Como Era La Educacion En La Edad Media?

Como Era La Educacion En La Edad Media
La educación en la Edad Media Hemos comentado en clase que en la Edad Media un altísimo porcentaje de la población era analfabeta. Las personas que sabían leer y escribir eran los clérigos, es decir, los hombres sabios, letrados, con estudios escolásticos, aunque no fuesen religiosos.

La educación en la Edad Media se impartía inicialmente en las escuelas de los monasterios y se centraba exclusivamente en aquellos que iban a formar parte del clero. Lógicamente, los conocimientos que recibían estaban muy vinculados con la Iglesia: aprendían nociones de liturgia, oraciones y la Biblia.

Era una enseñanza fundamentalmente memorística: los alumnos repetían lo que tenían que aprender hasta que lo memorizaban. Muchos de ellos no sabían ni leer ni escribir, aun así aprendían de memoria los conceptos básicos y con ello era suficiente. Los futuros sacerdotes sí debían aprender a escribir y leer en latín, que, como sabemos, era la lengua de cultura y de la liturgia católica.
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¿Cómo era educación en Edad Media?

El plan de estudios consistía en una educación en ‘artes liberales’, que se dividía en el trivium y el quadrivium, de acuerdo con la tradición clásica. El trivium contenía la gramática (latina), retórica y lógica. El quadrivium contenía la aritmética, geometría, astronomía y música.
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¿Cómo era la educación y la pedagogía en la Edad Media?

La educación en la Edad Media buscaba la perfección del individuo a través del espíritu, por lo que todo el aprendizaje giraba en torno a la biblia. Entre los sistemas educativos surgidos en esta época están: la educación monástica, la catedralista o episcopal y derivado a esta surge la universidad.
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¿Cuál era el propósito de la educación en la Edad Media?

La educación en la Edad Media busca la perfección del individuo a través del espíritu, en este periodo todo aprendizaje giraba en torno a la Biblia. El Magisterio de Cristo es la base reveladora de una doctrina.
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¿Cuál era el papel del profesor en la Edad Media?

Grecia – Los antiguos griegos no tenían historia escrita, solo oral. En Esparta se prestaba poca atención al desarrollo de actividades tales como el saber leer y escribir ; toda la preocupación se centraba en las actividades físicas, la intrepidez y las proezas militares.

Ya en el siglo XVII, la capacidad de leer y escribir se habían convertido en una necesidad; escribir y contar seguían siendo unas técnicas subordinadas al comercio, La literatura griega se conservaba en rollos de papiro, para ello era indispensable saber leer y escribir. La preocupación por la educación se cifraba únicamente en los niños del sexo masculino.

No había escuela ni para las mujeres ni para los esclavos, Los atenienses se convirtieron en el primer pueblo que se enfrentó con el proceso de la educación, al que dio nombre de paraideia. Los maestros eran los sofistas, que significa hombre sabio y enseñaban disciplinas muy diversas utilizando el arte de la retórica y la oratoria, buscando mediante la palabra el fin de persuadir y no tenían en cuenta la verdad.
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¿Qué estudiaban principalmente en la Edad Media?

Una de las contribuciones más significativas que tienen estas escuelas fue el aparecimiento del Quadrivium, en el cual se debían de enseñar: Aritmética, música, geometría y astronomía, el Trivium en el cual se enseñaban: gramática, dialéctica y retórica. El Trívium era la elocuencia y el Quadrivium la filosofía.
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¿Quién regía la educación durante la Edad Media?

Cómo era la educación en la Edad Media Como Era La Educacion En La Edad Media Lo primero que debemos tener en cuenta es que en la Edad Media la inmensa mayoría de la población era analfabeta y no sabían leer ni escribir. En esta época la educación está íntimamente ligada a la Iglesia, pues las personas que tenían cultura y sabían leer y escribir eran normalmente los clérigos. Los centros de enseñanza estaban vinculados a la iglesia,
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¿Cómo cambio la educación de la era medieval a la era moderna?

Los centros de enseñanza – Las aulas estaban muy mal preparadas para dedicarse al estudio. No estaban lo bastante acondicionadas y eran muy frías. Los utensilios esenciales eran los abecedarios, los silabarios y las cartillas. El cartapolo se usaba para leer, colgándolo en la pared para una lectura común. Aunque el sistema de enseñanza fue cambiando con el tiempo y con cada escuela, lo que varió muy poco fue el uso de la violencia en las escuelas. Estos castigos llegaron a tal punto que en algunos países se tomaron medidas para intentar detener estos abusos, pero no se logró gran cosa.

  1. Con el paso del tiempo surgieron las escuelas de oficios.
  2. En ellas aprendían los adolescentes un trabajo en concreto.
  3. Esto se hacía tanto en escuelas como en talleres.
  4. Por otro lado, la enseñanza secundaria se aprendía en las escuelas de gramática.
  5. Aquí se daban muchas asignaturas, siendo el latín la más importe.

Las escuelas de la Compañía de Jesús tuvieron tal auge que llegaron a ser de uso exclusivo para la nobleza. Frente a estas surgen las Academias, escuelas para rebajar las deficiencias educativas. En el siglo XVII estas academias se ponen de moda, siendo finalmente homologadas por el estado.
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¿Que saberes se transmiten en la Edad Media?

LA FORMACIN DE LA MAESTRA. UN RECORRIDO HISTRICO A TRAVS DE LA LEGISLACIN EDUCATIVA ESPAOLA (SIGLOS XIII-XIX) Mara Jos Snchez Rodrguez (Universidad de Granada) LA MUJER Y LA EDUCACIN HASTA EL SIGLO XVIII En la Baja Edad Media, adems de los clrigos y monjes, tambin algunas mujeres contaban con una buena educacin.

  • Las oportunidades para la educacin, la administracin y la literatura de que disponan se restringan a aqullas que deseaban abrazar el celibato o de laicas, evidentemente nobles,
  • Saban leer y escribir, pero su objeto era ser la primera maestra en la alfabetizacin de la prole.
  • La educacin intelectual, que recibe la mujer, no es propiamente tal, sino ms bien una profundizacin, sobre la base de diversas autoridades, en ciertos temas relacionados con la religin y la moral.

Se insiste en que esta educacin ser un mero complemento, pues lo realmente fundamental es que la mujer se inicie en el desempeo de ciertas tareas (hilar, labrar, guisar, etc.) que son necesarias para toda ama de casa, pues la mujer ha de prepararse para el futuro, y su futuro ser el de esposa y madre.

En la Edad Media, la ideologa cristiana imbuye las relaciones sociales y polticas, llegndose a confundir el pecado con el delito. Se sacralizan las relaciones sociales y para la mujer, los saberes se mantendrn limitados al universo domstico, los que se adquieren en la casa, junto a la madre, los que mantienen y salvaguardan las casas cristianas.

A las nias se les concede un saber incompleto y enormemente vigilado. El destino de la mujer, de la mayora, consiste en aprender en la casa, en el regazo materno, todo lo que incumbe a la cotidianidad de una madre de familia: la cocina, los cuidados de la casa, el manejo del hilo, las agujas, la lana, los tejidos.

  • En el campo, a estos trabajos de interior hay que agregar el cuidado de las aves, pero, tanto en el campo como en la ciudad, cuando la pareja se moviliza para la misma tarea sea agrcola, comercial o artesanal la pequea se inicia en la actividad familiar.
  • Para algunas, la casa se convierte en el centro de aprendizaje profesional.

El destino femenino, sujeto a la funcin reproductora vital condiciona los recursos que se invierten en la educacin de las nias. stas deben ser madres, y puesto que sern madres, hay que inculcarles, para que transmitan los valores religiosos y morales que fundan el cuerpo social.

  1. La mayora de las mujeres del Renacimiento acababan siendo madres, y la maternidad era su profesin y su identidad.
  2. Si la madre sabe de letras, enseles ella misma a sus hijos pequeuelos, porque en ella tengan, a la vez, madre, ama, maestra, y la amen ms y aprendan ms rpidamente ayudndoles el amor que profesan a la que les ensea; a sus hijas, amen de las letras, las impondr en las tareas propias de su sexo, a saber: labrar lana y lino, tejer, coser, tener el cuidado y la administracin de su casa.

La mujer ideal que trazan los humanistas se centra en la discrecin, en la prudencia. Una mujer callada, recatada, casta, fiel, modelo que se repite inmutable siglo tras siglo. La inferioridad de la mujer respecto al hombre se demuestra a travs de la ciencia, que reafirma la superioridad del varn y la justificable subordinacin de la mujer.

Es la mujer una obra imperfecta de la naturaleza?. Por tanto, ante la desigualdad de inteligencias, se diferencian las funciones masculinas y femeninas, que conllevan el no derecho de la mujer a acceder al saber. Pues aunque hay autores como Vives que defendan la instruccin femenina, la circunscribe, sin embargo, a un espacio bien delimitado: su ndole unisexual, la primaca de los trabajos domsticos sobre la lectura y la escritura.

Por tanto, conclua tanto l como otros intelectuales de la poca que la mujer deba ser educada, pero no mucho, La Biblia, los buenos modales, sencillos principios morales, eran otros tantos componentes indispensables del aprendizaje femenino; la ciencia, la filosofa o la retrica, no.

  • La oracin, la lectura y el trabajo podan contribuir a alejar la pereza, pero no deban tener otro objetivo de mayor trascendencia.
  • Por ello, el aprendizaje de las tareas de costura y de fabricacin de tejidos jugaba un papel importante en su educacin, y no por razones econmicas sino de tipo sociolgico y moral.

Como se ve la cultura no es contemplada como vehculo de enriquecimiento y cambio personal, sino como portadora de estereotipos, roles y dogmas eternos. La mujer es mero vehculo transmisor de la fe catlica y de costumbres adaptativas a la sociedad; prcticamente no existen datos sobre una autntica y slida educacin intelectual.

Una vida de estudio no se compaginaba fcilmente con una vida de entrega a las necesidades de una familia. Por ello, y no deseando estar bajo ningn tipo de autoridad, muchas mujeres hacan voto de castidad y crearon su propio mundo recluido. Libres de las necesidades normales de sus cuerpos, dedicadas al perfeccionamiento de sus mentes, podan superar los impedimentos asociados con la naturaleza femenina; eran casi varones.

All donde se mire all est ella con su infinita presencia: del siglo XVI al XVIII, en la escena domstica, econmica, intelectual, pblica, conflictual e incluso ldica de la sociedad, encontramos a la mujer. Por lo comn, requerida por sus tareas cotidianas,

  • Presencia concreta en la realidad de los das, resulta tambin asombroso descubrir hasta qu punto ocupa el campo de los discursos y de las representaciones el de las fbulas y los sermones, incluso en el mundo cientfico y filosfico.
  • Mucho se habla de ella, incansablemente, a fin de poner el universo en orden,

El discurso no explica la realidad de su presencia; ciego, slo la ve a travs de una imagen, la de la mujer que corre el peligro de volverse peligrosa por sus excesos. Ella, tan necesaria por su funcin esencial de madre. El discurso no la muestra, la inventa, la define a travs de una mirada sabia (por tanto, masculina) que no puede dejar de sustraerla a s misma,

Este texto resume claramente la problemtica que supone para el hombre el nuevo proceso lento de incorporacin y, un tanto, invasin de la mujer a la esfera de lo pblico. Entre el Renacimiento y la Ilustracin, la diferenciacin sexual de las prcticas educativas tiende a seguir el ritmo de su diferenciacin de saberes.

Los saberes fundamentales tanto para hombres como para mujeres se resumen en leer, escribir y contar, pero stos se amplan gracias al desarrollo y la diversificacin de las instituciones escolares. Esta democratizacin relativa, sin embargo, priva a las mujeres de toda emancipacin a travs del saber, pues su saber es incompleto y, como ya hemos dicho, estrechamente vigilado.

  • Pero a pesar de todos los obstculos, los progresos de alfabetizacin femenina que se inicia en el siglo XVII y se contina en el siglo XVIII, dan fe de la puesta en marcha de un proceso irreversible, aunque las voces femeninas necesitarn mucho tiempo para hacerse or.
  • Se har un esfuerzo por la educacin popular emprendido desde el Concilio de Trento con las escuelas gratuitas o de Caridad que aumentan las posibilidades de escolarizacin de las nias.

