Diferencias homicidio y asesinato

Según dispone el código penal (artículo 138 y siguientes), comete el delito de homicidio aquella persona que mate a otra.

Diferencias homicidio y asesinato

Contents

¿Qué penas pueden imponerse a la persona que comete un homicidio?

La pena es de prisión; de 10 a 15 años. La pena puede ser incluso superior si se dan algunos requisitos.

¿Cuál es la diferencia entre el homicidio y el asesinato?

Se considera asesinato siempre que el homicidio se hubiese cometido concurriendo alguna de las siguientes causas (con una de ellas, sería suficiente para considerar asesinato):

  • Alevosía: el delito se comete empleando un medio para que la víctima no tenga oportunidad de defenderse.
  • Precio, recompensa o promesa: matar a otro por dinero o para recibir alguna recompensa a cambio.
  • Ensañamiento: aumentar deliberadamente el sufrimiento de la víctima.
  • Cuando el homicidio se comete para facilitar la comisión de otro delito o para evitar que se descubra.

¿Qué penas pueden imponerse a la persona que comete un asesinato?

La pena es de prisión; de 15 a 25 años. La pena puede ser incluso superior (hasta la prisión permanente revisable) si se dan algunos requisitos.

¿Qué es el homicidio imprudente?

En estos casos no existe intención de matar, sino que la muerte se produce por un acto imprudente.

Matar a otra persona por “imprudencia grave”. En estos casos la pena de prisión oscila entre 1 y 4 años.

También esta penado matar a otra persona por “imprudencia menos grave”. En estos casos la pena de prisión sería de multa; de 3 a 18 meses.

¿Cuál es la diferencia entre la imprudencia grave y la imprudencia menos grave?

Son los Jueces los que, examinando el caso concreto, fijarán los parámetros para clasificar una imprudencia como grave o menos grave. La imprudencia leve no está tipificada en el código penal.

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Las 4 diferencias entre homicidio y asesinato

A menudo, tristemente, vemos por las noticias que se ha cometido un homicidio o un asesinato. Dado que ambas palabras son presentadas juntas en muchas ocasiones, es común que creamos que significan lo mismo y pensemos que se pueden usar de forma indistinta.

Ambas expresiones tienen mucho que ver, pero lo que hace que algo sea considerado un homicidio o un asesinato varían mucho, además de que también implica unas consecuencias legales diferentes.

A continuación vamos a ver las diferencias entre homicidio y asesinato, explicando un poco cómo son castigados estos dos delitos en el Código Penal español.

¿Cuáles son las diferencias entre homicidio y asesinato?

En muchas ocasiones oímos las palabras homicidio y asesinato, pensando en muchas ocasiones que son sinónimas, puesto que se relacionan con un mismo acto que es el de haber quitado la vida a otra persona.

Realmente, sí que podemos decir que ambas están relacionadas y, de hecho, todos los asesinatos son homicidios, pero no todos los homicidios son asesinatos. La diferencia entre ambas palabras está en las circunstancias y la premeditación que pudiera haber a la hora de cometer el acto.

¿Qué es un homicidio?

Legalmente, un acto es considerado solamente un homicidio en caso de que no haya premeditación. Puede que haya habido o no intencionalidad, pero ésta ha aparecido en el momento de cometerse el acto, es decir, no se había planeado matar a la otra persona con anterioridad sino que, a causa de una disputa, un accidente o simplemente por un fallo de seguridad una persona ha matado a otra.

En el Código Penal español, el homicidio aparece regulado en el artículo 138, siendo de el primero de los delitos tipificados.

En caso de que el homicidio se haya hecho con intencionalidad hablamos de un homicidio doloso, como puede ser una pelea doméstica en el que el homicida apuñala a su pareja o un atraco armado en el que el ladrón ha herido mortalmente a su víctima.

En cambio, si la muerte de alguien se ha cometido como consecuencia de una imprudencia, accidente humano o error, hablamos de homicidio involuntario o culposo y serían ejemplos de este caso la muerte de un paciente por negligencia médica, un accidente ferroviario porque el conductor se despistó o un atropello.

¿Qué es un asesinato?

El asesinato se considera una forma más grave de perpetrar un homicidio dadas las circunstancias en las que se lleva a cabo.

En el caso español, el asesinato está regulado en el artículo 139 del Código Penal, contemplándose tres supuestos que justifican la agravación de la pena y la distinción.

1. Alevosía

Se considera que existe alevosía cuando se comete el delito empleado una forma o medio destinado a evitar que la víctima pueda defenderse.

