Mantenemos horario habitual los meses verano

Hoy la salida del sol en Barcelona ha tenido lugar a las 06:43, mientras que mañana lo hará a las 07:41. Fruto del adelanto de los relojes de la próxima madrugada para adoptar el horario de verano,  la puesta de sol también se verá alterada de la misma forma, ya que hoy, antes del cambio, ocurrirá a las 19:41 y mañana será a las 20:12 h. 

Aunque se trata de una variación de algo menos de una hora, este desajuste respecto al horario solar tiene consecuencias directas sobre el organismo.

“Comprender lo que realmente significa esta variación es importante para entender el efecto que puede tener sobre nuestra fisiología. Consiste en modificar la hora del lugar donde vivimos a una zona horaria que está situada más al este.

Un fenómeno que aumenta la diferencia entre el horario solar y el reloj social en una hora”, indica Juan Antonio Madrid, catedrático de fisiología de la Universidad de Murcia.

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El cambio horario está pensado para priorizar el ahorro energético y pasa por alto la sincronización del reloj biológico con el entorno.

En España, este fenómeno se acusa aún más, ya que sigue el mismo horario que países situados mucho más al este como Alemania, Italia o Polonia.

Esta circunstancia provoca que a la hora solar que corresponde por la situación geográfica se le suma una hora más en invierno y dos en verano (GMT +1, +2). 

“En general podemos decir que toda alteración que nos aleje del horario solar natural, como ocurre con este cambio de primavera, empeora nuestros ritmos biológicos, incluido el ritmo de sueño”, continúa Madrid.

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El cambio horario afecta al ritmo del sueño y puede provocar dificultades para dormir o para levantarse 

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Tanto la Sociedad Española del Sueño, como los expertos que han asesorado al Govern de Cataluña, como la Sociedad Europea de Ritmos Biológicos recomiendan abandonar el cambio horario y abogan por mantener el horario fijo de invierno. 

No obstante, pese al desajuste, al horario de verano se le puede asociar un beneficio, ya que la hora de luz extra por la tarde favorece el estado de ánimo.

“A corto plazo, durante unos pocos días, resulta perjudicial porque la población se enfrenta a un mini jetlag de una hora.

A medio plazo, beneficia, ya que ayuda a vivir en un horario compatible con la luz solar”, explica Manolis Kogevinas, director científico de Severo Ochoa-ISGlobal.

Aunque para la mayoría de personas el cambio horario supone trastornos menores, algunos se sienten afectados durante muchos días. Los niños, las personas de edad avanzada, e incluso los animales, son quienes más lo acusan. 

“Los efectos son los mismos que un jetlag en un viaje transatlántico, solamente que es un cambio limitado de una hora. Las consecuencias principales son los problemas del sueño afectando, por ejemplo, a la atención y la somnolencia”, comparte Kogevinas. 

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Adelantar el reloj provoca cierto desorden en la sensación de hambre y los horarios de las comidas 

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Además del trastorno del sueño, otras de las quejas más frecuentes entre los afectados a corto plazo se relacionan con el desorden horario de las comidas.

“Nos costará dormirnos a la hora habitual, tendremos más sueño al despertarnos, dormiremos menos tiempo y nuestras cenas tendrán lugar algo más tarde.

Todo esto acentuará los hábitos cronobiológicos poco saludables de los españoles”, expone Madrid.

Lo normal es que la situación se normalice en cuestión de días o semanas. Aunque no todos los sistemas del organismo se adaptan por igual a la nueva hora.

“Se dice que necesitamos un día por cada hora de cambio en un jet lag, pero esto no es verdad. El sistema circadiano es complejo, y hay funciones que se adaptan rápido y otras no.

Es una de las razones por las que en un jet lag de muchas horas podemos sentir malestar gastrointestinal aunque durmamos bien”, explica Kogevinas.

Asimismo, el recorte en las horas de sueño que supone el horario de verano es otro de los aspectos que pueden afectar durante más tiempo.

“Si nos centramos en el ritmo de sueño, este tardará entre dos y diez días en sincronizarse.

Sin embargo, otros ritmos circadianos de gran importancia, como el del cortisol, la melatonina o los metabólicos, pueden tardar hasta un mes en adaptarse completamente al nuevo horario.”, sugiere Madrid.