Pero la generalizacin de estas escuelas de Caridad no se har extensible en Espaa hasta finales del siglo XVIII, se ampliar durante todo el siglo XIX, en principio gracias a la labor educadora de Carlos III con una orden de 1768 donde se obliga a escolarizar a todas las nias.

  • Lo cierto es que tanto los conventos como las escuelas elementales slo ofrecen una experiencia limitada del saber.
  • Nicamente las educaciones familiares bien conducidas de clases altas son capaces de producir mujeres de cultura comparable a la que el colegio suministra a los varones.
  • En las clases de nias, la instruccin religiosa desborda e invade el tiempo necesario a los saberes cotidianos: la escolar aprende a leer en las plegarias y se ejercita en la escritura copiando sentencias piadosas.

Ensear a las nias a leer, luego a escribir y a calcular, en caso de que permanezcan el tiempo suficiente en la escuela es una preocupacin secundaria. La principal utilidad de la lectura est al servicio de la instruccin religiosa. La lectura es un agregado que refuerza el mensaje cristiano que las madres transmiten a su descendencia.

  1. Fuera de este empleo, la lectura se vuelve sospechosa a ojos de los educadores que multiplican sus advertencias sobre el mal uso que puede hacerse de ella.
  2. Durante estos siglos, las mujeres conformaron en todo momento minora de los que se dirigan al pblico por escrito: pero una minora que llama la atencin.

Los gneros abiertos a la expresin femenina se ampliaron con el transcurrir de los siglos, proporcionando un marco de oportunidades siempre crecientes para la reproduccin y transmisin de la voz femenina. En estos siglos en los que se asisti al deterioro del status legal y econmico de las mujeres, a la conversin de las mujeres en vctimas, llevada a cabo por los cazadores de brujas y por los inquisidores, los cerrojos de las puertas, tras las que las mujeres permanecieron mientras que los varones exploraban y conquistaban, tambin oyeron la voz de la protesta.

  1. Los autores masculinos respondieron a la agresin femenina en el campo cultural.
  2. La vieja tradicin de la literatura misgina, que se haba plasmado en un gran conjunto de obras, se perpetu durante el Renacimiento, en el agnico juego de defensa y ataque, ms conocido bajo su denominacin francesa de querelle des femmes,

Los supuestos tradicionales sobre la inferioridad de la naturaleza femenina y, por consiguiente, sobre la necesidad de controlar y subordinar a las mujeres fueron la base de las querelles des femmes, En este debate sobre la vala de las mujeres participaron los eruditos de las cortes durante casi trescientos aos.

  • La educacin era pieza clave en el pensamiento y argumentacin de todas aquellas que, entre los siglos XV y XVII, decidieron defender a las mujeres.
  • Eran tajantes en valorar tanto su propio conocimiento como la educacin que esperaban garantizar a otras,
  • Encomiaban los placeres del estudio y se declaraban partidarias del desarrollo del intelecto femenino adems del masculino.

Despus de la casa, el convento hasta el siglo XVII ofrece, ante todo, a la familia el recurso de un lugar de retiro o de guardera, y de iniciacin a la vida monstica; pero, a partir de este siglo, determinadas rdenes se especializan en la enseanza, y las familias internan a sus hijas slo por un tiempo limitado, pasan por l transitoriamente, con lo que el convento se abre al exterior.

Las congregaciones que reciben alumnas en pensin pero sin preocuparse en ensearles nada. Slo tienen un inters financiero. Las religiosas que ensean por vocacin, que instauran tres clases diferentes, adaptndose la infraestructura a los fines escolares. La clase no se inserta en la vida monstica, sino que constituye el objeto de una verdadera inversin en locales y personas.

LA EDUCACIN DE LA MUJER EN EL SIGLO XVIII Con la Revolucin Industrial, la masiva incorporacin de la mujer al trabajo por la deprimente situacin econmica familiar la hace encontrarse inmersa en un juego de doble moralidad: la necesidad de contribuir a la supervivencia familiar, pero la sociedad recrimina la salida de la guardiana del hogar al trabajo, porque puede caer en los peligros de la prostitucin, adems se considera que su condicin fisiolgica le impedira un desarrollo laboral exitoso.

La frase que mejor define conceptualmente a la mujer de esta poca es madre, esposa y guardiana del hogar, La educacin recibida crea a la mujer educadora; pues, la mujer, desde que nace, es educada para desempear este papel, con lo que se consigue la continuidad del sistema burgus, histrica y socialmente establecido, adems de que cualquier mujer que salga de estos lmites y se convierta en elemento discordante sea tachada por las mismas mujeres que ostentan su misma posicin.

As el sistema asegura su perpetuacin, precisamente a travs de esta funcin de la mujer con unos patrones de comportamiento aprendidos, que le hacen concebir el trabajo como una ms de las obligaciones debidas al hombre, su marido, que la ha legitimado socialmente, no como una proyeccin de su realizacin personal y de sus intereses y ambiciones particulares porque no existen, si no es en relacin a su marido y siempre subordinadas a l.

En este siglo y en el siguiente se pasa de la ideologa dominante basada en la razn de la naturaleza, a otra que se justifica por la utilidad social, el concepto de utilitas. Partiendo de este principio aumenta la preocupacin por ofrecer mayor instruccin a las mujeres para prepararlas para ser fieles esposas y buenas madres; hasta tal fin, ser dirigido no slo el mtodo educativo, sino otras formas de adoctrinamiento y aprendizaje: Al hombre se aplicaba la nocin ilustrada de perfectibilidad y para la mujer se reservaba el objetivo de perfeccionamiento de la especie, soportando la responsabilidad de la salud de las generaciones siguientes.

El siglo XVIII es el siglo de la reflexin pedaggica sobre la educacin de las nias. La Ilustracin cree en la Pedagoga. Se la reviste del poder de modelar un ser social nuevo. Madres de hombres nuevos, son tambin las primeras educadoras, razn por la cual poseen el secreto de una regeneracin duradera.

Aunque aparecen los primeros programas o proyectos de educacin, por supuesto, excluyen los conocimientos abstractos en la educacin de la mujer, pero por lo menos, tienen el mrito de declarar la necesidad del saber femenino. Entre 1768 y 1857 la mujer gan la primera batalla respecto a la formacin e instruccin pero a cambio de una educacin diferente.

El reconocimiento a las mujeres de la necesidad absoluta de saber leer, escribir y contar, aunque sin poner en tela de juicio su funcin social exclusivamente familiar y domstica, abre una brecha para el acceso a una nueva cultura, a nuevos poderes, aunque sean en pro de la utilidad social ya que En vano se procurar perficionar la Educacin de los Nios, si no se piensa eficazmente en reformar la de las Nias.

La casa

El lugar evidente de la educacin para las mujeres, resultado de una deliberada eleccin de familias. Cuando tienen competencia, la disponibilidad y el gusto suficiente, imparten personalmente la enseanza; en caso contrario, recurren a profesionales que van al domicilio.

Cuando tienen hermanos, la hermana aprovecha siempre algo de las clases que se dan a los varones, ya sea que recoja para s misma, ya sea que se las declare formalmente alumnas. Ninguna institucin femenina ofrece mejores oportunidades de aprender que una casa a la que los padres ilustrados llevan maestros escogidos con gran cuidado.

Las mujeres ilustradas de la poca observan decepcionadas como la defensa de los hombres a la necesidad de instruir a las nias es un beneficio de las casas respectivas, no de los intereses de las mismas.

El Convento

La conversin pedaggica del convento se inicia ante el surgimiento de la preocupacin de instruir a las nias. Ya no funciona como autorreclutamiento, comienzan a verse un ir y venir de profesores que acuden desde la ciudad. Pero encuentran un gran obstculo ante los hbitos de los padres, para quienes lo ven como un internado sin preocuparse de la coherencia pedaggica.

La Escuela Elemental

En ese intento de esfuerzo de educacin popular surgen las escuelas gratuitas. Las personas piadosas y de calidad ganadas para la filantropa se preocupan por proporcionar un marco institucional a las nias y nios en general que hay en las calles; en un intento de responder a la obligacin de la accin benfica pblica.

En nombre de ella se les escolariza el tiempo necesario para que aprendan el abecedario, religin y moral y luego se los coloca como aprendices o domsticas. Para las nias del campo, la escuela mixta sigue siendo la nica posibilidad que tienen de aprender algo. Las comunidades rurales ante la imposibilidad financiera de mantenimiento de dos escuelas se pusieron una venda en los ojos sobre la mezcla de sexos.

Para los promotores de las instituciones de caridad, la rentabilidad gobierna la organizacin de las escolaridades. stas se descomponen en dos o tres niveles de aprendizaje condicionados por el dominio de la lectura y la iniciacin a la escritura, cuando tienen lugar.

La brevedad del tiempo que se dedica a la enseanza general, ya sea en beneficio de los trabajos de aguja, de los ejercicios de piedad o de ambas cosas, no permite a las nias sino rozar ciertos saberes que sus hermanos tienen tiempo de aprender. Siempre tienen miedo a ensear demasiado a las nias. Se considera que la escuela elemental ensea a leer, y a escribir posteriormente.

Pero esto no es siempre as: a) Hay maestras que no dominan suficientemente la escritura como para poder ensearla. b) La escritura corresponde a un segundo nivel de escolaridad, que se llega tras dominar la lectura, pero no todas las escolares llegan a esta etapa de instruccin.

c) Las instituciones ponen en prctica pedagogas de la escritura variables segn el supuesto empleo que las nias haran de ella. d) En la mayor parte de las escolares, una vez recibida la iniciacin sucinta a la lectura, escritura y clculo, tendrn que cultivarse fuera de la clase, con lo que olvidarn lo poco aprendido.

e) La brevedad del tiempo que se dedica a esta enseanza en beneficio de los trabajos de aguja, de los ejercicios religiosos. Las maestras tanto laicas como las pertenecientes a congregaciones, tienen orden de invertir toda su autoridad en esta ltima parte del programa.

El proceso de escolarizacin y culturalizacin de las mujeres no sigui una evolucin paralela al de los hombres, sino que se vio entorpecido y postergado por una gran resistencia social fundamentada en las obligaciones domsticas atribuidas a las mujeres. La culturalizacin de stas poda poner en peligro la aceptacin de su papel tradicional.

Por eso slo se le permita la instruccin elemental para as poder cumplir mejor sus funciones de madre y esposa. En este siglo se institucionaliza la enseanza de las mujeres, limitndose el aprendizaje de las tareas domsticas que se les impone como exclusivas de su sexo, no permitindoles el desarrollo intelectual.

A las nias, la Resolucin Real de 21 de junio de 1780 de Carlos III, slo recomienda el aprendizaje de la doctrina cristiana, lectura y escritura, no se les reconoce la conveniencia de ser instruidas en los nmeros y s en las labores propias de su sexo, dirigiendo a quienes tuvieran inclinacin y genio hacia trabajos de aguja que exigan determinadas destrezas (bordados, blondas, encajes,,) y el resto hacia la preparacin de materias primas para las fbricas de hilados y telares (hilazas de camo, algodn,,) pasando tras dichos aprendizajes a las fbricas que existieran en cada Hospicio.

Todo ello sin descuidar su preparacin en las tareas domsticas y virtudes cristianas, con el objetivo de que contrajeran matrimonio, si fuera el caso, con otros oficiales y maestros o bien para prestar servicios como criadas tiles, o ser destinadas como maestras en el establecimiento benfico, de no alcanzar los anteriores propsitos.

Las escuelas patriticas de nias deban estar bajo la supervisin de una socia curadora, que sera la encargada de tramitar las quejas e incidencias de las maestras. Deba haber en cada escuela una maestra y una ayudante bien instruida en sus respectivas labores, El acceso se prevea mediante un examen pblico u oposicin, aunque el criterio era la preferencia para la eleccin se fundar nicamente en la mayor habilidad y, en igualdad de mritos, se dar a las que hayan sido ayudantes.

Pero ante la escasa preparacin que tenan la mayora de las maestras en el arte de leer y escribir, se tena previsto dotar a cada escuela de un maestro de leer y escribir con la obligacin de ensear la doctrina cristiana, nombrado por la Junta y amovible a su voluntad.

El primer proyecto de Escuelas Patriticas fue realizado en 1775 por D. Antonio de la Quadra. Se estableceran en todas las parroquias del distrito de las cinco provincias, Los nios y nias al cargo de las personas convenientes de ambos sexos, es decir, los maestros y maestras recibiran un premio por cada discpulo o discpula que enseasen.