Se consideran como alevosas las expresiones de nocturnidad, esto es, cometer el delito por la noche aprovechándose de que la víctima está dormida (personas durmientes), o descampado, que consiste en llevarse a la víctima a un lugar donde no pueda pedir auxilio y que el atacante pueda beneficiarse de ello.

También se plantea dentro de la alevosía la idea de personas indefensas, como por ejemplo niños recién nacidos, ancianos desvalidos, personas con discapacidad…

Cuando se mata a este tipo de personas el homicidio suele clasificarse como asesinato en muchos casos, puesto que se entiende que el autor se aprovechó de la indefensión de su víctima. Cabe decir, igualmente, que hay quienes considerarían que sería un caso de homicidio doloso, valorándose la posibilidad de que haya habido o no premeditación.

2. Ensañamiento

El ensañamiento se da cuando se aumentó deliberada e inhumanamente el sufrimiento de la víctima, provocándole un padecimiento que no es necesario para causar su fallecimiento.

Se podría considerar ensañamiento cometer el apuñalamiento de forma reiterada, siendo la última puñalada la que mala a la víctima. En cambio, no se consideraría ensañamiento en caso de que la primera puñalada haya sido la que ha causado la defunción puesto que el resto de puñaladas que se pudieran haber hecho, como la víctima ya está muerta, no sufre.

3. Concurrencia de precio, recompensa o promesa

Decimos que ha habido concurrencia de precio, recompensa o promesa cuando la persona que ha cometido el delito lo ha hecho con la intención de obtener algo a cambio, soliendo ser el móvil económico el más común.

Estos tres supuestos son los que permiten delimitar con claridad lo que es un simple homicidio, independientemente de si es voluntario o involuntario, de un asesinato.

Diferencias homicidio y asesinato

4. Calificación de las penas

Así pues, podemos ver en base a todo lo que hemos visto hasta aquí que la principal diferencia entre un homicidio y un asesinato es que haya habido premeditación y se cumpla como mínimo uno de los supuestos propios de un asesinato.

Las diferencias entre homicidio y asesinato se reflejan también en la calificación de las penas que se pueden recibir por haber cometido uno de estos dos delitos.

Teniendo en cuenta que el homicidio “a secas” es de naturaleza menos grave que la del asesinato, resulta tener sentido ver que las penas para este primer delito son más suaves y leves, habiendo diferencias también según el tipo de homicidio.

En el contexto español, el homicidio sin premeditación lleva consigo penas cuyo máximo son 4 años en caso de que el delito se haya cometido de forma imprudente a 15 años en caso de que haya habido intencionalidad.

Las penas con las que se castiga al autor del crimen varían mucho, puesto que haber quitado la vida a otra persona es un acto grave en el cual pueden haberse visto implicados muchos factores, yendo de los 1 a los 4 años en el caso de homicidio culposo y de 10 hasta 15 años en el caso del doloso.

Los asesinatos, en cambio, reciben penas mayores basándose en el hecho de que son premeditados, y por lo tanto siempre hay una intencionalidad, junto con el hecho de querer aprovecharse de las desventajas que pudiera tener la víctima (nocturnidad, descampado…). Las penas con las que se castigan los asesinatos van de los 15 hasta los 20 años de prisión, pudiéndose elevar hasta 25 años en caso de que se den dos o más supuestos de los que antes hemos mencionado.

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Diferencia entre homicidio y asesinato | Carlos Felipe Law Firm

Diferencias homicidio y asesinato El homicidio y el asesinato son dos delitos contra la vida humana que consisten en la muerte de una persona por otra realizada injustamente.

Se considera homicidio cuando una persona causa la muerte de otra. Si el autor tiene la intención de matar es un homicidio doloso. En cambio, si la muerte se produce como consecuencia de una imprudencia se trata de un homicidio involuntario o culposo. Esto puede ser un accidente de tráfico, o a causa de un fallo o negligencia, por ejemplo, un error inexcusable por parte del médico durante una operación quirúrgica, una muerte por un accidente de trabajo por falta de la seguridad, etc.

El homicidio es un hecho delictivo consistente en acabar con la vida de otra persona.

Puede ser cometido por acción (realizar activamente el hecho delictivo) u omisión (no evitar la muerte de otra persona estando obligado a ello por ley o contrato) o no llegar a consumarse, realizándose en grado de tentativa.

El homicidio puede ser doloso o imprudente, Interesante es el caso del denominado «homicidio preterintencional», que es aquel en el que, como consecuencia de unas lesiones, se produce la muerte de la víctima, en cuyo caso se penaría por un concurso ideal de delitos entre lesiones dolosas y homicidio imprudente.

