisfacción, gusto y respeto por las preguntas de los educandos a fin de promover sus preguntas y no su silencio. El trabajar convenientemente la subjetividad y objetividad La tensión entre la subjetividad y objetividad, entre conciencia y mundo, entre práctica y teoría, entre “ser social” y conciencia.

El vivir la tensión entre el “aquí” y el “ahora” Freire sostiene que es virtud del educador no sólo comprender sino vivir la tensión entre el “aquí” y el “ahora” del educador y el “aquí” y el “ahora” de los educandos;

Porque, en la medida que el educador comprenda esta relación entre su “aquí” y el “aquí” de los educandos es que descubrirá que su “aquí” es el “allá” de los educandos. Teoría y Práctica El vivir intensamente la relación profunda entre la teoría y la práctica, no como una yuxtaposición o superposición sino como una unidad, es otra de las virtudes del educador liberador.
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¿Cuanto más pienso en la práctica educativa Paulo Freire?

Cuanto más pienso en la práctica educativa y reconozco la responsabilidad que ella nos exige, más me convenzo de nuestro deber de luchar para que ella sea realmente respetada.
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¿Qué método pedagógico es el que propone Paulo Freire para enseñar y aprender?

Teorías educativas y pedagógicas – Freire impulsó su propio método de alfabetización, que tuvo influencia en las renovaciones pedagógicas de América Latina, África y Europa durante la segunda mitad del siglo XX y se ha seguido utilizando en la actualidad en muchas sociedades del mundo.

  • Mi visión de la alfabetización va más allá del mero ba, be,bo, bu, porque implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica en la que está el alfabetizado”, indicó Freire en una ocasión.
  • El método Freiriano se opone al sistema unidireccional de educación, que es concebido como un instrumento de opresión, y plantea la generación de un nuevo vínculo entre profesores y alumnos.

De acuerdo con lo expuesto en su libro “Pedagogía del oprimido” (1968), existen dos tipos de educación, la domesticadora y la libertadora, que se contraponen directamente. #PauloFreire100anos || “Como presencia en la historia y en el mundo, lucho esperanzadamente por los sueños, por la utopía, por la esperanza, con miras a una pedagogía crítica.

Y mi lucha no es en vano.” #Hoy, #19S, cumpliría años el pedagogo y filósofo brasileño Paulo Freire pic.twitter.com/vG2TUb04rD — Asamblea Internacional de los Pueblos (@asambleapueblos) September 19, 2021 En la primera, se posiciona al profesor como figura central del proceso de enseñanza, por lo que el docente posee el monopolio del conocimiento y es responsable de imponer el saber al alumno, mientras este adopta una postura pasiva y se limita a memorizar mecanicamente la información suministrada.

La educación libertadora fue la propuesta de Freire a la primera opción, con la intención de destruir la pasividad de estos últimos y estimularlos a transformar su realidad. En este contexto, el dialogo cobra una gran importancia, ya que funciona como instrumento de liberación y construcción de la conciencia crítica de los alumnos.

  1. Nadie educa a nadie, nadie se educa a sí mismo, los hombres se educan entre si con la mediación del mundo”.
  2. A 100 años del nacimiento del Maestro Paulo Freire, su pedagogía popular para la liberación es guía luminosa para que la humanidad supere la dominación del capital.
  3. Pic.twitter.com/525Lk2RvCu — Jorge Arreaza M (@jaarreaza) September 19, 2021 El método de enseñanza de la alfabetización que propone Paulo Freire consiste, inicialmente, en el estudio del contexto, para determinar y registrar el vocabulario utilizado en el medio cultural de los alumnos.

Posteriormente, se seleccionan palabras “generadoras” o “generativas” entre el vocabulario descubierto. Es decir, aquellas que poseen mayor contenido emocional, y que además, son capaces de generar otras. Finalmente, ocurre el proceso real de alfabetización, que para Freire ocurre, inicialmente, en sesiones de motivación (para estimular debates entre ambas partes), el desarrollo de materiales de aprendizaje y la decodificación, en la que los alumnos promueven nuevas combinaciones a partir de las palabras “generadoras”.
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