El segundo proyecto fue a comienzos de 1776 por D. Luis de Imbille. Critica la legislacin ya que habindose cuidado siempre atentamente la educacin de los jvenes en las escuelas de primeras letras; la de las nias padece algn abandono, como si sta no importase tanto como aqulla, y no fuesen las mujeres una mitad preciosa del Estado, no pudindose negar que las primeras impresiones que nos comunican en la infancia suelen influir sobre el resto de nuestra vida.

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Denuncia tambin la situacin de las maestras de nias, discriminadas respecto a los maestros de nios, al no haber una regulacin y normativa legal para ser consideradas como tales. Propone que se ensease en estas escuelas adems de la doctrina cristiana, a leer, coser y hacer calcetas, se las instruyese tambin en los hilados, tejidos menores, punto de encajes y bordados, pero siendo dificultoso encontrar maestra que junte todas esas habilidades podra cada una tener una segunda para ensear las que ella no supiese, mediante una ayuda de costa que la franquease la Sociedad.

En este proyecto calcula que el sueldo de cada maestra sera de seis reales diarios, aunque el Reglamento para interesar a las maestras en los progresos de sus discpulas se les concede el importe de la cuarta parte de las cantidades que asciendan los premios mensuales, pues de este modo tienen un inters particular en que las nias se hallen en disposicin de ganar todos los premios ofrecidos.

En Marzo de 1776, Campomanes presenta una memoria sobre las Escuelas Patriticas de hilados, pues ve cmo la dificultad principal estaba en cmo adquirir fondos. Por ello, considera que se establezcan slo cuatro de las siete proyectadas: de lino, para surtir a las gentes pobres, de camo, de lana, que es ocupacin conveniente en la Corte y de algodn.

Para ellas se necesita formar maestros y maestras. Posteriormente presentaran otras memorias como la de 1776 de Jacinto Mara Delgado, la de Almarza y la de Policarpio Senz de Tejada Hermoso, que presenta una innovacin al considerar que conviene que toda maestra sepa leer, escribir y contar; en lo sucesivo se preferirn stas a las que lo ignoren.

Hay ya aqu un inters por tener maestras formadas y por la enseanza de las primeras letras. Estas Escuelas son exclusivas femeninas, de ah que se afirme en su Memorial: Tampoco se ha de consentir en la escuela ningn hombre ni muchacho que quiera aprender estas maniobras, pues slo han de ser recibidas muchachas.

En cuanto a la disciplina de las alumnas deben alabar a Dios a la entrada y a la salida, y saludar y respetar a la maestra. Sobre el tema de la disciplina tratan las instrucciones dadas por la Condesa de Torrepalma a la Directora de las pupilas. Por todas las obligaciones que tiene la maestra ha de gozar de quinientos ducados y casa cada ao; y no solamente la enseanza de las nias, sino tambin llevar cuenta, custodia e inversin, para dar justa salida a todos los gneros y enseres que reciba de la seora cuidadora; que todos han de suministrar por la casa y que todos los productos que se saquen de los trabajos han de ser para ella.

Desde mediados de 1776, fecha de creacin de las primeras escuelas, hasta finales de 1808 que se inicia el declive de la actividad pedaggica de la Matritense, que culminara con el cierre de las escuelas en 1811, cuatro son las escuelas populares que creaba y seis establecimientos de enseanza dedicados a la industria popular.

La labor de las mujeres en estas Escuelas Patriticas sera fundamental, ya que las mujeres aprenderan; y entonces seran ellas mismas las que instruiran a sus hijos y parientes; conoceran por la experiencia su propia utilidad, e infundiran de madres a hijas aquel espritu general de aplicacin a la industria que se desea y no sera necesario que intilmente los hombres se empleen en aquellos ramos de la industria que son ms propios de mujeres y caseros.

En estos momentos de debate y de circunstancias polticas y ambientales, las mujeres, espectadoras de su propio destino, pero conscientes de la injusticia de la que la sociedad les estaba deparando; vivan en un ambiente donde la curiosidad intelectual era distintivo de vida y trampoln para el ascenso social y en donde los matrimonios entre iguales era preceptiva jurdica y social de la poca.

El latn y el griego no eran lenguas vivas pero seguan siendo lenguas sabias que permitan a las minoras cultivadas acceder a las verdaderas fuentes de la cultura. LA FORMACIN DE LA MUJER DECIMONNICA Desde finales del siglo XVIII una de las reivindicaciones ms importantes fue la educacin.

  • Por ello, se trat de desterrar los prejuicios que negaban a las mujeres igual capacidad intelectual que los hombres.
  • A principios del siglo XIX, todava se defiende el principio de que la Razn quiere que cada sexo est en su lugar y all permanezca.
  • Ms tarde, el derecho a la educacin se convirti en el campo de batalla ligada a la reivindicacin del trabajo.

El motivo esgrimido para justificar ese puesto secundario que se otorga al sexo femenino en el mundo del trabajo y con el que se tratan de encubrir las autnticas razones, es el de su falta de preparacin para desempear funciones de mayor responsabilidad.

La puerta semiabierta de la instruccin femenina constitua en el siglo XIX, el nico paso efectivo para que la mujer pudiera acceder a un mercado laboral voluble. La batalla educativa era, pues, una condicin sine qua non para el nuevo ideal femenino que se forjaba en la Europa industrializada. De ah que en Espaa, la lucha por la educacin de la mujer se ver favorecida por ese hecho, ya que como deca Jovellanos: Una nacin que se ilustra puede hacer grandes reformas sin sangre,

Pero la continua obsesin por impedir un acceso a la cultura sin lmites para las mujeres, descansaba en el no reconocimiento de un YO con voz propia, con identidad, con palabra. La relacin educacin-poltica se entenda indiscutible. La mujer no precisaba tanto una gran instruccin como una adecuada educacin, compatible con una slida instruccin elemental, con el aprendizaje de unos rudimentos lectura, escritura, cuentas- y unas materias -Historia, Filosofa, Gramtica, Higiene y Economa Domsticas, labores, etc.- que otorgasen al sexo femenino los resortes necesarios para superar con xito las dificultades cotidianas, para que su personalidad fuese armonizable con la del mundo en progreso que viva.

As planteada y desarrollada, la enseanza femenina consegua cumplir con todos los requisitos de que el liberalismo haba dotado al tema educativo. A la mujer se le reconoca un derecho que tena como ciudadana; quedando salvado el principio de igualdad; se la educaba e instrua a un tiempo; eso s de acuerdo con las exigencias del sexo y de clase.

Y todo ello se consegua sin poner en peligro las estructuras socio-familiares vigentes, con la garanta de haberlas asumido la mujer de forma razonada. Sin embargo, pese a lo limitado de su alcance, el simple hecho de instruir intelectualmente a la mujer pareca revolucionario a muchos, provocando serios recelos y fuerte resistencia a veces.

  • De ah, la cantidad de textos, conferencias y artculos escritos sobre esta cuestin, incluso por las propias mujeres, ante los temores que suscita la educacin femenina.
  • La segunda mitad del siglo trajo una nueva fase al problema pedaggico femenino: 1.- El contenido potencialmente revolucionario de las reivindicaciones perseguidas en las enseanzas intelectuales, acceso a niveles superiores.2.- La activa participacin de las propias beneficiarias en su defensa, impelidas no slo por la fuerza de unas necesidades materiales, sino tambin, por la progresiva toma de conciencia de s mismas, de sus derechos y deberes que los primeros grupos feministas consiguen alentar.

Si bien la educacin permiti a algunas mujeres convertirse en lectoras, asomarse al espacio pblico a travs de la prensa y tomar la voz para hablar en primera persona, sus posibilidades de estudio fueron difciles y siempre excepcionales; sus ttulos universitarios no siempre habilitan para ejercer la profesin.

  • Su trabajo fue considerado desde la economa poltica como una patologa social,
  • Las trabajadoras escapaban al modelo que la sociedad les haba adjudicado.
  • El acceso a ocupaciones profesionales, que exigan una formacin acadmica especfica, supuso un salto cualitativo.
  • No pudiendo frenar este movimiento, trataron de delimitar el alcance y tipo de trabajos apropiados para ese grupo de mujeres.

No es el trabajo, sino la cantidad de la retribucin que ganan con su trabajo lo que se interpone con su ideal eterno sobre la condicin de la mujer. El mayor problema se plante cuando la incorporacin femenina a un trabajo fuera del hogar implicaba acceder a empleos pblicos dependientes del Estado.

  • El desarrollo de la instruccin pblica y el de las comunicaciones fueron los que ms contribuyeron al crecimiento del empleo femenino pblico.
  • Corrientes como socialistas utpicos, marxistas y anarquistas defendieron la educacin femenina, ya que la igualdad educativa ser el medio de que sta intervenga en todas las actividades ciudadanas, de que asuma responsable y decididamente el papel que se le reserva en la lucha por alcanzar ese mundo igualitario y libre.

Pero si buscamos los motivos que impulsaron a los lderes proletarios en la defensa de programas educativos comunes a ambos sexos, que los llevarn a establecer la coeducacin en las escuelas que fundan, encontraremos que una vez ms la razn ltima de la familia, ya que es la primera educadora y la que pasa ms tiempo con los hijos.

  1. La burguesa media se convertir en el motor principal de las reformas al ser tambin la ms beneficiada con ellas.
  2. Una vez generalizado el ideal igualitario en la instruccin de ambos sexos para los niveles primarios, centran sus objetivos en la conquista de los grados medio y superior, hasta entonces vedados.

Slo exista una excepcin, la de los centros destinados a la preparacin de maestras, escal mximo de la enseanza femenina. Se trata del acceso a los restantes estudios, llevadas por las necesidades econmicas. Por ello sern las escuelas profesionales las que primero abran sus puertas al sexo femenino.

Las materias intelectuales de sus programas satisfacen a las alumnas; las asignaturas domsticas, cubren los deberes familiares; los conocimientos especializados, tradicionales bordado- o modernos mecanografa, taquigrafa, idiomas- las capacitan, y en esto se hace especial hincapi para ejercer esa profesin que avale el futuro econmico propio y familiar.

La meta se situaba ahora en la Universidad. La presencia de la mujer en las aulas universitarias era la culminacin victoriosa de su batalla educativa y el triunfo sobre facultades consideradas como patrimonio exclusivo del varn. En definitiva, un proceso emancipador, por ello la resistencia social iba a ser ms frrea.

Primero se les niega hasta la asistencia a las clases ni como ilustracin ni como medio de vida; despus se les permitir ilustrarse pero en modo alguno podr hacer uso remunerado de ese saber al negrsele el grado. Se entenda en Espaa como un factor de desestructuracin de las formas familiares y, en consecuencia, como un problema social.

El centro del debate no era el trabajo de las mujeres, sino las repercusiones del mismo en la familia, en los roles, en la educacin de los hijos y, sobre todo, en las relaciones de poder. Por ello, no fue fcil para las primeras universitarias espaolas establecer la conexin entre estudios realizados y ejercicio profesional.

  • LA FORMACIN DE LA MAESTRA DESDE LA LEGISLACIN EDUCATIVA DECIMONNICA PERODO 1800-1850 La primera Ley en donde aparece reflejada la figura de la mujer y la primera en la que se legisla su enseanza fue la Novsima Recopilacin de Leyes de Espaa de 1805.
  • En las escuelas mugeriles aunque su objetivo principal son las labores de manos y el de formarlas en las buenas costumbres pues han de ser madres de familia, se da un gran avance pues si alguna de las muchachas quisiere aprender leer, tendr igualmente la maestra obligacin de ensearla.

Las maestras slo podan admitir nias y las materias a ensear son acordes para conseguir el virtuosismo femenino, circunscrito al mbito de lo domstico. Los planes de estudio abarcan catecismo, aseo personal y costura como disciplinas bsicas. Sin embargo, tareas ms especializadas como cofias, redecillas,,

  1. Estaban reservadas excepcionalmente para las ms inteligentes o habilidosas.
  2. Las mujeres para ser admitidas como maestras deban presentar un informe de vida y costumbre, examen de doctrina de persona que disponga el Ordinario y licencia de la Justicia.
  3. Los requisitos exigidos a las maestras que ejercieran el magisterio en centros de enseanza eran: matronas honestas e instruidas que cuiden de su educacin, instruyndolas en los principios y obligaciones de la vida civil y cristiana y ensendolas las habilidades propias de su sexo.