El asesinato es una forma de homicidio que constituye un delito contra el bien jurídico de la vida de una persona física, de carácter muy específico, que consiste en matar a una persona incurriendo en ciertas circunstancias específicas, dependientes del legislador, tales como la alevosía, el precio, la recompensa, la promesa o el ensañamiento aumentando deliberada e inhumanamente el dolor del ofendido.

Si bien el tema se ha discutido mucho, el asesinato no se trata de un simple homicidio agravado, sino de un delito distinto (de acuerdo con la mayoría de la doctrina y la jurisprudencia), en el que las circunstancias señaladas son elementos constitutivos del mismo.

En el asesinato existe una mayor intensidad del propósito criminal que en el homicidio, habiendo siempre un sujeto y por los medios perjudiciales utilizados de un modo especial o por la inconfundible malicia y peligrosidad que se revela, y los planes y estrategias para lograr consumar posteriormente los asesinatos de las víctimas.

La principal diferencia entre el homicidio y el asesinato es que el asesinato se considera una forma agravada del homicidio por las circunstancias en las que se produce la muerte: mediante alevosía, ensañamiento, precio o recompensa o promesa, o cuando se mate a otro para facilitar la comisión de otro delito o evitar ser descubierto.

¿Por qué es más grave el asesinato? Como comentábamos, la gravedad del delito de asesinato se debe a alguna de las circunstancias siguientes:

  • Alevosía: existe cuando se comete el delito empleando una forma o medio destinado a privar de defensa a la víctima. Se puede decir que se consideran alevosas las expresiones de nocturnidad (cometer el delito por la noche cuando se impide la defensa al atacado) o descampado (llevarse a la víctima a un lugar donde no pueda pedir ayuda y el atacante pueda beneficiarse de ello).
  • Ensañamiento: ocurre cuando se aumenta deliberada e inhumanamente el sufrimiento de la víctima, causándole padecimientos que no son necesarios para causar su fallecimiento. Se podría considerar ensañamiento el cometer el hecho con apuñalamiento reiterado cuando es la última puñalada la que mata al ofendido, pero no, en cambio, cuando es la primera puñalada, puesto que, en este último caso, la persona ofendida ya no existe y ya no puede sufrir.
  • Concurrencia de precio, recompensa o promesa: esta situación se da cuando el culpable actúa por una recompensa o promesa, siendo el móvil económico la mayor gravedad que guía la muerte de la víctima. Se relacionan todas con el dinero, con la comercialización de la vida ajena.
  • Para facilitar la comisión de otro delito o para evitar que se descubra.

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Las 5 diferencias entre homicidio y asesinato

Según la aplicación Our World in Data, impulsada por la Universidad de Oxford, 150.000 personas mueren en el mundo cada 24 horas.

La causa más común de defunción en toda la Tierra son las enfermedades cardiovasculares, ya que estas causan 48.742 muertes al día.

Después de los problemas cardíacos, el cáncer y las enfermedades respiratorias son las causas de muerte más comunes, con unas 26.000 y 10.700 defunciones cada día, respectivamente.

Esta misma fuente nos informa de que cada día mueren 2.175 personas por suicidio, mientras que el homicidio es responsable de 1.111 defunciones diarias. Por sorprendente que parezca, más gente se quita la vida de la que decide quitarla.

Además, el homicidio se cobra unas 464.000 vidas al año, mientras que los conflictos armados (guerras, por ejemplo) son responsables de unas 89.000 en el mismo periodo.

Dicho de otro modo, muere más gente en altercados sociales anecdóticos o premeditados que en conflictos globales.

Una vez presentados todos estos datos, surgen muchas preguntas en lo que a matar a alguien se refiere, a nivel tanto legal como estadístico. Con base en estas premisas tan interesantes, te presentamos las 5 diferencias entre homicidio y asesinato. No te lo pierdas.

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¿En qué se diferencian los homicidios y los asesinatos?

Los seres humanos somos sociales por naturaleza.

Tal y como indicó en su día Aristóteles en el Libro I de su Política, “De todo esto es evidente que la ciudad es una de las cosas naturales, y que el hombre es por naturaleza un animal social, y que el insocial por naturaleza y no por azar es o un ser inferior o un ser superior al hombre”. En un mundo con 7.674 miles de millones de personas, 193 estados miembros de la UE e infinitas culturas, está claro que es necesario tener ciertos sistemas legales y judiciales que eviten el conflicto entre individuos.

En todos los países del mundo, matar a una persona sin contexto alguno se considera un delito, aunque siempre existen acepciones.