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Según un estudio realizado por la universidad de Western Australia, los ritmos de la hormona cortisol, que produce cambios fisiológicos asociados al despertar, solo se modificaban dos minutos durante el horario de verano, en lugar de la hora que deberían hacerlo si se adaptasen por completo a la nueva situación. “Del mismo modo, la melatonina, la hormona de la oscuridad, es muy dependiente de los horarios de luz natural; por ello, la puesta de sol retrasada también inducirá una demora en el momento en el que comienza a producirse”, añade el catedrático.

También se ha descrito en la literatura científica que aumentan los accidentes de tráfico y de trabajo, infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares, el riesgo de abortos en madres tras fertilización in vitro y las alteraciones del humor. No obstante, algunos resultados son contradictorios.

“Una posible explicación de los diferentes resultados es que los efectos pueden depender de la latitud o el momento exacto del cambio de hora, ya que sus efectos agudos serán diferentes si se produce antes, durante o después del equinoccio de primavera”, sugiere el cronobiólogo alemán Till Roenneberg en su artículo Daylight Saving Time and Artificial Time Zones.

Existen algunas estrategias que ayudan al cuerpo a no acusar el cambio de forma de forma tan intensa. El doctor Eduard Estivill, especialista en sueño, propone adelantar 15 minutos cada día la hora durante las cuatro jornadas anteriores al cambio oficial.

“Se trata de modificar los horarios progresivamente para que no sea tan brusco el efecto”, dice. Por su parte, Kogevinas indica que la opción más deseable sería cambiar gradualmente el reloj 20 segundos al día de forma centralizada.

​Pero para quienes no hayan puesto en práctica estas recomendaciones previas, pueden minimizar el impacto del cambio al horario de verano de esta noche adelantando algunos hábitos cotidianos. “El objetivo será poder dormir y comer antes de lo que dicta nuestro reloj biológico.

Para adelantar la hora de ir a la cama, la siesta debe reducirse o eliminarse completamente durante unos días”, aconseja Madrid. Asimismo, es importante exponerse a la luz natural de la mañana al despertar y evitar los dispositivos electrónicos al menos dos horas antes de ir a dormir. 

“Dada la importancia del ejercicio físico en la sincronización del reloj biológico, también deberíamos anticipar la hora de hacer ejercicio y la de las comidas”, concluye el catedrático.

El cambio de hora, ¿nos ayuda a ahorrar?

Benjamín Franklin en el año 1784 fue el primero en pensar en el ahorro de luz diurna, el llamado cambio al horario de verano o DST (Daylight Saving Time).

Se despertaba muchas veces a las 6 de la mañana cuando el sol estaba luciendo más de lo habitual, por lo que se dio cuenta de que si todo el mundo se despertara antes, se ahorraría mucho aceite de su lámpara.

Esta es la primera referencia que se tiene con respecto al ahorro con el cambio horario.

A gran escala comenzó a realizarse en la I Guerra Mundial. Alemania fue el primer país en reducir las horas de iluminación artificial en 1916 para ahorrar carbón. Poco a poco, fueron adoptando este cambio diferentes países. En España se empezó a realizar, como Estados Unidos, en 1918.

Aunque no es hasta 1981 cuando se populariza en toda Europa; en 2001 se empieza a aplicar de forma indefinida en todos los países. En España se incorporó al ordenamiento jurídico por Real decreto 236/2002.

El cambio horario se realiza el último fin de semana de marzo para el horario de verano, y el último fin de semana de octubre para el horario de invierno. La razón principal para este cambio es tener más horas de sol por las tardes, de forma que se ahorre electricidad, aunque también veremos amanecer más tarde.

Por el contrario, durante el invierno, amanece más temprano, aprovechando las primeras horas del día en los hogares y, sobre todo en las industrias, pero anochece antes.

El próximo día 27 de marzo tendremos que hacer este cambio. La madrugada del 26 al 27 de marzo adelantaremos el reloj una hora y a las 2:00 serán las 3:00 horas. Hay diversas teorías acerca de este cambio, hay tendencias a favor y en contra. Por un lado, hay estudios que aseguran que suponen un gran ahorro de energía, y otros que defienden lo contrario.

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Teorías sobre el ahorro o no ahorro del cambio horario

Según los expertos a favor del cambio horario, supone un ahorro energético y económico. Desde el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), se aprovechan más las horas de sol, por lo que no se consume energía eléctrica.