Las maestras podan contar con ayudantas que las liberen de parte de las labores menos aprovechadas. El examen para la admisin tanto de maestras como de ayudantas no consta de conocimientos sino su habilidad en las labores. El exmen de labores : se las preguntar el modo de hacer cada labor, el mtodo de ensearla, y presentar algn trabajo de lo que deben ensear, hecho de su mano; y as executado, se preferir siempre la de mejores costumbre en concurso de igual habilidad;,

  • Para asegurar la imparcialidad del proceso se hacan los exmenes delante de otras maestras.
  • En cuanto a los salarios de las maestras estaban a expensas de Arzobispos y Obispos, adems de la Junta de Caridad y las Diputaciones, con los que se prevean que por lo menos cada maestra lograra cincuenta pesos de ayuda de costa anual, adems de lo que le paguen las nias pudientes, al ser imposible dar salario tanto nmero de maestras.

Se legisla como mtodo de enseanza un estilo claro y sencillo en la explicacin de la enseanza. Las Diputaciones de barrio celarn por la eleccin de la maestra y el cumplimiento de sus obligaciones. Cuando deban reprenderla no se har delante de las discpulas, y ser en trminos suaves y discretos.

Slo podrn ausentarse de las escuelas por enfermedad, dejndola a cargo de la ayudanta. Las teoras educativas y polticas de la primera dcada del siglo estn basadas en el principio utilitarista, pues el trabajo domstico gratuito de las mujeres es una pieza clave en el desarrollo de la sociedad capitalista y todos los esfuerzos se dirigen a que se asuma este papel.

Esto es lo que Pilar Ballarn llama utilidad domstica, que se canaliza a travs de la escuela pblica. El sistema educativo liberal entiende que la instruccin de las mujeres debe ser privada y domstica y que su enseanza tiene ms relacin con la educacin que con la instruccin propiamente dicha.

  1. Por ello, la Constitucin de 1812 con su educacin-progreso no alcanz a las mujeres.
  2. El Reglamento General de Instruccin Pblica de 1821 a pesar de su progresismo, no lo trajo para el caso de las mujeres que continan las grandecitas se dedicarn a las labores propias de su sexo por la tarde y ciertas seoras, elegidas del Ayuntamiento, tendrn como misin vigilar las escuelas de nias.

La legislacin liberal en Espaa contribuy muy poco al desarrollo de la escolarizacin de las nias. Su reglamentacin se dejaba para otro momento en la Ley de 1838 como algo menos urgente, aunque s se haca eco y aconsejaba que para aumentar el escaso sueldo de los maestros, que creasen escuelas de prvulos y de nias, dejndolas a cargo de sus mujeres o de sirvientas idneas, ya que para regir dichas escuelas no eran necesarios grandes conocimientos.

  • Es tal la escasa consideracin y atencin que se presta a la enseanza de la mujer que cualquiera que sea digna e idnea puede ser maestra, por ello, no se prev la creacin de Escuelas Normales femeninas y s, por el contrario, masculinas.
  • La aceptacin de la instruccin pblica femenina, intromisin en lo que se consideraba un derecho privado, se aceptaba slo para paliar las diferencias morales de las familias de clase baja y, siempre, sobre el principio de la necesidad de formacin moral.

PERODO 1850-1868 La Ley General de Instruccin Pblica de 9 de septiembre de 1857, conocida como Ley Moyano, trajo la obligatoriedad de la escolarizacin; pero se reitera la formacin educativa femenina basada en las labores, y slo aqullas que continan estudios superiores, se les ensear conocimientos de dibujo pero, claro est, aplicados a las labores y ligeras nociones de higiene domstica, que reemplazarn a aquellas materias ms instructivas impartidas a los nios; por tanto, enseanza elemental obligatoria para todos los espaoles pero bajo modelos de instruccin diferentes.

Pues el objetivo de la educacin no era ser sabia, sino buena y sumisa y los conocimientos intelectuales eran contrapuestos a la feminidad. As pues, no habiendo necesidad econmica que propiciase una mayor instruccin femenina y puesto que ni la industria ni la agricultura se encontraban en un nivel de desarrollo que requirieran la instruccin de la mano de obra, se producir un retardo en las instruccin de las clases trabajadoras ms que un fomento real.

La Ley Moyano supone un gran paso al permitir que se establezcan Escuelas Normales de maestras para mejorar la instruccin de las nias, pero al dejarlo al arbitrio de unas Diputaciones que no se sintieron obligadas, no tuvo la repercusin que deba haberse conseguido.

El Magisterio era una de las ms antiguas salidas profesionales, a stas se dedicaron gran nmero de mujeres aunque sin titulacin alguna. Proliferaron tanto las que establecan colegios particulares a la sombra de su marido, como las que daban clases por su cuenta, bien en su propia casa o en la de sus discpulas.

Ser en 1858 cuando aparezcan los primeros ttulos oficiales de maestra con la creacin de la Escuela Normal Central de Maestras, aunque hay que destacar la escasa cultura que en ellas reciban; pues el programa de enseanza comprendera las materias de la elemental y superior de nias y principios de educacin y mtodos.

Con este artculo se le priva a la mujer de un autntico estudio universitario, basado en la instruccin y el conocimiento cientfico para reducirse a una mera compilacin de escasos conocimientos ceidos a los propios que se daban en las escuelas elementales y superior de nias, que no eran otros que aquellos que contribuan a mejorar su labor domstica.

Los estudios tericos y prcticos duraban dos aos acadmicos. Por tanto, poseer el ttulo de maestra no acredita que se tenga una preparacin cientfica y unos conocimientos generales cuando ni siquiera se obliga a pasar por la Escuela Normal y cursar sus estudios.

Su programa de estudios es el siguiente: – Grado elemental: Lectura y escritura, gramtica y aritmtica, religin, pedagoga y labores. – Grado superior: Nociones de geometra, geografa e historia de Espaa. Los ejercicios de los exmenes de maestras eran escritos, orales y prcticos, pero no se admite la presencia de pblico ms que de las familias de las examinadas.

Se contina con la idea de privacidad de la educacin de la mujer, incluso en una oposicin. El currculum diferenciado entre el maestro y la maestra se hace presente en los contenidos de los ejercicios que aunque se celebraran de la misma forma; sin embargo, para el ttulo del grado elemental se suprimir en el escrito la explicacin del punto de pedagoga; y para el del superior se suprimiran los problemas de lgebra, y no se les exigira que ocuparan ms de medio pliego del papel sellado para la explicacin del punto de pedagoga.

  • El ejercicio prctico consistira en el examen de las labores en la forma que dispona el Tribunal.
  • El tribunal, indulgente en todo lo dems, es implacable cuando se trata de calificar las labores.
  • Y es que en las labores es la mujer la que aprueba o suspende, y ste es el primer tribunal femenino que ejerce su misin en Espaa.

Pesa sobre l toda la responsabilidad, toda la dignidad de su funcin, aunque slo se trate de juzgar la calidad y perfeccin de un zurcido. Se justifica la actividad pblica de las mujeres en la enseanza como extensin de la maternidad, extendindose el papel educativo de la mujer desde el aula domstica al aula pblica, reforzando y trasladando as, al mbito pblico las ideas, con sus distintas implicaciones, de servicio, ayuda, afectividad y atencin a los dems, asociando al magisterio con valores altruistas e inclinacin natural.

Es, por tanto, esa misin de atencin a los otros asignada a las mujeres como algo natural y propio la que se exigira al primer magisterio femenino. En nombre de la utilidad social se invitara a las mujeres a practicar una nueva forma de servir, a extender su maternidad al conjunto social. Esta aparicin de las mujeres en el espacio del aula pblica se asienta sobre la idea que se tena de las profesoras: Madres concienciadas, tratad a cada nio como si fuera vuestro.

Se ha comprobado a lo largo de la historia cmo las mismas funciones asociadas a un trabajo refuerzan su tipificacin sexual. La enseanza posee un componente asistencial y de servicio, de ah que resulte fcil dar por supuesta la definicin de trabajo de mujeres.

  1. As, los defensores de las mujeres como profesoras sostenan que no slo eran ellas las profesoras ideales para las nias y nios pequeos debido a su paciencia y sus aptitudes para la crianza, sino que la enseanza constitua la preparacin ideal para la maternidad.
  2. Y fue este discurso el que permiti la aceptacin general de la incorporacin de las mujeres al mbito pblico confirmando su feminidad, segn Pilar Ballarn.

En el ejercicio de la enseanza primaria, la feminizacin del magisterio no implicaba una ruptura radical con las funciones tradicionalmente asignadas al sexo femenino, consistente en criar y educar a los hijos. El magisterio supona una continuacin de stas, siendo mayor el nmero de nias puestas a su cargo (cambio cuantitativo) en recinto distinto del hogar, y a cambio de un salario inferior al de sus compaeros varones (cambio cualitativo).

  • Las maestras tendrn la misma dotacin que los maestros, es decir, adems de una habitacin decente para s y para su familia, pero el sueldo se reduca a dos tercios del asignado a los maestros.
  • Para Rosa M Capel Martnez, esta diferencia salarial parte de la pervivencia de los conceptos tradicionales sobre sus funciones y en el carcter complementario que se le da a su jornal respecto del obtenido por los varones de la familia.

Para el aprendizaje y perfeccionamiento de las funciones maternales asignadas y orientadas al hogar, nadie mejor que otra mujer la maestra para inculcar tales valores. El acceso progresivo de la mujer al magisterio responde a coordenadas de funcionalidad y utilidad, en un sistema que requiere ineludiblemente de stas para el cumplimiento de ciertas misiones; pero no hasta el punto de que su formacin o su independencia econmica les permita romper con el principio de sometimiento a la autoridad masculina, desde el reconocimiento pleno de su individualidad.

Los requisitos para aspirar a las escuelas pblicas eran tener cumplidos veinte aos y poseer el ttulo. stas se proveeran por oposicin, a excepcin de las plazas de maestros cuya dotacin no llegue a 3000 reales, y las de maestras cuyo sueldo sea menor a 2000, que se haran a travs de un concurso de mritos.

Las escuelas de prvulos vuelven a ser objeto de estudio en esta Ley, pero menospreciando, educativamente hablando, a las mujeres y a las nias al poderse regentar solamente con un certificado de aptitud y moralidad expedido por la Junta local respectiva.

PERODO 1868-1902 En Espaa, el debate sobre la condicin de la mujer se iniciaba en torno a la segunda mitad del siglo XIX con la intensa actividad cultural y reformadora de la escuela krausista y la ILE, animado por intelectuales progresistas como Giner de los Ros, Labra, Torres Campo, Gonzlez Posada, Fernando de Castro y mujeres como Concepcin Arenal que centraron su atencin en la educacin y en la instruccin, como componentes esenciales de su inevitable progreso social.

Frente a ellos hay posiciones contrarias, fuertemente enraizadas en la Literatura catlica antifeminista, y que curiosamente se exacerban en paralelo a las primeras iniciativas de los krausistas, ms radicales y en pro de una elevacin cultural de la mujer.

El modelo de La Perfecta Casada de Fray Luis de Len har eco en estos grupos. El grupo krausista pretende ser un movimiento encaminado a la secularizacin y a la expansin de la cultura. No obstante, las autnticas razones que impulsaron el acceso de la mujer al mundo de la cultura, continuaban siendo razones de utilidad; y la frmula educacin igual a transformacin de la sociedad, segua siendo una prerrogativa masculina.

La mayor instruccin de la mujer influira positivamente en la sociedad, y la beneficiaria inmediata segua siendo la familia. Por su parte, para la corriente revolucionaria, la igualdad educativa predicada y cuya defensa han asumido las organizaciones proletarias no ser el vehculo para que la mujer sea una persona humana provista de los mismos derechos que las dems,

  • Si buscamos los motivos que les llevan a establecer la coeducacin en las escuelas que fundan, encontraremos que la razn ltima no es distinta de la que motiva la actitud contraria.
  • Una vez ms, el puesto de la mujer dentro de la familia nos aparece en primer plano.
  • La educacin de la mujer tiene tres objetivos esenciales: 1.- Ayuda eficaz de su esposo.2.- Educar convenientemente a los hijos no cortndoles sus iniciativas sino potencindoselas, sin ser ciudadana conseguir hacerlo y bueno, enseando al nio desde la infancia la moral socio-individual necesaria.3.- Influir en la sociedad a travs de la religin, las costumbres, la urbanidad, la cultura, o sea, la civilizacin, porque templa y suaviza la rudeza de carcter del hombre.