Por ejemplo, en estados como Florida, la ley Stand your ground ampara a los civiles en el uso de armas de fuego contra otras personas si se sienten en serio peligro.

Por estos motivos legales, las diferencias entre homicidio, asesinato e incluso autodefensa pueden ser bastante difusas en muchos casos. A continuación, intentamos dilucidar las distancias más importantes entre ambos términos.

1. Un asesinato requiere de premeditación; un homicidio no tiene por qué

Antes de comenzar con las diferencias, recurramos a la definición de cada palabra. Según la Real Academia Española de la Lengua (RAE), un homicidio es un delito consistente en matar a alguien sin que concurran las circunstancias de alevosía, precio o ensañamiento.

Por otro lado, el asesinato se define por la misma entidad como aquél delito consistente en dar muerte a otra persona con la concurrencia de circunstancias especialmente graves. Entre ellas destaca la alevosía, por medio de precio, recompensa o promesa, con ensañamiento, o su realización para facilitar la comisión de otro delito o para evitar que se descubra uno ya cometido.

Como puedes ver, en ambos casos el agente diferencial clave es la alevosía, es decir, la circunstancia de haberse asegurado de que el que perpetra el asesinato está exenta de riesgo durante el acto.

Dicho de otro modo, un asesinato tiene una mayor intensidad del propósito criminal, pues los actos que han desencadenado la muerte de la persona denotan malicia, peligrosidad y planificación.

2. Un asesinato siempre es ilegal; un homicidio, no siempre

Curiosamente, un homicidio puede ser legal aunque sea premeditado. Un soldado que está en la guerra puede matar a 15 personas al día, pero a menos que el individuo sea sujeto a juicios posteriores por crímenes de guerra por parte del bando contrario, no está cometiendo un delito como tal.

Lo mismo ocurre si una persona (en países como Estados Unidos) entra en la propiedad de otra.

Si la última se siente atacada, se concibe que llegue a matar al invasor en defensa propia sin que esto sea un delito, dependiendo de las circunstancias y el lugar político donde se desenvuelva la situación.

La línea entre homicidio por autodefensa (legítima defensa) y el asesinato es muy difusa, sobre todo si tenemos en cuenta las diferencias legislativas en cada país. De todas formas, basta con saber que la defensa propia es un motivo de reducción de cargos en casi todos los casos.

3. Un homicidio no siempre hace al que lo perpetra un asesino

Esta diferencia puede parecer la misma del primer apartado, pero hay ciertas acepciones que considerar.

Una persona puede matar a otra de forma premeditada y no considerarse asesinato (por ejemplo, durante una guerra), pero a veces el homicidio ni siquiera tiene un atisbo de intencionalidad.

Por ejemplo, matar a alguien cuando se comete una imprudencia con el coche es un homicidio involuntario, algo conocido como manslaughter en inglés.

Para enrevesar aún más las cosas, es necesario matizar que un manslaughter puede ser voluntario hasta cierto punto.

Por ejemplo, durante una pelea, una persona puede llegar a matar a otra, pero no se considera que el acto fuese premeditado, pues la muerte ha ocurrido fruto de la agitación del momento.

Dicho de otro modo, un homicidio no se considera asesinato cuando, a pesar de la voluntad, no ha habido un pensamiento y planificación previos.

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4. Un asesinato es un tipo de homicidio

Quizá lo hayas notado a lo largo de estas líneas, pero nos movemos en todo momento en terrenos muy parecidos. Un asesinato es un tipo de homicidio, pero no todos los homicidios son asesinatos.

El término “homicidio” concibe a cualquier acto de matar a una persona, sea este legal o no, premeditado o no, voluntario o no. Este término siempre engloba un atentado contra la vida de una persona física, bien protegido por el derecho.

El asesinato es el exponente más claro del homicidio, pero no la única variante del mismo.

5. Diferentes penas para diferentes cargos

Entrar en el mundo legal de forma general (sin fijarnos en la jurisdicción de cada país) es muy complejo, pues cada territorio tiene sus propias leyes, a veces distintas en cada Estado o comunidad que lo conforma. De todas formas, podemos generalizar que un asesinato siempre conlleva una pena mucho más alta que el resto de homicidios. Pongamos la legislación estadounidense como ejemplo:

  • Asesinato (homicidio de primer grado): un homicidio, con los agravantes de ser premeditado, deliberado e intencional. Conlleva de 25 años de prisión a una vida entre rejas, dependiendo de las circunstancias.
  • Asesinato de segundo grado: un punto intermedio entre el asesinato de primer grado y el homicidio voluntario. Por ejemplo, cuando una persona mata a otra al intentar acabar con la vida de un tercero. Supone hasta 15 años en prisión.
  • Homicidio voluntario: como hemos dicho, cuando alguien mata a otro de forma voluntaria pero no premeditada, como durante una pelea. Supone hasta 11 años en prisión.
  • Homicidio involuntario: por ejemplo, si una persona está manejando una herramienta de forma incorrecta y mata a otra en el proceso. Supone hasta 4 años de prisión.
  • Homicidio imprudente por accidente de tráfico: otro tipo de homicidio involuntario. Suele conllevar de 1 a 4 años de prisión.