El cálculo que han hecho desde IDAE es de unos 6 euros al año.

Visto así, puede parecerte una cantidad ínfima, y ellos lo saben, pero si se multiplican estos 6 euros por los 24 millones de hogares en España, el ahorro asciende a 144 millones de euros en nuestro país.

Sin embargo, los defensores de que no se produzca el cambio horario defienden que 144 millones de euros, o 350 millones si se añade al ahorro de los hogares el de las empresas, es una cantidad pequeña. Esta teoría tiene en cuenta el gasto energético total, que sobrepasa los 20.000 millones de euros, y creen que 350 millones es una cantidad poco representativa.

Hay otras teorías que defienden el cambio horario en función del clima.

Por ejemplo, en California el cambio horario les favorece por su clima templado, que favorece a que la gente esté más tiempo en la calle.

Por tanto, gastan menos energía y electricidad en casa. Pero, si se trata de un lugar frío, la gente está en casa pronto, con la luz y la calefacción encendidas.

Por otro lado, hay hipótesis que afirman que el cambio horario tiene efectos negativos en las personas.

Till Roenneberg, un cronobiólogo de  la Universidad Ludwig-Maximilians de Múnich, realizó un estudio en el que se demuestra que el reloj biológico circaniano de cada persona que se establece por la luz y la oscuridad, nunca se ajusta para obtener esa hora extra de luz en el horario de verano.

Este desajuste, según asegura Roenneberg, disminuye la capacidad productiva de las personas y su calidad de vida.  Según este estudio, hay personas que este cambio les afecta a su estado anímico, y están más susceptibles, más cansados y fatigados.

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¿Cómo podemos ahorrar en electricidad?

El ahorro de energía y electricidad es algo que nos afecta a todos, y todos podemos hacer algo por ello. ¿Cómo podemos reducir este gasto? Siguiendo los siguientes trucos:

Contrata una potencia adecuada a tu consumo. Si no sabes cuál es la potencia que necesitas, usa apps como optimiza recursos.

Utiliza siempre bombillas LED de bajo consumo. Los focos ‘tradicionales’ son más baratos a priori, pero optar por los LED es una apuesta de futuro: una bombilla ‘de toda la vida’ aporta mucho más calor que luz. A largo plazo siempre compensa elegir este tipo de iluminación, por su duración y por la diferencia de consumo.

No enciendas todas las luces para realizar tareas focalizadas, como leer o coser. Ten lámparas con luces indirectas para este tipo de actividades.

Aísla bien tu casa para mantener el calor o el frío.

No abras la nevera durante mucho tiempo, ni la abras y cierres muchas veces. Ten claro lo que vas a coger y cógelo rápido.

Compra electrodomésticos eficientes de bajo consumo y utiliza programas ecológicos. Por supuesto, úsalos a su máxima capacidad.

Mantén la casa a una temperatura adecuada, ni muy fría ni muy caliente: 21 grados está bien.

Utiliza programadores para que los aparatos se encienda o apaguen en función de su uso.

¡Cuidado con el stand by! Para que te hagas una idea, el stand by al año consume lo mismo que el aire acondicionado durante los meses de verano.

Usa la app de Fintonic para monitorizar tus esfuerzos mes a mes y para que te avise si, por ejemplo, te pasan varias veces la factura eléctrica.

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¿Qué pasaría si no cambiásemos la hora y cómo te afectaría según dónde vives?

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Europa Press – Archivo
Europa Press

El cambio de hora que se produce cada año en octubre y marzo siempre trae consigo el debate sobre la conveniencia de realizar esta tarea. Así, es habitual que salgan opiniones a favor y en contra entre los ciudadanos. Una encuesta que realizó la Comisión Europea en 2018 sobre esta cuestión mostró esta disparidad de criterios, aunque arrojó un claro ganador.

Y es que en aquella ocasión fueron mayoría los que se mostraron en contra de mantener el cambio de hora.

En 2019, el Parlamento Europeo respaldó poner fin a esta situación a partir de marzo 2021, con una resolución que permitía a cada país elegir si quería mantener el horario de verano o el de invierno, pero finalmente esta iniciativa no salió adelante.

De esta manera, se ha seguido realizando el cambio de hora y esta madrugada del 26 al 27 de marzo será necesario ajustar los relojes para adaptarlos al horario de verano, por lo que a las 2:00 deberán marcar las 3:00 horas.