Este utpico intento de recomposicin del tejido social, junto a otros factores como la resistencia a poner en tela de juicio las instituciones tradicionales como responsables directos de la subordinacin de la mujer; el destino minoritario y elitista de las reformas educacionales; as como la evidente presencia de actitudes catlicas, fueron causas directas de la reduccin del progresismo y del anticonformismo de las acciones en pro de la mujer.

  1. No obstante, la influencia y la trascendencia de discurso institucionista y krausista presenta una novedad en el duro devenir formativo de la mujer.
  2. La elevacin de la cultura pretende habilitar a quienes la reciben, para llegado el caso aplicar su actividad al desempeo de profesiones variadas distintas del magisterio, en funcin de sus peculiaridades aptitudes.
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Los estudios de Comercio, Institutriz, Correos y Telgrafos, Preparatorio a Normales de Magisterio van a formar el abanico, no siempre completo, de posibilidades ofrecidas. Pero los resultados prcticos de una actitud tan favorable a la mejora intelectual y social de la mujer espaola no corrieron ni con mucho parejas a las esperanzas depositadas en ella por sus defensoras; adems, estas iniciativas slo alcanzarn resonancia en sectores muy concretos, escasamente representativas del sentir general.

De hecho, la educacin superior para las chicas fue una dura batalla que dur muchos aos y que no se gan hasta bien entrado el siglo XX. Los que se oponan a la educacin superior para los jvenes utilizaban todos los argumentos tradicionales: esta educacin las debilitara como futuras madres; sus frgiles cuerpos `degeneraran si usaban el cerebro demasiado; las mujeres haban nacido para vivir subordinadas.

Las escuelas secundarias de carcter acadmico fueron la clave para conseguir la admisin en las universidades: las graduadas femeninas de estas escuelas fueron las primeras estudiantes universitarias. El acceso a la educacin superior, pese a ser tan limitado y difcil de lograr, permiti a algunas jvenes de talento no slo entrar en terrenos profesionales previamente masculinos, sino tambin revolucionar sus nuevos campos de estudios.

  • El genio femenino pudo desarrollarse, y las mujeres universitarias pioneras de finales del siglo XIX y principios del XX, reivindicaron nuevos dominios para otras mujeres.
  • El ser intelectual, mujer y acadmica era ya posible, pese a ser todava difcil y sacrificado.
  • Aunque la posibilidad de cursar estudios universitarios permiti que algunas mujeres llegaran a la cima, fue la expansin de la enseanza primaria y secundaria la que afect de manera decisiva en las vidas de las mujeres europeas en general, y las espaolas en particular.

Porque esta expansin no dio slo como resultado un mayor nivel cultural para muchas mujeres y, por tanto, un nmero mayor de posibilidades de ganarse la vida, sino que tambin abri una nueva y respetable profesin para ellas. Si los hijos de una nacin tenan que ser educados, como la conformidad de las mujeres con salarios mucho ms bajos fueron la causa de que estas ltimas predominaran en nmero como maestras de nias y jovencitas.

  1. El magisterio era una de las ms antiguas salidas profesionales; a ste se dedicaron gran nmero de mujeres sin titulacin.
  2. La Ley de Instruccin Primaria del 2 de junio de 1868 no cre ni reorganiz la situacin de las Escuelas Normales para Maestras tras la ley Moyano, tanto es as que afirma dicha ley Hasta tanto que puedan organizarse establecimientos donde se formen Maestras adornadas de todos los conocimientos que exige la educacin cristiana y social de la mujer, podrn obtener el ttulo de Maestras las aspirantes que acrediten buena conducta, edad mayor de 18 aos, haber asistido al mnos dos aos una Escuela congregacin las pruebas de exmen oral, escrito y de labores que el reglamento determine.

An cuando se reconoce el derecho de la mujer a la instruccin, se le sigue educando de acuerdo con las exigencias de su sexo, sin poner en peligro las estructuras socio-familiares vigentes; de ah que las labores sigan siendo parte esencial en su educacin, y que no se pongan los medios a una instruccin adecuada de la mujer como maestra.

  • Mientras el hombre no puede obtener ttulo sin realizar unos estudios previos en una Escuela Normal, la mujer consigue el ttulo, signo de igualdad y de derecho, pero sin una instruccin adecuada y sin estar reglada por un centro especfico de formacin.
  • Esa inferioridad en la instruccin de la mujer lleva consigo una diferenciacin tambin en el sueldo que constituir las dos terceras partes del sueldo y sobresueldo asignado los Maestros.

En lo nico que s se equiparan es en el derecho a que se les conceda habitacin, que se les indemnice por el Municipio, si no se la proporcionase, con la cantidad relativa al coste de los alquileres en cada pueblo. El ingreso en las escuelas se hara por oposicin; en las de primero y segundo ascenso y trmino se harn por riguroso dos turnos en cada provincia: uno por oposicin y otro al concurso.

Estas mismas reglas rigen tambin las Escuelas de nias. En cuanto a la jubilacin tanto por edad a los 65 aos, aunque tambin puede concederlo a los 60 aos si tiene buenos servicios, como por otro tipo de incapacitacin, se contempla que siempre que no haya habido ninguna nota desfavorable en su expediente, y goce de buena reputacin tendr opcin al auxilio que de los fondos de la Caja provincial de la Instruccin primaria les seale la Junta.

Tambin podrn concederse estos auxilios las Maestras con las mismas condiciones. En cada provincia y por la Junta respectiva se llevar un libro donde apareceran los nombres de las Maestras y Maestros. En este registro se harn constar: – La conducta religiosa y moral de los Maestros y Maestras.

  • La puntualidad en el cumplimiento de sus deberes.
  • El estado y movimiento de la matrcula de nios y nias en sus respectivas escuelas.
  • El resultado de los exmenes de cada ao.
  • El nmero de concurrentes a la enseanza de adultos.
  • El juicio o apreciacin que se hubiera formado a consecuencia de la visita de inspeccin.

– El informe ordinario o extraordinario que se hubiera emitido por la Junta local. Las aspirantes al ttulo de Magisterio, para su habilitacin como maestra, debern inscribirse en el registro de la Secretara de las Juntas, presentando los mismos documentos que los maestros, pero para acreditar los requisitos exigidos por la Ley.

Pero el examen se haca a puerta cerrada, realizando los mismos ejercicios que el maestro en su primer da, que son: 1 Cortar probar las plumas.2 Escribir un alfabeto maysculo y otro minsculo en el papel pautado que se determinare.3 Escribir en letra cursiva el prrafo prrafos de un libro clsico que despus de leidos en alta voz dictar pausadamente uno de los jueces.4 La resolucin de uno ms problemas de Aritmtica.5 La explicacin escrita de un punto de Pedagoga, elegido por cada aspirante entre los tres que designe la suerte del programa que se habr al efecto.

En otro da hara el examen de labores; mientras que para los maestros el examen del segundo da consistira en contestar por escrito una pregunta elegida entre tres que se designe por suerte de cada uno de los programas de las asignaturas de la carrera.

  1. Aqu se ve claramente la diferenciacin de la instruccin de la maestra del maestro, en funcin de las enseanzas que posteriormente van a tener que impartir, segn sean nios o nias.
  2. Tales enseanzas vienen determinadas por la funcin social que cada sexo tiene en la sociedad espaola.
  3. En 1869, la Escuela Normal de Maestras se encuentra moribunda cuando se instala all la Escuela de Institutrices, bajo la inspeccin indispensable de doa Ramona Aparicio, con la intencin de elevar el nivel cultural de la mujer espaola y conseguir la dignidad y estimacin del profesorado femenino.

El programa de estudios es ms amplio que el de las maestras. Don Francisco Giner de los Ros dio las clases de Pedagoga y Psicologa en este grado intermedio encaminado a la carrera universitaria. Su finalidad era: dar a las jvenes los elementos indispensables para la cultura intelectual, moral y social propia de la mujer, y preparar a las que han de dedicarse a la enseanza y a la educacin.

  1. Para ingresar en la Escuela bastaba con saber leer y escribir, tener nociones de gramtica castellana y algunas tambin de aritmtica.
  2. Acreditados tales conocimientos ante un tribunal, las alumnas eran instruidas durante 3 cursos en las asignaturas reseadas, de las cuales Msica, Dibujo y Francs, por su utilidad prctica, merecen trato destacado.

El profesorado lo compone profesores universitarios que colaboran de manera gratuita, a los que se unirn con el tiempo antiguas alumnas. La Escuela de Institutrices despert recelos por su carcter aconfesional. Se habla de masonera. Algunas muchachas que lo desean, temen, al mismo tiempo, la instruccin en la forma en que se les ofrece.

El origen fue gracias a la Extensin Universitaria que como accin social y cultural inaugur Fernando de Castro siendo rector de la Universidad de Madrid, mediante las conferencias dominicales, destinadas especialmente a la educacin y cultura de la mujer, contando con la colaboracin de muchos profesores de la Universidad y de otros centros de enseanza.

De esta forma modesta se abri en realidad la Universidad a la mujer. Hablan al pblico femenino de temas como mujer y la legislacin castellana, influencia de la madre sobre la vocacin y profesin de los hijos, etc. La concurrencia era numerossima y el inters queda despierto y se plasma en el Ateneo de Seoras de carcter esencialmente literario.

La Escuela de Institutrices proporcion en Madrid, en 1878 y durante 10 15 aos, la mejor enseanza que poda esperar entonces una joven espaola. En 1879 funcionaban dos cursos: 1.- Comprenda fsica, qumica, psicologa, cosmografa y bellas artes.2.- Comprenda historia natural, literatura espaola, historia universal, moral y deberes morales.

Para obtener el ttulo de la escuela, garanta que apreciaban las familias que utilizaban una maestra privada, haba que conocer, adems, perfectamente el francs. A partir de 1883 hubo una seccin primaria y otra secundaria, en la que solo algunas alumnas prepararon el ttulo de institutriz.

La Institucin dej de funcionar en 1936, aunque an perdura el domicilio social en la calle de San Mateo, junto al Museo Romntico. Lo cierto es que una profesora (en la mayora de los sistemas educativos europeos) una mujer soltera poda lograr una posicin social y una independencia de la que una institutriz careca.

En el siglo XIX hacerse institutriz era el ltimo recurso que tena la mujer de clase privilegiada venida a menos, y las institutrices eran el blanco de la compasin y de desprecio. Obligadas por la pobreza de desempear la funcin de institutriz, la mayora de estas mujeres comprobaron, adems, que toda una vida de trabajo como se terminaba con una vejez en la miseria.

Como profesora, una mujer se converta en una figura pblica aceptada y generalmente respetada. La enseanza le proporcionaba una posicin que dependa de sus propios mritos y no de la benevolencia de la familia que le daba el empleo; aunque a las profesoras se les pagaba poco y tenan que trabajar en condiciones desalentadoras.

La gran compensacin del trabajo era la posibilidad de influir en otros. Si algo destacaba en las Escuelas Normales de Maestras era la escasa cultura que en ellas se reciba. Todava en 1880 no se estudiaban en ella ni Ciencias Naturales, ni Fsica, ni Geometra, ni nociones de Comercio e Industria.

  1. Los exmenes de revlida eran realizados por un tribunal de hombres indulgentes; siendo todava el nico tribunal femenino el que juzgaba las labores, tarea que se consideraba, como ya se ha dicho anteriormente, con ms severidad.
  2. Cuando en 1883, se reform la Escuela Normal, seccin que adquiri cada vez ms importancia, porque las jvenes preferan la profesin de maestra oficial, que ofreca ms independencia que el de maestra privada; la escuela de Institutrices se convirti en la mejor escuela preparatoria para la Escuela Normal.

De ella salieron las futuras profesoras de la propia Escuela Normal, como Mercedes Sard. Los programas, por su tendencia enciclopdica, recuerdan mucho a los de la ILE. Ocup lugar principal la cultura aristocrtica: pintura, modelado, msica. Se insiste tambin en todo lo que interesa al desarrollo fsico de las alumnas, y Ruiz de Quevedo, en 1896, mand imprimir una hojita en la que recalcaba la importancia que tena la participacin de las familias en las actividades de la casa.