Resumen

Las diferencias entre homicidio y asesinato se pueden resumir en una sola idea: el asesinato es premeditado y nunca está justificado, mientras que el resto de homicidios, en la gran mayoría de los casos, son producto de la situación o directamente ocurren de forma no intencionada. Existen homicidios que son “legales” (matar a alguien en una guerra o por asalto de la propiedad), pero son la excepción y no todos lo países penan de la misma forma estas conductas.

El asesinato conlleva un plan, premeditación, alevosía y un motivo concreto. El homicidio, por su parte, engloba al asesinato y a todo el resto de actos que implican la muerte de una persona, ya sea voluntario o involuntario, premeditado o no premeditado, legal o no legal.

Homicidio y Asesinato

Del mismo modo que ocurre con el hurto y robo, es necesario también distinguir entre homicidio y asesinato.

  1. Homicidio
  2. Estaríamos ante un homicidio cuando una persona matare a otra.

    El culpable de homicidio tendrá una pena de prisión de 10 a 15 años.

  3. Asesinato
  4. Y estaríamos ante un asesinato cuando una persona matare a otra, y además la persona lo hiciere con:

    1. Alevosía.
    2. Es el empleo de medios, modos o formas en la ejecución del hecho que tienden a asegurar el delito, sin riesgo para el autor de acciones que procedan de la defensa que pudiera hacer el sujeto pasivo o un tercero.

    3. Por precio, recompensa o promesa.
    4. Con ensañamiento.
    • Las circunstancias anteriores aumentarían deliberadamente e inhumanamente el dolor del ofendido.
    • El culpable de asesinato será castigado con la pena de prisión de 15 a 20 años.
    • Y, si además en el asesinato concurren más de una causa de las tres enumeradas, por ejemplo alevosía y por precio, la pena será de 20 a 25 años de prisión.

Hay no obstante, variaciones en el tipo delictivo que obviamente modifican la pena a aplicar como por ejemplo el homicidio imprudente o en grado de tentativa.

Causas eximentes

  1. Menores de 18 años.
  2. Anomalía o alteración psíquica o trastorno mental transitorio.
  3. Estado de intoxicación plena (alcoholismo, estupefacientes, etc.).

  4. Alteraciones graves de la conciencia de la realidad desde la infancia.
  5. Legítima defensa.
  6. Estado de necesidad.
  7. El que obre impulsado por miedo insuperable.

  8. El que obre en deber, ejercicio legítimo de un derecho, oficio o cargo.

Circunstancias atenuantes

  1. Causas eximentes cuando no concurren todos los requisitos para eximir de responsabilidad.
  2. Grave adicción a sustancias del número 3 del apartado anterior.

  3. Arrebato, obcecación u otro estado pasional de entidad semejante.
  4. Confesar la infracción a las autoridades antes de conocer que el procedimiento judicial se dirige contra él.

  5. Reparar el daño ocasionado a la víctima o disminuir sus efectos con anterioridad al juicio oral.

Circunstancias agravantes

  1. Las vistas para el asesinato.
  2. Ejecutar el hecho mediante disfraz, con abuso de superioridad, aprovechando las circunstancias del lugar, tiempo o auxilio que debiliten la defensa del ofendido o faciliten la impunidad del delincuente.
  3. Cometer el delito por motivos discriminatorios (raza, sexo, ideología, minusvalía, etc.).
  4. Obrar con abuso de confianza.
  5. Prevalerse del carácter público que tenga el culpable.
  6. Ser reincidente.

Diferencias entre asesinato y homicidio

A menudo, podemos confundir los términos homicidio y asesinato, ya que la tendencia es a considerar ambas palabras sinónimas. Si bien en un primer nivel, relacionamos ambas con “provocar la muerte de una persona de manera no accidental”, debemos adentrarnos un poco más en ambos conceptos para ver las diferencias entre asesinato y homicidio.

Para ello, nos apoyaremos en el Código Penal, nuestra columna vertebral a la hora de analizar diferencias terminológicas de este estilo. Basándonos en ello, podremos establecer la diferencia entre ambas palabras.