La ubicación, factor decisivo

El cambio que se realiza en este mes de marzo tiene como principal objetivo que se produzca un mayor aprovechamiento de la luz natural en las horas de la jornada laboral, ya que el nuevo horario provoca que anochezca más tarde.

Por lo tanto, si no se llevase a cabo esta tarea uno de los efectos que resultarían más evidentes sería que la noche llegaría antes de lo que es habitual en los meses de más calor.

No obstante, el cambio de hora no afecta por igual a todas las provincias españolas, ya que el número de horas diurnas varía en función de la comunidad que se trate.

Este hecho es debido a que la ubicación juega un factor decisivo en este factor, al igual que la fecha en la que nos encontremos. El motivo es la esfericidad de la Tierra y a su inclinación con respecto al Sol.

Así, por ejemplo, anochecerá más tarde en A Coruña que en Barcelona. No obstante, en ambos casos si no se produjese el cambio el anochecer llegaría antes de lo que estamos acostumbrados a partir del mes de marzo.

Algunos expertos apuntan que España debería mantener el horario de invierno debido a que estamos más cerca de la hora solar que nos corresponde según nuestro meridiano, que es el de Greenwich. De esta forma, tendríamos el mismo horario que Portugal o el Reino Unido.

Cambio de hora: ¿deberíamos quedarnos en el horario de verano?

Además, en caso de suprimir el cambio de hora, quedaría por tomar la decisión más polémica: ¿con qué horario nos quedamos?

Según el informe publicado en marzo de 2019 por la citada Comisión para la reforma de la hora oficial: “La opinión de los expertos sobre el cambio de hora estacional no es unánime ni concluyente.

Una parte preferiría mantener el cambio de hora tal y como se viene realizando hasta la fecha, otra optaría por adoptar el horario fijo de invierno atendiendo, principalmente, a criterios de salud y uso de horas de sol y también hay expertos favorables a mantener fijo el horario de verano, teniendo en cuenta un previsible impacto negativo en el sector turístico, que representa en torno a un 12 % de nuestro PIB.”

José Luis Casero, presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (ARHOE) y que formó parte de este comité de expertos, es partidario de mantener el horario actual: “A mí no me gusta hablar de horario de verano y horario de invierno porque, para empezar, no son términos exactos. El primero lo adoptamos en marzo, que no es precisamente verano, y el segundo en octubre, que no es invierno. Además, estos nombres tienen muchas connotaciones, el verano nos recuerda a las vacaciones, el sol… intuitivamente nos gusta mucho más”.

Como nos recuerda el experto, el horario de España no es el del meridiano que nos corresponde (el de Greenwich, UTC+0), ya que en 1940 se adoptó el huso horario +1 para la península e islas Baleares.

El investigador Pere Planesas, en un artículo publicado en el Anuario del Observatorio Astronómico de Madrid, lo explica: “El cambio de hora adoptado en marzo de 1940 merece especial consideración.

Está redactado como un típico adelanto de la hora oficial de verano, señalando que ‘oportunamente se señalará la fecha en que haya que restablecerse la hora normal’. Tal restablecimiento no tuvo lugar en otoño, como era habitual, ni ha tenido lugar desde entonces hasta la actualidad.

En la práctica, supuso un cambio permanente de la hora oficial de España adoptando, sin decirlo y, posiblemente, sin planearlo, la del huso horario +1 para la península y las islas Baleares y la del huso horario 0 para las islas Canarias”.

Como resultado, en la península y Baleares tenemos el horario UTC+1 entre octubre y marzo, y el UTC+2 el resto del año.

“La mayoría de expertos de los ámbitos de salud y sociales – sanitarios, profesores, cronobiólogos…- nos decantamos por el horario UTC+1 (mal llamado horario de invierno)”, nos explica Casero.

“Si cogemos un mapa de luz y oscuridad a lo largo del año en nuestro país lo vemos claro: en caso de quedarnos con el UTC+2 habría en torno a cuatro meses (de noviembre a febrero) en los que en algunas zonas del país amanecería entre las 9 o incluso las 10 de la mañana.

A nivel fisiológico sabemos que el cuerpo humano necesita al menos una hora de luz para empezar a ser productivo, así que estamos hablando de miles de trabajadores y de alumnos que se irán de noche a la oficina o al colegio y que aún no habrán, en cierto modo, despertado”.