  • En 1892 haba otorgado 117 diplomas desde su fundacin, lo que da una idea del trabajo realizado.
  • Este centro prepar para la Escuela Normal elementos que permitieron renovarse.
  • Form tambin algunas de las mujeres ms cultas de Espaa a principios del siglo XX, como M Amelia Goyri, esposa de Menndez Pidal.
  • Sin embargo, no pudo ejercer suficiente influencia para cambiar las condiciones de la educacin femenina en Espaa.

As, para Concepcin Arenal el nivel de la instruccin es muy bajo. Si el saber es tan poco en los hombres, si, por regla general, un ttulo acadmico representa un derecho, no la ciencia, del que lo posee, ya se comprende la cultura que podr tener las mujeres.

  1. En las escuelas de nias (donde las hay), la mayor parte del tiempo se invierte en labores, y slo por excepcin la maestra sabe leer con sentido, escribir con ortografa y lo ms elemental de la aritmtica.
  2. En los colegios a donde asiste la clase ms acomodada y la rica, se da alguna ms extensin a la enseanza, aadiendo un poco de geografa, de historia, de francs, todo muy superficial, y que no constituye nada parecido a instruccin slida;,

La enseanza femenina la que proporcion el mayor nmero de empleos nuevos para mujeres por encima del nivel de clase trabajadora durante los aos anteriores a la primera guerra mundial. En el creciente protagonismo de las mujeres entre el profesorado de primera enseanza, se vislumbran otros factores como son las limitadas posibilidades que tenan de cursar otros estudios, el reducido prestigio social de esta profesin, y el consecuente abandono de este sector por parte de los hombres, en busca de alternativas ms atractivas y reputadas,

  • Adems Michael W.
  • Apple apuntaba el abandono del magisterio por parte de los hombres y la infravaloracin salarial del trabajo femenino, como causas fundamentales en el acceso de las mujeres al mundo de la enseanza femenina.
  • Antonio Pirala escribe una serie de artculos sobre el tema de la mujer dedicada a la enseanza en el Correo de la Moda,

La profesin a la cual se dedica la mujer estudiosa, con preferencia, es la de enseanza en tres de sus aspectos: – Las profesoras de primera educacin – Las ayudantas de colegio – Las que dan lecciones particulares. La directora de un colegio sola ser la propietaria del mismo y, an llevando una vida muy modesta y econmica, tiene resuelto su porvenir; pero el caso de la ayudanta es ms triste.

Despus de haberse impuesto tantas privaciones (porque suelen ser hijas de familias modestas) y de haber trabajado muchos aos para obtener su ttulo, la joven maestra se presenta a una directora de colegio que, admitindola, la tiene bajo una dependencia absoluta, y puede despedirla a fin de ao sin necesidad de decirla el motivo.

Frecuentemente, el primer ao no suele tener ms paga que la casa, mesa y ropa limpia; y despus gana 4,8 10 o ms reales diarios. Al cabo de muchos aos en el desempeo de sus penosas obligaciones, la ayudanta, aparte de su sueldo, a nada puede aspirar; y cuando la edad le obliga a retirarse, lo que no tarda en suceder, porque las ayudantas han de ser jvenes no le queda otro recurso que dedicarse a dar lecciones en las casas, porque no es fcil que haya ahorrado lo suficiente para poner un colegio.

  • La dedicacin de la mujer, sobre todo, si es joven, a dar clases domiciliarias, no deja de parecer moralmente peligroso, por lo que no est muy bien vista en los medios elevados de la sociedad.
  • Sin duda es mucho mejor que una seorita se dedique a coser en el seno de su familia, que a dar lecciones particulares.

Esta era la situacin de la profesora en Espaa, heroica cuando surgen Fernando de Castro y Doa Concepcin Arenal y el grupo afn de los profesores krausistas con Sanz del Ro a la cabeza. Por una Real Orden de 14 de marzo de 1877 se autoriza a la creacin de una Escuela Normal de maestras en Toledo,

Es significativo mostrar el personal que, segn la disposicin tercera, debe tener la Escuela: Una Directora, profesora de labores, de economa domstica y de higiene, con el sueldo de 2.000 pesetas al ao y habitacin decente. Un profesor auxiliar de religin y moral, con375 pesetas de gratificacin al ao. Una conserje portera con 360 pesetas al ao y habitacin en el edificio de la Escuela.

El personal es sintomtico del tipo de enseanza que se daba en las Escuelas Normales de maestras y que nada tiene de instruccin cientfica, sino muy al contrario, la apropiada para su papel como buena esposa y madre, para poder regentar con garantas de xito su hogar.

  1. En la disposicin cuarta se establecen las materias a estudiar en los dos aos que dura, y que responden a ese ideal de mujer como ngel del hogar.
  2. Las materias del grado elemental sern: Catecismo explicado de la doctrina cristiana- Elementos de historia sagrada. Lectura.
  3. Escritura.- Gramtica castellana con ejercicios prcticos.- Aritmtica de los nmeros enteros, decimales y sistema mtrico de pesas y medidas.- Principios de educacin y mtodos de enseanza.- Labores de punto y de costura, corte y confeccin de prendas de uso interior.- Prctica de la enseanza.

Las materias de grado superior sern: Ampliacin de la aritmtica, incluyendo los nmeros proporcionales. Elementos de geografa general y particular de Espaa.- Nociones de geometra y de dibujo lineal aplicados las labores.- Economa domstica.- Higiene.- Composicin gramatical y redaccin de documentos usuales.- Bordados y labores de adorno.- Prctica de la enseanza.

Una Real Orden de 26 de enero de 1880 dispone que en toda Escuela Normal de Maestras haya agregada una escuela prctica superior de nias para la enseanza prctica de las alumnas de Magisterio. Con la Real Orden de 8 de junio de 1881, la enseanza de la Escuela Normal Central de maestras se distribuir en tres aos.

El primero y segundo ao para el estudio de asignaturas propias del grado elemental y el tercero las del superior. La directora se constituye en profesora tambin de alguna asignatura. La escuela de nias, que se halla unida con la denominacin de lancasteriana, seguir sirviendo de prcticas, con la utilizacin del mtodo de enseanza lancasteriano adems de otros procedimientos de las ciencias pedaggicas.

  1. La direccin de estas escuelas de nias estar a cargo de una maestra con dos auxiliares.
  2. Con la Real Orden de 17 de agosto de 1881 se determina las asignaturas que se darn en los tres aos que duran los estudios para conseguir el ttulo de maestra elemental, si se hacen slo los dos primeros, o de maestra superior, si se hace tambin el tercero.

Especial importancia merece el Decreto del 17 de marzo de 1882, que confa casi exclusivamente a las mujeres la enseanza de prvulos, cuestin definida anteriormente por Montesinos y el Decreto de 13 de agosto del mismo ao que reforma el currculum asemejndolo ms en su carcter enciclopdico a la Escuela de Institutrices.

  1. La innovacin, si cabe, ms destacable es la incorporacin del ejercicio fsico.
  2. Los establecimientos de beneficiencia de las Hermanas de la Caridad o de otra corporacin religiosa cuidaran de los nios y nias hasta los cuatro aos, desde cuya edad pasarn a las escuelas desempeadas por maestras y auxiliares.

Para ser maestra o auxiliar se necesita adems de las condiciones establecidas en la ley, un ttulo especial que habilita para esta especialidad, pues ya se estableci la ctedra de Pedagoga segn las teoras de Froebel. Para obtener este ttulo especial segn el artculo 15, se establecera, a partir del prximo ao econmico un curso especial de enseanza en la Escuela Normal Central de maestras.

Ya existe, a partir de este decreto, aunque no est decretado, una tendencia a ir dejando esta enseanza reservada para las mujeres. Este tema se debati en el Congreso Pedaggico de 29 de mayo de 1882. Micaela Ferrer lee una ponencia sobre la enseanza de prvulos. Se trataba de discutir si la enseanza deben darla las mujeres o se deba dejar en manos de los maestros que por entonces la desempeaban.

Se insiste sobre las aptitudes de la mujer para la enseanza de los pequeos, adems de sus cualidades, que se reconocan en la mujer, como modelo de esposas y madres. Se tacha a las maestras de anteponer su instinto maternal a los conocimientos pedaggicos.

  1. En la discusin interviene Francisco Giner a favor del profesorado femenino y se gana la votacin,
  2. Entre los resultados que se consiguieron de este Congreso fueron: a) Se reconoci que las mujeres eran particularmente aptas para ocuparse se los jardines de infancia, pero aadiendo que la coeducacin no deba sobrepasar esa edad sin problemas.

b) Se admitieron algunas aplicaciones del mtodo intuitivo como las lecciones de cosas, los museos escolares y las excursiones. c) Se afirm la necesidad de uniformar la enseanza en las Escuelas Normales masculinas y femeninas. d) El derecho de la mujer a gozar de igual sueldo que los hombres.

E) Se acept ensear en los establecimientos femeninos. f) La urgencia de mejorar la suerte de los maestros, fijando el sueldo mnimo en mil pesetas y sobre la de confiar al Estado el pago de esos sueldos, a fin de permitir a los maestros librarse de la tirana de las juntas locales. Se recoga en este Congreso un debate que posteriormente, tuvo su traduccin legal en el proyecto de Ley de Albareda de 1882, que prevea confiar la educacin de los nios al personal femenino.

La reforma de las Escuelas Normales, a la que el Museo Pedaggico deba contribuir ampliamente, slo fue tmidamente esbozada. Supona necesidades presupuestarias, imposibles de obtener, y, sobre todo, la existencia de un personal formado, muy escaso an. La reorganizacin de las Escuelas Normales no se afirm hasta 1890.

  1. Sin embargo, el Ministerio adopt previamente medidas, completamente nuevas, a favor de la Escuela Normal Central de Maestras.
  2. Por Real Orden de 13 de agosto de 1882 se reorganizan los estudios de esta Escuela, y por Real Orden de 27 de agosto se aprueba el Reglamento para el rgimen de la Escuela Normal Central de maestras.

El programa de estudios fue equiparado al de los maestros, y su duracin, se ampli hasta tres aos. Se cre la segunda ctedra de pedagoga froebeliana, que se confi a J. Sama. Con la Ley de 6 de junio de 1883, Gamazo consigui que se admitiese una remuneracin igual para las maestras y los maestros, como ya se peda en el Congreso Pedaggico de 1882.

El artculo 194 de la ley de instruccin pblica de 1857 dir en los sucesivo: Las maestras tendrn la misma dotacin que se seala los maestros en la escala del art.191. Esto es muy significativo y resume claramente el significado de la victoria conseguida para la mujer, equiparar su trabajo al del hombre tanto en significado y esfuerzo como en remuneracin.

Sin embargo, y desgraciadamente, la continuacin del discurso nos demuestra que no es una victoria completa, pues las ideas tradicionales sobre la vida de la mujer y su importancia social y poltica de la misma no es igualmente considerada que la del hombre, baste para comprobarlo la lectura del mismo: adems, las necesidades de la mujer no son las del hombre; la vida de la mujer es menos cara y sus obligaciones son menores que las que pesan sobre el hombre.

Es soltera? Su sueldo (actual) le basta. Casada? Su marido debe sostener el hogar. El 18 de enero de 1884 el cargo del Ministerio lo ostenta el Marqus de Pidal quien suprimi el ttulo de Jardines de infancia, permaneciendo el de escuelas de prvulos, con lo que trajo consigo la desaparicin de las ctedras de pedagoga froebeliana.

Reorganiz estas escuelas dejndolas a cargo de un primer maestro o maestra y de los auxiliares que se considerasen necesarios, siendo nombrados por la maestra o el maestro. A estas escuelas podan asistir nios de ambos sexos desde los tres a los siete aos.

  1. Y los conocimientos esenciales se reducan a doctrina cristiana, deberes y forma de cortesa, letras y nmeros, ideas claras y sencillas de cosas, canto.
  2. El sueldo de los maestros y maestras nos remite de nuevo a lo prescrito en los artculos 191 y 192 de la Ley de 9 de Septiembre de 1857, segn el art.6 del Real Decreto.

Hay un artculo curioso de este Real Decreto de importante mencin: los maestros varones de prvulos que aspiren las escuelas oficiales de esta clase debern acreditar hallarse casados vivir en compaa de una hermana suya que sepa leer y escribir y que les ha de auxiliar en las tareas de enseanza.