Homicidio

La palabra homicidio viene del latín y significa de una forma muy amplia como la muerte de un hombre a otro hombre. Además, admite todas sus variantes y formas.

El homicidio, bajo la definición del Código Penal (CP), implica el castigo que se le impone a otro que mata a una o unas personas, “como reo de homicidio, con la pena de prisión de diez a quince años”.

Es en su título I donde acoge tal definición, aunque también el asesinato y el delito de inducción al suicidio.

La conducta típica es matar. Encierra un elemento puramente descriptivo. El delito de homicidio es un delito de medios legalmente indeterminados (el CP no establece matar de una forma determinada).

Esto significa que el sujeto activo se puede valer de cualesquiera medios para producir la muerte de otra persona.

Caben todos a excepción de la alevosía, precio-recompensa o promesa y ensañamiento (pasamos a hablar de asesinato).

Cabe por tanto la comisión por una conducta activa como la comisión por omisión (posición de garante).

Por tanto, para que alguien tenga que responder de la muerte de otro sin haber realizado ninguna acción, tiene que existir una obligación legal de actuar.

La posición de garante puede surgir por una obligación legal, contractual o por la creación de un riesgo previo a través de una acción u omisión.

Asesinato

El asesinato es un delito autónomo e independiente del delito de homicidio. Son delitos distintos.

El asesinato es la muerte de otra persona en las cuales concurre una de las 4 circunstancias que establece el artículo 139 CP, que son elementos constitutivos del delito de asesinato. Basta la concurrencia de una sola para hablar de asesinato. Estas circunstancias, recogidas en el Código Penal son:

  1. Alevosía.
  2. Precio, recompensa o promesa.
  3. Con ensañamiento, aumentando deliberada e inhumanamente el dolor del ofendido
  4. Para facilitar la comisión de otro delito o para evitar que se descubra.

Como vemos, un término importante a la hora de hablar de asesinato es la alevosía. Se entiende por alevosía, según el art.

22 CP, cuando el culpable comete cualquiera de los delitos contra las personas empleando en la ejecución medios, modos o formas que tiendan directa o especialmente a asegurarla, sin el riesgo que para su persona pudiera proceder de la defensa por parte del ofendido.

Ejemplos → Incendio, explosión, veneno…

La alevosía

Se plantean dos problemas en cuanto a la alevosía:

  1. Personas indefensas: Niño recién nacido, anciano desvalido… Cuando se mata a este tipo de personas, nuestra jurisprudencia siempre califica la muerte de estas personas indefensas como asesinato, porque se entiende que hay alevosía. Un sector de la doctrina discute esto diciendo que no habría muerte alevosa ya que este tipo de personas tan indefensas no pueden defenderse en ningún caso, y que hay un homicidio agravado por abuso de superioridad.
  2. Personas durmientes: La jurisprudencia y doctrina entienden que hay alevosía si el sujeto busca a propósito esa situación de somnolencia, porque se interpone un medio que asegura la ejecución.

Un hecho importante es que no cabe la imprudencia en el asesinato, que es la diferencia básica con el homicidio. En la mayor parte de las circunstancias que definen el asesinato, éstas encierran intencionalidad.

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Diferencia delito de homicidio y asesinato

Diferencia delito de homicidio y asesinato. Existen dos denominaciones para calificar la muerte de una persona por otra: el homicidio y el asesinato.

 Hay homicidio cuando una persona causa la muerte de otra, si el autor tiene la intención de matar.

La forma más grave de matar es el asesinato, ocurre cuando la muerte tiene lugar con alevosía, ensañamiento o concurrencia de precio.

Hay homicidio cuando una persona causa la muerte de otra. Si el autor tiene la intención de matar, nos hallamos con el homicidio u homicidio doloso. En cambio, si la muerte se produce como consecuencia de una imprudencia, como ocurre con los accidentes de tráfico o laborales, se trata de un homicidio imprudente o culposo.

Como no tiene la misma gravedad matar a alguien de propósito, que hacerlo por no haber puesto el cuidado suficiente, la pena también es distinta.

Sin embargo, la forma más grave de matar es el asesinato. Ocurre cuando la muerte tiene lugar con alevosía, ensañamiento o concurrencia de precio.

Las circunstancias que justifican la agravación de la pena y la distinción entre homicidio y asesinato solamente son tres y se requiere que concurra una cualquiera.

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Son:

  1. Alevosía.
  2. Precio, recompensa o promesa.
  3. Ensañamiento, aumentando deliberada e inhumanamente el dolor del ofendido.