Horarios más razonables

Por otro lado, sabemos que España es uno de los países europeos con horarios más tardíos y en los que se duerme menos.

Con el horario de verano, por ejemplo, muchos padres que quieren que sus hijos descansen las horas suficientes tienen verdaderos problemas para conseguir acostar a sus hijos, pues estos se niegan a hacerlo si es de día.

Es difícil cenar pronto cuando a las diez de la noche hay luz natural, las actividades de ocio inevitablemente se alargan y, en definitiva, este horario favorece que los españoles, niños y adultos, nos vayamos a dormir más tarde que nuestros vecinos europeos.

“Mucha gente dice que prefiere el horario de verano porque así sale a las 7 de trabajar y puede hacer deporte o tomarse algo en una terraza con luz natural”, reflexiona Casero. “Pero es que el problema de fondo no es la luz que hay a las 7, sino que tú salgas de trabajar a esa hora.

Ese es precisamente uno de los objetivos de ARHOE: conseguir la armonización de nuestra vida laboral y personal, y eso pasa entre otras cosas por tener unos horarios de trabajo más razonables. Y, por otro lado, hay que tener en cuenta la meteorología propia de cada época: aunque mantengamos el horario UTC+2, en invierno hace frío.

Sí, puede ser de día a las 7 de la tarde, pero tomarse esa ansiada cerveza en una terraza de día no tiene nada que ver con hacerlo en verano.

Al final lo que nos condiciona más es el clima propio de cada estación, que es el que es y no se puede cambiar, al igual que no puedes cambiar el número de horas de luz natural que tienes en invierno y el número que tienes en verano, en eso da igual el huso horario”, concluye el experto.

El encendido debate en torno al cambio de hora no está, ni mucho menos, cerca de finalizar. En todo caso, parece que de momento vamos a continuar igual y este fin de semana, nos guste más o menos, volveremos a adelantar una hora nuestros relojes.

La mayoría de los españoles quiere permanecer en el horario de verano, pero los expertos aconsejan el de invierno: mitos, preguntas y respuestas sobre el cambio de hora

Durante la noche del sábado 26 al domingo 27 de marzo, cuando el reloj marque las 02.00 horas, serán las 03.00. La gran mayoría de españoles dormirá menos —excepto quienes trabajen de noche—, las tardes durarán más, y en algunos puntos de España, como Galicia, el sol no saldrá hasta las 08.30 horas.

Con cada cambio de hora siempre surge el mismo debate. ¿Deberíamos dejar de cambiar la hora dos veces al año? ¿Tendríamos que quedarnos con el mismo huso horario que Portugal o Reino Unido? ¿Qué sería mejor para el caso de los españoles, acostumbrados a almorzar y cenar tan tarde en comparación con nuestros vecinos europeos?

Ángel Serra lo tiene claro. Es dueño de un bar en Sevilla y prefiere suprimir el cambio de hora y dejar siempre el horario de verano porque así tendría “más horas de sol por la tarde y la gente tendría más tiempo para tomarse algo”. 

Jose Antonio Rodríguez trabaja en una auditoría y le es indiferente. En invierno le apetece estar más en casa y solo quiere que los días duren más en verano, cuando pasa más tiempo fuera, así que no le importaría mantener el cambio de hora. 

Horario de verano en España: ¿qué día se cambia la hora en 2022?

Para Cris Luque, organizadora de eventos y protocolo, la decisión es más compleja. “El cambio de hora se hace en toda Europa, pero en realidad España tiene un huso horario que no le pertenece. Realmente debería tener la que le pertenece, que es la de invierno […] Aunque yo tengo claro que el horario de invierno me deprime”, confiesa. 

  • En cualquier caso, aunque este debate cuenta con diferentes aristas, hay una postura que claramente prevalece frente a las demás: el 65% de los españoles prefiere el horario de verano, o al menos así lo refleja el último barómetro realizado por el CIS en el que se preguntó por esta cuestión. 
  • La encuesta a nivel europeo, realizada por la Comisión Europea a 4,6 millones de ciudadanos, ahonda todavía más en esta mayoría: el 56% de los ciudadanos de países miembros de la Unión Europea prefieren un horario de verano de manera permanente, y hasta el 84% de los europeos están a favor de la supresión del cambio de hora bianual.