  • Aqu se denota la poca importancia que se da a la preparacin de las auxiliares para estas escuelas, las cuales han perdido en importancia e inters para este Ministerio.
  • Tanto es as que la Junta de Patronato general, a la que perteneca Concepcin Arenal y Juan Ua, creada por Real Decreto de 17 de marzo de 1882 es sustituida por la Junta de seoras que auxilian al Gobierno en los servicios de Beneficencia, con arreglo al Real Decreto de 27 de abril de 1875.

El Real Decreto de 3 de septiembre de 1884, establecer el Plan de estudios de la Escuela Normal Central de Maestras. Los exmenes de revlida del ttulo de maestra de escuela elemental o superior tendrn lugar ante un jurado mixto que estara compuesto por dos vocales nombradas por la Direccin General de Instruccin pblica, de entre las maestras de la Escuela Superior de Madrid y una vocal designada por la Junta Central de Seoras y de dos vocales elegidas por una representacin de las escuelas libres de primera enseanza superior.

Primer grupo: Lengua castellana y gramtica, nociones de literatura, lectura expresiva y caligrafa. Segundo grupo: Religin, Historia sagrada, especialmente del Nuevo Testamento. Tercer grupo: Aritmtica y geometra, historia y geografa en general y en especial de Espaa. Cuarto grupo: Principios de Pedagoga general con aplicacin a las escuelas comunes y para las de prvulos, organizacin y legislacin escolares, Higiene y Economa domstica y rudimentos de ciencias naturales y gimnasia de sal. Dibujo, canto y labores.

Cabe destacar en las materias el hecho de que se incluyan los principios pedaggicos para las escuelas de prvulos, ante la supresin de la ctedra de pedagoga froebeliana. Por lo dems, contina siendo acorde al papel social asignado a la mujer. Tambin en esta Escuela Normal Central se puede obtener, para aquellas maestras que posean el ttulo de maestra superior, el ttulo de institutriz, mediante un examen de dos lenguas vivas y ejercicios prcticos y tericos de materia comercial.

  1. La Real Orden de 9 de septiembre de 1884 aprueba el Reglamento para el rgimen de la Escuela Normal Central de Maestras.
  2. En cada uno de los tres cursos de que consta la carrera, se explican todas las materias de que consta el programa con la extensin que se determine.
  3. Su captulo III lo dedica a los medios auxiliares de enseanza.
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Estos medios sern la Biblioteca, un gabinete de historia natural y fisiologa, otro de fsica y qumica, colecciones para la enseanza del dibujo, la geometra, el arte, la geografa y las labores. Adems un modelo de Museo escolar, cajas y cartones para lecciones de cosas, todo con especial aplicacin las nias,

Esta coletilla nos vuelve a mostrar la diferente enseanza que se da a las nias respecto de la que reciben los nios, Se prevn exmenes para poder ingresar en la Escuela Normal Central de maestras. Los conocimientos que se requieren son realmente bsicos, pues se trata de tener conocimiento del idioma, sabindose expresar por escrito, mediante una redaccin breve, y oralmente, resolver problemas de aritmtica con decimales, lectura de algn texto y conocimientos tericos, por supuesto, de doctrina cristiana, gramtica castellana y aritmtica.

Las alumnas pueden ser oficiales y libres, segn el artculo 45. Pero debern tener autorizacin del padre o de la madre para inscribirse en los cursos de la Escuela Normal. A travs de un Real Decreto de 11 de agosto de 1887 se vuelve a reorganizar las enseanzas de la Escuela Normal Central de Maestras.

En la Exposicin se redacta la finalidad con la que se elabora el Real Decreto para la reorganizacin de esta enseanza. La Escuela Normal Central, pesar de su ttulo y de hallarse, por tanto, cerca del Gobierno, vivi penos y estrechamente durante largos aos, olvidada del espritu pblico, hasta que, avivado el deseo de mejorar la educacin de la mujer, merced muy varios factores y al general desarrollo de la cultura de nuestra patria, lleg la hora de atender aquel centro, ampliar la esfera de su accin y elevar mayor altura el concepto, los fines y los procedimientos de su enseanza.

Por primera vez, parece haber por parte del Gobierno un inters por mejorar la formacin de las maestras a travs de la reorganizacin de su Escuela Normal. Sin embargo, no concibe que se pueda adoptar, por lo menos por el momento, el principio exclusivo de que la mujer slo por mujer debe ser educada,

  • La educacin de sta contina no siendo objeto de su propia educacin, sino que est supeditada al beneficio que sta reporta a la sociedad a travs de la familia, por medio de la educacin de sus hijos, a los que transmite los valores sociales y morales de la misma.
  • Uno de los problemas que llevaba planteada la reorganizacin de la Escuela Normal Central de Maestras era la falta de enlace entre los estrechos lmites que llega entre nosotros la primera enseanza superior, nico requisito exigido para el ingreso en dicha Escuela; y el carcter profesional de sta y de sus estudios.

Es decir, la escasa preparacin con que entran a los cursos del Magisterio; por ello, se plante la necesidad de un curso preparatorio, que consistira en la ampliacin de las asignaturas propias de la primera enseanza superior, y adems Canto, Gimnstica y Francs.

Curso preparatorio Dos cursos para el ttulo elemental Un curso para el ttulo superior Un curso para el ttulo de profesora normal Un curso especial para el de maestra de prvulos.

Se define en este Real Decreto lo que es la Escuela Normal Central de Maestras. un establecimiento de educacin que comprende los estudios necesarios para obtener los ttulos profesionales de maestra de primera enseanza elemental, superior, normal y de prvulos. Las materias de cualquier ttulo a excepcin de prvulos sern las mismas con diferencia de extensin:

Lengua Espaola Lectura expresiva y Caligrafa Religin y Moral Aritmtica y Geometra Historia y Geografa en general y en especial de Espaa Nociones de Fsica, Qumica, Fisiologa e Historia Natural Pedagoga, organizacin y legislaciones escolares, Pedagoga especial aplicada a sordomudos y ciegos. Nociones de Derecho en su aplicacin a los usos comunes de la vida Nociones de Literatura y Bellas Artes Higiene general y Economa Domstica Francs Dibujo Canto Gimnasio de sala Labores Prctica de la enseanza

Como se ve el programa de enseanza es ahora mucho ms amplio y se introducen nuevos materias que antes no haba opcin de aprender, aunque no se haga con la profundidad que lo hacen los maestros. En el curso especial de Prvulos se vuelve a restaurar en la educacin de estos nios los mtodos de Froebel.

La Junta de Profesores se compondr de todos los que figuran en la planta general de la Escuela, bajo la Presidencia de la Directora. La provisin de plazas de profesora de esta Escuela, se hara de entre las maestras que hubiesen obtenido el ttulo de profesoras normales, esto se regir por la Orden de 7 de marzo de 1888.

En las disposiciones transitorias aparece de nuevo la necesidad de publicar un proyecto de ley para igualar el sueldo del profesorado de las Escuelas Normales de maestras a los que disfrutan las de maestros. Siendo ministro de Fomento Jos Canalejas publica un Real Decreto de 2 de noviembre de 1888, estableciendo dos turnos, de concurso uno y otro de oposicin, para el nombramiento de maestros, maestras y auxiliares de las escuelas pblicas superiores, elementales y de prvulos, y subdividiendo el turno de concurso en dos: uno de traslacin y de ascenso el segundo.

Tambin determina la composicin de los tribunales y Jurados de oposicin. En el caso del Tribunal para las escuelas superiores y elementales de nias constar de los mismos jueces que los tribunales de las escuelas de nios, proponiendo los Claustros de las Escuelas Normales del distrito una profesora en vez de profesor, y las Juntas de Instruccin Pblica del distrito una maestra de escuela pblica de ttulo superior.

La Direccin general nombrar en vez de profesor de Escuela Normal o maestro de escuela pblica con ttulo superior una profesora o maestra que rena las mismas condiciones. Para el tribunal de las escuelas de prvulos lo formarn una profesora y un profesor de las Escuelas Normales del distrito, nombrados por el Rector, de entre los que proponga los respectivos Claustros; un profesor o profesora de escuela pblica con ttulo superior o elemental, elegido por el Rector, de entre los que propongan las Juntas de Instruccin Pblico del distrito; un profesor o profesora de escuela de prvulos, nombrado por la Junta de Patronato general de estas escuelas; dos profesores o profesoras de enseanza libre nombrados por la Direccin General de Instruccin Pblica y un inspector de primera enseanza, elegido por la Inspeccin general del ramo.

Los ejercicios escritos sern iguales para maestros y maestras. La nica excepcin es que se aaden a las oposiciones a escuelas de nias el ejercicio de labores, continuando ante las examinadoras una ya comenzada, y contestando a las observaciones que sobre la misma haga el Tribunal. Todos los actos son pblicos.

En cuanto a los ejercicios orales, en el Reglamento se establece la diferenciacin en que para la escuela de nias slo consta Aritmtica y no nociones de lgebra, aparecen nociones de Higiene y Economa Domstica, tema propio de la labor de la mujer, no la Geometra aplicada a la Agrimensura, como en el caso de los maestros; a la maestra slo se le piden nociones de Geografa e Historia; los conocimientos de las ciencias fsicas y naturales, Agricultura o nociones de Industria y Comercio no aparecen, por el contrario, son sustituidos por otros ms prcticos y necesarios para desempear su rol, que sigue estando dentro de la esfera de lo privado, como son elementos de la Geometra aplicados a las labores y corte de prendas.

El ejercicio de labores se celebrar en la Escuela Normal de maestras o en una escuela de nias. Las maestras que forman parte de los tribunales informarn sobre el mrito de las labores de cada opositora. En la Real Orden de 7 de diciembre de 1888 se establece el Reglamento para la ejecucin del Real Decreto de 2 de noviembre de ese ao.

Para mantener la imparcialidad del Tribunal, los los escritos en que se encontrare firma, nombre otra indicacin que tienda revelar quin es su autor, se declarar en el acto nulo, y quedar excluido de la oposicin el que hubiere usado aquel lema. El pago de las atenciones a la instruccin primaria, referidos a personal y material de primera enseanza, no se consigui que se aceptara que pasara a cargo del Estado, con lo cual se publica un Real Decreto de 16 de julio de 1889, donde se modifica el sistema de pago volviendo a pasar al control municipal, a travs de todas las rentas, arbitrios y recursos con que cuenten, incluso los recargos sobre las contribuciones directas, cuya imposicin subsiste obligatoria conforme la ley de 30 de junio de 1883 quedan afectos en primer trmino cubrir dichas atenciones.

Se obliga a las Juntas locales de primera enseanza a la liquidacin general de los haberes adeudados a la instruccin pblica hasta 1 de julio de 1888. Siendo ministro de Fomento, Jos Alvrez de Toledo y Acua, por Real Decreto de 16 de septiembre de 1889 se vuelven a reorganizar los estudios de la Escuela Normal Central de maestras para poner en armona la organizacin de este Centro con las disposiciones ltimamente dictadas, introducir aquellas modificaciones, que con mayor urgencia reclama la opinin pblica, aplicando en todas sus consecuencias el principio de la libertad de enseanza, y derogando el privilegio de que goza con relacin las dems Escuelas de provincias.

Por Real Decreto de 1 de agosto de 1889 se suprimi el curso preparatorio, sustituyndose por el examen previo de las materias. La publicacin del Real Decreto de 2 de noviembre de 1888 se reserv a la mujer el desempeo de las escuelas de prvulos. admite para hacer oposicin stas, las maestras que tengan el ttulo normal, superior elemental, equiparndolas,, las que poseen el ttulo especial de prvulos ya intil a partir de aquella fecha: imponindose, pues, la necesidad de suprimir este curso y colocar las maestras de todos los grados en condiciones de aptitud para el desempeo de estas importantes funciones.

Se da, pues, un paso atrs, en la especializacin de las maestras en los distintos niveles de enseanza. Tampoco se admite el privilegio otorgado a las alumnas de la Escuela Normal Central, reservndole las plazas de directora, profesora y auxiliar a aqullas que cursen sus estudios en esta Escuela. La Ley de 29 de junio de 1890 reconoce al Estado el pago de las obligaciones de la segunda enseanza y de las Escuelas Normales.

Pero el acontecimiento realmente importante y que implic al papel de la mujer y su educacin fue el Congreso Pedaggico Hispano-Portugus-Americano de 1892, celebrado en Madrid. Los aos que separan los dos grandes Congresos Pedaggicos espaoles de fin del siglo XIX son fecundos.