Calificación de las penas en Homicidio y Asesinato

  • El homicidio lleva consigo una pena de hasta cuatro años si es imprudente, aumentando hasta 15 si ha sido intencional o doloso.
  • El apartado de penas con las que se castiga el homicidio es un abanico muy amplio, encontrándonos que el homicidio imprudente está castigado con penas de entre 1 y 4 años y para cuando es un homicidio doloso, va desde los 10 hasta los 15 años de prisión.
  • Sin embargo, el asesinato puede ser castigado con una pena que va desde los 15 a los 20 años de prisión, elevándose hasta los 25 años si concurren dos o más circunstancias específicas del delito.
  • Es decir, si se da cualquier combinación de los tres supuestos o los tres al mismo tiempo.

Prisión permanente revisable

Se trata de la máxima pena privativa de libertad que existe en el Código Penal español. Fue aprobada como parte de la Ley de Seguridad Ciudadana.

La prisión permanente sólo puede imponerse por asesinatos en los que concurra una circunstancia agravante específica:

  • Cuando la víctima sea menor de 16 años o se trate de una persona especialmente vulnerable.
  • Cuando sea subsiguiente a un delito contra la libertad sexual.
  • En los múltiples.
  • En los cometidos por miembros de una organización criminal.
  • Delitos contra la Corona.
  • En Delitos contra el Derecho de Gentes.
  • Delitos de genocidio.
  • Delitos de lesa humanidad.

Defensa en Delitos de Homicidio y Asesinato en Tenerife

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¿Cuál es la diferencia entre homicidio y asesinato?

Actualmente, existen dos denominaciones para calificar penalmente la muerte de una persona causada por otra: el homicidio y el asesinato. A pesar de tener el mismo resultado, las diferencias entre ambos son muy importantes. Estas son las principales claves para diferenciar estos dos tipos de delitos:

¿Qué es el delito de homicidio?

El homicidio aparece regulado en el artículo 138 del Código Penal. Se considera homicidio cuando una persona causa la muerte de otra. Si el autor tiene la intención de matar es un homicidio doloso.

En cambio, si la muerte se produce como consecuencia de una imprudencia se trata de un homicidio involuntario o culposo.

Esto puede ser un accidente de tráfico, o a causa de un fallo o negligencia, por ejemplo, un error inexcusable por parte del médico durante una operación quirúrgica, una muerte por un accidente de trabajo por falta de la seguridad, etc.

Tipos de homicidios y penas estipuladas para cada uno

Las penas serán distintas ya que no tiene la misma gravedad matar a alguien a propósito, que hacerlo por no haber puesto el cuidado suficiente. Cuando el homicidio es involuntario lleva aparejado una pena de hasta cuatro años de prisión, que puede llegar a los quince años si el homicidio es doloso.

El apartado de penas con las que se castiga el homicidio engloba un abanico muy amplio, encontrándonos que el homicidio imprudente está castigado con penas de entre 1 y 4 años y para cuando es un homicidio doloso, va desde los 10 hasta los 15 años de prisión.

¿Prescribe el delito de homicidio?

El artículo 131 del Código Penal señala que los delitos prescriben:

  • A los veinte años, cuando la pena máxima señalada al delito sea prisión de quince o más años.
  • A los quince, cuando la pena máxima señalada por la ley sea inhabilitación por más de diez años, o prisión por más de diez y menos de quince años.
  • A los diez, cuando la pena máxima señalada por la ley sea prisión o inhabilitación por más de cinco años y que no exceda de diez.
  • A los cinco, los demás delitos, excepto los delitos leves y los delitos de injurias y calumnias, que prescriben al año.

Asimismo, este artículo señala que los delitos de genocidio y los delitos contra las personas y bienes protegidos en caso de conflicto armado, salvo los castigados en el artículo 614, no prescribirán en ningún caso.

¿Y el delito de asesinato que es? Principales diferencias con el homicidio

El asesinato está regulado en el artículo 139 del Código Penal  y se concibe como una forma de homicidio más grave por la intensidad criminal que requiere y las circunstancias en las que se lleva a cabo.

La principal diferencia entre el homicidio y el asesinato es que el asesinato se considera una forma agravada del homicidio por las circunstancias en las que se produce la muerte: mediante alevosía, ensañamiento, precio o recompensa o promesa, o cuando se mate a otro para facilitar la comisión de otro delito o evitar ser descubierto.

¿Por qué es más grave el asesinato?