Pero, ¿existe este consenso entre los expertos? Business Insider España ha preguntado a algunos de ellos para conocer su opinión sobre qué horario sería más conveniente para la calidad de vida, la conciliación y el ahorro energético. 

¿Afecta realmente a la salud el cambio de hora?

  1. El horario ayuda a mantener una vida ordenada y regular, lo cual es bueno para el sueño, según explica a Business Insider España la neuróloga Celia Garcia-Malo, subdirectora del Instituto de Investigaciones del Sueño (IIS).

  2. En este sentido, es importante tener en cuenta que con el cambio de hora “se produce un pequeño desajuste” en los horarios, produciéndose síntomas leves derivados del mismo que pueden derivar en un trastorno del sueño, como sostiene la neuróloga.

     

  3. Este cambio, “aunque sea sólo de una hora, altera la maquinaria molecular del reloj interno”, el cual tardará unos días en resincronizar, como explica el médico especialista en neurofisiología y medicina del sueño, Javier Albares.

“La luz tiene un papel diferente sobre el reloj interno si se recibe por la mañana o por la noche.

De una manera general, la luz por la mañana avanza el reloj interno [lo activa], mientras que la exposición a la luz por la noche retrasa sueño”, explica Albares, que subraya la importancia para el estado de ánimo y para el sueño tener luz natural desde el momento en el que nos levantamos. 

El día que Franco cambió la hora en España (y el horario se desfasó para siempre)

Ambos profesionales creen que la mejor opción sería mantener un horario permanente de invierno, pues de esta forma amanecería antes, lo que permitiría tener más horas de oscuridad antes de ir a dormir. 

“Es el [horario] que asegura una mayor exposición a la luz solar durante la franja horaria laboral y escolar, especialmente en las primeras horas del día. De esta forma podríamos evitar los trastornos del sueño derivados del propio cambio de hora, con el desajuste que puede afectar a nuestro sueño”, ha detallado García-Malo. 

Con un horario permanente de invierno, la novedad sería que, durante 4 meses al año, estaría amaneciendo antes de las 6 de la mañana en la costa catalana y Baleares. Además, en los meses más cálidos se haría de noche a las 20.00 horas, en lugar de a las 21.00 horas.

Pero, ¿de verdad vamos a cambiar nuestras costumbres?

Los expertos señalan que un cambio en el reloj podría reducir las jornadas laborales y dotaría a los ciudadanos de una mejor calidad de vida, gracias a que tendrían una rutina “más europea”. 

La Asociación para la Racionalización de Horarios (ARHOE) sostiene que “unos horarios más racionales y acompasados con los del resto de países de Europa” nos harán dormir mejor, ser más productivos y compaginar vida familiar, personal y laboral. 

“Los horarios laborares están totalmente descoordinados con los horarios de colegios y guarderías, somos el único país que tiene pausas de más de dos horas al mediodía para comer, es habitual cenar a partir de las 21.30 horas, mientras a esa hora los comercios aún están abiertos y el prime time de la televisión aún no ha comenzado”, explican desde la ARHOE.

Aunque para que un cambio de hora lleve consigo cambios significativos en las costumbres de los españoles, es necesario que administraciones, partidos políticos, sindicatos y organizaciones empresariales se sensibilicen con la conciliación y no le pongan la zancadilla, como apunta la organización.

¿Y de verdad se ahorra energía con el cambio de hora?

Uno de los argumentos que más se repiten cuando se habla de la utilidad del cambio de hora es el ahorro energético. Algo que tenía sentido a mediados del siglo XX, cuando la sociedad tenía hábitos de vida que podían afectar en mayor medida al consumo energético.

  • En la actualidad, sin embargo, se ha de tener en cuenta que las jornadas de trabajo han cambiado y que el teletrabajo se ha ido extendiendo, lo que hace que las rutinas de la ciudadanía no coincidan tanto como antes en el mismo espacio-tiempo, tal y como ha explicado a Business Insider España el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).
  • El cambio de hora va a modificar los tramos de la factura de la luz: así puede encarecerse el recibo
  • Asimismo, el informe actualizado sobre el ahorro energético del cambio de hora en España publicado por el organismo no ha tenido una actualización desde 2015, aunque en su momento estimó que el ahorro tan solo supondría un 5%, unos 300 millones de euros en todo el país. 
  • Y además, las nuevas exigencias de eficiencia energética en iluminación, en los sistemas de climatización y en los propios edificios, así como la progresiva introducción del autoconsumo, alteran significativamente los análisis que originalmente se utilizaban para calcular estos datos, según explica el IDAE. 
  • En el actual contexto, existen mecanismos más relevantes que el cambio horario a la hora de lograr ahorros energéticos: la sustitución de luces y aparatos por alternativas más eficientes, asegurar que la potencia y la tarifa eléctrica contratada es la adecuada para nuestras necesidades, así como seguir pautas de ahorro en casa y la empresa.