  1. Confirman la impresin de que el Congreso de 1882 despert las conciencias e hizo nacer mucha buena voluntad.
  2. La reunin de 1892 prueba mejor an que se inicia una evolucin y que la mentalidad del cuerpo docente se hace permeable a los problemas de la nueva pedagoga.
  3. Es tambin el fomento de las Artes de Madrid, apoyado por un grupo de profesores de enseanza primaria y secundaria de esta capital, el que tom la iniciativa de esa reunin.

El objetivo era mucho ms basto que el de 1882. El Congreso de 1892 se extendi en el espacio y se esforz en presentar una sntesis de todos los problemas de educacin. Fue, ante todo, una reunin internacional. Quiso ser una reunin de las naciones hermanas, a fin de estrechar lazos de unin y de amor fraternal que las una.

Espaa viva entonces la guerra de Cuba. El presidente de Fomento haba nacido en La Habana. La actualidad y las circunstancias se unan, pues, para hacer que los maestros espaoles dirigieran su mirada a la Amrica Latina. Tambin se invit a Portugal, que fue representada por un grupo de profesores de la Universidad de Coimbra.

Como internacional, el Congreso decidi, estudiar todos los grados de la enseanza: inscribi en su programa el estudio de la enseanza primaria, secundaria y superior, de la enseanza tcnica y de la enseanza femenina. Hay que destacar en el Congreso el incremento de la participacin femenina, con profesiones distintas a las tradicionalmente asignadas a stas, junto con el especfico tratamiento que recibe la cuestin femenina.

  1. Merece singular mencin el concebir a la mujer como inmediata receptora de los bienes de la cultura, en s misma, y no slo en pro de la familia.
  2. Existe pues, un cambio significativo en los presupuestos planteados en este Congreso, de la mano del sector ms progresista, incondicional, a favor de las reivindicaciones femeninas, y abogando por la igualdad de los sexos en todos los mbitos.

Por primera vez se concibe a la mujer como sujeto activo, y no como instrumento educador. La maternidad deja de ser la nica misin de la mujer. De este modo podr influir en el progreso, no slo a travs de la familia, sino directamente, mediante una ptima instruccin que la habilite para satisfacer sus necesidades materiales, y acceder al mercado de trabajo en condiciones de igualdad para con el hombre, y no de dependencia.

En los debates del Congreso, ya no se discute sobre la existencia del derecho a instruccin de la mujer, sino en el modo en que ste debe hacerse efectivo. Y es precisamente en el intento de determinacin del carcter, contenido y grados de la educacin femenina donde la controversia fluye, y las posturas de triplican.

Las conclusiones finales aprobadas por el Congreso ponen de manifiesto la enorme resistencia que la cuestin femenina y su problemtica crea, no slo entre los congresistas, sino entre los mismos colaboradores y miembros de la Institucin Libre de Enseanza.

Ello no es ms que fiel reflejo de una sociedad reacia a todo cambio, y temerosa de que sus cimientos se desmoronen. De este modo, se afirma el deber de dar a la mujer una educacin igual en direccin e intensidad a la del hombre; pero separa nuevamente los lugares de formacin. Se postula la igualdad de derechos de hombres y mujeres de desenvolverse y cultivar, en bien propio y de la especie, todas sus facultades fsicas e intelectuales; pero ordena la limitacin de no facilitar ampliamente a la mujer la cultura necesaria para el desempeo de todas las profesiones.

Los aos posteriores al Congreso no se legisla nada concreto sobre la formacin de la maestra ni ninguna reforma de la Escuela Normal Central de maestras, solamente por un Real Decreto de 9 de diciembre de 1896 se relega al hombre de la enseanza de prvulos, pasando a manos exclusivamente de las maestras.

  1. Con el designio de que la enseanza de prvulos llegase quedar confiada exclusivamente la mujer, facilit el ascenso de los maestros de prvulos y de sus auxiliares, escuelas de otro grado.
  2. Durante el Ministerio de Gamazo tuvo lugar el establecimiento y promocin del rgimen de escuela graduada pblica en las Escuelas prcticas anejas a las Normales, por Real Decreto de 23 de septiembre de 1898, y cuyo reglamento no lleg hasta el 29 de agosto de 1899, siendo ministro de Fomento, el Marqus de Pidal.

El inspirador de ambos textos legales fue Rufino Blanco, regente de la escuela aneja a la Normal Central de Maestros. Para acometer la organizacin de las Escuelas Normales tuvo en cuenta la organizacin de las Escuelas Normales en otros pases y tom como bases fundamentales de la reforma el concepto de ser, su juicio, las Escuelas Normales centros de cultura general y tcnica y no meros establecimientos de enseanza tcnica y la necesidad de entregar la mujer el profesorado de las Escuelas Normales de maestras.

  • Estableca el Decreto dos Escuelas Centrales en Madrid, una de maestros y otra de maestras; en cada distrito universitario una Escuela Normal superior de maestros y otra de maestras y en las dems provincias al menos una Escuela normal elemental.
  • En las escuelas graduadas anejas a las Escuelas Normales se establecera con los auxiliares la rotacin de clases, para que los nios y nias que comenzaran la enseanza con un maestro o maestra pudieran terminarla con el mismo o la misma.

Este Decreto aument la dotacin de las Escuelas Normales de maestras; dividi el ao acadmico en dos cursos breves para estudiar el primer grado de la carrera de Magisterio de instruccin primaria, para facilitar la adquisicin del ttulo del grado elemental a los alumnos o alumnas con escasos recursos econmicos, suprimiendo el anacrnico certificado de aptitud para las escuelas incompletas.

  • Se determin la clasificacin de las Escuelas Normales en centrales, superiores y elementales por Real Decreto de 29 de marzo de 1900.
  • Por Real Decreto de 6 de julio de 1900 se reorganizaron de nuevo las Escuelas Normales.
  • No se trata de una reforma radical y profunda, sino reformas de trascendencia como las simplificaciones de las asignaturas y haciendo los estudios ms sencillos y prcticos; la conversin de los llamados cursillos segn el Real Decreto de 23 de septiembre de 1898, en cursos acadmicos; la divisin del grado normal en dos secciones, de Letras y de Ciencias; la reforma de los exmenes, dando a los estudiantes libres condiciones de seriedad de la que carecan hasta ahora; confiar exclusivamente a los profesores de las Escuelas Normales la direccin de las mismas.

Las enseanzas de los dos cursos acadmicos de las Escuelas Normales elementales son Religin, Pedagoga, Derecho y Legislacin escolar, Lengua castellana, Geografa e Historia, Aritmtica y Geometra, Fsica, Qumica e Historia Natural y Dibujo. A esto hay que aadir en las Escuelas de maestras la enseanza de labores, que aunque nos encontremos en los inicios del siglo XX, en un intento de reformar la enseanza, de constituir una nueva ley de conjunto de toda la instruccin pblica que desde 1857 no se haba publicado, se sigue viendo a la mujer con la misma funcin social y no se retira del programa de estudios una materia que ha sido clave a lo largo de toda la historia legislativa de la educacin de la mujer en Espaa.

  • Las labores constituyen tres lecciones semanales cada curso, tanto en el grado elemental como en el superior.
  • Sern todas aquellas que pueden considerarse como de carcter general (no profesional ni de adorno) y de aplicacin inmediata la vida domstica, como la costura, repaso, corte y hechura de prendas.

Pero no se da con la formacin suficiente para poder constituirse en una profesin, de la que ganarse la vida, sino en formarlas para mejor llevar las tareas de la vida domstica. Con esta formacin preparan a las nias las maestras para su posterior vida en el hogar, como amas de casa.

Por ello, las clases de todas las asignaturas ser de hora y media, exceptuando las labores, que durarn dos horas, por su importancia en la formacin de la mujer en cuanto mujer. Pero habr una sola profesora para las Labores tanto para la enseanza elemental como para la superior, que adems ensear Dibujo.

En los exmenes, el de labores, la ejecucin de las que disponga el tribunal sern preparadas, comenzadas, y siempre que sea posible terminadas, sin que se acepte ninguna labor de fuera, aunque hubiera sido hecha en la misma Escuela. La Escuela Central de maestras se compondr de la Directora, una Profesora de Letras, las Profesoras de que habla el art.14 y la Profesora de Ingls.

Igualmente los Profesores de Religin y Francs del grado superior darn en el Normal las clases que le correspondan. La enseanza del curso normal de la Escuela Central de Maestras estar a cargo del personal que ya lo desempeaba y de los Profesores excedentes de Letras y Ciencias de dicha Escuela. El Real Decreto de 26 de julio de 1900 legisla como nico medio de ingresar a todos los grados del magisterio nacional a travs de la oposicin.

En 1901 se logra aceptar definitivamente el pago de los maestros por parte del Estado, mediante el Real Decreto de 26 de octubre, En su artculo 10 se especifica: los sueldos de los maestros de las escuelas pblicas de Primera enseanza se satisfarn por el Estado.

En cuanto a las Escuelas Normales, se distribuyeron las asignaturas para la enseanza de la carrera de maestra superior, segn el Real Decreto de 21 de septiembre de 1902, siguiendo el Real Decreto de 17 de agosto de 1901, en donde el plan de estudios era similar al de las escuelas elementales, aunque a un nivel ms elevado y con una presencia mayor de la Pedagoga y la Didctica.

Para uno y otro ttulo la alumna tendra que aprobar las revlidas respectivas. La duracin era de dos aos. Se reforman los estudios de las Escuelas Normales con el fin de hacerlos ms cientficos. El Conde de Romanones presentar el 17 de octubre de 1902, publicado el 4 de noviembre, un proyecto de ley de bases para la reorganizacin de la enseanza.

La novedad que presenta es que introduce dentro de los Institutos generales y tcnicos los estudios de Magisterio de primera enseanza, por lo que le suprimira el carcter universitario, para convertirse en un estudio medio. Cabra preguntarse si es que la enseanza primaria no tena el suficiente valor para dejar de considerarla como carrera universitaria, pues el proyecto de ley la define con enseanza general y tcnica.

Como se ve en este recorrido legislativo, la fosilizacin de las instituciones docentes no podr evitarse slo con la publicacin de un nuevo plan de estudios sino con la adopcin de nuevos estilos y tareas. En el siglo XIX se observa un surgimiento de iniciativas, expectativas, de llamadas de renovacin, que atestiguan una gran riqueza vital.

Pero realmente a nivel oficial no se evidencia una gran mejora en la situacin educativa de la formacin de la maestra respecto al maestro, aunque lo que se lleg a hacer, se debe a la Institucin Libre y los organismos, que, directa o indirectamente, acabaron por obligar a una parte de la opinin y a los propios poderes pblicos a descubrir y plantear el problema de la mujer y su formacin como maestra, aunque fuera dentro de su tradicional rol social.

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La Sociedad Matritense Madrid, Editorial Nacional, 1984 – Ornstein, J.
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¿Cómo se divide la educación media?

La educación de nivel medio comprende un ciclo básico o de formación general, de tres años de duración, y un ciclo diversificado o de formación profesional, cuya duración es de dos o tres años, según la carrera elegida.
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¿Que se enseñaba en las universidades de la Edad Media?

El origen medieval de las universidades en Europa La parte central de la enseñanza implicaba el estudio de las artes preparatorias, o artes liberales: El trivium: gramática, retórica y lógica. El quadrivium: aritmética, geometría, música, y astronomía.
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¿Cuáles son los aportes de la Edad Media?

Algunos inventos de esta época fueron el papel, la pólvora, la imprenta y la brújula. Además, un hecho importante fue el nacimiento de las primeras universidades.
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¿Quién enseño el primer profesor?

Jaeger (2010), clásico de la historia del pensamiento, nos lleva en la Paideia: los ideales de la cultura griega, un extraordinario tratado sobre educación, hacia un viaje con los grandes educadores de la Grecia Antigua y a presentarnos a Homero como el primer formador, el primer maestro de la humanidad.
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¿Qué estudiaban principalmente en la Edad Media?

Una de las contribuciones más significativas que tienen estas escuelas fue el aparecimiento del Quadrivium, en el cual se debían de enseñar: Aritmética, música, geometría y astronomía, el Trivium en el cual se enseñaban: gramática, dialéctica y retórica. El Trívium era la elocuencia y el Quadrivium la filosofía.
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