Como comentábamos, la gravedad del delito de asesinato se debe a alguna de las circunstancias siguientes:

  • Alevosía: existe cuando se comete el delito empleando una forma o medio destinado a privar de defensa a la víctima. Se puede decir que se consideran alevosas las expresiones de nocturnidad (cometer el delito por la noche cuando se impide la defensa al atacado) o descampado (llevarse a la víctima a un lugar donde no pueda pedir ayuda y el atacante pueda beneficiarse de ello).
  • Ensañamiento: ocurre cuando se aumenta deliberada e inhumanamente el sufrimiento de la víctima, causándole padecimientos que no son necesarios para causar su fallecimiento. Se podría considerar ensañamiento el cometer el hecho con apuñalamiento reiterado cuando es la última puñalada la que mata al ofendido, pero no, en cambio, cuando es la primera puñalada, puesto que, en este último caso, la persona ofendida ya no existe y ya no puede sufrir.
  • Concurrencia de precio, recompensa o promesa: esta situación se da cuando el culpable actúa por una recompensa o promesa, siendo el móvil económico la mayor gravedad que guía la muerte de la víctima. Se relacionan todas con el dinero, con la comercialización de la vida ajena.
  • Para facilitar la comisión de otro delito o para evitar que se descubra.

Penas estipuladas para el asesinato

El asesinato puede ser castigado con una pena que va desde los 15 a los 25 años de prisión, elevándose la pena a la prisión permanente revisable cuando concurra alguna de las circunstancias siguientes:

  • Que la víctima sea menor de dieciséis años o sea una persona especialmente vulnerable por su edad, enfermedad o discapacidad.
  • Que se cometa el asesinato después de haber cometido contra la víctima un delito contra la libertad sexual.
  • Que el delito se cometa por un integrante de un grupo u organización criminal.
  • Que haya sido condenado por la muerte de más de dos personas.

¿Prescribe un asesinato?

A tenor de lo dispuesto en el artículo 131 del Código Penal, los delitos prescriben a los veinte años cuando la pena máxima señalada al delito sea de quince o más años.

Pero recordemos que los delitos de genocidio y los delitos contra las personas y bienes protegidos en caso de conflicto armado no prescribirán en ningún caso, salvo los castigados en el artículo 614, que castiga con prisión de seis meses a dos años al que con ocasión de conflicto armado realice u ordene realizar actos contrarios a las prescripciones de los tratados internacionales en los que España sea parte, relativos a la conducción de las hostilidades, regulación de medios y métodos de combate, protección de heridos, enfermos, náufragos, trato debido a prisioneros de guerra, protección de las personas civiles, o de bienes culturales en caso de conflicto armado.

Prisión permanente revisable

Se trata de la máxima pena privativa de libertad que existe en el Código Penal español. Fue aprobada por la Ley Orgánica 1/2015 de 30 de marzo de reforma del Código Penal.

La prisión permanente sólo puede imponerse por asesinatos en los que concurra una circunstancia agravante específica:

  • Que la víctima sea menor de dieciséis años, o se trate de una persona especialmente vulnerable por razón de su edad, enfermedad o discapacidad.
  • Que el hecho fuera subsiguiente a un delito contra la libertad sexual que el autor hubiera cometido sobre la víctima.
  • Que el delito se hubiera cometido por quien perteneciere a un grupo u organización criminal.
  • Que haya sido condenado por la muerte de más de dos personas.

A los autores de asesinatos especialmente graves se les va a condenar con la pena de prisión permanente revisable, pena de duración indeterminada, que implica que después de que el condenado haya cumplido una parte importante de la condena -que dependerá del número de delitos cometidos, su naturaleza, si acredita estar en condiciones de reinsertarse en la sociedad- se aplicará un sistema de revisión que permitirá la puesta en libertad del penado si se cumplen los requisitos del artículo 92 del Código Penal:

  • Que el penado haya cumplido veinticinco años de su condena.
  • Que esté clasificado en tercer grado.
  • Que el tribunal, a la vista de las circunstancias del penado y del delito cometido, considere que existe un pronóstico favorable de reinserción social con un pronóstico favorable de falta de peligrosidad.
  • La suspensión de la ejecución de la pena de prisión permanente revisable tiene una duración de cinco a diez años, que se contará desde la fecha de la puesta en libertad del penado, si bien, si se llegara a poner de manifiesto que las circunstancias tenidas en cuenta para conceder la suspensión hubieran variado, de forma que no se pueda ya mantener el pronóstico de falta de peligrosidad, en tal caso el juez de vigilancia penitenciaria revocará la suspensión concedida.
  • Referencias legales:
  • Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal.
  • Ley Orgánica 1/15 de 30 de marzo de reforma del Código Penal.

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