Aún tendremos que esperar para que se adopte un cambio

Aunque la mayor parte de la sociedad y de los expertos difieren en si sería necesario establecer de forma permanente el horario de verano o el horario de invierno, existe un gran consenso sobre la necesidad de suprimir el cambio de hora. 

De hecho, el cambio horario ha sido objeto de debate en toda la Unión Europea. La Comisión Europea llevó a cabo en 2018 una consulta pública en la que más del 80% de los 4,6 millones de ciudadanos que participaron se mostraron a favor de acabar con los cambios de hora. La encuesta llevó a esta institución a proponer finalizar esta práctica, poniendo como fecha límite marzo de 2019.

En marzo de 2019, el Parlamento Europeo respaldó la propuesta, que prolongaba el plazo de implantación: dos años más, hasta 2021. Pero la falta de consenso entre los estados y las evaluaciones de impacto en la sociedad han retrasado la posible anulación del cambio horario.

Parece que aún habrá que esperar para ver un cambio en este sentido, ya que incluso el Gobierno de España ha aprobado recientemente un Real Decreto con el calendario previsto para los cambios horarios hasta el 2026.

Mientras llega el día en el que se suprima el cambio de horario, los expertos recomiendan algunas pautas para aliviar los efectos negativos del mismo. Por ejemplo, tomar el sol, hacer ejercicio y socializar pueden ser buenas opciones para reducir ese jetlag.

Datos sorprendentes sobre el horario de verano

Alemania implementó el horario de verano en 1916 para ahorrar combustible en la Primera Guerra Mundial. Estados Unidos siguió la práctica en 1918, pero el horario de verano no se estandarizó en todo el país hasta la aprobación de la Ley de la Hora Uniforme en 1966, que otorga al Gobierno federal autoridad sobre el cambio de horario.

5. No es un fenómeno mundial (ni tampoco nacional)

Unos 70 países tienen el horario de verano, implementado a escala nacional o en ciertas regiones. La mayoría de los países africanos y asiáticos, como India, China y Japón, omiten el cambio de reloj por completo.

Tampoco lo practican todos los estados de Estados Unidos. Hawái y Arizona están en horario estándar permanente, al igual que Guam, Samoa Americana, Puerto Rico y las Islas Vírgenes Estadounidenses.

6. El período de tiempo era diferente

En Estados Unidos, el horario de verano comienza el segundo domingo de marzo y termina el primer domingo de noviembre. Pero ese no siempre fue el caso, dice Geiger. Antes de la Ley de Política Energética del 2005, que entró en vigor en el 2007, se usaba el cambio de horario desde principios de abril hasta finales de octubre.

7. Tiene un impacto en tu salud

Perder una hora de sueño cada mes de marzo puede afectar gravemente a tu bienestar. El cambio de horario se ha relacionado con un aumento en los ataques cardíacos, derrames cerebrales, muertes de tránsito y lesiones en el lugar de trabajo, y algunos expertos del sueño (en inglés) han solicitado que se termine esta práctica de adelantar los relojes.

8. Varios estados quieren parar el cambio de horario

En los últimos años, 19 estados han promulgado legislación o han aprobado resoluciones para mantener el horario de verano todo el año, pero implementar este cambio requeriría una actualización de la ley federal.

Según la Ley de la Hora Uniforme, los estados pueden implementar el cambio de horario como se practica en la actualidad o permanecer en el horario habitual todo el año, lo que significa que no hay un camino fácil para los que prefieren adelantar los relojes permanentemente.

Sarah Elizabeth Adler se unió a aarp.org como redactora en el 2018. Sus artículos sobre ciencia, arte y cultura se han publicado en The Atlantic —donde laboró como redactora—, en la revista California y en muchos otros medios.

Cambio de hora: ¿Cuándo se dejará de adelantar o retrasar el reloj para adaptarlo a los horarios de verano e invierno?

AP. ARCHIVO

Este fin de semana, se adelantará un año más las manecillas del reloj de modo que a las 02.00 de la madrugada serán las 03.00 cumpliendo con una práctica que en España se lleva a cabo de manera continuada desde principios de los años 70, coincidiendo con la primera crisis del petróleo.

La adaptación al horario de verano se realiza siempre el último domingo de marzo, mientras que al horario de invierno -cuando el reloj se retrasa una hora- se efectúa el último domingo de octubre, como marca
la directiva comunitaria 2000/84/CE.

Según argumentó la Comisión Europa en 1999, la razón principal es el ahorro energético ya que se aprovecha durante más tiempo las horas de luz durante los horarios más habituales de trabajo y se reduce así el consumo eléctrico al encender las luces menos horas en las empresas.

Sin embargo, esta supuesta economía energética es ahora bastante menor que la que motivó esta práctica en sus inicios. En este sentido, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) afirma que «no existen datos actualizados para demostrar un ahorro».

En España, más allá de las estimaciones de una disminución de gasto en iluminación de 300 millones de euros realizadas por el IDAE en 2015, no existen informes recientes, ya que las nuevas exigencias de eficiencia energética en el alumbrado, en los sistemas de climatización y en los propios edificios han alterado significativamente los análisis que antes se utilizaban para calcular estos ahorros.

Desde el IDAE advierten de que el porcentaje de ahorro puede ser «poco significativo», apenas de unos seis euros al año en la factura energética por hogar, y depende de factores como la climatología o el lugar geográfico, pudiendo hacer que se ahorre energía con el cambio horario en unas regiones determinadas y se consuma más en otras, y además esto varíe de un año a otro si la climatología ha cambiado.

Un ahorro «poco significativo» que quizás no compensa los trastornos que provoca el cambio de hora en las personas, principalmente en las rutinas de sueño, con consecuencias similares al llamado 'jet lag'.

En 2018, la UE decidió realizar una consulta ciudadana para conocer lo que los europeos pensaban sobre el cambio horario y los resultados fueron abrumadores.

El 84% de los 4,6 millones de participantes se mostraron a favor de acabar con esta práctica.

Ofrecieron su opinión ciudadanos de los 28 estados miembros y, en concreto, los españoles fueron los más contundentes ya que el 93% se posición a favor de terminar con estos movimientos del reloj.

Ante estos resultados, el entonces presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, pidió a los países miembros de la UE que estudiaran la posibilidad de dar fin a los cambios horarios y decidieran cuál adoptar, si el de verano o el de invierno.

La fecha que se fijó en aquel momento para tomar una decisión fue abril de 2019.

Posteriormente, el tiempo se echó encima y la explosión de la pandemia del Covid-19 tampoco ayudó, por lo que se aplazó esta fecha para abril de 2021.

¿Están obligados los estados miembros?

El Parlamento Europeo pidió poner fin al cambio de hora a partir de 2021 y permitir a cada país elegir si quería mantener el horario de verano o el de invierno.

No obstante, como explicó en su momento José Canseco, miembro de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios, ningún país europeo está obligado a dejar de hacer el cambio horario, sino que deja de estar obligado a tener que hacerlo.

En España, un comité de expertos es el que se está encargando de analizar qué horario es más conveniente para el país durante todo el año,
si el horario de verano (+2 GMT) o el de invierno (+1 GMT).

La ministra portavoz Isabel Celaá ya avanzó que
los expertos prefieren el horario de invierno, más acorde con la situación geográfica y las horas de sol.

Según el experto José Canseco, partidario también de que España cambie de huso al GMT, el que tiene actualmente el archipiélago canario, acorde con el de Portugal o Reino Unido, con el «desfase» de dos horas «no amanecería en los meses de verano hasta casi las 10 de la mañana».

Una idea contraria a la que tienen l
os españoles que, según el CIS, prefieren de manera mayoritaria el horario de verano.

No obstante, al menos este domingo 27 de marzo de madrugada habrá que adelantar de nuevo los relojes, y
aún habrá que esperar hasta abril de este año para ver qué pasará en un futuro.

Unión Europea (UE), Comisión Europea

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